Francisco de Quevedo: “Definición del amor” (soneto); análisis y propuesta didáctica

FRANCISCO DE QUEVEDO: Definición del amor
Es hielo abrasador, es fuego helado,       1
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,        5
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;   10
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El yo lírico ofrece catorce definiciones del amor, más la final, quince. En todas ellas se contiene una paradoja, o forma otra, o una antítesis con la definición siguiente. El conjunto de ellas desemboca en la misma conclusión: el amor es un estado del hombre generado por un sentimiento difícil de gestionar que provoca dolor y felicidad al mismo tiempo. Nos trae la desdicha, pero lo buscamos; creemos que lo manejaremos, pero eso no es posible porque en amor, en sí mismo es “en todo contrario”. 
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: definición del amor como un sentimiento contradictorio en sí mismo, capaz de llevar al hombre la dicha y la desdicha casi al mismo tiempo. El amor es voluble e impredecible; y cuanto más esquivo se nos muestra, más lo buscamos. 
3) Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido, aunque no en su distribución habitual:
– Las tres primeras estrofas (vv. 1-11) forman la primera sección temática: el yo lírico expone su concepción del amor. Lo define como una fuerza ingobernable, imprevisible y causante de la dicha y la desdicha del hombre, casi al mismo tiempo. 
– La última estrofa (vv. 12-14) conforman la segunda sección temática; posee un carácter conclusivo y causal-consecutivo: advierte que así de paradójico es el amor, se dirige al lector para que se cuide de él y cierra el texto con epifonema donde insiste en la antítesis íntima que arrastra el amor, así que despidamos toda esperanza de gobernarlo.
4) Análisis métrico y de la rima
Quevedo ha elegido el soneto como forma estrófica (ABBA, ABBA, CDC, DCD). Lógicamente, los versos son endecasílabos, la rima consonante y las estrofas se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos; estos tienen una rima encadenada; el segundo verso de la primera estrofa coincide en rima con la del primero y tercero de la segunda. Es una opción típica de Quevedo, al fin y al cabo deudor de la tradición garcilasiana y petrarquista.
5) Comentario estilístico
En cuanto a la primera estrofa, ya en el primer verso se presenta una doble paradoja, con dos metáforas del amor: hielo y fuego, al mismo tiempo; ambas son de raigambre clásica. El hielo es “abrasador”; el fuego, “helado”. Nótese también que la estructura sintáctica es paralela, lo que se repetirá en la mayoría de los versos siguientes. En el segundo verso se identifica el amor con una “herida”; en el tercero, con un bien y un mal; en el cuarto, con un “breve descanso”. A cada uno de estos conceptos le corresponde un adjetivo o complemento el nombre de significación contraria. Conviene recordar que no aparece el sujeto de ninguna de las oraciones, solo el verbo y su atributo correspondiente; esta elipsis sistemática adensa la significación. También la anáfora de “es” en los cuatro primeros versos, con sus paralelismos (además de los internos) crean una sensación de acumulación abrumadora de significado.
La segunda estrofa se abre con la metáfora de “descuido” aplicada al amor. Un leve desliz y ya somos víctimas. En los tres versos siguientes se suprime el verbo y comienza cada unos de los versos con su atributo encabezado por el indefinido “un”. Las metáforas son cobarde, andar solitario y amar. Es la primera vez que aparecen vocablos de la familia léxica de “amor”, el infinitivo en voz activa, “amar”, y en pasiva, “ser amado” (v. 8).
En la tercera estrofa se recupera la estructura de verbo copulativo más atributo, como ya vimos en la primera estrofa. Ahora la metáfora ocupa dos versos, y no uno. La metáfora “libertad encarcelada”, también de raigambre clásica es muy expresiva. El último verso del primer terceto presenta el amor como una “enfermedad”; se ha suprimido el verbo y se hace más intensa la paradoja: “que crece si es curada” (v. 11).
El último terceto presenta el sujeto y el término real de las oraciones y de las metáforas, respectivamente. “Este es el niño Amor, este es su abismo”. Dentro de la estructura se presentan dos metáforas; el amor es como un niño caprichoso, correspondiente a la imagen de Cupido; y es también un “abismo”, una sima en la que si se cae, no se puede salir. Los dos últimos versos forman un epifonema de mucha intensidad. El amor es, simplemente, incomprensible, pues ni él se entiende. Se lleva mal con todo lo existente porque en sí mismo existe una contradicción irresoluble: “en todo es contrario de sí mismo” (v. 14). Es decir, su esencial antinomia hace que no sea posible entenderlo, ni evitar racionalizarlo para escapar a sus redes, en caso de caer en ellas.
Como vemos, es un poema muy conceptual, adensado, apretado en su significación. Las quince metáforas, coronadas por el epifonema, remiten a una realidad amorosa inextricable y peligrosa, por lo que, indirectamente, se recomienda su alejamiento. Las estructuras de repetición (anáforas y paralelismos) y de supresión (elipsis) adensan extraordinariamente el significado. Todo está sometido a una fuerte presión lingüística, metáfora en sí misma del propio amor; coloca al hombre en una situación extrema e ingobernable.
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados,densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compuso sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo del escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su homor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
Asimismo, dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “Definición del amor” es un extraordinario ejercicio de ingenio conceptista. Quevedo asedia la significación del concepto del amor. Lo realiza en un brillante, y deslumbrante, ejercicio de dominio de la lengua española y de los procedimientos retóricos. La acumulación de metáforas con sus correspondientes paradojas dan una idea abrumadora de que no hay modo de gobernar ese sentimiento o estado del alma que es el amor. El cierre con el intenso epifonema viene a aconsejar andar con cautela por esos terrenos y, mejor, evitar su frecuentación. 
La construcción del soneto es bellísima. Las imágenes creadas son brillantes y muy verdaderas, heredadas de la tradición literaria petrarquista. La construcción, tanto conceptual, como sintáctica, es formidable en su efecto lector. Este soneto nos recuerda el que compuso Lope de Vega (“Desmayarse, atreverse, estar furioso”) sobre el mismo asunto, casi con el mismo patrón compositivo y el mismo resultado literario: brillantez ingeniosa y deslumbramiento por la genialidad poética.
 El lector se siente abrumado ante tanto despliegue de agudeza poética y fineza conceptual. Qué duda cabe, estamos ante uno de los sonetos de amor más brillantes, aunque no tan auténticos, de la poesía española.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema. Es interesante enumerar el número de metáforas aplicadas al amor.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la literatura barroca conceptista visibles en el poema.
2) ¿Por qué es peligroso acercarse al amor? ¿Hay alguna imagen de alguna persona humana?
3) ¿Cómo podemos inferir, por la estructura de la composición, que no hay forma de comprender qué es el amor y cómo gobernarlo?
4) La visión del amor que se desprende, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
5) A qué se refiere el yo lírico con “abismo” (v. 14). 
6) ¿Por qué suprime tantas palabras y partes de la oración en sus metáforas?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger una reflexión sobre la naturaleza del amor.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al contenido del poema. Tendrá dos personajes, el yo lírico y alguien con un pensamiento contrario, si es que es posible en este paradójico poema. 
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.
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Francisco de Quevedo: “Retirado en la paz de estos desiertos” (soneto); análisis y propuesta didáctica

FRANCISCO DE QUEVEDO: Retirado en la paz de estos desiertos
Retirado en la paz de estos desiertos,               1
con pocos pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.
Si no siempre entendidos, siempre abiertos,     5
o enmiendan o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.
Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,                     10
libra, ¡oh gran don Ioseph!, docta la imprenta.
En fuga irrevocable huye la hora,
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.
  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El yo lírico habla en primera persona desde el primer momento. Anuncia su estilo de vida, solitario, tranquilo y entregado a la lectura, en un lugar poco habitado y poco fértil (“desiertos”). Loa a los libros que estudia afanosamente, pues en ellos encuentra luz para vivir más plenamente. Frente a la tramoya y ruido de la vida diaria, que no pasa de un sueño, en los libros encuentra verdades inconmovibles. 
En el primer terceto alaba a la imprenta, pues salva del olvido a los grandes autores que nos dejaron doctos libros. El tiempo pasa deprisa, qué duda cabe, pero hay un modo de emplearlo juiciosamente: entregarse al aprendizaje de los conocimientos importantes para nuestra vida, pues nos hace mejores.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: descripción del estilo de vida del yo lírico, entregado al estudio y lectura de autores antiguos, sabios y profundos; ello le reporta luz y seguridad para recorrer el camino de la vida, breve e incierto. En otras palabras, presentación de una vida entregada al estudio y la lectura para vivir con más sentido y seguridad moral e intelectual.
3) Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido, aunque no en su distribución habitual:
– Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman la primera sección temática: el yo lírico expone su estilo de vida, enfrascado en la lectura de los buenos autores. Su efecto benéfico es inmediato y le ayudan a comprender la verdad de la existencia, que es poco más que un sueño.
– Las dos últimas estrofas (vv. 9-14) conforman la segunda sección temática: poseen un carácter conclusivo y causal-consecutivo: la imprenta es muy beneficiosa para el hombre porque nos permite leer y aprender de los sabios antiguos. Por otro lado, advierte que, dada la fugacidad de la vida, aprendida en la lectura de esos autores, la mejor inversión del poco tiempo de que disponemos es la del estudio y la lectura. La primera parte es más personal y algo intimista; la segunda es más genérica y de alcance más universal, a pesar de invocar a su amigo don Ioseph, que ya veremos quién es.
4) Análisis métrico y de la rima
Quevedo ha elegido el soneto como forma estrófica (ABBA, ABBA, CDC, DCD). Lógicamente, los versos son endecasílabos, la rima consonante y las estrofas se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos; estos tienen una rima encadenada; el segundo verso de la primera estrofa coincide en rima con la del primero y tercero de la segunda. Es una opción típica de Quevedo, al fin y al cabo deudor de la tradición garcilasiana y petrarquista.
5) Comentario estilístico
Este maravilloso poema es de una profundidad y belleza inauditas. El yo lírico habla de su actual estilo de vida. Habita un lugar poco poblado, tranquilo y sin grandes sobresaltos. Todo ello se contiene en la hermosa metáfora “la paz de estos desiertos” (v. 1). Su compañía habitual es la de los libros, con cuyos autores “conversa”, a través de la lectura. Justamente esta actividad le permite “escuchar” la voz de esos autores. La sinestesia es magnífica; expresa muy bien cómo el yo lírico siente a su lado a esos hombres, ya muertos, que dejaron sus ideas en libros. La paradoja implícita “escucho con mis ojos a los muertos” (v. 4) tiene una significación clara y fuerte: los libros salvan de la muerte a los autores; estos, de algún modo, siguen vivos entre nosotros a través de sus libros.
En el segundo cuarteto, el foco temático son los autores de esos libros que lo acompañan. Primero reconoce que los tiene siempre a la mano; algunos no son fácil comprensión porque tratan asuntos arduos. Explicita sus efectos positivos: “o enmiendan o fecundan mis asuntos” (v. 6); la lectura siempre es beneficiosa, afirma. Esta lectura es como una música que no se oye, pero se siente (“músicos callados contrapuntos”, v. 7).Y explican al yo lírico el sentido pleno de la vida: esta es un sueño del que conviene despertar. Las dos paradojas que aparecen en estos dos versos potencian la significación del poder de los libros.
En el primer terceto cambia el foco temático. Ahora se loa a la imprenta y se invoca a un amigo, don Ioseph, que no es otro que su editor póstumo José Antonio González de Salas. Aquí surge un tono epistolar e intimista en el poema que antes no se había visto. El poema parece una carta del yo lírico, relatando su estilo de vida y alabando a lo libros y la lectura, a un amigo muy íntimo; por eso existe también un aire confidencial y de amistad estrecha. La imprenta se ve personificada; adquiere vida propia y se venga de la muerte, al permitir que los libros de las “grandes almas” (metonimia de los buenos escritores) sigan entre nosotros. La imprenta, por metonimia, es “docta”, como los libros que lee y “vengadora”, pues burla a la muerte.
El segundo terceto también posee un tono abierto y general. El tiempo, al que se alude metonímicamente como “la hora” (v. 12), se va rápido; aquí se detecta el tópico de Tempus fugit. Sin embargo, la mejor hora empleada es la que dedicamos a la lectura y estudio, pues nos hace mejores, más nobles.
La loa a los libros se erige, en la parte final del poema, como el tema central. Por ellos vale la pena vivir, esforzarse y dar por bueno nuestro paso por este mundo, que es más “sueño”, es decir, engaño, que otra cosa. El tono de serenidad resignada, conformidad con el destino mortal y aceptación humilde del destino del hombre sobresalen poderosamente a lo largo del poema. La alabanza a los libros, a sus autores, a la imprenta y a la aplicación lectora es de una belleza realmente inaudita. Pocas veces se ha expresado con tanta precisión y talento en lengua española. Un poema que comienza siendo un relato de la vida cotidiana de un hombre apartado del ajetreo de la ciudad y sus cuitas se va transformando en una loa bella, profunda y muy bien argumentada dirigida al mundo del libro y la lectura.  
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados, densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compuso sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo de escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su humor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
Asimismo, dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “Retirado en la paz de estos desiertos” es de contenido existencial y filosófico, a la vez que redunda en una firme alabanza de los libros, la imprenta y la lectura. El poema también posee un tono epistolar. El yo lírico se dirige a su amigo “don Ioseph” para comentarle su estilo de vida y que qué invierte su tiempo.
Como ya hemos visto en otros poemas, se trata de una reflexión, de carácter existencialista, pero anclado en el yo lirico, sobre la fugacidad de la vida y la proximidad de la muerte. El tono no es tan agónico como en otros poemas. Ahora aparece algo maravilloso: los libros y la lectura; proporcionan sabiduría y juicio para gobernarse en el sueño de la vida; dotan al lector atento de herramientas para sortear las trampas de la existencia. 
El poema alaba la imprenta como un grandísimo invento que permite burlar a la muerte, pues, al tener los libros y disfrutarlos, tenemos a nuestro lado a los autores. Está muy logrado y es sorprendente el tono de amistad, confidencialidad e intimismo que brota de las confesiones del yo lírico dirigidas a su amigo José Antonio González de Salas. Por momentos, el soneto parece una misiva dirigida a un amigo muy estrecho.
La construcción del soneto es bellísima. El movimiento de lo personal y circunstancial hacia lo general y de validez universal está logrado maravillosamente. Lo mismo se puede afirmar de lo personal a lo colectivo, y del libro a la imprenta. El tono conclusivo del soneto se logra magníficamente: el mejor tiempo invertido para el hombre es el del estudio, por eso el yo lírico lo hace en un ambiente de soledad y esencialidad, sin distracciones mundanas.
El conjunto del soneto resulta de una asombrosa belleza, reforzada por el mensaje positivo y noble de alabanza de los libros y la lectura. La paradoja surge en que, siendo la vida breve, su mejor empleo es crear un poema en que se reconoce esta terrible realidad y se crea un artefacto poético que sí burla al tiempo fugaz y a la muerte tenebrosa que nos aguarda, como al yo lírico. Qué duda cabe, estamos ante uno de los sonetos existenciales y morales de más honda belleza de la poesía española.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema en su intención emocional, existencial y filosófica.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la literatura barroca visibles en el poema.
2) ¿Por qué la lectura es benéfica para el hombre? ¿A qué se contrapone?
3) ¿Cómo podemos comprobar el tono de confidencialidad, como el expresado en una carta a un amigo?
4) La visión de la vida que se desprende, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
4) A qué se refiere el yo lírico “sueño de la vida” (v. 8). 
5) ¿Qué tópicos literarios aparecen en el poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger una reflexión sobre la importancia de una actividad beneficiosa, como la lectura, dirigida a una persona querida.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al poema. Tendrá dos personajes, el yo lírico y alguien con un pensamiento contrario. La loa a la lectura, o a otra actividad, puede ser un buen punto de partida.
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.
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Francisco de Quevedo: “¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde? (soneto); análisis y propuesta didáctica

FRANCISCO DE QUEVEDO: “¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?

“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?     1
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni a dónde        5
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:       10
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El yo lírico llama a la vida, al llegar a un lugar (metafórico) desconocido, al igual que se llamaba cuando un viajero alcanzaba un lugar, con el grito: “!Ah, de la casa!”, o “¡Ah, del castillo!”, etc. La única respuesta es el silencio, lo que lo inquieta. En el segundo verso llama a sus iguales en la batalla; cuando un soldado estaba en peligro, gritaba “¡Aquí de los míos!”. Ahora, el yo lírico exclama “¡Aquí de los antaños que he vivido!” (v. 2). Siente que la vida se le va, de ahí que apele a los sucesivos yos que ha vivido (el niño, el joven, el adulto; se entiende que él habla desde la vejez). El tiempo de su vida ha huido de entre sus manos sin darse cuenta. La Fortuna, el destino, ha roído, como un ratón sus tiempo, es decir, sus días, comiéndolas. Pero no tenía un sentido de la realidad, había caído en la locura de creer que siempre sería joven y fuerte. Esa locura ha escondido su realidad: ella roba las horas para no volver jamás.
El yo lírico no puede explicarse de qué modo sus días han pasado, ni a dónde han ido a parar; lo que sí sabe bien es que se ha quedado viejo y achacoso. La evidencia le muestra que los días que le quedan son pocos, y lo vivido y ya pasado pesa más que el presente o el futuro. Como ya es anciano, las calamidades lo acechan, lo que lo abruma. 
El presente prácticamente no existe, pues de sus cavilaciones comprende que “ayer” ya no está y que el futuro todavía no ha llegado, de modo que es irreal. Cuando comprende qué es el presente, lo percibe como un continuo pasar hacia el pasado. Eso le permite comprender que “soy un fue, y un será, y un es cansado” (v. 11); los tres verbos conjugados en pasado, presente y futuro le muestran metafóricamente que la vida es tan fugaz que todo se resume en la brevedad de la vida, que deja cansancio existencial. 
En la última estrofa se refiere a los tres espacios temporales a través de tres adverbios, como antes o había hecho a través de tres verbos conjugados en los respectivos tiempos verbales. El tiempo huye de tal modo que en un solo pensamiento puede unir vida y muerte, niñez y ancianidad, a las que alude con dos metonimias: pañales y mortaja. La única abrumadora conclusión posible es que su tiempo presente son “presentes sucesiones de difunto”, es decir, pasos inapelables hacia la muerte. 
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: una reflexión amarga sobre el implacable paso del tiempo, que nos acerca a la muerte sin pausa y con rapidez. En otras palabras, es una análisis pesimista sobre la fugacidad del tiempo y la brevedad de la vida, cuya final, la muerte, está más próximo de lo que creemos.
3)Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido, aunque no en su distribución habitual:
– Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman la primera sección temática: se expone, declara o enuncia realidades objetivas observables: ante la soledad del yo lírico, llama a la vida, sus yos previos que ha vivido, pero nadie viene ni le acompaña. De modo genérico enuncia que le falta la vida y solo tiene a su lado el pasado.
– Las dos últimas estrofas (vv. 9-14) conforman la segunda sección temática: poseen un carácter conclusivo y causal-consecutivo: el tiempo es tan fugaz que se puede decir que todo es pasado o un tránsito hacia él. Y ello considerado tanto a nivel general, como particular del yo lírico, pues el verbo en primera persona, “junto”, ya indica que es de su propia persona de quien habla. La única certeza aplastante e inapelable es que la muerte lo aguarda ahí mismo, a la vuelta de la esquina.
4) Análisis métrico y de la rima
Quevedo ha elegido el soneto como forma estrófica (ABBA, ABBA, CDC, DCD). Lógicamente, los versos son endecasílabos, la rima consonante y las estrofas se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos; estos tienen una rima encadenada; el segundo verso de la primera estrofa coincide en rima con la del primero y tercero de la segunda. Es una opción típica de Quevedo, al fin y al cabo deudor de la tradición garcilasiana y petrarquista.
5) Comentario estilístico
Este bellísimo y estremecedor poema presenta una forma perfecta, ingeniosa, sorprendente e inimitable. El yo lirico comienza apelando a la vida, a quien se dirige como si acabara de llegar a su casa. Es una desconocida y desea saber quién y cómo es. Se trata de una metáfora que transmite la idea de que la vida entera es una incógnita; y es igual que la llamemos, porque no responde; no está, o no puede contestar; cada uno ha de buscar sus respuestas; esto lo transmite en la interrogación retórica “¿Nadie me responde?” (v. 1). 
La segunda imagen de la primera estrofa es de carácter bélico. Como un guerrero en peligro llama a los suyos para que lo socorran con el grito de !Aquí de los míos!, el yo lírico llama a la desesperada a sus “antaños”, es decir a su niñez, juventud y adultez; se entiende que él está situado en la senectud. Constata que la Fortuna y la locura (con mayúscula la primera, personificada e individualizada) ha mordido (como un perro rabioso; obsérvese la metáfora) sus tiempos (metonimia de los años de su vida); la segunda ha escondido sus horas; él las busca, pero no las encuentra porque ya no están; es de locos buscar el tiempo pasado.
En el segundo cuarteto aparece una exclamación atenuada en la que reconoce que, con el paso del tiempo, se han ido los años y la salud, pues ahora se siente achacoso. En los dos versos finales del segundo cuarteto, constata el yo lírico, con oraciones breves y paralelas, que la vida escasea y solo hay constancia de lo pasado; y lo que sí ronda son las enfermedades y desgracias.
Los tercetos poseen un carácter consecutivo y conclusivo. A través de una paradoja, enunciada con un paralelismo, manifiesta que el tiempo huye rápidamente: “Ayer se fue; mañana no ha llegado” (v. 9). Emplea los tres adverbios de tiempo como sujeto de tres oraciones que aluden, con verbos de movimiento, a la marcha rápida del tiempo. Eso le permite afirmar: “soy un fue, y un será, y un es cansado” (v. 11). Este verso es de gran hondura y originalidad; emplea los verbos conjugados en tiempo pasado, futuro y presente, como los atributos de tres oraciones copulativas, en construcción paralela y con el polisíndeton reforzador de la acumulación de todo en un punto; el adjetivo final (“cansado”) advierte de la falta de fuerzas para continuar adelante. La expresividad y belleza de este verso son inigualables.
El último terceto vuelve a jugar con los tres adverbios de tiempo, pero los cambia de orden y de función, pues ahora son complementos circunstanciales en una oración con una metonimia muy expresiva: todo se junta en un único concepto de la vida como algo efímero y breve. Los “pañales y mortaja” (v. 13) son figuras que nos hacen comprender que todo es poco más que un suspiro. La última oración del poema es lapidaria y epigramática. El yo lírico se ha convertido en un muerto viviente, como se manifiesta en la metáfora hiperbólica “presentes sucesiones de difuntos”, v. 14), tal es la velocidad con la que transcurre la vida y se acerca la muerte.
Para montar este constructo filosófico-existencial, Quevedo ha utilizado una serie de tópicos literarios de raíz clásica: tempus fugit, vita brevis y vita lacrimarum valle. El conjunto es de una deslumbrante belleza y eficacia expresiva.
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados,densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compus sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo de escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su homor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
Asimismo, dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “”¡Ah de la vida!…” es de contenido existencial y filosófico. Se trata de una reflexión, de carácter existencialista, sobre la fugacidad de la vida y la proximidad de la muerte. El tono es agónico, angustiado, como si el yo lírico estuviera sometido a una fuerte presión personal, cerca de lo insoportable. Pide ayuda, pero no la recibe. A cambio, describe minuciosamente su estado de pesimismo existencial porque adivina la muerte cercana. 
La construcción del soneto es bellísima. El juego con los tiempos verbales y los tres adverbios de tiempo es prodigioso y magistral. Transmiten una idea certera de cómo la vida es demasiado breve y cómo el tiempo huye de entre nuestras manos sin darnos cuenta. La metáfora hiperbólica final es muy eficaz porque recoge todos los razonamientos anteriores; el lector queda abrumado por tanta evidencia. 
El conjunto del soneto resulta de una asombrosa belleza, a pesar de su triste mensaje. La paradoja surge en que, siendo la vida breve, su mejor empleo es crear un poema en que se reconoce esta terrible realidad y se crea un artefacto poético que sí burla al tiempo fugaz y a la muerte tenebrosa que nos aguarda, como al yo lírico. Qué duda cabe, estamos ante uno de los sonetos existenciales y morales de más honda belleza de la poesía española.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema en su intención emocional, existencial y filosófica.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la literatura barroca visibles en el poema.
2) ¿Qué adverbios emplea el poeta para referirse al pasado, presente y futuro? ¿Son eficaces y expresivos para lo que desea transmitir?
3) Aclara el sentido de las expresiones o frases hechas de los dos primeros versos del poema.
4) La visión de la vida que se desprende, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
4) A qué se refiere con los pañales y la mortaja ” (v. 13). 
5) ¿Qué tópicos literarios aparecen en el poema? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger una reflexión sobre el sentido de la existencia humana.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al poema. Tendrá dos personajes, el yo lírico y alguien con un pensamiento contrario. ¿Es posible la conciliación de los puntos de vista?
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.
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Francisco de Quevedo: “Miré los muros de la patria mía” (soneto); análisis y propuesta didáctica

FRANCISCO DE QUEVEDO: “MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA”
Miré los muros de la patria mía,              1
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Salime al campo: vi que el sol bebía        5
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,         10
mi báculo más corvo y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El yo lírico realiza un paseo, acaso físico, acaso mental. Primero detiene su mirada en los “muros de la patria mía”; patria acaso se refiera a la nación española, acaso a su patria chica, Madrid. Sus muros están abatidos, a fuerza de viejos y poco defendidos. En la segunda estrofa la contemplación se extiende al “campo”. Los arroyos están secos, sin agua; los ganados pasan sed y hambre y se quejan, en la hora crepuscular, o acaso de noche.
El yo lírico entra en su casa y la mira detenidamente. Solo encuentra restos inservibles de antiguas glorias. El bastón en el que apoya, el báculo, está más torcido y debilitado que la última vez que lo miró. En la última estrofa su mirada se detiene en la espada, que está “vencida de la edad”, es decir, derrotada por vieja, inservible. Los dos últimos versos poseen un fuerte carácter conclusivo y sumario. Todo lo que ha mirado, mira y podría mirar refleja la muerte, el acabamiento, referido tanto al yo lírico, como a la patria y a su casa.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: contemplación desolada del yo lírico dirigida a su patria, a su casa y a sí mismo. En otras palabras, es una visión pesimista del estado natural y moral de su nación.
3) Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido, aunque no en su distribución habitual:
– Las tres primeras estrofas y el primer verso de la cuarta (vv. 1-12) forman la primera sección temática: se expone, declara o enuncia realidades objetivas observables: el estado de la patria, el muro y la casa del yo lírico es lamentable, pues todo es ruina, desmoronamiento y destrucción. 
– Los dos últimos versos (vv. 13-14) conforman la segunda sección temática: poseen un carácter conclusivo y causal-consecutivo: todo lo que rodea al yo lírico es imagen de la muerte, pues el estado calamitoso de los objetos y animales es de ruina total. 
4) Análisis métrico y de la rima
Quevedo ha elegido el soneto como forma estrófica (ABBA, ABBA, CDE, DCE). Lógicamente, los versos son endecasílabos, la rima consonante y las estrofas se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos; estos tienen una rima consecutiva, sin repetirse dentro del propio terceto. Es una opción típica de Quevedo, al fin y al cabo deudor de la tradición garcilasiana y petrarquista.
5) Comentario estilístico
Este bellísimo poeta es un auténtico prodigio compositivo. El yo lírico se anuncia en la primera palabra del poema, “Miré” (v. 1); son actos subjetivos e íntimos que denotan su preocupación por lo contemplado. Los “muros de la patria mía” se puede referir a la nación española, o acaso solo a las murallas de su ciudad, en este caso, Madrid. Anota tres características negativas que denotan ruina y desmoronamiento. Son dos adjetivos, “desmoronados” (v. 2) y “cansados” (v. 3); la tercera característica equivale a “arruinados”, pero se expresa a través de un circunloquio, que ocupa el último verso del primer cuarteto: ya no poseen la valentía suficiente para plantar cara al enemigo.
El segundo cuarteto, en riguroso paralelismo, comienza como el primero: el yo lírico sale al campo. Lo que allí contempla es desolador: la sequía de los cauces (se nombra con una metonimia, “los arroyos”, v. 6) y agostamiento de los campos provoca el lamento de los “ganados”, metonimia de los seres vivos, que no tienen comida ni bebida. El último verso precisa la hora de esta acción: al anochecer, pues los montes proyectan su sombra sobre los campos, robándoles su luz. La personificación de “sol” (v. 5) y “monte” (v. 7) y los hipérbatos crean un efecto estético de acabamiento  y desolación. 
En el primer terceto continúael paralelismo creado por el verbo de movimiento en la primera posición de la estrofa. En concreto, el paralelismo entre los versos 5 y 9 es muy hermoso y crea una sensación de repetición infructuosa, por parte del yo lírico, que busca soluciones ante el estado de alarma que observa a su alrededor. Ahora el movimiento es inverso, pues el yo lírico no va hacia fuera, sino hacia dentro, en este caso de su “casa”. La encuentra arruinada e inservible (el adjetivo metaforizado “amancillada”, v. 9, da una idea exacta de la situación). En ella solo existen “despojos”, es decir, restos despreciables de algo que fue importante. Fija su mirada en el “báculo”, el bastón en el que se apoya, aquí, vía metonímica, podemos inferir que el yo lírico necesita apoyo para moverse; su estado es como el de lo que observa: viejo, impedido y torpe. Esta idea se confirma con los dos adjetivos que le asigna al cayado: corvo y “menos fuerte” (v. 11); la lítote ahonda en la impresión de que fue robusto un día, pero ya no lo es ahora. El paralelismo antítético (formado con “más” y menos”) es muy expresivo.
En el último terceto aún detiene su mirada en otro objeto: la espada. También es metáfora de un pasado guerrero y, presumiblemente, victorioso, pues se alude varias veces a un pasado fuerte y glorioso. El adjetivo asignado a la espada es “vencida” (v. 12): todo es derrota, se afirma metonímicamente. Los dos últimos versos muestran una naturaleza conclusiva cerrada y lapidaria: todo lo que mira el yo lírico es memoria de la muerte, imagen de la derrota final, de la extinción de las glorias pasadas y de la agonía presente. La palabra “cosa” (v. 13) es importante porque expresa que todo, sin excepción, está agotado y perdido. La expresión “poner los ojos” (v. 13) nos confirma el tono contemplativo y reflexivo del poema y de las actividades del yo lírico. Ha estado buscando indicios de que no se acerca el final, pero ha sido inútil,  no halla nada. “Recuerdo de la muerte” (v. 14) es una intensa metáfora que remacha la idea pesimista y agónica que recorre todo el poema: se acerca el final, la extinción (y el yo lírico se refiere tanto a la patria, como a sí mismo) pues nada se puede hacer por remediarlo. 
El poema alcanza un equilibrio perfecto entre la expresión y el contenido. Existe un componente dinámico (las acciones del yo lírico, expresadas a través de verbos de movimiento) muy bien armonizado con otro estático y reflexivo: la situación material de su patria y la emocional propia del yo lírico. Por otro lado, los objetos observados también indica un movimiento, como el “travelling” de una cámara: del exterior al interior, del campo a la casa, de lo más grande a lo más pequeño. El movimiento también es intelectual y emocional: de cierta neutralidad al pesimismo y derrotismo inapelable. 
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados,densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compus sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo de escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su homor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
Asimismo, dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “Miré los muros de la patria mía” es de contenido existencial y cívico. Se trata de una contemplación reflexiva sobre el estado social, político y económico de su patria. El resultado es pesimista y amargo: todo es abandono, acabamiento, ruina y muerte. Y ello referido tanto al ámbito colectivo, como al personal y más subjetivo. 
La construcción del soneto es bellísima. La dinámica interna lo dota de una rara armonía, a pesar de su amargo contenido. Parece que vemos cómo se va desplazando la mirada del yo lírico por los espacios mentados. La elección de los elementos objeto de su mirada y descripción son metonímicos respecto de un estado general de derrota y ruina material y moral.
La adjetivación llama poderosamente la atención porque posee un poder connotativo enorme. Contribuyen mucho a un tono pesimista y derrotista. El conjunto del soneto resulta de una asombrosa belleza, a pesar de su triste mensaje. Estamos ante uno de los sonetos cívicos y morales de más honda belleza de la poesía española.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema en su intención emocional, existencial y filosófica.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la cultura barroca visibles en el poema.
2) ¿Qué objetos físicos de la geografía general y personal que rodean al yo lírico se aprecian en el poema?
3) La visión de la vida que se desprende, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
4) A qué se refiere la expresión “recuerdo de la muerte” (v. 12). 
5) ¿Qué relación exite entre el pasado y el presente del yo lírico? Razona la respuesta.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica o recrea en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema. Se trata de recoger objetos o lugares que anuncian un mal futuro de algo o de alguien.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al poema. Tendrá dos personajes, el yo lírico y alguien con un pensamiento contrario. ¿Es posible la conciliación de los puntos de vista?
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.
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Francisco de Quevedo: “Amor constante más allá de la muerte” (soneto); análisis y propuesta didáctica

FRANCISCO DE QUEVEDO: “AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE”
Cerrar podrá mis ojos la postrera                       1
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera                     5
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,         10
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es el máximo ejemplo del conceptismo barroco español. Este poema es un ejemplo de ello en sus múltiples facetas, formales o del plano de la expresión, y de significación o del plano del contenido. En otras palabras, nos sirve muy bien para entender la mentalidad y los presupuestos estéticos barrocos. 
El yo lírico admite que la muerte acabará con su vida; todos sus afanes y preocupaciones también morirán. Sin embargo, hay algo que perdurará, más allá de la muerte: el amor que siente por una persona. De este modo, burlará las leyes naturales. En las dos últimas estrofas explica por qué ocurrirá eso: su amor es tan intenso y profundo que no es posible que se extingan por el hecho de que le sobrevenga la muerte física. Su amor es, pues, eterno; por tanto, seguirá presente incluso en un puñado de polvo al que se reduzca toda su existencia.
2) Tema
El propio título enuncia de maravilla el contenido: su amor burla a la muerte y seguirá con vida tras la extinción de la vida física del yo lírico. En otras palabras: la intensidad y autenticidad del amor que el yo lírico siente por la persona amada es perdurable.
3) Apartados temáticos
Como es de esperar por la estructura estrófica empleada, el soneto, se distinguen muy bien dos secciones de contenido:
– Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman la primera sección temática: se expone, declara o enuncia realidades incontrovertibles: la muerte lo alcanza todo, también la del sujeto lírico; con ella se extingue todo, aunque algo queda: el fuego de su amor. Nótese los verbos en tiempo futuro: aclara lo que pasará indudablemente.
– Las dos últimas estrofas (vv. 9-14) conforman la segunda sección temática: explica por qué ocurrirá eso y aporta la consecuencia inmediata (es, pues, una estructura lógica causal-consecutiva). La intensidad y profundidad de ese amor es tan elevada que, aun reducido el cuerpo a un puñado de polvo, no se extinguirá.
4) Análisis métrico y de la rima
Quevedo ha elegido el soneto como forma estrófica (ABBA, ABBA, CDC, DCD). Lógicamente, los versos son endecasílabos, la rima consonante y las estrofas se distribuyen en dos cuartetos y dos tercetos; estos tienen una rima cruzada. Es una opción típica de Quevedo, al fin y al cabo deudor de la tradición garcilasiana y petrarquista.
5) Comentario estilístico
El poema se teje a base de metáforas y oxímoros (entre vida y amor, frente a muerte y extinción) de honda significación. En el primer cuarteto, “la postrera / sombra” (vv. 1-2) es imagen de la muerte, que acabará con el “blando día” (v. 2), metáfora de la vida del yo lírico. Ya antes había utilizado una metáfora personificada: “Cerrar podrá mis ojos” (v. 1), indicando que la muerte envía al yo lírico al sueño eterno.  La muerte puede liberar a su alma de su “afán ansioso lisonjera” (v. 4), es decir, del constante amor que ha sentido por alguien, una dama, presumiblemente, a quien ha deleitado o agradado (es el sentido de “lisonjera”) a  lo largo de toda su vida.
El segundo cuarteto introduce una advertencia o salvedad a la afirmación general previa. Es cierto que la muerte acaba con todo, pero su alma no perderá el recuerdo (“la memoria”), incluso en el reino de los muertos (“esotra parte en la ribera”, v. 5), es decir, al otro lado de la laguna Estigia, según la mitología clásica, donde vagan las almas tras la muerte de la persona. El recuerdo es amoroso, eso significa “ardía” (v. 6). Esa pasión es tan fuerte que el amor podrá nadar sobre la laguna de la muerte y volver al mundo de los vivos, para seguir amándola. En efecto, burlará las leyes físicas (se expresa con la metáfora “ley severa”, v. 8) que enuncian que, con la muerte, todo se acaba: vida física, emocional y espiritual.
Los tercetos presentan una construcción muy particular, con unos paralelismos bellísimos y asombrosos. En los tres versos del primer terceto aparecen los predicados de los tres verbos de los tres versos del segundo terceto. Todos ellos son metafóricos, formando casi una alegoría, sobre la eternidad del amor que el yo lírico ha sentido, siente y sentirá por la persona amada. Los sujetos están acompañados por una oración subordinada adjetiva con verbos en pretérito perfecto compuesto; enuncia que la acción comenzó en el pasado y sigue hasta el presente de la enunciación. Los sujetos son tres partes de la persona del sujeto lírico, metonimias de todo su ser: “alma”, “venas” y “médulas” (vv. 9, 10 y 11, respectivamente). Se refieren a las partes más íntimas, esenciales y vitales del ser humano.
La oración subordinada adjetiva aplicada a alma es “a quien todo un Dios prisión ha sido” (v. 9). Se trata de una metáfora amorosa doble. El dios es la mujer amada; la prisión se corresponde con la lealtad amorosa. La oración asignada a venas, “que humor a tanto fuego han dado” (v. 10) se refiere a que la llama del amor ha insuflado vida al yo lírico. La tercera, aplicada a médulas (“sustancia blanda del interior de los huesos”, según el DLE), alude otra vez a la metáfora del amor como una hoguera que arde. Las tres forman una alegoría, insistiendo en la idea del intenso e inagotable amor del yo lírico por la mujer amada. 
Los correspondientes predicados se hallan en el terceto final del poema. A alma le corresponde “su cuerpo dejará, no su cuidado” (v. 12). Vuelven los verbos en tiempo futuro; admite que aquella abandonará el cuerpo, pero el “cuidado”, el amor, seguirá vivo. De las venas se admite que “serán ceniza, mas tendrá sentido” (v. 13), pero no será un fin inútil, pues su significación perdurará. Finalmente, las médulas acabarán reducidas a polvo, “mas polvo enamorado” (v. 14). Es la confirmación suprema de que el amor vence a la muerte. Materialmente reducido a nada, espiritualmente, el yo lírico sigue amando, pues su latido amoroso sigue en ese montón de polvo. 
Es muy interesante comprobar el efecto de los paralelismos de los tres predicados; forman una significación in crescendo que intensifican notablemente la fuerza expresiva de los dos tercetos. Las tres oraciones son adversativas; primero se afirma la fatalidad del fin de la vida material para, inmediatamente, corregirse y reafirmar que incluso en la reducción a la nada sigue vivo el amor. Nótese también la gradación descendente de “ceniza” a “polvo”. Parece que todo acabará pulverizado, pero no es así, sino, justamente, lo contrario.
Este es uno de los más bellos y sublimes poemas de amor en lengua castellana (como en su día afirmó Dámaso Alonso). Su construcción es armoniosa; su estructura sintáctica y semántica es de una belleza y originalidad increíbles. Finalmente, el sentido total del soneto alcanza la expresión perfecta de su contenido, expresado en el título: “Amor constante más allá de la muerte”. Estamos ante el poema más excelso de la poesía amorosa en lengua española.
El poema posee un tono afirmativo y asertivo de enorme eficacia comunicativa. Sí, reconoce el yo lírico, la muerte nos destruye, pero no podrá con el amor incondicional, que es indestructible y ajeno a las leyes biológicas. También se percibe una fuerte tensión interna, soterrada, expresada a base de antítesis, a veces antinomias o contradicciones: muerte frente a vida, ley natural frente a anhelo de amor, reducción a la nada frente al pálpito amoroso indestructible, etc. 
6) Contextualización
Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1570 – Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, 1645) es uno de los más grandes escritores de la literatura española y universal. Su versatilidad es asombrosa, junto con enorme capacidad expresiva sobre temas y formas muy distintas entre sí. Es el ejemplo más firme de la literatura conceptista barroca: expresión reconcentrada, anfibología o doble sentido en los enunciados,densidad significativa, juegos verbales y mentales que exigen un notable esfuerzo del lector para descubrir el ingenio del escritor, etc.
La producción poética es de gran envergadura y calidad. Se calcula que compus sobre 875 poemas, bajo el molde de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral e inmoral, religiosos (donde se incluyen sus célebres Salmos) y fúnebres. Se incluyen  poemas metafísicos y filosóficos de carácter neoestoico. En vida circularon de forma manuscrita muchos poemas. En forma impresa se recogieron póstumamente en dos obras: El Parnaso español (1648, al cuidado de sus amigo José Antonio González de Salas) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670, al cuidado de su sobrino Pedro Alderete).
Sus obras en prosa también son muy abundantes. Según su contenido, se clasifican en varios grupos. Primero, veremos las obras literarias.
Entre las obras satírico-morales, sobresale Sueños y discursos, donde critica oficios, personajes y tipos sociales de su época; su estilo es mordaz, casi cínico, satírico y un punto escéptico. Toma el modelo de escritor griego Luciano de Samósata.
Escribió dos «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono tragicómico; alcanza gran elegancia y virtuosismo. La diosa Fortuna da a cada uno lo que merece; el desbarajuste es tal que es mejor volver al desorden previo. Su  novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626. Alcanzó fama en su época por su estilo expresionista y su homor negro, esperpéntico y corrosivo; la hipérbolización, cosificación y animalización de los inmorales personajes es el procedimiento continuo de degradación de la realidad.
Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras burlescas de los géneros burocráticos-administrativos habituales en las secretarías del gobierno.
En Cartas del caballero de la Tenaza (1625), en forma epistolar, cuenta las argucias y pretextos de un hidalgo tacaño que evita que su enamorada le extraiga dinero. 
El Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.
Otro título chocante es Gracias y desgracias del ojo del culo. Se trata de una obra breve en el que describe detalladamente, con humor negro, corrosivo y escatológico, las vicisitudes alegres y tristes relacionadas con el ano y sus aledaños. 
Quevedo también escribió teatro. No existe un catálogo definitivo de sus obras, pero  destacan Cómo ha de ser el privado y un conjunto de entremeses, como  La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.
Entre las obras no literarias, algunas son de naturaleza política. Destaca España defendida… Argumenta a favor de la calidad y virtudes de las letras españolas y de su cultura humanista, además de la historia hispana, ya por entonces atacada a través de la “leyenda negra”. En Política de Dios, gobierno de Cristo defiende un gobierno regido por los principios cristianos. Defiende la aparición del Apóstol y su patronazgo de España en Memorial por el patronato de Santiago. Su defensa, agresiva y fuerte, de la política económica del valido Conde-Duque de Olivares en El chitón de las tarabillas (1630) es tan mordaz que se retiró al poco de publicarse. Su antijudaísmo lo vertió por escrito en Execración contra los judíos (1633); ahí desliza críticas al Conde-Duque, lo que luego pagaría con su encarcelamiento en San Marcos de León. Critica la revuelta catalana de 1640 en La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. La Vida de Marco Bruto, recrea la vida del hijo y homicida de Julio César.
También compuso obras de contenido religioso y de consejos de una vida cristiana. Son sus obras ascéticas, como Vida de Santo Tomás de Villanueva, ​Providencia de Dios (es un tratado contra los ateos, compuesto bajo el principio de un cristianismo estoico), Vida de San Pablo y La constancia y paciencia del santo Job.
Entre las obras filosóficas sobresale por su densidad, su estilo limpio y su estoicismo un tanto escéptico La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas.
Escribió varios volúmenes de crítica literaria, dirigidos a vituperar el estilo culterano y al propio Luis de Góngora, por quien sentía mucha antipatía. El título más célebre es La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día. La culta latiniparla es un libro burlesco y satírico, con “consejos” para dominar el estilo gongorino.
También dejó un jugoso epistolario y muchas traducciones del latín (Propercio y Séneca, a quienes admiraba) y del griego (criticadas por flojas).
7) Interpretación y valoración
El poema “Amor constante más allá de la muerte” es muy bello, profundo e inspirador. La correspondencia entre fondo y forma es absoluta, de modo que el contenido avanza conforme a un sistema poético (el soneto), refrenado y exigente. La concepción del amor, es de raíz petrarquista. Se trata de un sentimiento que justifica la vida y la muerte. Su perdurabilidad puede ser eterna, según manifiesta el yo lírico. 
No se trata tanto de una demostración racional, cuanto de una creencia que insufla ánimos para seguir amando a la persona elegida. La construcción sintáctica y el sistema de imágenes (que reposan en la del amor como fuego inextinguible y como una prisión voluntaria de la que no se puede salir) es de una belleza abrumadora.
Es chocante que un gran misógino impenitente, como lo fue Quevedo, nos haya legado el más sublime poema amoroso. La confrontación de las ideas y la literatura con la vida real a veces nos deja estas chocantes paradojas. Ciertamente, entre la realidad y el deseo, como diría Cernuda, hay un abismo difícil de salvar. Solo el puente que tiende la literatura puede congraciarlos de manera armónica, siquiera sea en el universo literario. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema.
2) Expresa su tema y sus apartados temáticos.
3) Estudia la medida de los versos y la rima, indica las estrofas y la composición estrófica empleada por Quevedo.
4) Explica los recursos estilísticos más interesantes que nos permitan comprender el poema en su intención emocional, existencial y filosófica.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Indica los rasgos propios de la cultura barroca visibles en el poema.
2) ¿Cómo apreciamos la presencia de la mitología clásica en el poema?
3) La visión de la vida que se desprende, ¿es optimista o pesimista? Aporta razones.
4) A qué se refiere la expresión “ley severa” (v. 8). El contenido del poema, ¿es una realidad o un deseo? Razona la respuesta.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Explica en un texto creativo, en prosa o en verso, el contenido del poema.
2) Imagina una entrevista de tu clase con Francisco de Quevedo. ¿Qué preguntas harías? 
3) Redacta un diálogo teatral más o menos fiel al poema. Tendrá dos personajes, el yo lírico y alguien con un pensamiento contrario. ¿Es posible la conciliación de los puntos de vista?
4) Prepara una exposición o presentación ante la clase o la comunidad educativa, con un cartel, o con medios TIC, sobre Francisco de Quevedo y su tiempo barroco.
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Tomás de Iriarte: “Los dos conejos”; análisis y propuesta didáctica

Tomás de Iriarte – Los dos conejos

Los dos conejos
No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal
Por entre unas matas,         1
seguido de perros
-no diré corría-
volaba un conejo.
   De su madriguera                   5
salió un compañero,
y le dijo: «Tente,
amigo, ¿qué es esto?»
   «¿Qué ha de ser? -responde-;
sin aliento llego…                   10
Dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
   «Sí -replica el otro-,
por allí los veo…
Pero no son galgos».       15
«¿Pues qué son?» «Podencos».
   «¿Qué? ¿Podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».       20
   «Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».
   En esta disputa                   25
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
   Los que por cuestiones
de poco momento                   30
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
El poeta presenta una situación concreta. Un conejo huye a toda velocidad, perseguido por dos perros. Se encuentra con un compañero, que le pregunta por qué corre tan velozmente. Le explica que lo persiguen dos galgos. Sin embargo, el compañero lo contradice y afirma que son podencos. Se enredan en una pequeña discusión sobre si los perros perseguidores son galgos o podencos. Tanto tiempo perdieron que, finalmente, ambos son capturados por los perros.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: no conviene perder el tiempo en minucias, sino concentrarse en lo importante y ser resolutivos. El propio autor, Iriarte, lo enuncia en el título:  “No debemos detenernos en cuestiones frívolas, olvidando el asunto principal”.
3) Apartados temáticos
El poema presenta una estructura cuatripartita bien reconocible. Tenemos:
-La primera parte (vv. 1-4) presenta a los personajes en su contexto y el conflicto que han de resolver. Dos conejos se encuentran cuando uno huye porque es perseguido por dos perros.
-La segunda parte (vv. 5-24) se centra en la discusión de los conejos sobre la raza de los perros perseguidores. 
-La tercera parte (vv. 23-28) es el desenlace. Tanto tiempo perdieron que ambos son cazados por los perros, de los que, por cierto, no sabemos si son galgos o podencos. 
-La cuarta y última parte (vv. 29-32) ya no está en el orden de la ficción previo. El yo lírico habla directamente y se dirige a su auditorio. Se aplica la analogía de los animales a la conducta humana y, de nuevo, advierte que no hay que perder el tiempo en cuestiones secundarias, pues resolver las cosas a tiempo puede ser decisivo. 
4) Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y dos versos La medida de los versos y la rima se mantiene en ambos apartados. Los versos son hexasílabos (seis sílabas; arte menor, por tanto). La rima es asonante en é-o, en los versos pares; los impares quedan libres. Se trata, pues de un romancillo, dispuesto en ocho estrofas de cuatro versos; el romance es una estrofa tradicional castellana, de pervivencia oral, anónima y colectiva; el romancillo es su variante en arte menor.
5) Comentario estilístico
El poema es de una elaboración cuidada, pero orientada a la claridad y la sencillez. No vamos a encontrar grandes conceptos desarrollados, ni sutiles aplicaciones retóricas. La intención educativa no es compatible con esas manifestaciones. La personificación o prosopopeya sistemática de los animales es el recurso clave. De vez en cuando aparecen rasgos de humor, como en el arranque del poema: “–no diré corría–, / volaba un conejo” (vv. 3-4). La hipérbole, mezclada con la reticencia, crea un efecto cómico inmediato.
Es un poema dialogado, pues los dos conejos charlan tranquilamente, a pesar del peligro que los acecha. Conversan en un tono coloquial, distendido: “Sí, como mi abuelo. / Galgos y muy galgos” (vv. 17-18). La repetición del verbo “decir” en cuatro ocasiones insiste en la pérdida de tiempo, a pesar del apremio. El tono coloquial crea gracia y humor, pues el contraste con la situación apurada en la que se hallan es alto.
El yo lírico aparece en la sección final de la fábula. En cierto modo, repite lo dicho en el título. Se trata de poner en verso la moraleja de la fábula. El sujeto lírico se dirige a cierto tipo de lectores (los que se parecen a los conejos): “llévense este ejemplo” (v. 32). 
Vemos, pues, que se trata de una historia protagonizada por animales en las que se contiene una enseñanza moral. Esta, en concreto, personifica en dos conejos lo importante que es distinguir lo importante de lo accesorio para no sufrir consecuencias negativas.
 6) Contextualización
Tomás de Iriarte (Tenerife, 1750 – Madrid, 1791) es, junto con Samaniego, el más importante fabulista neoclásico español. No limitó su talento a la poesía didáctica, sino que compuso varias obras teatrales de mérito, como Hacer que hacemos (1770), El señorito malcriado (1788), etc. Tradujo atinadamente el Arte poética de Horacio y compuso piezas musicales, pues su talento musical era elevado. Su poema didáctico La música (1779), en cinco cantos compuestos por silvas, obtuvo gran resonancia en España y fuera de ella. 
Como fabulista, Iriarte se consagró con la importante obra Fábulas literarias (1782). Se atiene al gusto de la época de recoger la tradición grecolatina, seguir sus postulados y realizar una literatura didáctica, clara, sencilla y que sirviera para la mejora de la educación ciudadana. 
7) Interpretación y valoración
Esta fábula es una de las más conocidas de Iriarte, y con justicia. Su planteamiento y desarrollo es acertado. La extensión es moderada, los protagonistas son simpáticos y la moraleja extraída resulta pertinente, ayer como hoy.
Esta historia de “Los dos conejos” está compuesta bajo las mismas pautas del resto de las moralejas: antropomorfización de los animales, moraleja final, un poco de humor, algo de sátira y un tono amable. La facilidad expresiva es muy elevada. El dominio del verso y la capacidad para crear una historia sencilla, muy bien contextualizada en el mundo animal hacen de la lectura una experiencia agradable, como ya lo fue hace más de doscientos años, cuando se compusieron. En efecto, las fábulas de Iriarte han resistido muy bien el paso del tiempo. Bajo una aparente sencillez, que esconde una cuidadosa elaboración, Iriarte nos ha dejado una poesía, bajo la fórmula de la fábula, de primer orden.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Tiene mucha importancia conocer si los perros perseguidores son galgos o podencos?
2) El poeta, ¿desea solo divertir a sus lectores? 
3) Localiza cuatro rasgos del registro coloquial que se aprecian en el diálogo entre los conejos. ¿Qué efecto crean? 
4) ¿Con qué tipo de hombre podemos identificar a los conejos? ¿De qué son imagen, entonces?
5) ¿Se dirige Iriarte en algún momento a los lectores? ¿Podemos decir que es un texto persuasivo? 
6) ¿Dónde aparece la moraleja? A juzgar por su claridad, ¿se puede afirmar que el poema posee intención didáctica? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una situación social similar a la de la moraleja: la pérdida de tiempo y energía en cuestiones banales. Utiliza animales antropomorfizados u otra fórmula de tu creación, para dotarlo de un sentido didáctico. Puedes imprimir un tono aleccionador y algo humorístico, como ha realizado Tomás de Iriarte.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Tomás de Iriarte a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Tomás de Iriarte, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una situación social en la que las personas pierden el tiempo en asuntos triviales. La ironía suele ser muy expresiva para mostrar con humor este tipo de situaciones, siguiendo el ejemplo de Tomás de Iriarte.
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Tomás de Iriarte: “El elefante y otros animales”; análisis y propuesta didáctica

Tomás de Iriarte – El elefante y otros animales

Prólogo: El elefante y otros animales
Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común
Allá, en tiempo de entonces     1
y en tierras muy remotas,
cuando hablaban los brutos
su cierta jerigonza,
notó el sabio elefante                 5
que entre ellos era moda
incurrir en abusos
dignos de gran reforma.
Afeárselos quiere
y a este fin los convoca.               10
Hace una reverencia
a todos con la trompa
y empieza a persuadirlos
en una arenga docta
que para aquel intento               15
estudió de memoria.
Abominando estuvo,
por más de un cuarto de hora,
mil ridículas faltas,
mil costumbres viciosas:               20
la nociva pereza,
la afectada bambolla,
la arrogante ignorancia,
la envidia maliciosa.
   Gustosos en extremo               25
y abriendo tanta boca,
sus consejos oían
muchos de aquella tropa:
el cordero inocente,
la siempre fiel paloma,               30
el leal perdiguero,
la abeja artificiosa,
el caballo obediente,
la hormiga afanadora,
el hábil jilguerillo,                           35
la simple mariposa.
   Pero del auditorio
otra porción no corta,
ofendida, no pudo
sufrir tanta parola.                           40
El tigre, el rapaz lobo
contra el censor se enojan.
¡Qué de injurias vomita
la sierpe venenosa!
Murmuran por lo bajo,               45
zumbando en voces roncas,
el zángano, la avispa,
el tábano y la mosca.
Sálense del concurso,
por no escuchar sus glorias,               50
el cigarrón dañino,
la oruga y la langosta.
La garduña se encoge,
disimula la zorra,
y el insolente mono                           55
hace de todo mofa.
   Estaba el elefante
viéndolo con pachorra,
y su razonamiento
concluyó en esta forma:               60
«A todos y a ninguno
mis advertencias tocan:
quien las siente, se culpa;
el que no, que las oiga».
   Quien mis fábulas lea,               65
sepa también que todas
hablan a mil naciones,
no sólo a la española.
Ni de estos tiempos hablan,
porque defectos notan             70
que hubo en el mundo siempre,
como los hay ahora.
Y, pues no vituperan
señaladas personas,
quien haga aplicaciones,             75
con su pan se lo coma.
1. ANÁLISIS
1) Resumen
El poeta presenta una situación concreta. Un grupo de animales se reúne en asamblea para tratar de corregir “abusos” que se observan en el comportamiento. El elefante, como personaje noble, ecuánime y sereno. Critica ásperamente la pereza, la bambolla (fatuidad), la ignorancia y la envidia. Los animales más nobles (cordero, paloma, perdiguero, abeja, caballo, hormiga, jilguerillo y mariposa)  no se sienten aludidos, pues por su recto y leal proceder no tienen nada de qué arrepentirse o por qué molestarse. Por otro lado, existe un grupo de animales que se sienten aludidos y molestos (son el tigre, lobo, sierpe, zángano, avispa, tábano y mosca; cigarrón, oruga y langosta; garduña, zorra y mono) que reaccionan abandonando la reunión, mofándose –como el mono– o sintiéndose molestos. El elefante observa pacientemente esta situación. Les comunica que habla genéricamente, sin concretar; quien se sienta aludido, advierte, acaso es porque realmente no lo está haciendo bien. Una línea en blanco señala que finaliza la fábula y comienza la moraleja de boca del yo lírico, o del poeta, pues ya no hay ficción lírica. Es una explicación de la fábula: aclara que se habla genéricamente, para todo tipo de público, en cualquier época. Nadie en particular tiene por qué darse por aludido, aunque si eso ocurre, será porque tiene defectos o vicios que debería corregir.
2) Tema
El tema del poema se puede enunciar así: advertencia a los lectores para que no se den personalmente por aludidos en cuanto al contenido de las fábulas. Desliza también el pensamiento de que si alguien se siente insultado o aludido por sus textos, será porque hay razones para ello; es decir, en román paladino, “quien se pica, ajos come”. Recomienda espíritu deportivo y buen talante para no perder los papeles. Por otro lado, obsérvese el título que Iriarte le asigna, pues también es el tema: “Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común”. La intención didáctico-moral es evidente; es lo esperable en este tipo de literatura, las fábulas.
3) Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tripartita bien reconocible. Tenemos:
-La primera parte (vv. 1-24) presenta a los personajes en su contexto y el conflicto que han de resolver. 
-La segunda parte (vv. 25-36) se centra en la reacción de los animales más nobles y “buenos” a las críticas del elefante sobre el mal comportamiento de algunos. 
-La tercera parte (vv. 37-56) focaliza la reacción de los animales “malos” o dañinos, o muy egoístas. Protestan, abandonan la reunión o ridiculizan al elefante. 
-La cuarta parte (vv. 57-64) se centra en la reacción del elefante ponente. Con paciencia y tranquilidad, advierte a los asistentes que no él no individualiza, sino que se dirige a todos. Quien se sienta aludido, por algo será, desliza.
-La quinta y última parte (vv. 65-76) ya no está en el orden de la ficción previo. El yo lírico habla directamente y se dirige a su auditorio, no al del elefante. Se aplica la analogía de los animales a la conducta humana y, de nuevo, advierte que él no critica a nadie en concreto, pues habla genéricamente; ahora bien, quien se dé por aludido, será mejor que se pregunte por qué.
4) Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por setenta y seis versos agrupados en dos secciones, separadas por un espacio en blanco. La medida de los versos y la rima se mantiene en ambos apartados. Los versos son octosílabos (ocho sílabas; arte menor, por tanto). La rima es asonante en ó-a, en los versos pares; los impares quedan libres. Se trata, pues de un romance; es una estrofa tradicional castellana, de pervivencia oral, anónima y colectiva.
5) Comentario estilístico
El poema es de una elaboración cuidada, pero orientada a la claridad y la sencillez. No vamos a encontrar grandes conceptos desarrollados, ni sutiles aplicaciones retóricas. La intención educativa no es compatible con esas manifestaciones. La personificación o prosopopeya sistemática de los animales es el recurso clave. De vez en cuando aparecen rasgos de humor, como en el arranque del poema: “Allá, en tiempo de entonces” (v. 1) y los versos sucesivos. Se trata de generar distensión, esto es, la creación de un tono amable y distendido; por tanto, agradable para el lector. La adjetivación es muy intencionada, expresiva y ligeramente irónica. La arenga del elefante es “docta” (v. 14); es un claro sarcasmo. Las palabras “mil( VV. 19 y 20) y “la” (vv. 21-24) crean una anáfora intencionada, recalcando los vicios de algunos animales; en este sentido opera el paralelismo de los mismos versos señalados.
Del verso 29 al verso 36 se sucede una magnífica enumeración de los animales nobles  leales que escuchan la arenga; todos con su correspondiente adjetivo (casi siempre, epíteto)y formando paralelismos cadenciosos. La supresión del sintagma verbal de cada elemento enumerado (cada animal) crea un inmediato efecto de acumulación. Es como si los viéramos apretujados en su asamblea.
Los animales que se muestran contrarios a las enseñanzas del elefante aparecen enumerados, pero dentro de oraciones completas. El tigre y el lobo “contra el censor se enojan” (v. 42).La “sierpe venenosa” (v. 44) no hace compañía con nadie y va sola. Sin embargo, los insectos sí aparecen enumerados: zángano, avispa, tábano y mosca, que “Murmuran por lo bajo (v. 44). El efecto lector es magnífico; está muy próximo a la aliteración.
La ironía aparece otra vez en las “glorias” (v. 50) –en realidad, sus fealdades– que no quieren escuchar ciertos animales: cigarrón, oruga y langosta. Los versos aplicados a la garduña y a la zorra (vv. 53-54) forman un perfecto quiasmo; aporta frescura y variedad. El cierre del discurso del elefante es algo humorístico y sentencioso. Comienza con una paradoja: “A todos y a ninguno / mis advertencias toca” (vv. 61-62). El paralelismo final, con sus elipsis y sus antítesis, refuerzan (vv. 63-63) el tono epigramático y sentencioso del conjunto, además de su componente didáctico. 
El yo lírico aparece en la sección final de la fábula. En cierto modo, repite lo dicho por elefante, solo que amplificado: no se habla a nadie en concreto, ni siquiera a la nación “española” (v. 68), sino a un público general. Siempre hubo defectos y se deben corregir. Si alguien se ofende, “con su pan se lo coma” (v. 76); este cierre con una expresión coloquial muestra muy bien el tono como familiar entre el yo lírico y sus lectores.
Vemos, pues, que se trata de una historia protagonizada por animales en las que se contiene una enseñanza moral. Esta, en concreto, funciona como prólogo al conjunto de las fábulas de Iriarte; también como advertencia de personalizar la lectura; el poeta y el yo lírico se desentienden de las consecuencias que alguien pueda sufrir por ser mala persona.     
6) Contextualización
Tomás de Iriarte (Tenerife, 1750 – Madrid, 1791) es, junto con Samaniego, el más importante fabulista neoclásico español. No limitó su talento a la poesía didáctica, sino que compuso varias obras teatrales de mérito, como Hacer que hacemos (1770), El señorito malcriado (1788), etc. Tradujo atinadamente el Arte poética de Horacio y compuso piezas musicales, pues su talento musical era elevado. Su poema didáctico La música (1779), en cinco cantos compuestos por silvas, obtuvo gran resonancia en España y fuera de ella. 
Como fabulista, Iriarte se consagró con la importante obra Fábulas literarias (1782). Se atiene al gusto de la época de recoger la tradición grecolatina, seguir sus postulados y realizar una literatura didáctica, clara, sencilla y que sirviera para la mejora de la educación ciudadana. 
7) Interpretación y valoración
Este poema inicial, a modo de prólogo, que antecede a las fábulas, tiene una gran importancia porque es una declaración de intenciones del autor. Iriarte explicita su propósito reformador; es cierto que sin molestar a nadie en concreto, pues él se dirige al público general. Y si alguien se molesta, será porque tiene motivos para ello.
El prólogo está compuesto bajo las mismas pautas del resto de los animales: antropomorfización de los animales, moraleja final, un poco de humor, algo de sátira y un tono amable. La facilidad expresiva es muy elevada. El dominio del verso y la capacidad para crear una historia sencilla, muy bien contextualizada en el mundo animal hacen de la lectura una experiencia agradable, como ya lo fue hace más de doscientos años, cuando se compusieron. En efecto, las fábulas de Iriarte han resistido muy bien el paso del tiempo. Bajo una aparente sencillez, que esconde una cuidadosa elaboración, Iriarte nos ha dejado una poesía, bajo la fórmula de la fábula, de primer orden.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) Haz un recuento de los animales que aparecen. ¿Conocía bien el mundo animal el fabulista Iriarte? 
2) El poeta, ¿desea solo divertir a sus lectores? 
3) Localiza los adjetivos que se asignan a los animales. ¿Son epítetos? 
4) ¿Con qué tipo de hombre podemos identificar al elefante? ¿De qué es imagen, entonces?
5) ¿Tiene miedo Iriarte de las posibles críticas? ¿Podemos decir que intenta “aplicar la venda antes de la herida”? 
6) ¿Dónde aparece la moraleja? A juzgar por su claridad, ¿se puede afirmar que el poema posee intención didáctica? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una situación social criticable. Utiliza animales antropomorfizados u otra fórmula de tu creación, para dotarlo de un sentido didáctico. Puedes imprimir un tono aleccionador y algo humorístico, como ha realizado Tomás de Iriarte.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Tomás de Iriarte a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Tomás de Iriarte, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una situación social rechazable porque uno o varios vicios estén muy extendidos. La ironía suele ser muy expresiva para mostrar con humor este tipo de situaciones, siguiendo el ejemplo de Tomás de Iriarte.
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Jacinto Benavente: “La malquerida”; análisis y propuesta didáctica

JACINTO BENAVENTE: “La malquerida” (1913)
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Acto primero
Escena 1
La señora Raimunda está casada en segundas nupcias con Esteban. Vive en una casa de labrador rico, en Castilla. Su segundo marido es noble y mira por la hacienda. Tiene una hija de su primer matrimonio, Acacia; antes se le habían muerto tres hijos. Las mujeres del pueblo se muestran comprensiva con ella. Acacia sale un tiempo con su primo Norberto, pero rompen. Luego sale y se compromete con Faustino, un joven de un pueblo cercano, de familia con tierras de labor. 
Escena 2
Es el día de la pedida. Faustino y su padre Eusebio ya se despiden y vuelven a su casa, en El Encinar. Todos están cansados. Acacia se sincera con su amiga Milagros. Insinúa que su padrastro le gusta. Corta con Norberto, su primo, porque no se porta bien. Ahora se compromete con Faustino, pero sin gran ilusión; hubiera preferido quedar soltera en casa, con su madre, si no se hubiera casado en segundas nupcias. Juliana, la criada, limpia. Mienta a una hija que se ha muerto hace años. Se oye un tiro a lo lejos. De pronto, se enteran que Norberto ha matado a Faustino de un escopetazo. Abatimiento y miedo general.
Acto segundo
Escena 1
La familia de Raimunda está en una casa de El Soto, alejados del pueblo, para calmarse. La justicia ha soltado a Norberto porque no hay pruebas de que haya sido él es asesino. Ni siquiera Esteban lo vio, pues iba liando un cigarrillo con el tío Eusebio, el padre del novio. Están nerviosos y asustadizos. Eusebio acude a la casa.
Escena 2
Tenso diálogo entre Raimunda y Eusebio. Este aplaca a sus hijos para que no se venguen por la muerte de su hijo Faustino. Él cree, aunque no lo dice en voz alta, que fue Norberto, por venganza. O lo mandó hacer. Está desazonado porque el juzgado lo soltó por falta de pruebas. Raimunda está nerviosa y suplica a su marido Esteban que la proteja, a ella y a su hija.
Escena 3
El Rubio, criado de la casa, se presenta borracho y desvaría. Esteban anuncia que el domingo regresan del Soto al pueblo, cuando ya hayan amainado las habladurías. Acacia prefiere no ser vista por Eusebio, que les pide que le ayuden a aplacar a sus hijos, que claman por venganza. La mujer de Eusebio está maluca desde tiempo atrás.
Escena 4
Bernabé, un criado, le cuenta a Raimunda que el Rubio y Esteban tuvieron palabras mayores en la taberna porque aquel estaba bebido. Le ha traído a Norberto, para hablar con él. Esteban no está en casa.
Escena 5
Norberto le cuenta a su tía Raimunda que el Rubio mató a Faustino y alguien le dio una fuerte suma de dinero. Él mismo lo decía en la taberna, borracho. A Norberto en el pueblo lo protegen porque lo creen inocente. Le sacan una copla a Acacia, ofensiva. El chico confiesa que lo amenazaron si no dejaba de salir con la prima Acacia. Lo hace haciendo que sale con otra. El origen del apodo es popular:
 
RAIMUNDA: Y Esteban fue a sacarle de allí pa que no hablara… 
NORBERTO: Pa que no le comprometiera. 
RAIMUNDA: ¡Eh! ¡Pa que no le comprometiera!… Porque el Rubio estaba diciendo que él… NORBERTO: Que él era el amo de esta casa. 
RAIMUNDA: ¡El amo de esta casa! Porque el Rubio ha sío… 
NORBERTO: Sí, señora. 
RAIMUNDA: El que ha matao a Faustino… 
NORBERTO: Eso mismo. 
RAIMUNDA: ¡El Rubio! Ya lo sabía yo… ¿Y lo saben todos en el pueblo? 
NORBERTO: Si él mismo se va descubriendo; si ande llega principia a enseñar dinero, hasta billetes… Y esta mañana, cuando le cantaron la copla en su cara, se volvió contra todos y fue cuando avisaron a tío Esteban y le sacó a empellones de la taberna… 
RAIMUNDA: ¿La copla? Una copla que han sacao… Una copla que dice… ¿Cómo dice la copla? NORBERTO: “El que quiera a la del Soto, 
tié pena de la vida. 
Por quererla quien la quiere 
le dicen la Malquerida.” 
RAIMUNDA: Los del Soto somos nosotros, así nos dicen, en esta casa… Y la del Soto no pué ser otra que la Acacia…, ¡mi hija! Y esa copla… es la que cantan todos… Le dicen la Malquerida… ¿No dice así? Y ¿quién la quiere mal? ¿Quién pué quererle mal a mi hija? La querías tú y la quería Faustino… Pero ¿quién otro pué quererla y por qué la dicen Malquerida?… Ven acá… ¿Por qué dejaste tú de hablar con ella, si la querías? ¿Por qué? Vas a decírmelo tóo… Mira que peor de lo que ya sé no vas a decirme nada… 
NORBERTO: No quiera usted perderme y perdernos a todos. Nada se ha sabío por mí; ni cuando me vi preso quise decir náa… Se ha sabío, yo no sé cómo, por el Rubio, por mi padre, que es la única persona con quien lo tengo comunicao… Mi padre sí quería hablarle a la justicia, y yo no le he dejao, porque le matarían a él y me matarían a mí. 
RAIMUNDA: No me digas náa; calla la boca… Si lo estoy viendo todo, lo estoy oyendo todo. ¡La Malquerida, la Malquerida! Escucha aquí. Dímelo a mí todo…Yo te juro que pa matarte a ti, tendrán que matarme a mí antes. Pero ya ves que tié que hacerse justicia, que mientras no se haga justicia el tío Eusebio y sus hijos van a perseguirte y de ésos sí que no podrás escapar. A Faustino lo han matao pa que no se casara con la Acacia, y tú dejaste de hablar con ella pa que no hicieran lo mismo contigo. ¿Verdad? Dímelo todo. 
NORBERTO: A mí se me dijo que dejara de hablar con ella, porque había el compromiso de casarla con Faustino, que era cosa tratada de antiguo con el tío Eusebio, y que si no me avenía a las buenas, sería por las malas, y que si decía algo de todo esto… pues que… 
RAIMUNDA: Te matarían. ¿No es eso? Y tú… 
NORBERTO: Yo me creí de todo, y la verdad, tomé miedo, y pa que la Acacia se enfadara conmigo, pues prencipié [de] cortejar a otra moza, que náa me importaba… Pero como luego supe que náa era verdad, que ni el tío Eusebio ni Faustino tenían tratao cosa ninguna con tío Esteban… Y cuando mataron a Faustino… pues ya sabía yo por qué lo habían matao; porque al pretender él a la Acacia, ya no había razones que darle como a mí; porque al tío Eusebio no se le podía negar la boda de su hijo, y como no se le podía negar se hizo como que se consentía a todo, hasta que hicieron lo que hicieron, que aquí estaba yo pa achacarme la muerte. ¿Qué otro podía ser? El novio de la Acacia por celos… Bien urdío sí estaba. ¡Valga Dios que algún santo veló por mí aquel día! Y que el delito pesa tanto que él mismo viene a descubrirse. 
RAIMUNDA: ¡Quié decir que todo ello es verdad! ¡Que no sirve querer estar ciegos pa no verlo!… Pero ¿qué venda tenía yo elante los ojos?… Y ahora todo como la luz de claro… Pero ¡quién pudiea seguir tan ciega! 
NORBERTO: ¿Ande va usted? 
RAIMUNDA: ¿Lo sé yo? Voy sin sentío… Si es tan grande lo que me pasa, que paece que no me pasa nada. Mira tú, de tóo ello, sólo [se] me ha quedao la copla, esa copla de la Malquerida… Tiés que enseñarme el son pa cantarla… ¡Y a ese son vamos a bailar tóos hasta que nos muramos! ¡Acacia, Acacia, hija!… Ven acá. 
NORBERTO: ¡No la llame usted! ¡No se ponga usted así que ella no tié culpa!
 
Escena 6
Los hijos de Eusebio esperan en el campo a Norberto para matarlo, según afirma Bernabé, que viene de fuera. Acacia le desvela a su madre que su padrastro Esteban la acosa, pero Raimunda ha estado ciega por él y no lo ha visto. Raimunda a acusa a Esteban de haber urdido el crimen de Faustino, junto con el Rubio, para que no se casara con Acacia.
Acto tercero
Escena 1
Raimunda y su criada Juliana hablan sobre el caso. Están escandalizadas por que Esteban esté enamorado de Acacia. La chica siempre fue desabrida con él, para defenderse, no por mala educación. Raimunda piensa que Esteban preparó el crimen de Faustino. Esperan a Bernabé, el criado, y acaso a Esteban.
Escena 2
Bernabé cuenta que los hermanos de Faustino acuchillaron a Norberto, pero no es cosa de muerte. Dice que Esteban se interpuso, con la escopeta apuntando. Eusebio y el padre de Norberto riñen de palabra, azuzándose sobre la responsabilidad de la muerte de Faustino. Esteban pasa la noche fuera de casa y duerme en un pajar, con el Rubio. Se habla mal de él en El Encinar. A los hermanos de Faustino los lleva preso la justicia.
Escena 3
Norberto despierta y convalece. Le dan las medicinas que trajo Esteban del pueblo.
Escena 4
Juliana y Acacia platican sobre Esteban. Aquella dice que lo odia, y que estuvo por matarlo con un cuchillo una noche. Lo acusa de haberle quitado el amor de su madre y a su madre. Juliana le hace ver que esos odios vienen de un posible amor apasionado. Acacia se escandaliza, pero no lo niega del todo.
Escena 5
Juliana y Acacia ven venir a Esteban, como “rendido”. Se retiran para que no las vea.
Escena 6
Esteban entra y pregunta por Norberto. Bernabé le informa que mejora. El Rubio lo acompaña.
Escena 7
Diálogo trascendental entre el Rubio y Esteban. Aquel cuenta que mata a Faustino por encargo de este, que no resiste más la pasión descontrolada por Acacia. El Rubio está dispuesto a asumir toda la culpa. Y luego, cuando salga de la cárcel, seguirán como hermanos. Jura lealtad a Esteban.
Escena 8
El Rubio confiesa toda la verdad ante Raimunda y Esteban. Al fin, considera que ha sido bueno, como una cura, pues acabó con el mal. Es el asesino y jura lealtad a Esteban. Este está acoquinado y ni habla.
Escena 9
Esteban reconoce su pasión descontrolada por Acacia. Ha llorado de rabia, porque no lo entendía. Raimunda lo entiende y dice que ha sido un buen marido; como que lo perdona. Piensa mandar a Acacia con las monjas del Encinar unos días, y luego a casa de una hermana, conde encontrará novio. Llega gente y le dice a él que se cambie, pues parece un forajido. Viene la justicia a casa, ya en el Encinar.
Escena 10
Acacia escucha la conversación y le reprocha a su madre que los responsables, como Esteban, quedan en casa, y ella, inocente, ha de abandonarla. Raimunda le dice que disparata, pero reconoce que ya casi ha perdonado a Esteban por lo que ha hecho. Y medio acusa a su hija de responsable de no haber querido a Esteban como padre. Acacia desea que este la mate.
Escena 11
Raimunda obliga a Acacia a abrazar a Esteban y llamarle padre. Se abrazan y se besan, pero no le llama padre. Raimunda comprende que se aman locamente. Grita para que los prendan. Llegan los criados. Esteban dispara a Raimunda para huir al monte con Acacia. Raimunda muere, pero satisfecha de dejar limpia la sangre de su familia, pues Esteban irá a la cárcel.
2) Temas de la comedia
Los temas que plantea esta comedia son:
– El amor ilícito arrastra a las personas a cierto tipo de enajenación y violencia.
– La presión social sobre los individuos es muy fuerte y determina el comportamiento de estos.
– El amor y la muerte están más juntos de lo que parece, incluso entre personas aparentemente de relación imposible.
– El qué dirán influye poderosamente sobre las personas, que tratan de preservar su imagen social, su hora.
3) Apartados temáticos
Esta comedia presenta una estructura muy clásica:
-Una introducción donde se presentan los personajes y el conflicto. Ocupa el primer acto. Raimunda, su marido Esteban y Acacia forman el trío protagonista. Bajo un marco festivo, por la pedida de la novia por Faustino, se ocultan tensiones y frustraciones ocultas.
-Un nudo o desarrollo que ocupa el acto II y el acto III, hasta la escena 8, inclusive. Crece la tensión dramática y se complica la trama al descubrirse pasiones ilícitas y deseos de venganza que pueden arrastrar a muchas personas. 
-Un desenlace condensado en las escenas 9, 10 y 11 del acto III, que es el final. La tensión dramática alcanza una solución inesperada, al desvelarse un amor correspondido entre Acacia y su padrastro Esteban. Raimunda muere, lo que deja un final sangriento, aunque no del todo satisfactorio.
4) Personajes
Raimunda es la protagonista, aunque de modo pasivo. Recibe las consecuencias del comportamiento de los demás, sobre todo de su segundo marido, Esteban, y de su hija, con el primer marido, del que no se da el nombre. Es una mujer madura, simple en sus razonamientos, elemental en su escala de valores y muy preocupada por su imagen en la sociedad rural donde vive. Su posición de propietaria rural rica la elevan, al menos económicamente, por encima de muchos personajes, que son sus criados. Sus últimas palabras en vida muestran su preocupación por la honra y el honor de su familia y de su hija. A pesar de haberla traicionado, perdona su desliz. No aparecen elementos religiosos en su comportamiento, solo aspectos sociales, como el miedo al qué dirán y el afán por preservar su imagen de honra en su pueblo, La Encina.
Esteban, su segunda marido, no está dibujado del todo. Es un hombre de mediana edad, campesino y, aparentemente, hogareño. Al final, se descubre su amor desbocado e ingobernable por su hijastra Acacia; lo arrastra a la violencia y al crimen, al matar a su esposa. Taimado, sabe disimular su pasión, aunque el Rubio la conoce bien. Sus lloriqueos finales lo dibujan como endeble e inconsecuente con sus sentimientos y sus actos. Al matar a su mujer, declara su inestabilidad mental y el descontrol de sus pasiones amorosas.
Acacia es la tercera protagonista. En los dos primeros actos tiene pocas intervenciones, pero su importancia va creciendo. Trata de disimular ante las criadas su pasión por su padrastro, pero al final estalla todo. No tiene problemas en asumir, ante su madre, que ama a su padrastro, y se funde en un beso y abrazo con él. Seguramente, es la mayor hipócrita de todas, en un mundo muy falso y agobiante.
Los demás personajes son secundarios. Faustino (el prometido asesinado) y Norberto (el primo ex pretendiente) son jóvenes convencionales. Sinceros y trabajadores, desean formar una familia y vivir según el modelo rural tradicional, pero todo acaba mal para ellos por culpa de Esteban y Acacia. Eusebio, el padre de Faustino, tiene un papel bastante relevante; es quien lleva las negociaciones del matrimonio; también trata de refrenar a sus hijos para que no corra más sangre. Se rige por el código cristiano rural de contención, pero exigiendo justicia. 
Los dos criados de la casa de Raimunda, Bernabé y Juliana, tienen cierta importancia porque desvelan verdades y ayudan a clarificar el embrollo. El Rubio, otro criado, pero a las órdenes de Esteban, es muy importante porque es el homicida de Faustino. Muestra una lealtad perruna a Esteban, que no le corresponde exactamente con la misma sinceridad.
Todos ellos se caracterizan por un registro coloquial avulgarado, plagado de anacolutos de toda condición, llegando a provocar el cansancio del lector. Es una parte poco auténtica de la obra. 
5) Lugar y tiempo de la acción dramática
La acción ocurre en un contexto rural; aunque en la acotación se habla de “Castilla”, por el modo de hablar, más bien se sitúa en La Mancha o Andalucía. La pronunciación relajada, aplicada a todo tipo de palabras y contextos, denotan un avulgaramiento expresivo muy acusado. Parte de la acción discurre en una casona de labrador rico en un pueblo que se llama La Encina; la otra parte se sitúa en una casa algo apartada, como de recreo, en un lugar denominado El Soto.
La malquerida se estrenó en diciembre de 1913; la obra se escribió ese mismo año o en los inmediatos anteriores. La acción es contemporánea a la escritura: principios del siglo XX en España; lo cierto es que no existen datos para una concreción cronológica más precisa; puede ser anterior a ese momento. La acción dura unos días, acaso algunas pocas semanas. Está muy concentrada en su desarrollo. Sin embargo, los personajes aluden a los hechos anteriores; realizan bastantes analepsis, recordando situaciones y palabras que determinan el presente.
6) Comentario estilístico
El rasgos estilístico más importante es el registro coloquial, más vulgar que otra cosa, que Benavente le asigna a todos sus personajes, sin excepción. Emplean un español muy mal pronunciado, con las oraciones malamente compuestas. ¿Todos, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, ricos y pobres, hablaban así? La respuesta es negativa. Entonces, parece un abuso estilístico poco justificado. El lector acaba por fatigarse seriamente por leer, o escuchar, a un personaje tras otro empleando un español zarrapastroso.
Con todo, la intención estilística de recrear el lenguaje rural y popular español es bastante interesante, aunque no es muy feliz el resultado. La trama, sin embargo, está muy bien construida. El avance de la intriga es sostenido y progresa con firmeza.
Transcribimos un ejemplo de la escena 2.ª del segundo acto como muestra de este modo de expresión avulgarado, sin nobleza ninguna (pues la podría tener):
 
ESCENA II
DICHAS, la ACACIA, MILAGROS, ESTEBAN, el TÍO EUSEBIO y FAUSTINO.
 
ESTEBAN: Raimunda: aquí, el tío Eusebio y Faustino que se despiden.
EUSEBIO: Ya es hora de volvernos pa casa; antes que se haga noche, que con las aguas de estos
días pasados, están esos caminos que es una perdición.
ESTEBAN: Sí que hay ranchos muy malos.
DOÑA ISABEL: ¿Qué dice el novio? Ya no se acuerda de mí. Verdad que bien irá para cinco años que no le había visto.
EUSEBIO: ¿No conoces a doña Isabel?
FAUSTINO: Sí, señor; pa servirla. Creí que no se recordaba de mí.
DOÑA ISABEL: Sí, hombre; cuando mi marido era alcalde; va para cinco años. ¡Buen susto nos diste por
San Roque, cuando saliste al toro y creímos todos que te había matado!
ENGRACIA: El mismo año que dejó tan mal herido a Julián, el de la Eudosia.
FAUSTINO: Bien me recuerdo, sí, señora.
EUSEBIO: Aunque no fuera más que por los lapos que llevó luego en casa… muy merecíos…
FAUSTINO: ¡La mocedad!
DOÑA ISABEL: Pues no te digo nada, que te llevas la mejor moza del pueblo; y que ella no se lleva mal
mozo tampoco. Y nos vamos, que ustedes aún tendrán que tratar de sus cosas.
ESTEBAN: Todo está tratao.
DOÑA ISABEL: Anda, Milagros… ¿Qué te pasa?
ACACIA: Que la digo que se quede a cenar con nosotros y no se atreve a pedirle a usted permiso.
Déjela usted, doña Isabel.
RAIMUNDA: Sí que la dejará. Luego la acompañan de aquí Bernabé y la Juliana y si es caso también
irá Esteban.
DOÑA ISABEL: No, ya mandaremos de casa a buscarla. Quédate, si es gusto de la Acacia.
RAIMUNDA: Claro está, que tendrán ellas que hablar de mil cosas.
DOÑA ISABEL: Pues con Dios todos, [con Dios] tío Eusebio, Esteban.
EUSEBIO: Vaya usted con Dios, doña Isabel… Muchas expresiones a su esposo.
DOÑA ISABEL: De su parte.
ENGRACIA: Con Dios; que lleven buen viaje…
FIDELA: Queden con Dios… (Salen todas las mujeres.)
EUSEBIO: ¡Qué nueva está doña Isabel! Y a la cuenta debe de andarse por mis años. Pero bien
dicen: quien tuvo, retuvo y guardó para la vejez; porque doña Isabel ha estao una buena
moza ande las haya habío.
ESTEBAN: Pero siéntese usted un poco, tío Eusebio. ¿Qué prisa le ha entrao?
EUSEBIO: Déjame estar, que es buena hora de volvernos, que viene muy oscuro. Pero tú no nos
acompañes; ya vienen los criados con nosotros.
ESTEBAN: Hasta el arroyo siquiera; es un paseo.
(Entran la RAIMUNDA, la ACACIA y la MILAGROS.)
EUSEBIO: Y vosotros, deciros tóo lo que tengáis que deciros.
ACACIA: Ya lo tenemos todo hablao.
EUSEBIO: ¡Eso te creerás tú!
RAIMUNDA: Vamos, tío Eusebio; no sofoque usted a la muchacha.
ACACIA: Muchas gracias de todo.
EUSEBIO: ¡Anda ésta! ¡Qué gracias!
ACACIA: Es muy precioso el aderezo.
EUSEBIO: Es lo más aparente que se ha encontrao.
RAIMUNDA: Demasiado para una labradora.
EUSEBIO. ¡Qué demasiado! Dejarse estar. Con más piedras que la custodia de Toledo lo hubiera yo querido. Abraza a tu suegra.
RAIMUNDA: Ven acá, hombre; que mucho tengo que quererte pa perdonarte lo que te me llevas. ¡La
hija de mis entrañas!
ESTEBAN: ¡Vaya! Vamos a jipar ahora… Mira la chica… Ya está hecha una Madalena.
MILAGROS: ¡Mujer!… ¡Acacia! (Rompe también a llorar.)
ESTEBAN: ¡Anda la otra! ¡Vaya, vaya!
EUSEBIO: No ser así… Los llantos por los difuntos. Pero una boda como ésta, tan a gusto de tóos…
Ea, alegrarse… y hasta muy pronto.
RAIMUNDA: Con Dios, tío Eusebio. Y a la Julia que la perdono que no haya venido un día como hoy.
EUSEBIO: Si ya sabes cómo anda de la vista. Había que haber puesto el carro y está esa subida de
los Berrocales pa matarse el ganao.
RAIMUNDA: Pues déle usted muchas expresiones y que se mejore.
EUSEBIO: De tu parte.
RAIMUNDA: Y andarse ya, andarse ya, que se hace noche. (A ESTEBAN.) ¿Tardarás mucho?
EUSEBIO: Ya le he dicho que no venga…
ESTEBAN: ¡No faltaba otra cosa! Iré hasta el arroyo. No esperarme a cenar.
RAIMUNDA: Sí que te esperamos. No es cosa de cenar solas un día como hoy. Y a la Milagros le da lo
mismo cenar un poco más tarde.
MILAGROS: Sí, señora; lo mismo.
EUSEBIO: ¡Con Dios!
RAIMUNDA: Bajamos a despedirles.
FAUSTINO: Yo tenía que decir una cosa a la Acacia…
EUSEBIO: Pues haberlo dejao pa mañana. ¡Como no habéis platicao tóo el día!
FAUSTINO: Si es que… unas veces que no me he acordao… y otras con el bullicio de la gente…
EUSEBIO: A ver po ande sales…
FAUSTINO: Si no es nada… Madre, que al venir, como cosa suya, me dio este escapulario pa la
Acacia; de las monjas de allá.
ACACIA: ¡Es muy precioso!
MILAGROS: ¡Bordao de lentejuela! ¡Y de la Virgen Santísima del Carmen!
RAIMUNDA: ¡Poca devoción que ella le tiene! Da las gracias a tu madre.
FAUSTINO: Está bendecío…
EUSEBIO: Bueno; ya hiciste el encargo. Capaz eras y de haberte vuelto con él y ¡hubiera tenido que
oír tu madre! Pero ¡qué corto eres, hijo! No sé yo a quién hayas salío… (Salen todos. La
escena queda sola un instante. Ha ido oscureciendo. Vuelven la RAIMUNDA, la ACACIA y la
MILAGROS.)
RAIMUNDA: Mucho se han entretenido; salen de noche… ¿Qué dices, hija? ¿Estás contenta?
ACACIA: Ya lo ve usted.
RAIMUNDA: ¡Ya lo ve usted! Pues eso quisiera yo: verlo… ¡Cualquiera sabe contigo!
ACACIA: Lo que estoy es cansada.
RAIMUNDA: ¡Es que hemos llevao un día! Desde las cinco y que estamos en pie en esta casa.
MILAGROS: Y que no habrá faltao nadie a darte el parabién.
RAIMUNDA: Pues todo el pueblo, puede decirse; principiando por el señor cura, que fue de los
primeritos. Ya le he dao pa que diga una misa y diez panes pa los más pobrecitos, que
de todos hay que acordarse un día así. ¡Bendito sea Dios, que nada nos falta! ¿Están ahí
las cerillas?
ACACIA: Aquí están, madre.
RAIMUNDA: Pues enciende esa luz, hija: que da tristeza esta oscuridad. (Llamando.) ¡Juliana, Juliana!
¿Ande andará ésa?
JULIANA: (Dentro y como desde abajo.) ¿Qué?
RAIMUNDA: Súbete pa acá una escoba y el cogedor.
JULIANA: (Idem.) De seguida subo.
RAIMUNDA: Voy a echarme otra falda; que ya no ha de venir nadie.
ACACIA: ¿Quiere usted que yo también me desnude?
RAIMUNDA: Tú déjate estar, que no tienes que trajinar en nada y un día es un día… (Entra la
JULIANA.)
JULIANA: ¿Barro aquí?
RAIMUNDA: No; deja ahí esa escoba. Recoge todo eso; lo friegas muy bien fregao, y lo pones en el
chinero: y cuidado con esas copas que es cristal fino.
JULIANA: ¿Me puedo comer un bizcocho?
RAIMUNDA: Sí, mujer, sí. ¡Que eres de golosona!
JULIANA: Pues sí que la hija de mi madre ha disfrutan de nada. En sacar vino y hojuelas pa todos
se me ha ido el día, con el sinfín de gente que aquí ha habío… Hoy, hoy se ha visto lo que
es esta casa pa todos; y tamién la del tío Eusebio, sin despreciar. Y ya se verá el día de la
boda. Yo sé quien va a bailartelo una onza de oro y quien va a bailarte una colcha
bordada de sedas, con unas flores que las ves tan preciosas de propias que te dan ganas
de cogerlas mismamente. Día grande ha de ser. ¡Bendito sea Dios!, de mucha alegría y
de muchos llantos también; yo la primera, que, no diré yo como tu madre, porque con
una madre no hay comparación de nada, pero quitao tu madre… Y que a más de lo que
es pa mí esta casa, el pensar en la moza que se me murió, ¡hija de mi vida!, que era así y
como eres tú ahora…
RAIMUNDA: ¡Vaya, Juliana!; arrea con todo eso y no nos encojas el corazón tú también, que ya
tenemos bastante ca uno con lo nuestro.
JULIANA: No permita Dios de afligir yo a nadie… Pero estos días así, no sé qué tienen que todo se
agolpa, bueno y malo, y quiere una alegrarse y se pone más entristecía… Y no digas, que
no he querío mentar a su padre de ella, esté en gloria. ¡Válganos Dios! ¡Si la hubiera
visto este día! Esta hija, que era pa él la gloria del mundo.
RAIMUNDA: ¿No callarás la boca?
JULIANA: ¡No me riñas, Raimunda! Que es como si castigaras a un perro fiel, que ya sabes que eso
he sido yo siempre pa esta casa y pa ti y pa tu hija; como un perro leal, con la ley de Dios
al pan que he comido siempre de esta casa, con la honra del mundo como todos lo
saben… (Sale.)
RAIMUNDA: ¡Qué Juliana!… Y dice bien; que ha sido siempre como un perro de leal y de fiel pa esta
casa. (Se pone a barrer.)
ACACIA: Madre…
RAIMUNDA: ¿Qué quieres, hija?
ACACIA: ¿Me da usted la llave de esta cómoda que quiero enseñarle a la Milagros unas cosillas?
RAIMUNDA: Ahí la tienes. Y ahí os quedáis, que voy a dar una vuelta a la cena.
(Sale. La ACACIA y la MILAGROS se sientan en el suelo y abren el cajón de abajo de la cómoda.)
ACACIA: Mira estos pendientes; me los ha regalao… Bueno, Esteban…, ahora no está mi madre; mi
madre quiere que le llame padre siempre.
MILAGROS: Y él bien te quiere.
ACACIA: Eso sí; pero padre y madre no hay más que unos… Estos pañuelos también me los trajo
él de Toledo; las letras las han bordao las monjas… Estas son tarjetas postales; mira qué
preciosas.
MILAGROS: ¡Qué señoras tan guapetonas!
ACACIA: Son cómicas de Madrid y de París de Francia… Mira estos niños qué ricos… Esta caja me
la trajo él también llena de dulces.
MILAGROS: Luego dirás…
ACACIA: Si no digo nada. Si yo bien veo que me quiere; pero yo hubiera querido mejor y estar yo
sola con mi madre.
MILAGROS: Tu madre no te ha querido menos por eso.
ACACIA: ¡Qué sé yo! Está muy ciega por él. No sé yo si tuviera que elegir entre mí y ese hombre…
MILAGROS: ¡Qué cosas dices! Ya ves, tú ahora te casas, y si tu madre hubiera seguido viuda bien sola
la dejabas.
ACACIA: Pero ¿tú crees y que yo me hubiera casao si me hubiera estao sola con mi madre?
MILAGROS: ¡Anda! ¿No te habías de haber casao? Lo mismo que ahora.
ACACIA: No lo creas. ¿Ande iba yo haber estao más ricamente que con mi madre en esta casa?
MILAGROS: Pues no tienes razón. Todos dicen que tu padrastro ha sido muy bueno para ti y con tu
madre. Si no hubiera sido así, ya tú ves, con lo que se habla en los pueblos…
ACACIA: Sí ha sido bueno; no diré yo otra cosa. Pero no me hubiera casao si mi madre no vuelve a
casarse.
MILAGROS: ¿Sabes lo que te digo?
ACACIA: ¿Qué?
MILAGROS: Que no van descaminados los que dicen y que tú no quieres a Faustino, que al que tú
quieres es a Norberto.
ACACIA: No es verdad. ¡Qué voy a quererle! Después de la acción que me hizo.
MILAGROS: Pero si todos dicen que fuiste tú quien le dejó.
ACACIA: ¡Que fui yo, que fui yo! Si él no hubiera dao motivo… En fin, no quiero hablar de esto…
Pero no dicen bien; quiero más a Faustino que le he querido a él.
MILAGROS: Así debe de ser. De otro modo mal harías en casarte. ¿Te han dicho que Norberto y se
fue del pueblo esta mañana? A la cuenta no ha querido estar aquí el día de hoy.
ACACIA: ¿Qué más tiene pa él este día que cualquiera otro? Mira, ésta es la última carta que me
escribió, después que concluimos… Como yo no he consentío volverle a ver… no sé pa
qué la guardo… Ahora mismito voy a hacerla pedazos. (La rompe.) ¡Ea!
MILAGROS: ¡Mujer, con qué rabia!…
ACACIA: Pa lo que dice…, y quemo los pedazos…
MILAGROS: ¡Mujer, no se inflame la lámpara!
ACACIA: (Abre la ventana.) Y ahora a la calle, al viento. ¡Acabao y bien acabao está todo!… ¡Qué
oscuridad de noche!
MILAGROS: (Asomándose también a la ventana.) Sí que está miedoso; sin luna y sin estrellas…
ACACIA: ¿Has oído?
MILAGROS: Habrá sido una puerta que habrán cerrao de golpe.
ACACIA: Ha sonao como un tiro.
MILAGROS: ¡Qué mujer! ¿Un tiro a estas horas? Si no es que avisan de algún fuego, y no se ve
resplandor de ninguna parte.
ACACIA: ¿Querrás creerme que estoy asustada?
MILAGROS: ¡Qué mujer!
ACACIA: (Corriendo de pronto hacia la puerta.) ¡Madre, madre!
RAIMUNDA: (Desde abajo.) ¡Hija!
ACACIA: ¿No ha oído usted nada?
RAIMUNDA: (Idem.) Sí, hija; ya he mandao a la Juliana a enterarse… No tengas susto.
ACACIA: ¡Ay, madre!
RAIMUNDA: (Idem.) ¡Calla, hija! Ya subo.
ACACIA: Ha sido un tiro lo que ha sonao, ha sido un tiro.
MILAGROS: Aunque así sea; nada malo habrá pasao.
ACACIA: ¡Dios lo haga! (Entra RAIMUNDA.)
RAIMUNDA: ¿Te has asustao, hija? No habrá sido nada.
ACACIA: También usted está asustada, madre…
RAIMUNDA: De verte a ti… Al pronto, pues como está tu padre fuera de casa, sí me he sobresaltao…
Pero no hay razón para ello. Nada malo puede haber pasao… ¡Calla! ¡Escucha! ¿Quién
habla abajo? ¡Ay, Virgen!
ACACIA: ¡Ay, madre, madre!
MILAGROS: ¿Qué dicen, qué dicen?
RAIMUNDA: No bajes tú, que ya voy yo.
ACACIA: No baje usted, madre.
RAIMUNDA: Si no sé qué he entendido… ¡Ay Esteban de mi vida y que no le haya pasao nada malo!
(Sale.)
MILAGROS: Abajo hay mucha gente…, pero desde aquí no les entiendo lo que hablan.
ACACIA: Algo malo ha sido, algo malo ha sido. ¡Ay, lo que estoy pensando!
MILAGROS: También yo, pero no quiero decírtelo.
ACACIA: ¿Qué crees tú que ha sido?
MILAGROS: No quiero decírtelo, no quiero decírtelo.
RAIMUNDA: (Desde abajo.) ¡Ay, Virgen Santísima del Carmen! ¡Ay, qué desgracia! ¡Ay, esa pobre
madre cuando lo sepa y que han matao a su hijo! ¡Ay, no quiero pensarlo! ¡Ay, qué
desgracia, qué desgracia pa todos!
ACACIA: ¿Has entendío?… Mi madre… ¡Madre…, madre!…
RAIMUNDA: ¡Hija, hija, no bajes! ¡Ya voy, ya voy!
(Entran la RAIMUNDA, la FIDELA, la ENGRACIA y algunas mujeres.)
ACACIA: Pero ¿qué ha pasao, qué ha pasao? Ha habido una muerte, ¿verdad?, ha habido una
muerte.
RAIMUNDA: ¡Hija de mi vida! ¡Faustino, Faustino!…
ACACIA: ¿Qué?
RAIMUNDA: Que lo han matao, que lo han matao de un tiro a la salida del pueblo.
ACACIA: ¡Ay madre! ¿Y quien ha sido, quién ha sido?
RAIMUNDA: No se sabe…, no han visto a nadie… Pero todos dicen y que ha sido Norberto; pa que sea
mayor la desgracia que nos ha venido a todos.
ENGRACIA: No puede haber sido otro.
MUJERES: ¡Norberto!… ¡Norberto!
FIDELA: Ya han acudío los de justicia.
ENGRACIA: Lo traerán preso.
RAIMUNDA: Aquí está tu padre. (Entra ESTEBAN.) ¡Esteban de mi vida! ¿Cómo ha sido? ¿Qué sabes
tú?
ESTEBAN: ¡Qué tengo de saber! Lo que todos… Vosotras no me salgáis de aquí, no tenéis que hacer
nada por el pueblo.
RAIMUNDA: ¡Y ese padre, cómo estará! ¡Y aquella madre, cuando le lleven a su hijo, que salió esta
mañana de casa lleno de vida y lleno de ilusiones y vea que se lo traen muerto de tan
mala muerte, asesinao de esa manera!
ENGRACIA: Con la horca no paga y el que haiga sío.
FIDELA: Aquí, aquí mismo habían de matarlo.
RAIMUNDA: Yo quisiera verlo, Esteban; que no se lo lleven sin verlo… Y esta hija también; al fin iba a ser su marido.
ESTEBAN: No acelerarse; lugar habrá para todo. Esta noche no os mováis de aquí, ya lo he dicho.
Ahora no tiene que hacer allí nadie más que la justicia; ni el médico ni el cura han
podido hacer nada. Yo me vuelvo pa allá, que a todos han de tomarnos declaración.
(Sale ESTEBAN.)
RAIMUNDA: Tiene razón tu padre. ¿Qué podemos va hacer por él? Encomendarle su alma a Dios…
Y a esa pobre madre que no se me quita del pensamiento… No estés así, hija, que me
asustas más que si te viera llorar y gritar. ¡Ay, quién nos hubiera dicho esta mañana lo
que tenía que sucedernos tan pronto!
ENGRACIA: El corazón y dicen que le ha partío.
FIDELA: Redondo cayó del caballo.
RAIMUNDA: ¡Qué borrón y qué deshonra pa este pueblo y que de aquí haya salido el asesino con tan
mala entraña! ¡Y que sea de nuestra familia pa mayor vergüenza!
GASPARA: Eso es lo que aún no sabemos nadie.
RAIMUNDA: ¿Y quién otro puede haber sido? Si lo dicen todos…
ENGRACIA: Todos lo dicen. Norberto ha sido.
FIDELA: Norberto, no puede haber sido otro.
RAIMUNDA: Milagros, hija, enciende esas luces a la Virgen y vamos a rezarle un rosario ya que no
podamos hacer otra cosa más que rezarle por su alma.
GASPARA: ¡El Señor le haiga perdonao!
ENGRACIA: Que ha muerto sin confesión.
FIDELA: Y estará su alma en pena. ¡Dios nos libre!
RAIMUNDA: (A MILAGROS.) Lleva tú el rosario; yo ni puedo rezar. ¡Esa madre, esa madre! (Empiezan a rezar el rosario. Telón.)
  • Contextualización
Jacinto Benavente (Madrid, 1866 – 1954) es uno de los más importantes dramaturgos modernos del teatro español. Dominó las tablas en el primer tercio del siglo XX con su teatro naturalista y convencional, dirigido a un público burgués. Sus obras iniciales eran más críticas, pero a medida que pasan los años, se hace más convencional; trata de satisfacer el gusto del espectador burgués, que llena los teatros y de quien él vive.
Se ha reconocido un alto dominio de la “carpintería teatral” y de la lengua castellana, lo que es indudable. Se le ha criticado su escamoteo de los momentos fuertes, su tendencia a la narración de las acciones decisivas (en vez de representarlas) y en quedarse en un planteamiento ramplón de infidelidades de marido burgués, finalmente perdonado.
Sus dos mejores obras son Los intereses creados, y La malquerida (1913), que ahora analizamos; La noche del sábado (1903) es otra pieza original y sorprendente obra. Durante la guerra civil española, Benavente estuvo (acaso involuntariamente) del lado republicano. Su fuerte adhesión al franquismo, tras la guerra civil, le ha costado severas críticas y cierto menosprecio de la crítica, acaso no del todo merecido desde el punto de vista literario. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1922, signo de la aceptación y repercusión de su teatro en ese momento.
6) Interpretación y valoración
La malquerida es una pieza dramática muy interesante por el tema que aborda: los amores ilícitos de un padrastro con su hijastra. El enfoque que le imprime también es original: ambos tratan de reprimir sus impulsos, pero, al final, se desbordan trágicamente. El ambiente rural, un tanto rudo y asilvestrado, recuerda algunos dramas de Lope de Vega. El hecho de que todos piensen y hablen muy ramplonamente rebaja bastante la fuerza dramática.
El desarrollo es muy acertado. La tensión dramática crece de un modo sostenido y convincente, aunque el último acto quizá se alarga más de la cuenta. Siempre se ha reconocido el dominio de la “carpintería teatral” por parte de Benavente, lo cual es bien cierto. Los cambios de acción, de lugar y de tiempo resultan muy interesantes. La caracterización de los personajes es verosímil, aunque queda como incompleta. Nos gustaría saber algo más sobre la auténtica personalidad de Esteban, de Acacia, etc. 
El conjunto de la pieza es estimable por el tema que aborda y su desarrollo. El final, sin embargo, parece algo forzado. Muere la madre y su marido y su hija siguen vivos. ¿Qué pasará después? No se indica, pero gozarán de un amor y una situación inmerecida.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido de la pieza dramática (aproximadamente, 150 palabras).
2) Señala su tema y sus apartados temáticos. Para ello, contesta a la cuestión ¿cómo se expresa el tema principal?
3) Caracteriza a los personajes, física y psicológicamente. Forma un retrato de cada.
4) Indica el lugar y el tiempo en que se desarrolla la acción dramática. Explícalos y establece su relevancia para el sentido de la obra.
5) Localiza una docena de recursos estilísticos y explica su eficacia significativa y estética.
6) ¿Cómo hablan los personajes? ¿Cuáles son las razones de su modo de expresión?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Explica el título de la obra. ¿Por qué Acacia es “malquerida”?
2) ¿Quién es el personaje que lleva el peso de la acción? ¿Qué interés tiene en que se sepa la verdad sobre la muerte de Faustino? 
3) ¿Qué papel desempeñan las mujeres en el drama? ¿Se mueven en el mismo plano social, económico y cultural que los hombres? Razona tu respuesta.  
4) La pasión amorosa descontrolada, ¿es algo humano e inevitable,o solo aparece en algunas personas?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Documéntate sobre el dramaturgo Jacinto Benavente realiza una exposición en la clase con ayuda de medios TIC, creando un póster, etc.
2) Muchas personas se ven arrastradas por un impulso amoroso ilícito e inaceptado por la sociedad. Ello provoca un fuerte conflicto personal y colectivo (de la persona con la sociedad en la que vive), como vemos en esta pieza. Reflexiona sobre esta cuestión y expón tus ideas al respecto. Puedes hacerlo en papel, por imagen –-dibujo, fotografía–, con música, o todos los medios combinados a la vez.
3) Escribe un relato de ficción o una pieza dramática basado en la reflexión sobre la importancia de la pasión amorosa en nuestra vida.
4) Se puede realizar una pequeña dramatización, o lectura dramatizada (con el apoyo del texto) de parte o de toda la obra. Se puede acompañar de imágenes alusivas y música, ante la clase o la comunidad educativa. Ahí se pondrá de manifiesto la gracia y significación de la obra de nuestro dramaturgo.
2.4. Comentario de texto específico
Se ofrece el final de la comedia, para realizar una exégesis textual. Se acompaña una plantilla de cuestiones para conducir su realización.
ACTO TERCERO. ESCENA XI
DICHAS y ESTEBAN.
RAIMUNDA: ¡Esteban!
ESTEBAN: ¡Tié razón, tié razón! ¡No es ella la que tié que salir de esta casa! Pero yo no quieo que
sea ella quien me entregue a la Justicia. Me entregaré yo mismo. ¡Descuida! ¡Y antes de
que puean entrar aquí, les saldré yo al encuentro! ¡Déjame tú, Raimunda! Te queda tu
hija. Ya sé que tú me hubieas perdonao. ¡Ella no! ¡Ella me ha aborrecío siempre!
RAIMUNDA: No, Esteban. ¡Esteban de mi alma!
ESTEBAN: ¡Déjame, déjame, o llamo al padre de Norberto y se lo confieso tóo aquí mismo!
RAIMUNDA: Hija, ya lo ves. Y ha sío por ti. ¡Esteban, Esteban!
ACACIA: ¡No le deje usted salir, madre!
RAIMUNDA: ¡Ah!
ESTEBAN: ¿Quiés ser tú quien me delate? ¿Por qué me has odiao tanto? ¡Si yo te hubiea oído tan
siquiera una vez llamarme padre! ¡Si tú pudieas saber cómo te he querío yo siempre!
ACACIA: ¡Madre, madre!
ESTEBAN: Malquerida habrás sío sin yo quererlo. Pero antes, ¡cómo te había yo querío!
RAIMUNDA: ¿No le llamarás nunca padre, hija?
ESTEBAN: No me perdonará nunca.
RAIMUNDA: Sí, hija, abrázale. Que te oiga llamarle padre. ¡Y hasta los muertos han de perdonarnos       y han de alegrarse con nosotros!
ESTEBAN: ¡Hija!
ACACIA: ¡Esteban! ¡Dios mío, Esteban!
ESTEBAN: ¡Ah!
RAIMUNDA: ¿Aún no le dices padre? Qué, ¿ha perdío el sentío? ¡Ah!, ¿boca con boca y tú abrazao con
ella? ¡Quita, aparta, que ahora veo por qué no querías llamarle padre! ¡Que ahora veo
que has sío tú quien ha tenío la culpa de tóo, maldecía!
ACACIA: Sí, sí. ¡Máteme usted! Es verdad, es la verdad. ¡Ha sío el único hombre a quien he querío!
ESTEBAN: ¡Ah!
RAIMUNDA: ¿Qué dice, qué dice? ¡Te mato! ¡Maldecía!
ESTEBAN: ¡No te acerques!
ACACIA: ¡Defiéndame usted!
ESTEBAN: ¡No te acerques, te digo!
RAIMUNDA: ¡Ah! ¡Así! ¡Ya estáis descubiertos! ¡Más vale así! ¡Ya no podrá pesar sobre mí una
muerte! ¡Que vengan tóos! ¡Aquí, acudir toa la gente! ¡Prender al asesino! ¡Y a esa mala
mujer, que no es hija mía!
ACACIA: ¡Huya usted, huya usted!
ESTEBAN: ¡Contigo! ¡Junto a ti siempre! ¡Hasta el infierno! ¡Si he de condenarme por haberte
querío! ¡Vamos los dos! ¡Que nos den caza si puén entre esos riscos! ¡Pa quererte y pa
guardarte seré como las fieras, que no conocen padres ni hermanos!
RAIMUNDA: ¡Aquí, aquí! ¡Ahí está el asesino! ¡Prenderle! ¡El asesino! (Han llegado por diferentes puertas el RUBIO, BERNABÉ y la JULIANA, y gente del pueblo.)
ESTEBAN: ¡Abrir paso, que no miraré náa!
RAIMUNDA: ¡No saldrás! ¡Al asesino!
ESTEBAN: ¡Abrir paso, digo!
RAIMUNDA: ¡Cuando me haigas matao!
ESTEBAN: ¡Pues así! (Dispara la escopeta y hiere a RAIMUNDA)
RAIMUNDA: ¡Ah!
JULIANA: ¡Jesús! ¡Raimunda! ¡Hija!
RUBIO: ¿Qué ha hecho usted, qué ha hecho usted?
UNO: ¡Matarle!
ESTEBAN: ¡Matarme si queréis, no me defiendo!
BERNABÉ: ¡No; entregarle vivo a la Justicia! 
JULIANA: ¡Ese hombre ha sío, ese mal hombre! ¡Raimunda! ¡La ha matao! ¡Raimunda! ¿No me
oyes?
RAIMUNDA: ¡Sí, Juliana, sí! ¡No quisiera morir sin confesión! ¡Y me muero! ¡Mía cuánta sangre! Pero
¡no importa! ¡Ha sío por mi hija! ¡Mi hija!
JULIANA: ¡Acacia! ¿Ande estás?
ACACIA: ¡Madre, madre!
RAIMUNDA: ¡Ah! ¡Menos mal, que creí que aún fuea por él por quien llorases!
ACACIA: ¡No, madre, no! ¡Usted es mi madre!
JULIANA: ¡Se muere, se muere! ¡Raimunda, hija!
ACACIA: ¡Madre, madre mía!
RAIMUNDA: ¡Ese hombre ya no podrá náa contra ti! ¡Estás salva! ¡Bendita esta sangre que salva, como la sangre de Nuestro Señor!
 
SUGERENCIAS PARA COMENTARIO DE TEXTO O EXÉGESIS TEXTUAL
A continuación se propone una plantilla de trabajo para cada uno de los poemas. El docente puede ampliarla, reducirla, conforme a sus circunstancias.
Comprensión lectora
1) Resume el texto recogiendo su contenido esencial (120 palabras aprox., equivalentes a 10 líneas).
2) Indica los temas tratados en breves enunciados sintéticos.
3) Señala los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes conforme a sus intervenciones.
Interpretación y pensamiento analítico
5) Analiza cómo los recursos estilísticos crean significado (doce, aproximadamente).
6) Contextualiza al autor y su obra según su entorno social, histórico, cultural y personal del autor.
7) Interpreta y discierne la intención (¿para qué me quiere hablar de estos asuntos) y el sentido  (¿por qué y cómo me desea transmitir este tema?) del poema.
8) Valora personalmente tu apreciación lectora: pondera la actualidad y el atractivo del tema, de la disposición formal, de la originalidad creativa, etc.
Fomento de la creatividad
9) Transforma el diálogo imprimiendo un nuevo sentido al final de la obra.
 

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Jacinto Benavente: “Los intereses creados”; análisis y propuesta didáctica

JACINTO BENAVENTE: “Los intereses creados”
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Acto primero. Cuadro I
Escena 1
La acción se desenvuelve en el siglo XVIII, en una ciudad innominada. Leandro y Crispín llegan a ella por primera vez y lo ignoran todo. Son muy pobres, lo que es un grave inconveniente; no saben cómo encarar su futuro con cierta solvencia. Crispín, criado, le propone a Leandro, su señor, pasar por ricos y poderosos. Le recomienda que crea en su papel, pues es la única manera de prosperar. Llaman impetuosamente a la puerta de una hostería u hospedería (de más categoría que una posada) con apremio y aires de grandeza.
Escena 2
Leandro hace de gran señor, en misión secreta. Crispín, de criado. Leandro lo golpea con la espada por hablar de más, desvelando sus planes secretos de gran importancia. Al hostelero también le caen cuatro espadazos. El hostelero pregunta quién es y a dónde va, siguiendo las ordenanzas, pero Leandro y Crispín dan largas.
Escena 3
Un Capitán que viene derrotado de la guerra, dirigida por gente corrupta y venal, y un Arlequín que se las da de poeta llegan a la posada. Son pobres y aceptan resignadamente su destino.
Escena 4
Les preparan un buen banquete, con vino de calidad. Arlequín pasa a ser el mejor poeta del mundo. El Capitán el arduo y valiente soldado con que tomaron Peñas Rojas, en los Campos Negros. Tono de zumba de Crispín relatando la batalla. Le exige al hostelero entregarle sesenta escudos a Arlequín y el Capitán, que reconocen que están sin blanca. Leandro contrata a todo con tono grave “Cierto”.
Cuadro II
Escena 1
Sirena, ya mayor, vive con Colombina, que no llega a los veinte; está enamorada de Arlequín; viven en pobreza; el sastre y los demás oficios ya no le fía. Esta noche organiza una fiesta en su casa. Acude Polichinela y su mujer, junto con su hija, ya casadera. Sirena trata de mediar en el matrimonio de la joven con cualquier rico, para obtener beneficio. Van a organizar una farsa de fiesta con la ayuda de Arlequín.
Escena 2
Crispín aparece ante Colombina, cuando esta pensaba que era Arlequín. Crispín ya conoce la situación de la fiesta-farsa. Le pide que le ayude a que su señor, soberbio, rico, noble y poderoso, se enamore de Silvia, la hija de Polichinela. Crispín hace una comparación contrastiva entre la honra y lealtad de su señor, del que no da el nombre, y él mismo, que es bajo ruin.
Escena 3
Crispín le entrega un papel a Sirena, donde Leandro, el “gran señor”, le entrega 100.000 escudos ahora y otros tantos la muerte de Polichinela, si logra que su hija Silvia se case con él. Sirena se hace la enojada y ofendida, pero ya suena la música. Le pide que se mantenga la farsa: 
CRISPÍN.-Doña Sirena, ¡excusad la indignación! No hay nadie presente que pueda importaros. Guardad ese papel junto con otros, y no se hable más del asunto. Mi señor no os propone nada indecoroso, ni vos consentiríais en ello. . . Cuanto aquí sucede será obra de la casualidad y del amor. Fui yo, el criado, el único que tramó estas cosas indignas. Vos sois siempre la noble dama, mi amo el noble señor, que al encontraros esta noche en la fiesta, hablaréis de mil cosas galantes y delicadas, mientras vuestros convidados pasean y conversan a vuestro alrededor, con admiraciones a la hermosura de las damas,  al arte de sus galas, a la esplendidez del agasajo, a la dulzura de la música y a la gracia de los bailarines… ¿Y quién se atreverá a decir que no es esto todo? ¿No es así la vida, una fiesta en que la música sirve para disimular palabras y las palabras para disimular pensamientos? Que la música suene incesante, que la conversación se anime con alegres risas, que la cena esté bien servida, es todo lo que importa a los convidados. Y ved aquí a mi señor, que llega a saludaros con toda gentileza.
Escena 4
Se conciertan los seis: Leandro, Crispín; Capitán y Arlequín; Sirena y Colombina. Con reticencias de esta última, piensan seguir con la farsa, a ver qué pasa. Les interesa porque están arruinados.
Escena 5
Laura y Risela, dos damas de la ciudad, acuden a la fiesta. Se intercambian saludos hipócritas. Hablan del noble caballero que acudirá a la fiesta. Se dice por la ciudad que es embajador de Venecia, o Francia, o que busca esposa para el Gran Turco. Que es guapo… 
Escena 6
Polichinela, su mujer y Silvia entran en la fiesta. Él es avaro y materialista; la mujer, ostentosa; Silvia, chica normal, según el padre muy dada a novelera. Sirena le anuncia que le presentará a un noble de grandes cualidades.
Escena 7
Crispín se hace el encontradizo con Polichinela. Se presenta como antiguo compañero conmilitón de la guerra y de servicio a amos. Le insinúa que sabe que mató a su primer señor en Nápoles, primera mujer en Bolonia y primer mercader judío en Venecia. Conoce su pasado criminal. Polichinela cede y dice que le ayudará. Crispín le pide que su hija no escuche a su señor, que es muy apuesto y palabrero.
Escena 8
Polichinela separa a su hija del noble caballero, Leandro, y la reprende. La mujer del rico confiesa a las otras que, a veces, le ha pegado y luego lo arregla con un regalo.
Escena 9
Crispín le confiesa a Leandro que conoce a Polichinela de atrás y lo engaña con la lealtad, pues con trampas no puede. Leandro se ha enamorado de verdad de Silvia.
Escena 10
Leandro y Silvia se declaran su amor. Él tiene reparos por la farsa que representa. Ella canta una canción.
Acto segundo. Cuadro III
Escena 1
Crispín cuenta al Capitán y a Arlequín que unos hombres armados atacaron a su señor, Leandro, cuando platicaba con Silvia por el muro del jardín. Uno de los atacantes confesó que fue obra de Polichinela. Crispín hace saber su turbio pasado, para que se propague por la ciudad. El Capitán jura matarlo, pero el criado lo calma.
Escena 2
Silvia está escondida en casa de Sirena y no piensa salir de allí hasta que su padre le conceda el matrimonio con Leandro. Crispín hace correr la fama de la nobleza de su señor, de su coraje con las armas y de su enamoramiento tremendo con Silvia.
Escena 3
Los “amigos” se disponen a encender los ánimos en la ciudad contra Polichinela, que quiso asesinar a un caballero para que no saliera con su hija. Crispín los dirige a todos con astucia. Colombina también colabora.
Escena 4
Crispín reconoce que los matones los contrató él para fingir el asalto; le dice a Leandro que ame de verdad y ya está. Leandro quiere huir, pues le parece indigno engañar a Silvia con su pasado. Aquel le recuerda que es tarde, que deben actuar con astucia. Deben mucho dinero a todos los que los han acogido a crédito. Vienen huyendo de Bolonia y otras ciudades italianas por los pufos cometidos.
Escena 5
Sirena conoce la verdad y se la dice a Leandro y a Crispín. Exige su trato porque está necesitada. Ha traído a Silvia con ella. Polichinela descubrió la ciudad y han llegado de Bolonia unos alguaciles y un juez para prenderlo. Leandro se hace el herido porque lo visitará Silvia. No quiere pero los otros le obligan.
Escena 6
Leandro le confiesa a Silvia la verdad, pero ella no lo cree. Odia a su padre.
Escena 7
Llega la justicia a casa de Leandro. Esconden a Silvia en un camerín. Leandro huye por la ventana. Crispín los espera a todos, con aire grave.
Escena 8
Esta escena es larga. Pantalón, prestamista de Leandro, exige su dinero; y el hostelero; el capitán, reparar su honra; Arlequín, su prestigio de poeta. El doctor en leyes, que es el juez, exige cobrar sus estipendios. Pero Polichinela se opone al matrimonio ferozmente. Crispín los convence a todos: nada cobrarán, pues son pícaros y pobres, si los condenan. Es mejor el matrimonio. Dice que ya está consumado. Descorre un telón y aparecen Leandro, Silvia, Sirena, Colombina y la señora de Polichinela.
Escena 9
El secretario recibe una cadena de oro. Todos presionan exclamando al unísono que se caen Leandro y Silvia. El padre, Polichinela, al fin, cede, pero piensa desheredarla. Interviene su mujer y le obliga a rectificar. Crispín deja de servir a Leandro, amistosamente. Los intereses atan a las personas, advierte Crispín. Silvia, en una intervención final, lo admite. El mundo es como un teatro, los títeres se mueven por su egoísmo, pero hay algo sutil y hermoso que también es parte del hombre: el amor; lo contrario de los intereses.
2) Temas de la comedia
Los temas que plantea esta comedia son:
– El beneficio económico mueve a las personas a actuar inmoral y cínicamente.
– La hipocresía abunda en las relaciones humanas. Muchos disimulan lo que son y esconden sus verdaderas intenciones por provecho personal.
– El egoísmo es muy abundante; muchas personas, independientemente de su clase social, actúan movidos por el afán de lucro y la avaricia.
– Solo el amor verdadero salva a las personas de caer en vicios horrendos y en traiciones con severas consecuencias.
3) Apartados temáticos
Esta comedia presenta una estructura muy clásica:
-Una introducción donde se presentan los personajes y el conflicto. Es breve; ocupa el primer cuadro, con sus cuatro escenas. Ahí conocemos a Crispín, Leandro, el Capitán y Arlequín, con sus penosas circunstancias económicas y sus dificultades para sobrevivir.
-Un nudo o desarrollo que ocupa el resto del acto II, hasta la escena octava, incluida, del segundo acto. El enredo se complica, el embrollo se adensa y más personas se ven atrapadas en la dinámica de mentiras de Crispín.
-Un desenlace condensado en la novena y última escena del acto III, que es el final. La tensión dramática alcanza una solución razonable, bondadosa y feliz para todos.
4) Personajes
Los personajes corresponden a la “comedia del Arte” italiana. Son tipos fijos con un papel previsible (casi como los de la comedia nacional española fundada por Lope de Vega).
Crispín es el personaje principal, casi protagonista. Posee todas las características del pícaro; atrevido, astuto y buen conocedor de la naturaleza humana. Manipula a todos para poder alcanzar su éxito. En su intervención final observamos más nobleza en su fondo de la que cabía suponer. Busca la satisfacción de las necesidades materiales de Leandro, su amigo y señor, jugando con las circunstancias y forzando la situación al límite. Incluso cambia la opinión pública de la ciudad, volviéndola en contra de Polichinela, para favorecer sus intereses. Gran manipulador, no duda en extorsionar a Polichinela para obligarle a aceptar sus condiciones.
Leandro, supuesto señor de Crispín, es el segundo personaje en importancia. Muestra una nobleza de fondo, despertada por el amor verdadero que siente por Silvia. Habla poco, porque lo exige su papel de hombre noble y grave, poco propenso a intervenir si no es por necesidad. Al final, al descubrirle su farsa a Silvia, muestra nobleza de corazón, que se ve recompensado por el amor de ella.
Silvia, la joven dama guapa y rica, cumple su papel esperable. Sin embargo, perdona el engaño de Leandro y está dispuesta a apechugar con las consecuencias de sus actos amorosos.
Polichinela, el viejo padre, avaro, tramposo, y con un pasado muy turbio, con asesinatos incluidos, es astuto y firme en sus planes. No cede así por las buenas y, de hecho, hasta el último momento no cede. Egoísta y mandón, ejerce su autoridad sin miramientos y con abusos.
El abogado, o juez, es tan venal como cabía esperar. Los enreda a todos con sus silogismos y sus tecnicismos. Ante la perspectiva de perder sus abundantes honorarios, cede en todo su galimatías mental y se apunta al carro de los practicistas. Su opinión es determinante para que Polichinela ceda.
Sirena y Colombina son dos mujeres solteras que mantienen una farsa social a duras penas. Quieren pasar por ricas y de amplia vida social, pero están atenazadas por la pobreza. Pronto comprenden que lo mejor es aliarse con Crispín, para asegurar la ganancia.
El Capitán y Arlequín son más nobles que la media. Caen en el engaño porque los manipulan; quieren salir en un primer momento, y aún después. Se muestran más firmes y honrados que la media. Al fin, se ven recompensados, como todos los demás.
5) Lugar y tiempo de la acción dramática
La acción se desarrolla en una ciudad innominada. Podemos deducir, por el contexto, que es italiana; se cita Bolonia, Venecia, Nápoles, etc. Apenas se dan unos apuntes. Los espacios escénicos son tres: la hospedería, la casa de Colombina y Sirena y la casa alquilada por Leandro y Crispín, por este orden. 
El tiempo de la escritura y del estreno corresponde a 1907. La acción dramática, como se apunta al principio, es el siglo XVIII, sin mayores precisiones. La duración no está determinada, pero se puede deducir por el desarrollo que apenas son unas semanas; menos de un mes, seguramente, pues todo pasa rápido.
6) Comentario estilístico
Los personajes hablan con naturalidad y cierta sencillez expresiva. Rehúyen, por tanto, del lenguaje barroco o retoricista. Lógicamente, aparecen algunos arcaísmos y el empleo de los tiempos verbales como se supone que se hablaba en español clásico (por ejemplo, el empleo de “vos” por “tú”).
Benavente aplica a rajatabla el principio de llaneza expresiva. Las intervenciones no son muy largas, ni los circunloquios abundan. Todos se expresan directa y claramente, con más o menos énfasis, conforme a la situación escénica. Transcribimos un ejemplo de la escena 8.ª del segundo acto:
CRISPÍN.-Ya escribiréis cuando sea preciso. Dejadme ahora hablar aparte con estos honrados señores.
DOCTOR.-Si os conviene sacar testimonio de cuanto aquí les digáis…
CRISPÍN.-Por ningún modo. No se escriba una letra, o no hablaré palabra.
CAPITÁN.-Deje hablar al mozo.
CRISPÍN.- ¿Y qué he de deciros? ¿De qué os quejáis? ¿De haber perdido vuestro dinero? ¿Qué pretendéis? ¿Recobrarlo?
PANTALÓN.- ¡Eso, eso! ¡Mi dinero!
HOSTELEROS…-¡Nuestro dinero!
CRISPÍN.-Pues escuchadme… ¿De dónde habéis de cobrarlo si así quitáis crédito a mi señor y así hacéis imposible su boda con la hija del señor Polichinela? ¡Voto a. . ., que siempre pedí tratar con pícaros mejor que con necios! Ved lo que hicisteis y cómo se compondrá ahora con la Justicia de por medio. ¿Qué lograréis ahora si dan con nosotros en galeras o en sitio peor? ¿Será buena moneda para cobraros las túrdigas de nuestro pellejo? ¿Seréis más ricos, más nobles o más grandes cuando nosotros estemos perdidos? En cambio, si no nos hubierais estorbado a tan mal tiempo, hoy, hoy mismo tendríais vuestro dinero, con todos sus intereses…, que ellos solos bastarían a llevaros a la horca, si la Justicia no estuviera en esas manos y en esas plumas. . . Ahora haced lo que os plazca, que ya os dije lo que os convenía…
DOCTOR.-Quedaron suspensos…
CAPITÁN.-Yo aún no puedo creer que ellos sean tales bellacos.
POLICHINELA.-Este Crispín… capaz será de convencerlos.
PANTALÓN.-(Al Hostelero.) ¿Qué decís a esto? Bien mirado. . .
HOSTELERO.- ¿Qué decís vos?
PANTALÓN.-Dices que hoy mismo se hubiera casado tu amo con la hija del señor Polichinela. ¿Y si él no da su consentimiento?. . .
7) Contextualización
Jacinto Benavente (Madrid, 1866 – 1954) es uno de los más importantes dramaturgos modernos del teatro español. Dominó las tablas en el primer tercio del siglo XX con su teatro naturalista y convencional, dirigido a un público burgués. Sus obras iniciales eran más críticas, pero a medida que pasan los años, se hace más convencional; trata de satisfacer el gusto del espectador burgués, que llena los teatros y de quien él vive.
Se ha reconocido un alto dominio de la “carpintería teatral” y de la lengua castellana, lo que es indudable. Se le ha criticado su escamoteo de los momentos fuertes, su tendencia a la narración de las acciones decisivas (en vez de representarlas) y en quedarse en un planteamiento ramplón de infidelidades de marido burgués, finalmente perdonado.
Sus dos mejores obras son Los intereses creados, que ahora analizamos, y La malquerida (1913); La noche del sábado (1903) es otra original y sorprendente obra. Durante la guerra civil española, Benavente estuvo (acaso involuntariamente) del lado republicano. Su fuerte adhesión al franquismo, tras la guerra civil, le ha costado severas críticas y cierto menosprecio de la crítica, acaso no del todo merecido. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1922, signo de la aceptación y repercusión de su teatro en ese momento.
8) Interpretación y valoración
Los intereses creados es una pieza dramática que aborda un asunto universal y de permanente vigencia: por nuestros intereses, principalmente económicos, dejamos a un lado los principios morales. Ello supone una renuncia a nuestros valores éticos y a una pauta de conducta ajustada a la decencia personal. Benavente sitúa esta acción en un ambiente italiano, en el siglo XVIII. 
El desarrollo argumental es muy sólido y está muy bien apuntalado: detalles, personajes y acciones resultan verosímiles y familiares para el lector/espectador. Todo es como bien conocido, es decir, la vigencia del asunto y el modo de acercarlo a nosotros es verosímil y consistente.
Los personajes benaventianos resultan verosímiles y consistentes. Los “vemos” moviéndose en la vida cotidiana, con sus preocupaciones e ilusiones. Una de las reflexiones que se desprenden de la pieza es que la perseverancia y la fe en los proyectos u objetivos vitales es una pieza clave para alcanzar el éxito. Benavente tiende a los finales satisfactorios en los que los conflictos se resuelven amablemente. 
Los diálogos son frescos y relevantes para conocer la personalidad de los personajes. Es uno de los aspectos más interesantes de esta pieza. Los diálogos son naturales y verosímiles, lo que aumenta el interés y la consistencia significativa.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido de la pieza dramática (aproximadamente, 150 palabras).
2) Señala su tema y sus apartados temáticos. Para ello, contesta a la cuestión ¿cómo se expresa el tema principal?
3) Caracteriza a los personajes, física y psicológicamente. Forma un retrato de cada.
4) Indica el lugar y el tiempo en que se desarrolla la acción dramática. Explícalos y establece su relevancia para el sentido de la obra.
5) Localiza una docena de recursos estilísticos y explica su eficacia significativa y estética.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Explica el título de la obra. ¿Qué son los “intereses” y a qué se refiere con “creados”?
2) ¿Quién es el personaje que lleva el peso de la acción? ¿Qué interés tiene en que se llegue a un final satisfactorio? 
3) ¿Qué papel desempeñan las mujeres en el drama? ¿Se mueven en el mismo plano social, económico y cultural que los hombres? Razona tu respuesta.  
4) El deseo de acumular riqueza, ¿es algo humano e inevitable,o solo aparece en algunas personas?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Documéntate sobre el dramaturgo Jacinto Benavente realiza una exposición en la clase con ayuda de medios TIC, creando un póster, etc.
2) Muchas personas desean acumular riqueza para llevar una vida mejor, como vemos en esta pieza. Reflexiona sobre esta cuestión y expón tus ideas al respecto. Puedes hacerlo en papel, por imagen –-dibujo, fotografía–, con música, o todos los medios combinados a la vez.
3) Escribe un relato de ficción o una pieza dramática basado en la reflexión sobre la importancia de los intereses individuales (acumulación de riqueza, o de poder, o de influencia…) en nuestra vida.
4) Se puede realizar una pequeña dramatización, o lectura dramatizada (con el apoyo del texto) de parte o de toda la obra. Se puede acompañar de imágenes alusivas y música, ante la clase o la comunidad educativa. Ahí se pondrá de manifiesto la gracia y significación de la obra de nuestro dramaturgo.
2.4. Comentario de texto específico
Se ofrece el final de la comedia, para realizar una exégesis textual. Se acompaña una plantilla de cuestiones para conducir su realización.
CRISPÍN.-Y ahora, Doctor, ese proceso, ¿habrá tierra bastante en la tierra para echarle encima?
DOCTOR.-Mi previsión se anticipa a todo. Bastará con puntuar debidamente algún concepto. . . Ved aquí: donde dice. . . “Y resultando que si no declaró. . . “, basta una coma, y dice: “Y resultando que si, no declaró. . . ” Y aquí: “Y resultando que no debe condenársele”, fuera la coma, y dice: ‘“Y resultando que no debe condenársele…”
CRISPÍN.- ¡Oh, admirable coma! ¡Maravillosa coma! ¡Genio de la Justicia! ¡Oráculo de la Ley! ¡Monstruo de la Jurisprudencia!
DOCTOR.-Ahora confío en la grandeza de tu señor.
CRISPÍN.-Descuidad. Nadie mejor que vos sabe cómo el dinero puede cambiar a un hombre.
SECRETARIO -Yo fui el que puso y quitó esas comas. . .
CRISPÍN.-En espera de algo mejor… Tomad esta cadena. Es de oro.
SECRETARIO.- ¿De ley?
CRISPÍN.-Vos lo sabréis, que entendéis de leyes.
POLICHINELA.-Sólo impondré una condición: que este pícaro deje para siempre de estar a tu servicio.
CRISPÍN.- No necesitáis pedirlo, señor Polichinela. ¿Pensáis que soy tan pobre de ambiciones como mi señor?
LEANDRO.- ¿Quieres dejarme Crispín? No será sin tristeza de mi parte.
CRISPÍN.-No la tengáis, que ya de nada puedo serviros y conmigo dejáis la piel del hombre viejo. . . ¿Qué os dije, señor? Que entre todos habían de salvarnos. . . Creedlo. Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos es crear intereses…
LEANDRO.-Te engañas, que sin el amor de Sihia nunca me hubiera salvado.
CRISPÍN.- ¿Y es poco interés ese amor? Yo di siempre su parte al ideal y conté con él siempre. Y ahora acabó la farsa.
SILVIA.-(Al público.)Y en ella visteis, como en las farsas de la vida, que a estos muñecos, como a los humanos, muévenlos cordelillos groseros, que son los intereses, las pasioncillas, los engaños y todas las miserias de su condición: tiran unos de sus pies y los llevan a tristes andanzas; tiran otros de sus manos, que trabajan con pena, luchan con rabia, hurtan con astucia, 
matan con violencia. Pero entre todos ellos, desciende a veces del cielo al corazón un hilo sutil, como tejido con luz del sol y con luz de luna: el hilo del amor, que a los humanos, como a esos muñecos que semejan humanos, les hace parecer divinos, y trae a nuestra frente resplandores de aurora, y pone alas en nuestro corazón y nos dice que no todo es farsa en la farsa, que hay algo divino en nuestra vida que es verdad y es eterno, y no puede acabar cuando la farsa acaba. (Telón).
FIN DE LA COMEDIA
SUGERENCIAS PARA COMENTARIO DE TEXTO O EXÉGESIS TEXTUAL
A continuación se propone una plantilla de trabajo para cada uno de los poemas. El docente puede ampliarla, reducirla, conforme a sus circunstancias.
Comprensión lectora
1) Resume el texto recogiendo su contenido esencial (120 palabras aprox., equivalentes a 10 líneas).
2) Indica los temas tratados en breves enunciados sintéticos.
3) Señala los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes conforme a sus intervenciones.
Interpretación y pensamiento analítico
5) Analiza cómo los recursos estilísticos crean significado (doce, aproximadamente).
6) Contextualiza al autor y su obra según su entorno social, histórico, cultural y personal del autor.
7) Interpreta y discierne la intención (¿para qué me quiere hablar de estos asuntos) y el sentido  (¿por qué y cómo me desea transmitir este tema?) del poema.
8) Valora personalmente tu apreciación lectora: pondera la actualidad y el atractivo del tema, de la disposición formal, de la originalidad creativa, etc.
Fomento de la creatividad
9) Transforma el diálogo imprimiendo un nuevo sentido al final de la obra.
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Juan Ramón Jiménez: “El viaje definitivo”; análisis y propuesta didáctica

Juan Ramón Jiménez – El viaje definitivo
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros                     1
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;                5
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,  10
mi espíritu errará nostáljico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.                            15
                     Publicado en «Corazón en el viento», en Poemas agrestes (1910-1911)
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Este hermoso poema es una evocación dolorida, por parte del yo lírico, del lugar donde vive. Se trata de una premonición de su muerte. Imagina cómo quedará su pueblo y su casa tras su desaparición. Para ello, se fija en una serie de elementos que le resultan especialmente queridos: los pájaros, el huerto con su árbol y su pozo, las tardes serenas, el campanario. Extiende después su mirada a las personas, para descubrir que sus seres queridos también morirán; el pueblo entero se renovará cada año. Imagina su espíritu vagando por su huerto, lleno de nostalgia, que es la que ahora siente el yo lírico. En otro nuevo sesgo a su discurso, reconoce que se quedará sin esos elementos amados: hogar, árbol, pozo y cielo. El hilo de continuidad lo establecen los pájaros cantando; ahí siguen.
2. Temas
El asunto central del poema es la evocación de su propio espíritu y del lugar donde vive tras su futura muerte. Se trata de una premonición dolorosa de su futuro, en soledad, frente a su casa y su pueblo, que ahí seguirán, como si nada hubiera pasado, aunque la renovación de los seres vivos es silenciosa, pero permanente.
3. Apartados temáticos
El poema presenta tres secciones de contenido, las cuales coinciden con las estrofas que lo componen. 
En la primera sección  (vv. 1-7) enuncia el asunto poético y describe minuciosamente el marco natural donde ha vivido hasta ahora; en el futuro, seguirá igual. 
En la segunda sección (vv. 8-11) el yo lírico centra su visión premonitoria en los seres queridos y en su propio espíritu, vagando en soledad por su huerto.
En la tercera y última sección (vv. 12-15) se recogen los elementos temáticos antes expuestos. Posee un afán conclusivo y recopilatorio. La repetición de la conjunción “Y” (vv. 12 y 15) expresa muy bien la desazón final, teñida de impotencia, de un yo lírico que comprueba que su muerte será dolorosa, pero la vida seguirá.
4. Aspectos métricos, de rima y estróficos
El poema consta de quince versos agrupados en una única estrofa, lo que dota de un sentido unitario al texto. La medida de los versos es variada; predomina el dodecasílabo, en arte mayor, que son la gran mayoría; en arte menor, el verso más común es el heptasílabo 
 La rima en á-o es asonante y solo en los pares. Estamos, pues, ante una rima romanceada. Podemos decir que estamos ante un poema en verso libre, aunque la rima es la del romance.
5. Análisis estilístico
Este poema es nostálgico, melancólico y reflexivamente pesimista. El yo lírico anuncia su muerte, nombrada eufemísticamente con la expresión “Y yo me iré” (vv. 1 y 12). La suspensión (recurso expresado a través de los puntos suspensivos) inicial es importante porque indica que el pensamiento viene de más atrás y que forma un conjunto, la propia vida del yo lírico, abierto, incierto y accidentado.
El hecho de abandonar el mundo le provoca dolor, porque aquel es hermoso; esta belleza se expresa a través de una metáfora: “Y se quedarán los pájaros cantando” (vv. 2 y 15). Esta realidad, de naturaleza más estética, se ve complementada por otras concretas y cotidianas: el huerto, el árbol y el pozo, metáforas de los objetos y la realidad concreta, entrañable y próxima. Es el contexto en el que vive el yo lírico y su alejamiento forzoso, por la muerte, es doloroso. Los adjetivos cromáticos añaden belleza y entrañabilidad a esos objetos: el árbol es “verde” y el pozo es “blanco” (vv. 3 y 4). Son colores cálidos y agradables.
En el quinto verso, el yo lírico eleva su vista y enumera otras realidades: la tarde, el cielo “azul y plácido” (v. 5) y el tañido de las campanas. Son tres sensaciones (visuales y auditiva, la última) placenteras y hermosas. De nuevo, son metáforas de la propia vida feliz del yo lírico. La pérdida de estos tres elementos incrementan el dolor. El octavo verso imprime una novedad, pues ahora el objeto recreado son las personas amadas; aquí se alcanza la cima de la tristeza prevista para después de la muerte.
Inmediatamente comienza en el verso 9 una oposición complementaria. El pueblo permanece, aunque cada año “se hará nuevo” (v. 9), merced a la repetición de las estaciones, creemos poder deducir. Acto seguido, se introduce el único ente que vivirá eternamente: “el espíritu” (v. 11), que vagabundeará cargado de melancolía en su huerto (expresado por el adjetivo metaforizado “nostáljico” (v. 11), escrito con jota, siguiendo los peculiares criterios personales de Juan Ramón Jiménez en lo que atañe a la ortografía. Vemos que este espacio físico es metonimia de la felicidad y la dicha de vivir.
En el verso 12 comienza una repetición de los elementos que enmarcan la vida del yo lírico. La repetición de todos ellos, precedidos de la preposición “sin” expresan la ausencia dolorosa. Crea estructuras paralelísticas de refuerzo de la significación; unidas al polisíndeton aumentan la impresión de pérdida irreparable. Las dos suspensiones (vv. 11 y 14) aumentan la incertidumbre del futuro y el dolor de la pérdida entrevista. Aquí se produce un fenómeno de diseminación-recolección de los elementos semánticos del poema; y todo bajo una estructura más o menos paralelística.
El conjunto del poema presenta una enorme emotividad contenida; el sentimiento de pena, nostalgia del futuro después de la muerte y la sensación de pérdida irreparable recorren el poema. Otro ingrediente importante es el de la soledad. Aunque el espíritu del yo lírico vuelva, estará solo; incluso los objetos que lo acompañaron en vida, ya no serán igual. Como vemos, estamos ante un poema pesimista y doloroso a causa de la certeza de la muerte. Los “pájaros cantando” es una bella metáfora del presente jubiloso, pero por eso más triste todavía, pues el yo lírico ya no los podrá escuchar post mortem.
6. Contextualización autorial y socio-cultural
Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1958), premio Nobel de Literatura en 1956, es uno de los más intensos y significativos poetas españoles del siglo XX. Como miembro de la Generación del 14, aspira a una depuración verbal y conceptual de la poesía para que adquiera una transcendencia y transparencia que, a su juicio, se había perdido en las décadas anteriores, sobre todo a partir de ciertos excesos románticos y modernistas.
Su producción poética se divide en una etapa sensitiva (1898 – 1916), justamente bajo los efectos del tardorromanticismo y del modernismo simbolista, sentimental, sensitiva y simbolista; una etapa intelectual (1916 – 1936), dominada por una poesía más esencialista, reconcentrada e intelectualizada; y, finalmente, una etapa “suficiente o verdadera” (1936 – 1958), bajo el signo de una poesía metafísica, autorreferencial e integradora de todos los aspectos humanos, incluyendo la vida y la muerte. 
El poema que hemos comentado se puede situar en la etapa sensitiva porque presenta una concepción abierta y sensorial de la naturaleza. El conjunto presenta un vago tono posromántico, simbolista y alegórico. El conjunto de la realidad se pone al servicio del yo lírico; la admira y la echa de menos, al mismo tiempo, pues se centra en la idea que la muerte lo arrebata todo.
7. Interpretación
Este hermoso poema posee unas resonancias existenciales muy visibles. El yo lírico reconoce que la muerte se lo llevará. Ante esa dura realidad, piensa cuál sería su reacción de ultratumba. Pues bien, la respuesta es la nostalgia, referida al entorno natural, en los elementos más nimios, y a las personas que ha amado. Todo lo perderá, lo que traerá nostalgia y soledad.
Estos dos elementos le provocan dolor, a duras penas contenido. Es muy interesante destacar la importancia de las suspensiones: el poema se abre con una y casi se cierra con otra (en el penúltimo verso). Todo es incertidumbre e interrogantes sobre nuestro pasado y nuestro futuro. Y ante todo esto, la certeza de la belleza natural, muy bien representada en los “pájaros cantando”. El mundo es un lugar hermoso, lleno de detalles placenteros y cautivadores: el tañir de las campanas, un huerto, un árbol, un pozo: la enumeración de estos elementos representa la conexión simbólica profunda entre el yo lírico y el mundo.
El poema mantiene en todo momento un hermoso equilibrio entre expresión y contenido. El empleo de la lengua aparenta sencillez, pero se deja entrever una concienzuda selección léxica y una ponderada construcción morfosintáctica. El conjunto resulta muy convincente para el lector, que, sin notarlo, entre en la espiral reflexiva y nostálgica del yo lírico.
8. Valoración
Como suele ocurrir con la lectura de la buena poesía, el texto expande su significación inicial para ofrecer al lector un itinerario conceptual y estético nuevo y fascinante en sí mismo. Abordar la situación emocional para la persona tras su muerte casi parece un ejercicio de ciencia ficción. Sin embargo, es un modo de reafirmar la belleza del mundo y la gran suerte de estar vivos, disfrutando de él, en las cosas más sencillas.
Juan Ramón Jiménez es un poeta muy laborioso y exigente. Depura sus textos hasta límites casi intolerables para la lengua. Bajo una capa de sencillez, se oculta una búsqueda minuciosa de la palabra precisa para expresar emociones compartidas por todos nosotros. El resultado es un artefacto verbal que parece que se abre en la mente del lector como una fruta madura. El acto de lectura conlleva una exploración no solo estética, sino existencial y verbal. He aquí el milagro de la poesía lograda, esperando ser degustada por un lector atento.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (aproximadamente, 100 palabras).
2) Señala su tema y sus apartados temáticos. Para ello, contesta a la cuestión ¿de qué y cómo se expresa el tema principal?
3) Establece la métrica, la rima y la forma estrófica utilizada.
4) Existen tres sentidos que conforman el cuadro conceptual del poema. Explícalos y establece su relevancia.
5) Localiza una docena de recursos estilísticos y explica su eficacia significativa y estética.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué colores predominan en el poema? ¿A qué objetos o realidades se atribuyen? Entonces, ¿qué efecto lector crean? 
2) El adjetivo “nostáljico” (escrito así) tiene mucha importancia para la significación del poema. ¿Por qué es así?
3) ¿Qué desea expresar aquí la expresión “Se morirán aquellos que me amaron” (v. 8)? Entonces, la soledad ¿es algo temido por el poeta después de su muerte?
4) Indica los rasgos de la poesía de Juan Ramón Jiménez, miembro de la Generación del 14, perceptibles en este poema.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Documéntate sobre el poeta Juan Ramón Jiménez y realiza una exposición en la clase con ayuda de medios TIC, creando un póster, etc.
2) La naturaleza despierta admiración y un intenso grado de comunicación por parte del poeta. Expresa las emociones que despierta en ti la contemplación de un paisaje o un elemento natural (un árbol, un momento del día, etc.). Puedes hacerlo en papel, por imagen –dibujo, fotografía–, con música, o todos los medios combinados a la vez.
3) Escribe un relato basado en la reflexión sobre un sentimiento(amor, odio, alegría, pena, nostalgia, euforia, felicidad…; asócialo a un lugar, real o imaginario, común o raro, solo o en compañía. Trata de expresar las emociones que te sugiere.
4) Se puede realizar un recital poético o una declamación de poemas de Juan Ramón Jiménez, acompañado de imágenes alusivas y música, ante la clase o la comunidad educativa. Ahí se pondrá de manifiesto la enorme hondura expresiva de los poemas de nuestro poeta.
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