Gaspar Melchor de Jovellanos: “Memoria sobre la educación pública”; análisis y propuesta didáctica

GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS – Memoria sobre la educación pública (1802)

Primera cuestión

¿Es la instrucción pública el primer origen de la prosperidad social? Sin duda. Esta es una verdad no bien reconocida todavía, o por lo menos no bien apreciada; pero es una verdad. La razón y la experiencia hablan en su apoyo.

Las fuentes de la prosperidad social son muchas, pero todas nacen de un mismo origen, y este origen es la instrucción pública. Ella es la que las descubrió y a ella todas están subordinadas. La instrucción dirige sus raudales para que corran por varios rumbos a su término; la instrucción remueve los obstáculos que pueden obstruirlos o extraviar sus aguas. Ella es la matriz, el primer manantial que abastece estas fuentes. Abrir todos sus senos, aumentarle, conservarle es el primer objeto de la solicitud de un buen gobierno, es el mejor camino para llegar a la prosperidad. Con la instrucción todo se mejora y florece; sin ella todo decae y se arruina en un Estado.

¿No es la instrucción la que desenvuelve las facultades intelectuales y la que aumenta las fuerzas físicas del hombre? Su razón sin ella es una antorcha apagada; con ella alumbra todos los reinos de la Naturaleza y descubre sus más ocultos senos y la somete a su albedrío. El cálculo de la fuerza oscura e inexperta del hombre produce un escasísimo resultado, pero con el auxilio de la Naturaleza, ¿qué medios no puede emplear?, ¿qué obstáculos no puede remover?, ¿qué prodigios no puede producir? Así es cómo la instrucción mejora el ser humano, el único que puede ser perfeccionado por ella, el único dotado de perfectibilidad. Este es el mayor don que recibió de la mano de su inefable Criador. Ella le descubre, ella le facilita todos los medios de su bienestar, ella, en fin, es el primer origen de la felicidad individual.

Luego lo será también de la prosperidad pública. ¿Puede entenderse por este nombre otra cosa que la suma o resultado de las felicidades de los individuos del cuerpo social? Defínase como se quiera, la conclusión será siempre la misma. Con todo, yo desenvolveré esta idea para acomodarme a la que se tiene de ordinario acerca de la prosperidad pública.

Sin duda que son varias las causas o fuentes de que se deriva esta prosperidad: pero todas tienen en origen y están subordinadas a él; todas lo están a la instrucción. ¿No lo está la agricultura, primera fuente de la riqueza pública y que abastece todas las demás?  ¿No lo está la industria, que aumenta y avalora esta riqueza, y el comercio, que la recibe de entrambas, para expenderla y ponerla en circulación, y la navegación, que la difunde por todos los ángulos de la tierra? ¡Y que! ¿No es la instrucción la que ha criado estas preciosas artes, la que las ha mejorado y las hace florecer?  ¿No es ella la que ha inventado sus instrumentos, la que ha multiplicado sus máquinas, la que ha descubierto e ilustrado sus métodos?  ¿Y se podrá dudar que a ella sola está reservado llevar a su última perfección estas fuentes fecundísimas de la riqueza de los individuos y del poder del Estado?

Se cree de ordinario que esta opulencia y este poder pueden derivarse de la prudencia y de la vigilancia de los gobiernos; pero ¿acaso pueden buscarlos por otro medio que el de promover y fomentar esta instrucción, a que deben su origen todas las fuentes de la riqueza individual y pública? Todo otro medio es dudoso, es ineficaz; este solo es directo, seguro a infalible.

¿Y acaso la sabiduría de los gobiernos puede tener otro origen? ¿No es la instrucción la que los ilumina, la que les dicta las buenas leyes y la que establece en ellas las buenas máximas?  ¿No es la que aconseja a la política, la que ilustra a la magistratura, la que alumbra y dirige a todas las clases y profesiones de un estado? Recórranse todas las sociedades del globo, desde la más bárbara a la más culta, y se verá que donde no hay instrucción, todo falta, que donde la hay, todo abunda, y que en todo, la instrucción es la medida común de la propiedad,

Pero ¿acaso la prosperidad está cifrada en la riqueza? ¿No se estimarán en nada las calidades morales en una Sociedad? ¿No tendrán influjo en la felicidad de los individuos y en la fuerza de los Estados? Pudiera creerse que no, en medio del afán con que se busca la riqueza y la indiferencia con que se mira la virtud. Con todo, la virtud y el valor deben contarse entre los elementos de la prosperidad social. Sin ella toda riqueza es escasa, todo poder es débil, Sin actividad ni laboriosidad, sin frugalidad y parsimonia, sin lealtad y buena fe, sin probidad personal y amor público; en una palabra: sin virtud ni costumbres, ningún estado puede prosperar, ninguno subsistir. Sin ellas el poder más colosal se vendrá a tierra, la gloria más brillante se disipará como el humo.

Y bien: esta otra fuente de prosperidad, ¿no tendrá su origen en la instrucción? ¿Quién podrá dudarlo? ¿No es la ignorancia el más fecundo origen del vicio, el más cierto principio de la corrupción? ¿No es la instrucción la que enseña al hombre sus deberes y la que lo inclina a cumplirlos? La virtud consiste en la conformidad de nuestras acciones con ellos, y solo quien los conoce puede desempeñarlos. Es verdad que no basta conocerlos, y que también es un oficio de la virtud abrazarlos; pero en esto mismo tiene mucho influjo la instrucción, porque apenas hay mala acción que no provenga de algún artículo de ignorancia, de algún error o de algún falso cálculo en su determinación. Si bien es de suyo apetecible: conocerle es el primer paso para amarle. Salva, pues, siempre la libertad de nuestro albedrío, y salvo el influjo de la divina gracia en la determinación de las acciones humanas, ¿puede dudarse que aquel hombre tendrá más aptitud, más disposición, más medios de dirigirlas al bien, que mejor conozca este bien, esto es, que tenga más instrucción?

1. ANÁLISIS

1. Resumen

Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 1744 – Puerto de Vega, Navia, Asturias, 1811) es uno de los más importantes pensadores, políticos y escritores de la España del siglo XVIII. Su contribución al pensamiento y a las letras españolas es de primer orden.

En esta ocasión analizamos un texto extraído de una de sus obras más importantes, Memoria sobre la educación pública (1802). Jovellanos defiende que la base de la “prosperidad social” es una buena educación pública. La instrucción es el primer manantial del que se nutre el cuerpo social. Y ello es así porque la educación potencia las facultades intelectuales y físicas de los hombres, ayudándole a resolver problemas de todo tipo. Eso incrementa la felicidad individual y colectiva. La agricultura, la industria y el comercio se desarrollan y crecen deprisa cuando los ciudadanos están bien instruidos. Los buenos gobiernos son los que favorecen la instrucción de los ciudadanos, pues los dotan de herramientas para prosperar. Tanto la riqueza como la calidad moral de las personas procede y depende de la instrucción recibida; cuanta más fuerte sea este, más abundan las otras dos. La educación conduce al hombre a la virtud, porque, al conocer el mal y el error, los evitará. Muchos de los vicios proceden de la ignorancia; si evitamos esta, habrá menos de aquellos.

2. Tema

El tema de este texto es la defensa de la educación generalizada de la población porque es el mejor camino de la prosperidad, de la felicidad, la riqueza y la rectitud moral. 

Otro tema que se toma, relacionado con el anterior, es que el primer deber de todo gobierno es el fomento de la instrucción entre sus ciudadanos, con el objeto de favorecer la prosperidad general. 

3. Apartados temáticos

Este ensayo se ordena en cuatro apartados de contenido bien discernibles: 

– Una presentación, que ocupa el primer párrafo, con la exposición general de sus tesis: la educación avala la prosperidad;

– Un primer desarrollo o nudo argumentativo, con ejemplos y argumentos (párrafos 2-5); defiende la idea de la educación como fuente de la prosperidad;

– Un segundo desarrollo argumentativo (párrafos 6-9) sobre los efectos positivos intelectuales y morales de la educación sobre las personas; y

– Un desenlace o conclusión (último párrafo) en el que refuerza la idea de los beneficios morales de la educación.

Se trata de un despliegue lógico para un texto expositivo-argumentativo; el pensamiento está secuenciado con orden y claridad, en aras de la persuasión.

4. Características formales

Este texto es de naturaleza ensayística, es decir, no presenta rasgos propios de los escritos de ficción o narrativos (lugar, tiempo, narrador, etc.). El autor vierte su pensamiento ordenado con una intención persuasiva. La cohesión, coherencia y adecuación textual al público lector determinan la disposición formal. 

5. Comentario estilístico

El estilo de Jovellanos, posee amplias similitudes con el de Cadalso y el de fray Jerónimo Feijoo; ello no es de extrañar, pues comparten temas, intenciones, género y época cultural. Por eso podemos aplicar las características que ya explicamos de esos a aquel. En síntesis, tenemos:Naturaleza instructiva o persuasiva: el autor escribe para convencer al lector sobre la validez o bondad de las ideas u opiniones expuestas. En este caso, Jovellano alecciona a sus lectores sobre la importancia de la educación pública para aumentar la prosperidad y el avance de una sociedad o nación.

1) Tono conversacional, de diálogo implícito, entre autor y lector. Aquel se dirige a este para apelar a su experiencia lectora y asumir sus postulados. Jovellanos crea una atmósfera de cordialidad entre él, emisor, y el lector, receptor. No se distancia exhibiendo saberes inalcanzables o una abrumadora experiencia, sino que se acerca al lector con un tono coloquializante y conversacional, como si ambos estuvieran presentes en la interlocución.

2) Naturaleza subjetiva de las opiniones vertidas. El autor no se oculta; vemos a Jovellanos en su escrito; está detrás de las opiniones vertidas; el carácter personal e individual del texto no se disimula, aunque es comedido, casi con un poco de timidez.

3) Empleo de argumentos de todo tipo para aumentar la capacidad de convicción de las ideas expuestas: de experiencia (las naciones educadas son más prósperas y están más cohesionadas), de mayoría (los individuos educados yerran menos), de evidencia (la educación aporta bienestar material a sus poseedores) y de analogía (la educación es como una fuente nutricia), etc. El procedimiento inferencial es constante, variando de las deducciones a las inducciones según la materia tratada.

4) Equilibrio dinámico entre la subjetividad y la objetividad como método persuasivo. Cadalso alterna entre la exposición objetiva y distante y la subjetiva, personal y cercana; cada una de ellas colabora eficazmente para aumentar la persuasión textual.

5) Estilo cuidado, elegante y altamente elaborado. La selección léxica es muy acertada; Cadalso emplea vocablos claros, apropiados y precisos, entendible por cualquier lector de instrucción media; se percibe también su variedad, evitando repeticiones enojosas. Las oraciones son de extensión moderada; como corresponde a este tipo de escrito, las oraciones compuestas, coordinadas y subordinadas, y, dentro de estas, las causales, condicionales, consecutivas y comparativas son bastante frecuentes. La longitud de las cláusulas es la adecuada para asegurar una exposición precisa y una comprensión lectora exacta. Los conectores aseguran una construcción argumentativa exacta y convincente; alternan los textuales y los argumentales con un empleo eficaz y apropiado. El nivel lingüístico es medio, estándar o de la lengua común, con cierta tendencia al culto; el registro, por tanto, es formal. En este sentido, conviene destacar la importancia de la interrogación retórica como recurso clave; es una forma distinta de afirmar; los paralelismos, las metáforas y las enumeraciones son frecuentes.

6) Disposición textual sometida a un orden claro y una estructura precisa que facilite el entendimiento lector. La estructura general se somete a una ordenación de presentación (primer párrafo), desarrollo (del segundo al quinto párrafo, ambos inclusive) y conclusión (sexto apartado). Cadalso emplea una estructura argumentativa paralela, con tendencia a lo sintetizante, en la exposición textual: comienza y termina afirmando su tesis general, con más carga expresiva en el final, de ahí lo sintético. 

6. Contextualización

Como ya expresamos, Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 1744 – Puerto de Vega, Navia, Asturias, 1811) es uno de los más importantes pensadores, políticos y escritores de la España del siglo XVIII. Su contribución al pensamiento y a las letras españolas es muy significativa.

Tras completar sus estudios universitarios en Derecho, ejerció de juez en varias ciudades españolas. Ocupó cargos políticos en los distintos gobiernos de la Corona de España; la cima fue el ministerio de Gracia y Justicia (que ejerció durante casi un año, en 1791). Sus tiras y aflojas con el poderoso Godoy lo llevaron al destierro en la isla de Mallorca (primero en la cartuja de Valldemosa y luego en el castillo de Bellver). Formó parte de la Junta Central (órgano de gobierno legítimo durante la ocupación napoleónica).

Jovellanos compuso muchas obras, todas de gran calidad. En ficción, se recuerda su drama El delincuente honrado (1774). Pero es en el campo del ensayo donde desplegó su agudo pensamiento en un estilo apacible, elegante y preciso. Elogio de Carlos III (1788) es una loa a las dotes reformistas del rey ilustrado. Memoria sobre la educación pública (1802), obra de la que procede el texto que ahora comentamos, es un argumentario a favor del fomento de la educación extendida a toda la juventud del país. Informe sobre el expediente de la Ley Agraria (1794) es un alegato a favor de las reformas necesarias en la agricultura y ganadería para impulsar su crecimiento. En Memoria para el arreglo de la política de espectáculos (1796) defiende la cultura popular, sana y limpia de vulgaridades y excesos, pues sirve para el esparcimiento y educación de la gente; aquí se manifiesta en contra de las corridas de toros por sangrientas y violentas. Memoria del Castillo de Bellver (1805) es una descripción artística e histórica del castillo mallorquín donde estuvo prisionero; ahí muestra una gran sensibilidad artística y un agudo sentido de la observación. Compuso muchas obras de carácter jurídico, influyentes en su momento. 

7. Interpretación y valoración

Jovellanos defiende con fuerza y convicción la importancia de la educación generalizada a todos los niños y jóvenes españoles. Comprende muy bien las enormes ventajas que aporta la educación, desde el punto de vista económico, social y cultural. Más allá de la estrechez de miras de muchas personas de su época, supo elevar la mirada y comprender que la prosperidad y la felicidad de los individuos se ligaban directamente a su grado de instrucción. Jovellanos defiende plausiblemente en este texto las ventajas de una sociedad educada.

El ilustrado gijonés emplea un estilo directo y claro, reforzando su argumentación a través de ejemplos y analogías y empleando la interrogación retórica como recurso clave para aportar elegancia y convicción. Su tendencia a la enumeración y a los efectos de repetición aportan frescura y elegancia a su texto.

El léxico empleado es variado y expresivo, lo que contribuye a una lectura amena y entretenida. Acaso lo más importante sea la preocupación del autor por la falta de una educación pública que aporte prosperidad y decencia al cuerpo social. Aquí podemos apreciar muy bien cómo Jovellanos es adelantado de su tiempo; supo ver muy bien la importancia nuclear de la instrucción para el fomento de la cohesión social y el cultivo de los talentos individuales. Esto tardaría casi un siglo en ser comprendido y aceptado en Europa. 

Como suele ocurrir con los escritores perspicaces, su reflexión no ha perdido un ápice de actualidad, a lo que contribuye un estilo fluido y fresco. Sus argumentos casi se pueden emplear hoy con la misma eficacia, pues el poder de la instrucción pública y su capacidad transformadora es muy elevado. 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).

2.1. Comprensión lectora 

1) Resume el texto (100 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 

4) Analiza los aspectos propios del género literario al que pertenece, teniendo en cuenta que aparece una carta y que se trata de exponer persuasivamente un tema de actualidad. 

5) ¿Qué tono tiene el texto de Jovellanos: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) ¿Qué tipo de argumento es el más empleado? Recuerda la metáfora de los primeros párrafos.

7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Por qué afirma que la educación pública es eficaz para vivir mejor? 

2) ¿Qué relación establece entre la educación y la rectitud moral? ¿Por qué?

3) En un momento dado, afirma Jovellanos que “donde no hay instrucción, todo falta”. Explica su sentido más profundo.

4) ¿Cómo divide la actividad económica? ¿Favorece por igual la educación a los tres sectores?

5) ¿Contribuye la ignorancia a la generalización de los vicios? ¿Qué se deduce de aquí? 

2.3. Fomento de la creatividad

1) Elabora un poema o texto en prosa de ficción, o  ensayística que exprese una situación social negativa como la planteada por Jovellanos; puedes sugerir soluciones. Puedes hacerlo imitando el tono discursivo, como Jovellanos. 

2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el escritor Gaspar Melchor de Jovellanos a propósito de su obra y de su vida. 

3) Realiza una exposición sobre Gaspar Melchor de Jovellanos, su literatura y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar la importancia de la educación, o de otro elemento social (equidad, sanidad, cortesía, etc.). Arguméntalo con ejemplos y otras razones convincentes, siguiendo el ejemplo de Gaspar Melchor de Jovellanos.

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José Cadalso: “Cartas marruecas” (carta LXXXIII); análisis y propuesta didáctica

JOSÉ CADALSO – Cartas marruecas (1789)

Carta LXXXIII

Del mismo [Gazel] al mismo [Ben Beley]

Si yo creyese en los delirios de la astrología judiciaria, no emplearía la vida en cosa alguna con tanto gusto y curiosidad como indagar el signo que preside el nacimiento de los hombres literatos en España. En todas partes es, sin duda, desgracia, y muy grande, la de nacer con un grado más de talento que el común de los mortales; pero en esa península, dice Nuño, es uno de los mayores infortunios que puede contraer el hombre al nacer. A la verdad, prosigue mi amigo, si yo fuese casado y mi mujer se hallase próxima a dar sucesión a mi casa, la diría con frecuencia: desea con mucha vehemencia tener un hijo tonto; verás qué vejez tan descansada y honorífica nos da. Heredará a todos sus tíos y abuelos, y tendrá robusta salud. Hará boda ventajosa y una fortuna brillante. Será reverenciado en el pueblo y favorecido de los poderosos; y moriremos llenos de conveniencias. Pero si el hijo que ahora tienes en tus entrañas saliese con talento, ¿cuánta pesadumbre ha de prepararnos? Me estremezco al pensarlo, y me guardaré muy bien de decírtelo por miedo de hacerte malparir de susto. Sea cual sea el fruto de nuestro matrimonio, yo te aseguro, a fe de buen padre de familia, que no le he de enseñar a leer ni a escribir, ni ha de tratar con más gente que el lacayo de casa.

Dejemos la chanza de Nuño y volvamos, Ben-Beley, a lo dicho. Apenas ha producido esta península hombre superior a los otros, cuando han llovido miserias sobre él hasta ahogarle. Prescindo de aquéllos que por su soberbia se atraen la justa indignación del gobierno, pues éstos en todas partes están expuestos a lo mismo. Hablo sólo de las desgracias que han experimentado en España los sabios inocentes de cosas que los hagan merecedores de tal castigo, y que sólo se le han adquirido en fuerza de la constelación que acabo de referirte, y forma el objeto de mi presente especulación.

Cuando veo que Miguel de Cervantes ha sido tan desconocido después de muerto como fue infeliz cuando vivía, pues hasta ahora poco no se ha sabido dónde nació, y que este ingenio, autor de una de las pocas obras originales que hay en el mundo, pasó su vida parte en el hospital, parte en la cárcel, y parte en las filas de una compañía como soldado raso, digo que Nuño tiene razón en no querer que sus hijos aprendan a leer.

Cuando veo que don Francisco de Quevedo, uno de los mayores talentos que Dios ha criado, habiendo nacido con buen patrimonio y comodidades, se vio reducido a una cárcel en que se le acangrenaban las llagas que le hacían los grillos, me da gana de quemar cuanto libro veo.

Cuando veo que Luis de León, no obstante su carácter en la religión y en la universidad, estuvo muchos años en la mayor miseria de una cárcel algo más temible para los cristianos que el mismo patíbulo, me estremezco.

Es tan cierto este daño, tan seguras sus consecuencias y tan espantoso su aspecto, que el español que publica sus obras hoy las escribe con increíble cuidado, y tiembla cuando llega el caso de imprimirlas. Aunque le conste la bondad de su intención, la sinceridad de sus expresiones, la justificación del magistrado, la benevolencia del público, siempre teme los influjos de la estrella; así como el que navega cuando truena, aunque el navío sea de buena calidad, el mar poco peligroso, su tripulación robusta y su piloto muy práctico, siempre se teme que caiga un rayo y le abrase los palos o las jarcias, o tal vez se comunique a la pólvora en la Santa Bárbara.

De aquí nace que muchos hombres, cuyas composiciones serían útiles a ellos mismos y honoríficas a la patria, las ocultan; y los extranjeros, al ver las obras que salen a luz en España, tienen a los españoles en un concepto que no se merecen. Pero aunque el juicio es fatuo, no es temerario, pues quedan escondidas las obras que merecían aplausos. Yo trato poca gente; pero aun entre mis conocidos me atrevo a asegurar que se pudieran sacar manuscritos muy apreciables sobre toda especie de erudición, que naturalmente yacen como si fuese en el polvo del sepulcro, cuando apenas han salido de la cuna. Y de otros puedo afirmar también que, por un pliego que han publicado, han guardado noventa y nueve.

Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cartas-marruecas–0/html/p0000003.htm#I_85_

  1. ANÁLISIS

1. Resumen

José Cadalso Vázquez (Cádiz, 1741 – Gibraltar, 1782) es uno de los más importantes escritores de la Ilustración española dieciochesca. Hemos tomado la carta LXXXIII de su novela epistolar Cartas marruecas (1789) para disfrutar de su buen hacer literario. En ella, Gazel, joven marroquí de viaje por España, acompañado de su amigo español Nuño, le escribe a su maestro y mentor en Marruecos, Ben Beley, comentando aspectos sociales, culturales y políticos de la vida española de las últimas décadas del siglo XVIII.

En esta carta aborda el tema de la crítica o la persecución desmesurada sobre los hombres rectos y dotados de talento. Lo aprecia con un mal muy propio de España, hasta el punto de recomendaría  a su mujer encinta, si estuvierse casado, que dé a luz un niño tonto, pues tendrá asegurado un brillante porvenir en lo social y en lo económico. Cuanto más ignorante, más feliz y vida próspera tendrá.  Un recuento de casos permite ver que muchas personas con un talento natural elevado han sufrido las iras de los críticos, los envidiosos o los poderosos. Lo ejemplifica con tres escritores: Quevedo, Cervantes y fray Luis de León. Sufrieron grandes penalidades por sobresalir en las letras y el pensamiento. Ello provoca que muchas personas apliquen mucha cautela en sus escritos públicos, para no ser perseguidos; y nadie les garantiza que así sea. Algunos extranjeros ridiculizan la baja calidad de muchas publicaciones españolas. Otra consecuencia es que personas con una inteligencia superior no publiquen más que una pequeña parte, o nada, de lo que podrían hacer, por miedo a los efectos perversos por parte de envidiosos y poderosos.  

2. Tema

El tema de la carta es la crítica a una sociedad, la española del siglo XVIII, que persigue a las personas con un don natural y se atreven a comunicarlo en sus escritos. La gente no tolera que sabios o eruditos publiquen sus hallazgos y pensamientos; los escritores pronto recibirán críticas, castigos y otros efectos negativos por haber publicado.

Otro tema que se toma, relacionado con el anterior, es la falta de fomento de la inteligencia y de la circulación de publicaciones que podrían favorecer el desarrollo social.

3. Apartados temáticos

Este ensayo se ordena en tres apartados de contenido bien discernibles:

-Una presentación, que ocupa el primer párrafo, con un chiste hiperbólico incluido;

– Un desarrollo o nudo argumentativo, con ejemplos y argumentos (párrafos 2-5); y 

– Un desenlace o conclusión (último párrafo) en el que expone las consecuencias negativas de los hechos explicados previamente.

Se trata de un despliegue lógico para un texto expositivo-argumentativo; el pensamiento está secuenciado con orden y claridad, en aras de la persuasión.

4. Personajes, lugar, tiempo y figura del narrador

Este texto posee unas características muy especiales en cuanto a su naturaleza. En parte es una novela, pues posee un narrador, Gazel, y unos personajes, –el propio Gazel es el protagonista–,  Nuño, Ben Beley, etc. Se enmarca también en unas circunstancias espaciales (España) y temporales (siglo XVIII, contemporáneo al momento de la escritura), que nos permiten adscribir el texto al género novelístico. 

Por otro lado, podemos hablar de una novela epistolar, puesto que el texto está compuesto por noventa cartas intercambiadas entre Gazel y Ben Beley. Y todavía más: las cartas poseen una clara naturaleza ensayística, es decir, son textos expositivo-argumentativos en los que se reflexiona sobre la situación cultural, moral, económica y política de España en la segunda mitad del siglo XVIII. Como ensayos, poseen una clara intencionalidad persuasiva, es decir, intentan influir en el lector acerca de los temas expuestos.

5. Comentario estilístico

El estilo de Cadalso posee amplias similitudes con el de fray Jerónimo Feijoo; ello no es de extrañar, pues comparten temas, intensiones, género y época cultural. Por eso podemos aplicar las características que ya explicamos de aquel a este. En síntesis, tenemos:Naturaleza instructiva o persuasiva: el autor escribe para convencer al lector sobre la validez o bondad de las ideas u opiniones expuestas. En este caso, Cadalso alecciona a sus lectores sobre la importancia de promocionar la inteligencia y las publicaciones de los sabios para fomentar el desarrollo social.

– Tono conversacional, de diálogo implícito, entre autor y lector. Aquel se dirige a este para apelar a su experiencia lectora y asumir sus postulados. Cadalso crea una atmósfera de cordialidad entre él, emisor, y el lector, receptor. No se distancia exhibiendo saberes inalcanzables o una abrumadora experiencia, sino que se acerca al lector con un tono coloquializante y conversacional, como si ambos estuvieran presentes en la interlocución.

– Naturaleza subjetiva de las opiniones vertidas. El autor no se oculta; vemos a Cadalso en su escrito; está detrás de las opiniones vertidas; el carácter personal e individual del texto no se disimula, antes bien, se explicita de vez en cuando, aunque a través del alter ego de Gazel. La primera persona en los verbos, los pronombres personales de primera persona y ciertos adjetivos y adverbios muy marcados lo revelan con frecuencia.

– Empleo de argumentos de todo tipo para aumentar la capacidad de convicción de las ideas expuestas: de experiencia, de mayoría, de causa-consecuencia (en el último párrafo), de ejemplo (el de los tres escritores clásicos españoles) de analogía (la comparación con el marino que apresta su barco frente a las tormentas), etc. El procedimiento inferencial es constante, variando de las deducciones a las inducciones según la materia tratada.

– Equilibrio dinámico entre la subjetividad y la objetividad como método persuasivo. Cadalso alterna entre la exposición objetiva y distante y la subjetiva, personal y cercana; cada una de ellas colabora eficazmente para aumentar la persuasión textual.

– Estilo cuidado, elegante y altamente elaborado. La selección léxica es muy acertada; Cadalso emplea vocablos claros, apropiados y precisos, entendible por cualquier lector de instrucción media; se percibe también su variedad, evitando repeticiones enojosas. Las oraciones son de extensión moderada; como corresponde a este tipo de escrito, las oraciones compuestas, coordinadas y subordinadas, y, dentro de estas, las causales, condicionales, consecutivas y comparativas son bastante frecuentes. La longitud de las cláusulas es la adecuada para asegurar una exposición precisa y una comprensión lectora exacta. Los conectores aseguran una construcción argumentativa exacta y convincente; alternan los textuales y los argumentales con un empleo eficaz y apropiado. El nivel lingüístico es medio, estándar o de la lengua común, con cierta tendencia al culto; el registro, por tanto, es formal.

– Disposición textual sometida a un orden claro y una estructura precisa que facilite el entendimiento lector. La estructura general se somete a una ordenación de presentación (primer párrafo), desarrollo (del segundo al quinto párrafo, ambos inclusive) y conclusión (sexto apartado). Cadalso emplea una estructura argumentativa paralela, con tendencia a lo sintetizante, en la exposición textual: comienza y termina afirmando su tesis general, con más carga expresiva en el final, de ahí lo sintético. 

6. Contextualización

Como ya afirmamos, José Cadalso Vázquez (Cádiz, 1741 – Gibraltar, 1782) es uno de los más preclaros escritores españoles del siglo XVIII. Beneficiado de una educación superior, aperturista y europea,  empleó su pluma en explicar y buscar soluciones a los problemas de España, que eran bastantes. Se ganó la vida como militar, oficio en el que encontró una muerte muy temprana en uno de los intentos de recuperar Gibraltar por el gobierno de España.

Cultivó todos los géneros literarios, aunque no siempre con éxito. En poesía nos dejó Ocios de mi juventud, al estilo contenido y recatado de la poesía del Siglo de las Luces. En teatro nos dejó dos tragedias, Solaya y los circasianos (1770) y Don Sancho García; son piezas de estilo neoclásico, en prosa, con un mensaje moral bien claro.

En prosa su producción es más abundante. En Los eruditos a la violeta (1772) critica a un determinado sector de jóvenes que ostentan una gran cultura y son unos pobres ignorantes. Cartas marruecas (1789), la obra de la que procede el texto que comentamos, es su producción más granada. Se trata de una colección de ensayos, bajo el formato de carta, sobre la situación social, económica, política y cultural de España; critica los defectos y vicios e insinúa soluciones. Noches lúgubres (1789) es una novela autobiográfica, en parte, y también dialogada, en la que Tediato se propone desenterrar el cadáver de su amada muerta y luego suicidarse en su casa provocando un incendio; de por medio, quedan escenas macabras y lúgubres, incluida la muerte de un hombre y las terribles condiciones de vida del sepulturero Lorenzo y su familia. Acaba de modo abrupto; es una obra prerromántica, con bastante exaltación de los sentimientos, amorosos, luctuosos, etc.

7. Interpretación y valoración

La carta XXXXIII es una reflexión válida para el siglo XVIII y para nuestros días. La presión social y el miedo a la crítica negativa y destructiva provoca que muchas personas talentosas no se embarquen en empresas innovadoras que podrían aportar un claro avance para la comunidad o sociedad. 

Cadalso emplea un estilo directo y claro, reforzando su argumentación a través de ejemplos y analogías. El léxico es variado y expresivo, lo que contribuye a una lectura amena y entretenida. Acaso lo más importante sea la preocupación del autor por el estado de postración intelectual de la España dieciochesca. Se duele de las dificultades que encuentran por doquier las personas talentosas para desarrollar su potencialidad. Es típico de una sociedad mezquina que no comprende que el desarrollo de la inteligencia personal redunda en beneficio de todos.

Su reflexión no ha perdido un ápice de actualidad, a lo que contribuye un estilo fluido y fresco. 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).

2.1. Comprensión lectora 

1) Resume el texto (100 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 

4) Analiza los aspectos propios del género literario al que pertenece, teniendo en cuenta que aparece una carta y que se trata de exponer persuasivamente un tema de actualidad. 

5) ¿Qué tono tiene el texto: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) ¿Qué tipo de argumento es el más empleado? Recuerda que se cita a Quevedo, Cervantes y fray Luis de León, tres grandes literatos españoles de épocas pasadas. 

7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Por qué afirma que desearía tener un hijo tonto, si fuera padre? 

2) ¿Qué opinan los extranjeros de lo publicado en España? ¿Por qué?

3) Localiza la imágen de un marinero que prepara su barco para una travesía y explica cómo se debe entender. 

4) ¿A qué tienen miedo las personas talentosas? ¿Por qué?

5) ¿Se publica todo lo que se escribe? ¿Qué importancia posee? 

2.3. Fomento de la creatividad

1) Elabora un poema o texto en prosa ensayística que exprese una situación social negativa como la planteada por Cadalso; puedes sugerir soluciones. Puedes hacerlo en forma epistolar, como Cadalso. 

2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el escritor José Cadalso a propósito de su obra y de su vida. 

3) Realiza una exposición sobre José Cadalso, su literatura y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una situación social, económica o política negativa. Arguméntalo con ejemplos y otras razones convincentes, siguiendo el ejemplo de José Cadalso.

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Fray Jerónimo Feijoo: “Teatro crítico universal”; análisis y propuesta didáctica (vol. I, discurso sexto: “Régimen para conservar la salud”); análisis y propuesta didáctica

Discurso sexto. Régimen para conservar la salud

I. Los Médicos saben poco de la curación de los enfermos; pero nada saben, ni aun pueden saber en particular del régimen de los sanos, por lo menos en cuanto a comida, y bebida. Esta proposición, que a Médicos, y no Médicos parecerá escandalosa, se prueba con evidencia de la variedad de los temperamentos, a quienes precisamente se conmensura la variedad de los manjares, tanto en la cantidad, cuanto en la calidad. El alimento, que para uno es provechoso, para otro es nocivo. La cantidad, que para uno es larga, para otro es corta. Esta proporción de la cantidad, y calidad del alimento con el temperamento de cada individuo, sólo se puede saber por experiencia. La experiencia cada uno la tiene en sí mismo; ni al Médico le puede constar, sino por la relación que se le hace. ¿Pues qué, he menester yo acudir al Médico a que me diga qué, y cuánto he de comer, y beber, si él no puede saber lo que me conviene sin que yo primero le participe qué es lo que me incomoda, qué es lo que me asienta bien en el estómago, qué es lo que digiero bien? Etc.

Tiberio se reía de los que en llegando a la edad de treinta años, consultaban los Médicos; porque decía, que en esa edad cada uno podía saber por experiencia cómo debía regirse. De hecho parece que a él le fue bien con esta máxima, pues sin embargo de ser muy destemplado, así en el lecho, como en la mesa, vivió setenta y ocho años (…).

Ningún manjar se puede decir absolutamente que es nocivo (…).

Es muy grande la [diversidad] que hay entre los individuos de la especie humana. En las Observaciones de Schenchio se refiere de un hombre, que comiendo una onza de escamonea, no se purgaba poco, ni mucho; y en otros Autores Médicos se lee de algunos, que se purgaban sólo con el olor de las rosas. ¿No es esta discrepancia notable de temperamentos?

Es verdad que en lo común no hay tanta disimilitud entre los temperamentos de los hombres; pero siempre hay alguna, y bastante. Así como no se halla una cara perfectamente parecida a otra, tampoco un temperamento a otro. En cuantos accidentes están expuestos a nuestros sentidos, observamos alguna desemejanza en todos los hombres. ¿Qué cosa más simple que el sonido de la voz? Con todo, no hay hombre que en el metal de la voz se parezca perfectamente a otro. (…).

II. No sólo la variedad de los temperamentos de los hombres imposibilita saber qué alimento es proporcionado a cada uno; mas también la variedad que hay en los manjares dentro de la misma especie. Todo vino de uvas, pongo por ejemplo, es de una especie. Con todo, un vino es dulce, otro acedo, otro acerbo (…). 

 Añádese a esto (y es también de mucha consideración), que un mismo alimento, sin distinción, o desemejanza alguna, puede ser, respecto del mismo individuo, provechoso en un tiempo, nocivo en otro, ya por la diferente estación del año, ya por la diferente temperie del ambiente, ya por la diversa región que habita, ya por la diversidad de edad (…).

Si se hace la reflexión debida sobre este lugar de Hipócrates, y sobre lo que llevamos dicho, se hallará ser harto dudosa, por no decir falsa, aquella máxima tan establecida, de que para la conservación de la salud conviene usar siempre de una especie de alimento. El gran Bacon [153] está por la opinión contraria diciendo que se deben variar, así los medicamentos, como los alimentos: Tam medicamenti, quam alimenti mutatio conducit: neque perseverandum in frequentato utriusque usu (Hist. natur. centur. 1. num. 69.). La razón persuade lo mismo: porque si el cuerpo no está siempre del mismo modo, no convendrá alimentarle siempre del mismo modo (…). 

III. Aun cuando un alimento mismo pudiese ser conveniente a todos los hombres, y en todos tiempos, no podríamos averiguar por las instrucciones que dan los Médicos, en orden a dieta, cuál será éste; porque están encontrados en los preceptos. Dase comúnmente la preferencia a las carnes sobre los peces, yerbas, y frutos de las  plantas. Con todo no faltan graves Autores, que no contentándose conque sea la carne enemigo de la alma, la declaran también enemigo del cuerpo. Plutarco, en el libro de Sanitate tuenda, dice que la comida de carnes engendra grandes crudezas, y deja en el cuerpo malignas reliquias, por lo cual sería mejor hacerse a no comer carne alguna (…).

Mas esto no quita la probabilidad que le dan a esta sentencia sus Autores: y juntos éstos con los demás que alegamos, dejan bastantemente dudoso qué género de alimento sea mejor por lo común (…).

Estamos tan lejos de tener alguna doctrina recibida de todos en esta materia, que aquellos mismos alimentos, que comúnmente están reputados por los más insalubres, no faltan Autores graves que los canonicen por los más saludables (…).

El mayor error que en esta parte padecen los Médicos, y más común, es el de prescribir a los que los consultan aquellos alimentos de que los mismos Médicos gustan, o con que se hallan bien; como si el temperamento del Médico fuese regla de todos los demás (…). 

¿Qué partido hemos de tomar en tanta oposición de opiniones? No seguir ninguna, y atenerse cada uno a su propia experiencia. Esta regla es segura, y no hay otra. Observar con cuidado qué es lo que abraza bien el estómago: qué es lo que digiere sin embarazo, en que también se ha de atender a que no sea muy precipitada la digestión; porque ésta sólo en aquellos alimentos, que por su simbolización con el chilo son fácilmente reducibles, puede dejar de fundar sospecha de corrupción. Obsérvese que no induzcan alguna alteración molesta en el cuerpo hacia cualquiera de las cualidades sensibles.

IV. Fuera del conocimiento que la experiencia da por los efectos, el gusto, y el olfato son por lo común fieles exploradores de la conveniencia, o desconveniencia de los alimentos: Noxii enim cibi, innoxiique exploratores sunt odoratus, et gustus, dice Francisco Bayle en su Curso Filosófico. Muy rara vez engañaron estos dos porteros del domicilio de la alma en el informe que hacen, de si es amigo, o enemigo el huésped que llama a la puerta (…). 

No obstante, no aprobaré esta regla, dada con tanta generalidad, sin algunas excepciones. Lo primero, si el apetito nace de causa morbosa, podrá digerirse fácilmente el manjar, y con todo ser nocivo: porque por el mismo caso que el fermento, que le solicita, es preternatural, el alimento, que es connatural a él, ha de ser precisamente preternatural al cuerpo. Lo segundo, deben tenerse siempre por sospechosos, hasta tanto que la experiencia los justifique bastantemente, todos los alimentos de gusto muy alto, como los muy picantes, los muy agrios, los muy austeros, los muy dulces, etc. Asimismo, los que exceden mucho en las dos cualidades elementales de frío, y calor (…).

Modificada la regla en esta forma, juzgo se puede, y debe seguir la ley del apetito en la elección de comida, y bebida. Ya porque es cierto, que la naturaleza puso en armonía, en cuanto a la temperie, el paladar, y el estómago; y así, es conforme a éste, lo que a aquél es grato. Ya porque Dios nos dio los sentidos como atalayas, para descubrir los objetos que pueden conducir, o dañar a nuestra conservación: y el sentido del gusto sólo puede servir a este efecto, discerniendo el alimento provechoso del nocivo. Ya porque la experiencia muestra que jamás el estómago abraza con cariño lo que el paladar recibe con tedio (…).

 En todo caso, ni en el estado de salud, ni en el de enfermedad se forcejee jamás por introducir en el estómago lo que el paladar mira con positivo tedio. En esto delinquen mucho algunos Médicos, y casi todos los asistentes, especialmente si son mujeres, cuyo genio piadoso las hace porfiadas en esta materia, juzgando le hacen un gran bien al doliente metiéndole dentro del cuerpo un huésped desabrido (…).

V. En cuanto a mudar, o no mudar de comida, y bebida, no apruebo uno, ni otro extremo, que entrambos tienen sus defensores. La regla de Celso, que es acostumbrarse a comer de todo lo que el pueblo comúnmente come: Nullum cibi genus fugere, quo populus utatur ( Lib. 1. cap. 1.), me parece muy buena para todos aquellos que no tienen ya muy radicado el hábito opuesto. Es una parte substancial de la buena educación (…).

No tiene mucho inconveniente, y acaso ninguno, en temperamentos de alguna resistencia, el usar una, u otra vez de comida, o bebida de calidades sobresalientes, o gusto alto, como luego, o poco después se corrija este extremo con el opuesto: pongo por caso, comer, o beber cosas muy calientes, como en el pasto inmediato se use de cosas frescas, o al contrario. La misma naturaleza pedirá hacerlo así con la voz del apetito: como sucede en el que se calienta alguna vez demasiado con el vino de parte de noche, que apetece agua fría por la mañana: y el que fuera de su costumbre se llena de frutas, u ensaladas crudas, no pasan muchas horas, que apetece vino generoso, y cosas calientes.

VI. Hemos tratado hasta ahora del régimen en cuanto a la calidad. Tratemos ahora de la cantidad. En esta materia hallo introducido un error comunísimo; y es, que apenas se puede pecar por defecto. Doctos, e indoctos casi están de acuerdo, en que tanto mejor para la salud, cuanto más dentro de los términos de lo posible se estrechare la cantidad de comida, y bebida: de modo que muchos apenas entienden por esta voz dieta otra cosa, que comer, y beber lo menos que se pueda (…).

Hipócrates, bien lejos de aprobar por útil la dieta muy estrecha, la reprueba por nociva. En el Libro de Veteri Medicina dice, que no menos daña en esta parte el defecto, que el exceso (…).

Que sea nocivo el defecto, como el exceso en la cantidad del alimento, lo convence la razón que el mismo Hipócrates da en otra parte: Ni la saciedad (dice), ni la hambre, ni otra cualquiera cosa, que exceda el modo de la naturaleza, puede ser bueno ( Sect. 2. Aphorism. 4). Es claro que todo lo violento es enemigo de la naturaleza: y es claro asimismo que la hambre es violenta, como también la sed (…). 

VII. ¿Pero qué? ¿Decimos por eso que se haya de comer, y beber cuanto dictare el apetito? No por cierto. La regla de Galeno, que es levantarse siempre de la tabla con algo de apetencia, es muy ajustada a la razón (…).

Celso está más indulgente, porque prescribe exceder algunas veces de lo justo; y no sólo eso, mas también comer siempre cuanto pueda cocer el estómago. La regla de comer cuanto pueda cocerse es sospechosa. Las fuerzas de la facultad, si se apuran, se debilitan. El estómago, que cada día hace cuanto puede, cada día podrá menos (…). Si fuéramos tan felices que se hubiese continuado hasta nosotros el estado de la inocencia; sería, así para la calidad, como para la cantidad de la refección, regla sin excepción el apetito, porque entonces nunca saldría del imperio de la razón. Las cosas ahora están de otro modo; y así es menester que señale algunas limitaciones la prudencia.

El consejo de exceder una, u otra vez me parece razonable, por no ligar el cuerpo a un método indefectible, como en los pastos siguientes se cercene lo que se había excedido: y en todo caso no se proceda a nueva refección sin tener el estómago enteramente aliviado, y excitado bastantemente el apetito. Cuando se espera algún ejercicio inmoderado, o se teme que falte después a la hora regular el alimento preciso, como acaece algunas veces [164] en los caminos, puede prevenirse el estómago con refección más copiosa de la acostumbrada. Téngase siempre cuenta del ejercicio, o trabajo corporal, el cual cuanto sea mayor, pedirá más alimento, por lo mucho que disipa (…).

En cuanto a la división de los manjares entre comida, y cena, hay división también entre los Médicos. Unos pretenden que sea más larga la comida, que la cena: otros al contrario. Unos, y otros alegan sus razones. La primera opinión está más válida en el uso común. Lo que tengo por más seguro es, que cada uno observe cómo le va mejor, y siga ese método. En fin, recomendamos siempre como capital, y principalísima, así para la calidad, como para la cantidad de comida, y bebida, la regla de la experiencia, la cual nunca se ha de perder de vista.

VIII. Lo que hemos dicho en cuanto a comida, y bebida, se debe entender de todas las demás cosas, que componen el régimen de vida, sueño, ejercicio, habitación, etc. En todo es error obedecer el dictamen del Médico contra la experiencia propia. El ejercicio debe ser moderado, pero esta moderación ha de ser respectiva a las fuerzas, y al alimento. Cuando se exceda en la comida, a proporción se ha de exceder en el ejercicio (…). 

En el sueño apenas cabe error por exceso. Entregada la naturaleza al descanso, por sí sola prescribe el tiempo, o la cantidad proporcionada al temperamento de cada uno. Contra el sueño meridiano están declarados muchos Médicos, considerándole gran fomentador de catarros, y fluxiones; pero yo he visto muchísimos hallarse muy bien durmiendo una hora, o más, poco después de la comida. Esta es la práctica común de los Religiosos; y no por eso son más incomodados que los Seglares. Varias veces que he viajado por el Estío, siempre he madrugado mucho, con el motivo de huir de los calores; conque me era preciso alargar hasta dos, y tres horas el sueño meridiano, para suplir la falta del nocturno, y no por eso sentí daño alguno. Opondránme acaso muchos la experiencia que tienen, de que cuando duermen demasiado la siesta, sienten después la cabeza muy gravada. Respondo, que en el juicio que se hace de esta experiencia (asimismo como en el de otras muchas) se comete el error de tomar por causa lo que es efecto, y por efecto lo que es causa. No nace entonces la pesadez de la cabeza del sueño prolijo: antes el sueño prolijo nace de la pesadez de la cabeza. La mucha carga de vapores influye un sueño tenaz; y después del sueño continúa la pesadez, de que la cabeza se va desembarazando poco a poco, mediante la fluxión. Ser esto así se prueba, lo primero, porque cuando se duerme mucho la siesta, para suplir el defecto de sueño de la noche antecedente, no se siente después esa pesadez: y si el sueño por razón de la hora ocasionara esa incomodidad, también en este caso se padeciera. Lo [166] segundo, porque siempre que hay gran inclinación a dormir largamente la siesta, aunque no se condescienda con ella, se padece del mismo modo pesadez de cabeza todo el resto del día, como yo mil veces he experimentado: luego no es el sueño quien causa la pesadez; antes la pesadez es la que causa el sueño.

IX. El ambiente que respiramos, o País en que vivimos, tiene gran influjo en la conservación, o detrimento de la salud. También en esta parte se debe el conocimiento a la experiencia; porque las reglas físicas, que ordinariamente se dan, son muy falibles. Casi todos condenan por insalubres los Países húmedos; pero se engañan. Todo el Principado de Asturias es muy húmedo. Con todo, no sólo en las montañas de él, mas también en los valles, vive más la gente que en Castilla (…).

De aquí se colige que ni la sequedad del País, ni la aparente pureza del ambiente, puede darnos total seguridad de ser bueno el clima. El temple de Madrid es muy aplaudido en toda España, por razón de la pureza del ambiente, calificada con la pronta disipación de todos los malos olores, aun de los propios cadáveres: pues los de los perros, y gatos, dejados en las calles, se desecan, sin molestar a nadie con el hedor. Sin embargo, Francisco Bayle en su Curso Filosófico (Tom. 1. fol. mihi, 502) infiere de esa misma experiencia que el temple de Madrid es malo, atribuyendo el efecto a los muchos sales volátiles, acres, o alcalinos, de que está impregnado aquel ambiente, y de donde dice que nacen las muchas enfermedades que hay en la Corte: Unde originem ducunt morbi, qui saepe Madriti grassantur a nimia sanguinis tenuitate, et solutione, quam infert aer salibus turgidus. Añade, que la práctica de dejar los cadáveres de los animales domésticos insepultos por los barrios, y campos vecinos, aunque algunos Físicos de por acá juzgan ser útil para templar con la crasicie de sus vapores la nimia tenuidad del aire, en realidad es muy nociva; porque con las expiraciones de los cadáveres se aumentan al ambiente los sales acres. Como quiera que se filosofe (que esto de filosofar lo hace cada uno como quiere), el hecho es, que en Madrid no vive tanto la gente, como en algunos Países de aire más grueso, y nebuloso. Es cierto que la población de Madrid es poco menos numerosa que la de todo el Principado de Asturias. Con todo aseguro que se hallarán en Asturias más que duplicado número de octogenarios, nonagenarios, y centenarios, que en Madrid.

Estoy ya en la persuasión de que no percibirse en Madrid el mal olor de los cadáveres, no pende ni del principio que vulgarmente se imagina, ni del que discurre Francisco Bayle. La prueba clara es, porque si pendiese de alguno de aquellos principios, como ambos son comunes, no sólo al recinto de la población, mas a todo el territorio vecino; no sólo en Madrid, mas ni en todo el territorio vecino se percibiría ese mal olor, lo que es falso, como he experimentado algunas veces. A cincuenta, o sesenta pasos del Pueblo apesta del mismo modo un perro muerto, que en otro cualquier País. La causa verdadera, a lo que entiendo, de este fenómeno, es la gran hediondez de los excrementos vertidos en las calles, la cual sufoca, entrapa, o embebe los hálitos que exhalan los cadáveres.

Es fijo, pues, que la aparente pureza del ambiente no prueba la sanidad del clima. Y digo la pureza aparente, que consiste en la carencia de vapores, o exhalaciones sensibles; porque puede el aire ser impuro por la mezcla de otros corpúsculos insensibles, sin embargo de descubrirse el Cielo serenísimo por medio de la diafanidad de ese elemento. En las constituciones epidémicas, que dependen sin duda de la infección del aire, se ve esto muchas veces (…).

De aquí se infiere, que sólo la experiencia puede manifestar qué País es saludable, y cuál enfermizo. Y es de advertir, que en los climas sucede lo mismo que en los manjares; esto es, que ninguno hay que para todos los individuos sea bueno: ni apenas hay alguno tan malo, que sea malo para todos. De los sitios, o habitaciones dentro del mismo País, o cuartos de la misma casa, digo lo mismo; aunque no por eso niego, que por lo común los sitios donde hay aguas estancadas, o donde están embebidas en la tierra humedades permanentes, son muy nocivos (…).

 La niebla es cierto que no en todos los Países grava las cabezas. Y adonde hace este daño, estoy persuadido a que no le hace la misma substancia, o cuerpo sensible de la niebla, sino algunos corpúsculos sutilísimos malignos, que se le mezclan. La razón para mí es clara: porque cerradas puertas, y ventanas bien ajustadas, de modo que no entre humedad sensible de la niebla en el aposento, se padece el mismo daño, y en el mismo grado, que estando fuera de techo; lo que muchas veces he experimentado (…).

X. Concluiremos este capítulo con algunas advertencias, que miran a borrar ciertas erradas observaciones populares, en materia de régimen, tan introducidas, que justamente podremos llamarlas errores comunes.

Algunos toman por regla de su régimen a este, o a aquel individuo, que portándose de tal, o tal modo, vivió mucho tiempo con salud constante. Es error (…). 

La práctica de colocar la alcoba donde se duerme en la parte más retirada del edificio, a fin de defenderla de las injurias del ambiente externo, es errada, si no se toma la precaución de modo que pueda ventilarse a menudo. El ambiente estancado es nocivo, como la agua estancada (…).

El cubrir prontamente la ropa del lecho, luego que se sale de él por la mañana, se tiene por aseo; siendo en realidad porquería, y porquería dañosa. Antes se deben exponer luego las sábanas al ambiente, para que expiren los hálitos del cuerpo, que embebieron toda la noche, antes que enfriándose se condensen, impidiéndose de ese modo la evaporación.

Todo el mundo está ya persuadido a lo mucho que importa la limpieza en la ropa, especialmente en la que está inmediata al cuerpo, habiéndose ya desterrado la bárbara práctica, ordenada comúnmente por los vulgares Médicos, de mantener los enfermos con la misma camisa en todo el discurso de la dolencia (…). 

Algunos siguen la máxima de usar en todas las estaciones del año la misma cantidad de ropa, así en el lecho, como en el vestido. No debe ser así, sino quitar, o añadir a proporción del frío, y calor. La cantidad de ropa que en el Invierno es menester para abrigo, en el Estío sobra para ahogo (…). 

Dejar la ventana del aposento abierta en las noches ardientes del Estío, se tiene por arriesgado. Yo lo ejecuté muchas veces, y ví algunos otros que lo ejecutaban cuando el calor era muy excesivo, sin experimentar jamás algún daño. 

La elección de agua para beber es uno de los puntos considerables en materia de régimen. Las señas comunes, y probables de la buena, son carecer de todo sabor, ser cristalina, ligera, calentarse, o enfriarse prontamente, cocerse presto en ella las legumbres. Pero la de nacer la fuente al Oriente la he visto falsificada mil veces. 

Muchos Autores, tanto antiguos, como modernos, prefieren a todas las demás la agua llovediza, calificándola por mejor que la de fuentes, y ríos. Considerando que la agua llovediza se forma de los vapores que se elevan de las aguas terrestres, y que lo que se eleva en vapores, es lo más sutil, y tenue del cuerpo que los exhala; dedujeron, que la agua llovediza es la más pura, tenue, y sutil de todas. Pero la falacia de este discurso está descubierta por la experiencia. 

Puede ser que el dictamen de que la agua de lluvia es mejor que la de fuentes, y ríos, venga de la observación hecha en otras naciones, donde el agua de las fuentes sea de inferior calidad a la de las fuentes de España. Muéveme a esta sospecha haber leído en el Diccionario de Trevoux, V. Eau, la siguiente cláusula: La agua de España es excelente: ella no se corrompe jamás.}

La experiencia de pesar las aguas, para conocer la bondad de ellas, es engañosa. Puede la agua, que es más pesada que otra, ser para el estómago más ligera, a razón de la mayor flexibilidad, o mayor disolubilidad de la textura de sus partículas, por la cual se acomoda mejor, y penetra más fácilmente las vías. 

Otro error comunísimo, que he hallado en cuanto a la agua, y otra cualquiera bebida, es condenar por perniciosa la que habiéndose enfriado con nieve, perdió aquella frialdad intensa. Dicen que está pasada; y no sé lo que [176] quieren significar con esto. Si por pasada entienden corrompida, se engañan; porque la corrupción de cualquiera licor se manifiesta en sus cualidades sensibles; y en ninguna de éstas se inmuta la agua por enfriarse; o si alguna vez se inmuta, es porque la vasija, en que se enfrió, le comunicó algún sabor, u olor extraño: pero lo mismo sucedería estando en ella sin enfriarse.

Omito otras advertencias en orden al régimen: porque para decirlo todo, sería menester hacer libro entero de este asunto. Y repito, que en todas las cosas, de que se compone el régimen, cada uno se gobierne por su experiencia, estando advertido de entenderla bien; porque muchas veces se yerra enormemente en las conclusiones que se deducen de la observación, o tomando por efecto lo que es causa, como demostré arriba, tratando del sueño meridiano; o tomando por causa lo que ni es causa, ni efecto, sino cosa puramente concomitante; y éste es el yerro más común. 

Versión abreviada.

(Benito Jerónimo Feijoo, Teatro crítico universal, tomo primero (1726). Texto tomado de la edición de Madrid 1778 (por D. Joaquín Ibarra, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo primero (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), páginas 149-178.)

http://www.filosofia.org/bjf/bjft106.htm

I. ANÁLISIS

1. Resumen

El padre Jerónimo Feijoo (Pazo de Casdemiro, Santa María de Melias, Pereiro de Aguiar, Orense, 1676 – Oviedo, 1764) es uno de los más preclaros escritores españoles dieciochescos. Su contribución a la difusión de los principios ilustrados y racionalistas es de primer orden, tanto desde el punto de vista social, como del cultural o literario. 

El texto que vamos a analizar procede del primer volumen de su importantísima obra ensayística Teatro crítico universal (compuesta por 118 discursos; publicados en ocho volúmenes a partir de 1726). El título ya nos da una idea de su contenido instructivo y práctico: “Régimen para conservar la salud”. Se trata de una serie de consejos para que cada persona pueda apartarse de la enfermedad y adoptar hábitos que favorezcan su buena salud. Comienza recordando que los médicos no pueden decirnos todo lo que nos conviene, de modo individual, para estar sano, puesto que carecen de la experiencia y conocimiento directo que cada uno posee de sí mismo. Todos los alimentos pueden ser buenos o malos, dependiendo de cada uno, pues la variedad entre los hombres es muy grande; lo que a uno le sienta bien, a otro le cae mal. El mismo alimento puede ser bueno en una ocasión y malo en la otra; tampoco hay que seguir lo que digan los médicos, pues actúan su propia experiencia, y eso es muy limitado. Lo mejor es atenerse a la experiencia individual, pues nadie se conoce mejor que uno mismo; el gusto y el olfato ya indican si nos gustará y sentará bien un alimento determinado. No hay que empeñarse en obligar al enfermo en comer un determinado alimento en cantidades abundantes, si lo rechaza. En cuanto a la cantidad, la moderación es la mejor regla, pues el exceso acarrea enfermedades. Unos piensan que es mejor hacer la comida principal en la comida, otros en la cena; el autor piensa que no importa. En cuanto al sueño, se aconseja dormir lo necesario, lo que se logra por vía natural. Unos están a favor de la siesta corta, otros de la larga; cada uno se atendrá a la que mejor le siente. El ambiente que respiramos afecta directamente a nuestra salud. El ambiente de Madrid es alabado, poniendo como prueba que los animales muertos por las calles no hieden; eso es falso; huele tan mal siempre que los habitantes ya no perciben olores hediondos. Algunos rechazan los países con nieblas o húmedos, pero no son peores que los secos. Conviene para la salud ventilar el dormitorio donde dormimos, refrescar la ropa de cama y cambiarse con frecuencia. Se puede dormir con la ventana abierta en verano porque refresca. No tenemos por qué poner la misma cantidad de ropa todo el año, pues la temperatura aconseja usar más o menos. En cuanto al agua que bebemos, no hay una que sea claramente mejor; la de lluvia, la de río o la de fuente es igual de buena. El agua que ha sido antes enfriada por nieve es igual de buena que todas las demás.

2. Temas abordados en el ensayo

Feijoo aborda los siguientes asuntos en este texto:

-En lo tocante a la salud, cada uno debe atenerse a su propia experiencia, pues la variedad natural es tan grande que lo que a uno le conviene, a otro lo importuna.

-Los médicos se equivocan si prescriben siempre lo mismo a todos los pacientes, pues las circunstancias y complexiones aconsejan cambiar.

-La experiencia individual, o colectiva, en casos como el ambiente de un lugar, el agua, etc. es la que dicta la conveniencia o no de usos y costumbres. Lo mejor siempre será analizarse a uno mismo y optar por lo más prudente y experimentado.

3. Apartados temáticos

En este texto hemos abreviado mucho para que la lectura sea más ligera y concentrada. En el original, Feijoo distingue perfectamente secciones, numeradas convenientemente. Divide su ensayo en diez secciones numeradas en romanos, que nosotros, hemos respetado; esas son, justamente, los apartados temáticos de este texto.

4. Comentario estilístico

Este texto es de naturaleza ensayística, de modo que su adscripción a este subgénero literario explica y, a la vez, exige el uso de ciertas convenciones:

-Naturaleza instructiva o persuasiva: el autor escribe para convencer al lector sobre la validez o bondad de las ideas u opiniones expuestas. En este caso, Feijoo alecciona a sus lectores sobre la importancia de los buenos hábitos para gozar de salud y de una vida larga. Toca diez aspectos distintos y variados en los que, en general, aconseja sentido común, atención a la experiencia individual y cierta desconfianza hacia los médicos, pues prescriben de modo generalista y según su propia experiencia individual.

-Tono conversacional, de diálogo implícito, entre autor y lector. Aquel se dirige a este para apelar a su experiencia lectora y asumir sus postulados. Feijoo crea una atmósfera de cordialidad entre él, emisor, y el lector, receptor. No se distancia exhibiendo saberes inalcanzables o una abrumadora experiencia, sino que se acerca al lector con un tono coloquializante y conversacional, como si ambos estuvieran presentes en la interlocución.

-Naturaleza subjetiva de las opiniones vertidas. El autor no se oculta; vemos a Feijoo en su escrito; está detrás de las opiniones vertidas; el carácter personal e individual del texto no se disimula, antes bien, se explicita de vez en cuando. La primera persona en los verbos, los pronombres personales de primera persona y ciertos adjetivos y adverbios muy marcados lo revelan con frecuencia.

-Empleo de argumentos de todo tipo para aumentar la capacidad de convicción de las ideas expuestas: de autoridad (donde Feijoo muestra unos saberes enciclopédicos y actuales para su tiempo), de experiencia, de mayoría, de causa-consecuencia, de analogía, etc. El procedimiento inferencial es constante, variando de las deducciones a las inducciones según la materia tratada.

-Equilibrio dinámico entre la subjetividad y la objetividad como método persuasivo. Feijoo alterna entre la exposición objetiva y distante y la subjetiva, personal y cercana; cada una de ellas colabora eficazmente para aumentar la persuasión textual.

-Estilo cuidado, elegante y altamente elaborado. La selección léxica es muy acertada; emplea vocablos claros, apropiados y precisos, entendible por cualquier lector de instrucción media; se percibe también su variedad, evitando repeticiones enojosas. Las oraciones son de extensión moderada; como corresponde a este tipo de escrito, las oraciones compuestas, coordinadas y subordinadas, y, dentro de estas, las causales, condicionales, consecutivas y comparativas son bastante frecuentes. La longitud de las cláusulas es la adecuada para asegurar una exposición precisa y una comprensión lectora exacta. Los conectores aseguran una construcción argumentativa exacta y convincente; alternan los textuales y los argumentales con un empleo eficaz y apropiado. El nivel lingüístico es medio, estándar o de la lengua común, con cierta tendencia al culto; el registro, por tanto, es formal.

-Disposición textual sometida a un orden claro y una estructura precisa que facilite el entendimiento lector. La estructura general se somete a una ordenación de presentación (primer apartado), desarrollo (del segundo al noveno apartados, ambos inclusive) y conclusión (décimo apartado). Luego vemos que los subtemas o argumentos se separan en párrafos numerados (en el original; en nuestra adaptación hemos suprimido la numeración por mor de la ligereza y la facilidad visual). Feijoo emplea una estructura argumentativa paralela, con tendencia a lo sintetizante, en la exposición textual: comienza y termina afirmando su tesis general, con más carga expresiva en el final, de ahí lo sintético. 

5. Contextualización

El padre Jerónimo Feijoo y Montenegro (Pazo de Casdemiro, Santa María de Melias, Pereiro de Aguiar, Orense, 1676 – Oviedo, 1764) es, seguramente, el mejor ensayista español del siglo XVIII. En sus escritos se aúnan y armonizan maravillosamente su vocación literaria y su tendencia instructiva, en el sentido de desear aumentar los conocimientos objetivos y científicos de sus lectores y de contribuir a la construcción de una sociedad más sana, coherente, culta y próspera. Sin duda ninguna, lo logró en muchos de sus aspectos, pues la influencia que ejercieron sus escritos fue enorme a lo largo del siglo XVIII y siguiente, como mínimo.

A la vez que ejercía su cátedra de teología en la universidad de Oviedo, en donde residió desde 1709 hasta el final de sus días, se entregó al cultivo de las letras con una producción abrumadora. Ya hemos citado su Teatro crítico universal (compuesta por 118 extensos y densos discursos; publicados en ocho volúmenes de 1726 a 1740). Su segunda obra en importancia, también de naturaleza ensayística se titula Cartas eruditas y curiosas (estamos ante 163 cartas, publicadas en cinco volúmenes, entre 1742 y 1760). También cultivó el género lírico; sus poesías quedaron inéditas en su tiempo; expresa ideas y emociones con acierto y elegancia. 

Feijoo señala en el prólogo a su Teatro… que pretende desterrar “errores”; esta palabra es clave para entender sus escritos: trata de instruir al público general para que destierre creencias absurdas, supersticiones ridículas y ritos infundados y, muchas veces, aberrantes, en cualquier orden de la vida, sea la cotidiana, sea la espiritual o religiosa. Feijoo tuvo muchos detractores en vida, señal inequívoca de sus aciertos tanto en opiniones como en el ámbito literario.

Su prosa clara, precisa, apropiada y limpia de toda exageración barroca o recargamiento retórico absurdo hacen de él un excelente ejemplo de un empleo preciso y eficaz de la lengua española.

6. Interpretación y valoración

El texto que estamos comentando incide en un asunto importante e intemporal: cómo llevar una vida larga y saludable. Feijoo aborda el asunto desde el sentido común y desde sus amplísimos conocimientos eruditos; conocía muchas fuentes, clásicas y modernas, y las cita con tino y oportunidad.

Su tesis es totalmente plausible y convincente, desde la perspectiva actual, señal inequívoca de sus posiciones racionales, realistas y duraderas. Su capacidad argumentativa es elevada en todo momento; al adoptar posiciones templadas y sensatas se asegura una atemporalidad estimativa muy importante para sus escritos. En todos los ejemplos y argumentos que utiliza, vemos a un hombre de su tiempo con los ojos bien abiertos y el sentido crítico afilado. No acepta de buenas a primeras opiniones que no sean totalmente convincentes. 

Su coloquialismo y acercamiento al lector son notables. Lo leemos hoy sin que haya perdido nada de frescura o validez, fuera, obviamente, donde los avances científicos y técnicos han introducido nuevas maneras de vivir y pensar. Su estilo es ameno y fluido, lo que contribuye a una lectura gustosa.

II. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Estas actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo, en la clase o en casa, de manera oral o escrita; el uso de los medios TIC pueden favorecer su realización).

1. Comprensión lectora

1) Resume el texto con tus propias palabras.

2) Señala sus temas principales con varias frases comprensivas.

3) Indica los apartados temáticos.

4) Señala los rasgos estilísticos más llamativos o repetidos en su ensayo.

2. Interpretación y pensamiento analítico

1) Feijoo, ¿es objetivo o subjetivo presentando sus argumentos?

2) ¿Por qué crees que compone su texto? Es decir, ¿qué finalidad persigue?

3) Explica los tipos de argumentos que utiliza Feijoo.

4) ¿Cómo logra convencer al lector de la validez de sus opiniones?

5) Feijoo, ¿qué opinión tiene de los médicos?

3. Fomento de la creatividad

1) Transforma este texto, manteniendo cierta fidelidad al original, en otro, empleando otro género literario: un cuento, un poema, una pequeña obra de teatro, etc.

2) Imagina una entrevista de Feijoo con tu clase. ¿Qué preguntas le harías?

3) Realiza una exposición, valiéndote de texto, imagen y sonido, con medios TIC, si es posible, sobre la vida y la obra de fray Jerónimo Feijoo.

4) Escribe un ensayo sobre un tema de actualidad, más o menos inspirado en el de Feijoo, en que que expreses de modo persuasivo tu opinión de manera argumentada, amena y elegante.

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Alonso de Ercilla: “La araucana” ; análisis y propuesta didáctica (ocho primeras estrofas)

ALONSO DE ERCILLA – La Araucana (2)

[1] No las damas, amor, no gentilezas                   1

de caballeros canto enamorados; 

ni las muestras, regalos ni ternezas 

de amorosos afectos y cuidados: 

mas el valor, los hechos, las proezas                     5 

de aquellos españoles esforzados, 

que a la cerviz de Arauco, no domada, 

pusieron duro yugo por la espada. 

[2] Cosas diré también harto notables 

de gente que a ningún rey obedecen,                   10 

temerarias empresas memorables 

que celebrarse con razón merecen; 

raras industrias, términos loables 

que más los españoles engrandecen; 

pues no es el vencedor más estimado                   15 

de aquello en que el vencido es reputado. 

[3] Suplícoos, gran Felipe, que mirada 

esta labor, de vos sea recebida, 

que, de todo favor necesitada, 

queda con darse a vos favorecida:                        20 

es relación sin corromper, sacada 

de la verdad, cortada a su medida; 

no despreciéis el don, aunque tan pobre,

para que autoridad mi verso cobre. 

[4] Quiero a señor tan alto dedicarlo,                   25 

porque este atrevimiento lo sostenga,

tomando esta manera de ilustrarlo, 

para que quien lo viere en más lo tenga: 

y si esto no bastare a no tacharlo, 

a lo menos confuso se detenga,                           30 

pensando que, pues va a vos dirigido, 

que debe de llevar algo escondido. 

[5] Y haberme en vuestra casa yo criado, 

que crédito me da por otra parte, 

hará mi torpe estilo delicado,                               35 

y lo que va sin orden lleno de arte: 

así, de tantas cosas animado, 

la pluma entregaré al furor de Marte;

dad orejas, Señor, a lo que digo,

 que soy de parte de ello buen testigo.                  40 

[6] Chile, fértil provincia, y señalada 

en la región antártica famosa, 

de remotas naciones respetada

por fuerte, principal y poderosa, 

la gente que produce es tan granada,                   45 

tan soberbia, gallarda y belicosa, 

que no ha sido por rey jamás regida,

ni a extranjero dominio sometida. 

[7] Es Chile Norte Sur de gran longura,

costa del nuevo mar del Sur llamado;                   50

tendrá del Este al Oeste de angostura 

cien millas, por lo más ancho tomado, 

bajo del polo Antártico en altura 

de veinte y siete grados, prolongado 

hasta do el mar Océano y Chileno                       55

mezclan sus aguas por angosto seno. 

[8] Y estos dos anchos mares, que pretenden, 

pasando de sus términos, juntarse, 

baten las rocas y sus olas tienden; 

mas esles impedido el allegarse;                        60 

por esta parte al fin la tierra hienden 

y pueden por aquí comunicarse:

Magallanes, Señor, fue el primer hombre 

que, abriendo este camino, le dio nombre. 

a) ANÁLISIS

  1. Resumen

Nos disponemos a analizar las ocho primeras estrofas de la primera parte del poema épico La araucana, (publicado en tres partes, en 1569, 1578 y 1589, respectivamente; cada parte se compone de alrededor de 45 cantos; cada uno de estos, está formado por alrededor de 80 décimas; nos podemos hacer una idea de su envergadura) compuesto por el magnífico poeta Alonso de Ercilla y Zúñiga (Madrid, 1533 – Ocaña, Toledo, 1594). Para un mejor entendimiento, presentamos el resumen por estrofas, ordenadas:

-El poeta no hablará de asuntos amorosos o de usos sociales de galanteo, sino de cómo los españoles doblegaron a los araucanos.

-Relatará acciones valientes, admirables y raras de los araucanos que, en el fondo, engrandecen a los españoles vencedores.

-Ruega al rey Felipe II que proteja su obra, la cual se atiene a la verdad de los hechos, sin manipulación.

-Sostiene que a los malsines, críticos o escépticos los refrenará en sus críticas el hecho de que la obra esté protegida por el rey de España.

-Se dirige al rey recordándole que ha servido en la corte; su protección hará que la obra se perfeccione, señalando que la materia bélica será la principal, de la que él fue testigo de vista y protagonista.

-Chile es una nación rica y próspera, situada en el hemisferio sur; sus habitantes son orgullosos y valientes, como se aprecia en el hecho de que nadie ha podido someterla.

-Es un país alargado, de norte a sur; de este a oeste, en su parte más ancha ocupará cien millas; en su largura, va desde el Antártico, hasta el grado veintisiete, lo que es una gran distancia.

-Los dos mares, el Atlántico y el del sur se juntan en el estrecho de Magallanes; este nombre se debe a su descubridor.

  1. Temas del poema

Los temas que plantea el texto poético, que son las primeras ocho estrofas de la primera parte del poema, son:

-Presentación de la obra y adelanto del tema que tratará: el sometimiento de los araucanos tras la rebelión ocurrida en Chile a mediados del siglo XVI.

-Ofrecimiento de la obra al rey Felipe II, para que la proteja de posibles contradictores.

-Descripción geográfica de Chile, bajo la perspectiva del siglo XVI. 

  1. Apartados temáticos

El texto poético, atendiendo a su contenido, se estructura en tres partes:

-Estrofas 1-2 (vv. 1-16): presentación del contenido de la obra y exposición general del tema y del hilo narrativo que se seguirá, así como de la perspectiva estilística e ideológica que adoptará.

-Estrofas 3-5 (vv. 17-40): dedicatoria u ofrecimiento de la obra al rey de España, Felipe II, para que la acepte como signo de agradecimiento y la resguarde de futuros ataques.

-Estrofas 6-8 (vv. 41-64): descripción geográfica de Chile, su ubicación y alusión al modo de navegación a través del Estrecho de Magallanes. 

  1. Rima, medida de los versos y estrofa empleada

El fragmento seleccionado consta de sesenta y cuatro versos agrupados en ocho estrofas. Cada estrofa está compuesta por ocho versos endecasílabos; el primero rima con el tercero y el quinto; el segundo, con el cuarto y el sexto; los dos finales riman entre sí, formando un pareado. Todos juntos forman la estructura 11A, 11B, 11A, 11B, 11A, 11B, 11C, 11C. Forman la estrofa denominada octava real; es de origen italiano; se introdujo en España en las primeras décadas del siglo XVI, en el Renacimiento, gracias al impulso del genial poeta Garcilaso de la Vega.

  1. Comentario estilístico

El primer verbo del poema aparece en primera persona del singular: podemos deducir de aquí la importancia que tendrá el sujeto lírico. Luego veremos que afecta a su labor narratológico-poética y a un asunto vidrioso, cual es el grado de verosimilitud que se le concede a lo narrado. El sujeto lírico anuncia que abandona asuntos mundanos, sociales y sentimentales de tono ritual (“amorosos afectos y cuidados”, v. 4), para centrarse en los “hechos, las proezas” (v. 5) de los exploradores españoles para alcanzar el dominio de “Arauco”, identificable con una parte de Chile. Las enumeraciones iniciales de sustantivos que se refieren al mundo del galanteo insisten bien en la materia poética que abandona; crean un vivo contraste con los que luego se refieren al sometimiento de la tierra. Los adjetivos y metáforas también discurren en esa dirección. “Duro yugo” (v. 8) es la más importante porque concentra la esencia del asunto: el sometimiento de los araucanos al dominio de la Corona hispánica. La “espada” (v. 8) es una metonimia que expresa muy bien el procedimiento empleado: la fuerza de las armas. Los hipérbatos y encabalgamientos abruptos de la estrofa insisten en la originalidad y la fuerza de la materia tratada en el poema.

En la segunda estrofa continúan los mismos procedimientos expresivos: un verbo en primera persona y una serie de enumeraciones que ensalzan los protagonistas del relato: los araucanos, ahora aludidos por una perífrasis (“gente que a ningún rey obedecen”, v. 10) son valorados muy positivamente; y los españoles (al fin, su público lector), a los que también “engrandece” (v. 14) indirectamente por el valor de sus enemigos vencidos. La adjetivación es dramática: “temerarias” (v. 11), “memorables” (v. 11), “raras” (v. 13), y “loables” (v. 13) se refieren a las “cosas” (v. 9) protagonizadas por los araucanos. El sujeto lírico (o el narrador, pues está a mitad de camino) insiste en la gallardía de ese pueblo que plantó cara al “vencedor” (v. 15). La estrofa posee cierto tono discursivo o argumentativo (lo declara muy bien la conjunción “pues”, v. 15), ya que el poeta razona que el ganador se ve más glorificado si el perdedor posee virtudes guerreras; estas se transfieren a aquellos, aumentando su gloria.

La tercera estrofa también comienza con un tono subjetivo, pues la primera palabra es un verbo conjugado en primera persona, “Suplícoos” (v. 17), pero pronto cambia, pues este transmite una petición humilde, dirigida nada menos que al rey de España del momento, Felipe II. Le ofrece o dedica la obra, pues el sujeto lírico adivina que necesitará protección (“de todo favor necesitada”, v. 19). También es un modo de ganar prestigio (“para que autoridad mi verso cobre”, v. 24) en la sociedad. Se toca aquí un punto fundamental: la veracidad del asunto abordado. Se expresa a través de una repetición triple (la “relación” que se ofrece va “sin corromper, sacada de la verdad, cortada a su medida”, vv. 21-22). Ercilla protesta sobre la veracidad esencial de su relato: solo cuenta la verdad; este es un tópico muy repetido por los cronistas de Indias, pues es un procedimiento de ameritarse ante el público lector. La antítesis de “pobre” (v. 23) frente a “autoridad” (v. 24); destaca el poder real y disminuye su trabajo, lo que es un buen empleo de captatio benevolentiae). La personificación de la verdad “cortada a su medida” (v. 22) nos indica la importancia de este concepto en la composición del relato.

La cuarta estrofa es bastante redundante respecto de la anterior. Solo aporta la novedad de una perífrasis que sirve para crear intriga: la obra presentada al rey “debe de llevar algo escondido” (v. 32). Posee un carácter ilustrativo y discursivo, siempre manteniendo el tono elevado y solemne a través de la expresión “a señor tan elevado” (v. 25) y el pronombre “vos” (v. 31). 

La quinta estrofa es bastante autobiográfica. Ercilla recuerda que se crio en la corte, lo que garantiza su “estilo delicado” (v. 35). En la segunda parte de la octava recuerda, a través de una alusión clásica, al dios de la guerra Marte, que la materia es bélica. Le ruega atención al rey a través de una expresión coloquial (“dad orejas”, 39); y finaliza reforzando la veracidad de su relato presentándose como “buen testigo” (v. 40) de una parte de los hechos narrados. La estrofa posee un carácter recopilativo, respecto de los argumentos expuestos para que la obra sea estimada por el público lector.

La sexta estrofa, ya dentro de la tercera parte, coloca a la “provincia” Chile en el hemisferio sur. La describe en términos positivos y elogiosos; es una región famosa, feraz y temida por sus vecinos. Presenta a continuación una etopeya generalista de sus habitantes, que es gente “granada”, metáfora de la gallardía e importancia. La enumeración a base de adjetivos sobre el carácter de los araucanos es muy expresiva: “soberbia, gallarda y belicosa” (v. 46). Completa con una hipérbole con base real: no les hace falta rey para regirse y nadie ha podido someterlos. En esta estrofa sobresalen los adjetivos, todos de naturaleza positiva, referidos a rasgos de carácter, asignados a los araucanos. Ercilla ensalza, de este modo, la importancia de Arauco, como él denomina a la región.

La séptima estrofa presenta una descripción geográfica de Chile muy exacta y precisa. Es un país alargado, bañado por el mar del Sur (más tarde, renombrado como Océano Pacífico), la anchura máxima es de cien millas y llega desde los veintisiete grados hasta el Polo Sur, donde se juntan el Atlántico y el Pacífico (nombrados como Océano y Chileno, respectivamente). Aquí los procedimientos estilísticos escasean, dada la materia tratada.

La octava y última estrofa aquí analizada describe el Estrecho de Magallanes. La personificación de los dos mares, que “pretenden” juntarse ahí aporta intensidad descriptiva. Anota la bravura del mar en ese punto; el quiasmo “baten las rocas y sus olas tiende” (v. 59) es hermoso y expresivo. Insiste en las dificultades orográficas del lugar, severas y continuas. Se dirige de nuevo al rey para recordar que fue Magallanes quien descubrió el paso y, en su honor, lleva su nombre. Ercilla no olvida consignar una nota histórica porque favorece la gloria de su patria española.

Hemos podido apreciar, a lo largo de este fragmento, un estilo contenido, didáctico y explicativo. Ercilla maneja un tono descriptivo y aclaratorio, intentando captar la atención del lector y dedicando su texto a la más alta autoridad hispánica de ese momento. La descripción de Chile es elogiosa y positiva en todo momento. El léxico es llano, preciso y tremendamente apropiado. 

  1. Contextualización

Alonso de Ercilla y Zúñiga (Madrid, 1533 – Ocaña, Toledo, 1594) es el poeta épico más importante de la literatura española de todos los tiempos. Vivió en Chile entre 1557 y 1559, a donde había ido como hombre de armas acompañando al nuevo gobernador, García Hurtado de Mendoza. Participó en batallas importantes entre los araucanos, comandados por Caupolicán, y los españoles, tratando de pacificar la tierra. Para componer su obra, fue tomando notas sobre el terreno, escribiendo en penosas circunstancias (falta de papel y aparejo adecuado, etc.). Tomando como modelo la épica medieval antigua, las crónicas de Indias españolas de su momento y las obras italianas de ese tipo que triunfaban en Europa (Orlando innamorato y Orlando furioso), Ercilla compuso una magnífica obra, de gran aliento; es equilibrada, narrativa y, por momentos, descriptiva. Ordena su materia con orden y tino; su lectura es amena e instructiva, pues garantiza un continuo aprendizaje sobre la conquista de Chile.

El léxico es muy clásico, apropiado y de mucha eficacia significativa. Su variedad y amenidad es continua, lo que avala la calidad de un poema épico hermoso y sólido.

  1. Interpretación y valoración

Este fragmento que hemos analizado de La araucana, que coincide con el comienzo de la obra, es un buen ejemplo de los tesoros que alberga en su interior. Ercilla transmite con conocimiento, emoción y equilibrio un proceso bélico sangriento y, a su modo, heroico. Los araucanos se rebelan contra el dominio español y, por momentos, logran casi destruirlo. Los colonizadores se aprestan a aniquilar a los rebeldes, no sin gran sufrimiento y derrotas.

Ercilla narra con intensidad y viveza ese proceso. El realismo de los paisajes y la veracidad, llena de expresividad descriptiva, de los acontecimientos bélicos es una nota positiva; a veces se alarga demasiado, y algunas décimas son simple repetición de lo ya contado; es casi lo menos que podemos esperar en una obra de tan largo aliento.

  1. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las actividades que se presentan a continuación pueden ser de realización individual o en grupos, en clase o en casa, de forma oral o escritas, según la dinámica y conveniencia de la clase; el empleo de medios TIC es conveniente para alcanzar mejores resultados).

2.1. Comprensión lectora

1) Resume el contenido del fragmento.

2) Señala sus apartados temáticos y su tema.

3) Analiza la rima y la medida de los versos y establece el tipo de estrofa y de composición

utilizada.

4) Localiza y analiza algunos recursos estilísticos y explica sus efectos estéticos sobre el

poema.

5) Indica cómo apreciamos el tono explicativo y descriptivo de este poema.

2.2. Interpretación y pensamiento analítico

1) ¿Qué sentimientos y valoraciones expresa Ercilla sobre Chile y sus aborígenes?

2) ¿Por qué Ercilla encomienda su obra al rey de España, Felipe II?

3) ¿Hablará de asuntos mundanos, sociales y sentimentales? ¿De qué versará?

4) ¿Cómo apreciamos el sentido épico (hazañas, guerras, caracteres guerreros, etc.) del poema?

2.3. Fomento de la creatividad

1) Elabora un texto respetando el contenido de Ercilla en el que aprecie la grandeza de la tierra chilena, aclimatado a nuestros días.

2) Realiza un póster o presentación TIC con la vida y la obra literaria de Alonso de Ercilla en el que se aprecie su potente originalidad y capacidad intelectual y artística.

2) Imagina una entrevista de la clase con Alonso de Ercilla. ¿Qué preguntas le dirigirías? ¿Por qué?

4) Organiza un recitado de este fragmento, o de otros del mismo autor, con imágenes o con música, ante la clase o la comunidad educativa, en la que se aprecie su belleza.

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Fray Luis de León: “Oda en la Ascensión”; análisis y propuesta didáctica

FRAY LUIS DE LEÓN – Oda en la Ascensión (1576 o 1577)
[1] ¿Y dejas, Pastor santo,                                    1
tu grey en este valle hondo, escuro,
con soledad y llanto?;
y tú, rompiendo el puro
aire, ¿te vas al inmortal seguro?                           5
[2] Los antes bienhadados,
y los agora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?                       10
[3] ¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,
¿qué no tendrá por sordo y desventura?              15
[4] Aqueste mar turbado,
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al viento fiero, airado?
Estando tú encubierto,
¿qué norte guiará la nave al puerto?                   20
[5] ¡Ay!, nube, envidiosa
aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
¿Dó vuelas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!         25

 

1.ANÁLISIS

1. Resumen

Este hondo poema de fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591), compuesto en 1576 o 1577, expresa el lamento por la ascensión, elevación o subida de Jesús a los cielos, tras su resurrección. Es una fiesta cristiana que se celebra cuarenta días después del Domingo de Resurrección. En la primera estrofa llora el ascenso de Jesús, presentado como un pastor, que deja detrás a su rebaño. En la segunda comunica el resultado inmediato: los hombres se quedan huérfanos, llorosos y perdidos. Ya no hay qué mirar ni qué oír que siquiera se asemeje a la belleza y bondad de Cristo, como se expresa en la tercera estrofa. En la siguiente presenta la vida humana como una frágil nao que ha de realizar una peligrosa travesía marítima por mal peligroso y tormentoso. En la quinta y última estrofa reprocha a una nube que se queje por la ausencia de Jesús, pues ella, después de todo, fue el último en verlo; su movimiento en el cielo sigue la estela dejada por Cristo, de ahí que el sujeto lírico vuelva a lamentar que el hombre quede solo, como huérfano, en el mundo terrenal.
2. Tema del poema
Los temas que plantea el poema son:
-La ascensión de Cristo a los cielos deja a los hombres dolidos y huérfanos, sin nadie que los cuide o guíe.
-El sentimiento de abandono por el ascenso de Cristo convierte a la vida humana en algo oscuro y doloroso de sobrellevar.
-La vida es oscuridad sin la luz irradiada por Jesús. 
3. Apartados temáticos
El poema, atendiendo a su contenido, se estructura en dos partes:
-Estrofas 1-4 (vv. 1-20): interpelación a Dios, “Pastor Santo”, por haber permitido que Jesús ascienda a los cielos y los hombres queden huérfanos de su amparo y luz. 
-Estrofa 5 (vv. 21-25): reproche a una nube, que puede seguir la estela de Cristo, y expresión dolorida y amarga del lamento por la ausencia de Jesús.
4. Rima, medida de los versos y estrofa empleada
El poema consta de veinticinco versos agrupados en cinco estrofas. Cada estrofa está compuesta por cinco versos; el primero, tercero y cuarto son heptasílabos; el segundo y el quinto, endecasílabos; la rima es consonante, y se establece así: 7a, 11B, 7a, 7b, 11B. Forman la estrofa denominada lira; es de procedencia italiana. El genial poeta Garcilaso de la Vega la introdujo en la poesía española en la segunda y tercera décadas del siglo XVI, en pleno Renacimiento.
5. Comentario estilístico
El poema presenta una construcción original y eficaz. El recurso esencial sobre el que se vertebra es el de la interrogación retórica (aparecen diez en el conjunto del poema). En la primera estrofa hay dos. Apela a Cristo a través de la metáfora bíblica “Pastor santo” (v. 1). Presenta a Dios como un pastor que abandona a su rebaño, formado pro la humanidad. El mundo se ve como un lugar siniestro y doliente; se expresa con la imagen de “este valle hondo, escuro” (v. 2). El cielo o paraíso cristiano se alude a través de un hermoso circunloquio: “inmortal seguro” (v. 5); son dos adjetivos sin un sustantivo de referencia; el efecto elíptico adensa la significación poderosamente y aumenta su poder expresivo. La importancia de ese lugar elidido se ve potenciada por el adjetivo “puro”, referido al aire que atraviesa Cristo en su elevación. La anáfora de la conjunción “y” (vv. 1 y 4) expresa el estupor del sujeto lírico ante el sentimiento de orfandad. La bimembración de “soledad y llanto” (v. 3) metaforiza vivamente la angustia y desasosiego humano por la ida de Jesús.
La segunda lira solo tiene una interrogación retórica, pero, al situarse en el último verso, aumenta su efecto comunicativo. Se detectan dos antítesis que provocan una potente intensidad expresiva; “bienhadados” (v. 6) se contradice con “tristes y afligidos” (v. 7); así eran los hombres, así son ahora tras la ida de Jesús. “Criados” (v.8) se opone a “desposeídos (v. 9), generando la misma intensificación comunicativa. La interrogación retórica final contiene una metáfora algo sinestésica: los hombres no tienen dónde mirar ante su soledad.
La tercera estrofa se concentra en dos atributos de Jesús: la mirada y la palabra. Ambos encarnan la “hermosura” (v. 12) espiritual y la sabiduría de la palabra de Dios. Todo lo escuchado posteriormente es “enojo”, pues carece de valor salvador. Existe una comparación hiperbólica en estos dos sentidos: nada es igualable a la belleza y poder de la mirada y la palabra emanadas de Cristo. Sin él, nada hay que mirar ni escuchar, pues todo es muy inferior, vil y despreciable. La anáfora cuádruple, acompañada de sus paralelismos, formada por “¿Qué…?”, interrogativo o no, crea un adensamiento significativo muy expresivo. 
La cuarta estrofa casi desarrolla una alegoría, a través de la metáfora del mundo y la vida como un “mar turbado” (v. 16), dominado por un “viento fiero, airado” (18); el hombre y su devenir es una “nave” que busca un “puerto” (v. 20) seguro; solo Cristo lo puede proporcionar, pero se ha ido y no hay “norte” (v. 20) o estrella polar que asegure su derrotero.
La quinta y última estrofa contiene tres exclamaciones retóricas, una al principio de la misma y dos, en posición paralelística, al final. También aparecen dos interrogaciones retóricas, pero no dirigidas a la divinidad, sino a la nube que contempló la ascensión de Cristo y ahora sigue su estela. El sujeto lírico le reprocha a la nube que se lamente de la ida de Jesús, pues peor ha quedado él. La repetición del ¡ay! aumenta el dramatismo de la escena. El oxímoron final doble, formado por  “¡Cuán rica tú te alejas!” (v. 24) frente a “¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!” (v. 25) amplifica el tono dolorido y lastimero del estado espiritual del sujeto lírico, extensible a todos los humanos, pues habla en primera persona del plural. El epifonema que cierra el poema recoge muy bien esta idea final de desolación.
Hemos podido apreciar, a lo largo de este poema, un estilo contenido, armónico y transparente. En toda la oda, se aprecia la consecución de un equilibrio y armonía entre el fondo y la forma. La expresión del dolor se contiene y refrena, pero dejando una huella de intensidad expresiva. El léxico es llano, preciso y tremendamente apropiado. El tono oscila entre lo discursivo, un leve coloquialismo dialogante y el razonamiento apasionado.
6. Contextualización
Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591) es uno de los más importantes poetas españoles de todos los tiempos, a pesar de su breve obra. Hombre de una inteligencia y formación superior, miembro de la orden religiosa  agustina, ejerció la cátedra de Sagradas Escrituras en la Universidad de Salamanca. Sus posiciones aperturistas y tolerantes le costaron un largo y doloroso proceso inquisitorial que incluyó una estancia en la cárcel. Su grandeza de espíritu se aprecia muy bien en la famosa anécdota que recoge su saludo a los alumnos tras abandonar la prisión: “como decíamos ayer…”.
Tradujo al castellano, con glosa explicativa el libro bíblico Cantar de los cantares. En De los nombres de Cristo explica eruditamente todos los vocablos usados para referirse a Jesucristo. La perfecta casada deviene en un tratado del perfecto y cristiano comportamiento dentro del matrimonio de la mujer cristiana; sus posiciones son de total respeto y consideración hacia la mujer; y también prescribe las correspondientes reglas de respeto para el hombre, en justa reciprocidad. En Forma de vivir de los frailes agustinos descalzos realiza una síntesis del modo, usos y costumbres más convenientes para su orden religiosa, buscando la autenticidad y el modelo de vida monástica más sencillo y acorde con la religión cristiana. Sus poseías gozaron de amplia divulgación en manuscritos ya en vida del autor. La primera edición impresa se debe a Francisco de Quevedo, en el año 1631; las publicó como modelo que contrarrestara la influencia culterana en la literatura española.
7. Interpretación y valoración
Este maravilloso poema nos permite comprender las firmes creencias religiosas de fray Luis de León y su sentimiento de orfandad por la ausencia de Cristo, el Dios encarnado en hombre. Los hombres necesitan un “norte” que guíe sus vidas con certeza, sabiendo que la muerte no es el final, sino el principio de otra existencia eterna y superior. 
Por otro lado, el poema nos dice mucho de su autor: busca la certeza de la presencia de Cristo, refugio frente a las tormentas de la vida. Fray Luis de León dialoga con Cristo y con la nube; al primero, le pide que vuelva; a la segunda, le indica que ha tenido mucha suerte y no tiene nada de qué quejarse, no como él. 
Ciertamente, el poema contiene un mensaje claro: el sentimiento de pérdida y orfandad del creyente cristiano que anhela que Cristo permanezca entre los hombres para que sea refugio y luz en la travesía de la existencia. Fray Luis de León lo expresa con gran belleza, basada en la autenticidad y el manejo muy diestro de la lira; la selección léxica, a fuerza de pureza y propiedad, parece contemporánea, lo que nos da una idea del acierto en la selección de vocablos que siguen siendo adecuados para expresar emociones concretas.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las actividades que se presentan a continuación pueden ser de realización individual o en grupos, en clase o en casa, de forma oral o escritas, según la dinámica y conveniencia de la clase; el empleo de medios TIC es conveniente para alcanzar mejores resultados).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del poema.
2) Señala sus apartados temáticos y su tema.
3) Analiza la rima y la medida de los versos y establece el tipo de estrofa y de composición
utilizada.
4) Localiza y analiza algunos recursos estilísticos y explica sus efectos estéticos sobre el
poema.
5) Indica cómo apreciamos el tono comunicativo, casi dialogado, en este poema.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Explica con tus palabras los efectos de la ascensión de Cristo en la persona.
2) ¿Qué tipo de valores y estilo de vida son los más convenientes para el cristiano?
3) ¿A quién se dirige el poeta de modo explícito? ¿Qué les ruega?
4) ¿Cómo apreciamos su sentido espiritual de la vida a lo largo del poema?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Transforma el contenido del poema en un relato, o pequeña pieza teatral, respetando más o menos el contenido, aclimatado a nuestros días.
2) Realiza un póster o presentación TIC con la vida y la obra literaria de fray Luis de León en el que se aprecie su potente originalidad y capacidad intelectual y artística.
2) Imagina una entrevista de la clase con fray Luis de León. ¿Qué preguntas le dirigirías? ¿Por qué?
4) Organiza un recitado de este poema, o de otros del mismo autor, con imágenes o con música, ante la clase o la comunidad educativa, en la que se aprecie su belleza.
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Fray Luis de León: “Oda a Francisco Salinas”; análisis y propuesta didáctica

Fray Luis de León: Oda a Francisco Salinas
[1] El aire se serena                                     1
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.               5
[2] A cuyo son divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.                 10
[3] Y como se conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.                   15
[4] Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.         20
[5] Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.   25
[6] Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.                30
[7] Aquí la alma navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él ansí se anega
que ningún accidente
estraño y peregrino oye o siente.                  35
[8] ¡Oh, desmayo dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!               40
[9] A este bien os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.                 45
[10] ¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!              50
                                                       Fray Luis de León: Oda III, a Francisco Salinas (1577)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Este hermosísimo poema de fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591) recrea los efectos emocionales y espirituales de la música ejecutada por Francisco Salinas (Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca, amigo del poeta) al escucharla. El aire y la luz entran en un estado de purificación tranquila. En la segunda estrofa se describen los efectos de esa música en el alma del oyente; se transporta a sus orígenes más genuinos. La tercera estrofa expresa los efectos sobre el alma que vuelve a sus orígenes primeros: rechaza las riquezas y la belleza física como algo caduco y falso. El alma, estamos en la cuarta estrofa, guiada por la música de Salinas, inicia un viaje espiritual hacia la esfera más alta, la divina, donde escucha la melodía divina, que es la auténtica y primera en existir, pues procede de Dios. En la quinta estrofa se describe como una visión: es el propio Dios tocando una cítara, de la que emana una música maravillosa y tan potente que sustenta el orden y armonía de la creación entera. En la sexta estrofa explica que ambas melodías se entremezclan, pues proceden del mismo espíritu divino, creando un efecto balsámico sobre el escuchante. En la séptima estrofa, se explica que el alma de este se sumerge en un viaje placentero de armonía divina, olvidándose de las tribulaciones y penurias humanas. La octava estrofa explica que este viaje es un éxtasis arrebatador, una estado de felicidad absoluta que ojalá no acabara nunca. La novena estrofa se resuelve en una apelación a los amigos del sujeto lírico para que escuchen esta música, apreciada como un tesoro, y se dejen embriagar por sus efectos benéficos. La décima y última estrofa apostrofa al músico Salinas para que continúe tocando su melodía constantemente, porque lo transporta a la esfera divina, dejando a un lado las miserias humanas.
2) Tema del poema
Los temas que plantea el poema son:
-La escucha de la música calma el ánimo y permite acceder a un nivel de entendimiento espiritual superior.
-Las melodías inspiradas son un camino de superación de los afanes materiales y conocimiento de las verdades eternas.
-Invitación al músico Salinas para que no cese en su ejecución musical y a los amigos para que escuchen con atención y poder comprender la arquitectura religiosa de la existencia.
3) Apartados temáticos
El poema, atendiendo a su contenido, se estructura en tres partes:
-Estrofas 1-7 (vv. 1-35): descripción de la música de Salinas, imbricación con la divina y efectos sobre los sentidos del oyente.
-Estrofa 8 (vv. 36-40): exposición exaltada de los efectos benéficos de orden espiritual de la música de Salinas.
-Estrofas 9-10 (vv. 41-50): exhorto a los amigos y al profesor y músico Salinas para que aquellos escuchen y este ejecute su música, pues es una vía de purificación espiritual.
4) Rima, medida de los versos y estrofa empleada
Cada estrofa está compuesta por cinco versos; el primero, tercero y cuarto son heptasílabos; el segundo y el quinto, endecasílabos; la rima es consonante, y se establece así: 7a, 11B, 7a, 7b, 11B. Forman la estrofa denominada lira; es de procedencia italiana. El genial poeta Garcilaso de la Vega la introdujo en la poesía española en la segunda y tercera décadas del siglo XVI, en pleno Renacimiento.
5) Comentario estilístico
El poema se abre, en la primera estrofa, con una personificación metaforizada de enorme plasticidad: “el aire se serena / y viste de hermosura y luz no usada” (vv. 1-2). La melodía de la música de Salinas transforma la atmósfera entera, como da a entender la palabra “aire”; este entra en una situación de calma, de belleza y de una especial y rara luminosidad. Vemos el efecto sinestésico producido por los sustantivos que afectan a distintos sentidos o modos de captar el ambiente. La apóstrofe dirigida al músico, “Salinas” (v. 3), expresa muy bien cierto carácter coloquial que aparece en el poema; es como una conversación de amigos. Los dos últimos versos de esta lira aclaran las circunstancias particulares de la acción que provoca tal cambio en la naturaleza: es la música “estremada” (v. 4), es decir, perfecta, exquisita, ejecutada, o dirigida, por el propio Salinas. “Sabia mano” (v. 4) es una metáfora del conocimiento y la experiencia musical de Salinas; también en ella encontramos una metonimia referida al dominio profundo del arte musical del catedrático salmantino.
En la segunda estrofa se describe el primer efecto benéfico del “son divino” de la música de Salinas: el alma del oyente despierta y comienza a recordar su origen claramente. La melodía se eleva a una categoría superior a la meramente humana. El hombre vive perdido en las telarañas de la ignorancia y recupera el sentido de las cosas, metaforizado a través de “tino” (v. 8). Los encabalgamientos e hipérbatos sirven para dotar de una sensación de continuidad y coherencia.
En la tercera estrofa, el hombre, al que se refiere a través de la metonimia de “alma” en estas tres primeras estrofas, reconoce su primera y auténtica identidad, purificándose y mejorándose. Se percibe en que rechaza las riquezas, al que se alude por la metonimia de “oro” (v. 13) y la belleza externa, “caduca” (v. 15), efímera en todo caso; abandona los elementos materiales por los que la gente común, valorado negativamente a través de la expresión “vulgo vil” (v. 14), suspira. Podemos observar el proceso de ascensión y purificación del hombre escuchando la música de Salinas.
La cuarta estrofa profundiza en los efectos positivos de la escucha de esta música tan especial. La elevación llega al territorio de lo divino, al que se alude a través de la metáfora de “la más alta esfera” (v.17). En ese lugar metafórico, el alma escucha la música celestial, a la que nombra por una lítote, “no perecedera” (v. 19). Ya antes se había aludido a que es el manantial de origen y la que ostenta la primacía; ahora se recuerda con una bella elipsis y bimembración: “que es la fuente y la primera” (v. 20).
La quinta estrofa profundiza y describe lo que encuentra en la “alta esfera”: el gran maestro, circunloquio metaforizado para referirse a Dios, el Creador, es quien toca una “inmensa cítara” (v. 22) y produce la música divina (se refiere a ella a través de la metáfora “son sagrado” (v. 24), con un bello efecto de aliteración de la /s/) que sustenta, armoniza y embellece “este templo” (v. 25), es decir, el universo entero. Esto es, justamente, lo que el alma entiende en su despertar cuando, a través de la música de Salinas, accede a un conocimiento superior. Hemos pasado de un plano sensitivo a otro espiritual.
La sexta estrofa expresa la concordancia que existe entre la música divina y la humana; aquella encuentra eco en esta, pues corresponde a la misma partitura (alude a ello con la metáfora “números concordes”, v. 27). Las dos melodías se fusionan casi en una competición juguetona (“a porfía”, v. 29 alude a ello) en una sola, con total concordancia y belleza, a lo que se refiere la metáfora “dulcísima armonía” (v. 30); la sinestesia contenida en la expresión aumenta la expresividad de esa música.
El oyente se zambuye en esa melodía con efectos benéficos. Se identifica con una navegación por un “mar de dulzura” (v. 32), metáfora de un estado extático. Llega a tal punto que los sentidos se suspenden. Dos hermosos paralelismos expresan ese estado de entrega: “estraño y peregrino”, por un lado; “oye o siente” (v. 35), por el otro. Refuerzan el sentido de entrega a un estado de felicidad absoluta.
La octava estrofa transmite el arrobamiento producido por la música de Salinas, ya no humana, sino divina, o eco de ella. Son cuatro metáforas, de naturaleza espiritual, para expresar esa situación, identificada con “desmayo” (v. 36), “muerte” (v. 37), “olvido” (v. 37) y “reposo” (v. 38); aluden al arrobamiento que produce en el alma la melodía de Salinas. Cada uno de esos cuatro sustantivos se acompañan de un adjetivo o sintagma adjetivado que provoca una sinestesia y una paradoja. El desmayo es “dichoso”, la muerte “da vida”, el olvido es “dulce” y el reposo es restituyente. Todos ellos provocan que el ama abandone el “bajo y vil sentido” (v. 40), metáfora de la materialidad o corporeidad del hombre, de sustancia negativa, como recuerda la bimembración de los adjetivos negativos en posición sinestésica: “bajo y vil”. En resumen, esta estrofa expresa el estado de felicidad suprema en la que el alma está suspendida, fuera de sí, en las esferas espirituales de orden divino.
La novena estrofa posee un carácter apelativo o apostrófico dirigido a los amigos. Desea compartir con ellos el “bien” (v. 41) y la “gloria” (v. 42) provocada por la audición de la música, ahora sí, divina (así lo recuerda la metáfora “sacro coro”, v. 42), que envuelve el universo entero. Tal es la felicidad o amor provocados que la ambiciones materiales quedan en nada, pues la existencia se resume en dolor y pena, como nos recuerda la metáfora “triste lloro” (v. 45).
La décima y última estrofa también posee naturaleza invocativa o exhortativa; apostrofa a Salinas, su amigo, para que continúe ejecutando sin cesar esa música que hace que el alma se comunique con la divinidad y la bondad infinitas, como declara la metáfora “al bien divino” (v. 48). Es tal su poder salutífero que los aspectos materiales o sensitivos de la existencia quedan anulados o “amortecidos” (v. 50). La música de Salinas se revela, pues, como un camino de ascensión espiritual, desprendiéndose de los embarazos materiales, hasta alcanzar un arrobamiento espiritual de orden superior, identificable con la felicidad absoluta. Se trata de saber escucharla y comprenderla, pues en ella se contiene la música celestial que sustenta el universo; solo los humildemente sabios saben llegar ahí. El epifonema que cierra el poema recoge muy bien esta idea final.
Hemos podido apreciar un estilo contenido, armónico y transparente. En toda la oda, se aprecia la búsqueda de un equilibrio y armonía entre el fondo y la forma. El léxico es llano, preciso y tremendamente apropiado. El tono oscila entre lo discursivo, un leve coloquialismo dialogante y el razonamiento apasionado.
6) Contextualización
Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca, 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 1591) es uno de los más importantes poetas españoles de todos los tiempos, a pesar de su breve obra. Hombre de una inteligencia y formación superior, miembro de la orden religiosa  agustina, ejerció la cátedra de Sagradas Escrituras en la Universidad de Salamanca. Sus posiciones aperturistas y tolerantes le costaron un largo y doloroso proceso inquisitorial que incluyó una estancia en la cárcel. Su grandeza de espíritu se aprecia muy bien en la famosa anécdota que recoge su saludo a los alumnos tras abandonar la prisión: “como decíamos ayer…”.
Tradujo al castellano, con glosa explicativa el libro bíblico Cantar de los cantares. En De los nombres de Cristo explica eruditamente todos los vocablos usados para referirse a Jesucristo. La perfecta casada deviene en un tratado del perfecto y cristiano comportamiento dentro del matrimonio de la mujer cristiana; sus posiciones son de total respeto y consideración hacia la mujer; y también prescribe las correspondientes reglas de respeto para el hombre, en justa reciprocidad. En Forma de vivir de los frailes agustinos descalzos realiza una síntesis del modo, usos y costumbres más convenientes para su orden religiosa, buscando la autenticidad y el modelo de vida monástica más sencillo y acorde con la religión cristiana. Sus poseías gozaron de amplia divulgación en manuscritos ya en vida del autor. La primera edición impresa se debe a Francisco de Quevedo, en el año 1631; las publicó como modelo que contrarrestara la influencia culterana en la literatura española.
7) Interpretación y valoración
Este maravilloso poema nos permite comprender los efectos benéficos de la música en la persona. Establece una elevación del espíritu hacia “esferas” superiores donde la armonía, la belleza y la tranquilidad dominan el marco. Para vidas tan agitadas como las que vivimos hoy, suponen un oasis de paz y sosiego.
Por otro lado, el poema nos dice mucho de su autor: busca el sosiego y concentrarse en los valores espirituales, lejos de los afanes materiales de la vida común. Fray Luis de León dialoga con sus amigos y con el autor de esa música que le entusiasma. Les comunica su entusiasmo y los exhorta a que compartan con él esa experiencia entre la purificación y el alejamiento de los afanes cotidianos a través de la música.
Ciertamente, el poema contiene un mensaje fácilmente compartible por la mayoría de los lectores, de ayer y de hoy: la música, cuando es auténtica y hermosa, ayuda a sobrellevar los problemas y proporciona momentos de felicidad a través del transporte a otras dimensiones perceptivas. Fray Luis de León lo expresa con gran belleza, basada en la autenticidad y el manejo muy diestro de la lira; la selección léxica parece contemporánea, lo que nos da una idea del acierto en la selección de vocablos que siguen siendo apropiados para expresar emociones concretas.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las actividades que se presentan a continuación pueden ser de realización individual o en grupos, en clase o en casa, de forma oral o escritas, según la dinámica y conveniencia de la clase; el empleo de medios TIC es conveniente para alcanzar mejores resultados).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del poema.
2) Señala sus apartados temáticos y su tema.
3) Analiza la rima y la medida de los versos y establece el tipo de estrofa y de composición
utilizada.
4) Localiza y analiza algunos recursos estilísticos y explica sus efectos estéticos sobre el
poema.
5) Indica cómo apreciamos el tono comunicativo, casi dialogado, en este poema.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Explica con tus palabras los efectos de la música en la persona.
2) ¿Qué tipo de valores y estilo de vida propicia la buena música?
3) ¿A quién se dirige el poeta de modo explícito? ¿Qué les ruega?
4) ¿Cómo apreciamos su sentido espiritual de la vida a lo largo del poema?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Transforma el contenido del poema en un relato, o pequeña pieza teatral, respetando más o menos el contenido, aclimatado a nuestros días.
2) Realiza un póster o presentación TIC con la vida y la obra literaria de fray Luis de León en el que se aprecie su potente originalidad y capacidad intelectual y artística.
2) Imagina una entrevista de la clase con fray Luis de León. ¿Qué preguntas le dirigirías? ¿Por qué?
4) Organiza un recitado de este poema, o de otros del mismo autor, con imágenes o con música, ante la clase o la comunidad educativa, en la que se aprecie su belleza.
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Antonio Colinas: “Plegaria en los páramos negros”; análisis y propuesta didáctica

ANTONIO COLINAS – Plegaria en los páramos negros
[1] Gracias por la muerte de estos montes                              1
y por la de estos pueblos, en los que sólo las piedras
se mantienen con vida;
gracias por estos negros páramos del invierno
en los que la tierra asciende a los cielos                               5
y las nubes descienden hasta rozar la tierra;
gracias por esta hora de todos los vacíos
en la que se intuye un final.
De tanta pureza y soledad, de tanta muerte
sólo puede brotar una vida más cierta.                               10
[2] Gracias por la noche, que a punto está de llegar
con la bondad de sus nieves,
y por ese perro vagabundo
que prueba a calentar con su hocico
el estanque helado                                                                   15
para extraer un poco de agua;
gracias porque no nos hemos cruzado
con ningún ser humano
para pulsar el dolor,
y por la pana remendada de parcelas y prados,             20
que conservan como un tesoro
las heridas de los disparos,
los tizones de los últimos incendios;
gracias por los frutales grises de los mínimos huertos
y por las colmenas adormecidas,                                       25
y por la casa cerrada desde hace muchos años
de la que no se conoce su dueño.
[3] Y, sin embargo, en este anochecer,
yo quisiera ofrecer lo mejor de mi vida
a toda esta muerte;                                                                 30
yo quisiera cambiar todo el gozo y el oro
que hubo en mi vida
por la contemplación (desde estos páramos negros)
de las montañas últimas.
Porque aquí empezó todo para mí,                                  35
porque cuanto he sido, y soy, digo,
nada sería sin las raíces de las luces frías,
sin esos senderos impenetrables
que sólo han recibido la visita
de los rayos amargos.                                                          40
[4] Por eso, quiero ser esa lastra ferrosa
bajo la que duerme la víbora,
o la yerba tan fuerte, o su escarcha,
que el sol no logró deshacer a lo largo del día.
Quisiera arrodillarme como tapia abatida,                 45
como pinar abrasado.
No deseo ni puedo volver hacia atrás la mirada,
desandar el camino (¡tan largo!) recorrido,
pues ya sé que, vacío,
en la hora en que todo ya parece morir                        50
a punto está todo de nacer.
[5] La mirada vuela sobre la fosa del valle
(sobre la fosa de la vida),
hacia la gran mole coronada de silencio,
hacia la cima que alberga los misterios.                     55
Gracias por este anochecer
en el que me he quedado entre las manos
con las pobres, escasas semillas
de las que habrá de germinar luz perpetua.
[6] En el anochecer de los páramos negros                60
estoy solo y profundamente en paz.
                                                                                       De Preludios a una noche total (1969)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Antonio Colinas Lobato (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la generación de los “Novísimos”. Su singular voz poética combina percepción natural, reflexión trascendente y recuerdo intimista, tamizados por un sentimiento de nostalgia y de construcción de su mundo interior, sin olvidar su compromiso con la realidad circundante.
El poema “Plegaria en los páramos negros” contiene una mirada original y una reacción emocional y existencial de hondas raíces antropológicas. El texto se presenta como una “plegaria”, es decir, una oración dirigida a la divinidad; en este caso, desde el lugar de “los páramos negros”, esto es, la tierra en la que ha vivido y ahora contempla. En las dos primeras estrofas se agradece la existencia de ese lugar, miserable, duro y áspero desde cualquier punto de vista. El sujeto lírico agradece la “muerte” y la “noche” que todo lo envuelve en el momento de la mirada. En las dos estrofas siguientes (3 y 4), el sujeto lírico expresa un profundo deseo: dar todo lo que tiene por contemplar una vez más la tierra a la que le debe todo, por un lado; por otro, quiere fundirse con los elementos del paisaje, con las humildes cosas que contempla: piedras, yerbas, edificaciones en ruina, etc.  La identificación con esos elementos es total, pues se fusionan en una nueva realidad. La penúltima estrofa posee un tono recopilatorio; primero describe cómo la mirada del sujeto lírico se extiende a lo largo del paisaje, del valle a la “gran mole” (seguramente, una alusión al monte Teleno, bien visible desde La Bañeza (León), lugar de residencia del poeta en la mayor parte de su juventud). Acto seguido, vuelve a dar las gracias por el anochecer, el momento del recogimiento y del balance del cotidiano vivir; el sujeto lírico se siente satisfecho porque posee algunas semillas de donde surgirá la vida, la “luz perpetua”, es decir, el impulso vital que justifica la existencia. La última estrofa, breve, es recopilatoria e intimista; el sujeto lírico ya no mira hacia fuera, sino hacia dentro de sí mismo; está “solo” y reconciliado con esa humilde tierra que, sin embargo, le proporciona equilibrio y satisfacción interior.
2) Tema
Los temas más destacados de este poema son:
-Agradecimiento espiritual a la tierra donde vive porque en ella encuentra la paz y el sentido de su vida.
-Identificación y fusión profunda con los paisajes de su vida porque aportan la tranquilidad de alma necesaria para abordar la existencia.
-Expresión del sentimiento de paz y soledad reconfortante y beneficioso para que la persona comprenda el sentido de su vida, a pesar de las sombras que la envuelven a menudo.
3) Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados temáticos, bien visibles temática y gramaticalmente considerado. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (estrofas 1 y 2, vv. 1-27): es el momento del agradecimiento; la palabra “gracias” se repite tres veces en cada estrofa. El sujeto lírico agradece a la tierra poder contemplarla, admirarla y los frutos que ha producido; tampoco su olvida de la “pureza y soledad”, de la que solo puede venir más vida.
-Segundo apartado (estrofas 3 y 4, vv. 28-51): el sujeto lírico desea devolver a esa tierra lo que ha recibido de ella. Se identifica con ella, como una manifestación de respeto y amor.
-Tercer apartado (estrofa 5, vv. 52-59): expresa el movimiento espiritual de la mirada del sujeto lírico sobre los “paramos negros” y, de nuevo, el agradecimiento por todo lo que ha recibido de ellos, que es mucho.
-Cuarto apartado (estrofa 6 y última, vv. 60-61): son solo dos versos en los que el sujeto lírico manifiesta su circunstancia física (“solo”) y espiritual (“en paz”). Es un modo de expresar su estado de serenidad y soledad ante la tierra en la que ha nacido y se ha criado.
4) Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por sesenta y un versos agrupados en cinco estrofas. No se aprecia una rima regular, aunque se detectan algunas asonancias, como é-a y é-o en la zona inicial e intermedia del poema y, finalmente, í-o en la sección final. De vez en cuando se localizan pareados precisamente con las asonancias señaladas. La medida de los versos es variada, pero no aleatoria. Oscila desde el hexasílabo (v. 32) al tetradecasílabo o alejandrino (v. 54), la medida más repetida, aunque hay otros tipos de versos. En la parte inicial predominan los versos cortos; en la intermedia, alternan; en la final, predominan los largos. En consecuencia, estamos ante un poema compuesto en verso libre. El poema mantiene un ritmo cadencioso, de lentitud y refrenamiento, en analogía con la acción contemplativa de su contenido.
5) Comentario estilístico
El recurso central de la primera estrofa es la anáfora formada por la palabra “gracias” (vv. 1, 4 y 7). El sujeto lírico agradece a la tierra que contempla su mera presencia. Es el lugar donde vive y, presuntamente, ha vivido durante bastantes años. De esa tierra destaca “montes” y “pueblos” aparentemente muertos, pues así lo expresa la paradoja hiperbolizada “sólo las piedras / se mantienen con vida” (vv. 2-3). A través de un hermoso quiasmo, indica la fusión de la tierra y el cielo en una nueva realidad, difusa pero precisa, silenciosa y misteriosa. La expresión “negros páramos del invierno” (v. 4) sintetiza, metonímicamente, la tierra de la que habla: es un territorio elevado, pobre, frío y un tanto inhóspito. También se alude a lo oscuro, a lo agónico y a lo nocturno. Así lo apreciamos en los conceptos de “todos los vacíos” (v. 7), “pureza”, “soledad” y “muerte” (v. 9). Sin embargo, la paradoja que cierra la primera estrofa advierte que ahí se esconde una “vida más cierta” (v. 10); el adjetivo “cierta” posee una fuerte carga emocional y existencial. No se trata de una vida ligera o repetitiva, sino de otra auténtica y genuina. Esta idea se repetirá en el poema y es el verdadero eje vertebrador de su contenido.
La segunda estrofa es más larga (la componen diecisiete versos), pero la estructura conceptual es la misma, como se advierte en la repetición de la anáfora con “gracias” (vv. 11, 16 y 24). Continúa el tono de agradecimiento a la tierra por estar ahí y cobijar al sujeto lírico. Ahora se acotan las circunstancias de la contemplación, que no es abstracta, sino bien concreta. Estamos en el anochecer, en invierno (“noche, que a punto está de llegar” (v. 11) y “nieves” (v. 12) así lo manifiestan). El sujeto lírico aprecia un ser vivo: “ese perro vagabundo” (v. 13) que lucha por su supervivencia en pleno invierno. El segundo agradecimiento se dirige al hecho de no haber visto a ningún ser humano durante su contemplación, pues sería doloroso. Las tierras y praderas son pequeñas y desvalidas, pero también reciben el agradecimiento. “Las heridas de los disparos” (v. 22) alude metonímicamente a los restos de enfrentamientos, seguramente una alusión a la guerra civil española, o choques de otro tipo, de carácter bélico. Lo mismo podemos pensar de los “tizones de los últimos incendios” (v. 23); son alusiones a experiencias negativas de las gentes que habitan ese lugar. El tercer agradecimiento de esta segunda estrofa se dirige a los humildes frutales, las colmenas sin actividad y las casas durante muchos años cerradas. Vemos que son tres metáforas del mundo vegetal, del animal y del lugar donde mora el hombre. Las tres tienen un matiz negativo y connotan pobreza, esfuerzo por sobrevivir y abandono. Como en sordina, nos llegan los ecos de un mundo rural pobreto, acaso algo sórdido y difícil de sobrevivir. Hasta aquí, es notable la nula presencia del hombre, expresado en el último verso a través de una circunloquio misterioso y expresivo, “de la que no se conoce su dueño” (v. 27). Por momentos, parece un paisaje seco, áspero e inhóspito. Los adjetivos cromáticos aluden a tonos fríos y apagados: blanco, por el color de la nieve “grises” de los frutales. Por supuesto, “negros” referido a los páramos de la estrofa anterior apuntan en la misma dirección. Está en coherencia con el paisaje y su percepción desolada.
La tercera estrofa se inicia con una oración adversativa, advirtiendo así del cambio de pensamiento. Inicia de este modo la fase del ofrecimiento del sujeto lírico a esos “páramos negros”, ahora identificados con “toda esta muerte” (v. 30); lo que todo ha contemplado no es sino imagen de la muerte, en claro eco quevediano. Ofrece nada menos que “lo mejor de mi vida” (v. 29). Luego explica en qué consiste a través de varias metáforas: “el gozo y el oro” (v. 31), es decir, sus posesiones o experiencias emocionales y materiales. Y lo presenta a cambio de una “contemplación” (v. 33) de “las montañas últimas” (v. 34), metáfora y metonimia del último paisaje visible, de la frontera final donde todo acaba. La oración causal que va de los versos 35 al 38 explica por qué anhela esa visión intimista: es su lugar de origen, donde están sus “raíces”, donde estableció sus coordenadas existenciales que duran hasta el momento de la enunciación del texto poético. Los verbos han pasado a primera persona del singular (“soy”, “digo”, v. 36) y los posesivos se refieren al sujeto lírico (“mi vida”, v. 32). Aunque la tierra tan pobre solo ha recibido la visita de los “rayos amargos” (v. 40), metáfora de su miseria, son parte de las señas de identidad del poeta, de ahí su respeto y su aprecio. La hermosa sinestesia de esa metáfora expresa perfectamente la negatividad que contiene esa tierra.
La cuarta estrofa sigue en la línea causal-consecutiva de la anterior, pues explica las razones del sujeto lírico para pedir que esa tierra siga igual y lo acepte como parte de ella. Desea identificarse con una “lastra” (v. 41), una gran piedra plana y grande; es una metáfora de lo permanente e inamovible; sin embargo, dentro de ella puede haber peligro, metaforizado en la “víbora” (v. 42) que duerme bajo ella; lo acepta con naturalidad. Las enumeraciones metafóricas que siguen poseen una intensa significación en cuanto a los duros y férreos elementos naturales que resisten tenazmente las calamidades: yerba, escarcha, tapia y pinar. Estamos ante dos elementos vegetales, un fenómeno meteorológico y una humilde construcción propia del páramo, la tapia, construida con tierra húmeda apelmazada. La humildad y sencillez de estos elementos indican muy bien la pobreza del lugar y las sencillas, pero realistas, pretensiones del yo lírico. Este habla ahora de sí mismo: admite que ya lleva recorrido un largo camino que no se puede desandar; se siente “vacío” (v. 49), metáfora de cierto desvalimiento existencial, acaso por haberse alejado demasiado de su tierra natal. Su atenta mirada advierte que cuando todo parece “morir” (v. 49), “a punto está todo de nacer” (v. 50). Nos interesa destacar la antítesis viva establecida entre “morir” y “nacer” y la repetición retórica de “todo”, indicio de que esa naturaleza es abarcadora e incluyente. El hecho de que el sujeto lírico desee arrodillarse (v. 45) es una imagen de sumisión, respeto e identificación con la naturaleza contemplada.
La quinta estrofa posee un movimiento visual muy importante; el sujeto lírico dirige su “mirada” hacia el valle, que aparece como una “fosa” (v. 52), metáfora, pues, de muerte y desolación; inmediatamente la dirige a las montaña, a la que alude metafóricamente como “la gran mole coronada de silencio” (v. 54); en esta perífrasis vemos una alusión al Teleno (León), el monte tutelar de los páramos bañezanos. No es una montaña cualquiera, pues en su “cima que alberga los misterios” (v. 55) se encuentran enigmas importantes que el sujeto lírico no esclarece. De nuevo agradece los frutos recibidos, unas “pobres, escasas semillas” (v. 58), metáfora de la humildad pobreta de esa tierra; nos recuerda el momento preciso de la contemplación: el “anochecer” (v. 56), el crepúsculo, metáfora en sí mismo del cierre o final de un ciclo. Sin embargo, el cierre de la estrofa introduce un quiebro muy fuerte. Justamente, de esas semillas “habrá de germinar la luz perpetua” (v. 59); este sintagma aparece como metáfora de la vida plena y con sentido, además de imperecedera. Ahora comprendemos cómo de la tierra áspera y pobre surge, como en un milagro, una vida superior, con sentido total. También percibimos que el esfuerzo sostenido del sujeto lírico por integrarse en esos páramos negros tenía un sentido superior: en ellos se esconde el misterio de la existencia luminosa, a la que él desea acceder.
La última y breve estrofa posee un carácter sintético muy elevado; recoge el tiempo de la contemplación (se repite la palabra “anochecer”, v. 60) y el lugar, “los páramos negros”. Y se va un paso más allá: se aclaran las circunstancias físicas y espirituales del yo poético, hasta ahora obviadas; está solo y se siente “en paz” (v. 61, cierre del poema). Todo tiene un sentido superior, pleno y total. El yo poético se identifica con esa tierra, forma parte de ella, en su aspereza y humildad, y eso es suficiente para dotar de sentido su existencia. Subterráneamente, la luz recorre ese espacio grisáceo, casi oscuro, dotándolo de un horizonte de esperanza.
6) Contextualización
Como ya afirmamos, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas del grupo de los “Novísimos”, y eso a pesar de no aparecer en la famosa antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles (1970); no siempre tienen por qué acertar los antologadores. Los distintos poemarios de Colinas nos han ofrecido un poeta sereno, grave, profundo y dueño de un lenguaje y un estilo poéticos personales. La contemplación, la reflexión y la intertextualidad son notas comunes a todos ellos. El poema comentado procede de un libro de juventud o primera madurez. Sin embargo, posee una asombrosa profundidad de sentido y se muestra pleno de mensajes sociales y exaltación natural. Podemos apreciar muy bien su adensamiento expresivo, su hondura indagatoria y su pulcritud expresiva. Todo está comprimido, insinuado y eludido, como si el poeta quisiera dejar al lector una puerta abierta al mundo poético, lleno de misterios y verdades, muchas de ellas desagradables.
Algunos de sus poemarios más importantes son: Preludios a una noche total (1969), libro del que procede el poema que comentamos, Sepulcro en Tarquinia (1975), Noche más allá de la noche (1983), Libro de la mansedumbre y Amor que enciende más amor (1999). Su producción poética total se halla en Obra poética completa (Ediciones Siruela, 2016).
Algunas notas de su poesía son:
-Equilibrio y contención formal: en la poesía de Colinas se aprecia una tendencia a la armonía expresiva, lejos de estridencias o salidas de tono epatantes.
-Intertextualidad y sincretismo cultural: estamos ante una poesía que recoge, quintaesenciada, distintas tradiciones poéticas y filosóficas. Colinas asimila estas corrientes en una experiencia poética personal, honda y enriquecedora.
-Diálogo del poeta y el mundo, el interior y el exterior, lo subjetivo personal y lo objetivo colectivo: de modo sereno, pero firme, Colinas abre su mirada al mundo natural y social.
-Atención a la realidad natural y antropológica: la naturaleza y el hombre no son ajenos a la mirada contemplativa del poeta. Se interesa por el respeto y el cuidado de la naturaleza y lamenta las penosas condiciones de vida de muchas personas.
7) Interpretación y valoración
El poema “Plegaria de los páramos negros” es un perfecto ejemplo de integración del hombre y la naturaleza. El sujeto lírico contempla un paisaje y se identifica plenamente con él. Se percibe una comunión profunda del sujeto lírico y los “páramos negros”, ahora ya identificable con Antonio Colinas, y el paisaje, los páramos bañezanos, con el monte Teleno al fondo.
La expresión es muy contenida y reconcentrada; el poeta mira con detenimiento sus paisajes originales; los asume en su pobreza material y en su esencialidad metafísica. En la contemplación no hay ni trampa ni cartón, pues no existe ocultamiento ni un falso lirismo manipulado: la realidad es dura y áspera, pero pura y auténtica. Eso es, justamente, lo que aporta verdad poética: la asunción material y espiritual de una tierra que parece muerta, que porta vida y luz, es decir, existencia y belleza verdadera.
El lenguaje es esencialista, apegado a la tierra descrita: tapias, lastras, víboras, frutales, etc. La analogía de fondo entre la expresión y el contenido aporta una enorme autenticidad poética. La postura del sujeto lírico es de humildad religiosa; la palabra “plegaria” indica muy bien la naturaleza espiritualizada de la visión del paisaje, con fuertes ingredientes antropológicos. Esto ocurre desde el momento en que el poeta busca y encuentra una luminosidad transcendente en la contemplación del paisaje; comprenderlo, amarlo, respetarlo y adoptarlo como parte de sí mismo aporta sentido a la existencia y proporciona unas coordenadas vitales necesarias para la travesía humana.
En síntesis, este hermoso poema nos permite apreciar la expresión lírica de una visión esencialista, telúrica y espiritualizada de un paisaje original, en sí bastante sobrio, pobre e inhóspito; sin embargo, quien sabe mirarlo encuentra en sus entrañas el germen de “la luz perpetua”. Lo que comenzó siendo negro acaba luminoso; es el camino de la muerte a la vida.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué entendemos por “páramos negros”?
2) El poeta, ¿qué hace: descansa, pasea, contempla, participa en un evento social?
3) ¿Existe mucha presencia humana en el paisaje de los páramos? ¿Qué sensación aporta?
4) ¿Cómo se aprecia los momentos dolorosos vividos en ese lugar (muertes, enfrentamientos, etc.)?
5) ¿Qué momento del día aparece en el poema? ¿Por qué será así?
6) ¿Qué tipos de verbos y tiempos verbales predominan en el poema (por ejemplo, primera o tercera persona)? ¿Qué sentido aportan?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un paisaje y su efecto emocional sobre el contemplador.  Puedes imprimir un sentido espiritual, como ha realizado Antonio Colinas.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Colinas a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Antonio con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de viajes, paisajes, lugares o edificios, con un sentido de plegaria, es decir, de oración o de agradecimiento, por su propia existencia, siguiendo el ejemplo de Antonio Colinas. Colinas, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar.
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Juan Ruiz de Alarcón: “La verdad sospechosa”; análisis y propuesta didáctica

RUIZ DE ALARCÓN – La verdad sospechosa (h. 1620)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Acto I
García es heredero de Beltrán, hombre rico que perdió a su hijo primogénito. Beltrán llega a la corte desde Salamanca. El licenciado, su tutor, le advierte a Beltrán que es un hombre joven, educado y correcto, pero con tendencia a mentir. Sale a la calle el primer día; se encuentra con una dama, que resulta ser Jacinta. Le dice que viene del Perú, que es muy rico y que puede comprar lo que quiera, que él lo pagará. Doña Lucrecia, muy bella, calla. Llega don Juan y don Félix, amigos de García en Salamanca, de estudiantes. García le dice que la noche previa dio una gran fiesta en honor de una dama, a orillas del Manzanares; la dama deja entrever que es Jacinta; le dice a los amigos que lleva un mes en Madrid de incógnito; todo es mentira, pero lo hace porque queda bien. Tristán, su criado, le advierte que es un juego peligroso, pero García dice no temer. Don Juan está enamorado de Jacinta y la requiere de amores, pero la cosa está en proceso. Beltrán trata con Sancho, tío de Jacinta, para casar cuanto antes a García y a Jacinta, sin saber nada de los embustes. Queda en pasar esa tarde a caballo por delante de la casa de Jacinta, para que lo conozca. Esta le confiesa a su amiga Isabel que el “indiano” le gusta. Don Juan visita a Jacinta y le afea la “fiesta”, traicionándole a él. No quiere escuchar razones; está rabioso de celos.
Acto II
Jacinta conviene con Lucrecia mandarle una carta para verse a media noche por el balcón con García. Don Juan reta a duelo a García por haberle quitado a Jacinta. Se ven y García le dice que la fiesta en el Manzanares fue con una casada, no con Jacinta. El padre le dice a García que ha concertado su casamiento con Jacinta y que sabe sus embustes porque Tristán se las ha contado todas, pero el hijo no quiere casarse con Jacinta porque ahora se ha antojado de Lucrecia. Le cuenta una gran mentira: que está casado en secreto con Sancha, una mujer noble de Salamanca, aunque pobre; el padre los pilla juntos; a él lo delata un reloj, luego una pistola se dispara y, al fin, para no morir, se casa allí mismo. El padre, Beltrán, lo cree. Acude a deshacer el compromiso de matrimonio de García con Jacinta. A media noche aparece García en el balcón; piensa que habla con Lucrecia, pero con Jacinta, haciéndose pasar por la otra. Lucrecia, presente, se empieza a enamorar de García porque este jura y perjura que la ama. Jacinta le deshace sus mentiras y García queda como fantasioso y parlero.
Acto III
Lucrecia recibe un aviso de García declarándole su amor. Camino, la criada, le dice de vuelta que lo rompió, pero que va a la novena de la iglesia de la Magdalena. Beltrán manda a García a recoger a su esposa a Salamanca, pero García le dice que no puede viajar porque está embarazada; el padre lo cree. En la iglesia de la Magdalena se ven Jacinta, que hace de Lucrecia, esta, que está a su lado embozada, García y Tristán. De nuevo “Lucrecia” le afea sus mentiras y él insiste en su amor por ella. Lucrecia, al lado, casi está por creerlo y quererlo. Tristán le pregunta a García qué pasa con don Juan. García le dice que lo ha dejado por muerto. A tal tiempo aparece Beltrán, que sabe que la boda de Salamanca es mentira, pues se lo ha contado don Juan, que ha ganado así una encomienda de la Cruz de Calatrava.
JACINTA: Hacedle vos que lo crea,
que yo la haré que se ablanda.
GARCÍA: ¿Por qué no creerá que muero,
pues he visto su beldad?
JACINTA: Porque si os digo verdad            2620
no os tiene por verdadero.
GARCÍA: (Ésta es verdad, vive Dios!)
JACINTA: Hacedle vos que lo crea.
¿Qué importa que verdad sea,
si el que la dice sois vos?                        2625
Que la boca mentirosa
incurre en tan torpe mengua,
que, solamente en su lengua
es la verdad sospechosa.
GARCÍA: Señora…                                  2630
JACINTA: Basta; mirad
que dais nota.
GARCÍA: Yo obedezco.
Sancho, el padre, le concede a don Juan la mano de Jacinta. Don Juan de Luna, padre de Lucrecia, es testigo. Llega Beltrán y García. Este le pide la mano de Lucrecia a Juan de Luna y se la concede. Salen Jacinta y Lucrecia; aquella le da la mano a don Juan de Sosa y quedan prometidos. García cree que Jacinta es Lucrecia, pero ahí conoce la verdad. Le obligan a darle la mano a Lucrecia.
El final es intenso y aleccionador:
(A don JUAN de Sosa)
JACINTA: Vuestra soy.                                 3090
GARCÍA: Perdí mi gloria.
BELTRÁN: (Vive Dios, si no recibes
a Lucrecia por esposa,
que te he de quitar la vida!
JUAN de L: La mano os he dado agora
por Lucrecia, y me la disteis;                     3095
si vuestra inconstancia loca
os ha mudado tan presto,
yo lavaré mi deshonra
con sangre de vuestras venas.
TRISTÁN: Tú tienes la culpa toda;               3100
que si al principio dijeras
la verdad, ésta es la hora
que de Jacinta gozabas.
Ya no hay remedio, perdona,
y da la mano a Lucrecia,                               3105
que también es buena moza.
GARCÍA: La mano doy, pues es fuerza.
TRISTÁN: Y aquí verás cuán dañosa
es la mentira; y verá
el senado que, en la boca                              3110
del que mentir acostumbra,
es la verdad sospechosa.
2) Temas de la comedia
Se plantean los siguientes temas:
  • La mentira se acaba por descubrir y acarrea severos y justos perjuicios a los mentirosos, por su doble juego.
  • El castigo a los mentirosos está bien merecido por los daños que han provocado en los demás injustamente.
  • Las personas deshonradas y viles recurren a la mentira para obtener provecho, por lo que debemos estar precavidos de sus artimañas.
3) Apartados temáticos
Siguiendo el modelo lopesco de la comedia nacional española, esta pieza se divide en tres actos. Responden a la disposición de presentación del conflicto, los personajes y el marco espacio-temporal (coincide con la primera mitad del primer acto); el nudo o desarrollo del meollo dramático, formado por lances, encuentros y casualidades varias (ocupa la segunda mitad del primer acto, todo el segundo y la primera mitad del tercero; y, finalmente, el desenlace o resolución del clímax dramático, concentrado en las escenas finales de la comedia.
Es una repartición del contenido clásica y repetida, pero efectiva a efectos literarios y de entendimiento para un público oyente con pocas comodidades.
4) Lugar y tiempo de la acción dramática
La acción dramática se desarrolla en “la corte”, es decir, Madrid. Es una pieza urbana; la acción se distribuye en espacios abiertos (la calle) y cerrados (una iglesia y las casas de los nobles).
El tiempo es contemporáneo al de la composición, es decir, principios del siglo XVII. La duración de la acción, en sentido estricto, es de aproximadamente una semana. Se aluden a hechos pasados, meses o acasos años antes, en la ciudad de Salamanca.
5) Personajes
Todos los personajes cumplen con el papel al que se ven obligados por su posición social y su importancia teatral. En el grupo de los nobles, contamos, en primer lugar, con don García, galán atractivo, de muy buena posición social y de buena planta; las mujeres lo admiran. Es un mentiroso compulsivo; miente para quedar bien, para engrandecer su imagen, para dárselas de importante y, finalmente, para enamorar a las damas; al final, recibe un duro castigo por ello, perdiendo el amor de dos mujeres. Su mente turbia se aprecia cuando engaña por dos veces a su padre. Al proponer hacer lo mismo con las chicas, le sale todo al revés, para alivio de los espectadores; es un modo de que impere la justicia poética.
Don Juan es otro galán, noble y más o menos adinerado, pero desafortunado. Está enamorado de Jacinta, pero el noviazgo avanza lentamente, lo que acepta con paciencia; la irrupción de don García en la relación lo desesperan y lo fuerzan a reaccionar con un duelo a muerte, del que sale vivo de milagro. Al fin, Jacinta sabe apreciar su lealtad y le concede su mano.
Beltrán, el padre de don García, es un noble respetable; mayor y con su vida ya hecha, vela por la reputación de su casa. Echa de menos a su primogénito muerto, pero no duda en apoyar a su segundo hijo, aunque tiene pocas cualidades morales. En la misma línea están Sancho, padre de Jacinta, y Juan de Luna, padre de Lucrecia; miran por el buen nombre de sus familias y la salud financiera de sus casas.
Doña Jacinta es una dama inteligente; posee bastante protagonismo. Tiene una buena posición social, de la que es consciente, así que cuida de su honra; es astuta y precavida en su vida social con repercusiones sobre su honra. Ha de jugar con los requerimientos de varios hombres que la demandan
Doña Lucrecia, dama, es amiga de Jacinta. También emplea las mismas armas que su prima, aunque no está tan presionada por el ambiente social. Su papel se eclipsa al final y, aunque enamorada de don García, quien impone el matrimonio es su padre.
En el grupo de los criados, sobresale Tristán, el empleado de don García. Es leído, inteligente y práctico; habla con mucha soltura y aconseja razonablemente a su señor; utiliza el humor, la ironía y la sátira para quejarse de los usos sociales de su época, lo cual es comprensible. Ruiz de Alarcón lo utiliza para expresar una visión crítica de la sociedad.
Isabel, la criada de doña Lucrecia, cumple convencionalmente su papel, lo mismo que Camino y el letrado que, al principio, habla con Beltrán sobre la educación universitaria salmantina de su hijo.
6) Comentario estilístico
Esta comedia es deliciosa por su alto grado de elaboración. La construcción dramática (trama, desarrollo, tema y ritmo) es perfecta. La acción avanza con un ritmo sostenido; la intriga está muy dosificada; el grado de “enredo” es el justo para que el espectador pueda crear en su imaginación. La acción se desarrolla en las calles de Madrid, en una calle comercial; este espacio abierto se complementa con la iglesia de la Magdalena.
El lenguaje es vivo, expresivo y adecuado. Todos los personajes mantienen el decoro poético, es decir, actúan y hablan como se espera de su condición socio-económica. Con todo, Tristán, por ejemplo, siendo un criado, se expresa con mucha propiedad, ironía y humor. La repetición de la expresión “la verdad sospechosa” crea un efecto metafórico importante cuando se cierra el acto II. El humor está bastante presente en la obra, casi todo de lenguaje, más que de acciones. Se mantiene dentro de las pautas del comedimiento.
El manejo del verso es maestro, en la pluma de Ruiz de Alarcón. La polimetría es acertada y consecuente con las lecciones de Lope de Vega. Romances, sonetos, décimas, redondillas, pareados, etc. se suceden con fluidez, gracia y acierto.
He aquí un ejemplo de la viveza y ritmo de la comedia, extraído del acto II, en el que las dos damas analizan su situación sentimental respecto del mentiroso don García:
(Vanse los dos. Salen ISABEL y JACINTA)
ISABEL: La pluma tomó al momento
Lucrecia, en ejecución                                1310
de tu agudo pensamiento,
y esta noche en su balcón,
para tratar cierto intento,
le escribió que aguardaría,
para que puedas en él                                 1315
platicar con don García.
Camino llevó el papel;
persona de quien se fía.
JACINTA: Mucho Lucrecia me obliga.
ISABEL: Muestra en cualquier ocasión  1320
ser tu verdadera amiga.
JACINTA: ¿Es tarde?
ISABEL: Las cinco son.
JACINTA: Aun durmiendo me fatiga
la memoria de don Juan,
que esta siesta le he soñado                 1325
celoso de otro galán.
(Miran adentro las dos.)
ISABEL: ¡Ay, señora! Don Beltrán
y el perulero a su lado.
JACINTA: ¿Qué dices?
ISABEL: Digo que aquél
que hoy te habló en la Platería             1330
viene a caballo con él
Mírale.
JACINTA: ¡Por vida mía
que dices verdad, que es él!
¿Hay tal? ¿Cómo el embustero
se nos fingió perulero,                               1335
si es hijo de don Beltrán?
ISABEL: Los que intentan siempre dan
gran presunción al dinero,
y con ese medio, hallar
entrada en tu pecho quiso,                       1340
que debió de imaginar
que aquí le ha de aprovechar
más ser Midas que Narciso.
JACINTA: En decir que ha que me vio
un año, también mintió,                            1345
porque don Beltrán me dijo
que ayer a Madrid su hijo
de Salamanca llegó.
ISABEL: Si bien lo miras, señora,
todo verdad puede ser,                           1350
que entonces te pudo ver,
irse de Madrid, y agora,
de Salamanca volver.
Y cuando no, ¿qué te admira
que, quien a obligar aspira                  1355
prendas de tanto valor,
para acreditar su amor,
se valga de una mentira?
Demás que tengo por llano,
si no miente mi sospecha,                1360
que no lo encarece en vano;
que hablarte hoy su padre, es flecha
que ha salido de su mano.
No ha sido, señora mía,
acaso que el mismo día                     1365
que él te vio y mostró quererte,
venga su padre a ofrecerte
por esposo a don García.
JACINTA: Dices bien; mas imagino
que el término que pasó                    1370
desde que el hijo me habló
hasta que su padre vino,
fue muy breve.
ISABEL: Él conoció
quién eres; encontraría
su padre en la Platería;                       1375
hablóle, y él, que no ignora
tus calidades y adora
justamente a don García,
vino a tratarlo al momento.
JACINTA: Al fin, como fuere, sea.     1380
De sus partes me contento,
quiere el padre, él me desea;
da por hecho el casamiento.
7) Contextualización
Juan Ruiz de Alarcón (Taxco o Méjico, entre 1572 y 1581 – Madrid, 1639) es uno de los más importantes dramaturgos españoles del Barroco. En la línea de Tirso de Molina y de Calderón de la Barca, opta por un teatro más denso, con personajes profundos y temas sociales, filosóficos, etc.
Las obras más conocidas de Ruiz de Alarcón, pero no las únicas (publicó veinte títulos en dos volúmenes distintos), son Las paredes oyen Los favores del mundo, Quien mal anda mal acaba y la celebérrima La verdad sospechosa, escrita hacia 1620, estrenada en 1623 (objeto de análisis en este trabajo). Emplea la sátira con frecuencia y defiende valores éticos de primer orden, en detrimento de la aceptación del inmovilista sistema social de la época. También aborda asuntos históricos españoles con un toque personal. Sus protagonistas muestran honestidad, perseverancia y apego a la verdad. La construcción de sus dramas es muy elaborada, el manejo de la versificación resulta feliz y el ritmo dramático está muy logrado, pues la intriga fluye entre ambigüedades muy medidas.
8) Interpretación y valoración
La verdad sospechosa es una comedia muy agradable de leer porque transciende el mero entretenimiento para plantear una seria reflexión al lector. Sin desviarse del contenido amoroso, de sus idas y venidas, entre personajes nobles, Ruiz de Alarcón presenta la cuestión de cómo las mentiras pueden llegar a ser compulsivas en algunos individuos, independientemente de su cuna; provocan daños importantes y no es fácil defenderse ante ellas, como bien sabe don Juan. Por eso hace que el destino, o la justicia poética, castigue duramente a los malsines y a los manipuladores por beneficio propio. Los enredadores de opinión y mentirosos no merecen ni el respeto, ni los favores de los demás, insiste Ruiz de Alarcón.
Casi podemos repetir la interpretación que ya realizamos en este mismo blog de Las paredes hablan. Se manifiesta aquí cómo Ruiz de Alarcón le concede gran importancia a la vida ética de las personas, independientemente de su patrimonio y nacimiento. La fortuna es variable y la perseverancia esperanzada es una herramienta fundamental, sobre todo para las personas no tan favorecidas por la fortuna, la sangre o el nacimiento. El papel de la mujer en la sociedad barroca también es un asunto abordado por nuestro dramaturgo. No esquiva las dificultades de las mujeres para llevar una vida normal; también tienen deseos y aspiraciones, que pueden coincidir, o no, con los de los hombres. De aquí nace un conflicto muy interesante a efectos dramáticos, pues alimenta la tensión y la intriga. Los hombres hablan, luchan, van y vienen, pero ellas son las que, finalmente, deciden quién y qué tipo de galardón merecen.
Ruiz de Alarcón muestra una gran penetración psicológica cuando crea sus personajes. Los dota de sustancia humana y traspasan el mero papel de arquetipo social reconocible. Y esto ocurre tanto entre los nobles (don Juan y don García), como entre los criados (Tristán).
El humor está presente en los versos del drama. A veces, bordea el humor negro; es un modo de relativizar y ridiculizar las acciones humanas; queremos dotarlas de una gravedad que no merecen, solo movidos por la fatuidad, el qué dirán, o el egoísmo corrosivo.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar en el aula o en casa, como tarea; de modo individual o en grupo; el empleo de recursos TIC es aconsejable para buscar información relevante).
  1. Comprensión lectora
  • Resume el contenido de la obra.
  • Analiza los cinco personajes principales y sus relaciones de amistad.
  • Indica el lugar y el tiempo en el que se desenvuelven la acción dramática.
  • Señala los motivos de los personajes para actuar como lo hacen.
  • Respecto del final, ¿quiénes acaban felices y quiénes frustrados?
  1. Interpretación y pensamiento analítico
  • ¿Era fácil manejar los asuntos sentimentales en la sociedad barroca?
  • ¿Cómo apreciamos en el texto la importancia de la perseverancia en las cuestiones sentimentales?
  • El éxito social, ¿depende del atractivo físico y del éxito en actividades mundanas?
  • ¿Cuenta mucho la riqueza para ser tenido por una persona reputada?
  • ¿Cómo podemos comprender que “la verdad es sospechosa” en boca de algunos personajes?
  • ¿Quiénes son los personajes más profundos de esta comedia?
  • ¿De qué manera se puede apreciar la crítica a comportamientos sociales inapropiados?
  1. Fomento de la creatividad
  • Escribe un relato o un poema sobre el tema de esta comedia, los estragos de la mentira, adaptado a nuestra época.
  • Imagina un encuentro de Ruiz de Alarcón con la clase. ¿Qué preguntas le harías?
  • Realiza una exposición ante la clase o para otro ámbito sobre Ruiz de Alarcón, su vida y su obra. En ella se podrá apreciar los temas y el modo de componer sus obras, etc.
  • Representad la obra o un fragmento de ella en la que se aprecie el ingenio dramático de Ruiz de Alarcón y las dotes teatrales de los alumnos.
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Juan Ruiz de Alarcón: “Las paredes oyen”; análisis y propuesta didáctica

JUAN RUIZ DE ALARCÓN – Las paredes oyen (1617)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Acto I
Don Juan, noble de mediana fortuna, poco agraciado físicamente, ama a doña Ana de Contreras, viuda de Siqueo, noble y rica, desde hace tres años; la acompaña Celia, su criada, moza sensata. Se ve con ella y se lo confiesa llanamente, pero ella no le corresponde. Se va a Alcalá de Henares a una novena por su difunto marido; coincide con la fiesta de San Juan. Beltrán consuela a su señor don Juan y razona sobre la importancia de la perseverancia. Don Mendo, otro noble y rico, le declara su amor a doña Ana, justo a punto de partir para Alcalá. Doña Ana le corresponde, entre celos y miedos por su honra. Al mismo tiempo, aparece Lucrecia, dama noble, prima de doña Ana, enamorada de don Mendo; este también la corresponde, donde vemos su doble juego. El Conde, primo de don Mendo, está enamorado de Lucrecia, pero esta lo desdeña. Doña Ana regresa en secreto a Madrid la noche de San Juan porque Celia le dice que las criadas se lo habían pedido, par ver a sus novios.
El Duque de Urbino visita Madrid y lleva a don Juan, su primo, y a don Mendo de acompañantes, para que le indiquen las curiosidades de la villa. Don Mendo habla negativamente de vecinos particulares. De pronto, doña Ana, desde su balcón, a las doce, oye que don Mendo ha mentado a don Juan, lo que la perturba. Don Mendo habla mal de doña Ana, le llama fea y frívola, para alejar al Duque de ella, pues este desea visitarla. Don Juan la alaba. Doña Ana escucha la conversación y trata de traidor a don Mendo. Decide volver a Alcalá; Celia le abona el amor de don Juan.
Acto II
En Alcalá, don Mendo torea un toro con gran aplauso. El Duque y don Juan también están ahí; el Duque quiere ver a doña Ana para comprobar su belleza; don Juan lo propicia porque piensa que así doña Ana se enfriará por don Mendo y él tendrá más oportunidades. Lucrecia también va a Alcalá y le declara a doña Ana el doble juego de don Mendo, y que ella está enamorada de él. Don Juan ha preparado una trampa; él y el Duque irán disfrazados de cocheros o escuderos en la carroza que llevará de vuelta a doña Ana a Madrid. Don Mendo le declara a doña Ana su amor; esta no lo cree y le recita lo que dijo en la calle de ella, criticándola, y parte de la carta a Lucrecia. El Duque y don Juan, disfrazados de cocheros, escuchan cómo don Mendo los critica; Lucrecia también lo oye, escondida. El Duque se enamora perdidamente de doña Aa. Leonardo, el criado de don Mendo, le dice que doña Ana lo engaña. El Duque, don Juan, doña Ana y doña Lucrecia rabian contra don Mendo porque ha hablado mal de todos, o estos se sienten engañados. Don Mendo soborna con una cadena a los cocheros (que son el Duque y don Juan, disfrazados de tales) para que se desvíen del camino. Unos arrieros cantan canciones, es medianoche. En el desvío, cantado por los arrieros, don Mendo para la carroza y se abalanza sobre doña Ana. Lucrecia la defiende, pero Leonardo la para. El Duque y don Juan persiguen a don Mendo y Leonardo. Doña Ana no sale de su asombro. Dice doña Ana:
Y pues las sé, bien te puedes
despedir de mis favores,
y, a toda ley, hablar bien,
porque las paredes oyen.
Acto III
Doña Ana le da indicios de amor a don Juan, que persevera. Beltrán también se entiende con Celia. Don Mendo le cuenta a su primo el Conde que tuvo que huir de la refriega nocturna en el campo porque le hicieron una herida en la cabeza; se curó en Alcalá. No se le cuenta a nadie porque sería deshonroso que un noble luchara y perdiera contra dos cocheros, pero tiene sospechas de quiénes eran estos. El Conde le escribe una carta de don Mendo a doña Ana, también es un pretexto para ver a doña Lucrecia. En el jardín de doña Ana, don Mendo le declara a doña Ana su amor; mintió y maldijo por amor. Llega el duque, unos se esconden de otros tras los setos. Al fin, todos se juntan, con gran tensión. Doña Ana da su mano a don Juan, por hablar bien y perseverante, para disgusto del Duque de Urbino, que lo acepta. Lucrecia se la da al Conde, para disgusto de don Mendo, que pensaba quedarse con la prima. El final es aleccionador:
CONDE [a don Mendo]:
Júzgala también perdida [la vida],
si en hablar no eres más cuerdo.
BELTRÁN:
Y pues este ejemplo ven,
suplico a vuesas mercedes
miren que oyen las paredes,
y, a toda ley, hablar bien.
2) Temas de la comedia
Se plantean los siguientes temas:
-La moderación en las opiniones y en la expresión de ideas y pensamientos es buena y reporta beneficios; por el contrario, la mentira, la trampa y el engaño, aun bienintencionado, suele traer desgracias.
-Todo lo que decimos acaba sabiéndose por los demás por conductos insospechados.
-La perseverancia en el amor y las metas establecidas suele dar sus frutos, a veces tras mucho tiempo de espera.
3) Apartados temáticos
Siguiendo el modelo lopesco de la comedia nacional española, esta pieza se divide en tres actos. Responden a la disposición de presentación del conflicto, los personajes y el marco espacio-temporal; el nudo o desarrollo del meollo dramático, formado por lances, encuentros y casualidades varias (ocupa la segunda mitad del primer acto, todo el segundo y la primera mitad del tercero; y, finalmente, el desenlace o resolución del clímax dramático, concentrado en las escenas finales de la comedia.
Es una repartición del contenido clásica y repetida, pero efectiva a efectos literarios y de entendimiento para un público oyente con pocas comodidades.
4) Lugar y tiempo de la acción dramática
La acción dramática se desarrolla entre Madrid y Alcalá de Henares, más tiempo en la primera que en la segunda; también aparece una escena campestre y nocturna, a un cuarto de legua de Madrid.
El tiempo es contemporáneo al de la composición, es decir, principios del siglo XVII. La duración de la acción, en sentido estricto, es de una o dos semanas, alrededor de la festividad de San Juan.
5) Personajes
Todos cumplen con el papel al que se vienen obligados por su posición social y su importancia teatral. En el grupo de los nobles, contamos, en primer lugar, con don Mendo, galán atractivo, de muy buena posición social y de buena planta; las mujeres lo admiran. Empujado por las circunstancias, habla mal de muchas personas, aunque la intención no es otra que proteger su amor; al final, recibe un duro castigo por ello, perdiendo el amor de dos mujeres. Su mente turbia se aprecia cuando se propone forzar a doña Ana para provocar el matrimonio inmediato.
Don Juan es otro galán, noble y más o menos adinerado, pero feo. Las mujeres no lo aprecian un ardite, a pesar de su buen corazón. Al fin, logra que doña Ana, de quien lleva mucho tiempo enamorado, comprenda y valore sus virtudes, por eso le otorga su amor.
El Duque de Urbino resulta ser otro galán de muy buenas prendas. Está de visita en la corte y se enamora perdidamente de doña Ana. Al fin, acepta su derrota con elegancia. Es valiente y resolutivo, como se espera de su posición social.
El Conde, primo de don Mendo, es otro galán, aunque su intervención es ya más limitada. Logra el amor de Lucrecia cuando ya estaba desesperado de lograrlo.
Doña Ana, dama viuda, es protagonista principal. Posee una buena posición social, aunque su viudez la tiene triste; es astuta y precavida en su vida social con repercusiones sobre su honra. Ha de jugar con los requerimientos de varios hombres que la demandan. Por momentos, parece frívola, pero al fin comprende que la belleza física no es la parte principal a la hora de elegir esposo. Ha de lidiar en varios frentes y lo hace con habilidad.
Doña Lucrecia, dama, es prima de doña Ana. También emplea las mismas armas que su prima, aunque no está tan presionada por el ambiente social. Elige al Conde al desengañarse de las palabras de don Mendo; ella reivindica su persona y su orgullo.
En el grupo de los criados, sobresale Beltrán, el empleado de don Juan. Es leído, inteligente y práctico; habla con mucha soltura y aconseja razonablemente a su señor; utiliza el humor, la ironía y la sátira para quejarse de los usos sociales de su época, lo cual es comprensible. Ruiz de Alarcón lo utiliza para expresar una visión crítica de la sociedad.
Leonardo, criado de don Mendo, no interviene mucho en la obra. Obedece a su amo y no muestra carácter propio. Aparecen Ortiz, Marcelo, criado del Duque y otros escuderos sin apenas relevancia.
Celia, criada de doña Ana, tiene un papel importante. Aconseja con lealtad a su ama, piensa con lucidez y no aprueba todo lo que realiza doña Ana. Desde el principio, favorece a don Juan porque lo considera el más leal de todos los pretendientes de su señora.
Los cuatro arrieros y la mujer que conducen su recua en plena noche cantan y comentan lo que ven con humor. Ruiz de Alarcón los utiliza para hacer avanzar la acción dramática sin que esta se desarrolle en escena.
6) Comentario estilístico
Esta comedia es deliciosa y rayana con la perfección, se mire por donde se mire. La construcción dramática es perfecta. La acción avanza con un ritmo sostenido; la intriga está muy dosificada; el grado de “enredo” es el justo para que el espectador pueda crear en su imaginación. La variedad de lugares y momentos es un hallazgo notable. Del Madrid más urbano al campo rústico, de noche, varían gradualmente, lo mismo que de espacios públicos, abiertos, como la calle, a otros cerrados, como la casa de doña Ana.
El lenguaje es vivo, expresivo y adecuado. Todos los personajes mantienen el decoro poético, es decir, actúan y hablan como se espera de su condición socio-económica. Con todo, Beltrán, por ejemplo, siendo un criado, se expresa con mucha propiedad, ironía y humor. La repetición de la expresión “las paredes oyen” crea un efecto metafórico importante cuando se cierra el acto II. El humor está también presente en la obra, casi todo de lenguaje, más que de acciones. Se mantiene dentro de las pautas del comedimiento.
El manejo del verso es maestro, en la pluma de Ruiz de Alarcón. La polimetría es acertada y consecuente con las lecciones de Lope de Vega. Romances, sonetos, décimas, redondillas, pareados, etc. se suceden con fluidez, gracia y acierto.
He aquí un ejemplo de la viveza, gracia y ritmo de la comedia, extraído del acto II:
ANA.-
¿Qué sirven falsas excusas,
qué quimeras, qué invenciones,
donde la misma verdad,
acusa tu lengua torpe?
Hablas tú tan mal de mí
sin que contigo te enojes,
¿y enójaste con quien pudo
contarme tus sinrazones?
Quien te daña es la verdad
de las culpas que te ponen.
pecaste y yo lo supe,
¿qué importa saber de dónde?
Pues nadie me ha referido
lo que hablaste aquella noche.
Verdad te digo, o la muerte
en agraz mis años corte.
Y siendo así, sabes tú
que son las mismas razones
las que aquí me has escuchado
que las que dijiste entonces.
Y pues las sé, bien te puedes
despedir de mis favores,
y, a toda ley, hablar bien,
porque las paredes oyen.
(Vase doña ANA.)
MENDO.-
Vuelve, escucha. dueño hermoso,
lo que mi fe te responde;
y pues oyen las paredes,
oye tú mis tristes voces.
LUCRECIA.-
(Mas que de tristeza mueras.) (Aparte.)
8Vanse doña LUCRECIA y ORTIZ.)
CELIA.-
(Mas que eternamente llores.) (Aparte.)
DUQUE.-
¿De dónde pudo doña Ana
saber lo que aquella noche
hablamos?
JUAN.-
Yo no lo he dicho.
DUQUE.-
Ni yo.
(Vase el DUQUE.)
JUAN.-
Las paredes oyen.
(Vase don JUAN.)
MENDO.-
Óyeme tú, Celia. Así
tus floridos años logres.
CELIA.-
Las que ya llamaste canas,
¿cómo agora llamas flores?
MENDO.-
¿Quién te ha dicho tal de mí,
Celia?
CELIA.-
Las paredes oyen.
(Vase CELIA.)
MENDO.-
¿Qué es esto, suerte enemiga?
¿Por tan falsas ocasiones,
tan verdadera mudanza
en voluntad tan conforme?
¡Que pueda ser, quien me ha dado
los más estrechos favores
a mi acusación, de cera,
y a mi descargo, de bronce!
¿A mis contrarios escuchas?
¿A malos terceros oyes?
¿A mí el oído me niegas?
¿A mí la cara me escondes?
LEONARDO.-
Con la pasión no discurres.
¿Posible es que no conoces
que tan extraños efetos
a mayor causa responden?
No por las culpas que dice
hay mudanza en sus amores,
antes por haber mudanza
aquestas culpas te pone.
Que si el enojo que ves
causaran tus sinrazones,
no tan resuelta negara
los oídos a tus voces;
que, a quien obligan ofensas
de quien ama a que se enoje,
la satisfacción desea
cuando la culpa propone.
Doña Ana no quiso oírte,
y, así, me espanta que ignores
que culpas ha menester,
pues huye satisfacciones;
y el que anda a caza de culpas,
intención resuelta esconde,
y pretende dar color
de castigo a sus errores.
7) Contextualización
Juan Ruiz de Alarcón (Taxco o Méjico, entre 1572 y 1581 – Madrid, 1639) es uno de los más importantes dramaturgos españoles del Barroco. En la línea de Tirso de Molina y de Calderón de la Barca, opta por un teatro más denso, con personajes profundos y temas sociales, filosóficos, etc.
Las obras más conocidas de Ruiz de Alarcón, pero no las únicas (publicó veinte títulos en dos volúmenes distintos), son Las paredes oyen (estrenada en 1617; objeto de análisis en este trabajo), Los favores del mundo, Quien mal anda mal acaba y la celebérrima La verdad sospechosa. Emplea la sátira con frecuencia y defiende valores éticos de primer orden, en detrimento de la aceptación del inmovilista sistema social de la época. También aborda asuntos históricos españoles con un toque personal. Sus protagonistas muestran honestidad, perseverancia y apego a la verdad. La construcción de sus dramas es muy elaborada, el manejo de la versificación resulta feliz y el ritmo dramático está muy logrado, pues la intriga fluye entre ambigüedades muy medidas.
8) Interpretación y valoración
Las paredes oyen (1617) es una comedia muy agradable de leer porque transciende el mero entretenimiento para plantear una seria reflexión al lector. Sin desviarse del contenido amoroso, de sus idas y venidas, entre personajes nobles, Ruiz de Alarcón presenta la cuestión de cómo nuestras opiniones, públicas o privadas, afectan notablemente a la vida de los demás. Por eso hace que el destino, o la justicia poética, castigue duramente a los malsines y a los manipuladores por beneficio propio. Los enredadores de opinión no merecen ni el respeto, ni los favores de los demás, insiste Ruiz de Alarcón.
La fortuna es variable y la perseverancia esperanzada es una herramienta fundamental, sobre todo para las personas no tan favorecidas por la fortuna, la sangre o el nacimiento. El papel de la mujer en la sociedad barroca también es un asunto abordado por nuestro dramaturgo. No esquiva las dificultades de las mujeres para llevar una vida normal; también tienen deseos y aspiraciones, que pueden coincidir, o no, con los de los hombres. De aquí nace un conflicto muy interesante a efectos dramáticos, pues alimenta la tensión y la intriga. Los hombres hablan, luchan, van y vienen, pero ellas son las que, finalmente, deciden quién y qué tipo de galardón merecen.
Ruiz de Alarcón muestra una gran penetración psicológica cuando crea sus personajes. Los dota de sustancia humana y traspasan el mero papel de arquetipo social reconocible. Y esto ocurre tanto entre los nobles (don Juan), como entre los criados (Beltrán). Abordar el hecho del forzamiento sexual para provocar el matrimonio, como se propone hacer don Mendo, resulta delicado y valiente.
El humor está presente en los versos del drama. A veces, bordea el humor negro; es un modo de relativizar y ridiculizar las acciones humanas; queremos dotarlas de una gravedad que no merecen, solo movidos por la fatuidad, el qué dirán, o el egoísmo corrosivo.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar en el aula o en casa, como tarea; de modo individual o en grupo; el empleo de recursos TIC es aconsejable para buscar información relevante).
  1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido de la obra.
2) Analiza los cinco personajes principales y sus relaciones de amistad.
3) Indica el lugar y el tiempo en el que se desenvuelven la acción dramática.
4) Señala los motivos de los personajes para actuar como lo hacen.
5) Respecto del final, ¿quiénes acaban felices y quiénes frustrados?
  1. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Era fácil manejar los asuntos sentimentales en la sociedad barroca?
2) ¿Cómo apreciamos en el texto la importancia de la perseverancia?
3) El éxito social, ¿depende del atractivo físico y del éxito en actividades mundanas?
4) ¿Cuenta mucho la riqueza para ser tenido por una persona reputada?
5) ¿Cómo podemos comprender que “las paredes oyen”?
6) ¿Quiénes son los personajes más profundos?
7) ¿De qué manera se puede apreciar la crítica a comportamientos sociales inapropiados?
  1. Fomento de la creatividad
1) Escribe un relato o un poema sobre el tema de esta comedia, adaptado a nuestra época.
2) Imagina un encuentro de Ruiz de Alarcón con la clase. ¿Qué preguntas le harías?
3) Realiza una exposición ante la clase o para otro ámbito sobre Ruiz de Alarcón, su vida y su obra. En ella se podrá apreciar los temas y el modo de componer sus obras, etc.
4) Representad la obra o un fragmento de ella en la que se aprecie el ingenio dramático de Ruiz de Alarcón y las dotes teatrales de los alumnos.
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Pedro Calderón de la Barca: “El gran teatro del mundo” (auto sacramental); análisis y propuesta didáctica

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA – El gran teatro del mundo (auto sacramental alegórico)
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Habla el Autor del Mundo y dice que desea que representen su papel los que lo han de habitar la Tierra. Concierta con el Mundo una representación, distribuyendo los papeles que el Autor ha distribuido entre los personajes. Les dice el título: “Obrar bien, que Dios es Dios”; les advierte que se juegan mucho y que él valorará la calidad de su representación. Luego el Mundo los dota de algún instrumento o elemento para poder representar. Los personajes son: Rey, que le da púrpura y corona; Hermosura, un ramillete de jazmín, rosa y clavel; Rico, le da joyas; Discreción, que le da cilicio y disciplina; Niño, no necesita nada; Labrador, le da un azadón; a Pobre le quita la ropa y lo deja desnudo.
El Autor, sentado en un globo, juzga la representación de sus personajes. La Ley de Gracia, un nuevo personaje, repite el estribillo: “Ama al otro como a ti, / y obra bien, que Dios es Dios” (vv. 666-667). Hermosura y Discreción chocan en su modo de ver el mundo, ambos legítimos. La ley les recuerda a todos, ante sus dudas de comportamiento: “Obrar bien, que Dios es Dios”. Nadie le da nada al pobre, que pedigüeñea, excepto la Discreción (el religioso) que le da un mendrugo. Pero la Discreción parece desvanecerse; el Rey la socorre. Cada uno de ellos cuenta lo que imagina.
El Rey se ufana de su poder y pide sabiduría para reinar bien; se acaba su papel y ha de ir por la puerta del ataúd, pues a la de la cuna no puede regresar; se arrepiente; una Voz les advierte del fin de sus vidas. Luego le toca a la Hermosura; se ve bella para siempre, pero se acaba su papel; se arrepiente de sus vanidades. El Labrador primero está orgulloso de su trabajo; luego se arrepiente de sus faltas. El Rico se muestra codicioso y acaba su representación de mala gana; el Pobre, todo lo contrario. La Discreción ya estaba apercibida y dice que abandona de buena gana.
Se acaba la representación. El Mundo les quita los adornos que les dio, pues ya no los necesitan. La Hermosura dejó todo en la sepultura; no tiene nada que entregar. Quita las joyas al Rico; el Pobre nada tiene y se alegra; el Niño tampoco tiene nada. La Discreción se va con sus buenas obras y virtud, pues no se las puede quitar.
El Autor llama a los actores. Pobre y Discreción se sientan con él a una mesa, con cáliz y hostia. Manda al purgatorio al Rico, al Rey y al Labrador. También al Niño. Perdona a Hermosura y Labrador, que suben a su mesa. El Rico, al infierno; el niño, al purgatorio definitivamente. Los salvados alaban al Señor y se congratulan de su suerte. Son 1572 versos en total.
Tocan el Tantum ergo y el Mundo cierra la representación con las siguientes palabras:
Y pues representaciones
es aquesta vida toda,
merezca alcanzar perdón
de las unas y las otras.
2) Tema
Este auto sacramental toca los siguientes temas:
– El hombre es una criatura de Dios que debe centrarse en salvar su alma, pues para eso posee su libre albedrío.
– La vida es poco más que una representación, de modo que conviene deslindar lo verdadero de lo falso.
– Los vicios y pasiones desvían al hombre de su verdadero destino terrenal: reconocer la grandeza de Dios y salvar su alma.
3) Apartados temáticos
Todo el auto posee un carácter muy unitario; sí se vislumbran las secciones clásicas de presentación, desarrollo y cierre, pero están atenuadas. El avance de la acción está muy cohesionado, disimulando muy bien las transiciones.
4) Lugar y tiempo de la acción dramática
No existe un lugar y tiempo concretos. La acción dramática se podría referir a cualquier momento de la historia de la humanidad, puesto que los modos de vivir y actuar no cambian tanto a lo largo del tiempo. La acción alegórica y la creación de personajes que son símbolos contribuyen a esta descontextualización tanto espacial como temporal.
5) Personajes
Los personajes son simbólicos a antonomásicos; encarnan un vicio, una virtud, o un modo de vivir. No poseen características personales, sino que funcionan como arquetipos de grupos sociales, o muestran un modo de vivir, o pensar, etc. En conjunto, son diez; por orden de aparición, tenemos: EL AUTOR, EL MUNDO, EL REY, LA DISCRECIÓN, LA LEY DE GRACIA, LA HERMOSURA, EL RICO, EL LABRADOR, EL POBRE, UN NIÑO y UNA VOZ. Existe un grupo que canta, denominado Acompañamiento.
El Autor es Dios, el Mundo es director de escena, y los demás son actores, representando modos de vivir, con la excepción de la Voz, que es como la voz de la conciencia, de la ley, o de la virtud celestial. Todos actúan para poner en marcha una representación que, en el caso de las características humanas, coinciden con modos de vivir.
6) Comentario estilístico
Los rasgos estilísticos y compositivos más importantes son:
– Polimetría en las intervenciones, con predominio del romance. El empleo del verso, como no puede ser de otra manera en Calderón, es perfecto.
– Intervenciones explicativas y argumentativas, en la línea de Calderón de la Barca. Los personajes emplean un lenguaje preciso, elegante y expresivo.
– El empleo de los diversos recursos estilísticos (metáforas, símiles, personificaciones, antítesis, paralelismos, elipsis, etc.) contribuyen muy eficazmente a la creación de una significación metafórica y a la transmisión eficaz de mensajes dirigidos al lector o espectador.
7) Interpretación y valoración
El auto sacramental es un subgénero singular y raro. En un solo acto, concentrado en una temática religiosa, emplea personajes simbólicos para transmitir una lección teológica cristiana. Calderón crea un marco alegórico para el traslado eficaz de un lección ética de raíz católica, válida, por tanto, para todos los espectadores de su época. Resulta asombroso comprobar cómo el arte se pone a disposición de la teología con una clara intencionalidad didáctica, pero sin descuidar los aspectos estéticos.
El título, El gran teatro del mundo, alude directamente al carácter teatral de la existencia humana. El hombre es poco más que un personaje representando un papel que no sabe del todo y del que tampoco conocemos el guion completo. Es como una representación espontánea de final inquietante, pues los actores poco a poco sospechan que su actuación tiene consecuencias en la vida terrenal y en la eterna.
Frente a las incertidumbres de la vida, lo mejor es acogerse a unos claros principios morales de naturaleza cristiana que garantizan la salvación del alma. Los mandamientos divinos son la guía perfecta para que nuestra representación acabe con éxito. Este mensaje, que hoy parece trasnochado, poseía una enorme vigencia en el Barroco, y antes y después. Hoy, en una época secularizada, a muchos lectores les parecerá desfasado, pero conviene reflexionar con cierto detenimiento sobre su actualidad.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
1) Comprensión lectora
  1. Resume el contenido del auto sacramental.
  2. Analiza los personajes. ¿Quién es el protagonista?
  3. ¿En qué momento y lugar se celebra la representación?
  4. ¿Por qué el Autor decide representar su obra?
  5. Explica el final del auto sacramental.
2) Pensamiento analítico e interpretativo
  1. ¿Cómo apreciamos la naturaleza religiosa de esta pieza teatral?
  2. De los personajes, ¿cuál es el más próximo a la virtud cristiana?
  3. ¿Qué objetos o cosas entrega el director de escena, el Mundo, a los personajes? ¿Qué ocurre al final con ellos?
3) Fomento de la creatividad
  1. Transforma el auto sacramental en un relato que aborde el mismo asunto.
  2. Imagina un diálogo de la clase con Pedro Calderón de la Barca. ¿Qué cuestiones le plantearías?
  3. Crea un auto sacramental, con las modificaciones que estimes necesarias, respetando el carácter simbólico de los personajes.
  4. Realiza una exposición a la comunidad educativa (grupo, centro escolar completo…) sobre Calderón de la Barca. La combinación de texto, imagen y sonido resulta muy eficaz.
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