Ángel González: “Donde pongo la vida pongo el fuego” (de “Sin esperanza con convencimiento”); análisis y propuesta didáctica

ÁNGEL GONZÁLEZ – “DONDE PONGO LA VIDA PONGO EL FUEGO”
Donde pongo la vida pongo el fuego
Donde pongo la vida pongo el fuego                    1
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego           5
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.                  10
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
Pero nunca o amor, mi fe segura:
jamás o llanto, pero mi fe fuerte.
                                     Ángel González: Sin esperanza con convencimiento, 1961

 

 

  1. ANÁLISIS
1.Resumen
Ángel González Muñiz (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la Generación del 50 o del Medio Siglo. Se trata de un grupo de poetas nacidos entre 1930 y 1930; vivieron o padecieron la guerra de niños, “asombrados” (en expresión de la extraordinaria novelista Ana María Matute). Su poesía combina con acierto la coloquialidad, la confesión intimista y la franca confesión delicada, a veces irónica, a veces nostálgica.
Este bellísimo poema expone la actitud vital del yo poético ante la existencia y sus retos. Este reflexiona sobre su modo de afrontar su existencia. Se declara una persona apasionada y fogosa, y en sus pasiones se lo juega todo, sin amedrentarse ante los peligros. En concreto, el amor es la pasión que le hace sufrir, pero no lo rehúye. Apuesta todo por aquello en lo que cree, sin reparar en las posibilidades de fracaso; este se repite una y otra vez, pues “vuelvo a empezar, sin vida, otra partida”. Admite haber perdido sus apuestas pasadas y presentes, aunque no por ello carece de “esperanza”. Se lo juega todo en un golpe de suerte, “Al siempre va”. A veces pierde, lo que significa “muerte”, es decir, extinción de la ilusión. Pero si sale “amor, la primavera avanza”; a veces gana y la dicha emocional crece. Sea la que fuere su suerte, se mantiene firme en su esperanza, pues su “fe” es firme y robusta.
Como hemos explicado, el poema reflexiona y reivindica la perseverancia del yo poético, incluso contra toda lógica, en la búsqueda y realización de sus esperanzas vitales: amor (palabra que se repite tres veces en el poema) y felicidad.
2. Tema
El tema de este poema se puede enunciar así: reflexión reivindicativa sobre la actitud existencial del yo poético, que ha apostado todo a lo que realmente le ha importado, el amor y la felicidad. Dicho de otro modo: reafirmación en una actitud vital de apuestas sin reserva por conseguir la dicha a través del amor, aunque los fracasos se han repetido a menudo.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una apretada unidad de sentido. Todo el discurso poético fluye de un modo ordenado y cohesionado en el que no es posible distinguir secciones de contenido. Acaso podemos diferenciar los doce primeros versos del poema, de naturaleza más expositiva y declarativa, de los dos últimos versos, que presentan un tono sintético y conclusivo que, de algún modo, recoge todo lo dicho.
4. Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por catorce versos endecasílabos, formando una única estrofa. Los cuatro primeros versos forman un cuarteto (ABBA, con rima consonante). Lo mismo se debe decir de los versos 5-8, que forman un segundo cuarteto con la misma rima. Los seis últimos versos forman una sextilla en arte mayor (ABCABC), aunque sin pie quebrado y sin versos octosílabos, lo que es normal en esa estrofa. Como se puede apreciar, la estructura de rima es original, muy sugerente, musical y perfectamente adaptada al contenido.
5. Recursos estilísticos
Este poema atesora una alta cantidad de figuras retóricas que aportan significación y belleza. Lo primero que llama la atención es el tono subjetivo, intimista y confesional de todo el discurso poético, rasgo típico de la poesía de este grupo poético. El poema se abre con una metáfora doble que indica el sentido general del poema “pongo la vida” se identifica con los asuntos que al yo poético le importan; el “fuego” (v. 1), evidentemente, se refiere a la entrega, generalmente amorosa. Lo cual viene confirmado por la metáfora contenida en “pasión” (v. 2). El adjetivo “volcada” y el sintagma “sin salida” califican dramáticamente a aquella: el yo poético se entrega totalmente y sin vuelta atrás.
La palabra “amor” (v. 3) aclara toda duda respecto del fuego y pasión de los versos previos. En un paralelismo muy expresivo confiesa que el amor le hace sufrir, pues es una “herida” (v. 3). La anáfora creada con la palabra “Donde” (vv. 1, 3 y 4) insiste en su tozudez persiguiendo sus ideales amorosos. El verso  4 contiene una metáfora en la que confiesa que no repara en los efectos negativos de su búsqueda: “me pongo en juego”, frase hecha que ahora adquiere una significación más honda. Además, crea una paronomasia con “pongo el fuego” (v. 1) musical y efectiva.
El segundo cuarteto comienza con una concatenación o anadiplosis con la expresión “Pongo en juego” que ahora la acompaña un complemento directo que aclara qué se juega el yo poético: “mi vida” (v. 5). Acto seguido admite que pierde, pero que “vuelvo a empezar, sin vida, otra partida” (v. 6), es decir, no renuncia a la búsqueda de su dicha y retoma sus ilusiones, aunque exhausto. “Pierdo” (v. 5) y “perdida” (v. 7, dos veces) forman una hermosa derivación o políptoton que insiste negativamente en el fracaso continuado que cosecha el yo poético. La antítesis formada por “ayer” y “hoy”, dentro de un quiasmo eufónico, advierten de los resultados nefastos de su juego.
Sin embargo, “no me doy por vencido, y sigo y juego” (v. 8). La perseverancia es una nota importante del carácter del yo poético. El polisíndeton refuerza la idea de su tenacidad en el “juego” de la vida. También apuesta lo único que le queda: “un resto de esperanza” (v. 9), metáfora de la ilusión vital de alcanzar la felicidad. “Al siempre va” (v. 10) es un giro coloquial metaforizado para expresar que en cada envite de la partida se lo juega todo, sin reservas. Y, siguiendo con la metáfora del juego, aclara a través de la metáfora “Mantengo mi postura” (v. 10) su perseverancia y firmeza.
En los cuatro últimos versos indica las consecuencias de su apuesta, como en juego de dados, a través de metonimias, metáforas y elipsis muy concentradas. “Nunca” (v. 11) es metáfora de la mala suerte en su apuesta; el resultado lo expresa con una paradoja fulminante: “la esperanza es muerte” (v. 11), es decir, ha perdido hasta la vida. Si tiene suerte  “sale amor, la primavera avanza” (v. 12), es decir, ha encontrado la felicidad, amorosa o no, y la vida se abre camino tras un frío y oscuro invierno.
Recopila las dos metáforas de la mala y buena suerte (“nunca o amor”, v. 13) para confesar que su creencia en sus posibilidades de dicha no se han perdido, pues “mi fe segura” (v. 13) se mantiene. Aquí la ausencia del verbo crea una elipsis expresiva. El último verso, “jamás o llanto, pero mi fe fuerte” (v. 14) reivindica su resiliencia frente a la adversidad. Aguanta en contra de todos los escollos. Esta perseverancia se expresa con la repetición retórica de la palabra “fe”, con la elipsis correspondiente, como en el verso anterior, y, finalmente con el paralelismo, hermoso y expresivo creado con “mi fe segura” y “mi fe fuerte”. El yo poético insiste hasta la machaconería que no piensa darse por rendido ante las adversidades. En el sentido de que la mayoría de las metáforas están referidas a los lances de los juegos de azar, podemos hablar de poema alegórico, es decir, la vida es como una partida de cartas o un juego o golpe de dados (la influencia del poeta simbolista francés Baudelaire también se hace visible).
El poema es muy denso y estéticamente feliz. El sabio y amplio empleo de las figuras retóricas para aumentar la eficacia comunicativa y la belleza literaria lo adensan en su significado. El equilibrio entre fondo y forma es asombroso, lo que revela la destreza verbal y poética de Ángel González.   
6. Contextualización
Como ya afirmamos, Ángel González Muñiz (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la Generación del 50 o del Medio Siglo. Su experiencia vital de niño asombrado de la guerra civil española explica buena parte de sus trayectoria poética. Un padre muerto cuando él tenía menos de dos años, un hermano fallecido en la guerra civil y una tuberculosis que hubo de curar en Páramo del Sil (León) son algunos detalles de su infancia dolorida y poco risueña. Aunque por su formación y trabajo inicial de burócrata lo apartaban de la poesía, renunció a ello y se desplazó a Madrid y Barcelona, donde entró en contacto con los grupos y literatos de ese momento, incardinándose plenamente en las inquietudes literarias e intelectuales de la posguerra española. Adquirió prestigio al ser incluido en la célebre antología de Josep María Castellet Veinte años de poesía española (1939-1959) (1960)
Vivió durante décadas en la ciudad de Albuquerque (EEUU), pues ejercía de profesor de Literatura Española en la Universidad de Nuevo México. Como reconocimiento de su excelencia poética, recibió numerosos premios literarios y fue miembro de la Real Academia Española. Algunos de sus poemarios más importantes son: Áspero mundo (1956), Sin esperanza con convencimiento (1961), Tratado de urbanismo (1967) y Deixis en fantasma (1992).
Algunas notas relevantes de su poesía son:
-Contenido social: preocupación por las pésimas condiciones de vida de un amplio porcentaje de la población española después de la guerra civil. La crítica, a veces, es clara y pasa a denuncia, también de tono político, contra la dictadura franquista.
-Sesgo subjetivo: nuestro poeta imprime una visión intimista y subjetiva sobre los asuntos que trata. Personaliza las situaciones y las refiere a su propia experiencia.
-Tono conversacional: los poemas están construidos como si fueran un intercambio de impresiones y recuerdos entre amigos, unidos en torno a una afición. De ahí cierto coloquialismo y sencillez discursiva.
-Ironía y humor son partes consustanciales de sus poemas: incluso exponiendo los temas más dolorosos o graves, Ángel González introduce unas notas desdramatizadoras que suelen inducir a una risa, o sonrisa, por parte del lector. Es señal de cierto optimismo existencial y alegría contemplativa de la existencia.
7. Interpretación y valoración
Este poema resulta una declaración de intenciones sobre el modo de afrontar la vida por parte del poeta. Con otras palabras, estamos ante una exposición sincera y a corazón abierto sobre la actitud existencial del poeta. La alegoría que recorre todo el texto, al referir la mayoría de las metáforas al mundo de los juegos de azar, desdramatiza y, simultáneamente, insiste en la idea de la perseverancia en la prosecución de la felicidad, del “amor”, entendido en sentido amplio.
El tono coloquial, sencillo y conversacional sirve para exponer con transparencia e intrascendencia (pero no es verdad) todo un decálogo de cómo afrontar la existencia con vigor y perseverancia.
En el análisis hemos podido descubrir una labor de lima poética de primer orden. La selección léxica es evidente y el uso sutil y potente de las figuras retóricas nos permiten descubrir un texto intimista, hondo y con una enorme autenticidad: fondo y forma, contenido y expresión se alían para crear un hermoso poema grave y bello.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.

 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Las metáforas y metonimias que existen en el poema, ¿a qué realidad remiten casi todas ellas? ¿Cómo se denomina este recurso estilístico?
2) El poeta, ¿está acostumbrado a ganar o a perder en sus apuestas personales de tipo existencial?
3) ¿Qué importancia poética posee el amor en este texto?  Razona tu respuesta.
4) Cuando el poeta habla de “fe”, ¿a qué tipo de creencia se refiere?
5) Explica el sentido de “nunca o amor” (v. 13). Observa la categoría gramatical de las palabras, ¿es la misma? ¿Qué efecto produce?
6) ¿Es importante la confesionalidad en el conjunto de la significación del poema?

 

2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una actitud vital ante una situación o ante la existencia entera, de modo real o ficticio. Puedes imprimir un sentido algo desenfadado, como ha realizado Ángel González.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Ángel González a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Ángel González, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, situaciones, etc. que sirvan de metáfora de una manera de afrontar la existencia, como el juego en el poema, siguiendo el ejemplo de Ángel González.

 

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Ángel González: “Primera evocación” (de “Tratado de urbanismo”); análisis y propuesta didáctica

ÁNGEL GONZÁLEZ – “PRIMERA EVOCACIÓN” (DE TRATADO DE URBANISMO)
PRIMERA EVOCACIÓN
Recuerdo                                                                      1
bien   
a mi madre.
Tenía miedo del viento,
era pequeña                                                                  5
de estatura,
la asustaban los truenos,
y las guerras
siempre estaba temiéndolas                                     10
de lejos,
desde antes
de la última ruptura
del Tratado suscrito
por todos los ministros de asuntos exteriores.    15
Recuerdo
que yo no comprendía.
El viento se llevaba
silbando
las hojas de los árboles,                                           20
y era como un alegre barrendero
que dejaba las niñas
despeinadas y enteras,
con las piernas desnudas e inocentes.
Por otra parte, el trueno                                         25
tronaba demasiado, era imposible
soportar sin horror esa estridencia,
aunque jamás ocurría nada luego:
la lluvia se encargaba de borrar
el dibujo violento del relámpago                          30
y el arco iris ponía
un bucólico fin a tanto estrépito.
Llegó también la guerra un mal verano.
Llegó después la paz, tras un invierno.                
Ni la lluvia                                                               35
pudo borrar las huellas de la sangre.
Perdido para siempre lo perdido,
atrás quedó definitivamente
muerto lo que fue muerto.                                              
Por eso (y por más cosas)                                     40
recuerdo muchas veces a mi madre:
cuando el viento
se adueña de las calles de la noche,
y golpea las puertas, y huye, y deja                   
un rastro de cristales y de ramas                        45
rotas, que al alba
la ciudad muestra desolada y lívida;
cuando el rayo
hiende el aire, y crepita,                                  
y cae en tierra,                                                        50
trazando surcos de carbón y fuego,
erizando los lomos de los gatos
y trastocando el norte de las brújulas;
y, sobre todo, cuando                                        
la guerra ha comenzado.                                    55
Lejos -nos dicen- y pequeña
-no hay por qué preocuparse-, cubriendo
de cadáveres mínimos distantes territorios,
de crímenes lejanos, de huérfanos pequeños…   
                                             Ángel González: Tratado de urbanismo, 1967

 

1. ANÁLISIS
1. Resumen
Ángel González Muñiz (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la Generación del 50 o del Medio Siglo. Se trata de un grupo de poetas nacidos entre 1930 y 1930; vivieron o padecieron la guerra de niños, “asombrados” (en expresión de la extraordinaria novelista Ana María Matute). Su poesía combina con acierto la coloquialidad, la confesión intimista y la franca confesión delicada, a veces irónica, a veces nostálgica.
El poema gira en torno a un recuerdo, la madre del poeta, como claramente anuncia el título. Ofrece un mínimo retrato y una etopeya sentida y respetuosa: era pequeña de estatura y temía a las tormentas y las guerras. El yo poético va introduciendo sus propios pensamientos: no comprendía el sentido de las cosas, ni la razón de que sucedieran acontecimientos fuera de su alcance, como las ruidosas tormentas, con rayos, truenos, viento y lluvia, que acababan con un arco iris. Ya se anuncia que una guerra, algo lejana, amenaza el horizonte; es una alusión a la Primera Guerra Mundial. En los versos 34-35 se produce una transición temática brusca: llegó la guerra (se entiende, la civil española) y dejó un hondo reguero de destrucción, dolor y muerte. Aquí el agua ya no puede borrar las secuelas: miedo, horror y muerte. Justo por eso recuerda a su madre, cuando hay tormentas o cuando se desatan guerras (la Segunda Guerra Mundial había dejado amarga memoria; las de Corea y de Vietnam se produjeron por esa época). Ambas realidades lo remiten a experiencias dolorosas que elude. En el verso 57 comienza una conclusión, centrada en la experiencia bélica. A pesar de que se diga de que es un pequeño distante conflicto, el yo poético sabe que dejará sus “cadáveres”, “crímenes” y “huérfanos” por el camino. El yo poético, de algún modo, habla de sí mismo, pues perdió un hermano en la guerra civil y quedó huérfano en edad muy temprana. Como podemos apreciar, la rememoración de la madre es casi un pretexto para reflexionar sobre las guerras y sus consecuencias. Si pensamos que el poemario donde vio la luz este poema se publicó en pleno franquismo, podemos deducir la valentía de nuestro poeta y su desafío a la censura.

 

2. Tema
El tema de este poema se puede enunciar así: rememoración de la figura de la madre, de su propia infancia y de la experiencia de la guerra y sus consecuencias: dolor incomprensible, muertes inesperadas y sufrimiento por doquier, aunque parece que son lejanos y no nos afectan. También lo podemos expresar de otro modo igualmente válido: recuerdo doloroso de la madre y el tiempo en que ella vivía, dominado por la guerra y sus nefastas consecuencias.

 

3. Apartados temáticos
El poema presenta los siguientes apartados temáticos:
-Presentación de la madre y su caracterización (vv. 1-15). Pequeña de estatura y temerosa de las tormentas y de las guerras, que ella ya oteaba en el horizonte.
-Introducción del yo poético, siendo un niño (vv. 16-32). Centra sus recuerdos justamente en torno a las tormentas y sus secuelas, que más bien le traen emociones e imágenes positivas, pues todo acababa en un escenario de “bucólico fin”.
-Presentación de la guerra, de un modo bastante elusivo (vv. 33-40). Sus consecuencias negativas ya no las llevó el viento ni las borró la lluvia; de hecho, permanecen en la memoria del yo poético.
-Reafirmación del recuerdo de la madre a través de las tormentas, que en realidad son metáforas de la guerra (vv. 41-56). Alude  a los “surcos de carbón y fuego”, metáfora del horror, que dejan los conflictos, solapados en la metáfora “cuando el viento / se adueña de las calles de la noche” (vv. 43-44).
-Cierre paradójicamente abierto (vv. 57-60). El yo poético vuelve a su presente, y teme las guerra que se desarrollan en su entorno. Aunque dicen que es “lejos” y “pequeña”, él posee la certeza de que provocará mucho dolor y sufrimiento a mucha gente, por lo que no cree en esas palabras de calma. El final es abierto y con una punta de angustia. Lo que acontezca en el futuro inquieta, pues las guerras nada bueno traen, como el yo poético sabe y transmite por su experiencia.

 

4. Aspectos métricos y de rima
La estructura métrica y de rima de este poema resulta extraordinariamente original. Son sesenta versos dispuestos en una sola estrofa. Nos obliga a leerlo como un continuo, una letanía de recuerdos asociados que se suceden sin solución de continuidad (es decir, sin discontinuidad). El verso más pequeño es de una sílaba (“bien”, verso 2), transformado en bisílabo por el efecto del acento. El más grande es tetradecasílabo (14 sílabas, “de crímenes lejanos, de huérfanos pequeños”, v. 60 y último). Se observa un movimiento creciente de menos a más sílabas. El adensamiento y la gravedad, junto con la visión pesimista, va avanzando conforme progresa el discurso poético.
No se aprecia una rima regular, aunque aparezcan ciertas asonancias (é-a) es la más recurrente, creemos. Estamos por tanto, ante un poema en verso libre, tipo de composición muy abundante en la poesía de la segunda mitad del siglo y hasta nuestros días.

 

5. Recursos estilísticos
Este poema atesora una alta cantidad de figuras retóricas que aportan significación y belleza. Lo primero que llama la atención es el tono subjetivo, intimista y confesional de todo el discurso. La primera palabra, que es el primer verso, “Recuerdo”, marca el tono a todo lo demás: estamos ante un conjunto de evocaciones del yo poético en torno a su madre y su temor a tormentas y a guerras; este último asunto va ocupando cada vez más atención y se erige en el asunto principal. En este sentido, el poema es una recusación de la guerra civil española y al régimen posterior.
El encabalgamiento es un recurso central en este texto, sobre todo en la primera mitad. La primera oración ocupa tres versos. La segunda, doce; todos ellos forman parte de un enunciado que va goteando el significado esforzadamente. Esta disposición es metafórica en sí misma, pues resulta una imagen de la actitud emocional del yo poético: va recordando a pequeños golpes (cada verso) unidos por una misma sensación de angustia y miedo.
“Recuerdo”, se vuelve a repetir en el verso 16; es un modo de insistir en el carácter evocador del poema: todo parte de un acto de memoria del yo poético. La personificación del viento, que se “llevaba / silbando / las hojas de los árboles” (vv. 17-19) nos presenta una naturaleza turbulenta y desapacible. Sigue un símil en el que el viento se transforma en “alegre barrendero” (v. 20) que ahora sí trae algo hermoso y agradable: la imagen de las niñas confiadas y hermosas que alegraban ese paisaje desapacible (vv, 21-24). Esta idea de algo bello en un marco siniestro se refuerza con la repetición de dos bimembraciones adjetivales de tono optimista (“despeinadas y enteras”; y “desnudas e inocentes”, referido primero a las niñas, después a sus piernas). Del verso 25 al 32 se extiende otra oración, con los consiguientes encabalgamientos e hipérbatos. El viento es el sujeto, metáfora de lo peligroso y negativo. Una aliteración de sonidos fuertes (“trueno”, “tronaba”, “estridente” y “estrépito”) contribuye a crear una atmósfera desapacible. El campo semántico creado, en torno al “horror” anuncian algo negativo. Pero era una falsa alarma porque la lluvia y el arco iris (metáforas de la calma acogedora) ponían fin a la tormenta inquietante. Se crea así una antítesis conceptual chocante y original, pues todo tuvo un “bucólico fin” (v. 32).
En los versos 33 y 34 se crean dos paralelismos y antítesis, con un efecto alusivo muy alto: llegó y pasó la guerra (civil española, debemos entender). Los términos “guerra” y “paz”, y “verano” e “invierno” confrontan su significado advirtiendo que las tormentas anteriores ahora son más intensas, no proceden de la meteorología y sus efectos son más dolorosos.
La lluvia se personifica para señalar que ahora ya no pudo borrar la “sangre” (v. 36), metonimia de los crímenes de la guerra. La repetición, en forma de obviedad o perogrullada de “perdido” y “muerto” advierte de que nada podrá cambiar los horrores bélicos y las infamias sufridas. Es importante señalar el tono alusivo que se mantiene a lo largo de esta parte del poema: no se citan directamente las atrocidades de la guerra; el sentido está ligeramente señalado, elidido casi siempre, para que el lector avisado sepa interpretar.
Otra vez se repite “recuerdo … a mi madre” (v. 41), que es el comienzo del poema. Aquí podemos comprobar cómo esa evocación ha desencadenado multitud de pensamientos críticos sobre la guerra civil. De nuevo el viento, personificado (“cuando el viento / se adueña de las calles de la noche”, vv. 42-43), es el elemento natural que desencadena los recuerdos negativos. Entonces, “ y golpea las puertas, y huye y deja” (v. 44): lo que hace el viento son acciones dolorosas y temerosas que asustan al yo poético. El polisíndeton enfatiza la insistencia de las acciones del viento destructor. En realidad, del verso 40 al 55 nos encontramos con tres oraciones yuxtapuestas, separadas por puntos y coma, que pueden muy bien ser expresión de la propia guerra civil. Los sujetos son el viento, el rayo y la guerra. Esto nos permite identificar toda la secuencia como una narración de la brutalidad de la guerra. Las imágenes creadas por metáforas originales y audaces lo confirman fehacientemente: “rastro de cristales y de ramas / rotas” (v. 45-46), “la ciudad muestra desolada y lívida” (v. 47), el rayo, al caer violentamente traza “surcos de carbón y fuego” (v. 51). El caos que introduce esta “tormenta” (metáfora de guerra) se expresa con una bella metáfora: “trastocando el norte de las brújulas” (v. 53). Cierra esta secuencia una oración trunca, con el sentido sin completar: “y, sobre todo, cuando / la guerra ha comenzado” (v. 54-55). Tenemos que releer toda la secuencia, desde el verso 40, para comprender que es cuando el yo poético recuerda a su madre, quien seguramente sufrió lo suyo en la guerra.
Los giros coloquiales y modismos (“Por otra parte”, “por eso (y por más cosas)”, “y, sobre todo”, etc.) imprimen un tono familiar, conversacional y como de confesión entre amigos. Este rasgo es propio de la poesía de la Generación del 50.
Se cierra el poema con una ironía sarcástica sobre los que minimizan el alcance y dolor de las guerras. Dicen que una guerra cualquiera está “lejos” y es “pequeña” (v. 56). El sarcasmo doloroso surge cuando adjetiva a los cadáveres de “mínimos” (v. 58), a los territorios de “distantes”, a los crímenes de “lejanos”, y a los huérfanos de “pequeños” (v. 59). Son ironías de todo lo contrario. Pero la propaganda de los interesados lo minimizan, como en su día se hizo con la otra guerra. La suspensión final deja el sentido abierto, para que el lector complete una significación mucho más honda y dolorosa de lo que aparenta.
Como hemos podido apreciar, el yo poético realiza un acto de memoria, aparentemente inocuo, para transmitirnos una reflexión grave y amarga sobre las guerras. Como a él mismo y a su madre, acarrean mucho más dolor y sufrimiento de lo que oficialmente se difunde. La evocación de su madre, que es bien real, da pie a un amargo análisis de su experiencia de la guerra.

 

6. Contextualización
Como ya afirmamos, Ángel González Muñiz (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la Generación del 50 o del Medio Siglo. Su experiencia vital de niño asombrado de la guerra civil española explica buena parte de sus trayectoria poética. Un padre muerto cuando él tenía menos de dos años, un hermano fallecido en la guerra civil y una tuberculosis que hubo de curar en Páramo del Sil (León) son algunos detalles de su infancia dolorida y poco risueña. Aunque por su formación y trabajo inicial de burócrata lo apartaban de la poesía, renunció a ello y se desplazó a Madrid y Barcelona, donde entró en contacto con los grupos y literatos de ese momento, incardinándose plenamente en las inquietudes literarias e intelectuales de la posguerra española. Adquirió prestigio al ser incluido en la célebre antología de Josep María Castellet Veinte años de poesía española (1939-1959) (1960)
Vivió durante décadas en la ciudad de Albuquerque (EEUU), pues ejercía de profesor de Literatura Española en la Universidad de Nuevo México. Como reconocimiento de su excelencia poética, recibió numerosos premios literarios y fue miembro de la Real Academia Española. Algunos de sus poemarios más importantes son: Áspero mundo (1956), Tratado de urbanismo (1967) y Deixis en fantasma (1992).
Algunas notas de su poesía son:
-Contenido social: preocupación por las pésimas condiciones de vida de un amplio porcentaje de la población española después de la guerra civil. La crítica, a veces, es clara y pasa a denuncia, también de tono político, contra la dictadura franquista.
-Sesgo subjetivo: nuestro poeta imprime una visión intimista y subjetiva sobre los asuntos que trata. Personaliza las situaciones y las refiere a su propia experiencia.
-Tono conversacional: los poemas están construidos como si fueran un intercambio de impresiones y recuerdos entre amigos, unidos en torno a una afición. De ahí cierto coloquialismo y sencillez discursiva.
-Ironía y humor son partes consustanciales de sus poemas: incluso exponiendo los temas más dolorosos o graves, Ángel González introduce unas notas desdramatizadoras que suelen inducir a una risa, o sonrisa, por parte del lector. Es señal de cierto optimismo existencial y alegría contemplativa de la existencia.

 

7. Interpretación y valoración
Este poema parte de una evocación, esto es, un recuerdo, aparentemente intrascendente. Sin embargo, a medida que avanzamos en la lectura detenida del poema, descubrimos un pensamiento denso y grave. Estamos ante una triste y melancólica rememoración de la infancia y de la guerra civil como acto más relevante de la misma.
El tono coloquial, sencillo y conversacional van deslizando anécdotas que acaban en una reflexión irónica y dura sobre los estragos de los conflictos bélicos en las víctimas inocentes. En el análisis hemos podido descubrir una labor de lima poética de primer orden. La selección léxica es evidente y el uso sutil y potente de las figuras retóricas nos permiten descubrir un texto intimista, hondo y con una enorme autenticidad: fondo y forma, contenido y expresión se alían para crear un hermoso poema sutil y bello.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.

 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué figura humana y qué fenómeno natural poseen especial importancia en el poema?
2) El poeta, ¿tuvo una infancia feliz, a juzgar por sus palabras?
3) ¿Qué importancia poética posee la guerra civil española y la época de posguerra?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el valor del recuerdo, ya desde el primer momento?
5) ¿Qué fenómeno meteorológico posee importancia especial? ¿Por qué será así?
6) ¿Es importante la confesionalidad en el conjunto de la significación del poema?

 

2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese un recuerdo o evocación de algún momento, real o ficticio, de tu vida.  Puedes imprimir un sentido irónico, como ha realizado Ángel González.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Ángel González a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Ángel González, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un recuerdo que signifique otra cosa, como la tormenta en el poema, siguiendo el ejemplo de Ángel González.
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Gil de Biedma: “De vita beata”; análisis y propuesta didáctica

JAIME GIL DE BIEDMA: “DE VITA BEATA”
De vita beata
En un viejo país ineficiente,                          1
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,                         5
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
                               Jaime Gil de Biedma: Poemas póstumos, 1968

 

 

1. ANÁLISIS
1. Resumen
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 1929 – 1990) es uno de los más importantes poetas de la Generación del 50. Su poesía alcanza inusitadas cotas de transparencia expresiva, de fuerza conmovedora y de belleza verbal. Su escasa producción es producto de una tremenda autoexigencia y rigor creativo. Influido por la poesía inglesa de la primera mitad del siglo XX, imprimió a sus textos una coloquialidad que apela al lector y un cierto aire dialogante y conversacional que aporta frescura y profundidad a partes iguales.
El poema “De vita beata” expresa un ideal de vida, es decir, un deseo de vivir de un modo dichoso. Si observamos el contenido, el yo poético sigue una trayectoria de lo general a lo particular, del exterior al interior. Un país (España), un pueblo (marítimo) y una casa. Allí vive el yo poético, con escasa economía y una firme voluntad de olvido (“memoria ninguna”). Observamos que enumera las realidades materiales en las que vive, para pasar, sin transición, a las inmateriales, que caen en el campo de la mente y de los sentimientos. También se ofrece un marco temporal en la expresión “algo así como España entre dos guerras” (v. 2). Comprendemos que estamos en un momento del siglo XX dominado por la destrucción bélica y la furia del odio civil.
A continuación se presentan las acciones negativas, es decir, lo que no haría; nada de actividad intelectual o literaria (no leer ni escribir), nada de sentimientos (no sufrir), nada de actividad comercial o lucrativa (no pagar cuentas). Finalmente, aparece una síntesis del modo de vida a través de un símil esclarecedor: aspirar a un tipo de de vida como la de un “noble arruinado” (v. 7) rodeado de “ruinas” intelectuales y afectivas, en correspondencia con las materiales.
Estamos ante un poema amargo y negativo. Obsérvese que los verbos aparecen todos en oraciones negativas, como si no hay nada que hacer positivo. La única excepción es el infinitivo del verso 7 (“y vivir como un noble arruinado…”). El conjunto, ofrece una visión amarga e irónica respecto del título. La vida dichosa que se anuncia se resuelve en una existencia desengañada del mundo, rodeado de ruinas, soledad y negatividad. Casi se pasa al sarcasmo cuando apreciamos el contraste feroz entre título y texto poético.
2. Tema
El tema de este poema se puede enunciar así: expresión irónica y sarcástica del ideal de vida al que aspira el yo poético, resumido en el aislamiento físico, intelectual y afectivo en un entorno de destrucción y miseria. El título del poema, “De vita beata”, indica por vía irónica la infelicidad y el desengaño existencial del yo poético.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una fuerte cohesión interna, junto con una disposición formal que invitan a su contemplación como un todo único. Al no existir estrofas que ordenen o secuencien el contenido, se aprecia que todo el poema forma una única entidad semántica.
Acaso es posible distinguir una modulación distinta entre las dos oraciones que conforman el poema. Hasta la mitad del verso 5 se presenta el marco físico y conceptual del lugar donde viviría feliz el yo poético. La segunda oración, formada por “No leer…” hasta el final, narra el modo de vida que haría el yo poético para sentirse feliz, aunque esto último es dudoso. Acaso nos desee transmitir su desencanto y proponga soluciones para soportar su amargura y decepción vital.
4. Aspectos métricos y de rima
Estamos ante un poema compuesto por una sola estrofa de nueve versos endecasílabos (11). Los versos pares riman entre sí en asonante (é-a), quedando lo impares libres. Estamos, pues, ante un romance heroico, lo cual resulta otra ironía respecto del contenido, aunque en correspondencia con el título. El poeta juega con el lector y lo induce a una cierta confusión que redunda en una más densa significación poética.

 

5. Recursos estilísticos
El poema se anuncia como la expresión de un modo de vida ideal para vivir felizmente. Sin embargo, el contenido camina por una dirección contraria: infelicidad, decepción vital y algo parecido al desengaño existencial. Los cinco primeros versos forman un único enunciado y oración, con un solo verbo verbo en infinitivo (“poseer”,v. 4); esta forma no personal aporta un significado generalizante y vago. Aún no sabemos quién realiza la acción verbal. Esta primera oración presenta un marco físico y temporal. Estamos en España, calificada muy negativamente como “un viejo país ineficiente” (v. 1), con tendencia al cainismo y la pelea fraternal (“entre dos guerras / civiles”). Ya había habido una guerra civil, pero el yo poético da la siguiente como inevitable. La acotación física se va reduciendo: ahora se acerca al foco a un pueblo costero. En este, una casa y el patrimonio justo para sobrevivir, expresado con la frase coloquial “poca hacienda” (v. 4). Acto seguido se introduce un quiebro discursivo muy llamativo, pues “memoria ninguna” (v. 5) nos remite a las capacidades intelectuales del que opte por ese estilo de vida, que, luego veremos, es el yo poético. Se alinean los elementos materiales con los mentales, quebrando el discurso y rompiendo la coherencia interna del enunciado. Aporta una chocante y enriquecedora visión lectora. Esta sensación se incrementa con el polisíndeton paradójico creado por “y poca hacienda / y memoria ninguna” (vv. 4-5).
La segunda oración que compone el poema se abre con un paralelismo sorprendente, formado por la sucesión de cinco infinitivos que aluden a lo que no se puede hacer para alcanzar la vida dichosa: nada de vida intelectual (ni leer ni escribir), nada de actividad emocional, pues sería negativa (no sufrir), nada de actividad material lucrativa, que sería perniciosa (no pagar cuentas). Y, en fin, se resume el ideal de vida al que se aspira con un símil bastante extenso, pues ocupa dos versos, expresivo y negativo: “vivir como un noble arruinado / entre las ruinas de mi inteligencia” (vv. 8-9). Señala el distanciamiento y desapego del mundo al que aspira el yo poético, al que por fin conocemos a través del determinante posesivo “mi” (v. 9), penúltima palabra del poema. La derivación o políptoton formado por “arruinado” y “ruinas”, entreverado con la aliteración de la /r/, incrementan la sensación de desolación y destrucción final. En este sentido, también se pueden interpretar los tres encabalgamientos del poema, abruptos los dos primeros y suave el último, entre los versos 2-3, 4-5 y 8-9.  
Podemos observar que el poema está sometido a una altísima elaboración poética en el que destacaríamos la ironía corrosiva que se crea entre el título y la forma estrófica frente al contenido de desengaño y ruina finales. Por otro lado, el tono confesional, casi como una conversación entre amigos, resta gravedad al contenido, de por sí dramático. Como en otros poemas de Gil de Biedma, se maridan original y sorprendentemente el coloquialismo confesional y la gravedad de pensamiento, teñidos de suavidad expresiva, irónica y sarcástica.

 

6. Contextualización
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 1929 – 1990) es uno de los más significativos poetas de la Generación del 50. Con una producción poética escasa, nos dejó intensos y hermosísimos poemas. Junto con los compañeros de su generación o grupo literario, imprimieron un giro a la poesía española de los años sesenta, dotándola de nueva frescura y hondura. Podemos resumir brevemente las características literarias del grupo:
-Atmósfera coloquial y antirretórica: frente a la poesía anterior, clasicizante y esperable, los nuevos poetas acercan la poesía a la vida y a la experiencia del poeta.
-Tono confesional: el poema es el molde donde el yo poético vierte deseos, temores, anhelos y miedos que flotan en el ambiente de la sociedad española de la época, recordemos que bajo la égida franquista.
-Aire coloquial y de compañerismo: el poeta compone textos que, de algún modo, imitan una plática entre amigos en un ámbito distendido.
-Valor de la amistad y del compañerismo: a tono con lo anterior, el poeta exalta la alegría de la comunicación entre iguales, pues todos van en el mismo barco.
-Reivindicación de la vida cotidiana, de la realidad concreta diaria y de la experiencia de la persona como fuente de conocimiento y de la composición poética.
La poesía de Gil de Biedma se adensa en tres títulos muy importantes en la literatura española de los sesenta: Compañeros de viaje (1959),  Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968). Como podemos ver fijándonos en el último título, Gil de Biedma compuso su obra como pensando en una publicación post mortem. Por otro lado, fuera de alguna excepción que aquí no nos interesa, abandonó la escritura y publicación de sus obras veintidós años antes de su muerte. He aquí un buen misterio literario: el poeta no quiso, no pudo, o ambas cosas a la vez, indagar en otros caminos poéticos que acaso solo fueran repetición de lo ya escrito.  En estas tres obras se adensa toda una trayectoria vital y poética de uno de los más grandes e intensos poetas del siglo XX español.

 

7. Interpretación y valoración
Gil de Biedma es uno de los más sobresalientes poetas españoles de posguerra. Su poesía nos ofrece una sorprendente originalidad, tanto temática como compositiva. El choque entre un coloquialismo quintaesenciado y un trabajo verbal muy intenso provoca sorprendentes sentidos y dejan una agradable sensación de lectura. Para reflexionar sobre asuntos muy serios y graves, como es el ideal de vida, el poeta imprime a su poema un aire coloquial y confesional, como de una experiencia personal sencilla y cotidiana. Este choque es enriquecedor y hermoso. Aporta al poema autenticidad y originalidad.
Frente a los caminos trillados del retoricismo clasicista anterior, Gil de Biedma nos aporta frescura, espontaneidad y confidencialidad con el lector. Pero no nos engañemos: todo ello como producto de un intenso trabajo de lima y depuración poética. La ironía y el sarcasmo juegan un papel fundamental en un poema sencillamente amargo, coloquialmente trágico.

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.

 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Dónde y en qué momento de su vida se halla el poeta en su poema?
2) ¿Está satisfecho con su vida el poeta, a juzgar por sus palabras?
3) ¿Qué importancia poética posee España y la época de posguerra?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el tópico de De vita beata? ¿Cómo la aborda el poeta?
5) Fijándonos en los tiempos verbales, ¿qué deducimos de la vida y pensamientos del yo poético?
6) ¿Es importante la confesionalidad en el conjunto de la significación del poema?

 

2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese un ideal de vida dominado por la dicha y la felicidad.  Puedes imprimir un sentido irónico, como ha realizado Gil de Biedma.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Gil de Biedma a propósito de su poema.
3) Realiza una exposición sobre Gil de Biedma, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios, que sirvan de metáfora del tópico de De vita beata, siguiendo el ejemplo de Gil de Biedma.
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Gil de Biedma: “No volveré a ser joven” ; análisis y propuesta didáctica

No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio                                1
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería                                      5
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan solo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:                 10
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
                                   Jaime Gil de Biedma (Poemas póstumos, 1968)

 

  1. ANÁLISIS
1. Resumen
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 1929 – 1990) es uno de los más importantes poetas de la Generación del 50. Su poesía alcanza inusitadas cotas de transparencia expresiva, de fuerza conmovedora y de belleza verbal. Su escasa producción es producto de una tremenda autoexigencia y rigor creativo. Influido por la poesía inglesa de la primera mitad del siglo XX, imprimió a sus textos una coloquialidad que apela al lector y un cierto aire dialogante y conversacional que aporta frescura y profundidad a partes iguales.
El poema “No volveré a ser joven” presenta una reflexión melancólica sobre la existencia del yo poético. En la primera estrofa presenta dos perspectivas, desde la adultez, en los dos primeros versos; y los de la juventud, en los dos últimos versos. Admite y advierte que la vida es algo más que un juego y que los ímpetus de juventud suelen acabar en un fracaso más o menos discreto. La segunda estrofa recuerda los sueños de juventud sobre el triunfo y el éxito duradero. En esos ensueños de gloria, el envejecimiento y la muerte era algo accesorio, irrelevante, como las “dimensiones del teatro” donde se representa una obra. La tercera estrofa advierte que el tiempo del yo poético ha pasado y se vislumbra la “verdad desagradable”, que no es otra que la llegada de la vejez y la muerte son inevitables y el punto esencial de la vida, es decir, “el único argumento de la obra”.
Como se puede apreciar, el poeta identifica su vida con una obra teatral y su estreno exitoso. Sin embargo, desde la perspectiva de la vejez, comprende que todo fue un espejismo. Solo queda el paso del tiempo y la muerte como realidad inexcusable.
  1. Tema
El tema de este poema se puede enunciar así: reflexión introspectiva, melancólica y desengaña sobre la existencia humana, determinada por el paso del tiempo y la certeza de la muerte. El título del poema, “No volveré a ser joven”, indica a las claras el tema: lamento por la juventud perdida y acercamiento inevitable de la muerte.
  1. Apartados temáticos
Las tres estrofas delimitan los apartados temáticos de esta composición:
-En la primera estrofa establece un axioma general, de procedencia popular: “la vida va en serio”. Pero eso no lo comprendemos cuando somos jóvenes, producto del frenesí y la falta de reflexión en esa edad, momento en que se está dispuesto a “llevar la vida por delante”.
-La segunda estrofa presenta, como en la primera, un resumen de los ideales juveniles: triunfar, “dejar huella”. En ese momento, la vejez y la muerte solo son elementos accesorios al éxito vital.
-La tercera y última estrofa imprime un sesgo hacia el presente; ha pasado el tiempo y, ya en la vejez se aprecia la auténtica “verdad”: el envejecimiento y la muerte es la esencia de la vida, “el argumento de la obra”.
  1. Aspectos métricos y de rima
Estamos ante un poema compuesto por tres estrofas de cuatro versos cada una. Los versos son heptasílabos (7) o endecasílabos (11), excepto el verso 9, que es eneasílabo. En cada estrofa, los versos pares riman entre sí en asonante, quedando lo impares libres. Estamos, pues, ante una rima romanceada, y el poema entero se mueve entre el romance y el verso libre.
  1. Recursos estilísticos
El poema entero pivota sobre una metáfora central: la vida del yo poético es como una obra teatral de la que se espera un gran triunfo, pero todo queda en un discreto pasar que lo aproxima a la vejez y a la muerte. El lenguaje coloquial, pero muy estilizado, de la primera estrofa, adquiere un aire de confesión del yo poético a sus lectores: la vida “va en serio”, a pesar de que vino a “llevarme la vida por delante”. El deseo de triunfo eclipsa a todo lo demás; el apetito de gloria y el optimismo desbordante oscurece todo lo demás. El elemento perturbador en ese pensamiento es que todo eso no es verdad, aunque se comprende en la adultez. La construcción sintáctica es muy reveladora: los dos primeros versos enuncian el pensamiento general y los dos siguientes funcionan como una interpolación explicativa que justifica la afirmación anterior.
La segunda estrofa continúa con el relato de la confesión iniciada previamente. De nuevo incide en el deseo de éxito duradero, expresado a través de la metáfora “dejar huella”, de indudable sabor popular. “Marcharse entre aplausos” es una metáfora de doble significación, pues se refiere al triunfo existencial y al mundo del teatro, en su primera referencia. La interpolación de los dos últimos versos de la estrofa (en riguroso paralelismo constructivo con la primera) expresa con dos infinitivos muy contundentes el meollo de la vida humana: “envejecer, morir” (v. 7). Estas dos acciones, más padecidas que realizadas, eran el “las dimensiones del teatro”. Esta hermosa metáfora expresa la inconsciencia juvenil, que no se interesa por lo que pasará en un futuro más o menos lejano.
La última estrofa posee una estructura conclusiva inapelable. El primer verbo, “ha pasado” (v. 9), nos introduce en el presente; el pretérito perfecto compuesto advierte que “ha pasado el tiempo”; el tiempo de la juventud quedó atrás. En el verso 10, una oración en presente nos permite comprender que el yo poético reflexiona desde el momento de la escritura: “la verdad desagradable asoma”. Jugando con la anticipatio, y es la tercera vez que lo hace (en cada estrofa aparece una anticipación de lo que luego se explicita en la interpolación), el yo poético nos prepara para conocer y tragar la verdad definitiva: “envejecer, morir / es el único argumento de la obra” (vv. 11-12). La repetición retórica de los dos infinitivos, en el mismo verso (tercero de cada estrofa), formando un paralelismo anafórico de mucha eficacia poética, recalcan la esencial significación del argumento de la obra: envejecer, morir. El asíndeton sirve para adensar la significación. La metáfora final, suspendida hasta este momento de la lectura, adquiere un pleno sentido en la mente lectora: la vida se equipara a una obra teatral y su representación; el argumento de la misma se resume en esas dos acciones, más sobrevenidas que vividas: la llegada de la senectud y la muerte. Esa es la “verdad desagradable”, y no hay más. Se despoja de todo dramatismo al asunto mismo del poema con el adjetivo “desagradable” y se desliza la conveniencia de aceptarlo con discreción resignada.
Podemos ver que el poema está sometido a una altísima elaboración poética en el que destacaríamos la metáfora central, repetida o anticipada en varias ocasiones (a modo de alegoría), el coloquialismo confesional y la gravedad de pensamiento teñida de suavidad expresiva.
  1. Contextualización
Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 1929 – 1990) es uno de los más significativos poetas de la Generación del 50. Con una producción poética escasa, nos dejó intensos y hermosísimos poemas. Junto con los compañeros de su generación o grupo literario, imprimieron un giro a la poesía española de los años sesenta, dotándola de nueva frescura y hondura. Podemos resumir brevemente las características literarias del grupo:
-Atmósfera coloquial y antirretórica: frente a la poesía anterior, clasicizante y esperable, los nuevos poetas acercan la poesía a la vida y a la experiencia del poeta.
-Tono confesional: el poema es el molde donde el yo poético vierte deseos, temores, anhelos y miedos que flotan en el ambiente de la sociedad española de la época, recordemos que bajo la égida franquista.
-Aire coloquial y de compañerismo: el poeta compone textos que, de algún modo, imitan una plática entre amigos en un ámbito distendido.
-Valor de la amistad y del compañerismo: a tono con lo anterior, el poeta exalta la alegría de la comunicación entre iguales, pues todos van en el mismo barco.
-Reivindicación de la vida cotidiana, de la realidad concreta diaria y de la experiencia de la persona como fuente de conocimiento y de la composición poética.
La poesía de Gil de Biedma se adensa en tres títulos muy importantes en la literatura española de los sesenta: Compañeros de viaje (1959),  Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968). Como podemos ver fijándonos en el último título, Gil de Biedma compuso su obra como pensando en una publicación post mortem. Por otro lado, fuera de alguna excepción que aquí no nos interesa, abandonó la escritura y publicación de sus obras veintidós años antes de su muerte. He aquí un buen misterio literario: el poeta no quiso, no pudo, o ambas cosas a la vez, indagar en otros caminos poéticos que acaso solo fueran repetición de lo ya escrito.  En estas tres obras se adensa toda una trayectoria vital y poética de uno de los más grandes e intensos poetas del siglo XX español.
  1. Interpretación y valoración
Gil de Biedma es uno de los más sobresalientes poetas españoles de posguerra. Su poesía nos ofrece una sorprendente originalidad, tanto temática como compositiva. El choque entre un coloquialismo quintaesenciado y un trabajo verbal muy intenso provoca sorprendentes sentidos y dejan una agradable sensación de lectura. Para reflexionar sobre asuntos muy serios y graves, como es el paso del tiempo, la llegada de la vejez y el fin de la vida, el poeta le imprime un aire coloquial y confesional, como de una experiencia personal sencilla y cotidiana. Este choque es enriquecedor y hermoso. Aporta al poema autenticidad y originalidad.
Frente a los caminos trillados del retoricismo clasicista anterior, Gil de Biedma nos aporta frescura, espontaneidad y confidencialidad con el lector. Pero no nos engañemos: todo ello como producto de un intenso trabajo de lima y depuración poética.

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.

 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Dónde y en qué momento de su vida se halla el poeta en su poema?
2) ¿Está satisfecho con su vida el poeta, a juzgar por sus palabras?
3) ¿Qué importancia poética posee la obra teatral y el teatro en el poema?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el tópico de tempus fugit?
5) Fijándonos en los tiempos verbales, ¿qué deducimos de la vida y pensamientos del yo poético?
6) ¿Es importante la subjetividad del poeta en el conjunto de la significación del poema?

 

2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la preocupación por el paso del tiempo, el fin de las ilusiones juveniles y la presencia de la muerte en la vida de las personas.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Gil de Biedma.
3) Realiza una exposición sobre Gil de Biedma, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, teatrales o no, que sirvan de metáfora del paso del tiempo, siguiendo el ejemplo de Gil de Biedma.
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Laura Gallego: “El secreto de Xein” (“Guardianes de la ciudadela”, II); análisis y propuesta didáctica

LAURA GALLEGO: EL SECRETO DE XEIN (Barcelona: Montena, 2018)
1. ANÁLISIS

1) Resumen

La segunda entrega de “Guardianes de la ciudadela” profundiza en las vidas de la joven bibliotecaria y estudiosa de monstruos Axlin y del guardián Xein. Conforme pasan los meses, ambos personajes ganan conocimientos, madurez y comprensión del mundo, donde las alegrías se fusionan con las penas, la felicidad con la frustración. Continúa el malentendido sobre las verdaderas causas de la ruptura sentimental de esta pareja que se buscan y, paradójicamente, chocan casi continuamente.
Axlin es una muchacha muy inquisitiva y ávida de conocimiento. Está recopilando todos sus saberes en un libro práctico sobre esos animales crueles y despiadados que liquidan humanos y se los comen. Por eso mete sus narices cada vez que se entera que han capturado un monstruo, para saber comprender sus características y anotar posibles prevenciones ante un ataque. Busca encuentros más o menos casuales con Xein, que ya es guardián, cuando le toca una patrulla por las zonas de la Ciudadela que ella controla: el segundo ensanche, donde ella vive, o el primer ensanche, el lugar donde se sitúa la biblioteca en la que trabaja.
Xein forma pareja de guardia con Rox, una joven de su promoción con la que se compenetra de maravilla. Matan monstruos con gran eficacia y se coordinan en sus ataques sin necesidad de hablar. Su resentimiento contra Axlin continúa intacto, porque se considera traicionado, aunque en el fondo de su corazón la sigue amando.
Aparecen dos nuevos tipos de monstruos con hondas consecuencias en la vida de los protagonistas. Las temibles sombras, totalmente invisibles al ojo humano, sólo perceptibles por los guardianes de ojos amarillos; y los transmutadores, metamorfos o “cambiapiel”, con capacidad para adoptar el cuerpo de una persona a la que acaban de matar, sólo visibles para los guardianes de ojos dorados. Yarlax, guardián modélico y buen amigo de Xein, le informa que su madre vive en la cantera. Decide visitarla sin permiso para aclarar su origen; el encuentro no es muy amistoso, pero al menos comprueba que su madre está bien, aunque algo lo inquieta sobre la verdadera naturaleza de su padre. Él sospecha que es un cambiapiel, lo que le remueve sus entrañas. Por su insubordinación, es enviado al frente oriental, el más peligroso para los guardianes, donde muchos encuentran la muerte.
Dex, el amigo bibliotecario de Axlin, adquiere un especial protagonismo en este volumen. Su hermano Broxnan se ve implicado en un matrimonio precipitado con la noble Oxania por un embarazo inesperado. Su intento de huida traerá consecuencias trágicas y descubrimientos inesperados para muchos de los implicados. El mismo Dex verá su vida muy alterada, a pesar de su buen corazón y recto juicio.
Al caer la frontera del oeste en manos de los monstruos, y de ahí procedía Axlin, la gente se acumula en la ciudadela desordenadamente. El caos y el amenazante incremento de bichos dentro de la ciudadela altera el orden político y social. Rox, la guardiana ejemplar, también sospecha que sus orígenes no son tan inocentes como ella creía, por lo que se propone desvelarlo.
Cuando Axlin se entera de que Xein es enviado a la frontera oriental, trata de detenerlo, pero inútilmente. No le queda otra opción que tomar una decisión transcendental, con la ayuda del buhonero Loxan: seguirlo para rescatarlo.
2) Personajes
El abanico de personajes con peso específico crece en esta segunda entrega. Ahora, además de la pareja protagonista, Rox, Dex, Oxania, Loxan, etc. ganan peso específico en el desarrollo de la trama. Ello aporta variedad, diversificación de segundas líneas argumentales y riqueza temática.
Axlin deja atrás la adolescencia y primera juventud para adentrarse en una madurez algo precoz. Va comprendiendo el mundo jerarquizado de la Ciudadela, las grandes diferencias económicas, las luchas de poder entre familias pudientes, la importancia de los Ocho Fundadores, el poder supremo del Jerarca, etc. Por otro lado, también logra aclarar el origen del alejamiento de Xein, pues todo había sido un engaño de un viejo bienintencionado pero malicioso. Vemos que, a pesar de los momentos de desaliento, es perseverante y valiente en sus dos objetivos vitales: escribir un gran tratado sobre monstruos y recuperar el amor de Xein.
Xein también madura a marchas forzadas. Adquiere la categoría de Guardián, pero sigue con la mala costumbre de hacerse preguntas de difícil respuesta. Al entrevistarse con su madre en La Cantera comprende que su propio origen es un enigma difícil de resolver. Está entrenado para apartar los sentimientos de su vida, pero su atracción por Axlin casi no la puede reprimir. Todo ello le costará, como en la primera parte, castigos y sufrimientos severos, que sobrelleva con dignidad.
Rox adquiere un papel protagonista importante, pues, a pesar de ser Guardiana ejemplar, se hace preguntas sobre su origen y deserta para dirigirse a la aldea donde había nacido; su intención es aclarar la identidad de sus padres.
Dex, el bibliotecario inteligente y generoso, desvela su cohabitación con un chico del que está enamorado, lo que complica aún más su situación. Trata de mantener un equilibrio entre su origen noble y pudiente y sus ansias de una vida auténtica y entre libros, pero no le será fácil. Descubrimos así un carácter intenso y desgarrado entre el querer y el poder.   
3) Lugar y tiempo de la acción narrada
En esta entrega la acción se concentra en la Ciudadela, compuesta por la Ciudad Vieja, primer ensanche, segundo ensanche y anillo exterior. El mapa de la contracubierta que acompaña a la edición facilita mucho el entendimiento del ámbito geográfico en el que se desarrolla la acción. Ahora conocemos su origen, su jerarquía política y social, etc. De modo sutil, se introducen sombras que tendrán consecuencias en el argumento de la novela.
El tiempo se extiende a lo largo de meses, acaso años, aunque nunca se aclara del todo. Por la evolución hacia la madurez de los personajes y cómo cambian sus roles sociales y laborales podemos deducir que han pasado bastantes meses. La duración de la acción ocupa también meses, nunca pocos.
4) Figura del narrador
Un narrador en tercera persona, más o menos omnisciente, más o menos objetivo, más o menos distante, nos entrega el texto novelesco. Laura Gallego maneja con gran pericia la figura del narrador; muestra la subjetividad justa para conmover al lector, la omnisciencia parcial adecuada para que Axlin sea el foco del relato y, muchas veces, los ojos por los que nos llega la acción.
5) Tema de la novela
Este texto indaga en la necesidad de construir la persona y el mundo propio en base a certezas auténticas. La fidelidad a uno mismo es el mayor beneficio que la persona puede obtener en un mundo turbulento donde las apariencias engañan a menudo, y no solo por las bestias invisibles y cambiapieles, sino por los ritos sociales controlados por los poderosos.
6) Contextualización e interpretación de la novela
Algunos rasgos compositivos de esta novela coinciden con las tendencias de nuestra escritora mostradas en sus títulos previos:
-Protagonismo femenino: Axlin, la joven autora intrépida, domina el relato. Vemos cómo una mujer se va elevando a la categoría de protagonista, asumido con naturalidad y determinación.
-Indagación en los sentimientos como parte inalienable del individuo: no todo es acción o mundo externo. Los personajes, obviamente, sobre todo los protagonistas, poseen un mundo interior poblado de sentimientos y emociones que determinan parte de su comportamiento. Estos personajes se escuchan, se respetan y valoran sus emociones tanto como aspectos más sociales de la vida de la persona.
-Descubrimiento del mundo y de uno mismo como eje fundamental de la construcción del protagonista: se trata de un proceso de crecimiento interior típico de las novelas de aprendizaje o bildungsroman. Descubrir, comprender e integrar en la propia experiencia personal es un vector compositivo de primer orden.
-La creación de mundos de ficción para nada idílicos es un rasgo propio de nuestra novelista: el dolor, la angustia y el sufrimiento forman parte de la vida diaria de los seres, humanos o no, que pueblan sus páginas. Alcanzar algo parecido a la dicha personal exige grandes dosis de ilusión, perseverancia y arrojo. De lo contrario, lo que espera es la vida algo vacía de la gente conformista.
7) Aspectos estilísticos
Las líneas maestras estilísticas de este volumen coinciden con las del anterior. Laura Gallego ha adquirido un alto dominio de la lengua, domina una potente imaginación y controla con maestría la arquitectura narrativa. Como también podemos apreciar en el otro volumen, la fantasía se alía con un realismo familiar para construir un mundo narrativo interesante, atractivo y completo. La lectura permite acceder a otro universo coherente y tan problemático como el nuestro, pero con peculiaridades distintivas que lo hacen subyugante y cautivador.
Laura Gallego escribe con naturalidad, precisión, elegancia contenida y un sentido de la proporcionalidad -–muy visible en el ritmo, en la construcción de la oración, en la dosificación de la intriga, etc.– que hacen que esta novela se convierta en una lectura amena, enriquecedora y, en fin, recomendable para todo tipo de lector. Ofrecemos un ejemplo de su buen hacer narrativo (cap. 28, pp. 364-365):
Xein había supuesto que lo llevarán ante el capitán Salax nada más llegar al cuartel;pero, ante su sorpresa, lo mantuvieron recluido toda la tarde en su habitación, y solo cuando ya era noche cerrada acudieron a buscarlo para conducirlo hasta un edificio del cuartel general en el que nunca antes había estado, porque estaba reservado a los altos mandos de la Guardia. Lo hicieron esperar ante un despacho, y Xein, inquieto, se preguntó qué estaba sucediendo. Cualquier capitán podía imponer una sanción; no era necesario molestar a sus superiores con un asunto tan trivial como el de una insubordinación, y mucho menos en aquellos tiempos. Sin duda, los comandantes tenían otros asuntos más importantes que atender.
Cuando por fin le indicaron que podía pasar, entró en el despacho con paso firme y mirada insegura.
La mujer que lo estaba aguardando en el interior no era una desconocida para él: se trataba de la comandante Xalana. Sin embargo, al hombre que se alzaba junto a ella no lo había visto nunca. Cuando se fijó en su uniforme, en busca de una pista sobre su identidad o al menos sobre su graduación, inspiró hondo, impresionado: estaba nada menos que ante un general. Se quedó bloqueado un momento, sin saber cómo reaccionar, hasta que la comandante dijo:
–Tienes el mal hábito de faltar a tu deber voluntariamente, Xein, y eso tiene que acabar.
Él reaccionó por fin.
–Sí, comandante. No pretendía desertar, solo… necesitaba realizar un viaje corto, pero me fui con intención de regresar y…
Las palabras murieron en sus labios. Había preparado un discurso, pero no esperaba tener que recitarlo delante de un general. Había dado por supuesto que podría justificarse ante el capitán Salax, su superior inmediato, y ahora comprendía que cualquier excusa que hubiese elaborado no parecería otra cosa que un balbuceo absurdo e incoherente.
Porque, en el fondo, no había nada que pudiese decir en su defensa. Había quebrantado las normas a propósito y merecía una sanción, probablemente más severa que la anterior. Y eso era todo.
De modo que permaneció callado.
–¿Adónde fuiste, Xein, y por qué? –exigió saber la comandante.
–Regresé a mi aldea natal para ver a mi madre –respondió él–. Me dijeron que seguía viva y…

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume la obra en su trama principal (300 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes y establece su relevancia argumental.
5) Explica los aspectos de lugar y tiempo en los que se desenvuelve la acción narrada.
6) Describe la figura del narrador a lo largo de la novela.
7) Explica por qué este texto pertenece a la literatura actual y a la novela de bildungsroman de modo más específico.
8) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos propios de la novela fantástica aparecen en este texto?
2) ¿La vida en la Ciudadela es tan fácil y cómoda como Axlin imaginada, a juzgar por lo que observamos en ella misma y otros personajes de su edad? Razona la respuesta.
3) ¿Qué importancia posee el amor en esta novela? Ejemplifica plausiblemente.
4) ¿Existen muchas diferencias de clases sociales, como entre ricos y pobres, a lo largo de la novela?
5) Explica cuáles son las dudas de Xein en su vida después de su ingreso en el cuartel de los Guardianes.
6) ¿Cuáles son los monstruos más peligrosos, ¿qué buscan cuando atacan? ¿Cómo se defienden de ellos los guardianes? Razona la respuesta con ejemplos.
7) Explica la importancia de la fidelidad a uno mismo pensando en la trayectoria de Exin.
8) Analiza el papel y relevancia de la familia, en sentido amplio, en la obra.
2.3. Comentario de texto específico
Una mañana, cuando Axlin llegó a la biblioteca, encontró allí a Dex, charlando con la maestra Prixia. Se le iluminó la cara al verlo. Quiso correr a su encuentro, pero entonces recordó que había estado de luto, y se acercó con cierta timidez, tratando de captar en su rostro algún atisbo de su estado de luto, y se acercó con cierta timidez, tratando de captar en su rostro algún atisbo de su estado de ánimo.
Él la vio y se volvió hacia ella con una sonrisa. Se mostraba mucho más tranquilo que la última vez que lo había visto, aunque Axlin aún podía detectar una huella de cansancio en su rostro y un nuevo peso sobre sus hombros, ligeramente hundido.
La maestra Prixia volvió a centrarse en su trabajo, y los dos jóvenes salieron de la sala para poder hablar sin molestarla.
–Bueno, entonces, ¿estás ya listo para volver a la rutina? –preguntó ella sonriendo.
Una sombra cubrió de pronto el rostro de su amigo.
–Sobre eso…, en fin…, es complicado. Es posible que no pueda volver a trabajar aquí…
Pareció quedarse sin palabras un momento, y Axlin trató de ayudarlo a continuar:
–¿Durante un tiempo? No te preocupes, es natural.
Ella se había criado en un lugar donde los monstruos mataban a gente a menudo. Los períodos de luto eran cortos, porque los supervivientes no podían permitirse el lujo de paralizar la vida de la aldea por la muerte de alguien. Pero sabía que allí, en la Ciudadela, las cosas eran diferentes, y no tenía problema en mostrarse comprensiva con el dolor de Dex.
Sin embargo, su amigo sacudió la cabeza.
–No, quiero decir… que quizá tenga que dejar la biblioteca… definitivamente.
Axlin asintió con lentitud, recordando entonces lo que Kenxi le había contado.
–Sé que tienes que ocupar el lugar de tu hermano como heredero de tu casa –dijo.
Él sonrió.
–Posiblemente, yo esté más preparado de lo que él lo estuvo jamás –prosiguió–. Y tenemos bastantes libros en la casa familiar de la ciudad vieja, así que no sería tan terrible. Si no fuera por… –se interrumpió de nuevo–. Es igual, no quiero aburrirte con esto.
(Cap. 21, pp. 266-267)

 

a) Comprensión lectora
1) Resume el texto, señala el tema e indica los apartados temáticos o secciones de contenido.
2) Analiza brevemente los personajes que intervienen y su papel en la obra.
3) ¿Qué ha ocurrido antes de este fragmento? ¿Y después?
4) Indica el lugar y el momento donde se desarrolla la acción.
5) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos que embellecen el mensaje.
b) Interpretación
1) Analiza la relación de Axlin con Dex.
2) ¿Pertenecen a la misma clase social Axlin y Dex?
3) Caracteriza el personaje de Prixia y su importancia en los jóvenes. ¿Ha influido en la vocación lecto-escritora de Axlin?
4) ¿Cómo afecta la convivencia con los monstruos en la percepción del paso del tiempo en Axlin?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento, en prosa o en verso o forma dramática, con un contenido más o menos inspirado en El secreto de Xein.
2) ¿Existe el tipo de vida que se recrea en la novela? Razona tu respuesta y narra el estilo de vida, focalizando en las creencias religiosas, que se lleva hoy.
3) Realiza una exposición sobre Laura Gallego, sus obras y sus temas, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de una vida distópica, como la narrada en la novela; localiza ubicaciones en los que se pudo desarrollar esta novela y comenta su significación.
5) Se puede leer algún fragmento del texto, de forma dramatizada, en grupos, ante la clase, acompañada la declamación de música e imágenes apropiadas.
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Laura Gallego: “El bestiario de Axlin” (“Guardianes de la Ciudadela”, I); análisis y propuesta didáctica

Laura Gallego: El bestiario de Axlin. Barcelona: Montena, Penguin Random House Grupo Editorial, 2018, 1ª ed.
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Axlin es una muchacha que nace en un poblado muy apartado, del occidente de un lugar innominado, de vida inhóspita y sufrida. Un monstruo le hizo una herida en un pie cuando era niña y quedó coja. La historia comienza cuando tiene nueve años. Son aldeas fortificadas contra los monstruos y aisladas unas de otras a varios días de camino, que solo recorren los buhoneros. Los habitantes, de vez en cuando, salen a procurarse alimentos y, de paso, enfrentarse a los monstruos. En la aldea de Axlin son: galopantes, pelusas, dedoslargos, nudosos, crestados y robahuesos.
El escriba del pueblo, Oxis, le enseña a leer y a escribir a Axlin, para que lo sustituya a su muerte, cosa que pasa unos años después. En el libro apuntan, con laconismo, nacimientos, muertes, ataques y cambios en la jefatura del poblado. Vexus, el jefe del pueblo, es liquidado por los monstruos en una expedición. A veces, mujeres viudas iban de una aldea a otra y allí se embarazaban para evitar la endogamia.
A Axlin le interesa mucho el mundo de los monstruos. Se va con el buhonero Bexari, con el permiso del nuevo jefe, Madox. Se hace con un libro en blanco para anotar sus conocimientos sobre monstruos; pregunta mucho en las aldeas. Bexari, con un carro y un caballo, es acompañado del guardián Perox. Por las aldeas pregunta por los monstruos que los acosan, cómo son y cómo se defienden de ellos. Bexari le dio un mapa de todos los lugares habitados –es el que aparece en el interior de la cubierta y la contracubierta del libro–. Ahí aparece la Jaula y la Ciudadela, además de la cantera, todo camino del este.
Conoce a Xein, aunque la recibe con hostilidad, junto con su madre Kinaxi. Se enamoran profundamente, pero ella decide seguir su camino a la Ciudadela. Sin embargo, la pérdida de Xein le afecta profundamente. Ahora tendrá que localizar al chico, en sí algo especial, pues mata con facilidad a los monstruos, lo que le hará sufrir penosos castigos.
Axlin está a punto de ser asesinada, pero la llegada de un panadero y un joven llamado Dexar, le salvan la pelleja. Su trabajo en la biblioteca de la Ciudadela cambia su vida para mejor: lee y escribe intensamente. En el epílogo nos cuenta que un día Axlin ve a unos Guardianes; se fija, le da un pálpito, se acerca y reconoce a Xein, lo que hace renacer las esperanzas, aunque pronto frustradas. El chico está completamente concentrado en su nueva vida de luchador contra los monstruos. Sus sentimientos son reprimidos con total dureza, aunque él se opone bravamente.

 

2. Tema de la novela
Este relato se centra en la importancia de la fidelidad a los propios sentimientos y sueños para ser feliz en la vida, aunque el camino sea arduo y peligroso. Múltiples aventuras y decisiones dolorosas sirven para encontrar el camino de la felicidad, que debe ser descubierto por cada uno de los hombres.

 

3. Personajes
Axlin es una niña, pronto adolescente, que habita en una aldea remota y peligrosa, asediada por los monstruos. Su cojera se debe al ataque de uno de ellos. Arrastra un trauma porque una niña del poblado a la que debía proteger fue liquidada por un monstruo sin que pudiera hacer nada. Su amor a la lectura y la escritura hace que rechace el matrimonio temprano, como era lo habitual en su aldea, y se incline por leer, escribir y viajar para conocer lugares, monstruos y describirlos de modo práctico para que la gente pueda defenderse. Su carácter es enérgico y algo intrépido. Sin embargo, no es una heroína, ni una estrella de nada: su vida es normal, sus penurias son las de todos.  Se distingue por el esfuerzo, la autenticidad de sus sentimientos y la generosidad de sus acciones.
Xein es el joven del que Axlin se enamora en su primera juventud. Estamos ante un joven de cualidades especiales, aunque él mismo lo ignora. Valiente y algo atolondrado fruto de sus pocos años y su aislamiento, pues vivía solo con su madre, lo hacen un tanto imprevisible, lo que aumenta el interés lector hacia su persona.
Bexari, el buhonero, es otro personaje muy interesante porque protege a la joven, la instruye sobre los peligros de su mundo y se porta con generosidad con ella, a fin de que sobreviva y pueda lograr su sueño. Hombres como Bexari, humildes pero intrépidos, pobres pero rectos y firmes, ayudan a que los demás vivan un poco mejor.
Kinaxi, la madre de Xein, es un personaje interesante porque nos muestra el misterio, la intriga y el rencor en estado bastante puro. Sabe mucho más de lo que está dispuesta a contar, y actúa por venganza, aunque no sabemos muy bien de quién desea desquitarse.
Lexis y Loxan son dos hermanos buhoneros que recorren muchos pueblos luchando contra todo tipo de bestias muy peligrosas. Son grandes guerreros y diestros en los enfrentamientos contra los monstruos. Comparten un sentido alegre y divertido de la vida. De corazón valiente y generoso, no dudan en enseñar a Axlin cómo defenderse de los monstruos y otros conocimientos prácticos para defenderse de ellos.
Dex también ofrece rasgos casi de protagonista en la parte final de la novela. Escriba en la biblioteca, no duda en ayudar a Axlin cuando más bajo había caído en su intento por ingresar en la Ciudadela. Fidelidad, astucia y practicidad son las características de su carácter.
4. Lugar y tiempo de la acción narrada
La acción discurre en un territorio dominado por la Ciudadela, lugar de la civilización, la cultura y la riqueza. Luego, muchas aldeas diseminadas se desperdigan por territorios cada vez más hostiles por la presencia de monstruos depredadores de humanos. Como las comunicaciones son difíciles, el aislamiento y la soledad son las características típicas de esos pueblos atacados por monstruos que los van diezmando. El conjunto carece de un nombre general, aunque la Ciudadela ejerce un control y protección sobre todo él, con más o menos eficacia.
No existen acotaciones cronológicas que nos permitan fijar un marco temporal preciso. El ambiente es medieval; los desplazamientos son a pie o con bestias de tiro. Se iluminan con candelas y palmatorias; los metales son conocidos y empleados a un nivel algo elemental, etc. Todo nos remite a un mundo antiguo, primitivo y bastante violento.
La construcción narrativa es lineal y cronológica, para facilitar la lectura. Los personajes se van “haciendo” delante de nosotros con sus acciones.

 

5. Narrador
Un narrador en tercera persona cuenta la historia. Se sitúa a medio camino entre la omnisciencia total y la parcial, entre la objetividad y la subjetividad, y entre la distancia y el acercamiento a los personajes y a la acción narrada. La focalización se halla en Axlin, pues es la protagonista. Digamos que, en muchas ocasiones, nosotros vemos lo que pasa a través de sus ojos, pues el narrador le cede ese papel o capacidad.
El narrador es omnisciente, pero juguetón. De vez en cuando se divierte con la omnisciencia y el punto de vista, pasa así aumentar el suspense. En este sentido, este primer volumen posee un carácter abierto y se centra en la construcción de un mundo enigmático, sorprendente y muy peligroso.
6. Contextualización e interpretación
El bestiario de Axlin forma un magnífico volumen de 500 páginas de aventuras y hábil construcción narrativa. Sigue en la mejor línea de Laura Gallego: creación de un mundo medieval, con cronología difusa, que sirve de marco para que personajes juveniles –y protagonista femenina–, alternando con los adultos, busquen su camino vital entre la confusión y los múltiples peligros de la vida cotidiana.
Este volumen, como muchos otros, tiene algo de bildungsroman. Así, están presentes elementos como la vida humana en proceso de crecimiento; el descubrimiento del amor y de las cosas buenas y malas de la vida: muerte, dolor y sufrimiento, al lado de felicidad, dicha y sentido de las cosas. Con todo, la fidelidad a uno mismo surge como el valor más importante.
La fantasía aparece por doquier: un mundo lleno de monstruos que se encarnizan contra humanos, aunque estos no saben por qué. En este sentido, los toques de distopía le imprimen realismo y veracidad.
7. Rasgos estilísticos
Laura Gallego es una excelente novelista que, con su poderosa imaginación, crea mundos fantásticos verosímiles y sugestivos. Domina la lengua literaria con gran soltura y destreza, de modo que la fluidez, la transparencia y un dominio muy elevado de las técnicas estilísticas se alían para crear un texto hermoso, limpio y cautivador para el lector.
La expresión es cuidada, precisa, transparente y ligeramente lacónica. Laura Gallego avanza hacia un estilo natural, depurado y preciso. Por eso ahora el léxico es muy apropiado y las construcciones sintácticas más expresivas. Ofrecemos un ejemplo (cap. 10, pp. 137-138):
Fue una noche ajetreada. De madrugada la despertaron unos gritos y bramidos, y comprobó alarmada que había algo ahí fuera que zarandeaba el carro con saña. Lexis y Loxan defendían el vehículo asomados a una abertura en el techo. Como tenían medio cuerpo fuera, Axlin no pudo ver qué armas utilizaban, pero sí los oía vociferar en la oscuridad:
–¡Venid aquí si os atrevéis, bastardos! ¡Os sacaré las tripas y me haré un cinturón con ellas!
–¡Que sean dos cinturones! ¡Y brindaremos con vuestras calaveras peladas!
–¡Uno menos! ¡Llevo cuatro!
–¡Y yo seis! ¡Te voy ganando!
Axlin buscó a tientas su ballestas, la cargó y se asomó por la ventanilla trasera. Al sentir su movimiento, Loxan echó un vistazo al interior del carro y le sonrió en la oscuridad.
–Bienvenida a la fiesta, compañera.
La muchacha trató de devolverle la sonrisa, pero estaba demasiado asustada. Llevaba varias semanas sin salir a los caminos y la forma de actuar de los hermanos le resultaba muy extraña.
Lexis y Loxan habían colgado sendas lámparas a ambos lados del carro, por lo que Axlin pudo ver por fin a las criaturas que los atacaban seres con cuatro brazos anormalmente largos y cabezas enormes y alargadas, con dos ojos a cada lado. pero por alguna razón lo que más inquietó a Axlin, que había contemplado toda clase de horrores, fueron los dos apéndices tubulares que asomaban entre sus dientes afilados. Se movían ante ellos como su tuviesen vida propia, y parecían armas en sí mismos: látigos cubiertos de una baba espesa y repulsiva.

 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume la obra en su trama principal (300 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos o secciones de contenido.
4) Analiza los personajes y establece su relevancia argumental.
5) Explica los aspectos de lugar y tiempo en los que se desenvuelve la acción narrada.
6) Describe la figura del narrador a lo largo de la novela.
7) Explica por qué este texto pertenece a la literatura actual y a la novela de bildungsroman de modo más específico.
8) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué rasgos propios de la novela fantástica aparecen en este texto?
2) ¿Se puede decir que la infancia y adolescencia es siempre feliz, a juzgar por lo que observamos en Axlin y otros personajes de su edad? Razona la respuesta.
3) ¿Qué importancia posee el amor en esta novela?
4) ¿Existen muchas diferencias de clases sociales, como entre ricos y pobres, a lo largo de la novela?
5) Explica cuáles son la contradicciones de Xein en su vida antes y después de su ingreso a la academia de los Guardianes.
6) Los monstruos, ¿qué buscan cuando atacan? ¿Matar, comer, etc.? Razona la respuesta con ejemplos.
7) Explica la importancia de la fidelidad a uno mismo pensando en la trayectoria de Axlin.
8) Analiza el papel y relevancia de la escritura en la obra.
2.3. Comentario de texto específico
Las cosas fueron de mal en peor para Axlin después de sus primeros días en la Ciudadela. Aunque trató de ahorrar todo lo que pudo, el escaso dinero que reunía no tardaba en desaparecer. Seguía durmiendo en la calle, a pesar de que el otoño avanzaba y cada vez hacía más frío. Buscó un trabajo por el que pudieran pagarle un salario; algunas veces echaba una mano en el mercado o hacía recados para quien se lo pidiese, pero era lenta y no conocía la ciudad, por lo que quien le hacía un encargo raras veces la llamaba por segunda vez.
Comía muy poco y pasaba frío por las noches, así que empezó a sentirse cada vez más débil y sufrir una tos crónica que no terminaba de abandonarla. Tampoco podía asearse tan a menudo como he habría gustado. La única buena noticia que recibió aquellos días fue que, definitivamente, no estaba embarazada. Había tenido esa inquietud desde sus encuentros con Xein, y en aquellas circunstancias, sin poder contactar con él y sin tener siquiera un techo sobre su cabeza, desde luego no habría sido lo más oportuno.
Echaba de menos a Xein, cada día más. Evocaba a menudo el tiempo que habían pasado juntos en la aldea y soñaba con el día en que volvieran a encontrarse. Por eso se instaló en las inmediaciones de la puerta norte. No volvió a tratar de subirse a uno de los carros que la cruzaban porque no quería arriesgarse a que la expulsaran de la Ciudadela sin haber recuperado su libro y contactado con Xein. Pero observaba con avidez todos los vehículos que llegaban del Bastión, tratando de distinguir en su interior el rostro del muchacho al que amaba.
Nunca había suerte.
Los Guardianes se acostumbraron a verla rondar por allí y acabaron por aceptar que no era problemática. El Guardián que la había  detenido el primer día cumplió su palabra y se las arregló para encontrarla una semana después. Examinó sus pertenencias y no halló ninguna arma entre ellas, aunque Axlin no había vendido su daga en realidad. La ocultaba en el rincón donde solía dormir, porque seguía sin fiarse de la aparente seguridad de la Ciudadela.
Pero él se mostró satisfecho, y además le hizo el mejor regalo que ella podía esperar.
–He preguntado por tu amigo –le confió–. Lo enviaron al Bastión hace diez días.
(Cap. 32, pp. 433-434)
a) Comprensión lectora
1) Resume el texto, señala el tema e indica los apartados temáticos o secciones de contenido.
2) Analiza brevemente los personajes que intervienen y su papel en la obra.
3) ¿Qué ha ocurrido antes de este fragmento? ¿Y después?
4) Indica el lugar y el momento donde se desarrolla la acción.
5) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos que embellecen el mensaje.
b) Interpretación
1) Analiza la relación de Axlin con Xein, teniendo en cuenta la actual situación de la muchacha.
2) ¿Qué síntomas de enfermedad presenta Axlin?
3) ¿La Ciudadela, es un lugar agradable para todos? ¿Quién es el personaje que mejor trata a Axlin?
4) ¿Qué representa Xein para Axlin en esos momentos de soledad?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Escribe un cuento, en prosa o en verso o forma dramática, con un contenido más o menos inspirado en El bestiario de Axlin.
2) ¿Existe el tipo de vida que se recrea en la novela? Razona tu respuesta y narra el estilo de vida, focalizando en las creencias religiosas, que se lleva hoy.
3) Realiza una exposición sobre Laura Gallego, sus obras y sus temas, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de una vida distópica, como la narrada en la novela; localiza ubicaciones en los que se pudo desarrollar esta novela y comenta su significación.
5) Leed algún fragmento del texto, de forma dramatizada, en grupos, ante la clase, acompañada la declamación de música e imágenes apropiadas.
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Blas de Otero: “Hombre”; análisis y propuesta didáctica

BLAS DE OTERO – “HOMBRE”, de ÁNGEL FIERAMENTE HUMANO (1950)
HOMBRE
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,       1
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.
Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte             5
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.
Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.                     10
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.
Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser –y no ser– eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
                                                          Blas de Otero, de Ángel fieramente humano (1950)
1. ANÁLISIS
Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) es el poeta más emblemático de la poesía existencial y social española de posguerra. Sus poemarios recogen con viveza y expresividad lingüística el malestar espiritual y la protesta contra la situación social y política en la España franquista. Sin embargo, sus registros van más allá de los encasillamientos; también posee una poesía religiosa inicial y otra intimista final muy interesante.
1. Resumen
El poema que ahora comentamos, “Hombre”, presenta un contenido existencial visible a primera vista, bajo una luz reflexiva, honda y dramática. En las dos primeras estrofas el poeta presenta su asunto: se siente morir, busca a Dios y no lo encuentra por ningún lado. Se siente en una situación límite (“al borde del abismo”, v. 2), pues se enfrenta a la muerte. Grita buscando a Dios, pero solo le llega el silencio retumbante, que “ahoga mi voz” en un ambiente fantasmagórico y desolador, un “vacío inerte”. El yo poético está rodeado de la vacuidad más siniestra. En la segunda estrofa admite que puede morir, por eso quiere tener a Dios a su lado, a quien invoca dos veces en oraciones exclamativas de tono desesperado. Sin embargo, no pierde la esperanza de que, en algún momento, Dios lo escuche. Por eso sigue su lucha “hablando solo” y “arañando sombras”, dos maneras de insistir en su soledad radical, acaso solo poblada de fantasmas siniestros. En la tercera estrofa Dios despierta, pero de un modo terrible: descarga tres golpes crueles y demoledores contra el yo poético: le cercena las manos, le arranca los ojos y le niega el agua que aplaque su sed. En la última estrofa, de carácter conclusivo, se infiere en qué consiste la naturaleza humana: horror a raudales (“a manos llenas”, v. 12), vivir en una especie de agonía huyendo de la muerte y de las angustias. El epifonema final expresa una paradoja tremenda: el hombre es un ángel, pero sin posibilidades de volar, porque grandes cadenas lo amarran al suelo. Podemos imaginar lo que podríamos hacer y descubrir, pero no lo podemos hacer, pues nuestra naturaleza nos lo veda.
2. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: reflexión pesimista sobre la condición humana, interrogando infructuosamente a Dios, pero no se hallan respuestas, lo que aumenta la angustia existencial.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una línea lógica y coherente compacta. Plantea la cuestión de la naturaleza humana, pregunta a Dios sobre ella y, al no recibir respuestas, concluye que la existencia del hombre es paradójica y sufrida. Podemos distinguir tres apartados temáticos:
-El primer apartado (dos primeras estrofas, vv. 1-8) expone, y casi narra, la esforzada búsqueda del sentido de la vida por parte del ser poético. Lo hace cuando se siente al borde de la muerte, o cuando entiende que esta es el elemento determinante de su existencia. Grita a Dios, pero solo obtiene como respuesta silencio y sombras inquietantes.
-El segundo apartado (tercera estrofa, vv. 9-11) concreta y amplía las acciones del yo poético buscando respuestas en Dios en torno a su vida. Aquel sigue mudo, pero castiga con acciones horribles al hombre: le corta las manos, le arranca los ojos y lo priva de agua.
-El tercer apartado (cuarta estrofa, vv. 9-12) posee un carácter conclusivo y definitivo: el verbo en presente de indicativo ya indica sobre la validez atemporal del enunciado. Ser hombre es doloroso, amargo y convivir con la eterna sensación de huida, aunque sin saber a dónde. Pudimos ser algo maravilloso, pero estamos encadenados a nuestra temporalidad.
4. Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por catorce versos endecasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. En la primera y segunda estrofa observamos la rima consonante (ABBA); son dos cuartetos. En la tercera y cuarta la rima es CDC; forman, pues dos tercetos. Las cuatro estrofas forman la estructura poética conocida como soneto; es de origen italiano; fue introducida en España en el siglo XV por el Marqués de Santillana y aclimatada maravillosamente un siglo después, ya en el período renacentista, por el clásico y excelso Garcilaso de la Vega.
5. Comentario estilístico
El primer aspecto que llama la atención es el título del poema, “Hombre”; indica muy bien el tema del poema: una reflexión sobre la condición humana, sus límites y sus contradicciones. El poema bascula entre una visión subjetiva, la del yo poética, y otra más objetiva y generalizante. Aquel representa, metonímicamente, al conjunto de la humanidad. Es interesante comprobar que los verbos, en presente de indicativo, expresan la atemporalidad de las acciones; son válidas para hoy y para el futuro. Tambíen resulta interesante observar que los verbos de las tres primeras estrofas se conjugan en primera persona (las acciones del yo poético) o en tercera (las de Dios). Se establece así una contraposición viva e intensa que dura hasta la penúltima estrofa. En la última, los verbos pasan a tercera persona, cuyo sujeto es el hombre, genéricamente considerado. Es el momento de establecer las conclusiones o de enunciar la triste condición humana.
En el primer cuarteto narra cómo el yo poético se enfrenta “cuerpo a cuerpo” (v. 1), como en una batalla bélica sin cuartel, a la muerte. Pero va perdiendo la batalla y se siente próximo al fin, lo que se expresa con la metáfora “al borde del abismo” (v. 2). Son dos giros coloquiales o frases hechas, de hondo y sorprende impacto lector, pues están descontextualizadas, es decir, usadas fuera de su entorno semántico normal y esperable. Llama a voces a Dios, pero solo halla un “vacío inerte” (v. 4), metáfora del silencio sideral que lo rodea. Esta vaciedad total se hace más dramática con la paradoja sinestésica “silencio, retumbando” (v. 3). Todavía, aparece otra metáfora sinestésica que aporta dramatismo y frustración es “ahoga mi voz” (v. 4), referido a la respuesta divina. El encabalgamiento abrupto de los versos 2-3 aumenta la sensación de soledad, lucha y caos; lo mismo ocurre con el suave de los versos 3-4.
El segundo cuarteto se abre con una apóstrofe dirigida a la divinidad; se vuelve a repetir (v. 7) para enfatizar más la situación angustiosa del yo poético. Aquí la sensación predominante es la de desesperación. El yo poético admite que puede morir, pero, casi como venganza, desea que Dios esté despierto en ese momento. La expresión “noche a noche” (v. 6), netamente coloquial, advierte de las tinieblas que rodean al sujeto poético. No le queda más remedio que admitir que “estoy hablando solo” (vv. 7-8). Cierra esta estrofa una metáfora dramática: está “Arañando sombras para verte” (v. 8). Al borde de la desesperación, se esfuerza por contactar con Dios, bien por la palabra, bien por la visión, pero sólo ve “sombras”, es decir, reflejos inaprensibles de una realidad oculta. En esta estrofa se localizan tres encabalgamientos abruptos, por lo que la sensación de ruptura caótica y de angustia furiosa va en aumento. Las dos expresiones “Oh Dios”, que en sí forman enunciados exclamativos, aparecen en una situación ambigua, pues no aparecen signos de exclamación; esta ausencia se puede interpretar como la creciente debilidad del yo poético; ya no tiene fuerzas para gritar.
La tercera estrofa, el primer terceto, presenta tres construcciones paralelísticas, una por verso, y otra más interna, dentro de cada verso, correspondiente a la oración verbo + complemento directo; lógicamente, se aprecian variaciones dentro del sintagma general. Son dos acciones realizadas por el yo poético, correspondiente a los dos primeros versos; el tercer verso expresa una sensación, la de la sed, que no solo es atendida por la divinidad, sino que la agrava al darle a beber sal. En el primer verso levanta la mano y es cortada; en el segundo, abre los ojos y son arrancados. El contenido sangriento y horroroso saltan a la vista. Dentro de cada verso se observa también una antítesis entre cada mitad del verso: alzar / cercenar (v. 9), abrir / sajar (v. 10) y tener sed / volverse sal las arenas (v. 11). Aumentan la sensación de violencia y crueldad por parte de la divinidad hacia el hombre, representado metonímicamente por el yo poético. Dios, además de no escuchar, es cruel y sádico, parece poder deducirse. Ahora ya no aparecen encabalgamientos, ni en la siguiente estrofa. Es el momento de las afirmaciones duras y terribles.
El último terceto posee un carácter conclusivo y sintético muy claro. De todo lo anterior se deduce que ser hombre equivale a “horror a manos llenas” (v. 12); es una metonimia que incide en el sufrimiento que el hombre ha de padecer en vida. El siguiente verso forma una oración completa: “Ser –y no ser— eternos, fugitivos.” (v. 13). La elipsis (falta el sujeto) y el asíndeton siguiente (falta la conjunción copulativa “y”) comprimen extraordinariamente la significación de esta oración, en sí una paradoja rotunda: el hombre es, al mismo tiempo, eterno y fugitivo, es decir, huye de algo permanentemente (y acaso esta huida siga en la vida de ultratumba), aunque sin saber de qué. Se cierra el poema con un hermoso y dramático epifonema: el hombre puede ser eterno y celestial como un ángel, pero está amarrado al duro suelo porque sus alas son cadenas. Observamos una metáfora (el hombre es un ángel), y una paradoja final muy cruel (sus alas están hechas de cadenas), por lo que nunca podrá volar, metáfora de la felicidad; sólo puede imaginar cómo sería si fuera libre, lo que aumenta su sufrimiento.
6. Contextualización
Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) es un eminente poeta que supo expresar el malestar, la angustia, el dolor y la frustración personal y colectiva a causa de los terribles conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX. Él mismo, con poco más de veinte años, hubo de luchar como soldado en el bando franquista (que bien pudo ser el otro) en un conflicto muy frustrante y cruel.
Su poesía pasó por una fase espiritual, coincidente con los primeros tanteos y aprendizaje, bajo el influjo de la poesía de Juan Ramón Jiménez y de la Generación del 27. Estos poemas religiosos están recogidos en un poemario que imita el título del de San Juan de la Cruz, por donde podemos ver las influencias de la poesía clásica española, Cántico espiritual (1942). A continuación, inicia una fase existencial, esto es, centrada en el presente, en la existencia como un deber a veces doloroso, frustrante y con aspectos inextricables. Esta visión pesimista genera sentimientos de amargura y de desfallecimiento existencial. Queda recogido este ciclo en sus poemarios Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951).
La etapa social es la siguiente. El poeta se fusiona con el pueblo doliente y se erige como en su portavoz. El tono de denuncia y crítica contra una situación política de supresión de libertades y adoctrinamiento es un vector principal de su poesía. Blas de Otero contempla cómo una amplia capa de la sociedad, humilde, esforzada, al borde de la hambruna, y carente de cultura y de educación está abandonada a su suerte. Critica airadamente esta situación y exige respuestas de justicia e igualdad. Los poemarios más importantes de esta fase son Pido la paz y la palabra (1955), En castellano (1977) y Que trata de España (1964). Posteriormente, retorna a una poesía más intimista y personal.
 7. Interpretación y valoración
Blas de Otero es un magnífico poeta. Representa muy bien el ambiente cultural de posguerra española, dominado por el existencialismo pesimista, en un primer momento; y por la literatura social, con intención política, en un segundo momento. Su poesía rebosa autenticidad, expresividad y frescura, gracias, entre otras cosas, a su empleo del lenguaje coloquial transpuesto a un nivel poético y a construcciones sintácticas sorprendentes y rupturistas. Lo alcanza, muchas veces, como se ve en este poema, con la creación de encabalgamientos abruptos, hipérbatos desconcertantes y manipulación de frases hechas, giros coloquiales y modismos.
El poema “Hombre” es de una belleza y un contenido estremecedores. Se trata de una reflexión sobre la condición humana, siempre con la muerte acechante. Por eso se acerca a Dios, pero no encuentra respuestas satisfactorias, solo más dolor. El fondo y la forma del poema se conjuntan perfectamente para expresar angustia, dolor y sufrimiento. El epifonema final, “¡Ángel con grandes alas de cadenas!” explica muy bien la influencia del existencialismo en Blas de Otero. Estamos ante una visión angustiosa de la vida, una percepción amarga de las contradicciones del propio vivir. Nuestro poeta bilbaíno lo transmite con viva expresividad, desplazando el lenguaje coloquial al poético, creando imágenes impactantes y originales y utilizando el encabalgamiento y el hipérbaton de modo eficaz, para transmitir desorden, caos y dolor.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Dónde y en qué momento se halla el poeta en su poema?
2) ¿Tiene importancia la muerte en esa situación?
3) ¿A quién le pide ayuda?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el miedo y el dolor?
5) Fíjate en las personas en que se conjugan los verbos. ¿Quiénes protagonizan la acción? ¿Ocurre lo mismo en todas las estrofas (fíjate en la última para contestar atinadamente)?
6) El poeta, ¿sobre qué está reflexionando? ¿Cómo percibimos la filosofía del existencialismo en este poema?
7) En la cuarta estrofa aparecen unas paradojas muy intensas. Explícalas.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese una búsqueda o una lucha contra algo que no se percibe bien, que solo parecen sombras; trata de expresar la desesperación del protagonista ante esta situación.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre el poeta Blas de Otero y la divinidad.
3) Realiza una exposición sobre Blas de Otero, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes, o selecciona una música, que visualicen el poema; puede ser también de una situación dramática que tú imagines, siguiendo el ejemplo de Blas de Otero.
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Blas de Otero: “A la inmensa mayoría”; análisis y propuesta didáctica

BLAS DE OTERO – A LA INMENSA MAYORÍA (DE PIDO LA PAZ Y LA PALABRA, 1955)
A la inmensa mayoría
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre          1
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.
Así es, así fue. Salió una noche                            5
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;            10
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren                    15
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.                                    20
                                          Blas de Otero, de Pido la paz y la palabra (1955)

 

1. ANÁLISIS
Blas de Otero Muñoz (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) es el poeta más emblemático de la poesía existencial y social española de posguerra. Sus poemarios recogen con viveza y expresividad lingüística el malestar espiritual y la protesta contra la situación social y política en la España franquista. Sin embargo, sus registros van más allá de los encasillamientos; también posee una poesía religiosa inicial y otra intimista final muy interesante.
1. Resumen
El poema que ahora comentamos, “A la inmensa mayoría”, presenta un contenido social visible a primera vista, en una eficaz combinación narrativa y explicativa, de tono intimista. El yo poético se presenta a sí mismo frente a la comunidad. Realiza un pequeño repaso de su vida previa, que coincide con el cierre de un ciclo vital centrado en su persona y aislado del exterior. Al agotarse ese estilo de vida (“murió por dentro”, v. 2), decide abrirse al mundo y a la gente. En ese momento comprende su situación y decide comenzar de cero (“rompió todos sus versos”, v. 4). En la segunda estrofa afirma que ese es su pasado, pero solo hasta el día de la ruptura, que es su presente. Una noche sale de su encerramiento y está dispuesto a escuchar, comprender y compartir con los demás sus cuitas y necesidades, pues comprende que en la comprensión y empatía hacia los demás se halla el sentido de la vida y la clave de la felicidad personal. Huye de su muerte interior, que lo había poseído (“adonde el aire no apestase a muerto”, v. 8). En la tercera estrofa se dibuja a sí mismo, en el campo, como un elemento positivo y alegre, pues se identifica con “tiendas de paz” y tiendas de campaña (“pabellones”, v. 9) como acunados (“brizados”, v. 9), ofreciendo un refugio. Pero pronto se ve asaltado por “olas de sangre” y “olas de odio” que cubren su cuerpo. Las exclamaciones de la cuarta estrofa parecen que llama a unos enemigos armados, para que se centren en él; se acercan por el cielo con aviones de combate (“ángeles atroces / en vuelo horizontal”, vv. 12-13) y por el mar en barcos de guerra (“horribles peces de metal”, v. 15). La quinta y última estrofa expresa su deseo de que acaben los enfrentamientos y llegue la paz. Para ello, el yo poético entrega lo que tiene: “todos mis versos” (v. 17), que es su palabra definitiva y última, como si fuera un testamento. De ahí que se cierre el poema como si fuera un documento público, consignando el lugar y la fecha de su escritura (Bilbao, 11-4-1951). En las tres primeras estrofas el poeta está desdoblado, pues habla de sí mismo en tercera persona, como si él se viera fuera. En la última estrofa asume su entera personalidad, pues los verbos están en primera persona (“Yo doy…”, v. 17). Como si se hubiera encontrado a sí mismo y el sentido de su vida, por eso lo constata a modo de escritura pública.
2. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: constatación del hallazgo del sentido de su vida del yo poético, que, al abandonar su ensimismamiento y abrirse al mundo, ofrece lo que tiene y lo que es para que el hombre encuentre la paz y la concordia, superando las guerras.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una línea lógica y coherente compacta. Cuenta una historia (al modo poético, no al narrativo), su sentido y su conclusión. Cada estrofa introduce una modulación de contenido nueva, de modo que podemos distinguir cinco apartados temáticos:
-El primer apartado (vv. 1-4) se centra en la prehistoria del yo poético; vivía aislado y como que se desesperó y pudrió por dentro porque no encontraba ni sentido ni salida para sus actos y su vida. Todo eso acaba cuando “un buen día” decide salir a la calle y se encuentra con la vida real.
-El segundo apartado (vv. 5-8) cuenta cómo sale a la calle buscando el encuentro y la comunicación con otras personas, absorbido por una corriente intensa de filantropía. Allí encontró la vida, frente a su muerte interior, que desea dejar atrás.
-El tercer apartado (vv. 9-12) presenta un fuerte contraste entre la paz y la concordia que ofrece el yo poético y lo que recibe: sangre y odio.
-El cuarto apartado (vv. 13-16) alcanza el culmen del choque entre sus intenciones de encuentro pacífico y las máquinas de guerra. Llama acaso a los demás, acaso a los agresores. Y le hacen daño, como expresa la interjección “¡Ay!” (v. 13). Explicita cómo son esos artefactos bélicos a través de dos metáforas: aviones de combate y barcos (o submarinos) de guerra.
-El quinto y último apartado (vv. 17-20) adquiere un tono conclusivo explícito. El yo poético da todo lo que tiene, que son sus versos, por alcanzar la paz entre los hombres. Lo presenta como su “última voluntad”, es decir, como un acto testamentario otorgado ante un notario, idea que se refuerza con la inclusión del lugar y la fecha donde se levantó ese documento, que, en realidad, es el poema que tenemos delante.
4. Aspectos métricos y de rima
El poema está compuesto por veinte versos endecasílabos, excepto el último, que solo tiene diez sílabas (se diría que deliberadamente, como para romper la armonía del poema y trasladar el texto a un ámbito administrativo). En cada estrofa, los versos 1 y 3 riman entre sí, y los versos 2 y 4. Los versos pares riman en asonante (ó-e) y los impares quedan en é-o, justo la rima inversa. Cada estrofa forma, pues, un serventesio (ABAB), aunque se observan ligeros desvíos en la rima (por ejemplo, el verso 6).
5. Comentario estilístico
El primer aspecto que llama la atención es el título del poema, pues es toda una declaración de intenciones. El poeta se dirige a la sociedad en su conjunto, a la mayoría de las personas. Juega, a la contra, con el famoso título de Juan Ramón Jiménez, “a la inmensa minoría”. Frente a un supuesto elitismo esteticista de este, una poesía social, abierta y de ambición generalista de este. Ello se ve confirmado en la primera estrofa, en la que se dirige, a través de un verbo en segunda persona del plural, “tenéis” (v. 1), a un “vosotros” implícito que coincide con los lectores o los miembros de la comunidad en la que el poeta se incardina. El poeta se abre enteramente y se ofrece a esa comunidad; lo hace “en canto y alma” (v. 1); llama la atención la alteración de la frase hecha, “en cuerpo y alma” a otra nueva. Es un recurso muy típico de la poesía de Blas de Otero; con ello, crea una nueva y potente expresividad. La palabra “canto” funciona como metonimia de “poeta”, llamando así la atención sobre voluntad de apertura social. Tres verbos en situación paralela en el verso 2 comprimen toda la vida previa del yo poético; por cierto, acaba en un fracaso importante, como delata la metáfora contenida en “murió por dentro” (v. 2). Afortunadamente, todo cambia cuando se abre a la sociedad; lo expresa con la metáfora “bajó a la calle” (v. 3). Ahí comprende que su salvación radica en saber escuchar y solidarizarse con los demás. Esa revelación es tan radical que comienza su tarea poética de cero, como expresa con la metáfora “y rompió todos sus versos” (v. 4) porque carecen da validez.
La segunda estrofa resume todo lo dicho con una antítesis de tiempos verbales y una repetición, creando un efecto paralelístico impactante: “Así es, así fue” (v. 5); el juego de presente / pasado intensifica la idea de una trayectoria asfixiante. Luego continúa su relato: el yo poético se lanzó a la calle, sin importarle que fuera de noche, lleno de ilusión y ardor filantrópicos, como sugieren las metáforas “echando espuma por los ojos, / ebrio de amor” (vv. 5-6). Expresa su necesidad de encontrarse y compartir con los demás. Para ello, lo importante es huir de sí mismo, un lugar donde “el aire no apestase a muerto” (v. 8), que era su situación previa. La concatenación (anadiplosis) creada con “adonde” (vv. 7-8) expresa muy bien la determinación del yo poético de buscar un lugar más respirable para vivir.
En la tercera estrofa describe lo que encuentra en el exterior. Él monta tiendas y pabellones acogedores en son de paz y confraternidad. El símil establecido con un hipérbaton chocante “eran sus brazos, como llama al viento” (v. 10). Pero lo que recibe, en viva antítesis, es odio y agresión con malas intenciones. Lo expresa con las metáforas y metonimias “olas de sangre” (v. 11) y “enormes / olas de odio” (vv. 11-12). Las repeticiones, los paralelismos y el epíteto “enormes” (v. 11) enfatizan los sufrimientos que hubo de arrostrar en su persona, expresado tautológica y metonímicamente con “por todo el cuerpo” (v. 12). El imperativo “ved” (v. 11) es una llamada de atención, a través de una apóstrofe, a los lectores, acaso a los miembros de su comunidad, con los que desea confraternizar.
La cuarta estrofa cambia bruscamente de tono. De uno descriptivo, pasa a otro exclamativo, con nada menos que tres enunciados exclamativos; en el primero pide ayuda o anima al coraje (“¡Aquí!”, v. 13); en el segundo los apremia para que reaccionen pronto  (“¡Llegad!”, v. 13); en el tercero expresa dolor, pues tal vez está herido (“¡Ay!”, v. 13). Las tres exclamaciones crean una atmósfera bélica, de choque. Acto seguido, explica su precaria situación: es atacado por aire y por mar. Lo expresa con dos impactantes metáforas referidas a los aviones de guerra (“ángeles atroces”, v. 13) y a los barcos bélicos (“horribles peces de metal”, v. 15).
La quinta y última estrofa adquiere un aire conclusivo. Tras las vivencias previas, el yo poético propone un pacto para acabar con los enfrentamientos, la guerra y la muerte entre personas: da “todos mis versos” (v. 17) metonimia de lo más valioso de sus posesiones, con tal de alcanzar la paz. Cierra el poema con un giro intenso y chocante. Convierte el poema en un testamento que recoja sus últimas voluntades. Y lo hace “en carne y hueso” (v. 18), es decir, con toda la fuerza de su persona física y espiritual. Y lo cierra como se hace un documento público, con el lugar y la fecha en el que se levantó la escritura: “Bilbao, a once / de abril, cincuenta y uno” (vv. 19-20). El aire de verosimilitud que imprime al poema es convincente, al introducir este prosaísmo. Por otro lado, la fecha nos coloca en un contexto temporal preciso: 1951. Estamos en plena posguerra española y europea, tras el fin del conflicto civil y de la Segunda Guerra Mundial.
6. Contextualización
Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) es un eminente poeta que supo expresar el malestar, la angustia, el dolor y la frustración personal y colectiva a causa de los terribles conflictos bélicos de la primera mitad del siglo XX. Él mismo, con poco más de veinte años, hubo de luchar como soldado en el bando franquista (que bien pudo ser el otro) en un conflicto muy frustrante y cruel.
Su poesía pasó por una fase espiritual, coincidente con los primeros tanteos y aprendizaje, bajo el influjo de la poesía de Juan Ramón Jiménez y de la Generación del 27. Estos poemas religiosos están recogidos en un poemario que imita el título del de San Juan de la Cruz, por donde podemos ver las influencias de la poesía clásica española, Cántico espiritual (1942). A continuación, inicia una fase existencial, esto es, centrada en el presente, en la existencia como un deber a veces doloroso, frustrante y con aspectos inextricables. Esta visión pesimista genera sentimientos de amargura y de desfallecimiento existencial. Queda recogido este ciclo en sus poemarios Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951).
La etapa social es la siguiente. El poeta se fusiona con el pueblo doliente y se erige como en su portavoz. El tono de denuncia y crítica contra una situación política de supresión de libertades y adoctrinamiento es un vector principal. Blas de Otero contempla cómo una amplia capa de la sociedad, humilde, esforzada, al borde de la hambruna, y carente de cultura y de educación está abandonada a su suerte. Critica airadamente esta situación y exige respuestas de justicia e igualdad. Los poemarios más importantes de esta fase son Pido la paz y la palabra (1955), En castellano (1977) y Que trata de España (1964). Posteriormente, retorna a una poesía más intimista y personal.
7. Interpretación y valoración
Blas de Otero es un magnífico poeta. Representa muy bien el ambiente cultural de posguerra española, dominado por el existencialismo pesimista, en un primer momento; y por la literatura social, con intención política, en un segundo momento. Su poesía rebosa autenticidad, expresividad y frescura, gracias, entre otras cosas, a su empleo del lenguaje coloquial transpuesto a un nivel poético y a construcciones sintácticas sorprendentes y rupturistas. Lo alcanza, muchas veces, como se ve en este poema, con la creación de encabalgamientos abruptos, hipérbatos desconcertantes y manipulación de frases hechas, giros coloquiales y modismos.
Este poema alcanza un magnífico equilibrio entre la subjetividad y la objetividad, entre el mundo interior y el exterior. Expresa su malestar interno, por vivir como encerrado y ajeno al sufrimiento de mucha gente en su comunidad y su decisión de abrirse al mundo y actuar en él. En esa apertura, encuentra guerras, enfrentamientos y odio a raudales. Reacciona ofreciendo lo que tiene, sus versos, para contribuir a la paz y la concordia.
El cierre del poema con una fórmula lingüística propia del mundo administrativo y leguleyo imprime originalidad y sorprende al lector, que no espera una transposición tan sorprendente. El lenguaje del poema es muy expresionista: las palabras crean imágenes potentes, con efectos sensoriales perceptibles a cada paso.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas al dolor y la angustia, y cómo impactan en el poeta.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Dónde y en qué momento se halla el poeta en su poema?
2) ¿Está satisfecho con su vida el poeta, a juzgar por sus palabras?
3) ¿Qué importancia poética posee la sociedad, la comunidad, en el poema?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto el valor del amor?
5) ¿Aparece el pronombre “yo” en el algún momento? (Busca en el verso 14). ¿En qué lugar está situado? ¿Es importante la subjetividad del poeta en el conjunto de la significación del poema?
6) El poeta, ¿a quién se dirige?
7) En la cuarta estrofa se pinta un ambiente bélico. ¿Qué conflictos hubo recientes en Europa que pudieron afectar a Blas de Otero?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la ruptura de una persona con su mundo interior, insatisfactorio, para pasar a otro nuevo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Blas de Otero.
3) Realiza una exposición sobre Blas de Otero, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes de paisajes inquietantes y poco acogedores para contemplarlos y proponer una transformación, siguiendo el ejemplo de Blas de Otero.

 

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Manuel Altolaguirre: “La playa”; análisis y propuesta didáctica

MANUEL ALTOLAGUIRRE – LA PLAYA 
La playa 
                                A Federico García Lorca

Las barcas de dos en dos,                1
como sandalias del viento
puestas a secar al sol.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.          5

Sobre la arena tendido
como despojo del mar
se encuentra un niño dormido.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.        10

Y más allá, pescadores
tirando de las maromas
amarillas y salobres.

Yo y mi sombra, ángulo recto.
Yo y mi sombra, libro abierto.        15 

 

 

1. ANÁLISIS 
Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 – Burgos, 1959) es un estimable poeta, miembro de la Generación del 27. Editor, dramaturgo y guionista de cine, nos dejó importantes títulos poéticos, pese a su prematura muerte. Su formación clásica y el hondo conocimiento de la mejor tradición literaria española influyeron en su poesía intimista y reflexiva. 
1. Resumen 
El poema nos presenta un cuadro marinero o playero con tres estampas dentro de él, más el marco general. Este coincide con el estribillo, el pareado que se repite tres veces. Presenta la imagen del yo poético, de pie, observando, haciendo “ángulo recto” con su sombra; parece que se puede interpretar con la salida o la puesta del sol, para que se produzca esa sombra. Se puede entender como un “libro abierto” por la forma que produce. Las tres estampas que observa el sujeto poético, una por cada estrofa, son: las barcas amarradas a la orilla, por pares; parecen un par de sandalias secando; la segunda crea la imagen de un niño tendido en la arena, dormido; en la tercera y última vemos a unos pescadores tirando de unas sogas, recogiendo redes y aperos, acaso de final de jornada.    
 
2. Tema 
El tema del poema se puede enunciar así: contemplación de un paisaje marinero, en una playa, con el yo poético ejerciendo de observador. 
 
3. Apartados temáticos 
El poema posee tres apartados temáticos: 
-El primer apartado (primera estrofa, vv. 1-3) ofrece la imagen de varias barcas varadas en la orilla, amarradas por pares.  
-El segundo apartado (tercera estrofa, vv. 6-8) nos pinta una escena casi a lo Soroya: un niño tendido duerme sobre la arena.  
-El tercer apartado (quinta estrofa, vv. 11-13) nos presenta una acción, es decir, la escena posee dinamismo, frente a las anteriores, que son estáticas. Ahora unos marineros tiran de unas maromas, recogiendo redes y aperos.  
-Entre escena y escena, el estribillo (segunda, cuarta y sexta estrofas, vv. 4-5, 9-10 y 14-15); en él, el yo poético se presenta como observador. Esto significa que vemos por sus ojos; es su punto de vista y perspectiva el que llega a nosotros.   
 
4. Aspectos métricos y de rima 
El poema está compuesto por quince versos octosílabos. Las estrofas impares forman una tercerilla (aba); las pares, un pareado (cc); la rima es asonante. Esta original combinación recuerda mucho las formas propias de la poesía popular; de ahí su carácter sintético, insinuador, musicalmente sencillo y pegadizo, pero con un punto de ingeniosa combinación.
 
5. Comentario estilístico 
El poema es muy descriptivo y contemplativo. El yo poético mira a su alrededor en la playa y se topa con tres escenas que nos pinta con rasgos impresionistas, sugeridores y vivos. La primera escena nos ofrece una hilera de barcas amarradas, por parejas, “como sandalias del viento” (v. 2); en este símil se pinta muy bien el contorno de las barcas; importa el perfil, no el detalle.  
En la segunda escena se presenta al niño dormido en la arena. También se utiliza un símil expresivo: “como despojo del mar” (v. 7), referido al niño dormido en la arena; transmite connotaciones de pobreza, abandono y desprotección. La quinta estrofa no ofrece ningún símil; a cambio, se aplica un adjetivo cromático y otro gustativo aplicado a maromas: “amarilla y salobres”. El efecto sinestésico es inmediato y crea una connotación sorprende y bastante impactante en el lector. 
El estribillo se centra en el “yo y mi sombra”; la repetición anafórica de la expresión dota de énfasis a los dos elementos aludidos. En ambos versos se suprime el verbo; la elipsis reconcentra el sentido poderosamente. Lo que sigue son dos hermosas metáforas; la primera, visual: el yo poético forma ángulo recto con su sombra sobre la arena; la segunda es conceptual; crea la sensación de un libro, sobre el que se puede leer. Surge una inteligente analogía de nosotros, lectores, leyendo el poema, a través de la mirada del yo poético. 
El poema combina muy bien cierto tono ligero, descriptivo, con otro más contemplativo. Las tres escenas representadas pertenecen a la vida cotidiana de las gentes humildes y esforzadas. El yo poético se ofrece como intermediario de la visión, como un “libro abierto”, para que nosotros valoremos las pinturas trazadas al estilo de Soroya: un impresionismo sugerente, evocador y sugestivo.  
 
6. Contextualización 
Manuel Altolaguirre es un interesante y original poeta de la Generación del 27. Mantuvo estrecho contacto con muchos de los componentes del grupo por su labor como editor. Al finalizar la guerra civil, se exilió en Cuba y México, donde siguió con sus actividades de edición; también compuso teatro y guiones de cine, trabajando con Luis Buñuel. Al morir relativamente joven a causa de un accidente de tráfico, en Burgos, su trayectoria literaria quedó trunca y desgraciadamente incompleta. 
Su poesía se caracteriza por la presencia de aspectos emocionales y sensitivos. Él mismo se consideraba deudor de la poesía de Pedro Salinas. También es perceptible el influjo de los clásicos españoles, de quienes toma el equilibrio y la contención expresiva. La presencia del yo en sus poemas delata una cierta concepción romántica de la poesía, de influjo becqueriano. Son poemarios recordados por su calidad Las islas invitadas (1926) y Poemas en América (1955), el primero y el último, respectivamente, de su carrera literaria. 
 
7. Interpretación y valoración 
El poema que estamos estudiando es una deliciosa recreación de tres escenas marineras propias de la vida cotidiana de la gente humilde. En la primera aparecen barcas; en la segunda, un niño dormido en la arena; en la tercera, los marineros tirando de las maromas. Dos son estáticas y una dinámica. Juntas, es como si observáramos un cuadro impresionista que se centra en tres detalles de vida, muy expresivos sobre un modo de vivir. 
Altolaguirre crea un poema hermoso, sensitivo (sobre todo visual y cromático), que inmediatamente se traslada a imágenes en la mente lectora. No hay valoración, solo presentación. Como lo representado son instantáneas de la vida cotidiana de la gente humilde, se nos ofrece un cuadro de vida humilde de la gente esforzada y trabajadora.  
 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).  
2.1. Comprensión lectora  
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).  
2) Señala su tema principal y los secundarios.  
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.  
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.  
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?  
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los manipuladores y los manipulados, y cómo impactan en el poeta.  
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico  
1) ¿Dónde se desarrollan las escenas descritas? 
2) El yo poético, ¿qué papel cumple en el contexto del cuadro marinero evocado?  
3) Explica la metáfora de “yo y mi sombra, ángulo recto” (v. 4 y otros).  
4) El conjunto, ¿da impresión de pobreza o de abundancia? 
5) ¿A qué pintor valenciano impresionista de finales del siglo XIX y principios del XX podría recordar la escena “pintada”?  
6) En el poema, ¿se aprecia una crítica social o de otro tipo? Razona tu respuesta.   
7) Las sandalias del viento, ¿a quién se refieren? ¿Te parece afortunado el símil? Razona tu respuesta.  
  
2.3. Fomento de la creatividad 
1) Compón un poema o texto en prosa que describa un paisaje o lugar con momentos de la vida cotidiana. 
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre los hombres “pintados”, incluyendo al niño, y Manuel Altolaguirre.  
3) Realiza una exposición sobre Manuel Altolaguirre, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.  
4) Aporta o crea imágenes que expresen un momento de la vida con la fuerza y la autenticidad de lo verdadero, siguiendo el ejemplo de Miguel Altolaguirre.  
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Manuel Altolaguirre: “La voz cruel”; análisis y propuesta didáctica

MANUEL ALTOLAGUIRRE – LA VOZ CRUEL 
La voz cruel 
                                        A Octavio Paz

Alzan la voz cruel                                                              1
quienes no vieron el paisaje,
los que empujaron por el declive pedregoso
la carne ajena,
quienes debieron ser almas de todos                        5
y se arrancaban de ellos mismos
cuerpos parásitos
para despeñarlos.

Mil muertos de sus vidas brotaban,
mil muertos solitarios                                                 10
que miraban desde el suelo,
durante el último viaje,
la colosal estatua a la injusticia.

No eran muertos,
eran oprimidos,                                                              15
seres aplastados,
ramas cortadas de un amante o de un padre,
seres conducidos por un deseo imposible,
topos de vicio
que no hallarán la luz                                                  20
por sus turbias y blandas galerías.

Alzan la voz cruel
quienes no vieron el paisaje,
los que triunfaron
por la paz interior de sus mentiras.                        25

¡Oh mundo desigual!
Mis ojos lloren
el dolor, la maldad:
la verdad humana. 

                             Manuel Altolaguirre

 

1. ANÁLISIS 
Manuel Altolaguirre (Málaga, 1905 – Burgos, 1959) es un estimable poeta, miembro de la Generación del 27. Editor, dramaturgo y guionista de cine, nos dejó importantes títulos poéticos, pese a su prematura muerte. Su formación clásica y el hondo conocimiento de la mejor tradición literaria española influyeron en su poesía intimista y reflexiva. 
 
1. Resumen 
El poema que comentamos posee un tono de denuncia muy claro, en el marco de la guerra civil española. El poeta carga contra los demagogos y manipuladores que azuzaron a los demás para que se enfrentaran y lucharan hasta exterminarse; y ello en un ambiente de crueldad. Fueron miles de muertos, que solo acertaron a comprender que fueron carne de cañón en el momento de morir. Esos seres que lucharon y murieron violentamente eran personas con familia, con seres queridos, pero la manipulación perversa por parte de los “topos de vicio” los condujeron a la muerte. A base de mentiras vociferadas, ellos disfrutan de su paz hipócrita y los incautos murieron. Pero el mundo es así, inundado de dolor y maldad, pues es lo que el hombre fomenta y siembra. Como podemos apreciar, el poema posee un sentido pesimista y amargo, además de una vertiente clara de crítica incisiva.
 
2. Tema 
El tema del poema se puede enunciar así: desenmascaramiento crítico y firme de los auténticos responsables de los conflictos: los que, en la sombra, alimentan odios y azuzan a las personas menos avisadas a luchar con la intención de exterminar a los otros, vistos como enemigos irreconciliables; el yo poético llora por ello y no encuentra solución. Dicho de otro modo: denuncia amarga de los fomentadores de odio, que recogen beneficios de las guerras, ante la impotencia desesperada del poeta. 
 
3. Apartados temáticos 
El poema se presenta muy compacto y coherente en su significación; todo el sentido está muy apretado, sin cesiones a la digresión; va a tono con el contenido trágico; por otro lado, posee una estructura mitad circular, mitad deductivaEn consecuencia, se pueden distinguir cuatro apartados temáticos: 
-El primer apartado (primera estrofa, vv. 1-8enuncia con claridad y hasta brutalidad los causantes del conflicto, que entendemos que es la guerra civil española: los azuzadores (acaso políticos cínicos, demagogos, populistas, etc.) que incitaban a la masa al conflicto violento; este hecho está elidido, pero las alusiones parecen inequívocas. 
-El segundo apartado (segunda y tercera estrofas, vv. 9-21) ofrece las consecuencias de la “voz cruel” de los farsantes: muertos por todos lados, que solo vieron la injusticia a la que fueron sometidos ya en el suelo, encarando la muerte. Pero los muertos eran personas que amaban, se afanaban y tenían proyectos de felicidad para sus vidas, lo cual fue tronchado por el conflicto criminal. 
-El tercer apartado (cuarta estrofa, vv22-25retoma el asunto de la primera parte; vuelve, pues, a la voz cruel, y nos desvela su modo de operar: propagar mentiras y mantenerse a resguardo.  
-El cuarto apartado (quinta y última estrofa, vv. 26-29) presenta un giro introspectivo y subjetivo. Explicado el asunto, sus causas y consecuencias, el yo poético lamenta la injustica del mundo, sufre por las consecuencias de la verdad humana: dolor y maldad. 
 
4. Aspectos métricos, de rima y estrofa empleada
El poema está compuesto por veintinueve versos de medida variable; el más pequeño es tetrasílabo (v. 15); el más extenso es alejandrino (vv. 17 y 18). En conjunto, los de arte menor (8 sílabas o menos) representan algo más de la mitad del total. No se aprecia una rima definida que coincida con alguna estructura poética; una ligera tendencia a la rima asonante en versos alternos sí se puede localizar, por ejemplo, la última estrofa. En conjunto, podemos decir que estamos ante un poema en verso libre.

 

5. Comentario estilístico 
El poema gira en torno al sintagma del título, “la voz cruel” (que se vuelve a repetir en el primer verso, para dejar bien claro quién es el responsable de la catástrofe luego descrita), metáfora y metonimia de los embaucadores, charlatanes, populistas, etc. que engañaron a la gente, a través de la manipulación, para que lucharan entre sí; aunque no hay detalles, se deduce que se refiere a la guerra civil española. Estos dominadores del discurso no sufrieron las consecuencias de sus palabras porque “no vieron el paisaje” (v. 2), metáfora de su aislamiento y vida regalada. Esos mismos debían haber sido ejemplo de sensatez (“quienes debieron ser almas de todos”, v. 4), pero se transformaron en criminales pues “empujaron” a la catástrofe de la lucha (nombrada por la metáfora de “declive peligroso”, vv. 3), “arrancaban” de sí a los hombres para “despeñarlos”.  
En la segunda estrofa explica las consecuencias de ese comportamiento irresponsable: “mil muertos”, metáfora o metonimia de la gran cantidad de personas fallecidas. La repetición anafórica de la expresión (vv. 9-10) enfatiza el elevado número de víctimas. Ellas vieron “desde el suelo”, metáfora de su muerte inminente, la “colosal estatua de la injusticia” (v. 13), metáfora del engaño alevoso al que habían sido sometidos. Pero ya era tarde para reaccionar y nada pudieron hacer. 
La tercera estrofa explicita la metáfora de “muertos”, empleada en varias ocasiones previamente. En realidad, dice el yo poético, eran los “oprimidos” (v. 15), los “aplastados” (v. 16), los que amaban o soñaban con un algo mejor. También los nombra como “topos de vicio” (v. 19), metáfora de personas ciegas que no podían ver con la luz, acaso por su propia culpa y maldad, pues tenían o se movían por “turbias y blandas galerías” (v. 21), es decir, vicios y depravaciones de todo tipo. 
La cuarta estrofa comienza con los dos mismos versos de la primera: “Alzan la voz cruel / quienes no vieron el paisaje”. Esto le imprime un carácter circular y cerrado. Acentúa la sensación de repetición y de la imposibilidad de escapar al discurso viciado de la voz cruel. Ahora sabemos que esos charlatanes “triunfaron” gracias a sus “mentiras” (v. 25), que prometían una paz que era inexistente. La repetición de los dos primeros versos introduce más angustia; y además se explicita que alcanzaron el éxito gracias a sus falacias, creídas por lo que murieron. 
La última estrofa contiene un epifonema que transmite muy bien la desazón desesperanzada del sujeto poético ante las injusticias del mundo (“¡Oh mundo desigual!”, v. 26). Ante la constatación de la manipulación desvergonzada e interesada de la gente, sólo le queda invitar a sus ojos a que “lloren / el dolor, la maldad” (vv. 27-28), pues esa es la amarga “verdad humana” (v. 29). Como podemos apreciar, el cierre presenta un sesgo muy intimista, subjetivo y desgarrado. El yo poético no puede soportar tanto sufrimiento y hace lo único que puede hacer: llorar; es decir, verter su rabia e impotencia ante la crueldad del hombre. 
Hemos visto que el poema combina a la perfección un cierto tono expositivo y argumentativo combinado con otro emocional, de naturaleza trágica. El conjunto del poema gira en torno a la denuncia de los manipuladores que, con su “voz cruel”, provocaron un conflicto que acabó con la vida de miles de hombres. Todos los recursos estilísticos contribuyen eficazmente a la creación de una atmósfera de crítica, denuncia y rechazo, más bien desesperanzado, de los verdaderos causantes de las guerras y las atrocidades; los soldados solo fueron muñecos manipulados por los que, en la retaguardia, obtuvieron provecho y vivieron tranquilos. 
 
6. Contextualización 
Manuel Altolaguirre es un interesante y original poeta de la Generación del 27. Mantuvo estrecho contacto con muchos de los componentes del grupo por su labor como editor. Al finalizar la guerra civil, se exilió en Cuba y México, donde siguió con sus actividades de edición; también compuso teatro y guiones de cine, trabajando con Luis Buñuel. Al morir relativamente joven a causa de un accidente de tráfico, en Burgos, su trayectoria literaria quedó trunca y desgraciadamente incompleta. 
Su poesía se caracteriza por la presencia de aspectos emocionales y sensitivos. Él mismo se consideraba deudor de la poesía de Pedro Salinas. También es perceptible el influjo de los clásicos españoles, de quienes toma el equilibrio y la contención expresiva. La presencia del yo en sus poemas delata una cierta concepción romántica de la poesía, de influjo becqueriano. Son poemarios recordados por su calidad Las islas invitadas (1926) y Poemas en América (1955), el primero y el último, respectivamente, de su carrera literaria. 
 
7. Interpretación y valoración 
El poema que estamos estudiando combina con gran originalidad tres aspectos muy interesantes: una reflexión sobre el origen de la guerra, sus causas y sus consecuencias; una crítica amarga y firme contra los demagogos y populistas; y, finalmente, la expresión del dolor personal, subjetivo, íntimo, del propio poeta, por la maldad humana. 
Altolaguirre crea un poema hondo y de contenido triste. Las imágenes generadas inciden en la grave responsabilidad contraída por los demagogos que condujeron a una muerte absurda a miles de personas con la vida por hacer. El cinismo de unos choca vivamente con el precio pagado por las personas inducidas a la lucha, sin comprender, como topos, lo que hacían. Su desesperación final por los rasgos negativos del hombre la expresa con gran viveza y fuerza conmovedora.  
 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA 
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen). 
2.1. Comprensión lectora  
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).  
2) Señala su tema principal y los secundarios.  
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.  
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.  
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?  
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los manipuladores y los manipulados, y cómo impactan en el poeta.  
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.  
  
2.2. Interpretación y pensamiento analítico  
1) Indica las causas de la confrontación y sus consecuencias, según el poeta.  
2) Indica los tipos de emoción que expresa el yo poético, para lo que has de fijarte en la última estrofa 
3) Explica la metáfora de “declive pedregoso” (v. 3) en el contexto de la historia de España.  
4) Indica las metáforas que se refieren a los que poseen “la voz cruel”.   
5) ¿Aparece alguna animalización en el texto?  ¿A quién se refiere? ¿Posee una connotación positiva o negativa?  
6) En el poema se reflexiona sobre la historia de España: indica a qué momento se refiere y qué desea expresar el poeta 
7) Explica el sentido del último verso “la verdad humana” (v. 20), para lo que has de fijarte en el verso anterior. 
  
2.3. Fomento de la creatividad 
1) Compón un poema o texto en prosa que exprese un razonamiento sobre algún hecho histórico relevante. 
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre los hombres muertos Manuel Altolaguirre 
3) Realiza una exposición sobre Manuel Altolaguirre, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.  
4) Aporta o crea imágenes que expresen la frustración y el dolor ante un acontecimiento o situación injusta, siguiendo el ejemplo de Miguel Altolaguirre. 
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