Mario Benedetti: “Chau pesimismo”; análisis y propuesta didáctica

MARIO BENEDETTI – Chau pesimismo
[1] Ya sos mayor de edad                                  1
tengo que despedirte
pesimismo
[2] años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero                       5
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales                                               10
y también que al mal tiempo buena cara
[3] pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman               15
[4] se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
[5] claro que voy a despedirte                    20
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura                                     25
alarmista tu alarma
[6] ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
[7] pero es tan boba tu razón tan obvia     30
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
[8] ya sos mayor de edad
chau pesimismo                                          35
[9] y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo

 

  1. ANÁLISIS
1. Resumen
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) fue un prolífico escritor uruguayo que nos dejó títulos perdurables de indudable calidad en ensayo, poesía, cuento y novela (también realizó incursiones en teatro). Testigo del convulso siglo XX hispanoamericano, su literatura da fe de unos tiempos confusos y violentos, sin perder nunca la esperanza.
El poema presenta un tono dialógico evidente. El sujeto lírico charla con el pesimismo; le anuncia que lo despide de su vida. Se ha cansado de servirle como si fuera su amo. Han sido muchos años de convivencia, pero al sujeto lírico ya no le interesa más porque lo arrastra a lo negro, a lo negativo, y le está fastidiando la vida. Al final, le advierte que se vaya con cuidado porque si despierta al “monstruo” (la esperanza, creemos), las consecuencias serían nefastas 
  1. Tema
El tema del poema es un exhorto a ser optimistas, a liberarse de una visión negativa de la vida, para así vivir más alegres, optimistas y felices.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura muy original y sorprendente:
-Un primer apartado ocupa desde la primera estrofa hasta la cuarta, ambas inclusive (vv. 1-19): el sujeto lírico le anuncia al pesimismo, totalmente personificado, que lo expulsa de su vida porque lo amarga. Lo ha conducido a un callejón sin salida y no desea seguir en esa dinámica.
-El segundo apartado ocupa desde la quinta estrofa hasta el final (vv. 20-37): el sujeto lírico se reafirma en su resolución de expulsar el pesimismo de su vida. Escucha las réplicas y quejas del pesimismo, pero no las admite; este ya es mayor de edad para buscarse la vida por sí mismo. Desde ese momento, el yo poético será más libre y alegre. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y siete versos de medida variable, desde el tetrasílabo hasta el endecasílabo; están distribuidos en nueve estrofas, formadas por un número desigual de versos, de dos a ocho. No se aprecia una estructura de la rima repetida o ajustada a cierta norma. Estamos, pues, ante un poema en verso libre. 
  1. Comentario estilístico
El poema se resuelve en un diálogo entre el sujeto lírico y el pesimismo; no es total, pues nunca escuchamos la voz directa del pesimismo, pero sí la indirecta, intermediada por el sujeto lírico. El pesimismo está personificado; la prosopopeya es un recurso básico a lo largo de todo el poema. 
El poema, en presente de indicativo, índice claro de su aire atemporal y argumentativo, posee un tono irónico, burlesco y humorístico bastante evidente. En la segunda estrofa, el sujeto lírico se presenta como un mero sirviente del pesimismo, que ha vivido a cuerpo de rey en la “casa” del sujeto lírico. Lo ha alimentado, lo ha curado y lo ha tratado de convencer de que sea optimista, con una frase hecha muy expresiva: “al mal tiempo buena cara”, pero todo sin éxito. 
La tercera estrofa constata que de nada ha servido, pues el pesimismo no cede en su negatividad. Lo califica duramente en una enumeración de adjetivos: “malhumorado, arisco e insociable” (v. 13). La metáfora de “avería” como cualquier cosa negativa, que, por supuesto, agrada al pesimismo, ya molesta al sujeto lírico. Personifica al pesimismo como un viejo señor caprichoso y abusón, repantigado en las desgracias.
La cuarta estrofa presenta tres paralelismos, uno por verso (vv. 16-19), junto con la anáfora de “tu” en tres versos consecutivos (vv. 17-19), y la elipsis de los verbos correspondiente, además del oxímoron expresivo de dos elementos contrapuestos en cada uno de los versos. “Fruición” se opone a “malogro”, como “idilio” a “sombra”, “orar” a “ruinas” y “goce” a “desastre. En una fórmula muy eficaz para resaltar la maldad y los efectos perversos del pesimismo en la persona.
La quinta estrofa abre la segunda parte. El sujeto lírico se reafirma en su idea de expulsar al pesimismo de su vida: “Claro que voy a despedirte” (v. 20), en un tono coloquial y resolutivo. Admite este la influencia tenaz del pesimismo en su persona. Tres versos (24-26) combinan varios recursos ingeniosamente empleados: la derivación (”triste”-”tristeza”, “amargo”-”amargura”, “alarmista”-”alarma”), el paralelismo, el quiasmo y el hipérbaton. Todos ellos expresan la influencia negativa persistente del pesimismo en el yo poético. Al menos, se ve cargado de razones para despedirlo de su vida. El tono coloquial aumenta con el uso de los verbos en segunda persona del singular, al modo rioplatense (“tenés”, v. 22).
La séptima estrofa continúa con la argumentación que justifique la expulsión de tan incómodo huésped. Se anticipa a su razonamiento con un “ya sé vas a decirme…” (v. 27) tratando de admitir que las cosas malas ocurren, son inevitables, pero eso es algo obvio, lo que convierte esta razón en “boba” (v. 30), ya en la octava estrofa. El uso de palabras familiares e informales (“cuandonó”, v. 29) aumentan la sensación conversacional que desprende todo el poema. La paronomasia “remendada” y “remedada” v.31) aporta humor y sorpresa, por lo inesperado. La anáfora y su correspondiente paralelismo con “tan” aportan una sensación de acumulación de razones poco convincentes por parte del pesimismo.
La octava estrofa es muy breve, pues está formada por solo dos versos, pero poseen singular importancia porque uno de ellos contiene el título del poema: “chau pesimismo” (v. 35). Es el adiós definitivo a lo amargo, reforzado expresivamente con el coloquialismo “chau”, propio de Hispanoamérica. La razón principal que aporta aquí es que ya es mayor de edad; es irónico porque quien ha adquirido la madurez es el sujeto lírico.
La novena y última estrofa, también formada por solo dos versos, introduce un elemento de sorpresa humorística refrescante y divertido. Por primera vez, el sujeto lírico amenaza al pesimismo; le pide que se vaya de su vida “sin despertar al monstruo” (v. 37). Esta última palabra es imagen de la fuerza interior, aún no bien conocida, del propio sujeto lírico. El tono coloquial y de broma es patente.
Existen algunos elementos importantes en la composición estilística del poema (y, en general, de toda la literatura benedettiana), que son: la falta de puntuación, el lenguaje sencillo, el tono coloquial, como conversacional y la presencia envolvente del sujeto lírico, que nos da el mensaje hecho y apela al lector para que lo considere y acepte. Hay que añadir la importancia de los recursos de repetición (la anáfora de “tu” y “tan” es el más importante; se complementa con paralelismos. La coloquialidad o tono conversacional del poema está muy marcada.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) es uno de los más sugestivos y originales poetas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Su producción literaria pasó por distintas etapas, que exponemos muy brevemente:
-Etapa existencialista, algo costumbrista y pesimista: se fija en el tipo de vida del ciudadano uruguayo de vida urbana. Presenta su vida anodina, su falta de ilusiones, su chato horizonte existencial, aunque posee vislumbres de que existe el amor y la felicidad más allá de su rutina oficinesca. Poemas de la oficina es un título muy conocido de esta fase.
-Etapa de denuncia social y compromiso político: Benedetti adopta posiciones de izquierda, participa activamente en la formación del Frente Amplio, con un programa progresista. Aquí su literatura se hace combativa; denuncia las injusticias sociales, las iniquidades y violencias contra los humildes, carentes de oportunidades, con un horizonte vital negativo. Apoyó firmemente la revolución cubana de 1959. Contra los puentes levadizos es un poemario representativo de este ciclo.
-Etapa del exilio: en 1973 los militares uruguayos dieron un golpe de estado y ejercieron el poder con violencia criminal. Reprimieron a los enemigos del régimen e impusieron su ideario conservador e inmovilista. Benedetti se fue al exilio; finalmente recaló en España, donde vivió hasta el final del exilio. Geografías es un poemario ejemplar de esta época.
-Etapa del “desexilio”: en 1985 Uruguay recuperó la democracia y Benedetti regresó a su patria. También supuso un esfuerzo de adaptación, pues todo había cambiado y hubo de reconstruir su contexto social y familiar. La vida ese paréntesis representa esta etapa creativa.
-Etapa intimista final: desde el año 2000 aproximadamente la literatura de Benedetti se hace más melancólica, intimista y reflexiva. Testigo de uno mismo es su último poemario en vida y ejemplariza esta fase.
Benedetti alcanzó gran éxito editorial (aunque la crítica se dividió en dos: unos lo alaban y otros lo critican por su literatura fácil, sencilla, excesivamente popular y coloquializante), por lo que lo acompañó la fama. Sus novelas más conocidas son La tregua y Primavera con una esquina rota. Sus cuentos, muy hermosos, se leen con fruición, pues su composición es original y muy lograda; su título más divulgado es Montevideanos
Benedetti pretende escribir una literatura entendible por todo tipo de lector, directa, transparente y transmisora de valores éticos y de ideología política (de izquierdas). No engaña a nadie, en este sentido. Se trata de una literatura para reflexionar y reaccionar, dirigida a construir un mundo más justo y razonable, pues la organización de las sociedades deja mucho que desear porque una parte grande de la población vive en la pobreza, sin educación, sin sanidad y sin futuro de ningún tipo, y eso es intolerable. Este pensamiento lo desarrolló en ensayos persuasivos.
  1. Interpretación y valoración
El poema que estamos analizando presenta un tono alegre, festivo y desenfadado. Es una invitación al optimismo y rechazo del pesimismo, pues este perjudica nuestras vidas. En un tono conversacional, el poema muestra un proceso, que es el del hartazgo del sujeto lírico de su convivencia con la desesperanza, cómo día a día ha ido minando su confianza y su sentido de la vida. Discute con el pesimismo; cada uno de ellos aporta sus razones y, al fin, el sujeto lírico decide expulsarlo de su vida. 
No ha sido un proceso fácil, más bien todo lo contrario, pues el enemigo es inteligente y persistente. La familiaridad entre ambos no esconde un choque frontal que, afortunadamente, gana el sujeto lirico. En un tono alegre –más que justificado–, informal y desenfadado, Benedetti nos invita a vivir con alegría, optimismo y esperanza en el presente y en el futuro. Las cosas malas existen, por descontado, pero no impiden gozar del milagro de la vida, un regalo que no debemos desaprovechar. La invitación amable a desterrar la amargura y centrarse en los aspectos positivos de la existencia se ven reforzados por la sencillez expresiva: lo importante se puede transmitir con llaneza.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué verso se repite en el poema y qué efecto crea? 
2) El poeta, ¿qué ideas existenciales muestra? 
3) Localiza las imágenes que expresan cómo el sujeto lírico se vio sometido por el pesimismo.
4) ¿Quién es el “enemigo” del sujeto lírico? ¿Es fácil derrotarlo?
5) Aun con todo, los aspectos negativos y dolorosos de la vida, ¿se podrán desterrar? ¿Qué hacer con ellos, entonces?
6) Interpreta la palabra “monstruo” del verso final.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la importancia de decir adiós a algo o a alguien que ejerce una influencia negativa. Puedes imprimir un sentido coloquial y humorístico, como ha realizado Mario Benedetti en su poema.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Mario Benedetti a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Mario Benedetti, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar el abandono de un estado de ánimo de una idea negativa, especialmente relevante, según tu opinión, siguiendo el ejemplo de Mario Benedetti.
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Mario Benedetti: “Utopías”; análisis y propuesta didáctica

MARIO BENEDETTI – Utopías
Cómo voy a creer / dijo el fulano             1
que el mundo se quedó sin utopías
cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza                    5
cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea                                        10
cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada
cómo voy a creer / dijo el fulano          15
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos                20
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro
cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe                   25
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

 

 

1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) fue un prolífico escritor uruguayo que nos dejó títulos perdurables de indudable calidad en ensayo, poesía, cuento y novela (también realizó incursiones en teatro). Testigo del convulso siglo XX hispanoamericano, su literatura da fe de unos tiempos confusos y violentos, sin perder nunca la esperanza.
El poema defiende la necesidad de creer en las utopías para seguir viviendo con un horizonte de esperanza y de alegría. El sujeto lírico le cede la voz a un “fulano”, que habla sobre el tema, es decir, reflexiona en voz alta. Y desgrana los motivos para ser optimistas: la esperanza, el placer, el universo y la muerte tienen un sentido superior, aunque parezca la contrario. En la cuarta estrofa advierte que el horizonte, el mar y la noche no son límites de nada, sino puertas que se abren más allá. En la quinta estrofa, el “fulano” que habla se centra en en tú, en este caso un “vos”, que es una “mengana”, más en concreto, “mengana austral”, de la que está hondamente enamorado; se niega a creer que ese amor, con resonancias sensuales y eróticas no es más que un acto carnal efímero; posee un sentido superior. La última estrofa argumenta a favor de la utopía con la mera existencia de la mujer que ama. Solo su presencia es dato definitivo de que la utopía existe, pues lo prueba el amor entre ambos.
  1. Tema
El tema del poema se cifra en la defensa de la utopía como un horizonte superior que dota de un sentido trascendente a la vida humana. A pesar de las evidencias negativas que rodean a la vida del hombre, es bueno y necesario creer que nuestros actos tienen un sentido superior.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura muy original y sorprendente:
-Un primer apartado ocupa desde la primera estrofa hasta la penúltima, ambas inclusive (vv. 1-23): el fulano se resiste, entre dudas, a creer que todos nuestros actos y nuestra vida entera no tienen más sentido que su mera realización concreta, sin más horizonte que su realidad momentánea. Se trata de una sucesión de ejemplos, que son argumentos en favor de la creencia de que la vida tiene un sentido superior. Dentro de este apartado, la primera estrofa posee una naturaleza introductoria del asunto poético.
-La última estrofa (vv. 24-28) posee un carácter conclusivo y consecutivo. La utopía existe porque existe el amor, bien concreto y visible en la “fulana” de la que el sujeto lírico está hablando y con la que interlocuciona. Lo que parece una reflexión abstracta se convierte en un diálogo, bien que sin respuesta.  
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veintiocho versos de medida variable, desde el pentasílabo hasta el endecasílabo. No se aprecia una estructura de la rima repetida o ajustada a cierta norma. Estamos, pues, ante un poema en verso libre. 
  1. Comentario estilístico
El poema que comentamos es un canto a la utopía, una invitación a creer en su existencia y en sus efectos positivos. El “fulano” que piensa y habla, en una especie de soliloquio (luego veremos que es un diálogo con una “mengana” de la que está enamorado), aparenta monologar en voz alta. En la primera estrofa, con un carácter generalizante, se resiste a creer que “el mundo se quedó sin utopías” (v. 2). La personificación del “mundo” imprime un cáracter más general y denso al tema poético. No es solo una cuestión del “fulano”, sino del mundo entero. 
La segunda estrofa –y las siguientes– despliega un sistema de oxímoron de lo más llamativo. El sujeto lírico no cree que la “esperanza” sea “olvido” (v. 4), o el “placer”, “tristeza” (v.5). La tercera estrofa repite el verso inicial del poema y enumera otra serie de oxímoron: el“universo” no es “ruina” (v. /), la “muerte” es “silencio” (v. 9). Admite que puede que sí lo crea, pero no lo cree. Se muestra, pues, cabezota e ilusionado.
La cuarta estrofa (cuyo verso inicial es como el de la segunda, que a su vez es como el de la primera y tercera, pero sin el sintagma “dijo el fulano”) presenta tres nuevas antítesis donde el primer elemento no se puede identificar con el segundo: “horizonte” frente a “frontera”, “mar” frente a “nadie” y “noche” frente a “nada”. Todos ellos son metáforas en sí mismos: el primer elemento, de lo positivo, del futuro ilusionado; el segundo, de lo negativo, del presente cerrado y negro en sí mismo.
La quinta estrofa (cuyo primer verso es como el de la primera y la tercera; también se repite en la siguiente, la sexta y última; el paralelismo es evidente y crea una musicalidad muy marcada), que es la más larga, se centra en el amor, en la sensualidad del “fulano” hacia su “mengana austral”. La ama, y los elementos sensuales son superados por una significación superior de sentido espiritual. El acto sexual también adquiere una dimensión más alta, o eso desea creer el “fulano”. En esta estrofa, el sujeto lírico indica a quién le habla, a la “mengana”; el poema pierde un aire de monólogo, para ser un diálogo, bien que sin respuesta. Él habla con ella, como si estuviera presente.
La última estrofa tiene naturaleza concluyente. El sujeto lírico se dirige a la mujer, de quien está rendidamente enamorado, para alabarla. Una enumeración de tres adjetivos sinestésicos la encumbran: dulce, osada, eterna. Ella misma es la utopía de él, lo que demuestra que la esperanza de una vida proyectada hacia el futuro tiene sentido y es bien real, como la mujer que ve a su lado y con la que conversa. La barra se usa como si fuera una raya o  una coma; crea una sensación de ruptura de expectativas del lector y le obliga a reconstruir el sentido del verso donde aparece. 
El poema presenta un tono argumentativo, alegre y optimista. El sujeto lírico defiende la necesidad y la existencia de la utopía; es un modo de ser más feliz y encontrar a la vida un sentido más pleno. 
Existen algunos elementos importantes en la composición estilística del poema (y, en general, de toda la literatura benedettiana), que son: la falta de puntuación, el lenguaje sencillo, el tono coloquial, como conversacional y la presencia envolvente del sujeto lírico, que nos da el mensaje hecho y apela al lector para que lo considere y acepte. Hay que añadir la importancia de los recursos de repetición (la anáfora de “alguien” es el más importante; se complementa con paralelismos (la tercera estrofa es toda ella un paralelismo muy expresivo). La coloquialidad o tono conversacional del poema está muy marcada.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) es uno de los más sugestivos y originales poetas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Su producción literaria pasó por distintas etapas, que exponemos muy brevemente:
-Etapa existencialista, algo costumbrista y pesimista: se fija en el tipo de vida del ciudadano uruguayo de vida urbana. Presenta su vida anodina, su falta de ilusiones, su chato horizonte existencial, aunque posee vislumbres de que existe el amor y la felicidad más allá de su rutina oficinesca. Poemas de la oficina es un título muy conocido de esta fase.
-Etapa de denuncia social y compromiso político: Benedetti adopta posiciones de izquierda, participa activamente en la formación del Frente Amplio, con un programa progresista. Aquí su literatura se hace combativa; denuncia las injusticias sociales, las iniquidades y violencias contra los humildes, carentes de oportunidades, con un horizonte vital negativo. Apoyó firmemente la revolución cubana de 1959. Contra los puentes levadizos es un poemario representativo de este ciclo.
-Etapa del exilio: en 1973 los militares uruguayos dieron un golpe de estado y ejercieron el poder con violencia criminal. Reprimieron a los enemigos del régimen e impusieron su ideario conservador e inmovilista. Benedetti se fue al exilio; finalmente recaló en España, donde vivió hasta el final del exilio. Geografías es un poemario ejemplar de esta época.
-Etapa del “desexilio”: en 1985 Uruguay recuperó la democracia y Benedetti regresó a su patria. También supuso un esfuerzo de adaptación, pues todo había cambiado y hubo de reconstruir su contexto social y familiar. La vida ese paréntesis representa esta etapa creativa.
-Etapa intimista final: desde el año 2000 aproximadamente la literatura de Benedetti se hace más melancólica, intimista y reflexiva. Testigo de uno mismo es su último poemario en vida y ejemplariza esta fase.
Benedetti alcanzó gran éxito editorial (aunque la crítica se dividió en dos: unos lo alaban y otros lo critican por su literatura fácil, sencilla, excesivamente popular y coloquializante), por lo que lo acompañó la fama. Sus novelas más conocidas son La tregua y Primavera con una esquina rota. Sus cuentos, muy hermosos, se leen con fruición, pues su composición es original y muy lograda; su título más divulgado es Montevideanos
Benedetti pretende escribir una literatura entendible por todo tipo de lector, directa, transparente y transmisora de valores éticos y de ideología política (de izquierdas). No engaña a nadie, en este sentido. Se trata de una literatura para reflexionar y reaccionar, dirigida a construir un mundo más justo y razonable, pues la organización de las sociedades deja mucho que desear porque una parte grande de la población vive en la pobreza, sin educación, sin sanidad y sin futuro de ningún tipo, y eso es intolerable. Este pensamiento lo desarrolló en ensayos persuasivos.
  1. Interpretación y valoración
El poema que estamos analizando es muy original y atrevido. En un tono sencillo, conversacional, empleando un lenguaje más o menos familiar, el sujeto lírico, identificado con un “fulano”, defiende que es bueno tener ilusiones. La vida se hace más plena y transcendente. Vivir sin un horizonte de esperanza nos condena a una existencia ramplona, roma y mecánica.
El sujeto lírico ejemplifica en su amor a la “mengana austral” la importancia y los beneficios de la utopía. Se siente más alegre, feliz y con deseos de compartir su vida con ella. Se trata de un poema argumentativo hábilmente entremezclado con una experiencia personal, concreta, de la importancia de creer en la utopía. Lo más llamativo de todo ello es que, quien habla solo es un “fulano”, es decir, cualquiera de nosotros. La felicidad no conoce fronteras y desde la persona más humilde a la más encumbrada tiene derecho a su utopía.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué verso se repite en el poema y qué efecto crea? 
2) El poeta, ¿qué ideas existenciales muestra? 
3) Localiza las imágenes que expresan los sentimientos de los protagonistas del poema.
4) ¿Quién es el “fulano” y la “mangana”? ¿Qué importancia simbólica poseen?
5) Localiza los oxímoron entre la esperanza y la desesperanza e indica su sentido. 
6) Interpreta la expresión “si vos sos mi utopía” (v. 28).
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la importancia de creer en la utopía o cualquier otra ilusión. Puedes imprimir un sentido abstracto y avanzar a lo concreto, como ha realizado Mario Benedetti en su poema.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Mario Benedetti a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Mario Benedetti, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una utopía especialmente relevante, según tu opinión, siguiendo el ejemplo de Mario Benedetti.
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Mario Benedetti: “Alguien”; análisis y propuesta didáctica

MARIO BENEDETTI – Alguien
Alguien limpia la celda          1
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura
alguien pone en los muros    5
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella
alguien limpia su rabia
con un consejo                   10
y la deja brillante
como un espejo
alguien piensa hasta cuando
alguien camina
suenan lejos las risas          15
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora                       20
alguien piensa en afuera
que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo
alguien quiso ser justo      25
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte
alguien limpia la celda
de la tortura                   30     
lava la sangre pero
no la amargura.
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) fue un prolífico escritor uruguayo que nos dejó títulos perdurables de indudable calidad en ensayo, poesía, cuento y novela (también realizó incursiones en teatro). Testigo del convulso siglo XX hispanoamericano, su literatura da fe de unos tiempos confusos y violentos, sin perder nunca la esperanza.
El poema “Alguien” posee dos protagonistas: una persona torturada y, seguramente, eliminada, y un torturador que trata de lavar su culpa, pero no lo logra. El “alguien” torturado es una persona que desea la justicia y el progreso para todos; en la celda, se acuerda de su familia, especialmente de la mujer que ama, cuyo nombre escribe en la pared de la celda. El “alguien” verdugo colabora en el ajusticiamiento del encarcelado; luego, para acallar su conciencia, limpia la celda físicamente para que no quede rastro de la persona injustamente eliminada. No lo logra porque de este queda la memoria y la amargura de los que lo quisieron; además, el verdugo siente un reconcomio incesante.
  1. Tema
El tema del poema se cifra en la denuncia de las torturas de los regímenes dictatoriales que matan impunemente a los que consideran enemigos, al tiempo que realza la superior categoría moral de los torturados y masacrados respecto de sus victimarios, personas despreciables corroídos por sus remordimientos.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita muy equilibrada:
-Las tres primeras estrofas (vv. 1-12) presenta al verdugo y a la víctima en sus distintos papeles: aquel, tratando de borrar las huellas del crimen y la memoria de este, quien escribía el nombre de la mujer amada en las paredes de la celda.
-Existe una estrofa central doble (ocho versos, vv. 13-18)) en la que se consuma la persecución y eliminación de la víctima por parte de sus verdugos.
-La tercera parte (tres últimas estrofas, vv. 19-32) refuerza el sentido de todo lo anterior; realza la dignidad y virtud de la víctima y la bajeza moral y criminal del victimario. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y dos versos agrupados en estrofas de cuatro versos. El número de sílabas y la rima se establece así: 7- 5a, 7-, 5a. En el centro del poema se hace una sola estrofa de ocho versos, pero se respeta la rima como si fueran independientes. Estamos, pues, ante la estrofa de la seguidilla; es una estructura de composición poética clásica española. En general, se adapta bien para temas alegres y desenfadados, pero aquí contrasta violentamente con un contenido lúgubre y sangriento.
  1. Comentario estilístico
El poema presenta un tono sombrío, reflexivo y pesimista. El sujeto lírico habla de dos personas indeterminadas, nombradas con la misma palabra, “alguien” (se repite muchas veces a lo largo del poema). Pero son dos personalidades opuestas ética y factualmente: el primero en ser presentado (en la primera estrofa) es el victimario; se esfuerza en limpiar la celda donde se ha torturado a alguien hasta el extremo, como nos delatan las dos metonimias de “sangre” (v. 3) y “amargura” (v.4); significan dolor y, luego, lo veremos, muerte; la segunda se refiere al dolor moral causado en el torturado y su entorno. Esta primera estrofa funciona de contextualizador: un lugar, un momento y unas circunstancias en las que se desarrolla la acción poética.
La segunda estrofa cambia de protagonista; ahora el “alguien” se refiere a la víctima, que está en el mismo lugar de la anterior. Escribe en las paredes de la celda el nombre de la mujer que ama, a la que alude con el pronombre “ella” (v. 6). Desarrolla una metáfora nocturna referida al cielo para significar, creemos, que no hay esperanza, simbolizada en las estrellas.
La tercera estrofa enfoca sobre el victimario, aunque la significación es muy abierta. Una persona (y parece un tercero, o casado sea el verdugo) está rabioso y ofrece una opinión que, de algún modo, justifica su rabia. Apreciamos un símil irónico para referirse a su falsa conciencia, ahora tranquila. 
La cuarta estrofa tiene el doble de extensión que todas las demás; en realidad, son dos seguidillas fusionadas. El sentido es bastante obscuro. El “alguien” del principio parece referirse al victimario, que vigila al torturado, al tiempo que disfruta de su vida (“risas” y “bocina” parece aludir a ello). El gallo que canta es una metáfora, acaso de origen evangélico, sobre la traición que ha sufrido la víctima. Ha sido víctima de una delación y, en consecuencia, pagará con su vida. La “angustia” alude al miedo del torturado. 
La quinta estrofa se centra en la víctima; piensa en la vida fuera de la celda; él mismo podía haber sido feliz, pues tiene una familia (“niños” y “abrazo” son dos metonimias que aluden a ello). Acaso está a punto de ser ajusticiado, de ahí que “allá no hay plazo” (v. 22) exprese el miedo de que su tiempo se acaba.
La sexta estrofa sigue focalizando sobre la víctima. Aporta las razones de por qué ha sido torturado: “quiso ser justo” (v. 25); es un defensor de la justicia social, pero no lo acompañó la suerte y sus enemigos –asociados a la “muerte”, v. 28– lo neutralizaron, con el resultado que ya sabemos.
La séptima estrofa vuelve al victimario, dándole así al poema una estructura circular. Está realizando la misma acción que en la primera celda: limpiar sus paredes para borrar huellas físicas de lo que allí pasó: la muerte del detenido. Sin embargo, no podrá borrar la amargura, acaso del propio verdugo y también, por supuesto, de los allegados de la víctima.
El poema presenta una estructura circular, narrativa y cinematográfica. La cámara va saltando de un personaje a otro; los vemos realizando acciones de signo contrario, lo que nos permite identificarlos en sus roles. Comparten un lugar: la celda y ambos realizan acciones complementarias: uno tortura, el otro sufre y, aparentemente, muere.
Existen algunos elementos importantes en la composición estilística del poema (y, en general, de toda la literatura benedettiana) son: la falta de puntuación, el lenguaje sencillo, el tono coloquial, como conversacional y la presencia envolvente del sujeto lírico, que nos da el mensaje hecho y apela al lector para que lo considere y acepte. Hay que añadir la importancia de los recursos de repetición (la anáfora de “alguien” es el más importante; se complementa con paralelismos (la tercera estrofa es toda ella un paralelismo muy expresivo).
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) es uno de los más sugestivos y originales poetas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Su producción literaria pasó por distintas etapas, que exponemos muy brevemente:
-Etapa existencialista, algo costumbrista y pesimista: se fija en el tipo de vida del ciudadano uruguayo de vida urbana. Presenta su vida anodina, su falta de ilusiones, su chato horizonte existencial, aunque posee vislumbres de que existe el amor y la felicidad más allá de su rutina oficinesca. Poemas de la oficina es un título muy conocido de esta fase.
-Etapa de denuncia social y compromiso político: Benedetti adopta posiciones de izquierda, participa activamente en la formación del Frente Amplio, con un programa progresista. Aquí su literatura se hace combativa; denuncia las injusticias sociales, las iniquidades y violencias contra los humildes, carentes de oportunidades, con un horizonte vital negativo. Apoyó firmemente la revolución cubana de 1959. Contra los puentes levadizos es un poemario representativo de este ciclo.
-Etapa del exilio: en 1973 los militares uruguayos dieron un golpe de estado y ejercieron el poder con violencia criminal. Reprimieron a los enemigos del régimen e impusieron su ideario conservador e inmovilista. Benedetti se fue al exilio; finalmente recaló en España, donde vivió hasta el final del exilio. Geografías es un poemario ejemplar de esta época.
-Etapa del “desexilio”: en 1985 Uruguay recuperó la democracia y Benedetti regresó a su patria. También supuso un esfuerzo de adaptación, pues todo había cambiado y hubo de reconstruir su contexto social y familiar. La vida ese paréntesis representa esta etapa creativa.
-Etapa intimista final: desde el año 2000 aproximadamente la literatura de Benedetti se hace más melancólica, intimista y reflexiva. Testigo de uno mismo es su último poemario en vida y ejemplariza esta fase.
Benedetti alcanzó gran éxito editorial (aunque la crítica se dividió en dos: unos lo alaban y otros lo critican por su literatura fácil, sencilla, excesivamente popular y coloquializante), por lo que lo acompañó la fama. Sus novelas más conocidas son La tregua y Primavera con una esquina rota. Sus cuentos, muy hermosos, se leen con fruición, pues su composición es original y muy lograda; su título más divulgado es Montevideanos
Benedetti pretende escribir una literatura entendible por todo tipo de lector, directa, transparente y transmisora de valores éticos y de ideología política (de izquierdas). No engaña a nadie, en este sentido. Se trata de una literatura para reflexionar y reaccionar, dirigida a construir un mundo más justo y razonable, pues la organización de las sociedades deja mucho que desear porque una parte grande de la población vive en la pobreza, sin educación, sin sanidad y sin futuro de ningún tipo, y eso es intolerable. Este pensamiento lo desarrolló en ensayos persuasivos.
  1. Interpretación y valoración
El poema que estamos analizando presenta un contenido sombrío y de denuncia contra un hecho inadmisible: la tortura contra las personas. El sujeto lírico, trasunto de Benedetti, clama contra el abuso de poder de ciertos gobiernos dictatoriales, violentos y autoritarios que se ensañan contra su propia población, buscando apoyo y la eliminación de todo adversario político.
No estamos ante un poema de contenido sentimental o intimista, sino político y social. El sujeto lírico denuncia la muerte de activistas en las cárceles de regímenes totalitarios. No nombra específicamente a nadie, pero podemos hacernos una idea de cuáles son sus referentes: los enemigos de la libertad. La sencillez léxica y la estructura circular del poema crean una falsa sensación de ligereza de pensamiento, pero las cosas son más tristes y tétricas.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué ideas políticas muestra? 
3) Localiza las imágenes que expresan los sentimientos de los protagonistas del poema.
4) ¿Dónde se desarrolla la acción? ¿Qué importancia simbólica posee?
5) Localiza palabras de los dos polos semánticos del poema: triunfo, alegría / dolor, muerte. 
6) Interpreta el verso “alguien quiso ser justo” (v. 25)
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una denuncia o protesta por algún tipo de injusticia que observes a tu alrededor. Puedes imprimir un sentido generalista, sin personalizar, como ha realizado Mario Benedetti.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Mario Benedetti a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Mario Benedetti, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una protesta contra una situación negativa (medioambiental, social, etc.), siguiendo el ejemplo de Mario Benedetti.
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Mario Benedetti: “La vida ese paréntesis”; análisis y propuesta didáctica

MARIO BENEDETTI – La vida ese paréntesis
Cuando el no ser queda en suspenso        1
se abre la vida ese paréntesis
con un vagido universal de hambre
somos hambrientos desde el vamos
y lo seremos hasta el vámonos                5
después de mucho descubrir
y brevemente amar y acostumbrarnos
a la fallida eternidad
la vida se clausura en vida
la vida ese paréntesis                           10
también se cierra incurre
en un vagido universal
el último
y entonces sólo entonces
el no ser sigue para siempre              15
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) fue un prolífico escritor uruguayo que nos dejó títulos perdurables de indudable calidad en ensayo, poesía, cuento y novela (también realizó incursiones en teatro). Testigo del convulso siglo XX hispanoamericano, su literatura da fe de unos tiempos confusos y violentos, sin perder nunca la esperanza.
Ahora vamos a comentar un poema de naturaleza existencial; el sujeto lírico reflexiona sobre la vida del hombre. Destaca de ella su brevedad y fugacidad: corta y de paso rápido. Nacemos con un grito o llanto (“vagido”) reclamando alimentos; con estos comienzos, parece que nada bueno se puede esperar. Crecemos con hambre (y no solo física, sino emocional, intelectual, etc.) y, por un momento, creemos que la vida es larga. Sin embargo, pronto llega la muerte, sin pensarlo; morimos con otro grito, pero esta vez de angustia porque nuestra vida se acaba. Aquí quedará la vida, pero para el difunto es la nada, el no ser para siempre, lo cual constituye una desagradable paradoja. 
  1. Tema
El tema del poema se recoge muy bien en el título: la vida es muy breve y fugaz, teñida de inconsciencia y dolor en su tránsito.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura muy unitaria; todo el poema desarrolla un pensamiento compacto y razonado: la vida es un camino corto, fugaz y con algunas asperezas. Es solo un paréntesis en la línea del tiempo, que ya estaba y seguirá después de la desaparición de la persona.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por quince versos agrupados en cuatro estrofas con un número variable de versos en cada una de ellas. Los versos son de medida variable; van del trisílabo an endecasílabo. No existe ningún tipo de rima. Estamos, pues, ante un poema en verso libre, típico de la poesía contemporánea, donde las formas clásicas de composición han perdido terreno.
  1. Comentario estilístico
El poema presenta un tono sombrío, reflexivo y pesimista. Conviene notar la falta de puntuación en todo el poema; no se separan enunciados ni oraciones. Eso crea un efecto sorprendente de lectura; el lector ha de restituir mentalmente la puntuación para dotar al poema de un sentido coherente; es un rasgo típico de la poesía contemporánea y, en concreto, de la poesía más coloquial y popular.    
El sujeto lírico reflexiona sobre la trayectoria del “ser”, es decir, del hombre. En el momento de nacer, cuando el hombre “queda en suspenso”, metáfora del estupor, uno emite un llanto, tal vez de alegría al nacer, tal vez de tristeza al morir; el poema no lo aclara. La palabra clave es “vagido” (v.3): grito, que es “de hambre” (acaso material, acaso espiritual o emocional; el lector ha de rellenar el blanco que el sujeto lírico dejó abierto). La metáfora más importante es “la vida ese paréntesis”: nuestra existencia no es más que una breve aclaración tangencial al gran libro universal; ni quita ni pone.
La segunda estrofa comienza con una derivación o políptoton (“hambre” – “hambriento”), reforzando la significación de necesidad del hombre. Nombra el presente, el pasado y el futuro de manera metafórica, a través de verbos conjugados en tiempos verbales correspondientes a esas nociones –no en pasado–. “Vamos”, “seremos” y “vámonos” indican el movimiento hacia adelante  e imparable de la vida. Por el camino queda “descubrir”  y “brevemente amar”, es decir, una comprensión de qué es el mundo y el hombre y una satisfacción sentimental efímera. El descubrimiento que realiza el hombre es que todo es “una fallida eternidad” (v. 8).
La tercera estrofa repite tres veces la palabra “vida”, lo que declara bien que es el núcleo de significación más importante. Se abre con una paradoja: “la vida se clausura en vida” (v.9), insistiendo que no hay escapatoria. Se repite la metáfora de la vida como un paréntesis en un escrito: algo breve y circunstancial. El poema comienza a cerrarse en sí mismo porque ahora también se repite el “vagido”, pero para anunciar la muerte. Ese grito está acompañado de dos adjetivos terribles: “universal” y “último”; significan que afecta a todos los vivos y que con él llega la muerte, inevitable e indiferente.
Se cierra el poema con una breve cuarta estrofa que contiene una repetición (“entonces”) y una paradoja (“el no ser sigue para siempre”). Hay continuidad, pero de la inexistencia, de la nada. El cierre es tétrico y demoledor.
Elementos importantes en la composición estilística del poema (y, en general, de toda la literatura benedettiana) son: la falta de puntuación, el lenguaje sencillo, el tono coloquial, como conversacional y la presencia envolvente del sujeto lírico, que nos da el mensaje hecho y apela al lector para que lo considere y acepte.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) es uno de los más sugestivos y originales poetas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Su producción literaria pasó por distintas etapas, que exponemos muy brevemente:
-Etapa existencialista, algo costumbrista y pesimista: se fija en el tipo de vida del ciudadano uruguayo de vida urbana. Presenta su vida anodina, su falta de ilusiones, su chato horizonte existencial, aunque posee vislumbres de que existe el amor y la felicidad más allá de su rutina oficinesca. Poemas de la oficina es un título muy conocido de esta fase.
-Etapa de denuncia social y compromiso político: Benedetti adopta posiciones de izquierda, participa activamente en la formación del Frente Amplio, con un programa progresista. Aquí su literatura se hace combativa; denuncia las injusticias sociales, las iniquidades y violencias contra los humildes, carentes de oportunidades, con un horizonte vital negativo. Apoyó firmemente la revolución cubana de 1959. Contra los puentes levadizos es un poemario representativo de este ciclo.
-Etapa del exilio: en 1973 los militares uruguayos dieron un golpe de estado y ejercieron el poder con violencia criminal. Reprimieron a los enemigos del régimen e impusieron su ideario conservador e inmovilista. Benedetti se fue al exilio; finalmente recaló en España, donde vivió hasta el final del exilio. Geografías es un poemario ejemplar de esta época.
-Etapa del “desexilio”: en 1985 Uruguay recuperó la democracia y Benedetti regresó a su patria. También supuso un esfuerzo de adaptación, pues todo había cambiado y hubo de reconstruir su contexto social y familiar. La vida ese paréntesis representa esta etapa creativa.
-Etapa intimista final: desde el año 2000 aproximadamente la literatura de Benedetti se hace más melancólica, intimista y reflexiva. Testigo de uno mismo es su último poemario en vida y ejemplariza esta fase.
Benedetti alcanzó gran éxito editorial (aunque la crítica se dividió en dos: unos lo alaban y otros lo critican por su literatura fácil, sencilla, excesivamente popular y coloquializante), por lo que lo acompañó la fama. Sus novelas más conocidas son La tregua y Primavera con una esquina rota. Sus cuentos, muy hermosos, se leen con fruición, pues su composición es original y muy lograda; su título más divulgado es Montevideanos
Benedetti pretende escribir una literatura entendible por todo tipo de lector, directa, transparente y transmisora de valores éticos y de ideología política (de izquierdas). No engaña a nadie, en este sentido. Se trata de una literatura para reflexionar y reaccionar, dirigida a construir un mundo más justo y razonable, pues la organización de las sociedades deja mucho que desear porque una parte grande de la población vive en la pobreza, sin educación, sin sanidad y sin futuro de ningún tipo, y eso es intolerable. Este pensamiento lo desarrolló en ensayos persuasivos.
  1. Interpretación y valoración
El poema que estamos analizando presenta un contenido sombrío y pesimista. Se trata de una reflexión sobre la vida humana, breve y fugaz. Apenas existen dos aspectos positivos, el descubrimiento de las cosas y la vivencia del amor. Pero todo queda sumido en la nada, todo lo traga la muerte para siempre. 
No estamos ante un poema de contenido político o sentimental, sino existencial y filosófico. El sujeto lírico contempla el paso de la vida como un mero paréntesis en el gran libro de la nada, del “no ser”. La sencillez léxica y la estructura circular del poema crean una falsa sensación de ligereza de pensamiento, pero las cosas son más tristes y tétricas.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza las imágenes que explican la esencia de la vida humana.
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el recorrido de la vida, del nacimiento a la muerte?
5) ¿Qué es lo primero que hace el hombre al nacer y al morir? ¿De qué son imagen? 
6) Interpreta el verso final: “el no ser sigue para siempre”.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una manera de concebir la vida, real o imaginaria a través de la identificación de esta con un proceso, o un elemento natural y concreto. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Mario Benedetti.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Mario Benedetti a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Mario Benedetti, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un modo de concebir la vida del hombre, siguiendo el ejemplo de Mario Benedetti.
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Delmira Agustini: “La esperanza”; análisis y propuesta didáctica

DELMIRA AGUSTINI – La esperanza
LA ESPERANZA
Soy el dulce consuelo del que sufre,             1
Soy bálsamo que alienta al afligido,
Y soy quien muchas veces salva al hombre
Del crimen o el suicidio.
Yo le sirvo al mortal que me alimenta          5
Contra el dolor de sin igual muralla,
Soy quien seca su llanto dolorido
Y calma su pesar ¡Soy la Esperanza!
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. En un ambiente de postromanticismo y de modernismo, supo encontrar un tono lírico propio, innovando en temas y en tonos de un modo sorprendente. En su poesía se percibe un intimismo apasionado, en una atmósfera de celebración del amor, pero bajo la sombra de la pérdida, de lo efímero y de la muerte. 
El poema que ahora analizamos, “La esperanza”, es breve y sentencioso. Se trata de una personificación o prosopografía de la esperanza, que toma la voz para definirse a sí misma. El poema está compuesto en forma de suspensión, pues hasta la última palabra del último verso no sabemos quién nos está hablando. El monólogo (pues solo ella habla) de la Esperanza (con mayúscula, personalizada)  se basa en su presencialidad, generosidad y permanencia. Cambian las cosas, las personas y las circunstancias, pero ella sigue ahí, ofreciendo ilusión a los desesperados.
Su intervención se basa en un juego de antítesis o contraposiciones conceptuales que aportan variedad y dinamismo, reforzando así el mensaje poético. Así, en la primera estrofa la Esperanza ofrece consuelo al sufriente, medicina al doliente y soluciones a los desesperados trágicos (ella misma murió asesinada por uno de estos, su marido, en el proceso de disolución de su matrimonio).
En la segunda estrofa continúa con su autodefinición: ofrece al hombre una defensa infranqueable contra el dolor, consuelo en el llanto y calma ante el dolor. Ella es, pues, una solución sencilla y de orden espiritual ante las tribulaciones humanas, que nunca han faltado ni faltarán.
  1. Tema
El tema del poema es el dibujo o definición positiva de la Esperanza. De otro modo: la autopresentación de la Esperanza como una pieza esencial que ofrece soluciones al hombre en sus momentos más dolientes.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una fuerte unión semántica y temática. No es posible distinguir secciones temáticas porque todo él, en su brevedad, es compacto, muy coherente y anudado en su desarrollo. La Esperanza habla, se define a sí misma en pares de antónimos, tres en la primera estrofa y otros tantos en la segunda; en total, seis características de la Esperanza agrupadas bajo el común denominador de ser lenitiva para los males humanos.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por ocho versos endecasílabos agrupados en dos estrofas de cuatro versos cada una. Se presenta una rima en asonante en los versos pares, quedando los impares libres. Estamos, pues, ante la estrofa del romance heroico. Este tipo de combinación métrica y de rima ha sido muy utilizado en la poesía española desde el Renacimiento hasta nuestros días por todo tipo de poetas, adaptado a cualquier tema y tono, pues se trata de una estrofa versátil y plástica.
  1. Comentario estilístico
Desde el propio comienzo se advierta la presencialidad, la permanencia y el diálogo trunco que articula todo el poema. La primera palabra del primer verso, “Soy”, nos indica que alguien habla en este momento. Se repetirá anafóricamente (vv. 1, 2, 3 y 7), lo que expresa el carácter sentencioso del poema. Como ya indicamos, el poema descansa en pares de palabras antónimas, formando oxímoron de viva expresividad. El primer término es el positivo, pues la Esperanza ofrece una solución, es positiva y constructiva; el segundo término es negativo, y se refiere al hombre atribulado y sufriente; en esa situación, la Esperanza es una solución para superar la situación negativa del hombre.
El primero es “dulce consuelo” (referido a Esperanza) frente a “sufre” (v. 1) (referido al hombre). Nótese la hermosa sinestesia de “dulce consuelo”, potenciando la significación positiva de la Esperanza. El segundo par antitético es “bálsamo” y “afligido” (v. 2). El primer sustantivo es concreto y el segundo, abstracto; el contraste es más visible, digamos. El tercer par –último de la primera estrofa– se desarrolla perifrásticamente. La palabra eludida es “salvadora” y “homicida o suicida”. Es el par más violento, pues implica a la muerte; por él podemos ver que la Esperanza tiene tan potencia curativa que incluso se sobrepone a la muerte, realidad cruel donde las haya.
La segunda estrofa desarrolla otros tres pares antitéticos. Son “servidora defensiva” (desarrollado también perifrásticamente, a través de la metáfora hiperbólica de “sin igual muralla”, v. 6) y mortal, referido genéricamente al hombre. El segundo par es “consoladora” (desarrollado metonímicamente a través de “soy quien seca su llanto dolorido”) frente a “lloroso”, aludido metafóricamente con “dolorido” (v. 7). El tercer par se presenta elípticamente, y se refiere a “lenitivo” y “pesaroso”, aludidos metafóricamente caso a través de “Y calma”  y “pesar” (v. 8).
Se cierra el poema con un epifonema, ese recurso tan efectivo para potenciar los valores expresivos de la palabra o concepto clave del poema. En este caso, solo tres palabras: “¡Soy la Esperanza!” (v.8). Posee una fuerza significativa formidable, por la propia exclamación y porque es la primera vez que se nombra esa misteriosa medicina que cura los males del alma. La suspensión contenida hasta la última palabra del último verso potencia enormemente la significación de Esperanza, personalizada como si fuera un nombre propio, escrita, entonces, con mayúscula.
Como vemos, es un poema breve pero de intensa y profunda significación. Trasciende la mera dimensión intelectual para adentrarse en otra más existencial, metafísica o espiritual. En muy pocas palabras, Agustini ha realizado un hermoso y denso poema de significación positiva. En efecto, no debemos perder la esperanza, pues siempre es una gran tabla de salvación.
  1. Contextualización
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. Recibió una educación esmerada, lo que unido a su talento natural y a su vocación poética, dio como resultado una de las voces líricas más originales y sugestivas de la poesía en lengua española en los albores del siglo XX. En 1900 ya aparecieron sus primeras colaboraciones en prensa, índice de su don natural en el manejo de la palabra. 
Su vida, sin embargo, fue muy accidentada y con un final trágico. Su matrimonio en 1913 con Enrique Job Reyes resultó un fracaso al poco tiempo. En los pasos finales de su separación legal, en 1914, él la mató y luego se suicidó. Apenas contaba con 27 años y ya había alcanzado una gran madurez poética. Fue una terrible pérdida para la poesía en lengua española.
Escribió y publicó tres poemarios en vida (desde los 21 años hasta el año previo a su muerte; en una cadencia de uno cada tres años, lo que es asombroso): El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Se recogieron en varios libros póstumos otros poemas, prosa y correspondencia particular en el que se desvelan sus sentimientos más íntimos, teñidos de erotismo y sexualidad. Desgraciadamente, esta faceta se ha impuesto sobre sus otros méritos literarios, en claro perjuicio de su formidable calidad poética. Agustini  posee un mundo poético propio: percibe el mundo y lo interioriza con extraordinaria sensibilidad, analiza sus emociones, sus filias y fobias y las vierte en hermosos poemas que rezuman sentimientos ahogados, ansias de felicidad y miedo a lo desconocido y misterioso, aunque también la atraen poderosamente. Destacamos cuatro notas compositivas de su poesía, que fue evolucionando de un tardorromanticismo becqueriano a un modernismo avanzado, casi a las puertas de las vanguardias, lo que se aprecia muy bien en su último libro Los cálices vacíos:
-Mirada intimista hacia el mundo: todo lo exterior lo contempla con mucho cuidado, atenta a los mínimos detalles; e inmediatamente lo interioriza y vierte en su poesía su reacción emocional y espiritual ante lo contemplado, sea una mera flor, a la gente pasar, el mar, los usos sociales, como el carnaval, etc.
-Expresión plástica y visual: sus poemas nos permiten crear imágenes en nuestra mente sobre lo que está escribiendo, sea de tono más narrativo, o más lírico, no importa. Se imbrican en armonía los aspectos externos del contenido y los elementos sentimentales, reflexivos o espirituales que los acompañan.
-Preferencia por las formas poéticas sencillas y la expresión transparente. Siguiendo la huella de Bécquer, de Machado, de Juan Ramón Jiménez, algo mayores que ella, opta por una expresión más natural, lejos de la sofisticación, más cercana a la poesía popular. Es algo más que un capricho compositivo, pues se acerca más a una expresión esencialista, honda, popular en el más genuino sentido de esta palabra (ella lo expresó muy bien en el poema donde reflexiona sobre su herencia española y germánica).
-Lirismo comunicativo subjetivo: Agustini se centra en la recepción interior del mundo, en su asimilación y en cómo determina su modo de vivir. La naturaleza, la sociedad, la historia mitificada son elementos que la conmueven. En sus poemas, nos transmite con un gran deseo de comunicación por qué ha observado y vivido de una determinada manera. Agustini desea contarnos sus pliegues íntimos más recónditos con el fin de entenderse y de ser entendida. Muchos de estos poemas están al borde de lo dialógico, pues establecen un diálogo sutil entre el yo lírico y el mundo, entre el emisor y el receptor, o entre aquel y algún protagonista de sus versos.
  1. Interpretación y valoración
El poema “La esperanza” es una pequeña joya lírica. Su brevedad obliga a una extremada condensación semántica. Agustini comprime las bondades de poseer la esperanza como un vector principal de la vida humana. En los momentos más trágicos y dolorosos, mantener la ilusión de una curación de las llagas emocionales o espirituales es ya una medicina que nos sacará la postración.
La composición es aparentemente sencilla, pero guarda una delicada y meditada arquitectura. Los tres pares antitéticos de cada estrofa nos deja ver matices de la vida humana, con sus penalidades; también, afortunadamente, con su rayo de luz esperanzador de su curación a través de la esperanza.
Estamos ante un poema grave y optimista al mismo tiempo. No elude los sufrimientos que la vida inflige; al contrario, los enumera casi machaconamente; pero para todos ellos existe un camino de salida si practicamos la esperanza.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra clave es la que sirve para nuclear el sentido del poema? ¿Dónde aparece? ¿Qué efecto crea su disposición formal?
2) La poeta, ¿qué pensamientos muestra hacia la vida, positivos o negativos? 
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la fuerza de la esperanza en los hombres. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cuántos pares antitéticos se desarrollan en cada estrofa? ¿Casualidad?
5) ¿En qué tiempo verbal están los verbos? ¿Qué sentido adquieren? 
6) El primer verso dice: “Soy el dulce consuelo del que sufre”. Al hablar de algo que no nombra, ¿qué efecto crea? De algún modo, ¿se puede decir que los pares antitéticos se refieren a lo mismo? Razona tu respuesta.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese las ventajas de practicar cualidad o virtud como la esperanza (por ejemplo, ilusión, resiliencia, flexibilidad, compasión, caridad, tenacidad, etc.). Señala las ventajas de practicarla frente a los problemas de la vida. Puedes imprimir un sentido trascendente y existencial, como ha realizado Delmira Agustini.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Delmira Agustini a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Delmira Agustini, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar las ventajas de practicar una cualidad positiva en el camino de la vida, siguiendo el ejemplo de Delmira Agustini con la esperanza.
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Delmira Agustini: “¡Poesía!”; análisis y propuesta didáctica

DELMIRA AGUSTINI – ¡Poesía!
¡POESÍA!
[1] ¡Poesía inmortal, cantarte anhelo!          1
¡Mas mil esfuerzos he de hacer en vano!
¿Acaso puede al esplendente cielo
Subir altivo el infeliz gusano?
[2] Tú eres la sirena misteriosa                     5
Que atrae con su voz al navegante,
¡Eres la estrella blanca y luminosa!
¡El torrente espumoso y palpitante!
[3] Eres la brisa perfumada y suave
Que juguetea en el vergel florido,                10
¡Eres la inquieta y trinadora ave
Que en el verde naranjo cuelga el nido!
[4] Eres la onda de imperial grandeza
Que altiva rueda vomitando espuma,
¡Eres el cisne de sin par belleza                   15
que surca el lodo sin manchar su pluma!
[5] Eres la flor que al despuntar la aurora
Entreabre el cáliz de perfume lleno,
¡Una perla blanquísima que mora
Del mar del alma en el profundo seno!         20
[6] ¿Y yo quién soy, que en mi delirio anhelo
Alzar mi voz para ensalzar tus galas?
¡Un gusano que anhela ir hasta el cielo!
¡Que pretende volar sin tener alas!
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces líricas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. En un ambiente de postromanticismo y de modernismo, supo encontrar un tono lírico propio, innovando en temas y en tonos de un modo sorprendente. En su poesía se percibe un intimismo apasionado, en una atmósfera de celebración del amor, pero bajo la sombra de la pérdida, de lo efímero y de la muerte. 
El poema que ahora comentamos posee una naturaleza metapoética muy marcada. El yo lírico reflexiona sobre la naturaleza de la poesía y sus pretensiones literarias de acceder a ella, precisamente escribiendo poemas. En la primera estrofa ya advierte que la poesía es algo sublime, brillante y celestial; goza de inmortalidad serena y divina. El yo poético se presenta como un gusano que pretende llegar a ella, pero parece tarea improbable.
En la segunda estrofa identifica la poesía con una sirena bella que atrae al navegante, una estrella y un torrente vital. En la tercera estrofa asimila la poesía con una brisa reconfortante y con un ave que canta bellamente. 
En la cuarta estrofa iguala la poesía a un ola enorme e imparable que arrolla cuanto se le pone por delante; también con un cisne bello que mantiene su belleza incluso en los lugares más asquerosos. La quinta estrofa resalta la belleza delicada de la poesía, asimilándola a una flor perfumada y a una perla perfecta escondida en el fondo del mar. La sexta y última estrofa vuelve el yo poético a mirarse a sí mismo. No se encuentra con capacidad para acceder al mundo poético, aunque lo ansía muy vivamente. Se ve como un gusano que pretende ascender al cielo poético, sin ni siquiera tener alas.
Vemos que el yo lírico establece la belleza y la inmortalidad celestial de la poesía. Inmediatamente se ve atraído y pretende acceder a él, pero lo ve arduo y poco probable, pues carece del talento necesario para crear poesía que viva en el reino poético. Lo lamenta muy de veras. Sin embargo,existe una paradoja: en el propio acto de escribir este hermoso poema, ya ha llegado el cielo poético. 
  1. Tema
El tema del poema es la celebración de la poesía como una experiencia espiritual, divina y excelsa. El yo poético intenta acceder a su cielo, pero lo ve improbable por falta de capacidad.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos bien reconocible. Tenemos:
-Primera sección, que ocupa la primera estrofa (vv. 1-4). El yo poético declara que desea participar del mundo poético, pero es difícil porque este es sublime y celestial y él, por contra, solo es un simple gusano.
-Segunda sección, que ocupa desde la segunda a la quinta estrofa, ambas inclusive (vv. 5-20). Enumera las características positivas y esplendorosas de la poesía, a través de metáforas que se contraponen. La poesía es fresca, delicada, salvaje y, sobre todo, hermosa.
-Tercera sección, que ocupa la sexta y última estrofa (vv. 21-34). El yo poético vuelve a preguntarse si tendrá el talento suficiente, siendo alguien muy limitado, para acceder al mundo poético con su propia poesía.
Como se puede apreciar, el poema presenta una estructura circular perfecta. Comienza y acaba del mismo, cerrando así el sentido del poema.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veinticuatro versos endecasílabos. En cada estrofa observamos la misma rima: ABAB, en consonante. Son, pues serventesios, una estrofa muy empleada en la tradición poética española desde el Renacimiento hasta nuestros días. 
  1. Comentario estilístico
El poema se abre con una exclamación retórica de gran profundidad. En la oración que contiene se establece el objeto poético: la poesía inmortal, es decir, imperecedera; la apostrofa en las dos primeras palabras del poema. Por otro lado, se declara la intención del yo lírico de acceder al cielo poético a través de sus composiciones. Se ve, sin embargo, muy limitado, como declara en el segundo verso, otra exclamación retórica que contiene una hipérbole en la que manifiesta su lucha diaria para escribir buena poesía, hasta ahora sin frutos, a su parecer. Se percibe a sí mismo, así lo expresa metafóricamente, como un gusano desgraciado que no puede subir al cielo poético. Lo enuncia a través de una interrogación retórica de sentido peyorativo para él mismo.
En la segunda estrofa comienza un asedio al concepto de la poesía. Trata de entender cuál es su naturaleza y su sentido. Lo realiza a través de metáforas sucesivas. Identifica a la poesía con una sirena atrayente, una estrella fulgente y un torrente de agua lleno de vida. Obsérvese los paralelismos y la anáfora de “Eres”, junto con la adjetivación sensitiva y sinestésica, como se aprecia en “espumoso y palpitante” (v. 8). La bimembración que observamos ese mismo par de calificativos también aparece en el verso previo y se repetirá con cierta frecuencia.
La tercera estrofa repite los paralelismos, la exclamación retórica, las bimembraciones y las sinestesias. Ahora identifica la poesía con la “brisa perfumada y suave” (v. 9) y con un ave canora que anida en un naranjo. También apreciamos epítetos muy expresivos como en “verde naranjo” (v. 12). En estas dos estrofas las metáforas aluden a la armonía, la belleza y la delicadeza de la poesía.
En la cuarta estrofa se produce un cambio intenso. Ahora se iguala la poesía a una ola del mar que arrolla todo a su paso y con un cisne hermoso que no pierde su belleza incluso atravesando el fango. Vemos que la poesía ha de compartir aspectos del mundo que son violentos o sucios.
La quinta estrofa identifica la poesía con una flor delicada y aromática y una perla que reposa en el fondo del mar. Otra vez los paralelismos, la exclamación retórica, que ahora ocupa los versos 19 y 20, el epíteto (“perla blanquísima”, v. 19), etc. acompañan a las dos metáforas establecidas. Una personificación en “Entreabre el cáliz de perfume lleno” (v. 18) dota de alma sensible a la poesía, poseedora de una belleza fresca y natural.
La sexta y última estrofa vuelve sobre sí mismo. En los dos versos iniciales establece una interrogación retórica en la que se ve como una persona enajenada que pretende unas metas inabordables para él. Las dos exclamaciones retóricas finales, que funcionan de epifonema, se vuelve a identificar con el gusano, ser condenado a vivir a ras de tierra; precisamente, sin tener alas, pretende volar y alcanzar el cielo poético, en un claro empeño quimérico. Es decir, sin tener el don de la poesía, pretende escribirla para “ensalzar tus galas” (v. 22), es decir, componer poemas dignos de vivir en el reino de la poesía.
Como hemos podido ver, son nueve metáforas para asediar la naturaleza de la poesía: celestial, sublime, fresca, arrebatadora y, sobre todo, muy hermosa. Obsérvese también el tono dialógico del poema. El yo poético dialoga con la poesía, se dirige a ella, la interpela, la admira y, subterráneamente, le ruega que le permita acceder a su cielo. El yo poético se reserva para sí mismo la metáfora del gusano: ser humilde y rastrero, pero tenaz y laborioso. ¿Llegará al cielo poético? No lo sabemos, pero es probable, porque el propio gusano ha compuesto el hermoso poema que acabamos de saborear. 
  1. Contextualización
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. Recibió una educación esmerada, lo que unido a su talento natural y a su vocación poética, dio como resultado una de las voces líricas más originales y sugestivas de la poesía en lengua española en los albores del siglo XX. En 1900 ya aparecieron sus primeras colaboraciones en prensa, índice de su don natural en el manejo de la palabra. 
Su vida, sin embargo, fue muy accidentada y con un final trágico. Su matrimonio en 1913 con Enrique Job Reyes resultó un fracaso al poco tiempo. En los pasos finales de su separación legal, en 1914, él la mató y luego se suicidó. Apenas contaba con 27 años y ya había alcanzado una gran madurez poética. Fue una terrible pérdida para la poesía en lengua española.
Escribió y publicó tres poemarios en vida (desde los 21 años hasta el año previo a su muerte; en una cadencia de uno cada tres años, lo que es asombroso): El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Se recogieron en varios libros póstumos otros poemas, prosa y correspondencia particular en el que se desvelan sus sentimientos más íntimos, teñidos de erotismo y sexualidad. Desgraciadamente, esta faceta se ha impuesto sobre sus otros méritos literarios, en claro perjuicio de su formidable calidad poética. Agustini  posee un mundo poético propio: percibe el mundo y lo interioriza con extraordinaria sensibilidad, analiza sus emociones, sus filias y fobias y las vierte en hermosos poemas que rezuman sentimientos ahogados, ansias de felicidad y miedo a lo desconocido y misterioso, aunque también la atraen poderosamente. Destacamos cuatro notas compositivas de su poesía, que fue evolucionando de un tardorromanticismo becqueriano a un modernismo avanzado, casi a las puertas de las vanguardias, lo que se aprecia muy bien en su último libro Los cálices vacíos:
-Mirada intimista hacia el mundo: todo lo exterior lo contempla con mucho cuidado, atenta a los mínimos detalles; e inmediatamente lo interioriza y vierte en su poesía su reacción emocional y espiritual ante lo contemplado, sea una mera flor, a la gente pasar, el mar, los usos sociales, como el carnaval, etc.
-Expresión plástica y visual: sus poemas nos permiten crear imágenes en nuestra mente sobre lo que está escribiendo, sea de tono más narrativo, o más lírico, no importa. Se imbrican en armonía los aspectos externos del contenido y los elementos sentimentales, reflexivos o espirituales que los acompañan.
-Preferencia por las formas poéticas sencillas y la expresión transparente. Siguiendo la huella de Bécquer, de Machado, de Juan Ramón Jiménez, algo mayores que ella, opta por una expresión más natural, lejos de la sofisticación, más cercana a la poesía popular. Es algo más que un capricho compositivo, pues se acerca más a una expresión esencialista, honda, popular en el más genuino sentido de esta palabra (ella lo expresó muy bien en el poema donde reflexiona sobre su herencia española y germánica).
-Lirismo comunicativo subjetivo: Agustini se centra en la recepción interior del mundo, en su asimilación y en cómo determina su modo de vivir. La naturaleza, la sociedad, la historia mitificada son elementos que la conmueven. En sus poemas, nos transmite con un gran deseo de comunicación por qué ha observado y vivido de una determinada manera. Agustini desea contarnos sus pliegues íntimos más recónditos con el fin de entenderse y de ser entendida. Muchos de estos poemas están al borde de lo dialógico, pues establecen un diálogo sutil entre el yo lírico y el mundo, entre el emisor y el receptor, o entre aquel y algún protagonista de sus versos.
  1. Interpretación y valoración
El poema “¡Poesía!” es de una gran belleza y de impecable factura técnica. Se trata de un texto metapoético, pues el sujeto lírico se pregunta qué es la poesía y qué papel ocupa él respecto de ella. Concibe la poesía como una realidad celestial y eterna. La nota que más destaca es la belleza espontánea, natural, recóndita. 
Para nada identifica la poesía con la hermosura artificiosa o amanerada. La auténtica poesía se asimila a un arroyo, al cantar de un ave, a una brisa, etc.; algo sencillo, pero lleno de una hermosura profunda nada fácil de hallar y de elaborar –siendo poeta, claro está–. En este sentido, nos recuerda inmediatamente a la poesía de Bécquer, que también discurre por el mismo camino. La poesía auténtica es sencilla y fresca, pero da respuesta a cuestiones profundas. El yo poético no se ve con fuerzas para acceder al cielo poético, pues no posee las aptitudes necesarias. Sin embargo, en la meditada y feliz composición de este poema ya ha demostrado que no es un gusano, sino una persona capaz de crear hermosos poemas dignos de pervivir para siempre en la eternidad poética de la lengua española.

2. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué concepto es el que trata de aclarar el yo poético? ¿Qué papel ocupa él en esa realidad de palabras? 
2) ¿Se ve con fuerzas el yo poético para acceder al cielo lírico? ¿Por qué? 
3) Localiza las imágenes con las que se explica qué es la poesía. ¿Qué sensación aportan? 
4) El yo poético ¿dialoga con la poesía? ¿Dónde lo apreciamos?
5) Lo alto y lo bajo, ¿aparecen en el poema? ¿Con qué sentido? 
6) ¿Por qué en la última estrofa el yo poético habla de “delirio”? ¿Tiene razón, si pensamos que acaba de escribir su poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la predilección por un arte creativo (literatura, música, pintura, baile, escultura…) y las razones de tu atracción. Puedes imprimir un sentido intimista y tu capacidad para desarrollarlo, como ha realizado Delmira Agustini.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Delmira Agustini a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Delmira Agustini, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar la naturaleza de un arte creativo (música, literatura, pintura, danza…); serán reflejo de tu atracción personal, siguiendo el ejemplo de Delmira Agustini.
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Delmira Agustini: “Clarobscuro”; análisis y propuesta didáctica

DELMIRA AGUSTINI – Clarobscuro
CLAROBSCURO
Cuando sonriente, la aurora       1
Sus áureos cabellos suelta
Y en el pálido horizonte
Su faz sonrosada muestra,
Y las albas avecillas                      5
De sus manos marfileñas,
Van rasgando de la noche
El amplio manto de niebla,
Un níveo, frágil insecto            
De sus ensueños despierta,       10
Y agitando dulcemente
Sus alas leves, etéreas,
Sediento en busca de flores
Su vuelo ondulante eleva.         
Flores que recién se abran        15
Y en sus copas soñolientas,
Le brinden savia, perfumes
¡Y una llovizna de perlas!
Tenue, vaporoso insecto            
Cuyas alas nacareñas,                20
Del lirio tienen la albura
Y la suave transparencia,
Tal vez de su vara al toque
El hada Delicadeza,                  
Formólo de una sonrisa             25
Un silfo, un sueño, una perla.
¡Y la luz diole por sangre
Una gota de su esencia!
Existe un lúgubre insecto          
De alas pesadas y negras,          30
Que espera ansioso el momento
De silencio y de tinieblas
En que en brazos de la noche
Duerme enlutada la tierra,        
Y entonces alza su vuelo           35
De lentitudes funéreas,
¡Vuelo pesante, fatídico,
De vibraciones siniestras!
¡Tétrico, ominoso insecto!         
¡Animalaña funesta!                  40
Al vivo fulgor del día
Permanece inmóvil, yerta,
La helada sombra nocturna
Da vida a sus alas muertas.        
Es que tal vez de la noche          45
Le brinda la copa inmensa,
De la esencia del misterio
El vivificante néctar,
Esencia que por lo oscura         
Parece su propia esencia!           50
¡Raro, sublime contraste!
¡Atrayente diferencia!
Aquél, una estrella alada,
Éste, un jirón de tiniebla;        
Aquél, graciosa alegría,              55
Éste, fúnebre tristeza;
Aquél tiene la celeste,
La luminosa belleza,
Del astro claro, radiante,         
De una sonrisa arcangélica,      60
Éste tiene la sombría
Severa magnificencia,
La atracción trágica, extraña,  
Irresistible, funesta,                 
Del abismo devorante!              65
De la sima negra, tétrica!

 

1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. En un ambiente de postromanticismo y de modernismo, supo encontrar un tono lírico propio, innovando en temas y en tonos de un modo sorprendente. En su poesía se percibe un intimismo apasionado, en una atmósfera de celebración del amor, pero bajo la sombra de la pérdida, de lo efímero y de la muerte. 
El poema al que ahora nos acercamos es original chocante, tanto por su tema como por la perspectiva que adopta el yo lírico. Se trata de la observación de dos insectos, uno diurno, bello y simpático; otro, nocturno, siniestro y repelente. También nos llega la reacción del sujeto poético a esta contemplación: el insecto diurno, una mariposa, lo atrae por su gracia y armonía. Pero el nocturno, en contra de la primera impresión, también le resulta atractivo, precisamente por su aspecto siniestro y misterioso.
En la primera estrofa se establece el momento del día en que el insecto despierta y se activa. Es el primer instante del amanecer, del que destaca el color del cielo y las primeras aves surcando el cielo en procura de sus sustento. En ese instante, un “insecto” muy blanco, seguramente una mariposa, echa a volar buscando flores para libar el néctar de las hermosas flores que se lo ofrecen con generosidad.
La segunda estrofa exalta la hermosura delicada y admirable de la mariposa. Destaca su blancura y la transparencia en algunas partes de su cuerpo. Es tal su encanto que acaso un hada o un silfo (seres mágicos de vida oculta) colaboraron a su perfecta creación. Parece que posee gotas de luz en su interior, tal es su belleza mágica, ligera, casi etérea.
La tercera estrofa cambia bruscamente de contenido, que no de tema. Se presenta a un “lúgubre insecto” que es todo lo contrario al anterior. Ahora estamos ante un insecto negro, de alas “pesadas”, que despierta al caer la noche. Estamos ante escarabajos; son los coleópteros con ese color y hábitos de vida. En la obscuridad nocturna emprenden su vuelo “pesante, fatídico”, es decir, que anuncia malas noticias; además, se oye perfectamente.
La cuarta estrofa muestra la reacción negativa y repulsiva del yo poético hacia este repelente insecto, que provoca miedo. Agustini se inventa un neologismo, “animalaña”, mezcla de animal y de alimaña, para fundir las palabras y su significado: ser vivo dañino y temible (si es que no es una errata de impresión). Narra sus hábitos de vida: de día, no se mueve, está quieto. De noche, al amparo de la oscuridad, confundido con el negro nocturno, emprende el vuelo. Acaso reciba su alimento (“vivificante néctar”) de la propia noche, pues parece que él forma parte de ella.
La quinta y última estrofa expresa la reacción del yo lírico ante estos dos insectos. Advierte del contraste entre ellos, que le resulta bello y atractivo. Señala aspectos concretos de su contraposición: lo blanco frente a lo negro, lo alegre frente a lo triste y, finalmente, la belleza luminosa de aquel frente a la negra ¡belleza! de este. En efecto, en los últimos versos, el yo poético confiesa que también este insecto lúgubre, feo y siniestro es elegante a su manera y lo atrae con su misterio originario de los abismos siniestros del mundo.
  1. Tema
El tema del poema se centra en la cautivadora atracción que provoca la contemplación de dos insectos opuestos en forma y hábitos de vida y, también en la belleza escondida, repulsiva pero real, que el insecto nocturno posee en su misterio y en su fealdad. Existen otros temas secundarios como la descripción exaltatoria de una mariposa y la denigrante de un escarabajo.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos bien reconocibles. Tenemos:
-Primera sección, formada por las dos primeras estrofas (vv. 1-28). Descripción positiva y empática de una mariposa que destaca por sus hábitos diurnos, su estilo de vida, conviviendo con las flores, de las que se alimenta, y su belleza etérea casi sobrenatural.
-Segunda sección, formada por la tercera y cuarta estrofas (vv. 29-50). Descripción negativa y repulsiva de un escarabajo; de él señala su color negro siniestro y sus hábitos nocturnos, pues vuela y vive cuando cae la noche; es un insecto lúgubre y feo, del que conviene alejarse.
-Tercera sección, formada por la quinta y última estrofa (vv. 51-66). Expresión de la reacción del yo lírico. Le cautiva el fuerte contraste que es establece entre ambos animales; no solo por sus colores opuestos, sino por sus hábitos de vida, diametralmente opuestos. El yo lírico encarece el permanente contraste entre ambos bichos; y, sorprendentemente, al final, confiesa que le atraen los dos, pues ambos son, cada uno a su manera, hermosos y portadores de una vida oculta; alegre y visible la mariposa, triste y lúgubre el escarabajo.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por sesenta y seis versos octosílabos distribuidos en cinco estrofas de desigual tamaño (de diez a dieciocho versos). Los versos pares riman en asonante, en é-a, en tanto que los impares quedan libre. Estamos, pues, ante un romance. Esta estrofa es de origen popular, colectivo, anónimo y oral; surgió hacia el siglo XV, sin que haya establecido a ciencia cierta su origen. Mucha de la poesía tradicional española se ha compuesto y transmitido a través de esta estrofa. Desde el siglo XVI, los poetas individuales la adoptaron y cultivaron por su versatilidad y su asombrosa naturalidad para la transmisión de todo tipo de mensajes poéticos. Hasta nuestros días, su empleo ha sido continuo y feliz. Recordemos, por ejemplo, a Antonio Machado y a F. García Lorca como dos de sus más eximios cultivadores modernos.  
  1. Comentario estilístico
El poema presenta su contenido en el título: “clarobscuro”. Ahí mismo se señala el meollo del poema: el contraste entre la luz y la oscuridad, la claridad y la negrura, pero todo fusionado, indisoluble, como el haz y el envés de una hoja. Para que exista una, ha de existir la otra; es una relación biunívoca que forma parte de la realidad física o material y psíquica o emocional.
El poema juega profundamente con la suspensión. Se establece un marco, se precisan circunstancias espacio-temporales en las que algo va a ocurrir, pero no sabemos qué pasará. El poema se abre con una  doble prosopografía clásica: “Cuando sonriente, la aurora / Sus áureos cabellos suelta” (vv. 1-2). Sigue en los versos siguientes para expresar que está amaneciendo. La adjetivación con epítetos es muy llamativa: “áureos cabellos” (v. 2), “pálido horizonte” (v. 3) . Observemos que toda la primera estrofa hay dos  oraciones (una hasta el verso 14, inclusive, y la otra los tres versos finales; algo parecido ocurre en las estrofas siguientes. Esto significa que los encabalgamientos y los hipérbatos aparecen con mucha frecuencia. Otro recurso muy abundante es el de la sinestesia. Se fusionan en una sola entidad o realidad percepciones distintas, como vemos en “manos marfileñas” (v.6), “níveo, frágil insecto” (v. 9), “alas leves, etéreas” (v. 12), etc. Los efectos de repetición fonética también contribuyen a la expansión signficativa, como se aprecia en la aliteración de la /l/ en “su vuelo ondulante eleva” (v. 14). Las enumeraciones asedian la significación de un modo más acuciante; se aprecian en “Le brinden savia, perfumes” (v. 17), reforzada por un asíndeton; en general, se presentan en forma de bimembraciones sonoras.. Se cierra la primera estrofa con una exclamación retórica que funciona como un epifonema: “¡Y una llovizna de perlas!” (v. 18). Es una hermosa metáfora para significar las gotas del rocío que reposan en las hojas de las flores.
La segunda estrofa continúa con la descripción admirativa de la mariposa (o eso se puede inferir, pues en el poema solo se nombra como “insecto”), con los correspondientes  efectos sinestésicos (“suave transparencia”, v. 22) y de ruptura del orden sintáctico y versal. Se introducen dos seres fantásticos, el hada y el silfo, para acentuar la naturaleza casi irreal (“un sueño”, v. 26) de la belleza blanca de este insecto. Se cierra la estrofa con un epifonema en el que se comprime una metáfora personificada y una hipérbole: el encanto del insecto es tal que parece que la luz le dio parte de sí misma como sangre.
La tercera estrofa cambia completamente de contenido. Ahora se describe a otro insecto, pero es justo lo contrario del anterior. Este es negro, de vida noctura y de aspecto siniestro y desapacible. Por supuesto, la noche, personificada, es su mejor aliada: “En brazos de la noche” (v. 33). Otra vez abundan los epítetos, pero ahora evocan oscuridad, miedo y fealdad: “lúgubre” (v. 29), “pesadas y negras” (v. 30), etc. Véase en este último ejemplo el efecto sinestésico y la bimembración, como ya antes comentamos. También se cierra la estrofa con una exclamación retórica que insiste en los siniestro de este insecto nocturno que hasta su mismo vuelo causa pavor, pues está lleno de “vibraciones siniestras” (v. 38). El efecto de repulsión y asco queda, así, muy marcado. Como ya vimos antes, en la estrofa solo existen dos oraciones; el tiempo está como paralizado; los sujetos son más importantes que las acciones que puedan realizar.
La cuarta estrofa continúa la descripción de este “tétrico, ominoso insecto” (v. 39). Se abre con dos exclamaciones retóricas que muestran la repulsión del yo poético ante su contemplación. Lo metaforiza muy bellamente nombrándolo como “helada sombra nocturna” (v. 43). La noche es su mejor aliada, de ahí que este insecto (que parece un escarabajo nocturno, de color negro) la necesita casi como alimento, pues de ella viene el “vivificane néctar” (v. 48). Se repite tres veces la palabra “esencia” en los versos finales, repetición que refuerza la idea de la identificación de este insecto con la nocturnidad; forma un quiasmo llamativo, casi como epanadiplosis (vv. 47-50). Aquí aparece una palabra especial, “misterio” (v. 47); da a entender que una parte de la vida de este insecto es una incógnita no exenta de atractivo. Se cierra también la estrofa con una interrogación trunca (no se abrió) que afecta a todo el enunciado.
La quinta y última estrofa cambia bruscamente de tono. Ya no hay ni descripción, ni narración, sino la expresión de la viva emoción positiva del yo lírico ante la contemplación de la antítesis que forman estos dos animales. Lo expresa a través de cuatro exclamaciones retóricas repartidas a lo largo de la estrofa. Los dos primeros versos son muy elípticos (falta el verbo y el sujeto; solo aparece el atributo), y forman un paralelismo enfático. Continúa estableciendo la antítesis con las palabras “Este / Aquel”, situadas, alternativamente, al principio de cinco versos (vv. 53-57). Se crea así una anáfora en quiasmo de mucha belleza y significación. Hasta el verso 61 no aparece un solo verbo. Toda la significación está comprimida en sustantivos y adjetivos; la elipsis tan recurrente crea una significación de tensión máxima. En el verso 57 (“Aquel tiene la celeste”) comienza una oración que forma un paralelismo de honda significación con la que comienza en el verso 61 (“Este tiene la sombría”). La primera oración ocupa cuatro versos (vv. 57-60); la segunda, seis versos (vv. 61-66). Parece que gravita la significación hacia este último insecto, que es, precisamente, el nocturno y tétrico. Pero la percepción de este animal cambia. Ahora, el escarabajo desprende una “atracción trágica, extraña, / irresistible”, vv. 63-64) que hace que el yo lírico lo contemple elogiosamente, a pesar de reconocer que procede del “abismo devorante” (v. 65) y de la “sima negra, tétrica” (v. 66). Le da miedo, pero lo atrae y no puede rechazarlo. La repulsión y la atracción se fusionan en una emoción ambigua y peligrosa.
El poema, por tanto, nos ofrece una pintura externa de dos insectos contrapuestos. Pero en paralelo, o por debajo, corre una reacción del yo poético ambigua y cambiante. Primero alaba al diurno y rechaza al nocturno. Sin embargo, finalmente, alaba a los dos y admira exaltatoriamente su contraste. La rara atracción por el insecto nocturno nos dice mucho del alma del yo poético, inclinado a la luz, pero también a la oscuridad; a la belleza diurna, pero también a la fealdad misteriosa nocturna; etc.
  1. Contextualización
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. Recibió una educación esmerada, lo que unido a su talento natural y a su vocación poética, dio como resultado una de las voces líricas más originales y sugestivas de la poesía en lengua española en los albores del siglo XX. En 1900 ya aparecieron sus primeras colaboraciones en prensa, índice de su don natural en el manejo de la palabra. 
Su vida, sin embargo, fue muy accidentada y con un final trágico. Su matrimonio en 1913 con Enrique Job Reyes resultó un fracaso al poco tiempo. En los pasos finales de su separación legal, en 1914, él la mató y luego se suicidó. Apenas contaba con 27 años y ya había alcanzado una gran madurez poética. Fue una terrible pérdida para la poesía en lengua española.
Escribió y publicó tres poemarios en vida (desde los 21 años hasta el año previo a su muerte; en una cadencia de uno cada tres años, lo que es asombroso): El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Se recogieron en varios libros póstumos otros poemas, prosa y correspondencia particular en el que se desvelan sus sentimientos más íntimos, teñidos de erotismo y sexualidad. Desgraciadamente, esta faceta se ha impuesto sobre sus otros méritos literarios, en claro perjuicio de su formidable calidad poética. Agustini  posee un mundo poético propio: percibe el mundo y lo interioriza con extraordinaria sensibilidad, analiza sus emociones, sus filias y fobias y las vierte en hermosos poemas que rezuman sentimientos ahogados, ansias de felicidad y miedo a lo desconocido y misterioso, aunque también la atraen poderosamente. Destacamos cuatro notas compositivas de su poesía, que fue evolucionando de un tardorromanticismo becqueriano a un modernismo avanzado, casi a las puertas de las vanguardias, lo que se aprecia muy bien en su último libro Los cálices vacíos:
-Mirada intimista hacia el mundo: todo lo exterior lo contempla con mucho cuidado, atenta a los mínimos detalles; e inmediatamente lo interioriza y vierte en su poesía su reacción emocional y espiritual ante lo contemplado, sea una mera flor, a la gente pasar, el mar, los usos sociales, como el carnaval, etc.
-Expresión plástica y visual: sus poemas nos permiten crear imágenes en nuestra mente sobre lo que está escribiendo, sea de tono más narrativo, o más lírico, no importa. Se imbrican en armonía los aspectos externos del contenido y los elementos sentimentales, reflexivos o espirituales que los acompañan.
-Preferencia por las formas poéticas sencillas y la expresión transparente. Siguiendo la huella de Bécquer, de Machado, de Juan Ramón Jiménez, algo mayores que ella, opta por una expresión más natural, lejos de la sofisticación, más cercana a la poesía popular. Es algo más que un capricho compositivo, pues se acerca más a una expresión esencialista, honda, popular en el más genuino sentido de esta palabra (ella lo expresó muy bien en el poema donde reflexiona sobre su herencia española y germánica).
-Lirismo comunicativo subjetivo: Agustini se centra en la recepción interior del mundo, en su asimilación y en cómo determina su modo de vivir. La naturaleza, la sociedad, la historia mitificada son elementos que la conmueven. En sus poemas, nos transmite con un gran deseo de comunicación por qué ha observado y vivido de una determinada manera. Agustini desea contarnos sus pliegues íntimos más recónditos con el fin de entenderse y de ser entendida. Muchos de estos poemas están al borde de lo dialógico, pues establecen un diálogo sutil entre el yo lírico y el mundo, entre el emisor y el receptor, o entre aquel y algún protagonista de sus versos.
  1. Interpretación y valoración
El poema “Clarobscuro” es un hermoso ejemplo de cómo la contemplación del mundo exterior nos comunica mucho sobre cómo es el alma del ser contemplante. Los dos bichos contemplados son contrapuestos, lo que levanta la admiración del yo poético. Se inclina por el luminoso y diurno, pero a medida que avanza el poema ocurre un movimiento contrario. 
Agustini describe con precisión poética ambos insectos. Pero lo que a ella le interesa es transmitir su reacción ante su presencia, real o imaginaria, poco importa. Cuando en la quinta estrofa nos hace saber que lo realmente hermoso es el contraste que se establece entre ambos bichos, el lector da un respingo de sorpresa, pues pensaba que el poema discurriría por el sendero abierto de alabanza del diurno y denigración del nocturno. Pero aún hay otra sorpresa; en la parte final del poema, el yo poético muestra aprecio y admiración por el insecto nocturno, de quien destaca su grandiosidad, dentro de su naturaleza oscura y siniestra.
Agustini siente cierta atracción por el lado oscuro del mundo, por los seres de las sombras. Nos viene a decir que son parte de la vida; que, en su fealdad o en horrorosidad hay una belleza escondida, un secreto de majestuosidad poco conocida que merece la pena conocer.
La composición del poema guarda un perfecto equilibrio entre las partes:una para el bicho diurno, otra para el nocturno y otra para expresión del impacto emocional de ambos en el yo poético. Podemos apreciar, por tanto, la armonía compositiva y el equilibrio entre las partes y el todo.
El lenguaje poético es muy apropiado: evocador, preciso y expresivo. La lectura del poema causa una grata impresión estética, una de las metas de la buena literatura, como la poesía de Agustini.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué dos objetos o seres se oponen en el poema? Localiza cuatro cualidades de cada uno en las que se aprecie esa antítesis. 
2) La poeta, ¿qué sentimientos muestra hacia ellos, teniendo en cuenta que puede ser cambiante? 
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la belleza de ambos “insectos”. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Qué es lo que más aprecia el yo poético del mundo de la luz y de las sombras ? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa sobre él?
5) Explica el tipo de vida del bicho diurno, referido a acciones, y confróntalo con el nocturno. 
6) Observa detenidamente el cierre del poema. ¿Le resulta repulsiva la nocturnidad y lo lúgubre al yo poético? ¿Qué podemos deducir de su sentido de la realidad? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la predilección por un elemento natural o un ser vivo, en contraposición con su contrario; describe cómo es y narra qué hace. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Delmira Agustini.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Delmira Agustini a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Delmira Agustini, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar la predilección por un elemento natural, como un animal, por ejemplo, que se oponga a otro diametralmente opuesto; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, como el de admiración por el equilibrio, siguiendo el ejemplo de Delmira Agustini.
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Delmira Agustini: “La violeta”; análisis y propuesta didáctica

 

 

DELMIRA AGUSTINI – La violeta
LA VIOLETA
Hay belleza en el lirio inmaculado                    1
De majestad emblema,
Hay belleza en el cáliz nacarino
De la blanca azucena,
Hay belleza en la rosa purpurina                      5
Y en el albo reseda,
Hay belleza en la nítida corola
De la nívea camelia,
Hay belleza en el pálido junquillo
Y en la suave diamela,                                       10
Hay belleza en el triste pensamiento
Y no hay flor en la cual no haya belleza,
Pero hay una que es flor entre las flores
Con ser la más modesta,
Una flor de fragancia incomparable,             15
Delicada y pequeña,
Una flor que en un lecho de esmeraldas
Oculta su belleza,
Una flor que un encanto misterioso
En su cáliz encierra,                                          20
Un encanto ideal, indefinible,
Que no hay flor que contenga,
Una flor para mí como ninguna,
Una flor que se llama ¡la violeta!
                        Delmira Agustini: El libro blanco (1907)
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. En un ambiente de postromanticismo y de modernismo, supo encontrar un tono lírico propio, innovando en temas y en tonos de un modo sorprendente. En su poesía se percibe un intimismo apasionado, en una atmósfera de celebración del amor, pero bajo la sombra de la pérdida, de lo efímero y de la muerte. 
El poema al que ahora nos acercamos, “La violeta”, es un hermosísimo y alegre poema en el que celebra la belleza sencilla de la violeta, la flor más hermosa de la creación según la opinión del yo poético. La compara con el lirio, la azucena, la rosa, el albo (o begonia), la camelia, el junquillo, la diamela (o jazmín) y el pensamiento. De su flor preferida destaca su fragancia, delicadeza, color y armonía, que se traduce en un “encanto” insuperable. 
2. Tema
El tema del poema es la celebración de la violeta como la flor más hermosa de la naturaleza. Ciertamente, existen otras hermosas y atractivas, pero, en conjunto, ninguna llega a la belleza sencilla de la violeta.
3. Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados temáticos bien reconocible. Tenemos:
-Primera sección (vv. 1-12). Enumera una serie de flores naturales bellas y elegantes, destacando una característica de cada una: el color, el porte, la fragancia, etc.
-Segunda sección (vv. 13-24). Enumera las características positivas de la violeta, de modo que la hacen única: fragancia, humildad, pequeño tamaño, forma de sus hojas y alveolos y conjunto armónico.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por veinticuatro versos. Los impares son endecasílabos; lo pares, heptasílabos. Existen dos excepciones: los versos 11-3 y los versos 20-24; todos ellos son endecasílabos. El poema forma una sola estrofa. Los versos pares riman en asonante y los impares quedan libres. Estamos, pues, ante una rima romanceada. Este tipo de combinación métrica y de rima ha sido muy utilizado en la poesía española desde el Romanticismo (Bécquer la emplea con gran maestría) hasta nuestros días.
5. Comentario estilístico
El poema presenta una composición muy original. Posee un tono alegre, festivo, celebratorio de la belleza natural de las flores. De cada una de las ocho flores que enumera en la primera parte destaca una o dos características. Los versos impares comienzan con el sintagma “Hay belleza en…”, aunque no siempre se respeta esta estructura. La enumeración, combinada con la anáfora y el paralelismo,  pues, es el recurso más importante en esta primera parte. De cada flor destaca un rasgo hermoso, generalmente a través de un adjetivo epíteto (casi siempre, cromático). El lirio es “inmaculado”; la azucena es “blanca”; la rosa es “purpurina”; el albo (o begonia) es “reseda”; la camelia es “nívea”; el junquillo es “pálido”; la diamela (o jazmín) es “suave”; y el pensamiento es “triste”. A veces, la sinestesia se combina con el epíteto para formar significaciones expandidas, como el caso de los dos últimos, la diamela y del pensamiento. Por supuesto, el hipérbaton y el encabalgamiento son dos recursos constantes que aportan variedad y frescura en la construcción sintáctica y en sus correspondientes evocaciones en imágenes en la mente del lector.
La conjunción “Pero” (v.13) marca un cambio en la lógica del poema. Ahora se presenta, escamoteando su nombre, a través de una larga alusión (llega hasta la palabra final del poema, momento en que se desvela el nombre de la flor más bella: la violeta), la flor más hermosa de la naturaleza. Lo recalca a través de una repetición: “la flor entre las flores”. A partir de ese momento, realiza una alabanza, una exaltación, a través de símiles más o menos explícitos sobre la belleza superior de la violeta. Emplea la repetición de “Una flor” (vv.14, 17 y 19), en forma de anáfora, para aumentar la tensión de significación. Repite siete veces la palabra “flor” a partir del verso 13; de este modo se incrementa la elipsis, al eludir el nombre de la flor, solo señalada por el hiperónimo. 
La belleza trasciende lo sensorial a través de la metáfora “lecho de esmeraldas” (v. 17); señala que su pureza y su valor son incomparables. Esta significación se refuerza con la repetición de “encanto” (vv. 19 y 21); una vez acompañada con “misterioso” y otra con “ideal, indefinible”. Estos adjetivos forman sinestesias evocadoras de una belleza superior, misteriosa, más allá de lo mero físico.
El poema se cierra con un epifonema: “¡la violeta!” (v. 24) realmente hermoso. Ha ido conteniendo la identidad de la flor que lo apasiona hasta el ultimísimo momento; y de pronto, lo desvela con una exclamación que refleja la admiración ante esa flor. El penúltimo verso aclara muy bien el tono subjetivo del poema: “Una flor para mí como ninguna” (v. 23). Nos desvela su subjetivismo, del que es consciente; y, al mismo tiempo, señala, con una hipérbole, la belleza suprema de la violeta.
6. Contextualización
Delmira Agustini (Montevideo, Uruguay, 1886 – 1914) es una de las voces poéticas más relevantes de la poesía en lengua española en la primera mitad del siglo XX. Recibió una educación esmerada, lo que unido a su talento natural y a su vocación poética, dio como resultado una de las voces líricas más originales y sugestivas de la poesía en lengua española en los albores del siglo XX. En 1900 ya aparecieron sus primeras colaboraciones en prensa, índice de su don natural en el manejo de la palabra. 
Su vida, sin embargo, fue muy accidentada y con un final trágico. Su matrimonio en 1913 con Enrique Job Reyes resultó un fracaso al poco tiempo. En los pasos finales de su separación legal, en 1914, él la mató y luego se suicidó. Apenas contaba con 27 años y ya había alcanzado una gran madurez poética. Fue una terrible pérdida para la poesía en lengua española.
Escribió y publicó tres poemarios en vida (desde los 21 años hasta el año previo a su muerte; en una cadencia de uno cada tres años, lo que es asombroso): El libro blanco (1907), Cantos de la mañana (1910) y Los cálices vacíos (1913). Se recogieron en varios libros póstumos otros poemas, prosa y correspondencia particular en el que se desvelan sus sentimientos más íntimos, teñidos de erotismo y sexualidad. Desgraciadamente, esta faceta se ha impuesto sobre sus otros méritos literarios, en claro perjuicio de su formidable calidad poética. Agustini  posee un mundo poético propio: percibe el mundo y lo interioriza con extraordinaria sensibilidad, analiza sus emociones, sus filias y fobias y las vierte en hermosos poemas que rezuman sentimientos ahogados, ansias de felicidad y miedo a lo desconocido y misterioso, aunque también la atraen poderosamente. Destacamos cuatro notas compositivas de su poesía, que fue evolucionando de un tardorromanticismo becqueriano a un modernismo avanzado, casi a las puertas de las vanguardias, lo que se aprecia muy bien en su último libro Los cálices vacíos:
-Mirada intimista hacia el mundo: todo lo exterior lo contempla con mucho cuidado, atenta a los mínimos detalles; e inmediatamente lo interioriza y vierte en su poesía su reacción emocional y espiritual ante lo contemplado, sea una mera flor, a la gente pasar, el mar, los usos sociales, como el carnaval, etc.
-Expresión plástica y visual: sus poemas nos permiten crear imágenes en nuestra mente sobre lo que está escribiendo, sea de tono más narrativo, o más lírico, no importa. Se imbrican en armonía los aspectos externos del contenido y los elementos sentimentales, reflexivos o espirituales que los acompañan.
-Preferencia por las formas poéticas sencillas y la expresión transparente. Siguiendo la huella de Bécquer, de Machado, de Juan Ramón Jiménez, algo mayores que ella, opta por una expresión más natural, lejos de la sofisticación, más cercana a la poesía popular. Es algo más que un capricho compositivo, pues se acerca más a una expresión esencialista, honda, popular en el más genuino sentido de esta palabra (ella lo expresó muy bien en el poema donde reflexiona sobre su herencia española y germánica).
-Lirismo comunicativo subjetivo: Agustini se centra en la recepción interior del mundo, en su asimilación y en cómo determina su modo de vivir. La naturaleza, la sociedad, la historia mitificada son elementos que la conmueven. En sus poemas, nos transmite con un gran deseo de comunicación por qué ha observado y vivido de una determinada manera. Agustini desea contarnos sus pliegues íntimos más recónditos con el fin de entenderse y de ser entendida. Muchos de estos poemas están al borde de lo dialógico, pues establecen un diálogo sutil entre el yo lírico y el mundo, entre el emisor y el receptor, o entre aquel y algún protagonista de sus versos.
7. Interpretación y valoración
El poema “La violeta” se publicó por primera vez en setiembre de 1902, sin firma, en La Petite Revue (Montevideo, año I, N.º 12); luego se recogió en su primer poemario. Agustini tenía dieciséis años cuando escribió el poema; es asombroso que con esa edad poseyera un conocimiento del mundo natural tan amplio y preciso, y, simultáneamente, la madurez intelectual y literaria para plasmar de modo tan armónico y melodioso su visión natural de la flores desde una perspectiva estética y subjetiva.
Delmiri repasa el mundo de las flores, admira su belleza, destaca una nota cromática de cada una y, finalmente, se decanta por la violeta. Ciertamente, es una flor muy bella, pero la elegida podía haber sido otra. Esto lo admite la poeta cuando escribe “para mí”. Se trata, pues, de una visión personal del mundo de las flores, sin arrogancia, sin grandilocuencia. Expresa con naturalidad y espontaneidad su gusto. Y es aquí donde radica la gracia y frescura del poema: parece que este es parte de una charla espontánea sobre qué flor es la más bella. El yo lírico comunica con franqueza y sencillez su preferencia por una flor. Al lector se le acumulan las nueve imágenes de las nueve flores citadas como en una película.
El epifonema final recalca la belleza de la violeta, pero lo hace sin estridencias, simplemente reivindicando la hermosura escondida de una humilde flor. El poema es muy eficaz a efectos comunicativos porque, sin negar el encanto de otras flores, reivindica, en suspensión, pues el nombre no aparece hasta el final, la sencillez armónica de la flor elegida: la violeta. No importa que el lector esté de acuerdo con esa elección; lo significativo es la empatía que el lector establece con el yo lírico en su proceso intelectivo y expresivo que despliega el poema.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) La poeta, ¿qué sentimientos muestra hacia las flores? 
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la belleza de las flores individualmente. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del “encanto”? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa sobre el yo lírico?
5) ¿Cuáles son las flores que enumera? 
6) Observa detenidamente los adjetivos que acompañan a cada flor. ¿Qué tipo de cualidad resaltan? ¿Por qué sentido se percibe esas características? ¿Qué podemos deducir de la capacidad de observación de la poeta? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la predilección por un elemento natural determinado; insiste en su contemplación atenta y minuciosa. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Delmira Agustini.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Delmira Agustini a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Delmira Agustini, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un elemento natural, como una flor, por ejemplo, a través de una contemplación intimista; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, como el de admiración por la belleza, siguiendo el ejemplo de Delmira Agustini.
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Alfonsina Storni: “Pudiera ser”; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI – Pudiera ser
Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido    1
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido        5
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos               10
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

 

1. ANÁLISIS
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, teñido de vanguardismo, sobre todo en sus textos finales.
El poema del que ahora realizamos una exégesis posee un claro carácter retrospectivo y metapoético. El yo lírico se interroga cuál es el sentido de su poesía, por qué escribe, qué la ha empujado a tomar la pluma. Halla una posible respuesta, que es la que expone a lo largo del poema. La poesía ha sido para ella un modo de ser y de estar en el mundo. Piensa que ha sentido y escrito sobre imposibles, sobre deseos frustrados nunca satisfechos. Más precisamente, sospecha que lo “vedado y reprimido” ha sido el centro de sus pesquisas; pero no es suyo ni nuevo, pues ha pasado a través de las familias y de las mujeres; ella se siente solo como el último eslabón de una cadena que procede de muy atrás.
Afirma que la manera de vivir venía impuesto por el entorno cultural y social en el que vivió. Recoge el rumor de que las mujeres (segunda vez que aparece el vocablo) de su entorno familiar han sido calladas. Lo admite, dolorosamente como hipótesis plausible. 
En la tercera estrofa focaliza su mirada reflexiva sobre su madre; esta hizo algún intento de liberación, pero fracasó antes de empezar, lo que la sumió en una “amargura” dolorosa. Este recuerdo ya no es una opinión recogida como un rumor; es una certeza que el yo lírico ha experimentado como testigo.
En la última estrofa recoge ese sentimiento de opresión, represión y mutilación de sí misma y de las mujeres antecesoras de su familia, nombrado como “todo esto”, que ella vio en su madre. Toda la frustración acumulada duele como una derrota o una amputación; estaba encerrado en el alma de su madre. Pero ella, el yo lírico, tal vez inconscientemente, lo ha expresado y le ha dado la libertad. Y esta es, precisamente, el sentido y la misión de su poesía: liberar los anhelos reprimidos de las mujeres de su familia, especialmente de su madre.
2. Tema
El tema del poema es una reflexión sobre el sentido de su poesía por parte del yo poético. Y este ha sido el de liberar la frustración de sus ancestros femeninos.  También se desarrollan otros subtemas, como son: la solidaridad espiritual y emocional con las mujeres de su familia y de su comunidad; el deseo de curar la herida existencial de ella misma y de su madre a través de la liberación por la palabra poética. 
3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita bien reconocible. Tenemos:
-Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman un primer apartado. Poseen un tono declarativo, expositivo e incluso descriptivo; reflexiona sobre por qué y de qué escribe en su poesía. Mira hacia el pasado de su entorno, y encuentra leyes o costumbres que marcaban lo que las mujeres podían hacer.
-La tercera estrofa (vv. 9-11) constituye el segundo apartado temático. Se centra en la evocación de su madre. La recuerda intentado sublevarse contra el ambiente encorsetado, pero no tiene fuerzas para ello; sucumbe y llora su derrota.
– La cuarta estrofa (vv. 12-314) forma el tercer y último apartado. El yo lírico deduce y concluye sobre los hechos planteados previamente. Comprende que es ella la destinada a desahogar y liberar los anhelos reprimidos de las mujeres de su entorno, es decir, de todas las mujeres del mundo. Y lo paradójico es que lo ha hecho sin tener plena conciencia de ello, al menos hasta el mismo momento de la escritura, donde comprende cuál es su misión.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por catorce versos agrupados en cuatro estrofas de cuatro versos las dos primeras y de dos versos las dos últimas. Los versos son endecasílabos (once sílabas; arte mayor, por tanto, con su cesura o pausa intermedia y la correspondiente división en dos hemistiquios de cada uno de los versos). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: ABAB, ABAB (son dos serventesios). En las dos últimas la rima es CCE y DDE; son dos pareados con un verso final que se repite en cada estrofa. El conjunto forma casi un soneto; Storni ha cambiado los cuartetos por los serventesios; en los tercetos opta por una combinación original y melódica, al introducir dos pareados y hacer que rime el verso final de cada una de esas estrofas, que, en la tradición clásica, son tercetos. El soneto posee una larga tradición en la poesía española desde el Renacimiento; es una combinación estrófica apta para la expresión de pensamientos razonados, sentimientos desarrollados, etc., que piden un final conclusivo o consecutivo. Forma una estructura cerrada de expresión equilibrada, armónica y contenida.
5. Comentario estilístico
El poema posee un tono reflexivo y contemplativo sobre la situación de las mujeres en su entorno social y cultural, y reivindicativo del papel de la mujer en la sociedad. El yo lírico abre el poema planteando una posibilidad muy tajante, expresada a través del sintagma “todo lo que en verso en sentido” (v. 1). Observemos que se refiere a la totalidad de sus sentimientos, tamizados o pasados por la poesía. El “todo” forma un oxímoron con “nunca” (v. 2) que expresa vivamente el choque de ideas o sentimientos. Las repeticiones adquieren una especial relevancia en esta primera estrofa; primero la anáfora con “no” (vv. 3 y 4), luego las repeticiones paralelísticas “de familia en familia” y “de mujer en mujer” (v. 4). Transmiten muy bien la idea de repetición implacable y cansina de un estado de cosas insoportable. Lo insufrible se expresa vagamente: “algo vedado y reprimido” (v. 3). A través de esta perífrasis se alude, misteriosamente, a cosas negativas que parece afectar a la mujer. La bimembración creada con “vedado y reprimido” (v. 3) hace hincapié en el carácter de prohibición de algo todavía no aclarado.
El segundo serventesio concreta un poco más esos asuntos negativos que flotan en el ambiente. A través de la metonimia “solares de mi gente” (v. 5) comprendemos que es algo propio de su comunidad, sea ciudad o pueblo. Sigue el misterio sobre el verdadero problema porque se alude a él con un sintagma difuso, “todo aquello” (v. 6), pero comprendemos que son obligaciones (“que se debía hacer”) impuestas al sector femenino. A través de una alusión que ocupa los versos 7-8, el yo lírico afirma que las mujeres acataron esas normas silenciosamente; al sujeto poético le parece plausible. Existen tres suspensiones (sensación creada a través de los puntos suspensivos) en esta estrofa muy significativas; dejan la significación sin completar, inconclusa; acaso no se sepa más del asunto, acaso sea mejor no ahondar en ello. La anáfora de “Dicen” insiste en que es una idea que corre por el ambiente, pero que no está confirmada del todo.
En la tercera estrofa el poema adquiere un tono más intimista y personal, pues el sujeto lírico evoca a su madre. Esta realizó tímidos intentos de “liberarse” (v. 10), pero quedaron frustrados. A través de una incisiva metáfora, entreverada con una personificación y una sinestesia, nos informa que eso no fue posible: “se le subió a los ojos / una honda amargura” (vv. 10-11). A solas, oculta (“en la sombra”, v. 11), la madre lamentó su incapacidad para liberarse. Lo expresa a través de la metonimia “lloró” (v. 11), imagen muy viva del dolor que arrastraba la madre. Los dos encabalgamientos abruptos de la estrofa contribuyen a la expresión de la amargura y de la derrota.
El “todo esto” con que se abre la cuarta estrofa (es la tercera vez que se repite la palabra “todo) recoge la frustración de la mujer, heredada por el sujeto lírico. Le aplica tres adjetivos que son tres metáforas: “mordiente, vencido, mutilado” (v. 11), es decir el sufrimiento, la derrota y el arrebato de algo que es de la mujer y le ha sido prohibido. La anáfora y el paralelismo del “todo esto” (vv. 11 y 12) refuerzan la idea de que es un peso abrumador y un duro destino femenino el que han tenido que arrostrar durante mucho tiempo. La madre lo llevaba “en su alma encerrado” (v. 12); es decir, ni siquiera pudo comunicar a los demás su opresión y su sufrimiento. El último verso del poema conecta directamente con el primero. El yo lírico habla en primera persona y en presente (“pienso”, v. 14) y, a través de una paradoja (“sin quererlo lo he libertado yo”), afirma que ella ha libertado lo que tanto tiempo estuvo amordazado en el corazón de las mujeres: el deseo de ser libre y de trazar su propio destino, sin normas ni ataduras impuestas por la sociedad.
Como hemos visto, es un denso y profundo poema que reflexiona sobre las ansias de libertad de la mujer. Storni no habla solo de ella, sino que se siente como un peldaño de una dolorosa escalera que viene de muy atrás. Ella ha tomado conciencia, denuncia ese estado de cosas y proclama el derecho de la mujer a vivir como mejor le parezca. La opresión y la represión sobre las mujeres han sido inveteradas e intensas, pero la poeta les da voz y proclama con orgullo el ansia de libertad, el anhelo de la realización propia sin seguir los dictados de la sociedad.
6. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados, yendo un paso más allá. Su talento poético es realmente asombroso; expresa con emoción, sencillez, hondura y belleza su rico y atormentado mundo interior, poblado de anhelos imposibles, de recuerdos tristes y de experiencias mortificantes. 
Algunos de sus poemarios más importantes son: Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
7. Interpretación y valoración
Este poema reivindica, con gran firmeza y emoción, pero algo veladamente, como en sordina, el derecho de la mujer a su libertad, a forjar su destino, a trazar su rumbo existencial. Es muy bello comprobar cómo Storni se siente parte de una cadena donde ella solo es el último eslabón que rompe haciéndolo trizas. Las mujeres han sufrido la imposición de un modo de vida reduccionista y limitante, sin que nadie les preguntara si estaban de acuerdo con ello. 
Muchas de ellas eran conscientes de esa falta de libertad, como la madre de la poeta. Incluso intentaron rebelarse, pero fracasaron, lo que les provocó frustración y dolor. La poeta comprende en ese momento que ella ha asumido toda esa represión y la ha vencido a través de su poesía. La vivencia poética le ha permitido comprender, sentir y comunicar a todos los demás que no se puede seguir reprimiendo a la mujer, imponiéndole un rol de conducta constreñidor y frustrante. En un acto de gran honradez, la poeta reconoce que su grito de libertad lo ha realizado casi inconscientemente, pero que al fin comprende y asume plenamente.
En fin, estamos ante un hondo y reivindicativo poema cuya lectura deja un sabor amargo  en el lector, también avergonzado de esa sociedad desequilibrada y limitante hacia la mujer; y, a la vez, contento de que Storni haya levantado su voz y exija, simplemente, libertad para ser lo que quiera ser. El poema posee un tono personal muy intenso, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema? 
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra respecto al papel de la mujer en la sociedad? 
3) La mujer, ¿ha tenido una vida fácil, a juzgar por el contenido del poema? ¿Por qué ha sido así? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la sociedad? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿Quién trató de rebelarse para buscar su libertad? ¿Cómo acabó su intento? 
6) El verso 12 dice: “Y todo esto mordiente, vencido, mutilado”. Busca una explicación para “todo esto” y explica los tres adjetivos que lo siguen.  
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, que la hayan privado de su libertad o de sus derechos ciudadanos para organizar su vida a su manera. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni, conectando con los antepasados.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial a través de una reflexión sobre una carencia, una ausencia de algo necesario para ser feliz, etc.; serán reflejo de  un sentimiento o pensamiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.
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Alfonsina Storni: “Frente al mar”; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI – Frente al mar  
[1] Oh Mar, enorme mar, corazón fiero                 1
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.
[2] Oh mar, dame tu cólera tremenda,                  5
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
“Piedad, piedad para el que más ofenda”.
[3] Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.   10
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
[4] ¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:                   15
es la vulgaridad que me envenena.
[5] Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.                   20
[6] Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
[7] Mírame aquí, pequeña, miserable,                 25
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.
[8] Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!           30
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
[9] Y el alma mía es como el mar, es eso.
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,                          35
¡Que pueda libertarme de su peso!
[10] Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele.              40
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
El poema del que ahora realizamos una exégesis posee un marcado tono intimista y existencial. A mismo tiempo, el carácter dialógico del mismo determina el contenido. El yo lírico realiza dialoga con el mar; como este no habla, imagina las respuestas y, a su modo, replica y aduce lo que desea, en torno a una gran insatisfacción con su vida, pues no ha alcanzado la dicha en ninguna de sus formas. Ante la contemplación del mar, el yo lírico reflexiona sombríamente sobre su vida, su pasado, su presente y su futuro, todo teñido de frustración y dolor causado por la derrota y la claudicación del individuo ante la sociedad avulgarada y sórdida. En la primera estrofa admira al mar y lo llama para que charle con ella. Admite que, frente a la fortaleza del mar, ella es blanda como un palo mecido por las olas. En la segunda estrofa le ruega al mar que le conceda “cólera”, es decir, rabia, furia, con el fin de enfrentarse a los malvados y a los que le han hecho daño.
En la tercera estrofa se declara ahogada ante tanta vulgaridad y le suplica al mar que le dé la cólera suficiente para enfrentarse a un mundo falso y edulcorado. La cuarta estrofa identifica la raíz de su malestar: la vulgaridad del mundo y de la sociedad que la rodea.
La quinta estrofa indaga en las causas de su desmoronamiento o caída en la falsedad, y la encuentra en haber sido demasiado blanda y compasiva con quienes no merecían tanta conmiseración. En la sexta estrofa se entrega al recuerdo de sus años juveniles. Por aquel entonces pensaba ser como el mar: fuerte, brioso, salvaje. Ahora se percibe, ya en la séptima estrofa, como “pequeña y miserable”, en contraste con sus sueños juveniles, lo que le provoca dolor; le ruega al mar que le dé soberbia para no sufrir más.
La octava estrofa es un reconocimiento de su poca valía, pues se ve como un “abrojo”, una mala hierba; por eso le ruega otra vez al mar que le conceda furia y vida. En la novena estrofa se justifica: identifica su persona con el mar, llena de vida y energía, pero la ciudad se la ha ahogado. En la décima y última estrofa se obliga a sí misma a volar más alto, a ser libre y dejar toda atadura. Imagina así su vida como un torrente salvaje de vida y fuerza, pero ahora solo es, lo reconoce, una cicatriz que duele constantemente, lo que establece un duro choque entre el sueño y la realidad.
2. Tema
El tema del poema es la petición al mar para que le traspase su fuerza e ímpetu, dada su débil e infravalorada posición en el mundo. También se desarrollan otros subtemas, como son: la infelicidad que rodea la vida del yo lírico, pues no ha encontrado su posición en el mundo; el rechazo de la sociedad por su sordidez y vulgaridad; un tercer subtema es el ansia de libertad y soberanía personal, cualidades hasta ahora negadas.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tetrapartita bien reconocible. Tenemos:
-Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman un primer apartado. Posee un tono declarativo; el yo poético admite que es un ser frágil y vulnerable; por eso le pide al mar que transmita algo de su ímpetu y su fuerza.
-Las estrofas 3-7 (vv. 9-28) constituye el segundo apartado temático. En él se explica por qué el yo poético ha llegado a su lamentable estado: la vulgaridad de la sociedad la ha aplastado y su deseo de comprender y ayudar le han perjudicado. Muestran la frustración con todo lo que lo rodea, pues se siente “pequeña, miserable”.
– La octava estrofa (vv. 29-32) forma un núcleo de significación independiente. Se resuelve en una petición, o más bien súplica, al mar para que la vivifique con su aire, su yodo, sal y fiereza para no sucumbir a la muerte. En el mar está la energía que necesita para sobrevivir.
-Las novena y décima estrofas (vv. 33-40) conforman el último apartado. Posee un carácter conclusivo; el yo poético admite que su alma se identifica con el mar, de ahí que necesita fuerza y libertad para desarrollarse. Si así hubiese sido desde el principio, acaso su vida hubiera sido “horrible”, pero al menos no sería un ser doliente y derrotado como es ahora.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta versos agrupados en diez estrofas de cuatro versos cada una. Los versos son endecasílabos (once sílabas; arte mayor, por tanto, con su cesura o pausa intermedia y la correspondiente división en dos hemistiquios de cada uno de los versos). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: ABBA. Storni ha empleado el cuarteto como estrofa de composición; posee una larga tradición en la poesía española desde el Renacimiento; es apta para la expresión de los sentimientos más variados, en los que se introducen aspectos reflexivos, dialógicos, etc.
5. Comentario estilístico
El poema posee un tono dialógico muy importante. El yo lírico habla con el mar; es cierto que un diálogo trunco, pues el mar no responde. La exclamación retórica inicial, reforzada por la repetición de “mar” en el verso 1 aclaran muy bien dónde está el foco temático: el yo poético mira, admira, habla y suplica al mar. De él admira su “corazón fiero” (v. 1), metáfora de su valentía y fiereza; pero también destaca su “corazón malo” (v. 2), es decir, su falta de compasión. Eso contrasta vivamente con la antítesis de la esencia de la poeta, que se considera “blanda” (v. 3). Para enfatizar esa blandura, se compara con “ese pobre palo” que se deshace en la superficie del mar, “en tus ondas prisionero” (v. 4). Queda establecido el vivo contraste entre la fiereza y maldad del mar frente a la blandura de la poeta.
En la segunda estrofa el yo lírico le pide al mar que le dé su “cólera tremenda”. Quiere reaccionar ante su actitud compasiva, que es la que ha mantenido hasta este momento. De nuevo repite la palabra “mar” dos veces (vv. 5 y 8), para implorar su ayuda; quiere abandonar su actitud de piedad y de perdón frente al que “más ofenda” (v. 8). El adjetivo “tremenda” (v. 5) aplicado a “cólera” expresa muy bien la admiración que la poeta siente por la fiereza marina.
En la tercera estrofa comienza la explicación de su vida; el yo poético se siente acosado por la “vulgaridad” (v. 9); su importancia se revela en la repetición retórica y en la prosopografía de ese verso 9. Reconoce la poeta que se ha vendido a los intereses mundanos más prosaicos (lo expresa a través de una metáfora y metonimia doble: “la ciudad y el hombre” (v. 10). Le suplica al mar su “cólera” (v. 11) porque está cansada de su vida suave y quizá delicada; lo expresa a través de la metáfora “misión de rosa” (v. 12). Esa cólera marina la califica como “sin nombre” (v. 11), es decir, ciega, salvaje y misteriosa.
La cuarta estrofa se abre con una interrogación dirigida al mar: le ruega que repare en “el vulgar” (repetido dos veces, v. 13); y lo considera culpable de sus males, porque “es la vulgaridad que me envenena” (v.16). La personificación es muy expresiva, y la repetición de “falta”(v. 14) hace hincapié en su angustia vital.
La quinta estrofa presenta una realización muy hermosa. Los dos primeros versos forman un paralelismo perfecto, junto con una anáfora (“me empobrecí”, vv. 17-18) que expresan vivamente el estado de indigencia del sujeto lírico por darse demasiado a los demás. Exclama alabando la “fuerza de la roca” (v. 19), pues la desea para ella. Sigue inmediatamente una antítesis reconociendo que su corazón es “como la espuma” (v. 20); el símil, similar al del palo de la primera estrofa, es un reconocimiento de su debilidad.
La sexta estrofa es un ejercicio de evocación del pasado juvenil del yo lírico. Reconoce que quiso ser tan impetuoso como el mar, a quien se dirige en un vocativo situado estratégicamente como primera palabra de la estrofa. La suspensión de verso 23 indica que su ilusión abarcaba toda su vida. La repetición paralelística de “yo soñaba ser como tú eres” (vv. 21 y 24) indica muy bien que eso es una acción pasada, pero muy repetida, con repercusiones en el presente.
La séptima estrofa crea una antítesis conceptual (no de palabra) frente a la anterior. El yo poético vuelve del pasado al presente, lo que se percibe a través del tiempo verbal (“Mírame”, v. 25) y el deíctico espacial “aquí” (v. 25). El sujeto lírico se describe a sí misma como “pequeña, miserable” (v. 25): se percibe como poca cosa, vencida. Y busca las causas: “todo dolor me vence, todo sueño” (v. 26); observamos ahí una metonimia en “dolor”, una personificación, incidiendo en el aspecto de batalla existencial que posee su vida y, finalmente, una elipsis intensa para resaltar la imposibilidad de enderezar su vida como ella quiere. De nuevo se dirige al mar nombrándolo y le pide que la transforme en “soberbia, inalcanzable”, es decir, despiadada y dura. Esa polisemia intensifica su disconformidad con su vida y su anhelo por cambiarla.
La octava estrofa se abre con una petición, a través de una enumeración de elementos marinos. El yo lírico le pide al mar su “sal, yodo y fiereza” (v. 29); forman una sinestesia al combinar elementos percibidos por sentidos distintos. Lo comprime en la exclamación suspendida “¡Aire de mar!”, que es como el elemento vivificante. Sigue una exclamación doble, muy elíptica, alabando la violencia despiadada del mar: “¡Oh tempestad, oh enojo!” (v. 20). Forma un paralelismo interno muy eficaz para expresar la fuerza marítima. Y acto seguido viene la antítesis, como ya habíamos visto en otras estrofas, viéndose a sí misma como un “abrojo” (v. 31), metáfora de mala hierba inservible. Admite que se está muriendo. Es pobre, acaso de espíritu, y eso le hace morir en vida. El contraste con la fuerza marina es muy vivo.
La novena estrofa comienza con un símil, recordatorio de su línea discursiva en todo el poema: el alma del sujeto lírico es “como el mar” (v. 33). E insiste en ello con el sintagma “es eso”, redundante, pero expresivo. De nuevo encuentra al culpable en “la ciudad” (v. 34), metáfora de la civilización y los valores inservibles en los que se mueve. Esa sociedad lo “pudre” todo, lo “equivoca” y “dolor provoca” (v. 35), por eso quiere sacudirse su influencia definitivamente. Ese anhelo lo expresa en la exclamación retórica que ocupa el verso 36: busca la libertad personal que la libere del “peso”, metáfora de su frustración vital.
La décima y última estrofa expresa su deseo de liberación. Lo expresa muy bien la metáfora personificada, con el quiasmo y la suspensión, del verso 237: “Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…”. Concluye con unas metáforas corporales vivamente expresivas. Su vida debió ser “horrible” (v. 38) (acaso para los demás, acaso para ella misma, no se explicita); aquí “horrible” significa salvaje, imparable, como se deduce de la metáfora “arteria incontenible” referida a su vida; es decir, un flujo de exaltación vital. Pero, de nuevo otra antítesis para significar cómo su vida es miserable, todo ha quedado en “cicatriz que siempre duele” (v. 40). Esta metáfora alude a la insignificancia de su vida y al dolor existencial incurable que arrastra como una condena.
El poema es reflexivo, angustioso y vehemente. La poeta considera que su vida ha sido un fracaso y pide al mar, acaso inútilmente, como ella sospecha, pues ya es tarde para toda solución. Localiza en el mar todas las cualidades que le gustaría tener (nada humanistas, más bien lo contrario: ferocidad, violencia despiadada, etc.) para así poder sentir la vida y, acaso, sentirse feliz. El poema es un tanto oscuro porque alude a un pasado frustrado y a un presente miserable. El pesimismo inunda sus versos y, una vez más, nos llega el grito de un alma atormentada, frustrada y amargada, la de Alfonsina Storni. Mucho debió de sufrir en vida para escribir estos versos tan amargos y, de alguna manera, rencorosos contra su propio destino.
6. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados.
Algunos de sus poemarios más importantes son: Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
7. Interpretación y valoración
Este poema combina a partes iguales una súplica al mar para que le ayude a salir de su frustración vital y una amarga reflexión existencial sobre su vida, por parte de Alfonsina Storni. El poema muestra un descontento muy profundo porque la poeta ha seguido los dictados de los demás, en concreto, la necesidad de ser compasivo y bueno para con los demás, incluso aunque no lo merezcan. Pero lo que ella ha encontrado es “vulgaridad”, es decir, soecidad, zafiedad. La gente no merece todo eso. Su espíritu es débil, flojo y alicaído. No está preparado para asumir metas superiores sin pensar en los demás.
Al llegar a esta conclusión, la poeta se siente profundamente frustrada y rabiosa. Solo encuentra un interlocutor válido en el mar; como este no responde sino indirectamente, con el oleaje, la brisa y la sal marina. La poeta reflexiona, dialoga, pregunta y solicita al mar la fuerza suficiente para romper con su vida anterior, dolorosa e infeliz, y empezar a volar por otros territorios inexplorados, siendo despiadada, brutal y feroz. No especifica en qué aspectos de la vida va a actuar así, pero se entiende que, sobre todo, afecta a su interior, a sus vivencias emocionales, como las amorosas.
El poema expresa con sinceridad un interior angustiado, caótico y al borde del colapso. Lo peor de todo es que lo que ansía tampoco garantiza la felicidad, pues ella misma habla –en el penúltimo verso– de una vida de “dolor”. El tono es violento y sufrido. Se repite la palabra “mar” en todas las estrofas menos en la última, signo inequívoco de que ha depositado en este elemento natural todas sus ansias de renovación y su anhelo de abandonar una vida anterior fracasada. En ese sentido, el poema es un poco repetitivo, imagen de la angustia de la poeta. Las imágenes naturales (asociadas a la contemplación del mar) son de gran belleza y viveza y colaboran eficazmente en la significación global del poema.
En fin, estamos ante un hondo y bastante dramático poema cuya lectura deja ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema?
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales y espirituales muestra?
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la fuerza del mar y la debilidad del yo lírico. ¿Qué sensación aportan?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la sociedad? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿Cuáles son los componentes del mar? ¿De qué son imagen?
6) Observa detenidamente la última estrofa. ¿Cuál es el anhelo por que suspira? ¿Cómo sería su vida si se cumpliera su deseo final? ¿Y si no? ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria a través de la contemplación de un paisaje o elemento natural concreto. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial a través de una contemplación (por ejemplo: el mar, un árbol, un paisaje, el sol, etc.); serán reflejo de un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.
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