Antonio Colinas: “Riberas del Órbigo”; análisis y propuesta didáctica

ANTONIO COLINAS – “RIBERAS DEL ÓRBIGO”
Riberas del Órbigo
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz                  1
por vez primera, dejo también el corazón. 
No pasará otra onda rumorosa del río, 
no quedará este chopo envuelto en fuego verde, 
no cantará otra vez el pájaro en su rama,                   5
sin que deje en el aire todo el amor que siento. 
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano 
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos. 
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas, 
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.            10
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol, 
crisol del soto oscuro cuando amanece lento. 
Qué fresca placidez, que lenta luz suave 
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta 
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.                     15
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa, 
diminuto carmín, flor roja por el césped. 
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre, 
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol, 
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.              20
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz 
por vez primera, miro arder todas las tardes 
las copas de los álamos, el perfil de los montes, 
cada piedra minúscula, enjoyada del río, 
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.         25
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz 
por vez primera, dejo también el corazón.
                                                         De Poemas de la tierra y la sangre (1969)

 

1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Antonio Colinas Lobato (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas de la generación de los “Novísimos”. Su original voz poética combina percepción natural, reflexión trascendente y recuerdo intimista, tamizados por un sentimiento de nostalgia y de construcción de su mundo interior.
El poema “Riberas del Órbigo” ofrece una contemplación casi extasiada de las márgenes del río Órbigo, el mismo que baña las tierras de su población natal. El poema posee un tono de despedida, como si el yo poético se acercara para decirle adiós al río que tanto ama. Él se va,pero “Aquí … dejo mi corazón” (v. 2). Tres elementos naturales, “chopo”, “onda” y “pájaro” son testigos de su admiración por el lugar, que en realidad es “el amor que siento” (v. 6). El agua del río, que antes fue nieve en las montañas lejanas, fertilizan la ribera, donde “planto sueños hermosos” (v. 8), metáfora de las ilusiones que el yo poético lleva en su interior. El siguiente elemento que llama la atención del yo poético son las piedras, de las que destaca su brillo, pulidas por el agua. A continuación, el poema se centra en un momento: el amanecer, que hace que todo parezca un incendio de vida y luz; las hojas parecen “llamas” (v. 11) en ese instante. El siguiente bloque poético se centra en la tarde, manteniendo así el paso de las horas. En la ribera se siente la “fresca placidez” (v. 13) del río, acompañada del “oro de la tarde” (v. 15), alivio para el “cuerpo cansado” del contemplador. La contemplación de las hojas, flor y césped, junto con la percepción de la brisa completan un cuadro de naturaleza armoniosa y bella.
El conjunto se recoge bajo el concepto de “hermosura” (v. 18), donde el río irrumpe con cuatro acciones (“rebosa”, “corre”, “relumbra” y “abre”) que transmiten una idea de su poder y vigor. A partir del verso 21, el poema aporta una localización espacial y temporal que completan el sentido: “Aquí” (adverbio que ya había aparecido antes) y “todas las tardes” señalan claramente la ubicación del yo poético y su presencia en las riberas del río. Indica que nació y se crio en ese lugar; por eso se siente tan unido a él. Y ahí mirá “arder” (metáfora del fulgor de la luz solar) las copas de los árboles, los perfiles de los montes y las piedras del río. Este recibe el calificativo de “dios río” (v. 25), sustentador de las personas que allí viven, pues es “llena de frutos nuestros pechos” (v. 25). Los dos últimos versos coinciden con los dos primeros: el yo poético se hace presente, recuerda su infancia y su felicidad (evocada a través de la “luz”) y sugiere un adiós, acaso breve, de un día para otro, tal vez mucho más largo, pues el yo poético anuncia que “dejo también el corazón”. Es un modo de expresar su nostalgia anticipada, casi a modo de despedida.
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: contemplación intimista de las riberas del río Órbigo, en la que el yo poético se siente feliz en un lugar tan bello; en él construye sus sueños y de él se despide colmado de paz y esperanzas.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados temáticos, con la particularidad de los que el primero y el último son repetición de los mismo dos versos. Cada una de las partes comienza con el adverbio “Aquí”. Esta proporciona una estructura circular, un sentido cerrado y completo en sí mismo. De este modo, tenemos:
-Primer apartado (vv. 1-6): funciona como presentación y despedida. Localiza el espacio, el tiempo y el vínculo del yo poético con el lugar donde se halla. También explica el vínculo emocional con ese lugar, que no es otro que el amor.
-Segundo apartado (vv. 7-20): estamos ante una descripción subjetiva e intimista de las riberas del río y del propio río. Los distintos elementos contemplados provocan una reacción, en general, de admiración y asombro.
-Tercer apartado (vv. 21-25): posee cierto carácter consecutivo y de agradecimiento. Aparece el elemento del río, que le da coherencia a todo y explica que es percibido como un dios que alimenta a sus habitantes pródigamente.
-Cuarto y último apartado (vv.26-28): estos dos versos repiten los dos primeros. Imprimen la idea de cierre de todo el sentido. El yo poético reafirma su afición e identificación con las riberas del Órbigo, al tiempo que anuncia una despedida. Los tiempos verbales evocan un pasado feliz, un presente con idea de instantaneidad y un futuro apenas aludido ya lejos del río. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto de veintisiete versos tedradecasílabos o alejandrinos (14 sílabas, con cesura intermedia). No se aprecia una rima regular, aunque algunas asonancias, como á-o, se perciben de vez en cuando. Llama la atención la repetición, no casual, de la palabra “luz” en la posición final de tres versos (1, 21 y 26). El monosílabo aporta viveza y especial significación sobre esa palabra, erigida así en núcleo semántico del conjunto poemático. En consecuencia, el poema está compuesto en versos blancos. 
  1. Comentario estilístico
Como ya señalamos antes, el deíctico “aquí” señala la presencia del yo poético en el lugar que describe. Se trata, pues, de una contemplación presente, no evocadora. El sujeto y el objeto poéticos están frente a frente. El lugar adquiere especial relevancia porque es donde “atisbé la luz” (v. 1), metáfora del descubrimiento inicial, diríamos que sensitivo, de la realidad circundante. El sintagma “dejo también el corazón” (v. 2) es una metáfora de la fuerte unión del yo poético con “estas riberas”, también de un preludio de despedida, como que ha de alejarse de allí inmediatamente.
El amor que el yo poético siente por ese lugar es tan intenso que una onda del agua del río, un chopo de su ribera, o un pájaro no dejarán de percibirlo y, de algún modo, celebrarlo, con su murmullo, su luz, o su canto, respectivamente. Esta hermosa enumeración dan fe de la hondura de su amor por este lugar.
A continuación, ya en la segunda parte, el yo poético comprueba cómo el río acerca el agua a tierras llanas; pero lo importante es que es ahí donde “planto sueños hermosos” (v. 8); esta metáfora agrícola nos deja apreciar que el yo poético vierte sus ilusiones y construye sus anhelos en las riberas del Órbigo. A continuación fija su mirada en elementos naturales que desprenden un mensaje especial: las piedras del lecho del río “relucen” (v. 9); otra vez la luz, connotando cierto optimismo y alegría, impacta sobre el yo poético. El río está personificado a lo largo de todo el poema, sobre todo en la parte final. Aquí ya vemos que “corroe” (v. 11) las piedras. Los versos siguientes nos permiten acotar el momento del día en que el yo poético contempla el río: el amanecer, cuya expectación se expresa con metáforas cromáticas de luz y fuego: “hojas o llamas, fuegos diminutos” (v. 11); sigue en el verso siguiente otra metáfora aplicada al amanecer, en antítesis: “crisol del soto oscuro”, y una personificación que expresa como la detención del tiempo: “amanece lento” (v. 12). 
Las tres exclamaciones retóricas siguientes, formando un paralelismo expresivo, entreverado de sinestesias, sirven para conocer la sensación de bienestar del yo poético, en armonía con el lugar. La “fresca placidez” (v. 13), la “lenta luz suave” y la “dulzura” (v. 14) son un regalo para el “cuerpo cansado” (v. 15) del sujeto enunciante, que nos desliza otra nota temporal: se halla en el “oro de la tarde”. El verso 16 guarda una relación anafórica con el 13, al repetir “Hojas o llamas”, insistiendo así en el cromatismo del lugar, pero inmediatamente relacionado sinestésicamente con la brisa, sensación táctil, pero percibida visualmente como “diminuto carmín, flor roja por el césped” (v. 16). Y en ese momento aparece el elemento vertebrador de esa naturaleza y su contemplación, el “río” (v. 18), que “rebosa”, “corre” (v. 18) y “abre” (v. 19), tres acciones simultáneas para expresar su generosidad y su belleza espontánea. Se antropomorfiza con términos como “cuerpo”, “brazos” “gargantas”. Es como un ser vivo sintiente, bueno y servicial.
El verso 21 se abre, anafóricamente, con el deíctico “Aquí”, insistiendo en la singularidad de ese lugar. Es una repetición del primer verso del poema, por lo que su significación se revela especial. De nuevo las sensaciones de luz y color son las predominantes; ahora también sabemos que el yo poético contempla ese paisaje, metonimizado en los álamos, los montes lejanos, y las piedras minúsculas, “todas las tardes” (v. 22). También surge otra significación honda en torno al “río” (vv. 24 y 25), divinizado con el sustantivo “dios”; es una deidad buena que “llena de frutos nuestros pechos” (v. 25), metáfora de su fertilidad y de su aportación a la feracidad de la tierra.
Los dos últimos versos del poema son repetición de los dos primeros. Adquiere así un sentido circular y cerrado. Se remacha la significación de la profunda armonía entre el yo poético y el río Órbigo. Se aprecia como una contemplación extasiada del paisaje ribereño, vista con un ligero toque elegíaco, pues la expresión “dejo también el corazón” parece anunciar una despedida.
Como se ha podido apreciar, estamos ante un poema grave, hondo e intimista. La visión de un paisaje aparentemente anodino se transforma en un acto de belleza y comunicación íntima y fructífera.      
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) es uno de los más sugestivos y originales poetas del grupo de los “Novísimos”, y eso a pesar de no aparecer en la famosa antología de José María Castellet, Nueve novísimos poetas españoles (1970). Los distinto poemarios de Colinas han ofrecido un poeta sereno, grave, profundo y dueño de un lenguaje y un estilos poéticos personales. La contemplación, la reflexión y la intertextualidad son notas comunes a todos ellos. El poema comentado procede de su primer libro publicado, a la edad de veintitrés años. Sorprende su comedimiento expresivo, su hondura indagatoria y su pulcritud expresiva.
 Algunos de sus poemarios más importantes son: Sepulcro en Tarquinia (1975), Noche más allá de la noche (1983) y Amor que enciende más amor (1999).
Algunas notas de su poesía son:
-Equilibrio y contención: en la poesía de Colinas se aprecia una tendencia a la armonía expresiva, lejos de estridencias o salidas de tono epatantes.
-Intertextualidad y sincretismo cultural: estamos ante una poesía que recoge, quintaesenciada, distintas tradiciones poéticas y filosóficas. Colinas somete estas corrientes en una experiencia poética personal, honda y enriquecedora.
-Diálogo del poeta y el mundo, el interior y el exterior, lo subjetivo personal y lo objetivo colectivo: de modo sereno, pero firme, Colinas abre su mirada al mundo natural y social. 
  1. Interpretación y valoración
Este poema nos presenta la contemplación emocionada de un paisaje humilde y singular al mismo tiempo. Es la ribera de un río, donde el poeta pasó momentos de felicidad. Observamos una casi identificación con las riberas del Órbigo, río que al poeta le ha aportado serenidad y dicha. Su acercamiento es emocional, sensitivo e intenso. En el análisis hemos podido descubrir una arquitectura poética original y eficaz a efectos estéticos. 
La selección léxica, referido al mundo natural, sobre todo, es evidente; el uso sutil y potente de las figuras retóricas nos permiten descubrir un texto intimista, hondo y con una enorme autenticidad: fondo y forma, contenido y expresión se alían para crear un hermoso poema sutil y bello.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a los elementos de la naturaleza, y cómo impactan en el poeta. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué elemento natural nuclea el sentido del poema? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos desarrolla ante la contemplación de la ribera? 
3) Localiza las percepciones auditivas y visuales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en texto la importancia de la luz?
5) ¿Qué momentos del día aparecen en el poema? ¿Por qué será así? 
6) ¿Dónde se repiten los dos primeros versos? ¿Qué sentido aportan? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la contemplación de un paisaje especialmente significativo.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Antonio Colinas.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Antonio Colinas a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Antonio Colinas, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes de paisajes, lugares o edificios, que sirvan de metáfora de un sentimiento especialmente relevante para ti,, siguiendo el ejemplo de Antonio Colinas.
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (y 8). La renovación del teatro en el siglo XX

TEMA 8. LA RENOVACIÓN DEL TEATRO EN EL SIGLO XX
1. Renovación del teatro 
2. Teatro del absurdo 
3. Teatro de compromiso 
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1. RENOVACIÓN DEL TEATRO
1.1. Nociones sobre el teatro a principios del s. XX  
En el siglo XX se vivió una auténtica revolución en el teatro, como había pasado en otras manifestaciones artísticas. Los impulsos renovadores intentaban superar el teatro realista y tradicional heredado y triunfante en los escenarios (es el conocido como “teatro burgués” o “alta comedia”). 
Los autores y directores buscaban nuevos horizontes teatrales relacionados con los aspectos de la escena, la expresión y la interrelación actor-espectador. El objetivo era renovar el espectáculo teatral para acercarlo y hacerlo atractivo a un público, en parte, distinto, y para dar cuenta de las nuevas circunstancias socio-políticas del siglo XX (dos guerras mundiales, la guerra civil española, la crisis de 1929, auge de los totalitarismos –comunismo y fascismo–, etc.). Elementos que determinaron la renovación teatral fueron:
+La irrupción del cine y su mezcla de arte, espectáculo y entretenimiento. Actúa como un modelo y un revulsivo para el mundo del teatro si quiere contar con el favor del público.
+Abundantes progresos técnicos relativos a espacios teatrales, decorados, iluminación, sonido, cambios de escenarios… refrescan el espectáculo en sus aspectos físicos de puesta en escena.
+El director teatral obtiene libertad para interpretar libremente el texto teatral y realizar una puesta en escena original.
Dos dramaturgos iniciaron la renovación teatral. El director francés André Antoine llevó a la escena representaciones tan naturales que parecieran verdaderas; creó el concepto de “cuarta pared” (la que separaría a los actores del público), para que los actores actuaran como si nadie los contemplara, olvidándose de que representaban ante un público. El director y teórico ruso Stanilavsky exploró diversos caminos para aumentar la verosimilitud y lograr que el espectador olvidara que se hallaba en un teatro.
Las principales tendencias teatrales son: la renovación dramática (que es la que a nosotros nos importa en este apartado), teatro expresionista (Georg Káiser), teatro épico y de compromiso (Bertolt Brecht), teatro del absurdo (Samunel Beckett y Eugéne Ionesco, lo desarrollaremos en el siguiente apartado temático) y teatro tradicional (Bernard Shaw y Jean Giradoux). Conviene recordar dos excelentes dramaturgos escandinavos de finales del siglo XIX, Henrik Ibsen (La casa de muñecas) y August Strindberg (La señorita Julia). También en España se introdujeron novedades con la dramaturgia de la mano de Pérez Galdós, Valle-Inclán, Miguel de Unamuno, García Lorca, Rafael Alberti y Miguel Mihura principalmente.
1.2. La renovación dramática
Como contestación al teatro realista-naturalista de las últimas décadas del siglo XIX, surgen dramaturgos que rompen con ese teatro y aportan nuevas concepciones dramáticas con innovaciones aperturistas y originales. Intentaban dotar de más expresividad y contenido a la obra y a la representación, buscando la colaboración del espectador.
1.2.1. Alfred Jarry (Francia, 1873 – 1907)
Este audaz y excéntrico dramaturgo francés rompió violentamente con el teatro tradicional al introducir en la escena la burla despiadada, la parodia hiriente, el absurdo, la irreverencia, etc. Es célebre la anécdota de que su principal obra, Ubú, rey, comienza con la palabra “merde” (mierda, en francés). 
En la pieza, el capitán de ejército polaco, ex rey de Aragón y gran doctor en Patafísica, Ubú, instigado por su mujer, decide derrocar al Rey de Polonia Venceslao, instalando una terrible tiranía. Pelelao, hijo del antiguo rey, logra escapar de la matanza de su familia, acudiendo al apoyo del zar de Rusia. Mientras, Ubú rey sube los impuestos a cifras inconcebibles, castigando a su capricho y entregado a la corrupción desvergonzada. Una vez que el príncipe Pelelao llega con su ejército, Ubú deja a Polonia en las manos de su mujer y parte a la guerra, donde es derrotado. Perseguido luego del desastre, se encuentra por azar con su esposa y juntos escapan de Polonia en barco, gracias a la ayuda de alguno de sus fieles. Otras obras con el mismo extravagante personaje son Ubú en la colina, Ubú cornudo y Ubú encadenado.
1.2.2. Antonin Artaud (Francia, 1896-1948)
Este dramaturgo, teórico del teatro y poeta exploró caminos nuevos para el arte escénico. Tuvo una vida marcada por la enfermedad, sobre todo mental, con accesos de locura. Oscilaba entre la fe cristiana y un descreimiento corrosivo. Vivió en Méjico una temporada conviviendo con los indígenas tarahumaras; fue amigo de los surrealistas.
Artaud acuñó el concepto de Teatro de la Crueldad. Creía que la representación teatral debería afectar a la audiencia tanto como fuera posible, por lo que utilizaba una mezcla de formas de luz, sonido y ejecución; producía en el espectador sensaciones extrañas y perturbadoras.
En su libro El teatro y su doble (1938), Artaud expresó su admiración por formas de teatro orientales porque materializaba la acción de modo preciso y ritual. Con “crueldad” se refería a una violenta determinación física para destrozar la falsa realidad. Consideraba que el texto había sido un tirano del significado, y aboga en cambio por el teatro hecho de un lenguaje único, un punto medio entre los pensamientos y los gestos. Artaud describía lo espiritual en términos físicos, y creía que toda expresión  tiene un reflejo físico en el espacio. Cierta violencia condensada es parte de la vida misma, por lo que debe aparecer en escena. El texto queda subordinado a la puesta en escena (al espacio y a la capacidad de expresión dramática del actor).
Esta brutalidad está en conexión con  su visión nihilista del universo (tomado de Nietzsche). Y ello lleva a un rechazo de formas amortiguadoras y a una incitación al caos, pero de modo disciplinado y sistemático, para darle rigor para al espectáculo.
La imaginación, para Artaud, es la realidad; sueños, pensamientos e ideas delirantes no son menos reales que lo de “fuera” del mundo. Realidad parece ser un acuerdo, el mismo acuerdo que la audiencia acepta cuando va a un teatro para ver una obra, que por un tiempo pretende que lo que están viendo es real. Su obra más interesante es el ensayo histórico Heliogábalo o el anarquista coronado. Analiza y valora positivamente la vida de este emperador romano (203-222 d.C.), que sólo reinó cuatro años, fascinado por su androginia, su anarquismo brutal y caprichoso y su muerte repugnante en las letrinas romanas.
1.2.3. Luigi Pirandello (Italia, 1867-1936)
Estamos ante uno de los dramaturgos más interesantes del siglo XX. Con formación universitaria, escribió importantes piezas y fundó su propia compañía de teatro, con la que recorrió el mundo. Escribe un teatro reflexivo y de estructura metateatral, para incitar a la reflexión al espectador. Veamos algunas de sus obras.
Así es (si así os parece) es una “farsa filosófica”. La obra trata el tema de la verdad, el contraste entre realidad y apariencia, entre verdadero y falso. Pirandello pone en crisis la idea de una realidad objetiva que pueda interpretarse de modo unívoco mediante los instrumentos de la racionalidad. Enrique IV es un estudio sobre el significado de la locura, al mismo tiempo que sobre el tema, muy querido a su autor, de la relación, compleja y finalmente inextricable, entre personaje y persona, ficción y realidad. Esta noche no se improvisa es un ejemplo de metateatro: los actores representan que representan una pieza, pero en este caso se rebelan contra su director. 
Seis personajes en busca de autor ha llegado a ser la pieza más célebre de Pirandello. Durante los ensayos de una obra, aparecen seis personajes (una familia con cuatro hijos de una madre y dos padres) que insisten en contar sus propias vidas, pues el autor los había dejado abandonados; no los había pasado al papel. Un final trágico oscurece el drama, pues el niño menor muere accidentalmente y la hija los abandona violentamente.
2. TEATRO DEL ABSURDO
El teatro del absurdo tiene su origen en Francia a partir de la década de los 50 con autores como Eugene Ionesco y Samuel Beckett.  En el panorama europeo encontramos precursores de esta nueva forma teatral desde principios de siglo, como Luigi Pirandello.
Las características fundamentales son:
a) Está en relación directa con el existencialismo; la visión pesimista y agónica del hombre como un ser abandonado a su suerte en el mundo, en soledad; la toma de conciencia de esta situación provoca angustia y desasosiego. Puesto que la propia existencia es caótica, incomprensible y disparatada, las obras dramáticas deben ser de esta hechura.
b) El hombre se encuentra perdido en un mundo absurdo y sin sentido: la representación debe reflejar este caos inextricable, añadiendo humor negro, situaciones ridículas, etc. 
c) Manifestación de la angustia ante el fluir del tiempo, la llegada de la muerte y la nada que nos espera.
d) Soledad, incomunicación (y hasta descomposición) de los seres humanos, por eso los personajes hablan incoherentemente y actúan alógicamente.
e) La vida entendida como una burla trágica, como una broma pesada. Nada tiene sentido y es dudoso que el esfuerzo acabe en buen puerto.
2.1. Eugène Ionesco (Rumanía, 1912 – Francia, 1994)
Sus obras son ejemplos consumados de teatro del absurdo, con el que obtuvo prestigio. La cantante calva es su primera obra de este tipo. Dos matrimonios típicamente ingleses (los Smith y los Martin) se juntan para charlar, junto con un jefe de bomberos francés. Los diálogos son disparatados y no existe la más mínima coherencia en sus pensamientos y frases. Acaban todos gritando trozos de palabras sin gran sentido. 
La lección presenta a un profesor disparatado que mata a una alumna para explicar el término “cuchillo”; sin embargo, al final de la clase, entra una nueva alumna, quedando todo como estaba. 
El rinoceronte es otra pieza estimable; Berenger y casi todos los demás habitantes de una pequeña ciudad se han convertido en rinocerontes; los rinocerontes, conformistas, sin espíritu crítico, creen vivir, porque así se lo dicen los interesados, en una democracia feliz. 
El rey se muere nos presenta al presumido monarca Berenguer tras una noche de fiesta; aparece en casulla, báculo y pantuflas. Los sonidos de la fiesta que oímos al entrar en la sala desaparecen, y el monarca de una corte que se creía atemporal, recibe la noticia de que va a morir. Asiste así a los últimos momentos de su vida junto a su primera esposa, Margarita, vestida alegremente, mientras su segunda esposa, la reina María aparece ante él toda de luto. Ella sin embargo es optimista y decidida, haciendo de guía con el médico del futuro difunto, mientras que su otra esposa intenta suavizar su agonía, junto a la enfermera Julieta y un alabardero. Todos saben que el rey morirá, pero él no quiere creerlo. Piensa que es una pesadilla y duda que ese momento esté cerca, por lo que no deja de dar órdenes con la soberbia de aquel que piensa que está al control de todo; pensar en morir le produce una gran angustia. A lo largo de la obra su personaje pasa de la rebeldía a la aceptación, y de la inquietud a la impotencia, ya que su muerte está escrita al final de la obra, por lo que no queda más que un “tremendo dolor por la propia desaparición”.
2.2. Samuel Beckett (Irlanda, 1906 – 1989)
Este irlandés huraño y brillante, amigo y asistente de James Joyce, ahondó mucho en los problemas del hombre contemporáneo: incomunicación, soledad, el sentido de su vida, etc., rayano en el nihilismo más sombrío. Su mejor obra es Esperando a Godot: dos vagabundos llamados Vladimir y Estragon que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky (en inglés, afortunado), seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragon de que Godot no vendrá hoy, “pero mañana seguro que sí”. Esta trama, que intencionalmente no tiene ningún hecho relevante y es altamente repetitiva, simboliza el tedio y la carencia de significado de la vida humana, tema recurrente del existencialismo
Final de partida es otra pieza absurda. Sus protagonistas son Hamm, un viejo amo que está ciego y no puede permanecer de pie, y su sirviente, llamado Clov, que no puede sentarse. Viven en una pequeña casa junto al mar, aunque a veces el diálogo sugiere que no hay nada fuera de la casa, ni mar, ni sol, ni nubes. Los dos personajes, mutuamente dependientes, siempre se han llevado mal, y así se ve a lo largo de la obra. Clov a veces muestra una remota intención de librarse de su yugo, pero nunca es capaz de hacerlo. Los otros dos personajes que aparecen son los padres de Hamm, que no tienen piernas: Nagg y Nell, los cuales viven en sendos cubos de basura que aparecen en el escenario. De vez en cuando piden comida y hablan entre sí.
Los días felices  presenta a Winnie, una señora de mediana edad que aparece en escena semienterrada en un montículo calcinado, bajo una luz cegadora. Pese a ello, a través de un ritual de gestos cotidianos, encuentra siempre motivos, por insignificantes que sean, para considerar sus “días felices”. El rebuscado lenguaje de la protagonista revela su desmemoria. []El otro personaje de la obra, su esposo Willie, vive físicamente separado de su esposa, aunque está obsesionado por el sexo. 
Breath es un perfomance de 35 segundos de duración que acercan al dramaturgo al minimalismo total. Al comienzo se escucha un llanto de recién nacido, seguido de una respiración, acompañada de una luz que varía de intensidad; para finalizar aparece otro llanto idéntico al del principio. No hay nadie en el escenario, ningún personaje tan solo un manto de basura de todo tipo yace sobre el escenario. Se han hecho muchas interpretaciones sobre el significado de la obra, habitualmente ha sido considerada una alegoría sobre la vida desde el origen al momento de la muerte. 
2.3.  Jean Genet (Francia, 1910 – 1986)
La agitada y tormentosa vida de este novelista, poeta y dramaturgo francés no fue óbice para que escribiera importantes piezas dramáticas de teatro del absurdo. La más conocida es El balcón; alude a un burdel de una ciudad sin nombre que sufre los estragos de una revolución. Allí acuden individuos normales a realizar, dramáticamente, sus anhelos e ilusiones, como las que representan al clero, al estamento militar y al judicial, observadas por la madame y los clientes. Hay un contraste entre la atmósfera revolucionaria exterior y el mundo tradicional interior. Se plantean un conflicto político y otro filosófico (entre realidad y apariencia).  El metateatro resulta interesante en el desarrollo dramático. 
Clara y Solange Lemercier son las dos protagonistas de Las criadas, otra obra de hondo calado. Las dos hermanas, sirvientas de una vieja rica, quieren matarla, pero por el medio queda una inquietante confusión sobre la verdadera personalidad de cada una de las protagonistas, que se aman y se odian por igual; la vieja no toma la tila envenenada, pero Clara, consciente de las consecuencias, asume el papel de su ama y bebe la tiza con la infusión. 
En Los biombos presenta a unos personajes moralmente execrables, que desean seguir siéndolos; en el transfondo, hay una crítica a la colonización de Argelia por Francia y la guerra consiguiente que acabó con la independencia; la pieza tiene secciones netamente absurdas y violentas, a través de un lenguaje procaz.
  1. TEATRO DEL COMPROMISO
Frente al teatro más tradicional, expresado en la comedia, surge un drama de compromiso político y social, sobre todo en el área germánica. Animan al espectador a una reflexión fría y distanciada de los hechos presenciados en el escenario para reaccionar con más lucidez ante los problemas socio-políticos planteados.
3.1. Erwin Piscator (Alemania, 1893 – 1966)
Piscator fue actor, director de escena, dramaturgo y teórico teatral, con gran influencia en el teatro alemán del s. XX. Vivió en Rusia parte de su vida y otra en EEUU, durante la segunda guerra mundial, siempre huyendo de dictaduras que criticó ásperamente. Introdujo novedades técnicas, como el escenario giratorio, la combinación de luz y sonido de modo original, etc. Son muy conocidas son adaptaciones de Guerra y paz, El buen soldado Svejk, El vicario y Una tragedia americana. Sus direcciones dramáticas y puestas en escena siempre buscaban una actualización de las obras al mundo contemporáneo, destacando los elementos épicos y sociales.
3.2. Bertolt Brecht (Ausburgo, Alemania, 1898 – Berlín, 1956)
Este dramaturgo y teórico teatral que tuvo que vivir en el exilio parte de su vida nos dejó una original obra y unas originales e impactantes puestas de escena. Brecht es el representante más genuino del teatro épico, un modo de expresar su compromiso político de defensa y solidaridad con las masas dolientes que él contempló muchas veces en la Europa de las dos guerras mundiales. Elaboró su propia teoría dramática con la finalidad de que el espectador analizara la realidad y se movilizara para cambiarla Se ha llamado este modo teatro épico; mezcla lenguajes, farsa con drama, introduce al narrador, juega con el tiempo, crea anticlímax cómicos en momentos dramáticos, parábolas ambiguas, máscaras, etc., todo para que el espectador se distancie y mantenga una actitud crítica y activa.
Para ello creó una nueva idea del arte como comprensión total y activa de la historia: el efecto de distanciamiento, para evitar la contemplación lírica de las cosas y la subjetividad; Brecht intenta que el espectador analice bajo criterios críticos una realidad social e histórica violenta y opresora. El espectador debe alejarse de los hechos, para evitar las reacciones de sentimentalismo y provocar su conciencia crítica.
Tambores en la noche fue su primer gran éxito. Ambientada en 1919 en Berlín, en las revueltas obreras de los “espartaquistas” (movimiento obrero comunista que aspiraba a hacerse con el control de las fábricas), recrea la historia de Andreas Kragler, quien retorna a su hogar después de haber estado desaparecido, pues había sido prisionero en la primera guerra mundial. La guerra ha provocado que muchas personas sufran grandes miserias, mientras hay quienes han lucrado de los negocios de guerra. La antigua prometida de Kragler, Anna Balicke, tiene ahora un nuevo pretendiente, enriquecido durante la guerra, y bajo fuerte presión de su padre, se compromete con él. Anna está embarazada, y aun así se une a Kragler — quien ya no tiene hogar, trabajo, ni perspectivas — en el grupo de los insurrectos. Puestos ante la disyuntiva de optar entre la subversión revolucionaria o el amor, finalmente huyen juntos.
La balada de los tres centavos es teatro cantado, casi ópera, más cercana al teatro musical. Ambientada en un Londres victoriano, rico y opulento, pero en vivo contraste con sus barrios pobres y hambrientos, los que en esta obra se reflejan. La acción se centra en Macheath (también conocido como Mack el Navaja), un criminal amoral y antiheroico que se casa con Polly Peachum. Esto desagrada a su padre, quien controla a los mendigos de Londres, y pretende que cuelguen a Macheath. Sus intentos se ven frustrados por el hecho de que el Jefe de Policía, Tiger Brown, es un viejo camarada de armas de Macheath. Aun así, Peachum ejerce su influencia y con el tiempo consigue que arresten a Macheath y lo sentencien a ser colgado. Macheath escapa a su destino a través de un golpe del destino, pues momentos antes de la ejecución, en una parodia grotesca de un final feliz, un mensajero de la Reina llega para perdonar a Macheath y otorgarle un título de barón.
Vida de Galileo es una biografía dramatizada del astrónomo y científico italiano Galileo Galilei. Ambientada en 1609, la pieza se centra en los últimos años de vida del personaje, recluido en su hogar en Florencia, con su hija Virginia; transmite parte de sus conocimientos a Andrea, el hijo de su casera, la Señora Sarti. Cuando Galileo hace públicos sus descubrimientos sobre el sistema solar recibe la condena de la jeraraquía eclesiástica. Bajo presión de la Inquisición, Galileo renuncia a propagar sus tesis. En su aislamiento, recibe la visita de Andrea, convertido ya en universitario, al que hace entrega de su documento “Dos nuevas ciencias” en el que resume sus descubrimientos, pidiéndole que lo difunda por todo el mundo.
El círculo de tiza caucasiano fue escrita en el exilio en EEUU, durante la segunda guerra mundial. Ambientada en la Georgia de la Unión Soviética, presenta la disputa entre los miembros de dos koljoses por la posesión de ciertas tierras. La victoria en la querella de los agricultores sobre los ganaderos propicia una fiesta en la que aquéllos representan una vieja leyenda del lugar. La historia recrea una rebelión que tuvo lugar tiempo atrás en una vieja ciudad, que acabó con la vida del gobernador Georgi Abashwili y la huída de Natella, su esposa. El niño de ambos, Michael, queda a cargo de la cocinera Grusha. Cuando la auténtica madre regresa para reclamar a su hijo, se organiza un juicio para determinar cuál de las dos mujeres debe conservar la custodia. Se decide que el niño quedará con aquélla que consiga sacarlo de un círculo diseñado con tiza, agarrándolo cada una de un brazo,. Pese a la victoria de la viuda, Azdak el juez atribuye la custodia a Grusha.
Madre Coraje y sus hijos es la pieza más célebre de Brecht. El personaje central procede de una novela picaresca del siglo XVII: La pícara Coraje (Die Landstörzerin Courasche). El drama se sitúa durante la Guerra de los treinta años donde Madre Coraje es una astuta vendedora ambulante que para sobrevivir sortea hábilmente las diferencias entre católicos y protestantes siguiendo con su carromato al ejército sueco, sacando partido de la guerra y del dolor humano. Obtiene beneficios importantes, pero el precio que ha de pagar son sus tres hijos: Eilif, Schweizerkas y Catalina. Esta obra es un alegato antibélico, donde Anna Fierling (“Madre coraje”) -mítica figura del costo de la guerra- termina sola en su desvencijado carromato. Era una crítica a la ascensión del fascismo y una directa alusión a la invasión de Polonia por Hitler en 1939.
En la segunda mitad del s. XX, se desarrolla en Inglaterra un teatro caracterizado por el inconformismo y  la protesta contra la sociedad del momento, aquejada de diversos males, unido a profundos análisis morales; suelen adoptar posiciones comprometidas y liberales; cuidan el lenguaje y buscan la transparencia y la autenticidad; finalmente, suelen incluir una lectura simbólica de sus piezas. Los autores más representativos son John Osborne (Mirando hacia atrás con ira), Tom Stoppard (Rosencratz y Guildenstern están muertos) y Harold Pinter (La habitación). Se puede añadir a los norteamericanos Arthur Miller (La muerte de un viajante) y Tennessee Williams (La gata sobre el tejado de zinc caliente).
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (7). La renovación narrativa del siglo XX

TEMA 7. LA RENOVACIÓN NARRATIVA DEL SIGLO XX 

  1. Aportaciones europeas: J. Joyce, F. Kafka y M. Proust
  2. La generación perdida norteamericana

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  1. APORTACIONES EUROPEAS: F. JOYCE, F. KAFKA Y M. PROUST
1.1. Nuevas formas narrativas en el cambio de siglo
En las décadas finales del siglo XIX, se observa un agotamiento de la narración realista y naturalista. Algunos autores buscan nuevos temas y técnicas narrativas para dar cuenta estéticamente de la realidad. Los movimientos poéticos y las vanguardias también afectan a los novelistas y los animan a explorar nuevos caminos literarios. En general, tratan de superar la omnisciencia narrativa, la descripción minuciosa y realista y el reflejo objetivista de la vida burguesa. El descontento por la marcha del mundo (el progreso como una especie de mito divinizado y la Primera Guerra Mundial) les incita a renovar los procedimientos narrativos.
Veamos las novedades más importantes:
+En cuanto a la acción y el argumento: se prescinde con frecuencia del argumento lineal y cronológico con final cerrado. Ahora es frecuente el inicio in media res, o justo por el final, o se prescinde del desenlace, optando por un final abierto. La materia narrada a veces es anecdótica, carente de todo aliento épico o ejemplificador.
+En cuanto al narrador: ya no todo es en tercera persona y omnisciente, sino que se opta por la primera y la segunda, utilizando el multiperspectivismo, el contrapunto, el monólogo interior y el fragmentarismo; el narrador puede ser irónico, satírico, etc.
+En cuanto al tiempo: en este aspecto se innova profundamente. En general, es sometido a una distorsión: se rompe la cronología lineal, se invierte, se trocea y luego se disloca en su presentación al lector, etc. La duración de la acción tiende a comprimirse o ampliarse de modo intencionadamente estético.
+Los personajes: ahora aparece el personaje colectivo (protagonismo colectivo), el protagonista se diluye, se difumina y sólo se aprecia su esfuerzo por ser algo que ni siquiera él puede entender.
+Las técnicas narrativas: se renuevan y amplían con procedimientos como el contrapunto (un hecho contado desde distintos focos, o varios hechos que ocurren a la vez, etc.), la omnisciencia parcial, el objetivismo fotográfico, etc.
+En conjunto, se exige una clara colaboración activa y exigente del lector, que ya no es un mero receptor pasivo. Sólo la culminación de la lectura le permitirá entender el sentido del texto, que suele ser muy autorreferencial, es decir, muestra una realidad completa en sí misma que funciona independiente del mundo real.
En lengua inglesa, ya se observa la búsqueda de nuevos itinerarios estéticos en autores como Oscar Wilde (1854 – 1900) muy conocido por El retrato de Dorian Gray, centrado en la belleza, el paso del tiempo y la muerte, pero con elementos fantásticos. 
Robert Louis Stevenson (1850-1894) también supo encontrar técnicas renovadoras en la aventurera La isla del tesoro y en la casi futurista y de terror El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde
Rudyard Kipling (1865 – 1936) legó en El libro de la selva un entrañable relato sobre la vida salvaje de Mowgli y sus compañeros. 
El profesor de matemáticas en Oxford Lewis Carrol (1832 – 1898) supo romper con la lógica rutinaria y entrar en otros mundos que dan que pensar en Alicia en el país de las maravillas
El norteamericano Henry James (1843-1916) escribió novelas muy bien estructuradas y de gran elaboración narratológica como Los embajadores. 
Joshep Conrad (1857 – 1924) dejó textos impactantes del hombre en lucha con la naturaleza y otras fuerzas oscuras como su famosa El corazón de las tinieblas. 
Virginia Woolf (1882-1941) se preocupó mucho por el tiempo, la muerte y la esencia de las personas; se pueden ver estos temas en novelas intimistas como Al faro y Las olas. 
George Orwell (1903 – 1950) escribió novelas en las que denuncia las tiranías y el control totalitario de las personas por regímenes políticos perversos; sus textos más conocidos son Rebelión en la granja y 1984.
En lengua italiana conviene recordar a dos grandes narradores, Alberto Moravia (1907-1990) –La romana—  y Césare Pavese (1908 – 1950) –El camarada–.
En lengua alemana destacan figuras como Thomas Mann (1875 – 1955) y sus célebres La montaña mágica y Muerte en Venecia
Hermann Hesse (1877 – 1962) dejó notables novelas sobre la búsqueda de la identidad del joven en un mundo poco comprensible; son muy bellas Siddhartha y El lobo estepario
En lengua francesa surgen autores bajo la impronta del existencialismo religioso. Son importantes los creadores Paul Claudel (1868 – 1955) y su teatro católico, Georges Bernanos (1888 – 1948) –Bajo el sol de Satán, Diario de un cura rural—, François Mauriac (1885 – 1970) –El repugnante— y André Gide (1869 – 1951) –El inmoralista–.
1.2. James Joyce (Dublín, 1882 – Zúrich, 1941)
Este escritor irlandés en lengua inglesa y vida continental europea es uno de los más influyentes del siglo XX. Nació en el seno de una familia de clase media y católica; recibió una esmerada educación en varios colegios jesuitas, en los que demostró su talento intelectual. A Joyce le gustaba pensar que procedía de una rama de la aristocracia irlandesa. Su familia se arruinó, por lo que las penalidades económicas lo acosaron durante muchos años. Estudió lenguas y literatura en la universidad de Dublín, donde se graduó en 1903. Se fue a París a estudiar medicina, pero la ruina de la familia desbarató sus planes. En 1904 conoció a Nora Barnacle, una joven de Galway que trabajaba como camarera de pisos en el hotel Finn’s, de Dublín; con ella convivió hasta su muerte; tuvieron dos hijos. Por esos años comienza a escribir en revistas y traza borradores de sus novelas. Abandonó Dublín y se instaló en Zúrich y luego en Trieste (Italia), trabajando como profesor de inglés. En 1912 regresó con su familia a Irlanda, pero no le fue bien y retornó a Trieste con su familia, más su hermano Stanislaus y una hermana. 
Al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914, se vio obligado a regresar a Zúrich, donde viviría por décadas. Justo por esos años publica el libro de relatos Dubineses y Retrato del artista adolescente. Estas obras le concedieron prestigio en el mundo intelectual y cultural occidental, pero pocas ganancias. En 1920 se traslada a París, donde vivirá hasta los meses finales de su vida. En la capital francesa publicó en 1922 Ulises, la obra que lo consagraría definitivamente. En París conoció a Proust, al dramaturgo irlandés Beckett y formó parte de la vida cultural parisina como invitado distinguido. A partir de 1926 Joyce comenzó a publicar en revistas capítulos de su última novela –que le tomó largos años de escritura– Finnegans Wake, luego publicada en 1939. Al estallar la Segunda Guerra Mundial se refugió en Zúrich (Suiza), donde murió en 1941.
Joyce era un hombre culto que gozaba de una sólida formación intelectual. Mantuvo unas problemáticas y tensas relaciones con la Iglesia católica, con quien rompió en su juventud, pero parece que la visión católica del mundo siempre dejó una huella en sus escritos y pensamiento. Veamos su obra.
Dublineses (1914) es un conjunto de quince relatos cortos en los que retrata la vida de los habitantes comunes de la capital irlandesa. Son cuentos realistas, fidedignos, minuciosos en sus descripciones, con un objetivismo distante e impersonalizado. El autor les llamó “epifanías”, es decir, revelaciones súbitas de algo escondido; quería que sus paisanos se vieran ante un espejo, con su anquilosamiento y vicios, para mejorar y liberarse. El cuento más conocido es el último, “Los muertos”. Las hermanas Kate y Julia Morkan, ya mayores, organizan un baile en su casa al que asisten familiares, amigos y allegados, con motivo de la Navidad. La doncella Lily se encarga de atender a los hombres. Son casi las diez de la noche y su sobrino, Gabriel Conroy, y su esposa Gretta no llegan. Además de esto, las Morkan temen que Freddy Malins llegue ebrio, como en otras oportunidades, pero esta vez se presenta sobrio. Se cierra el relato con unas reflexiones (casi a modo de monólogo interior) de Gabriel, ya en la cama, con su esposa, orgulloso de su superioridad intelectual y del amor que profesa a su mujer, aunque se inquieta al descubrir que un joven murió por el amor a su amada, años antes.  
Retrato del artista adolescente (1916) es una narración semiautobiográfica,  Bildungsroman (novela de aprendizaje). Cuenta la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus, que representa el alter ego de Joyce, por lo que en ella aparecen muchos episodios basados en la vida real del escritor. El apellido del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega constructor del famoso laberinto de Creta. Cuenta episodios de la vida intelectual y emocional del protagonista, desde niño hasta los veinte años, y su choque con la sociedad burguesa de su tiempo, en especial con los sectires más católicos e irlandeses. De tono irónico y crítico, satiriza las rutinas sociales y religiosas de la época. Estilísticamente, va variando del narrador en tercera persona, elemental, al estilo indirecto libre y al monólogo interior, con un léxico más culto y exigente; esta técnica luego la retomará en Ulises.
Ulises (1922) es la novela más conocida e influyente de Joyce. Cuenta en tono irónico y sarcástico un día (16 de junio de 1904) de la vida de Leopold Bloom, agente de publicidad. Está casado con Molly Bloom, quien le es infiel, pues el marido sabe que ese mismo día recibirá en su casa a un amante. Leopold conoce al joven intelectual Stephen Dedalus en un hospital, donde había ido a ver a una vecina. Ambos deciden visitar un burdel, pero un soldado golpea a Stephen, por lo que se dirigen a la casa de Leopold para curarlo, donde lo invitan a una taza de cacao. La novela se cierra con un largo monólogo interior de Molly, recordando la visita de su amante y su vida pasada. Todo hace prever que al día siguiente todo será igual. La novela es muy extensa; se divide en 18 capítulos nombrados con episodios de la  Odisea. Posee un simbolismo épico pero irónico, pues Bloom está lejos de ser un héroe que realice actos extraordinarios, más bien lo contrario; esto crea una parodia cómica que recorre todo el libro. El ambiente creado es naturalista, fidedigno a la realidad del momento de la ciudad de Dublín.
-Carga cómica intensa creada a través de un relato épico bufo, ridículo, protagonizado por personajes antiheroicos. Es un modo de inducir a la reflexión.
-El lenguaje se utiliza humorísticamente, con el propósito de crear risa y complicidad con el lector. Se podría decir que el propio lenguaje es el principal protagonista, pues llama la atención sobre sí mismo y exige mucha interacción del lector.
-Defensa de valores humanistas (como la piedad y la humildad), aunque muchas veces en medio de procacidades y obscenidades.
-El monólogo interior o fluir de conciencia es el recurso más importante: el personaje vierte directamente sus pensamientos y emociones, sin la intermediación del narrador; en esos casos la sintaxis pierde coherencia y gana en espontaneidad.
-Por lo explicado, se puede deducir el carácter experimental de la obra, tanto en los aspectos temáticos, como en los estilísticos y narrativos.
-La variedad lingüística es amplia: de los registros más vulgares y coloquiales conviven con los más cultos y exigentes, con citas eruditas de procedencia religiosa o del pensamiento occidental; del mismo modo, un lenguaje arcaico y.
-Una gran riqueza estilística recorre todo el texto: a veces, se parodian usos concretos del lenguaje (el eclesiástico, el jurídico, el científico…), otras se despliega un gran abanico de recursos retóricos, o, por el contario, se imita el lenguaje vulgar sin pararse en tabúes, etc.
Finnegans Wake (1939) es su última novela, aunque de gestación lenta y larga; Joyce le llamó Work in Progress (Obra en marcha); los que leían fragmentos no quedaban indiferentes, rechazándola o alabándola sin titubeos. El título alude a una popular balada callejera de mediados del siglo XIX, donde se narra la muerte y resurrección paródica de Tim Finnegan, un irlandés amigo de la bebida. La acción transcurre en las afueras de Dublín, en la taberna de Finnegans Wake. El tabernero es Porter, que está casado con Anna Livia Plurabelle. Tienen tres hijos: dos varones, Shem y Shaun, y una chica, Isobel. El tabernero tiene un complejísimo y larguísimo sueño, sueño que se mezcla, según un esquema cíclico, con el de su mujer y los demás personajes de la novela. La obra tiene una estructura circular. El método del monólogo interior, las alusiones literarias y las asociaciones oníricas, así como los juegos de palabras, fueron llevados al límite en Finnegans Wake. La obra abandona toda convención de argumento, trama y diseño de los personajes. Está escrita en un lenguaje oscuro e inextricable, basado sobre todo en complejos juegos de palabras expuestos en distintos niveles significativos y tomados de varias lenguas. Sin embargo, los lectores parecen ponerse de acuerdo acerca de los personajes principales y del sentido general de la obra. Es muy difícil de leer dada la anarquía argumental y el caos lógico y semántico del relato. Inventa muchos vocablos, los toma prestados de docenas de lenguas y juega con recursos estilísticos y gramaticales: rima, aliteración, asonancia, onomatopeya, derivación regresiva, infijos, etimologías, retruécano, acróstico, anagrama, palíndromo, etc.  
James Joyce es autor de dos únicos libros de poemas: Música de cámara (Chamber music, 1907), centrado en el amor; y Poemas manzanas (Pomes penyeach, 1927), en los que muestra la nostalgia, el dolor y algunas vicisitudes negativas de su vida cotidiana, además de algunos poemas sueltos. Se ha alabado mucho la musicalidad de su poesía. 
Pese al gran interés que se le despertó al principio de su carrera por el teatro, Joyce publicó únicamente un drama: Exiliados (Exiles, en inglés), empezado poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, y publicado en 1918. Se trata de un estudio psicológico sobre un matrimonio de mediana edad; en ella aparecen las tensiones típicas conyugales de un matrimonio que se parece al de Joyce; la sinceridad, la soledad y el amor son los asuntos principales. Joyce escribió a lo largo de su vida ensayos, conferencias, críticas de libros, notas, artículos periodísticos, cartas a directores de publicaciones y poemas satíricos, si bien es ésta su labor menos conocida. Ya en sus obras narrativas pueden encontrarse multitud de comentarios sobre obras literarias y otros muchos aspectos de la sociedad, la historia y el arte. 
La crítica internacional coincide en valorar la figura de James Joyce como una de las más importantes e influyentes en la cultura literaria del siglo XX.
1.3. Franz Kafka (Praga, 1883-1924)
Kafka nació en Praga[ ]en el seno de una familia judía de buena posición económica; su padre procedía de Bohemia y se desenvolvía en lengua checa; su madre, mujer de mucha cultura y profunda educación, en la alemana. []El padre era autoritario, rígido y muy exigente con sus hijos, lo que tendrá consecuencias sobre Franz y el resto de sus cinco hermanos (las tres hermanas murieron en las cámaras de gas nazis en la Segunda Guerra Mundial). Alumno brillante, en 1906 obtuvo su doctorado en Derecho. Casi desde esa época, se vio obligado a restablecerse en sanatorios de dolencias y enfermedades diversas, tanto físicas como psicológicas. Trabajó hasta 1922 en una compañía de seguros checa; de esa experiencia extrajo muchos datos para sus relatos. Viajó por Europa (Italia, Francia, Suiza y Alemania) para conocer y restablecer su salud. Iba compatibilizando sus escritos con sus trabajos. Aunque se enamoró varias veces y convivió con alguna mujer, nunca se casó. Una tuberculosis fue minando su salud, siempre precaria, junto con tormentos y sufrimientos interiores acaso de orden psicológico y anímico que hicieron de él una persona atormentada, retraída y doliente. Murió en 1924 en Praga, donde está enterrado en su cementerio judío.
Apenas publicó en vida; encargó a su amigo Max Brod que destruyera todos sus manuscritos, pero éste no le hizo caso y los publicó, afortunadamente para nosotros; la fama le llegó póstumamente.
La Metamorfosis (1925), (en alemán, Die Verwandlung, “transformación, cambio”) es la obra más conocida de Kafka; es una novela corta de inquietante sentido. Cuenta cómo cambia la vida de Gregorio Samsa, un joven tranquilo que trabaja de representante comercial, cuando un día se levanta transformado en un insecto. Aunque nunca se dice, se asimila a una cucaracha. Postrado en su cama, apenas puede moverse y se limita a vivir encerrado en su habitación, pues teme la reacción de los demás ante su contemplación. Sus padres y su hermana pasan del estupor al alejamiento y una final repulsión. Era él quien mantenía a la familia, de modo que el padre –especialmente despectivo e irritado contra su hijo– ha de buscar trabajo, al igual que su hermana Grete, con la que estaba anímicamente unido; en casa acogen a unos huéspedes que completan la precaria economía familiar. La madre se siente desbordada y fluctúa entre un intento de comprensión y su falta de fuerzas para abordar la situación de su hijo, que parece que es el único que no pierde la calma. Su jefe y las sirvientas muestran el mismo miedo, la misma irritación que los demás familiares, de modo que se alejan de él. Samsa trata de encontrar una explicación a su prodigioso y absurdo cambio, pero no la encuentra. Intenta que los demás lo acepten, pero fracasa. Cuando intenta una segunda salida, su padre lo confina con un bombardeo de manzanas en su cuarto. Su final trágico parece inminente.
Esta novela relata con un estilo frío, económico, preciso y desapasionado hechos monstruosos e inquietantes. El lector se ve obligado a entrar en la lectura y compartir la realidad de Gregorio Samsa, siguiendo así su angustiosa transformación de insecto. Las características del texto son las siguientes:
-El contraste entre el individuo aislado e incomprendido, pero no por ello culpable, frente a una sociedad egoísta que margina a los diferentes late en toda la novela.
-El texto se puede entender en clave simbólica: Samsa, el individuo, se ve inmerso en una situación absurda y grotesca que no ha provocado; el mundo familiar, el laboral y el social le dan la espalda, agravando su agonía. Se aprecia un proceso de despojamiento del protagonista, por lo demás pasivo y sufriente, víctima y no verdugo de nada ni nadie.
-La trama es sencilla y clara, pero agobiante tanto para los personajes como para el lector: el cambio inesperado e inexplicable del protagonista de hombre a insecto se presenta como natural e inapelable; es un hecho más, como el amanecer de un frío invierno.
-La obra desprende una carga existencialista muy significativa: el hombre se encuentra arrojado a un mundo áspero y sin sentido. Su vida es un proceso inexplicable en el que todo afán acaba en una derrota cruel. 
-Se ha querido ver ciertos reflejos autobiográficos de Kafka en la obra, sobre todo sus pésimas relaciones con su padre, un hombre autoritario que no supo o no quiso escuchar y entender a su hijo.
-Estilísticamente, Kafka prefiere la presentación directa y clara de las situaciones y los sentimientos; su estilo es sobrio y preciso, como buscando una relación irónica de contraste con el sentido profundo del texto.
El proceso (1925) es otra novela de argumento inquietantemente absurdo. Josef K. es un empleado de banca que es detenido por razones confusas. Trata de esclarecer su situación, pero le es imposible. No sabe qué tribunal lo retiene, ni de qué se le acusa, ni qué juez lo juzga. Un tío suyo, Karl K., acude a ayudarle, sin consecuencias. Un pintor de jueces también le da consejos, aunque sin resultados. Deja a su abogado y se defiende a sí mismo. Charla con un capellán, pero todo sigue igual. El protagonista se devana los sesos buscando una explicación o justificación de su agobiante situación, pero no encuentra siquiera pistas  que alivien su agobio psicológico y su horrible situación judicial. Finalmente, un día lo llevan a las afueras y ejecutan la pena, parece que con cierto alivio por parte del acusado.
El Castillo (1926) es su última novela, que dejó inconclusa. El protagonista, conocido como K., del que luego sabemos que está casado y tiene un hijo, lucha para poder acceder a las misteriosas autoridades de un castillo en lo alto de una colina que gobierna el pueblo al cual K. ha llegado a trabajar como agrimensor; no logra su objetivo. K. se aloja en dos posadas del pueblo vecino, a la espera de poder contactar con sus patrones, encontrándose en un microcosmos del que no entiende las normas legales ni de comportamiento. A lo largo de la obra uno puede percibir la irracionalidad que reina dentro de este microcosmos. La atmósfera es desesperante y opresiva. Parece poder concluir que un individuo, menos aún uno desconocido y odiado como K., nada puede hacer frente a un sistema que, habiendo sido creado por hombres, parece inhumano. 
Carta al padre (escrita en 1919, publicada en 1952) es un amplio texto dirigido por Kafka a su padre (aunque éste nunca la leyó) en el que le reprocha su carácter autoritario y arrogante para con él. Esperaba poder clarificar sus tensas y difíciles relaciones, analizando el comportamiento de ambos y criticando la hipocresía del padre en la educación que le proporcionó. 
América (escrita en 1911, publicada en 1927) es otro relato inconcluso en el que se recoge el viaje de ida y vuelta de Europa a América de un joven, Karl Rossman, obligado por sus padres, porque había sido seducido por una criada, que tiene un hijo suyo. En el trayecto se hace amigo del fogonero del barco. 
1.4. Marcel Proust (París, 1871-1922)
Hijo de padres judíos acomodados, recibió una sólida formación y acabó la carrera de Derecho, aunque nunca ejerció de abogado. Su salud era muy frágil, pues padecía serias y crónicas dolencias respiratorias y de asma. Frecuentaba los salones literarios parisinos y aristócratas, en los que tenía fama de diletante y un dandi refinado. Tras la muerte de sus padres, en 1905, su salud se deterioró gravemente. Tradujo obras del esteta, crítico de arte y ensayista inglés John Ruskin; sus obras le influyeron en sus concepciones artísticas. Comenzó a escribir En busca… en 1908, encerrado en su vivienda de París; de noche escribía y de día dormía; dejó de frecuentar el mundillo literario y se recluyó voluntariamente en su vivienda, de la que apenas salía. Publicó poco en vida, aunque cerca de su muerte pudo observar con satisfacción la buena acogida que habían tenido los cuatro volúmenes de su novela; los tres últimos son póstumos. Era un hombre muy perfeccionista que buscaba la palabra justa sin cesar, de ahí que corrigiera hasta la extenuación sus originales.
Los placeres y los días (1896) es un libro variado de poemas en prosa, retratos y relatos más o menos extenso; le generó fama de diletante por su estilo decadentista y atildado.
En busca del tiempo perdido (À la recherche du temps perdu, en francés) es una novela de Marcel Proust, escrita entre 1908 y 1922. Consta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, de las que las tres últimas son póstumas. 
Las siete partes son: Por el camino de Swann (editorial Grasset en 1913, a cuenta del autor). A la sombra de las muchachas en flor (1919, Gallimard; premiado con el Goncourt). El mundo de Guermantes (en dos tomos, editorial Gallimard 19201921). Sodoma y Gomorra (en dos tomos, editorial Gallimard, 19221923). La prisionera (1925). La fugitiva (1927, a veces llamada Albertine desaparecida).  Y, finalmente, El tiempo recobrado (1927).
Un breve resumen: Marcel, alter ego de Proust, joven hipersensible perteneciente a una familia burguesa de París de principios del siglo XX, quiere ser escritor. Sin embargo, las tentaciones mundanas le desvían de su primer objetivo; atraído por el brillo de la aristocracia o de los lugares de veraneo de moda (como Balbec, ciudad imaginaria de la costa normanda), crece a la vez que descubre el mundo, el amor, y la existencia de la homosexualidad. La enfermedad y la guerra, que le apartarán del mundo, también propiciarán que tome conciencia de la extrema vanidad de las tentaciones mundanas y de su aptitud para llegar a ser escritor y ser capaz de fijar el tiempo perdido. Por el camino de Swann, cuenta las peripecias sentimentales de Charles Swann con Odette de Crécy. 
Una primera característica es el carácter autobiográfico del texto. El narrador es el trasunto de Proust y la gran mayoría de los personajes tenían su reflejo en la vida real. Entre los personajes, destacan los femeninos (que se han interpretado como trasuntos de los que rodearon a Proust en vida: la madre; la abuela; la tía; la amiga de juegos infantiles; la chacha, etc. Los masculinos suelen ser personas o superficiales, o tontos. 
Proust estudia los detalles más nimios en un medio social muy específico: la alta burguesía y la aristocracia francesa de principios del siglo XX. El tema principal es el paso del tiempo y su correlato, la fugacidad de la vida. La riqueza de esta novela se basa también en la diversidad de temas que interesan a Proust, y que son tratados de un modo más o menos exhaustivo:
– El tiempo y sus efectos perniciosos en la psique de las personas: edad, enfermedad, amor, muerte, sombra amenazadora siempre presente.
– Las relaciones sociales de personas y entre grupos y la vida de la alta sociedad francesa.
– El arte: la novela, el teatro, la música, la poesía, la arquitectura religiosa.
– La lengua francesa, el lenguaje, la descripción del lenguaje según la clase social, los topónimos.
– Los vicios del trato social, como la amistad, la enemistad, la traición, el engaño, la disimulación, sobre todo referido a las relaciones amorosas.
– Asuntos socio-políticos e históricos relativos a Francia, las familias de la nobleza, los personajes históricos, etc.
En cuanto a los aspectos estilísticos, conviene recordar:
-Oraciones muy largas y de sintaxis complicadas; los períodos son extensos, con interpolaciones y digresiones de toda naturaleza, aumentando así su complejidad.
-Abundan las descripciones minuciosas y detallistas sobre objetos, paisajes y personajes, analizados con profundidad exhaustiva, que acaban de retratarse en sustanciosos diálogos.
-El estilo, al ser tan detallista y prolijo, resulta retórico, sobrecargado, con una abrumadora presencia de recursos estilísticos utilizados con tino; provocan una sensación de profunda belleza y extrañeza.
-Aparecen numerosas citas y alusiones a otras obras, lugares y personajes históricos. La narración viene a ser un resumen de la historia y la cultura francesas.
Es muy célebre el fragmento de la magdalena, que aparece en Por el camino de Swann, cuando el narrador rememora recuerdos de su infancia al comer una magdalena con una taza de ; asocia el sabor, la textura y el aroma de la magdalena con ese mismo estímulo vivido años atrás, en la niñez, pasados en los viajes que hacía con sus padres a la casa de la tía Leoncia. Con ello, una simple magdalena se ha convertido en el símbolo proustiano del poder evocador de los sentidos. Los recuerdos son parte de la vida y forman una tupida red con el presente, que no se puede entender sin ellos. Durante los siguientes seis tomos, el protagonista proustiano se encontrará una y otra vez con esta especie de revelación sensorial y mnemónica que le llevará a lugares de su memoria que estarán vedados a la simple rememoración.
2. LA GENERACIÓN PERDIDA NORTEAMERICANA
2.1. Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX
A lo largo del siglo XX, Estados Unidos de América se consolida como gran potencia mundial en los aspectos políticos, económicos y culturales. La participación del país en las dos guerras mundiales supuso una apertura y un compromiso con Europa que benefició a ambos territorios. El desarrollo industrial y comercial del país fue muy fuerte, lo que contribuyó a la extensión de su influencia más allá de sus fronteras; los “felices años veinte” es la expresión más clara de una década de excesos alocados y de prosperidad económica con pies de barro. La crisis de 1929 provocó un grave empobrecimiento de las clases humildes y medias, además de descontento social; existía un fuerte malestar socio-económico dentro de una ideología liberal y bastante conservadora. La recuperación vendría de la mano de las políticas redistributivas del presidente Franklin D. Roosvelt. 
Tras la Segunda Guerra Mundial, se crean dos bloques políticos y antagónicos enfrentados; el democrático capitalista fue liderado por Estados Unidos; el Plan Marshall de ayuda económica a los países europeos destruidos por la guerra fortaleció el liderazgo político y cultura estadounidense. El intercambio cultural e intelectual entre Europa y Estados Unidos ha sido muy intenso y beneficioso para ambas partes. Esto explica que muchos artistas de Estados Unidos se afincaran temporalmente en Europa, y viceversa, lo que amplió sus perspectivas intelectuales y artísticas.
La figura de Gertrude Stein (1874-1946) es muy importante en el contexto de este grupo de escritores. Esta culta, rica e inteligente mujer norteamericana, de origen judeo-alemán, se afincó en París en 1903. Hizo de su casa un centro de reunión e intercambio de los artistas europeos y norteamericanos, más o menos agrupados en los movimientos vanguardistas. Fue ella, al decir de Hemingway, quien acuñó la etiqueta de “Generación perdida” referida a los novelistas norteamericanos que vivían en París en la década de 1920, es decir, al acabar la Primera Guerra Mundial y hasta que estalló la crisis de 1929. La propia Stein escribió textos interesantes como Ser norteamericanos y Autobiografía de Alice B. Toklas (es el nombre de su compañera durante muchas décadas); es autora de la famosa tautología artística: “Una rosa es una rosa es una rosa”. A su casa y a sus reuniones acudían los miembros de esa “Generación perdida”: E. Hemingway, J. dos Passos, F.S. Fitzgerald, W. Faulkner y J. Steinbeck; los alentaba y protegía artísticamente, de ahí su importancia.
2.2. Ernest Hemingway (Illinois, EEUU, 1899-Idaho, 1961)
Hemingway tenía una fuerte vocación literaria y aventurera a partes iguales. Tras finalizar de la escuela secundaria, trabajó durante unos meses como periodista. Luego se fue al frente italiano donde se apuntó como conductor de ambulancias durante la Primera Guerra Mundial. En 1918, fue gravemente herido y regresó a su casa. Sus experiencias de la guerra sirvieron de base para su novela Adiós a las armas. En 1921 se casó con Hadley Richardson, la primera de sus cuatro esposas. La pareja se mudó a París, donde trabajó como corresponsal extranjero, y cayó bajo la influencia de los escritores y artistas modernistas de la comunidad de expatriados, la «Generación perdida» de la década de 1920. La primera novela de Hemingway, Fiesta, fue publicada en 1926.
Estuvo en España, como periodista, durante la guerra civil; esta experiencia le sirvió para redactar Por quién doblan las campanas. Martha Gellhorn fue su tercera esposa en 1940. Vivió en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo presente durante el desembarco de Normandía y la liberación de París. Poco después de la publicación de El viejo y el mar en 1952, Hemingway se fue de safari a África, donde casi pierde la vida en dos accidentes aéreos que le dejaron problemas de salud para el resto de su vida. Vivió en Cayo Hueso, Florida, durante la década de 1930, y en Cuba, en los años 1940 y 1950. En su residencia de Ketchum (Idaho) se quitó la vida el 2 de julio de 1961.
Ejerció de escritor (novelista y cuentista) y periodista, y es considerado como uno de los principales autores del siglo XX norteamericano. Su estilo sobrio y minimalístico tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventura y su imagen pública influyó en generaciones posteriores. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. No escribió tanto: diez novelas, otras tantas recopilaciones de cuentos y dos ensayos. Veamos sus principales novelas:
Adiós a las armas (1929) cuenta una historia de amor entre el soldado joven e idealista llamado Frederick Henry y la enfermera Catherine Barkley en la Italia de la Primera Guerra Mundial. La novela es bastante autobiográfica, como vimos en su vida. Esto le permitió usar sus recuerdos para crear un relato bélico crudo y realista. Las descripciones de lugares y acontecimientos tienen un tono veraz y no plasma muy bien los horrores bélicos, lo que lleva al protagonista a alejarse de las armas, son sin problemas.
Tener y no tener  (1937) es una novela de acción protagonizada por Harry Morgan, un traficante de personas y mercancías entre Florida y Cuba. Entre traiciones, peligros, egoísmos y cierta solidaridad de los más humildes se desenvuelve una novela con final trágico.
Por quién doblan las campanas (1940) está ambientada en la guerra civil española. Robert Jordan es un joven norteamericano al servicio de la causa republicana. Le ordenan volar un puente con la ayuda de una cuadrilla de gente del pueblo bastante ruda y violenta, pero valiente. Se enamora de María, una joven del pueblo. Descubre la intensidad del amor, pero también la probable certeza de la muerte cuando lleguen los enemigos.
El viejo y el mar (1953) es una novela de ambiente marinero caribeño La obra trata sobre un pescador, ya anciano, Santiago, que se encuentra en una época en la que recuerda su vida pasada con amargura en malos momentos económicos, pues no logra pescar nada. El joven que le ayudaba se va con un nuevo patrón por imposición de sus padres, pero en los momentos libres le sigue ayudando. Tras 84 días sin lograr pescar nada, Santiago se adentra solo en el mar y finalmente encuentra un pez enorme, que solucionaría todos sus problemas, y que le devolvería la gloria de sus tiempos pasados. Tras mucho luchar y sufrir, consigue hacerse con el pez, mayor que la propia barca. Durante toda su lucha, evoca su juventud exitosa. Camino de regreso a casa, el viejo se encuentra con varios tiburones atraídos por la sangre, que poco a poco van devorando al pez hasta dejarlo sin carne. Al llegar a puerto, el pez está totalmente irreconocible, pues los tiburones se han comido todas sus entrañas y ya no queda nada, solo su esqueleto. A pesar del aparente fracaso, el viejo, gracias a su hazaña, recupera el respeto de sus compañeros y refuerza la admiración del joven que decide volver a pescar con él.
París era una fiesta (1963) es un libro de memorias sobre sus años en la capital francesa. Recuerda con nostalgia los años vividos en compañía de los otros miembros de su generación literaria, sus influencias mutuas y el ambiente optimista de los años veinte, pronto interrumpido por el crack del 29.
2.3. John Dos Passos (Illinois, EEUU, 1896- Maryland, 1970)
Hijo de emigrantes portugueses en EEUU, se graduó en Harvard y viajó por Europa en varias ocasiones, incluyendo España en el período de la guerra civil. Sentía una gran atracción por nuestro país, en el que vivió temporadas. También fue conductor de ambulancias en Italia en la Primera Guerra Mundial. Tenía un fuerte compromiso político a favor de los humildes y los desfavorecidos, lo que se aprecia en sus novelas.
Tres soldados (1921) narra el destino de tres antiguos soldados norteamericanos que participaron en la Primera Guerra Mundial. En el entorno de una sociedad complacida que los ignora, uno de ellos enferma y se enfanga en sus miedos y vicios; el segundo es perseguido por la justicia; el tercero deserta, lo que le hace proscrito. Fue una obra que alcanzó mucho éxito y cierto revuelo entre los grupos conservadores. Su intención antibelicista y de denuncia de los excesos bélicos se patentiza continuamente.
Manhattan Transfer (1925) es su novela más conocida, de tono amargo y pesimista. El título alude a la estación de transferencia de Manhattan; es la metáfora que impregna el libro, que describe episodios de la vida de una serie de personas a lo largo de unos treinta años. Como en las mismas estaciones, hay gente que aparece en un breve capítulo y luego no se vuelve a ver; sin embargo, la mayoría de las personas acaban relacionándose, de una forma u otra: se casan, se divorcian, están en el mismo sitio a la vez. El vínculo común es la ciudad de Nueva York, el centro de las cosas, donde mucha gente va a triunfar, y en algunos casos lo consigue, pero en otros sólo consigue acabar en el fondo del río Hudson. El narrador no se mete demasiado en las motivaciones de la gente, ni bucea en su psicología. A veces muestra el tren de pensamientos de algún personaje, pero nunca crea tensión, simplemente relata, como si se tratara de un periodista, como Jimmy Herf, uno de los personajes principales del libro, sobre todo a través de su contacto con Ellen Thatcher, con cuyo nacimiento comienza la novela. El autor expone la dura vida urbana de la gran ciudad en medio de un capitalismo duro y selectivo.
Su trilogía USA (1930-1936) (Paralelo 42, 1919 y El gran dinero) también es de gran calidad. Los protagonistas luchan por encontrar su sitio sin perder la autenticidad en la sociedad norteamericana de principios del siglo XX. El autor intercala noticias reales de la época extraídas de los medios de comunicación, con otras partes narrativas y otras de monólogo interior. Tiene un carácter épico bajo un tono crítico y sarcástico. 
Otra trilogía que alcanzó gran prestigio y difusión fue la compuesta por Aventuras de un joven (1939), Número uno (1943) y El gran plan (1949). Están parcialmente ambientadas en la España de la guerra civil. Critica los totalitarismos y la hipocresía social a partes iguales.
2.4. Francis Scott Fitzgerald (Minnesota, EEUU, 1896- California,1940)
No terminó sus estudios universitarios y se apuntó como voluntario para participar en la Primera Guerra Mundial, pero no llegó a intervenir. Como sus compañeros de generación, viajó por Europa. Le encantaba llevar un alto nivel de vida, cosa que no podía con los ingresos de sus publicaciones, de modo que escribía historias breves para revistas y guiones cinematográficos para Hollywood. Sus problemas con el dinero serían crónicos y peligrosos. Su matrimonio con Zelda Sayre acabó roto por los problemas mentales de ella y por los del alcohol de él. Murió olvidado y física y mentalmente deteriorado. Veamos sus mejores obras.
Este lado del paraíso (1920) relata la vida, los pensamientos y emociones del joven Amory Blaine; es un estudiante en la universidad de Princeton; parece que desea ser escritor y vive en un ambiente romántico que, sin embargo, conducen a la frustración.
Bellos y malditos (1922) es un hermoso texto que relata la vida de dos jóvenes guapos y con expectativa de ricos, Anthony Patch y Gloria Gilbert. Pero el dinero de la herencia no llega porque el viejo no muere y además no piensa dejarles su riqueza. La vida de excesos, viajes y desenfrenos del matrimonio los lleva a la ruina y a la desesperación.
El gran Gatsby (1925) es su novela más madura y perfecta. Nick Carraway, joven banquero y primo de Daisy, cuenta la vida del rico Jay Gatsby, que organiza grandes fiestas sociales en su mansión con el propósito de atraer a la mujer que siempre amó, Daisy, ahora casada con el rico Tom Buchanan. Cuando Daisy descubre que su marido tiene una amante, la atropella deliberadamente, pero acaban por culpar a Gatsby en un complot astutamente urdido por ella y su marido. El marido de la víctima se venga asesinando a Gatsby, a cuyo funeral apenas acude gente.
La novela  Suave es la noche (1934) (el título procede de un verso de la “Oda a un ruiseñor”, de John Keats) es bastante autobiográfica, pues en 1932, su mujer Zelda había sido hospitalizada por esquizofrenia en un sanatorio en Baltimore (Maryland). El escritor alquiló entonces la villa llamada “la Paix”, en el suburbio de Towson, para escribir esta novela: la historia del ascenso y caída de Dick Diver, un joven y prometedor psicoanalista, y su mujer, Nicole, quien al mismo tiempo era una de sus pacientes; sin embargo, también le gusta la joven Rosemary. Trata de salvar a su esposa, que es salvarse a sí mismo, pero todo acaba en un hundimiento irreparable. Diver, derrotado, ejercerá de médico en un pueblo perdido de Estados Unidos.
2.5. William Faulkner (Missisipi, EEUU, 1897-1962)
Este hombre sureño no acabó sus estudios universitarios y ejerció varios trabajos (hasta intentó ser piloto de guerra en la Primera Guerra Mundial) antes de dedicarse por entero a la literatura. Viajó por Europa, pero luego se instaló en su estado natal. Desarrolló muchos trabajos esporádicos, e incluso fue guionista de Hollywood. Recibió el Premio Nobel en 1949. Sus problemas con el alcohol y varias caídas de caballos agravaron su salud. Veamos sus creaciones más interesantes:
El ruido y la furia (1929) narra la decadencia y destrucción final de un viejo linaje del tradicionalista sur de Estados Unidos, o sur profundo, desde el punto de vista de los últimos sobrevivientes degenerados de dicha familia, entre 1910 y 1930. Los Compson, protagonistas de la decadencia familiar son presentados en las voces de tres de sus miembros y de Dilsey, la sirvienta negra, considerada como de la familia por la cantidad de años que lleva al lado de ellos. De este modo, cada una de las secciones del libro equivale al testimonio de uno de los Compson. La primera sección es la relatada por Benjy, un débil mental para quien el mundo, su mundo, se basa más en percepciones que personas y objetos. La segunda sección es la relatada por Quentin Compson, hermano del anterior, poco antes de suicidarse en Harvard, Massachussets. La tercera parte es relatada por Jason, también hermano de los anteriores. La cuarta parte, según el propio Faulkner es la única que no es relatada por un miembro del clan Compson, sino por él mismo. Esta última parte, sin embargo, está construida como un punto de vista de tercera persona focalizada en Dilsey, la sirviente negra de la familia Compson. Esta sección permite reordenar y dar sentido a las acciones y pensamientos de los demás personajes. Existe un personaje Compson que no relata, Candace (Caddy), la hermana de los otros tres Compson. Esta estructura narrativa dota a la novela de una sensación polifónica, en la cual los hechos son presentados bajo el punto de vista de distintos narradores con su peculiar manera de ver los mismos hechos que se narran en el fondo.
Mientras agonizo (1930) es otra interesante novela. Está articulada mediante la técnica del flujo oo corriente de conciencia con quince narradores en 59 capítulos. Es la historia de la muerte de Addie Bundren, la mujer de un humilde granjero de Misisipi, y la búsqueda de la familia, noble o egoísta, que quiere honrar su deseo de ser enterrada con «su gente» en el pueblo de Jefferson. En el viaje, el hijo favorito de Addie, Jewel, salva el cuerpo de su madre de una inundación y de las llamas. Además, se van revelando los pensamientos de cada uno de los Bundrens. Darl, el segundo mayor, demuestra dotes para averiguar el futuro e intenta terminar con el viaje familiar. Tal y como ocurre en muchos trabajos de Faulkner, la historia está ambientada en el condado imaginario de Yoknapatawpha County, Misisipi.
Santuario (1931) es la novela más famosa de Faulkner y que él más aborrecía; llegó a decir que la escribió para ganar algún dinero.  Cuenta la historia de la joven Temple Drake, desvergonzada y hermosa hija de un juez que, tras ir a parar al escondrijo de unos contrabandistas de alcohol, se encontrará con el gánster Popeye, hombre física y moralmente atrofiado, que la viola y luego la confina en un prostíbulo, donde la obligará a mantener relaciones con otro hombre bajo su pervertida mirada. El segundo hilo argumental describe, por su lado, los inútiles esfuerzos del humilde y bienintencionado abogado Horace Benbow para salvar a Lee Goodwin, contrabandista acusado injustamente del asesinato de Tommy, muerto en realidad por Popeye, y cuya suerte será ser quemado vivo en un arranque de cólera ciudadana.
Luz de agosto (1932)  La novela tiene dos hilos conductores. El primero es la historia de la persecución que emprende Lena Grove del hombre que la dejó embarazada. La historia externa nos presenta el periodo de tres semanas que permanece Lena en Yoknapatawpha County. La novela se cierra con la misma Lena ya madre, reemprendiendo su búsqueda, la que de este modo asume un aliento mítico. La segunda es la historia de la atormentada existencia de Joe Christmas, un hombre negro que emprende una desordenada “epopeya”, una aventura redentora. Sin embargo, termina ajusticiado (linchado por asesinar a una mujer blanca de la que era amante). El ambiente rural sureño bastante opresivo, es heredero de la tradición esclavista y segregacionista. La población es incapaz de asumir a un personaje mestizo como Christmas, un marginal dentro de esta sociedad tradicionalista, casi buscando su inmolación.
El villorrio (1940) es una novela de ambiente rural que narra el ascenso social, enfrentándose al pueblo entero, de la familila Snopes, con fama de pirómanos, aunque sus peores cualidades son las de la avaricia y la crueldad. 
Los rateros (1962) es su última novela. En el marco del sur profundo cuenta las vicisitudes de tres ladrones de coches en un entorno rural y picaresco. Posee un aire cómico y amable.
Faulkner creó un lugar imaginario típico del sur profundo de Estados Unidos, el condado de Yoknatawpha, en el que transcurre la mayoría de sus libros. En él abunda la violencia y hábitos conservadores enraizados en su población. Este autor utiliza el período largo y complejo, con una rica adjetivación y despliegue de los recursos estilísticos más expresivos. Asimismo, incorpora técnicas aprendidas de Joyce como el monólogo interior, el multiperspectivismo, el trastorno del tiempo (desorden cronológico), etc.
2.6. John Steinbeck (California, 1902- Nueva York, 1968)
Estudió en la Universidad de Standford, aunque no llegó a graduarse. Realizó variopintos trabajos esporádicos, entre ellos el de periodista, aunque con poca fortuna. Tampoco sus primeras publicaciones obtuvieron el favor del público. El reconocimiento le llegó a partir de 1937, con la publicación de De ratones y hombres; desde entonces, sus novelas alcanzaron popularidad y prestigio. Le concedieron el Premio Nobel en 1962. De ideología política progresista, prestó gran atención a las clases populares y expuso con claridad los problemas sociales de los desfavorecidos, maltratados la crisis de 1929. Usa un estilo naturalista, expresivo y muy elaborado.
De ratones y hombres (1937) narra la vida errante de dos trabajadores del campo en California durante la Gran Depresión. George Milton, un hombre inteligente pero sin formación, y Lennie Small, de gran estatura y fuerza pero limitadas habilidades mentales, se dirigen a un lugar de California para buscar empleo. Esperan cumplir algún día su sueño compartido de tener sus propias tierras con animales. La parte del sueño de Lenny es simplemente cuidar (y tocar) conejos suaves en la granja, lo que George cuenta a todo el mundoes. Huyen de su anterior trabajo en Weed, California, de donde escapan perseguidos por la justicia porque Lennie, en su afición por abrazar cosas suaves, tocó el vestido de una chica. Lo acusaban de intento de violación. Pronto queda claro que los dos son muy amigos y George es el protector de Lennie. El tema de la amistad es constante y principal en la historia. Su lenguaje a veces crudo y directo no es aprobado por todos los lectores.
Las uvas de la ira (1939) es una bella y profunda novela que se centra en la figura de Tom Joad. A la salida de la cárcel, en su viaje de retorno a casa cerca de Sallisaw, Oklahoma, se encuentra con el ex predicador Jim Casy, viejo conocido. La casa está vacía porque los bancos han desalojado a todos los granjeros de sus tierras. Los Joad invierten lo que les queda en una furgoneta y se van a California a trabajar en la recogida de la uva, junto con Casy. Yendo hacia el oeste por la ruta 66, la familia Joad descubre que la carretera está saturada de otras familias en sus mismas condiciones, además de las que regresan fracasadas. A lo largo del camino, el abuelo Joad muere y es enterrado en el campo; la abuela Joad muere justo antes de llegar a la frontera del estado californiano; dos hermanos abandonan a la familia. En California, se establecen en un campamento, pero el trabajo escasea y los salarios son ínfimos. Surgen sindicatos; en uno de ellos colabora Casy, que había sido encarcelado, injustamente, por una agresión a un empresario. El resto de miembros de la familia Joad trabajan como esquiroles en los campos de melocotoneros, mientras Casy participa en una huelga que finalmente acaba de forma violenta. Tom Joad es testigo del asesinato de Casy y matará a su vez a su agresor, convirtiéndose en fugitivo. Los Joad dejarán entonces la recolección de fruta en los campos de melocotoneros a los de algodón. Tom deja la familia, prometiendo que no importa dónde vaya, que siempre será un defensor incansable de los oprimidos. Cuando llega la época de lluvias, la cabaña de los Joad se inunda y les obliga a trasladarse una zona más elevada.
La perla (1948) cuenta la historia ambientada en un pueblo de pescadores indígenas del pescador, Kino y su esposa Juana. Ambos sufren porque el doctor extranjero del pueblo se niega a tratar a su pequeño hijo Coyotito, víctima de la picadura de un alacrán. Kino encuentra en el mar una enorme perla. Juana cree que la perla sólo traerá desgracias pero su esposo no la escucha, pues sólo piensa en lo que podrán tener con lo que consigan de su venta. Acuden con los comparadores del pueblo, que en realidad quieren estafarlos. No acepta venderla al precio que le ofrecen y decide ir a venderla a la ciudad. Un desconocido los asalta, pero Kino lo mata en su defensa. Su hermano les ayuda en la huida con su hijito Coyotito y parten de noche con destino a la ciudad. Pero son perseguidos y como se veía venir, los temores de Juana se cumplen, pues ella estaba convencida que la perla estaba maldita. El regreso a la vida humilde será la salvación de los restos del naufragio.
Al este del Edén (1952) es su mejor novela. Concluida la Guerra de Secesión americana (1865), y tras el suicidio de su esposa, Cyrus queda al cuidado de su hijo recién nacido, Adán, lo que le llevará a contraer un nuevo matrimonio del que nacerá su hermanastro, Charles. El primogénito se alista en el ejército, mientras su hermano, violento e irascible,  se queda al cuidado de la hacienda familiar y de su madre, que morirá poco después de tuberculosis. Una década después muere el padre; los dos hermanos se quedan a vivir en la granja cómodamente, pues gozaban de una gran fortuna. Adán se casa con Cathy Ames, aparentemente inocente y buena, pero en el fondo es un ser frío, manipulador y desalmado que esconde un terrible pasado criminal y cuya maldad no tardará en manifestarse, cosa que su marido no quiere ver. Abandona la granja y se va con su mujer a otro lugar. Su vecino Samuel Hamilton, un inteligente emigrante irlandés, intuye la naturaleza malvada de Cathy. Esta intenta abortar, pero fracasa. Nacen dos mellizos, Caleb y Aarón. Sin embargo, la absoluta frialdad de Cathy ante los hijos anuncia lo peor. Esta pretende abandonar a la familia y dispara a su marido, que intenta retenerla. Con el tiempo, Adán supera la pérdida de su mujer, a la que ama a pesar de la traición. Mientras tanto, Cathy, que ahora se hace llamar a Kate, ha conseguido ser admitida como prostituta en el burdel de Faye, una mujer bondadosa que, al morir, envenenada por Kate, lega sus bienes a Kate, incluido el burdel. Tras una década, Adán descubre a su esposa y en encuentro le afea su egoísmo cínico. Los hijos de ambos han crecido y son ya adolescentes. Aarón es sensible e ingenuo como su padre. Caleb, más listo y malo, descubre el secreto de su madre, que no cuenta a nadie. Adán pierde casi todo su dinero. Será entonces cuando, Caleb, tratando de ganarse el amor de su padre, le ofrece le dinero, pero éste lo rechaza por su origen sucio. Caleb, resentido, conduce a traición su hermano hasta el burdel de Kate, dónde le presenta a su madre. Aarón, destrozado ante la visión, huye para acabar alistándose como voluntario para el frente europeo. Paralelamente, Kate, al ver las lágrimas de su hijo, experimenta una suerte de revelación de su maldad; sin poder soportarlo, se suicida con una sobredosis de narcóticos. Adán sufre una apoplejía al conocer la muerte de Aarón en combate. Caleb, consumido por los remordimientos, confesará a su padre su parte de culpa en la muerte de su hermano. La novela concluye con la redentora palabra hebrea timshel (posibilidad de derrotar al mal) con la que el Adán, agonizante, trata de reconfortar a su hijo y animarle a luchar hasta derrotar la maldad que habita en él.
Después de la “Generación perdida”, la novela ha florecido vigorosamente en EEUU. Tras la Segunda Guerra Mundial hubo dos décadas (1960-1970) de novela más intelectual y compleja; las dos últimas décadas del siglo XX se impuso una corriente neorrealista de tono conservador y tradicionalista. A continuación se reseñan los autores más interesantes. El enigmático –vívía escondido de la gente y rehuía los medios de comunicación– Jerome D. Salinger (1919-2013) dejó reflejada la adolescencia en su choque con lo más penoso del mundo de los adultos en El guardián entre el centeno (1951). 
Vladimir Navokov (1899-1977), profesor y escritor de origen ruso, reflejó en Lolita (1955) la extraña y algo alocada relación entre un adulto y una preadolescente. 
Truman Capote (1924-1984) combina el reportaje periodístico y la novela en Desayuno en Tiffany´s (1958) y A sangre fría  (1965). 
Saul Bellow (1915-2005) recoge lo mejor del análisis introspectivo de los personajes practicado por los novelistas rusos y Kafka en novelas como Las aventuras de Augie March (1953) y Carpe Diem (1956). 
Thomas Pynchon (1937) vive escondido de los medios y la publicidad y escribe de modo caótico; son muy célebres Mason y Dixon (1977) y Contra el día (2006). 
Paul Auster (1947) juega con la mezcla de lo real y lo fantástico, lo racional y lo increíble en novelas como La invención de la soledad (1988) y Leviatán (1992). 
Tom Wolfe (1931) retrata el mundo de las altas finanzas con sus corruptelas y crímenes en La hoguera de las vanidades (1987) y Todo un hombre (1998). 
Toni Morrison (1931-2019), mujer y de color, ha sido muy leída y admirada; escribe sobre la vida en las barriadas afroamericanas de EEUU, como en La canción de Salomón (1981).
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (6). La modernidad poética

TEMA 6. LA MODERNIDAD POÉTICA
1. De Baudelaire al Simbolismo
2. Las vanguardias. El surrealismo
3. Poemas de Charles Baudelaire
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1. DE CHARLES BAUDELAIRE AL SIMBOLISMO
1.1. Nuevos aires poéticos en las últimas décadas del siglo XIX
Durante el período realista, la poesía no había sido especialmente estimada, cediendo el favor del público a la narrativa. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XIX, favorecidas por las transformaciones sociopolíticas y culturas, surgen nuevas corrientes líricas que comparten ciertos caracteres:
-Rechazo del realismo artístico, del positivismo filosófico y del conformismo acomodaticio burgués que habían dominado la actividad intelectual en la segunda mitad del XIX.
-Vuelta del intimismo subjetivista, inspirado en el romántico, pero de mayor profundidad filosófica y carga reflexiva.
-Contra el canon y las rígidas normas de escuela, reivindican la libertad creativa y la insumisión contra los hábitos burgueses, dominados el materialismo y el mito del progreso.
-Una tendencia poética, el parnasianismo, insistirá en el valor de la belleza en sí misma, alejada de toda intención ideológica o moral; su principio es el del arte por el arte. Otra dirección poética abandona la poesía descriptiva o expositiva (prosaica) para fijarse en el descubrimiento de los valores simbólicos de los objetos, en la transmisión sugestiva y vaga de estados emocionales o espirituales; es el simbolismo. Ciertos poetas muestran un total escepticismo elegante y refinado, abrazando así el decadentismo. Son movimientos de origen francés que luego se extendieron por toda Europa.
En España, estas corrientes fructificaron en el Modernismo de Rubén Darío, el primer Antonio Machado, su hermano Manuel Machado, Salvador Rueda, etc.
1.2. Charles Baudelaire (París, 1821-1867) 
a) Biografía 
Charles Baudelaire nació en París el 9 de abril de 1821. Su padre, Joseph F. Baudelaire, de 70 años al nacer su hijo, era profesor de dibujo, pintor y alto funcionario del parlamento. Su madre, Caroline Archimbaut-Dufays, no llegaba a los treinta años al nacer nuestro poeta. Era hija de emigrantes franceses en Inglaterra, lo que le permitió enseñar inglés a su hijo; sería muy fructífero, pues Baudelaire tradujo magníficamente la obra de Poe al francés. Quedó huérfano de padre en 1827. Caroline se casó por conveniencia con Jacques Aupick, alto mando militar. Las relaciones con su padrastro fueron pésimas. Vive y estudia en Lyon en su infancia; vuelve a París y consigue el título de Bachiller superior, siempre con problemas de disciplina en las instituciones académicas.  En 1840 Baudelaire se matricula en la Facultad de Derecho. Comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino. Lleva una vida despreocupada; los altercados con la familia son constantes debido a su adicción a las drogas y al ambiente bohemio y prostibulario en los que se movía. En marzo de 1841 la familia lo envía a Burdeos para que embarque con destino a los Mares del Sur, a bordo de un barco mercante. La travesía debía durar dieciocho meses y llevarlo hasta Calcuta, en compañía de comerciantes y oficiales del Ejército. En este periodo escribe uno de sus poemas más célebres “El Albatros”. Pero llegando a la Isla Mauricio, interrumpe su viaje y regresa a su país. Sus publicaciones como crítico  y teórico del arte (literatura, pintura y música) fueron estimadas. Al tiempo, dio a la imprenta libros sobre arte y literatura más o menos apreciados, aunque siempre polémicos y escandalosos, pues atacaban las bases del pensamiento tradicionalista y acomodaticio; publicaba poemas en revistas. Entre 1864 y 1866 vivió en Bruselas, dictando conferencias y escribiendo artículos, si bien le proporcionaron pocos recursos económicos. En la primavera de 1866 su salud se deterioró gravemente a causa de una vieja sífilis nunca curada; lo llevaría a la tumba en 1867.
b) Producción literaria 
Las primeras publicaciones de Baudelaire versan sobre crítica artística. Así El Salón (1845) su primera obra, obtuvo bastante repercusión. Pequeños poemas en prosa, editados en versión íntegra en 1869 (en 1864, el diario Le Figaro había publicado algunos textos bajo el título de El spleen de París). En esta época también vieron la luz Los paraísos artificiales (1858-1860). El estudio Richard Wagner et Tannhäuser à Paris, aparecido en la Revue européenne en 1861 es otro notable texto. Curiosidades estéticas es una recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones artísticos parisinos. En El arte romántico (1868) se reunió todos sus trabajos de crítica literaria. En literatura, alabó a los autores de relatos cortos fantásticos E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó una magnífica traducción; apreciaba en ellos la perfección formal y la construcción exacta; es la que él mismo persiguió en sus poemas, en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales. La primera edición de sus obras completas data de 1939.
Las flores del mal (1857) es su obra poética más importante, significativa y duradera. Su publicación desató una violenta polémica gestada en torno a su persona (con muchos enemigos en círculos políticos y artísticos). Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y a Baudelaire lo procesaron. Ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen, ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra, en 1861. En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos. 
Las flores del mal (Les Fleurs du mal) recoge la casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación. Se considera una de las obras más importantes de la poesía moderna porque aporta una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen, a través del lenguaje poético, de la realidad más trivial o sórdida.
A lo largo de toda la obra, Baudelaire compone en base a las “correspondencias”, las relaciones ocultas y misteriosas entre los objetos y las situaciones, materiales y emocionales; son las similitudes y analogías entre objetos o estados aparentemente distantes. Toda su obra se construye como un itinerario o recorrido moral, espiritual y físico: el descubrimiento del mundo; su exploración, dolorosa y decepcionante; y el fin inexorable e incomprensible con la muerte. 
El libro se estructura en siete partes (tal vez siguiendo el modelo de Dante y su Divina comedia), introducidas por el famoso poema Al lector, Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión, con una conclusión final: La muerte. Es importante la obsesión de que Baudelaire no considerara su libro como una mera recopilación de poemas, sino como un «libro» con principio y fin (a modo de novela), en el que todos los poemas se subordinaban a una estructura general rigurosa; el sentido total de los poemas y su disposición superan al de cada composición particular.
Presenta diversas posibles formas de salvación, liberación y huida del mundo: la belleza, el arte, la poesía, la muerte y más adelante el amor y el erotismo. Tras haber comprobado el fracaso de estas formas de ideal, nos encontramos con el Spleen (anglicismo equivalente al hastío, al tedio ante el tiempo y su repetición). Dedica la cuarta parte a la ciudad de París, criticándola y amándola (él desarrolló su vida turbulenta y bohemia en esa ciudad). El final es muy amargo y los poemas ofrecen imágenes tenebrosas de dolor, soledad y muerte. 
c) Rasgos estilísticos
Baudelaire aborda la exploración poética de los sentimientos y las emociones personales sin detenerse ante los límites morales o políticamente convencionales. Escribe en un estilo transparente (diáfano, directo al intelecto del lector), preciso (riguroso en la propiedad semántica y sintáctica, y sonoro (musical, evocador). Utiliza estrofas clásicas como el soneto, pero también otras más novedosas como el cuarteto en alejandrinos. Crea imágenes muy poderosas, plásticas, que impactan en el lector vivamente. Contribuyó decisivamente a la reivindicación del poeta como un hombre incomprendido en su mundo, pero lleno de profunda sabiduría estética y filosófica (al estilo romántico, pero sin la machacona egolatría). Función del poeta era establecer las “correspondencias”, es decir, las relaciones de afinidad ocultas entre los objetos del mundo sensible y del mundo espiritual. Un recurso muy destacado en este libro es el oxímoron (antítesis y paradojas también), que Baudelaire emplea para crear nuevos sentidos conceptuales.
La poesía de Baudelaire influyó mucho en el parnasianismo y el simbolismo inmediatamente posteriores y, en general, en la poesía moderna, de la que se considera precursor y fuente. He aquí unos poemas que caracteriza su poesía y su carácter:

“El albatros” (Ch. Baudelaire)
Por distraerse, a veces, suelen los marineros
Dar caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Dejan penosamente arrastrando las alas,
Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
Aquél, mima cojeando al planeador inválido!

El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

“Al lector”
La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El canevás banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
-Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!

1.3. El parnasianismo
Este movimiento poético surge en 1861 en París, promovido por un grupo de poetas animados por el escritor Leconte de Lisle; publicaban en la revista El Parnaso contemporáneo. Partían de una superación del subjetivismo omnipresente y del sentimentalismo crónico de los románticos. Su premisa fundamental es el cultivo del arte por el arte, lejos de todo compromiso social o político. Sus notas definitorias son:
-Culto a la belleza, único criterio rector de la calidad poética.
-Búsqueda de la perfección formal en el poema (el tema es menos relevante; lo importante es la forma expresiva y constructiva); rendían culto al verso perfecto.
-Actitud del poeta de impasibilidad y distanciamiento; el poeta se aleja definitivamente de los sentimientos y de los problemas, tanto individuales como colectivos.
-Bucean en las artes clásicas como fuente preferente de inspiración.
Los poetas más destacados son Theophile Gautier (1811-1872) (La comedia de la muerte), a quien Baudelaire había dedicado Las flores…; Leconte de Lisle (1818-18949 (Poemas antiguos); y el cubano-francés José María de Heredia (1842-1905) (Los trofeos). En su revista participaron cerca de cien poetas adscritos a esta corriente. Su nombre procede del Monte Parnaso, lugar en el que la mitología griega situaba la morada de las musas inspiradoras. Influyeron poderosamente sobre el nicaragüense Rubén Darío, adalid del modernismo hispánico.
1.4. El simbolismo
El simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como «enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva». Reivindicaban los aspectos espirituales, imaginativos y oníricos de la existencia y del mundo.
Hay una reacción al realismo y al naturalismo, de ahí que piensen que el mundo es un misterio por descifrar. El poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen los objetos sensibles para comprender toda la realidad. Para ello es esencial el uso de la sinestesia. Los autores que lo inspiraron fueron Edgar Allan Poe y Ch. Baudelaire. Sus principales características se resumen en:
– Métricamente, hacen un amplio uso del verso libre, pues piensan que así rompen las constricciones métricas de las formas clásicas.
– El ritmo y la cadencia de la oración, además de los efectos sonoros de la palabra, es fundamental para crear una impresión musical con su poema.
– El poema es un proceso de desvelamiento de la realidad oculta a través de la intuición y de la adivinación. La palabra es un instrumento de conocimiento de las verdades más ocultas.
Veamos los poetas simbolistas más destacados: 
Stéphane Mallarmé (1842-1898) (Siesta de un fauno, Divagaciones y Una tirada de dados jamás abolirá el azar) usa el símbolo –como el “azul”, evocador de lo profundo, misterioso e insondable– como método de conocimiento de la realidad; su poesía es depurada, perfeccionista y limpia de adherencias irrelevantes. 
Paul Verlaine (1844-1896) tuvo una vida muy extremosa y turbulenta –una relación con Rimbaud que acabó a golpes, cárcel, del ateísmo al cristianismo más acendrado…–. Algunas de sus obras son: Romanza sin palabras, En los limbos y Los poetas malditos –aquí repasa a los creadores simbolistas que él conocía muy bien–. Su poesía está impregnada de musicalidad, refinamiento decadente, sensualidad y un permanente juego intelectual entre la metáfora y el símbolo. 
Arthur Rimbaud (1854-1891) es un poeta precoz y fugaz; estuvo envuelto en desavenencias familiares, desertó del ejército y se dedicó al comercio de armas en el Oriente lejano. Se recuerdan especialmente sus obras Una temporada en el infierno e Iluminaciones. Su poesía es irónica y sarcástica; ataca a los pilares burgueses de la sociedad (patria, religión, moral); sus últimos poemas revelan un estado de agitación y abatimiento emocionales que nos dejan entrever su atribulado y tormentoso interior. Los tres son profundos poetas con un gran legado literario. Leamos algunos poemas significativos de estos autores:
“Brisa marina” (S. Mallarmé)
Leí todos los libros y es, ¡ay! , la carne triste.
¡huir, huir muy lejos! Ebrias aves se alejan
entre el cielo y la espuma. Nada de lo que existe,
ni los viejos jardines que los ojos reflejan,
ni la madre que, amante, da leche a su criatura,
ni la luz que en la noche mi lámpara difunde
sobre el papel en blanco que defiende su albura
retendrá al corazón que ya en el mar se hunde.
¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega
y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!
Un tedio, desolado por la esperanza ciega,
confía en el supremo adiós de los pañuelos.
Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza
sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos,
sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza…
Corazón, oye cómo cantan los marineros!
“Vocales” (A. Rimbaud)
A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales
algún día diré vuestro nacer latente:
negro corsé velludo de moscas deslumbrantes,
A, al zumbar en tomo a atroces pestilencias,

calas de umbría; E, candor de pabellones
y naves, hielo altivo, reyes blancos, ombelas
que tiemblan. I, escupida sangre, risa de ira
en labio bello, en labio ebrio de penitencia;

U, ciclos, vibraciones divinas, verdes mares,
paz de pastos sembrados de animales, de surcos
que la alquimia ha grabado en las frentes que estudian.

O, Clarín sobrehumano preñado de estridencias
extrañas y silencios que cruzan Mundos y Ángeles:
O, Omega, fulgor violeta de Sus Ojos.
“Mis sueños” (P. Verlaine)
Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
“El barco ebrio” (A. Rimbaud)
Según iba bajando por Ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan:
Pieles Rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería (…).

Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros (…).

Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.

Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,

libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan ––jalea exquisita que gusta
al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,

que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,

que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas  (…).

¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
––iSon las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!

¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!

Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.

Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.
1.5. El decadentismo
Estamos ante una corriente artística moldeada en el escepticismo como actitud existencial y el refinamiento extremo como criterio artístico. Surge en Francia y su desarrollo abarca de 1850 a 1890 aproximadamente. Sus rasgos caracterizadores son: 
  • El poeta se percibe a sí mismo como un ser especialmente elegido para revelar la verdad. Ante la incomprensión social, reaccionan con pesimismo y melancolía, a veces unido a la amargura y la ruptura escandalosa, con tendencia a la extravagancia social.
  • Sus temas están relacionados con la tristeza, el aburrimiento vital y el coqueteo con la muerte; en el otro extremo, manifiestan hartazgo y rebelión ante las convenciones sociales.
  • La idea del refinamiento, de lo exquisitamente singular ejerce singular atracción poética sobre ellos; va unido a un sentimiento de superioridad y de cierta propensión por lo vagamente infinito.
  • Sienten atracción por las fases finales de grandes ciudades o épocas históricas (Bizancio o Alejandría, por ejemplo).
Los adelantados de este movimiento son Edgar A. Poe y Charles Baudelaire. Los miembros más interesantes son el francés Jules Laforgue (La imitación de Notre-Dame de la luna), el inglés Oscar Wilde (El retrato de Dorian Gray), el italiano Gabriel D´Annunzio (Poema paradisiaco) y el portugués Antero de Quental (Sonetos completos). 
            En otro plano hemos de situar al poeta norteamericano Walt Whitman (1819-1892), creador de una poderosa poesía que ensalza al hombre decidido y luchador en la inmensa y majestuosa naturaleza norteamericana. Canta a los objetos más humildes y más sublimes, nos muestra la belleza escondida de las cosas y las acciones aparentemente triviales con gran plasticidad y sensualidad; transmite sin tapujos y con imágenes directas su visión de los sentimientos, especialmente del amor. Su poemario Hojas de hierba ha sido muy leído y admirado. El simbolismo también afectó a otras artes como la pintura y la escultura. Se ofrece un poema interesante de D´Annunzio:
“Un sueño” (G. D´Annunzio)
Estaba muerta, sin calor. La herida
era visible apenas en el flanco:
¡estrecha fuga, para tanta vida¡

El lienzo funeral no era más blanco
que el cadáver. Jamás humana cosa
verá el ojo, más blanco que aquel blanco.

Ardía Primavera impetuosa.
Los cristales, do cínifes inermes
Golpeaban con ala rumorosa…


Huyó de ella el calor, Yo dije: ¿Duermes?
Con un salvaje sonreír violento
más cerca repetírle: ¿duermes? ¿Duermes?

¿Duermes? Y al recordar que aquel acento
no era el mío, me crispó de pavura,
escuché. Ni un murmullo, ni un acento.


Cautivo de la roja arquitectura,
se dilataba en el bochorno un fuerte
olor a destapada sepultura.

El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada
habitación. A la mujer inerte,

¿Duermes?, le dije. ¿Duermes? Nada, nada…
el lienzo funeral no era más blanco.
Sobre la tierra de los hombres, nada
verá el ojo más blanco que aquel blanco!…
1.6. El expresionismo
El expresionismo es una corriente artística de origen nórdico –germánico, principalmente— que se desarrolló en la primera mitad del siglo XX. Lógicamente, surge como reacción al realismo y naturalismo y enlaza con el romanticismo y el simbolismo. Impactó especialmente en la pintura y en la arquitectura, pero sus efectos en la literatura son significativos. Sus rasgos básicos, dentro de la variedad, son los siguientes:
+ Lo importante es expresar el mundo interior del artista, sus emociones, al captar la realidad del objeto artístico (una persona, un paisaje, una situación…).
+ Muestran un gusto por la deformación, lo grotesco, lo exagerado, pero sometido a una sutil y personal estilización.
+Capta a las personas en un momento de crisis, desolación o miseria; es un modo de protestar ante una realidad muy insatisfactoria (los efectos de la Primera Guerra Mundial eran muy visibles).
+ Se inclinan por la expresión directa y viva de los rasgos más feos, deformes y caóticos de los objetos artísticos. En consecuencia, muestran un mundo descoyuntado y con poco sentido.
En literatura, veremos su influencia en narradores como F. Kafka, T. Mann y J. Joyce; en dramaturgos como B. Brecht, F. Strindberg y S. Beckett; y en poetas como R.M. Rilke.

 

2. LAS VANGUARDIAS. EL SURREALISMO 
2.1. Las vanguardias
2.1.1. La irrupción de los movimientos rupturistas en Europa
En el terreno artístico, se han llamado vanguardismos a una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX, en concreto entre 1907 y 1927. Influyen sobre ellas la filosofía de F. Nietzsche (“Dios ha muerto”), las teorías psicoanalíticas de S. Freud y los horrores de la Primera Guerra Mundial. Estos movimientos buscaban innovación en la producción artística; se destacaban por la renovación radical en la forma y el contenido; exploraban la relación entre arte y vida; y buscaban reinventar el arte confrontando movimientos artísticos anteriores. Una de las características visibles de las vanguardias es la actitud provocadora y rupturista.
  Se publican manifiestos en los que se ataca todo lo producido anteriormente, que se desecha por desfasado, al mismo tiempo que se reivindica lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento. Surgen diferentes ismos o corrientes literarias y creativas.
La característica primordial del vanguardismo es la libertad de expresión artística,   que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos: en poesía se rompe con la métrica y cobran protagonismo aspectos antes irrelevantes, como la tipografía. En la literatura, y concretamente en la poesía, el texto va a ser realizado a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Se rompe tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos, como con la sintaxis, alterando por completo con la estructura tradicional de las composiciones. Surge el caligrama o poema escrito de modo que forme imágenes la disposición de las líneas y palabras.
2.1.2. Dadaísmo 
Encabezado por el rumano-francés Tristan Tzara (1896-1963) los escritores dadaístas piensan que es necesario la destrucción de todo lo débil y burgués; queda clara su actitud provocadora, rupturista y destructiva. El poeta tenía que expresarse con absoluta libertad, hasta alcanzar la libertad del “yo” creador. 
Los instrumentos son el azar, la ruptura de la lógica y la escritura automática (luego lo tomarán los surrealistas). El poema dadaísta suele ser una sucesión de palabras y sonidos (como un collage), sin atender a la razón cotidiana, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distingue por la inclinación hacia lo incierto, al nihilismo y a lo absurdo. “Dada” en francés es una palabra infantil que imita los primeros sonidos articulados de un niño, pero para los dadaístas ese significado no tenía importancia. “Dadá es nada”, solían repetir. El mismo Tzara da la receta “Para hacer un poema dadaísta”:
Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.
2.1.3. Futurismo 
Este movimiento inicial de las corrientes de vanguardia, surge en Roma, impulsado por el poeta italiano G. Marinetti (1876-1944), hombre de ideas políticas fascistoides que ocupó cargos en la Italia de Mussolini. Esta corriente artística rompía con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Otro importante colaborador fue el ruso Vládimir Maiakovski, cantor del comunismo soviético.
Consideraba como elementos principales de la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el carácter agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico  y la bofetada. Según su manifiesto, postulaban la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario, expresado plásticamente.
Colocaban aleatoriamente los sustantivos (los adjetivos y los adverbios los habían proscrito) y utilizaban los verbos en infinitivo. He aquí una muestra de su poesía:
A MON PÉGASE L’AUTOMOBILE 
¡Dios vehemente de una raza de acero,
automóvil ebrio de espacio,
que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes! (…)
Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas
con embriaguez el Infinito liberador! (…)
¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!…
¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths
que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,
ya desfilasteis… ya estáis ahogadas
en la madeja de las brumas!… (…)
¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope
de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,
¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos
y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?
¡Acepto con Vosotras la opuesta,… Estrellas mías …
¡Más pronto!… ¡Todavía más pronto
¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo
¡Soltad los frenos!… ¡Qué! ¿No podéis?…
¡Rompedlos!… ¡Pronto!
¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!
iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda !
¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente
por la escintilante plenitud
de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!
2.1.4. Cubismo
Sus principales rasgos son la asociación de elementos imposibles de concretar, el desdoblamiento del autor, la disposición gráfica original y creativa de las palabras y sustitución de lo sentimental por el humor y la alegría. Su tipo de poesía más popular fue el caligrama cuyo principal cultivador fue el francés G.  Apollinaire (1880-1918). La disposición gráfica forma un dibujo que alude al contenido del poema.
2.1.5. Creacionismo y Ultraísmo
El creacionismo lo inició el poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948) al entrar en contacto con las vanguardias en Europa. Intentaba crear objetos a través de la metáfora, eje central del poema, prescindiendo de los elementos anecdóticos y descriptivos; “crear un poema es como crear un árbol” era su lema.  
El ultraísmo es una vanguardia genuinamente española. Apareció y floreció entre 1198 y 1923, como una reacción al Modernismo. Fue uno de los movimientos que más se proyectó en el mundo de habla hispana. Contribuyó al uso del verso libre y el consiguiente abandono de las formas métricas clásicas.  Les gusta comprimir el sentido del poema al suprimir el epíteto y las expresiones de conexión. La proscripción de la anécdota y el desarrollo de la metáfora es otro rasgo caracterizador; ésta se convierte en el principal centro expresivo. Los poetas más representativos son el español Guillermo de Torre (1900-1971) y el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986). He aquí una muestra:
“Pararrayos” (Guillermo de Torre)
Un vuelo de miradas acribilla la noche
Cada relámpago
es un ojo de Argos
El viento nos golpea con sus puños
La tempestad dispara sus pistolas automáticas
Las estrellas tocan a rebato
La noche se extravía
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte
Los tejados inundan sus lagrimales
Descarrila el tren de las horas
La tormenta enciende sus carteles eléctricos
Todos los transeúntes
cambian sus reflejos
se encienden y se apagan simultáneamente
En la pizarra atmosférica
se dibujan los guarismos relámpagos
Epilepsia de las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos
Cuándo
el pirotécnico celeste
agotará su stock de cohetes?
2.1.6. Otros poetas de la primera mitad del siglo XX
Otros poetas desarrollaron su actividad trazando un itinerario artístico más personal. Indagaron artísticamente de modo más individual y algo apartados de las corrientes vanguardistas estudiadas, logrando grandes metas estéticas.
En lengua inglesa: el irlandés William Butler Yeats (1865-1939) creó una poesía intelectual, sobria y moralizadora en libros como La torre. El norteamericano Ezra Pound (1885-1972) dejó en sus Cantos su intenso y contradictorio (simpatizó con el fascismo italiano) testimonio vital. Thomas Stearns Eliot (1888-1965), también norteamericano que vivió en Europa, compuso obras profundas, pesimistas y culturalistas, como La tierra baldía y Cuatro cuartetos.
En lengua alemana: el checo Rainer María Rilke (1875-1926) compuso una profunda y angustiosa obra de carácter existencial y religioso, Elegías de Duino. El judío-francés-austriaco de origen rumano Paul Celan (1920-1970) dejó testimonio de su sufrimiento huyendo de los nazis y sus campos de concentración (donde murieron sus padres), así como profundas reflexiones sobre la condición humana en poemarios como La rosa de nadie y Soles de hilo.
En lengua italiana: Salvatore Quasimodo (1901-1968) compuso poemas comprometidos y críticos en La tierra incomparable. Giuseppe Ungaretti (1888-1970) dejó en El dolor un profundo testimonio de las atrocidades del siglo XX que él vivió como soldado en la Primera Guerra Mundial y como ciudadano en la segunda. Eugenio Montale (1896-1981) creó una poesía hermética, simbolista, oscura y de sintaxis sinuosa, pero llena de evocaciones y sugerencias, en libros como Fuera de casa.
En lengua griega y portuguesa: el griego-egipcio Constantin Kavafis (1863-1933) se centra en la belleza, el tiempo y la sensualidad, en marcos espacio-temporales clásicos; su escasísima producción, apenas publicada en vida, es de creciente influencia en nuestros días. Fernando Pessoa (1888-1935) vertió su creación a través de heterónimos completamente distintos entre sí (Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis); se recuerda especialmente su Libro del desasosiego, con poemas de fondo filosófico e indagatorio de la naturaleza humana.

 

2.2. Surrealismo
Estamos ante el movimiento vanguardista más significativo y duradero. Surgió en Francia con André Bretón, autor él mismo de un Manifiesto del surrealismo. Siguiendo a Sigmund Freud, Bretón se interesó en el descubrimiento de los mecanismos del inconsciente, para sobrepasar lo real por medio de lo imaginario y lo irracional. Es un intento de exploración del subconsciente del hombre. Sus principales características son:
– Su premisa era que el mundo de los sueños y del subconsciente es el medio de liberar la actividad creadora, apareciendo la superrealidad.
– La escritura automática es un medio más real de expresión del auténtico ser del poeta; al no intervenir la razón, aflora lo realmente importante.
– Dejando a un lado las convenciones y preocupaciones morales, racionales, religiosas y sociales, pretenden una renovación del espíritu.
– El resultado de todo ello es un poema compuesto por imágenes fragmentarias, inconexas y con un cierto aire alucinatorio, onírico; su lógica es escasa y las asociaciones sorprendentes. 
Los tres poetas franceses surrealistas más significativos son André Breton (1896-1966); algunos de sus poemarios son Claro de tierra y Pez soluble, aunque también compuso ensayos y novelas. Paul Eluard (1895-1952) contribuyó al surrealismo con obras como Capital del dolor. Su poema “Liberté”, de contenido político contra el nazismo y las injusticias, le obligó a pasar a la clandestinidad en la ocupación francesa. Louis Aragon (1897-1982) escribió poesía amorosa de gran sensibilidad y hondura en poemarios como Los ojos de Elsa. El sentimiento de amargura y cierta pena soterrada abundan en su poesía.
En España introdujeron el surrealismo los poetas José Mª Hinojosa y Juan Larrea. Practican la escritura automática, buscando la liberación del yo profundo y de las fuerzas subconscientes. Influyó profundamente en la generación del 27 (Lorca, Cernuda, Alberti…) y en la poesía posterior.
“Libertad” (P. Eluard)
Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre (…).


Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre (…).


Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad
“NO HA LUGAR” (A. Breton)
Arte matinal arte nocturno
La balanza de las heridas llamada Perdona
Balanza roja y sensible al peso de un vuelo de pájaro
Cuando las amazonas cuello de nieve las manos vacías
Impulsan sus carros de vapor por los prados
Veo esta balanza siempre enloquecida
Veo el ibis de finos modales
Que regresa del estanque atado en mi corazón
Las ruedas del sueño encantan los espléndidos carriles
Que se elevan muy alto sobre las caracolas de sus vestidos
Y el asombro se precipita aquí y allá sobre el mar
Ve mi querida aurora no olvides nada de mi vida
Toma esas rosas que trepan al pozo de los espejos
Toma el aleteo de todas las pestañas
Toma hasta los hilos que mantienen el paso de los danzarines de cuerda y de
las gotas de agua
Arte matinal arte nocturno
Aparezco a la ventana muy lejos en una ciudad presa de espanto
Afuera hombres en bicornio se persiguen a intervalos regulares
Parecidos a las lluvias que yo amaba
Cuando hacía un tiempo tan hermoso
“A la rage de Dieu” es el nombre de un cabaret donde entré ayer
Está escrito en el vidrio blanco con letras más palidecidas
Pero las mujeres-marinos que tras el cristal se deslizan
Demasiado felices son para sentir miedo
Aquí el cuerpo siempre el asesinato sin pruebas
Nunca el cielo siempre el silencio
Nunca la libertad sino para la libertad.
3. POEMAS DE CHARLES BAUDELAIRE
«Correspondencias» 
La Creación es un templo de pilares vivientes
que a veces salir dejan sus palabras confusas;
el hombre la atraviesa entre bosques de símbolos
que le contemplan con miradas familiares.
Como los largos ecos que de lejos se mezclan
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la luz, como la noche vasta,
se responden sonidos, colores y perfumes.
Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces tal los oboes, verdes tal las praderas
–y hay otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
que tienen la expansión de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes de sentidos y espíritu.
«Los faros» 
Rubens, río de olvido, jardín de la pereza,
fresca almohada de carne, donde amar no se puede,
mas la vida ahí afluye y sin tregua se agita,
como el aire en el cielo, y la mar en la mar;
Leonardo da Vinci, sombrío y hondo espejo,
en que hechiceros ángeles, con su dulce sonrisa, 
cargada de misterio, se muestran en la sombra
de glaciares y pinos que cierran sus países;
Rembrandt, triste hospital preñado de murmullos,
solamente adornado por un gran crucifijo,
donde en llanto se exhala la  oración del estiércol,
y que un rayo de invierno bruscamente atraviesa;
Miguel Ángel, lugar incierto en que los Hércules
se mezclan a los Cristos, y donde en pie se alzan
fantasmas poderosos que al llegar el crepúsculo
desgarran su mortaja con los dedos crispados;
iras de boxeador, impudores de fauno,
tú que supiste ver la belleza canalla,
pecho hinchado de orgullo, hombre amarillo y débil,
Puget, de los forzados el melancólico rey;
Watteau, ese carnaval donde, cual mariposas,
ilustres corazones resplandeciendo vuelan,
ligeros decorados alumbrados por lámparas
que la locura vierten sobre sobre el baile que gira;
Goya,, la pesadilla de ignotas llena,
fetos que se cocinan en medio del Sabbat,
viejas ante el espejo, niñas todas desnudas,
que las medias se ajustan tentando a los demonios;
Delacroix, sanguinoso lago de ángeles malos,
umbrado por un bosque de abetos siempre verdes,
donde extrañas fanfarrias, bajo un cielo de pena
cruzan, como un suspiro sofocado de Weber;
estas blasfemias, estas maldiciones y quejas
estos éxtasis, gritos, llantos, estos Te Deum,
son un eco que mil laberintos repiten;
¡del corazón mortal son un opio divino!
¡Es por mil centinelas un grito renovado,
una orden que mil pregoneros propagan;
es un faro encendido sobre mil ciudadelas,
grito de cazadores en la selva perdidos!
¡Pues, Señor, es sin duda el mejor testimonio
que podríamos dar de nuestra dignidad
este ardiente sollozo que rueda por los siglos,
y que muere en el borde de vuestro ser eterno!
«Spleen (LXXVIII)» 
Cuando como una losa pesa el cielo plomizo
sobre el alma gimiente de un largo hastío presa,
y que abrazando el círculo de todo el horizonte
vierte un día más negro y triste que la noche;
cuando en húmeda celda la tierra se convierte,
conde, como un murciélago, la Esperanza revuela,
golpeando los muros con sus alas medrosas,
y dando en los podridos techos con su cabeza;
cuando la lluvia extiende sus inmensos regueros
imitando las rejas de una vasta prisión,
y de infames arañas un pueblo mudo tiende
sus telas en lo más profundo de su cerebro,
las campanas con furia saltan súbitamente
y lanzan hacia el cielo un aullido horroroso,
igual que los espíritus errantes y sin patria
que se echan a gemir obstinados y largos.
–Y pasan coches fúnebres, sin tambores ni música,
por mi alma lentamente; la Esperanza, vencida,
llora, y la Angustia atroz y la despótica planta
su negro pabellón en mi cráneo abatido.
 
«El muerto alegre» [también: «El muerto jubiloso»] 
En una tierra crasa llena de caracoles
quiero cavar yo mismo una fosa profunda,
donde a mi gusto pueda meter mis viejos huesos
durmiendo en el olvido como escualo en la onda.
Odio los testamentos y odio las sepulturas;
antes que suplicar una lágrima al mundo,
viviente, yo prefiero invitar a los cuervos
a sangrar los dientes de mi inmunda carcasa.
¡Vermes! Negros amigos sin orejas ni ojos,
ved que llega a vosotros un muerto alegre y libre;
¡libertinos filósofos, hijos de lo podrido,
a través de mi ruina id pues sin que os remuerda,
y decidme si aún hay tortura para este
viejo cuerpo sin alma y entre los muertos muerto!
«El alma del vino»
Cantaba un día el alma del vino en las botellas.
“¡Hombre, hacia ti yo envío, oh tú, desheredado,
en mi cárcel de vidrio y con mis lacres rojos,
una canción de luz y de fraternidad!
Yo sé cuánta fatiga, sobre el otero en llamas,
cuánto sudor y sol ardiente se precisa,
para engendrar mi vida y para darme el alma;
mas no he de ser ingrato ni tampoco maligno,
porque siento una dicha inmensa cuando caigo
en el gaznate de alguien a quien gasta el trabajo,
y su cálido pecho es una dulce tumba
donde yo me complazco más que en mis frías cavas.
¿Escuchas cómo suenan las coplas del domingo,
la esperanza que trina en mi vívido seno?
Los codos en la mesa y bien arremangado,
me has de glorificar, y estarás satisfecho;
yo encenderé los ojos de tu esposa extasiada;
su fuerza y sus colores devolveré a tu hijo
y le seré a este endeble atleta de la vida
el óleo que a los músculos del luchador da fuerzas.
¡Yo iré a caer en ti, vegetal ambrosía,
grano por el eterno Sembrador arrojado,
para que la poesía nazca de nuestro amor
y germine hacia Dios como una flor extraña!”
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (5). Narrativa realista del siglo XIX

TEMA 5. NARRATIVA REALISTA DEL SIGLO XIX
1. Francia: Stendhal, G. Flaubert, E. Zola
2. Rusia: F. Dostoievski, L. Tolstoi
3. Inglaterra: Ch. Dickens
4. Norteamérica: E. A. Poe 
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El Realismo es un movimiento cultural que surge y se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX. Supera al Romanticismo y se erige en la expresión artística de la sociedad burguesa, clase dominante de la sociedad, asentada firmemente en el poder político y económico. Los fundamentos filosóficos proceden del positivismo, creado por el francés Auguste Comte (no existe más realidad que los hechos captados por los sentidos y ratificados por la experiencia), del experimentalismo científico y de la teoría de la evolución de Ch. Darwin.
El realismo se interesa por la realidad externa, cotidiana, socio-económica y política, y poblada por personajes comunes, cercanos y presentes. El artista realista parte de la observación y análisis de la realidad exterior y, luego, a través del uso de la lengua común, estandarizada, pretende reflejar verosímilmente la realidad circundante.
El Naturalismo es una evolución del realismo, pero insiste en los detalles fisiológicos más escabrosos y desagradables de las zonas más degradadas y pobres de la sociedad, ante los que el autor se muestra frío. Partiendo del determinismo (somos lo que la biología y las circunstancias nos han permitido hacer), el artista realista nos muestra que la cruda realidad bio-fisiológica condiciona la mente del hombre, su psique. El realismo tuvo un especial desarrollo en Francia, pero también prendió y se cultivó en toda Europa y América.
 1. FRANCIA: STHENDHAL, G.  FLAUBERT, E. ZOLA
1.1. Henri Beyle, Stendhal (Grenoble, Francia, 1783- París, 1842)
Nacido y criado en una familia burguesa, no realizó estudios superiores por problemas de salud. Se enroló en el ejército napoleónico, con el que recorrió Italia, país por el que sentía una especial devoción, y otros países europeos. Tras abandonar la vida militar, viajó incansablemente por toda Europa; además de su actividad literaria, trabajó de periodista y diplomático. 
Stendhal escribió numerosos ensayos y memorias, textos entre los que hoy se recuerdan las Vidas de Haydn, Mozart y Metastasio (1815), Vida de Napoleón (18171818), Historia de la pintura en Italia (1817), Roma, Nápoles y Florencia (1817), Pero su fama la debe fundamentalmente a sus cuatro famosísimas novelas:
 –Armancia es su primera novela. El brillante Octavio y la bella Armancia se enamoran perdidamente al comprender que están hechos el uno para el otro; pero él guarda un secreto “monstruoso”: a causa de un accidente no puede acceder a la paternidad. Es una novela sentimental en la que Stendhal analiza y critica su sociedad contemporánea, la de la resturación napoleónica. 
Rojo y negro  ilustra la atmósfera de la sociedad francesa en la Restauración. El protagonista es un joven, Julien Sorel, que es modelo de las ambiciones y frustraciones; taimado y resolutivo, abandona la serrería de su padre para servir de tutor a los hijos de la señora Rênal; acaban enamorados, por lo que el marido de ella lo expulsa; pasa un tiempo de formación en el seminario de Besançon (de ahí el color negro). En París sirve al marqués de La Mole; su hija Mathilde se enamora perdidamente de él, aunque Sorel la manipula y, al fin, la deja embarazada; abraza la vida militar (de ahí el color rojo). Una carta de la señora Rênal que llega al conde desenmascara sus artimañas, lo que provoca su vuelta al pueblo donde ella vive y le dispara en plena misa. Sorel es condenado y muere en la guillotina, a pesar de que la señora Rênal no muere, pero se suicida rodeada de sus hijas unos días después de la ejecución de su gran amor. 
La cartuja de Parma narra la historia del joven patricio italiano Fabrizio del Dongo y sus aventuras durante los últimos años del dominio napoleónico en Europa. Los hechos transcurren principalmente en la ciudad de Parma y en el castillo familiar del lago de Como. La tía de Fabrizio, la fascinante Gina, duquesa de Sanseverino, y su amante, el primer ministro del ducado, Conde Mosca, urden un plan para promocionar la carrera del adorado sobrino en la corte de Parma. Gina es objeto de las proposiciones del detestable príncipe Ranuccio-Ernesto IV, al que se ha jurado rechazar. Fabrizio es arrestado por homicidio y encerrado en la torre Farnese,[] de la que logra fugarse con una soga y la ayuda de Clelia, la hija de su carcelero, de la que se enamorará irremediablemente durante su estancia en la torre. 
Lucien Leuwen (incompleta y póstuma, 1894). Se enmarca en la Francia monárquica de Luis Felipe de Orléans. Lucien Leuwen, joven estudiante politécnico de familia burguesa, es expulsado de la escuela, ya que resulta sospechoso de ser saint-simoniano (socialista). Su padre, riquísimo hombre de negocios en París, le permite convertirse en subteniente, lo que le lleva a trasladarse a Nancy. Allí conoce a Madame de Chasteller, joven y encantadora viuda de la que se enamora. La sórdida y rutinaria vida militar sale muy malparada en esta novela.
Stendhal se centra en el análisis de las pasiones, de los comportamientos sociales, el amor por el arte y por la música, además de la búsqueda epicúrea del placer. Su estilo de escritura combina armónicamente el realismo de la observación objetiva y el análisis profundo  de los caracteres de sus personajes. Ha sido considerado el creador de la novela moderna, que dio paso a la gran narrativa del siglo XIX. Su positivismo, sin contaminarse de ideologías, muestra al lector un lenguaje muy moderno.

 

1.2. Gustave Flaubert (Rouen, Francia, 1821- Croisset, 1880)
Nacido en una familia acomodada, comenzó a estudiar derecho, pero lo abandonó. Un viaje por Italia y el Mediterráneo oriental lo marcó profundamente. Era un hombre solitario, soltero y de físico imponente, lo que no le impidió ser un desengañado de la sociedad burguesa y su adocenamiento. Escribía despacio porque era muy perfeccionista, siempre buscando la palabra justa y el ritmo adecuado; llevó a su perfección el estilo realista y abrió la puerta al naturalismo.
Madame Bovary es su mejor y más duradera novela. Charles Bovary es un médico rural que se casa con una viuda que muere el poco. En una visita a la  granja al señor Rouault, se encuentra con una bella joven, la hija del señor Rouault, Emma. Charles se enamora de ella y le pide al señor Rouault la mano de su hija en matrimonio, a lo que ella accede y se convierte en la señora Bovary. Madame Bovary, asidua a la lectura de novelas románticas, tiene unas ideas sobre el matrimonio que no llegarán a corresponderse con su relación con Charles: pasión, idilios inesperados, emociones… Madame Bovary cae enferma por el aburrimiento. Para su recuperación, Charles se traslada a un pueblo cerca de Ruan, Yonville, pero sigue la monotonía. Da a luz a una niña a la que llamarán Berthe pero Madame Bovary no ejercerá de madre prácticamente en ningún momento; sus nuevos vecinos son igual de aburridos, excepto León Dipuis, con quien inicia una relación apasionada, pero fracasada. Luego coquetea con Rodolphe Boulanger, un don Juan de Yonville; pronto son amantes. Planean escapar juntos, pero él se fuga sin ella y le deja una carta de despedida. En tanto, Enma contrae numerosas deudas con el señor Lhereux, que aumenta Charles, tras la recaída de Emma. Se encuentra casualmente a León Dipuis, ahora pasante de notario, en Rouen. Ante la imposibilidad de saldar sus deudas y de que sus aventuras sean conocidas por su marido, se suicida. A Charles le embargan su casa y todos sus bienes ya que no puede hacerse cargo de toda la deuda contraída por su mujer. Encuentra también la carta de Rodolphe y descubre que su mujer le era infiel. Sin embargo, la sigue amando en la poca vida que le queda.Aunque todo esto no es motivo suficiente para que Charles deje de amar a su fallecida mujer. La pequeña Berthe queda al cuidado de una tía.
Salambó es una novela histórica que recrea la rebelión de los mercenarios en Cartago, contratados por Amílcar Barca, en la época de la I Guerra Púnica. Matho, el jefe de los mercenarios rebeldes, se enamora perdidamente de Salambó, la hija de Barca. Idea una estratagema para que ella vaya engañada al campamento, con consecuencias funestas. Flaubert recrea con detalle y verosimilitud la vida en Cartago y crea personajes muy bien perfilados y de honda psicología.
La educación sentimental relata las andanzas del joven Fréderic Moreau en la Francia del segundo imperio por encontrar su sitio en el mundo, que no encuentra, ni material ni sentimentalmente (abandona incluso a su amor, la señora Arnoux).
1.3. Emile Zola (París, 1840 – 1902)
Zola representa la corriente naturalista en la narrativa francesa. Su compromiso contra las injusticias y los débiles le costó disgustos, procesos judiciales y condenas de cárcel, pero siempre se mantuvo firme. Defendió públicamente, con un artículo de periódico titulado “Yo acuso”, al militar Dreyfus, judío, de una falsa acusación de espionaje y traición. Su muerte fue un misterio no resuelto; oficialmente, falleció asfixiado, aunque parece que alguien pudo tapar la chimenea de su estufa.
Publicó una serie de veinte volúmenes donde quería reflejar la vida exitosa, cínica y acomodada de una parte de la sociedad (los Rougon), y, por otra parte, la dura y sufrida de la gente humilde, pero no por ello buenos, dominados por el alcohol (los Macquart), bajo el título de Los Rougon-Macquart, historia natural y social de una familia bajo el Segundo Imperio (1871-1893); las taras heredadas a veces, pesan más que la voluntad. 
La primera novela de la saga se titula  La fortuna de los Rougon.  La historia se inicia en Plassans (nombre inventado por Zola que recrea aspectos humanos y geofísicos de Aix en Provence).  Adelaida Fouque es una joven huérfana, cuyo padre murió loco, y algo extravagante, como murmuraban que era ella. Se inicia de esta manera la historia de la familia y de sus taras genéticas. Adelaida se casa con un tal Rougon, del que tiene un hijo, Pierre. Pero pronto queda viuda y empieza a convivir con un cazador furtivo, Macquart. De esta unión, nacieron los hijos ilegitimos, Antoine y Ursula. Los tres niños se educan juntos, pero el primero es el heredero y asiste a la escuela; el que comprende en primer lugar que no es igual que sus hermanos, pues a él, por ser el hijo legítimo, le corresponde la herencia familiar. Pierre Rougon se casará con la ambiciosa Félicité y será el padre de tres hijos varones (Aristide, Eugène y Pascal) y de dos mujeres. Cada uno de estos hijos llevará un destino diferente, pero será Eugène, bien situado en el nuevo gobierno de Napoleón III, quien facilite que sus padres tengan cierta autoridad en Plassans. 
El pecado del abate Mouret es una novela de protagonista y tema religiosos (bastante comunes en el realismo); Sergio Mouret, en parte influido por la religiosidad del huésped de sus padres, se hace cura, sin mucha vocación. Ejerce su magisterio, con su hermana Desirée, en un pueblo cercano a Plassans, su ciudad de origen; mantiene con el resto de los habitantes del pueblo una relación tensa y algo difícil, pues muchos no lo aceptan. El día en que conoce a la hija de uno de sus feligreses más opuestos a su labor, por pura casualidad, pues se reponía de una enfermedad, todo cambia; Albine y Sergio se enamoran intensamente y viven su amor en una especie de paraíso, lo que los convierte, de alguna forma, en la pareja primigenia, adánica. Todo se desbaratará cuando se rompa el misticismo y comprendan que no están solos en el mundo y las pasiones (envidias, celos, codicia…) dominan a muchos hombres. Desirée, por su parte, vive en una inocencia casi de bebé, rodeada de pollos, cerdos y otros animales de granja. Aparece, también, como personaje secundario el doctor Pascal Rougon (hijo de Pierre y tío de los muchachos). 
Germinal es la novela más conocida y leída de Balzac. En un pequeño pueblo minero del norte francés, los mineros organizan una huelga indefinida para exigir mejoras salariales y de trabajo, pues niños y adultos hacen jornadas leoninas en las peligrosas minas. La familia Maheu junto con Etienne son los líderes, e intentan hacer un arreglo con los patrones, pero no es posible. En contraste, los patronos viven en la opulencia ostentosa, regalando sus migajas a los mineros. Los huelguistas animan a otros compañeros a que hagan huelga, y lo logran; la policía protege las minas, que comienzan a ser trabajadas por belgas. En un choque con la policía, en plena confusión, disparan al ser agredidos por los huelguistas y un tiro mata a Toussiant Maheu, líder huelguista. La falta de dinero, las enfermedades y las muertes debilitan a los huelguistas, que capitulan y vuelven al tajo. Sin embargo, ocurre un sabotaje, al inundar la mina, en el que muere el primogénito de Maheu. El abuelo enloquece y asesina a la hija del empresario. Al fin, vuelve la calma y sigue la dura vida, reflejada en la viuda Maheu. 
La bestia humana es otra inquietante y amarga novela de tono más policial. El subjefe de la estación de El Havre, Roubaud, empleado modelo, está  casado con Séverine, huérfana de padre desde la infancia y apadrinada por Grandmorin, presidente de la compañía de ferrocarriles. Roubaud se entera de que su esposa fue violada desde su adolescencia por Grandmorin y decide matarlo. El lugar elegido para el asesinato es un coche de primera clase del tren que cubre el trayecto nocturno entre París y El Harve. Roubaud y Séverine, después de degollarlo, tiran el cuerpo de Grandmorin a las vías y regresan a sus asientos de segunda clase creyendo no haber sido vistos. Pero en ese mismo momento, Jacques Lantier, un maquinista que conoce de vista a Roubaud y su esposa, camina al costado de las vías y, fugazmente, ve el cuerpo de un hombre apuñalando a otro y, junto a él, el cuerpo de una mujer. Durante la investigación del crimen, Lantier se convence de que las personas que vio en el tren eran Roubaud, y Séverine, pero decide no comprometerlos. Los esposos, desesperados por el miedo a ser descubiertos, entablan una relación amistosa con Lantier. Meses más tarde, la investigación se da por concluida y el matrimonio parece encaminarse hacia la felicidad plena. Sin embargo Roubaud, acosado por el remordimiento, cae en la ludopatía, al tiempo que Séverine y Lantier se enamoran y traman el asesinato de Roubaud para librarse de él.
2. RUSIA: DOSTOIEVSKI, TOLSTOI
En la segunda mitad del siglo XIX florece en Rusia la novela realista. Dostoiesvski, Tostói, Gógol, Turgueniev y Chejov son autores de contrastada calidad que dejaron obras profundas y artísticamente logradas. La Rusia zarista, inmersa en aquella época en una sociedad arcaica, dominada por la nobleza territorial y la iglesia, con fuertes agitaciones socio-políticas, de grandes contrastes sociales, ofrece un amplio campo de observación para los novelistas, plasmando en sus obras ese mundo ruso lleno de paradojas y matices. Entran en lo más profundos recovecos de la psique humana y prestan atención a los elementos espirituales, mostrando críticamente la realidad social en toda su amplitud.
2.1. Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 – San Petesburgo, 1881)
Este gran novelista ruso tuvo una vida muy azarosa e intensa. Su madre murió pronto, por la tuberculosis, dejando  un vacío emocional en Fiódor y sus hermanos; padre, médico y autoritario, murió pronto, deprimido y alcoholizado; al futuro escritor no pareció molestarle mucho, pues lo odiaba. Estudió en un establecimiento militar, de donde se graduó como alférez ingeniero de campo. Fue procesado en 1849, junto con otros amigos intelectuales, por conspiración contra la autoridad del zar, aunque nada era cierto. Se le condenó a muerte, y ya en el patio de fusilamientos se le conmutó la pena por cinco años de trabajos forzados en Siberia en condiciones inhumanas. Su epilepsia, que le hizo sufrir bastante, se vio agravada por estos acontecimientos. Fue indultado y reingresó en el ejército, destinado en la actual Kazajistán. Abandonó el oficio militar definitivamente y se dedicó a la escritura, con alternancia entre éxitos y fracasos. Se casó con la viuda de un compañero de pena en Siberia; luego se casó con su taquígrafa, Anna Snítkina, con la que tuvo varios hijos. Sufrió destierro en varias ocasiones; vivió una temporada en Europa (Alemania, Suiza, Italia). Vivió entre reveses económicos, agravados por cierta tendencia ludópata. Entre todo esto, nos dejó un conjunto de novelas de profunda y sabia escritura. Tras algunos bandazos, se forjó una ideología conservadora, pacifista, muy religiosa, rusófila sin ser nacionalista y atento a las desigualdades sociales. Veamos algunas de sus obras.
Humillados y ofendidos recrea la sociedad rusa de San Petersburgo. El escritor y narrador de la obra, Iván Petrovitch, enamorado de Natalia Nicolaievna, pero a su vez enamorada de otro, por lo que su padre la maldice y expulsa, relata no sólo su vida, sino la de Pedro Valkovski, un príncipe cínico y egoísta, la huérfana Elena (que acaba por morir muy joven de epilespsia), la rica heredera Catalina Fiorodovna y Nicolai Sergueitch Ikmeniev, padre de Natalia. Los sentimientos humanos, las ideas religiosas, el espíritu compasivo de unos, chocan con la codicia tramposa de otros; también la muerte tiene su papel, como espejo donde se refleja la auténtica valía humana de cada uno de ellos. 
El Idiota novela la historia del príncipe Lev Nikoláievich Myshkin, el cual, al igual que Dostoyevski, sufre de epilepsia.[ ]Pasa su infancia en Suiza por el tratamiento. Cuando vuelve a San Petersburgo contacta con la familia del general Iván Fiódorovich Yepanchín, su esposa Lizaveta Prokófievna Yepanchiná, y sus hijas Aleksandra, Adelaida y Aglaya Ivánovna; son parientes lejanos. El príncipe relata su estadía en una pequeña aldea Suiza, su amor por los niños y su compasión por los necesitados. Ama a Aglaya y es correspondido, pero el deseo del príncipe de ayudar a la calculadora Nastasia rompe la relación. Aglaya contrae un matrimonio sin amor y Nastasia es asesinada por su propio marido, harto de sus humillaciones. Myshkin, muy deteriorado, vuelve a Suiza, a una casa de reposo. Los demás le llaman el idiota porque se ríen de él, pero el joven noble sólo busca y da bondad y compasión.
 En Los hermanos Karamazov se plantea un conflicto entre un padre, Fiódor Pávlovich Karamázov, un hombre ridículo y oportunista de 55 años que tiene tres hijos de dos matrimonios. Se rumorea que tiene también un cuarto hijo ilegítimo, Pável Fiódorovich Smerdiakov, a quien contrata como sirviente. Como Fiódor nunca manifestó interés por ninguno de sus hijos, éstos crecieron apartados tanto de él como entre sí. Dmitri, el mayor, discute y amenaza a su padre con la muerte por Agrafena, una Jezebel moderna; y la herencia en disputa. Iván, el primer hijo de la segunda esposa, odia a su padre; es un racionalista ateo que acaba trastornado por el sentimiento de culpabilidad moral por el parricidio de su padre, está enamorado de Katerina, la prometida de su hermano mayor. Alekséi es el hijo pequeño, novicio en el monasterio local, bajo la dirección del monje santón Zosima. De Pável Fiódorovich Smerdiakov se rumorea que es hijo ilegítimo de Fiódor, para quien trabaja como sirviente y cocinero; siente una especial admiración por Iván y comparte su ateísmo; le confiesa que fue él, y no Dmitri, el asesino de Fiódor. 
Crimen y castigo es la novela más universal de Dostoievski, ello gracias a su profundidad psicológica, y al análisis certero de una sociedad y unas personas que, cuando pierden la guía moral, naufragan. La historia narra la vida de Rodión Raskólnikov, un estudiante en la capital de la Rusia Imperial, San Petersburgo. Su vida es humilde y frustrante por la miseria. Se endeuda con una vil y egoísta anciana, la cual ejerce el oficio de prestamista. El joven estudiante, tras muchos debates internos, asesina a la anciana, no con el fin de robarle –regala a una familia desconocida todo su dinero para que entierren al padre–, sino por considerarla un ser humano inútil y parasitario. Raskólnikov se autojustifica moralmente pensando que es un hombre superior, en cuyo caso no ha de sentir ningún tipo de arrepentimiento por su acción. Su evolución psicológica y moral le harán ver lo equivocado de su planteamiento. El joven se entrega a la autoridades aun cuando no existe ninguna prueba contra él y un inocente se ha declarado culpable, víctima de las presiones policiales. Es enviado a las cárceles en Siberia para cumplir su condena y Sonia (prostituta moralmente muy íntegra) se va con él a acompañarlo al presidio, en donde Raskólnikov se da cuenta de que la ama y que quiere terminar su condena para vivir junto a ella. Abdocia, su hermana, logra rechazar el cínico Arcadio Ivánovich Svidrigáilov y se casa con el mejor amigo de su hermano, Dimitri Razumijin. Vemos cómo el sufrimiento moral para purgar egoísmos tiene su recompensa existencial.
El estilo de Dostoienski es directo, preciso y muy elaborado. Profundiza en la mente de sus personajes y nos expone las luces y sombras del alma humana. La bondad tiende a sobreponerse sobre la estulticia y la injustica humanas, demasiado frecuentes.

 

2.2. León Tolstói (Yásnaya Poliana, Rusia ,1828 –Astápovo (ahora Lev Tolstói), 1910)
Noble y rico, este príncipe ruso es uno de los grandes novelistas realistas de la novela realista. Su vida fue agitada; en San Petersburgo contrajo deudas de juego; luego se alistó al ejército y participó en la Guerra de Crimea; pensador y ensayista, desarrolló un pensamiento profundamente religioso cristano, anarquista y pacifista; ya anciano, quiso donar sus extensas posesiones a sus campesinos. Ante la oposición familiar, se separó de su mujer Sofía Behrs (con quien había tenido trece hijos) y huyó en tren, y le alcanzó la muerte en la estación de Astápovo.
Guerra y paz es una de sus más importantes novelas. La trama se desarrolla de 1805 a 1815, durante la invasión napoleónica de Rusia siguiendo la historia entrelazada de cuatro familias nobles: a familia Bezújov (esencialmente Pierre), la familia Bolkonsky (el viejo príncipe Nikolái Andréievich, el príncipe Andréi, la princesa María), la familia Rostov (el conde Iliá Andréievich, Natasha, Nikolái) y laa familia Kuraguin (Elena y Anatoly). También aparecen los personajes históricos Napoleón I, el emperador ruso Alejandro I y el general Kutúzov. La trama se mueve en torno a las acciones y sentimientos del príncipe Andréi, inteligente y erudito aunque descontento, y enamorado de Natasha; el conde Pierre Bezújov, el heredero de una fortuna vasta y amigo del príncipe Andréi; es masón y tiene inquietudes intelectuales; y la condesa Natasha Rostova, una joven bellísima y simpática, de una familia con muchas deudas. Tolstoi hace un prólogo con la batalla de Austerlitz, la guerra de Rusia de 1812 y la derrota de los ejércitos franceses después de la ocupación de Moscú; la paz postnapoleónica cierra la obra. Entremedio, quedan plasmados la vida de la alta sociedad rusa, con sus bailes y sus reuniones sociales buscando marido o amistades de conveniencia para solventar los problemas venideros, pues todos intuyen que la invasión francesa acarreará. Tolstói vierte abundantemente sus propias opiniones sobre la historia, la guerra, la filosofía y la religión.
Ana Karenina es la otra gran novela de Tolstói. La protagonista que da título a la obra es la noble, bella y frívola Ana Karénina. Está casada con Alekséi Karenin y tienen un hijo, Seriozha, pero se enamora de Vronsky, con quien tiene una hija, Ana. Lyovin vive tranquilo en su granja rural y al fin se casa con Kitty, cuñada de Ana. Anna y Vronsky viajan a Europa y allí tratan de ser aceptados por la sociedad pese a no ser esposos, pero no logran relacionarse con los rusos residentes en el extranjero al no estar casados, cayendo en el aburrimiento y el tedio. Vuelven a San Petersburgo, pero ella es rechazada; se van a vivir al campo, en la casa familiar de Vronsky, pero Anna no logra ser feliz a pesar de la riqueza y la ostentación en la que vive y establecerse en la vasta finca familiar de éste. Los celos, infundados, la corroen. De vuelta a Moscú, ella se suicida y Vronsky se va voluntario a la guerra de Serbia contra Turquía. La obra se cierra con la vida campestre y feliz de Lyovin (más o menos identificable con Tolstói) y su esposa Kitty; perfecciona su espíritu con la bondad y la simplicidad de la existencia en plena naturaleza.
Tolstoi crea complejas y sutiles arquitecturas narrativas. Sus personajes son muy plásticos e impactantes. Escribe con naturalidad y precisión, llevando al lector a un mundo ruso con claroscuros chocantes antes de la revolución bolchevique.
3. INGLATERRA: CHARLES DICKENS (Portsmouth, Inglaterra, 1812 – Gads Hill Place, 1870)
Charles Dickens es el mejor novelista inglés del realismo. Tuvo una infancia dura: su padre ingresó en la cárcel por deudas, y allí vivía con toda su familia, excepto el joven Charles que, a los doce años, comenzó a trabajar doce horas diarias por un sueldo ridículo de subsistencia en una fábrica de betún para calzado. Su formación es autodidacta. Luego ejerció de pasante en un despacho; ejerció otros trabajos en imprentas y editoriales, hasta acabar en el periodismo. Se casó y tuvo diez hijos, aunque se divorció en 1558, dos años después de comprar la casa donde vivió hasta el final de su vida. Se salvó de milagro en un grave accidente de ferrocarril, aunque le quedaron secuelas. Daba conferencias por Inglaterra y Estados Unidos y realizó el correspondiente viaje a Francia e Italia. Murió de una apoplejía en la cima de su popularidad.
Oliver Twist es un pequeño huérfano que ha perdido a ambos padres. Pasa sus primeros años en el asilo de la señora Mann, donde pasa mucha hambre. Los niños deciden entonces jugar a quién de ellos pedirá más comida y Oliver resulta ser el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración normal, se dirige al director del orfanato y le pide más comida. Debido a este episodio es tachado de problemático por el Sr. Bumble, el bedel y el director, quien lo ofrece como aprendiz a cualquiera que lo quiera contratar. Así, Oliver se convierte en aprendiz del enterrador Sowerberry; sin embargo, se pelea con un empleado del enterrador y decide escapar a Londres. En las afueras de la ciudad, cansado y hambriento, conoce a Jack Dawkins, quien le ofrece un lugar donde hospedarse en Londres. Lleno de inocencia, Oliver se ve inmerso en el mundo del hampa londinense y se encuentra en medio de una banda de chicos carteristas, dirigida por el malvado Fagin. Un anciano de su bloque de vivienda lo acusa de un robo que no ha cometido, pero resulta que ese señor es el único pariente vivo de Oliver, que recibirá la herencia y abandona la pobreza. Londres es descrito como una sucesión de laberínticas calles y callejones, patios por lo que Oliver es arrastrado, y en los que percibe la pobreza, la suciedad o la delincuencia. En esa ciudad, conoce a una mujer llamada Nancy, quien se gana la vida en la calle.
David Copperfield es su novela más autobiográfica. David Copperfield cuenta su propia vida, desde su nacimiento hasta su edad madura, y de aquellos que le rodearon, para bien o para mal. Inicia el día en que nació, cuando su padre ya había fallecido. Clara era el nombre de su madre, y el de su niñera también, aunque ésta es llamada en todo el relato por su nombre familiar Pegotty. Clara se vuelve a casar cuando Copperfield tiene alrededor de siete años, con el Señor Murdstone, un tipo severo; luego lo envían a vivir una temporada con la familia de Pegotty, unos humildes pescadores que viven en un barco. Cuando regresa a su casa, queda evidenciado que un niño no cabía dentro de aquel sistema, un día David muerde a Murdstone, este le castiga y le envía a una escuela lejos de su madre. Dicha escuela es dirigida por Mr. Creakle, un tipo déspota cuyo sistema de educación eran las tundas a sus alumnos. Clara es infeliz y fallece algunos meses después, seguida por su recién nacido hijo. David queda abandonado a su suerte desde entonces, ya no vuelve a la escuela. Su padrastro lo envía trabajar a un negocio del que es socio. Es alojado cerca de su trabajo por la familia Micawber, cuyas penalidades económicas David comparte por algún tiempo. Pronto se escapa en busca de su tía abuela Betsy Trotwood, en una lastimera travesía. Asiste a la escuela por un tiempo; luego trabaja como aprendiz de procurador, donde conoce a la hija de su empleador, Dora Spenlow, de quien se enamora. Se casa con ella, pero poco tiempo después esta se enferma, y comprende que fue un error casarse. David se da cuenta de que siempre estuvo enamorado de Agnes  se casan y deja la profesión de abogado para ser escritor.
Grandes esperanzas es otra gran creación de dickeniana. Philip Pirrip, mejor conocido como “Pip”, un niño que vive con su hermana y su cuñado después de la muerte de sus padres, conoce a un viejo convicto que había escapado de un barco-prisión mientras visitaba la tumba de sus progenitores, y le ayuda con comida y ropas. Después de dos años, Pip es mandado a la casa de la Señorita Havisham, una mujer de mediana edad, para que pueda jugar cartas y entretenerla. Allí el joven Pip conoció a Estella, de quien se enamora. Lo  preparan para trabajar como un herrero, tal cual como su cuñado, Joe. Un anónimo benefactor le paga una estancia en Londres para convertirse en caballero. Una noche lo visitó un viejo en la habitación, el cual se presentó como Abel Magwitch, al cual Pip reconoció en el acto: el viejo convicto que había visto en el cementerio cuando era un niño. Pip se aterró aún más cuando sospechó toda la verdad. Abel Magwitch era su benefactor. Con el tiempo Magwitch tenía que dejar Inglaterra ya que su vida peligraba, Compeyson (el otro convicto con quien Abel estaba peleando cuando Pip era niño) lo estaba buscando por toda la ciudad. Herbert y Pip planearon la huida a través de un barco, pero fracasan. Finalmente Abel Magwitch fue sentenciado a la horca, aunque no muere sentenciado. Pip regresa a su pueblo, tras haber recibido la visita reciente de Joe. Allí se lleva una gran sorpresa: Joe y Biddy (chica que le había gustado mucho) se habían casado y, además, habían tenido un niño llamado como él (Pip) y una niña. Decide ir a la antigua casa de la Señora Havisham y allí, se encontró por casualidad con Estella, ya viuda; reconocen su amor. Lo último que se sabe de Pip es que se encuentra en Barbados viviendo al estilo inglés.
Cuento de Navidad es un relato corto, pero intenso y emotivo. El protagonista es el señor Ebenezer Scrooge, un hombre avaro y tacaño que no celebra la fiesta de Navidad a causa de su solitaria vida y su adicción al trabajo. No le importan los demás, ni siquiera su empleado Bob Cratchit. Una noche, en víspera de Navidad, Scrooge recibe la visita de un fantasma que resulta ser el de su mejor amigo y socio Jacob Marley, muerto siete años antes del inicio de la historia. Le anuncia la visita de tres espíritus de la Navidad, que le darán la última oportunidad de salvarse. Scrooge no se asusta y desafía la predicción. El Fantasma de la Navidad Pasada, que irradia luz y que parece un niño, le muestra a su sobrino, Fred, hijo de su hermana difunta. El chico se había vuelto rico y ya no le importaba la Navidad. Luego llega el Fantasma de las Navidades del Presente que le hace ver al avaro la actual situación de la familia de su empleado Bob Cratchit, que a pesar de su pobreza y de la enfermedad de su hijo Tim, celebra la navidad. El Fantasma de la Navidad Futura, mudo y de carácter sombrío, le muestra lo más desgarrador: el destino infernal de los avaros. Horrorizado, Scrooge intenta convencer al espíritu de que está dispuesto a cambiar si le invierte el destino. Al final, el avaro despierta de su pesadilla y se convierte en un hombre generoso y amable, especialmente con Cratchit y su hijo enfermo.
Con un alto dominio del lenguaje y de las situaciones narrativas, Dickens legó a la posteridad profundas novelas llenas de verdad y con un sentido moral.
5.4. NORTEAMÉRICA: EDGAR ALLAN POE (Boston, EEUU, 1809 – Baltimore, 1849) 
Poe es más romántico que realista por su cronología, aunque por sus temas, estilo y tratamiento, es precursor del realismo. Escribió poesía (es muy conocido ”El cuervo”, poema dialogado entre el poeta y el ave en el que reflexiona sobre la escritura literaria, la autoconciencia artística y la necesidad del trabajo consciente para lograr la perfección), ensayos, una novela bastantes relatos cortos. Su vida está llena de paradojas y misterios, como ocurre en muchos de sus cuentos. Huérfano de niño, fue recogido por una familia acaudalada, pero acabaron a mal. Pasó por la academia militar de West Point, por la universidad de Virginia, etc., pero no logró terminar sus estudios ni encontrar una profesión estable. Se dedicó al periodismo, pero por diversas razones, abandonaba sus trabajos. Se casó en 1835 con una prima (Virginia, 13 años) cuando alcanzó los 26 años; no tuvieron hijos y ella murió de tuberculosis en 1847; Poe se sumió en la desesperación y el abatimiento. Su carácter era inestable, y pasaba de creerse una persona talentosa y genial a sumirse en la agonía del alcohol, sobre todo tras la muerte de su esposa. Fue muy conocido en vida, igualmente alabado y despreciado como escritor. Fue recogido por un amigo cuando deambulaba, como enajenado, con ropa ajena, por las calles de Baltimore. Los informes médicos, la autopsia y el certificado de defunción desaparecieron.
Poe es autor de una única novela: La narración de Arthur Gordon Pym (1838). Se trata de un relato de aventuras marineras de tipo episódico, centrado en su intrépido protagonista; se encuentran ecos  del holandés errante, Robinson Crusoe, etc. El texto tiene muchos detalles macabros y acaba con un final ambiguo y confuso, pues parece que el protagonista muere, aunque es acogido por una figura humana gigante blanca como la nieve.
Sus cuentos le han proporcionado prestigio y fama. El escritor argentino Julio Cortázar, su principal traductor al español, ordena sus cuentos  por temas: de terror; sobrenaturales; metafísicos; analíticos; de anticipación y retrospección; paisajísticos; y grotescos y satíricos.
a) Cuentos macabros, de terror o góticos: “El gato negro”. Es la parte de su obra más conocida y propiamente genuina]; compatibiliza lo gótico con la plausibilidad psicológica, logrando elevar el género a la categoría de gran arte. Otros relatos célebres son “El barril de amontillado“, “El pozo y el péndulo“, “La caída de la casa Usher“, “Ligeia“, “Manuscrito encontrado en una botella” y “Un descenso al Maelstrom” etc. Tienen un contenido onírico, simbólico, de terror cerebral, asociado hacia ciertas manifestaciones sádicas (que Poe, al parecer, manifestó). Se ha asociado estos cuentos con la corriente del “romanticismo oscuro”.
b)Detectivescos: “Los crímenes de la calle Morgue”. Poe igualmente dio origen al relato de detectives por medio de sus cuentos analíticos y de misterio: “La carta robada“, “Los crímenes de la calle Morgue“, “El escarabajo de oro” y “El misterio de Marie Rogêt“. Su técnica narrativa hace que nos sintamos detectives y que participemos, con cierto vértigo, de descubrimientos desagradables que conducen al asesino. 
c) De ciencia-ficción: “Von Kempelen y su descubrimiento”. El bostoniano dio asimismo un significativo impulso al género emergente de la ciencia-ficción, respondiendo así a los recientes avances científicos y tecnológicos, como el globo aerostático, en su cuento “El camelo del globo”; otros cuentos de este grupo son “Von Kempelen y su descubrimiento”, []La verdad en el caso del Sr. Valdemar“, “Manuscrito hallado en una botella“… 
d) Satíricos y poéticos: “Metzengerstein”. El escritor dedicó asimismo muchos relatos a la sátira, al humor e incluso la mistificación humorística (patraña). Para crear el efecto cómico, solía servirse de la ironía y la extravagancia absurda, en un intento de poner coto al conformismo ideológico del lector. Así, “Metzengerstein“, su primer cuento publicado, La sátira en cuentos como “El timo considerado como una de las ciencias exactas”, “El hombre de negocios” o “Los anteojos” se transforma en desprecio.
Mención aparte merecen sus relatos de corte poético y metafísico, muchos de ellos auténticos poemas en prosa, de acendradas virtudes estéticas: “La conversación de Eiros y Charmion“, “El coloquio de Monos y Una“, “El alce”, “La isla del hada”, “Silencio”, “Sombra”, etc.
“El cuervo” (1845)
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos.  Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (4). El movimiento romántico

TEMA 4. EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO
1. Lírica romántica: Lord Byron, W. Goethe, J. Keats
2. Novela histórica: Walter Scott
3. Textos para el análisis de Byron y Keats
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1. LÍRICA ROMÁNTICA: LORD BYRON, GOETHE, KEATS
1.1. Caracterización del Romanticismo
Se entiende por Romanticismo el movimiento cultural, ideológico y social que se extiende por Europa en la primera mitad del siglo XIX; supuso una ruptura con los supuestos del racionalismo y de la ilustración del siglo XVIII, al tiempo que reivindican la libertad individual y el valor de los sentimientos en todos los órdenes de la vida, no sólo en el creativo. Sus rasgos definitorios son los siguientes:
+La filosofía dominante es el idealismo (sobre todo, alemán), de Schelling, Fitche y Hegel: las ideas existen y rigen la realidad; también se denomina inmaterialismo; niega la existencia de las cosas mismas, sin estar ligadas a la conciencia humana.
+Indagan individualmente en su mundo emocional interior, más allá de lo que la razón pueda explicar. De ahí que los sentimientos, la fantasía, la imaginación, el instinto y la libertad sean las líneas rectoras de su actitud existencial y artística. Ante la falta de soluciones, esto les suele llevar a un estado de angustia, malestar y desengaño melancólico, lo que se llamó “mal del siglo”.
+Está asociado al liberalismo, pensamiento político que defiende las libertades individuales, la soberanía popular, la instauración de derechos básicos humanos y el recorte del poder del Estado. Tiene que ver con la ascensión de la burguesía como clase social dominante (en lo económico y lo político) y la aparición del proletariado a raíz de la revolución industrial.
1.2.  Notas definitorias de la literatura romántica
El espíritu romántico se acomodó muy bien a la literatura (también a la pintura y la música), cuyas notas dominantes son las siguientes:
*Libertad creativa: se rechaza el “canon” anterior y se deja a un lado las normas clásicas aristotélicas. Cada artista ha de buscar su propio molde artístico según su genio, no según las normas o reglas heredadas.
*Individualismo: El “yo” del artista (poeta, normalmente) es exaltado y pasa a ser el foco temático de la obra literaria. El subjetivismo se eleva a constante creativa.
*Reivindicación de la naturaleza, apreciada como algo más que un elemento decorativo. Seleccionan los paisajes y elementos naturales que mejor se avienen con su estado anímico.
*Deseo de evasión (en el espacio y el tiempo), provocado por la insatisfacción y amargura con la realidad cotidiana en la que se desenvuelven, en la que no realizan sus anhelos.
*Reivindicación de lo propio y característico de cada cultura; de aquí surgen los nacionalismos y la atención a la historia nacional.
*Se cultivan los tres géneros literarios: narrativa (en prosa y poesía), teatro y, sobre todo, poesía.
1.3. George Gordon, lord Byron (Londres, 1788- Grecia, 1824) 
La vida de este escritor inglés es la mejor imagen del Romanticismo: amores turbulentos y oscuros, viajero incansable (estuvo en España, donde rechazó la invasión francesa), defensor de la libertad de los pueblos y de las personas, aventurero y luchador por causas revolucionarios. De hecho, murió (aunque no en el campo de batalla) en Grecia, donde participaba en la guerra griega contra la dominación otomana. Padecía una cojera innata y cierta propensión a la enfermedad, lo que superó con gran tenacidad y espíritu temerario; algunos piensan que padecía bipolaridad. Poseía una notable capacidad de trabajo, lo que explica la larga lista de obras que publicó y su influjo en otros escritores románticos europeos.
Don Juan es su obra más conocida. Se trata de un largo poema inacabado basado en la figura del seductor español. La obra comienza en Sevilla, donde nació el conquistador, en un tiempo indeterminado; tras una primera seducción se aleja de su ciudad y, con su criado,  viaja por Turquía, Rusia e Inglaterra, donde va coleccionando mujeres que lo seducen a él en situaciones más o menos cortesanas. La última de la que se enamora es la duquesa de Fitz-Fulke. El conjunto del poema es satírico, con un fondo irónicamente épico. Contiene una crítica social dentro del marco romántico. 
El Corsario es un poema que cuenta la vida del pirata Conrado, valiente y generoso; libera a esclavos y lucha contra tiranos; su destino hace que su mujer se suicide y él mismo, desesperado, desaparece del mapa, quedando en el aire su situación ¿muerto, retirado a un lugar solitario? 
El drama Sardanapalus tuvo bastante éxito; narra el trágico fin de este legendario rey de Asiria, que, vio escapar su poder a consecuencia de una conspiración; ante el fin inminente, eligió arrojarse en compañía de su favorita, Myrrha, una esclava, a las llamas de una gigantesca hoguera. 
Su poesía refleja muy bien el espíritu romántico en sus aspectos de rebeldía y disconformidad, seguido de una cierta melancólica decepción. Es muy representativo de ello una de sus últimas composiciones “Al cumplir mis treinta y seis años”, donde cierra el poema con estos emotivos versos en los que se aprecia la llegada de la muerte: 
¡Calma, corazón, ten calma!
¿A qué lates, si no abates
ya ni alegras a otra alma?
¿A qué lates?

Mi vida, verde parral,
dio ya su fruto y su flor,
amarillea, otoñal,
sin amor.

Más no pongamos mal ceño!
¡No pensemos, no pensemos!
Démonos al alto empeño
que tenemos.

Mira: Armas, banderas, campo
de batalla, y la victoria,
y Grecia. ¿No vale un lampo
de esta gloria?

¡Despierta! A Hélade no toques,
Ya Hélade despierta está.
Invócate a ti. No invoques
más allá

Viejo volcán enfriado
es mi llama; al firmamento
alza su ardor apagado.
¡Ah momento!

Temor y esperanza mueren.
Dolor y placer huyeron.
Ni me curan ni me hieren.
No son. Fueron.

¿A qué vivir, correr suerte,
si la juventud tu sien
ya no adorna? He aquí tu
muerte.

Y está bien.
Tras tanta palabra dicha,
el silencio. Es lo mejor.
En el silencio ¿no hay dicha?
y hay valor.

Lo que tantos han hallado
buscar ahora para ti:
una tumba de soldado.
Y hela aquí.

Todo cansa todo pasa.
Una mirada hacia atrás,
y marchémonos a casa.
Allí hay paz. 
1.4. Johann Wolfgang Goethe (Fráncfurt, Alemania,1767 – Weimar, 1832)
Es el más importante poeta romántico alemán. Hombre muy inteligente y culto, estudió derecho, aunque no lo ejerció. Toda su vida adulta fue consejero del príncipe Carlos Augusto, duque de Weimar (capital de un ducado alemán). Participó en el movimiento romántico alemán “Sturm und Drang” (“Tempestad y Empuje”). Un viaje de dos años a Italia, en el que estudió a fondo la cultura latina y la italiana, fue decisivo en sus concepciones artísticas. Abandonó los postulados románticos y abrazó el clasicismo armónico, bello y marmóreo.
De su etapa decididamente romántica (1767-1785) se recuerda Las desventuras del joven Werther; novela epistolar, recoge las angustias amorosas del joven del mismo nombre, que acaba por suicidarse ante su fracaso amoroso por Lotte, que estaba prometida y se casa con Albert. 
En su segundo ciclo creativo, más clásico, marcado por su viaje a Italia, escribe piezas teatrales como Ifigenia en Táuride, recreación de la obra de Eurípides; Ifigenia ayuda a su hermano Orestes a matar a su madre y a su amante; luego, han de llevar una estatua de la diosa Artemisa al Ática; Orestes recupera el trono de su padre en Micenas. Un poemario importante es Elegías romanas; diversos poemas cantan a la vida, al deseo de felicidad, y lamentan los momentos de desesperación, superables por el amor y la belleza.
La etapa final de Goethe (1806-1832) viene marcada por obras como la novela Las afinidades electivas, donde la pareja de Eduard y Charlotte ve alterado su mundo previsible con la llegada del capitán y de Ottilie, una joven bella relacionada familiarmente con Charlotte. La pasión que surge entre ésta y Eduard altera radicalmente las convenciones sociales impuestas y amenaza con la destrucción del orden previsto, pues es incontrolable. La melancolía, ese mal tan romántico, hace que primero muera ella y luego él. También escribió un texto autobiográfico profundo, denso y bello, Viajes italianos; está lleno de descripciones minuciosas de todo lo que vio y contempló (paisajes, edificios, campiña, ciudades, museos llenos de magníficas obras de arte), pues era un gran admirador de Italia. También posee carácter autobiográfico Poesía y verdad. Sin embargo, su obra más perdurable es el drama Fausto, cuya composición le llevó muchos años; el doctor Fausto hace un pacto con el diablo, Mefistóteles, que le concede una segunda vida y sus servicios para que Fausto adquiera todo el conocimiento y experiencias que desee a cambio de que, al final, le entregue su alma; sin embargo, un coro de ángeles, in extremis, salvan al doctor de ir a los infiernos.
Dos poemas, “La violeta” y “Elegías romanas, VII”, nos dan la medida de su enorme talento:
La violeta

En la pradera una violeta había
encorvada y perdida entre la yerba,
con todo y ser una gentil violeta.
Una linda pastora,
con leve paso y desenfado alegre,
llegó cruzando por el prado verde,
y este canto se escapa de su boca:

-¡Ay! Si yo fuera -la violeta dice-
la flor más bella de las flores todas…,
pero tan solo una violeta soy,
¡condenada a morir sobre el corpiño
de una muchacha loca!
¡Ah, mi reinado es breve en demasía;
tan solo un cuarto de hora!
En tanto que cantaba, la doncella,
sin fijarse en la pobre violetilla,
hollóla con sus pies hasta aplastarla.

Y al sucumbir, pensó la florecilla,
todavía con orgullo:
-Es ella, al menos,
quien la muerte me da con sus pies lindos,
no me ha sido del todo el sino adverso.
Elegías Romanas, VII

 

¡Qué contento me siento en Roma! Recuerdo los tiempos,

allá en el norte, en que me rodeaba un día gris,

turbio y duro el cielo pesaba sobre mi cabeza,

el mundo sin forma y sin color yacía exhausto,

y yo sobre mi yo, caía en la contemplación

de los senderos lúgubres del espíritu insatisfecho.

Ahora alumbra mi frente el resplandor del claro éter,

el dios Febo  convoca las formas y los colores.

La claridad de los astros resplandece en la noche

y resuenan suaves canciones, aquí la luna

me alumbra con más claridad que el sol del día nórdico.

¡Qué dicha para un mortal! ¿Sueño? ¿Me has recibido

en tu casa de ambrosía, Júpiter, padre y anfitrión?

Ay, yazgo aquí y tiendo a tus rodillas mis manos

implorantes. ¡Escúchame, oh Júpiter Xenius!

No sé cómo llegué hasta aquí. Tomó Hebe

al peregrino y me introdujo a tus umbrales.

¿Le ordenaste que bajara y llevara al héroe hasta ti?

¿Se equivocó la bella? ¡Perdón! Deja que saque provecho

de ese error. Y tu hija Fortuna también reparte

los grandiosos dones, como una muchacha, conforme a su capricho.

¿O no eres el dios de la hospitalidad? ¡No arrojes

entonces al amigable huésped de tu Olimpo, no lo lances

de nuevo a la tierra! “¡Poeta! ¿Adónde crees que subes?”

¡Perdóname! La colina del Capitolio  es tu segundo Olimpo.

Tolera mi presencia aquí, Júpiter, que ya más tarde

Hermes me hará descender con lentitud al Orco,

pasando por el monumento de Cestius.
1.5. John Keats (Londres, 1795 – 1821)
Huérfano de padre desde niño, Keats encontró en la casa de una de sus abuelas una buena escuela; antes de los quince años ya estaba empapado de clásicos y traducía a Virgilio. Realizó estudios de cirujano en la primera década del 1800. John dedicó cada vez más y más tiempo al estudio de la literatura y, aunque se graduó en Farmacia, sólo ejerció dos años, tras los cuales se entregó por completo a la poesía. Tras finalizar su poema épico Endymion, mal recibido por la crítica, como antes lo había hecho con sus Poemas,  lo que le afectó negativamente, Keats inició un viaje por Escocia e Irlanda. Viajó a Italia en busca de un clima más benigno, pero murió en febrero de 1821, al lado de la romana plaza de España.
En honor a su amigo, Shelley, otro gran poeta romántico inglés, escribió su poema Adonaïs, del que ofrecemos las tres primeras estrofas:
I
Murió Adonais y por su muerte lloro.
Llorad por Adonais, aunque las lágrimas
no deshagan la escarcha que les cubre.
Y tú, su hora fatal, la que, entre todas,
fuiste elegida para nuestro daño,
despierta a tus oscuras compañeras,
muéstrales tu tristeza y di: conmigo
murió Adonais, y en tanto que el futuro
a olvidar al pasado no se atreva,
perdurarán su fama y su destino
como una luz y un eco eternamente.

II

Oh poderosa madre, ¿dónde estabas
cuando él murió, cuando cayó tu hijo
bajo las flechas que lo oscuro cruzan?
¿En dónde estaba la perdida Urania,
cuando él murió?… Con sus velados ojos
permanecía atenta entre los Ecos,
allá en su Edén… De nuevo vida daba
alguien, con suave y amoroso aliento,
a todas las marchitas melodías,
con las que, como flores que se mofan
del sepulto cadáver, adornaba
el futuro volumen de la muerte.

III

Llora por Adonais puesto que ha muerto.
Oh madre melancólica, despierta,
despierta y vela y llora todavía.
Apaga cerca de su ardiente lecho
tus encendidas lágrimas y deja
que tu clamante corazón, lo mismo
que el suyo, guarde un impasible sueño.
El cayó ya en el hueco a donde todo
cuanto hermoso y noble descendiera.
No sueñes, ay, que el amoroso abismo
te lo devuelva al aire de la vida.
Su muda voz la devoró la muerte,
que ahora se ríe al vernos sin consuelo.

 

El cuerpo de Keats está enterrado en el cementerio protestante de Roma; sobre su lápida, según quería que fuera su epitafio, se lee «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua».
En su corta vida, Keats compuso dos poemas mitológicos: Endimión e Hiperión. Endimión es un pastor amado por Selena, la deidad de la luna, que le corresponde. El chico baja al inframundo y sube al monte Olimpo en busca de su amada y un conjunto de odas de extrema calidad y perfección. Hiperión a veces se indentifica con un titán, a veces con el dios de la observación, pues mora en las alturas; los titanes son dioses previos a los del Olimpo griego. Keats cuenta la caída de estos formidables seres, aunque Hiperión conserva su poder en su palacio; la contemplación de la divinidad Mnemosine lo deifica por completo; el poema se interrumpe abruptamente.
Sus odas son más célebres y reflejan los sentimientos de un poeta que quería fundirse en las cosas y poetizarlas, lo que él llamaba “capacidad negativa”, es decir, olvidarse de sí mismo y vehiculizar la expresión poética de la multiforme realidad. Son piezas clásicas de la literatura inglesa, que aparecieron en el tercero y mejor de sus libros, Lamia, Isabella, la víspera de santa Inés y otros poemas (1820). Se trata de un tributo a una diosa que, aparentemente, no tuvo un gran culto en la Grecia Antigua; Keats promete a Psique construirle un santuario. “Oda a una urna griega”, intenta hablar con una urna que descubre en un museo, sorprendido por el misterio suspendido en la eternidad de lo que revela; la urna le responde con las palabras siguientes «la belleza es la verdad, la verdad es belleza, esto es todo… lo que necesitas saber».
Las más conocidas es “Oda a un ruiseñor”, tal vez su mejor poema, que a continuación se ofrece:
Me duele el corazón y aqueja un soñoliento
torpor a mis sentidos, cual si hubiera bebido
cicuta o apurado algún fuerte narcótico
ahora mismo, y me hundiese en el Leteo:
no porque sienta envidia de tu sino feliz,
sino por excesiva ventura en tu ventura,
tú que, Dríada alada de los árboles,
en alguna maraña melodiosa
de los verdes hayales y las sombras sin cuento,
a plena voz le cantas al estío.

¡Oh! ¡Quién me diera un sorbo de vino, largo tiempo
refrescado en la tierra profunda,
sabiendo a Flora y a los campos verdes,
a danza y canción provenzal y a soleada alegría!
¡Quién un vaso me diera del Sur cálido,
colmado de hipocrás rosado y verdadero,
con bullir en su borde de enlazadas burbujas
y mi boca de púrpura teñida;
beber y, sin ser visto, abandonar el mundo
y perderme contigo en las sombras del bosque!

A lo lejos perderme, disiparme, olvidar
lo que entre ramas no supiste nunca:
la fatiga, la fiebre y el enojo de donde,
uno a otro, los hombres, en su gemir, se escuchan,
y sacude el temblor postreras canas tristes;
donde la juventud, flaca y pálida, muere;
donde, sólo al pensar, nos llenan la tristeza
y esas desesperanzas con párpados de plomo;
donde sus ojos claros no guarda la hermosura
sin que, ya al otro día, los nuble un amor nuevo.

¡Perderme lejos, lejos! Pues volaré contigo,
no en el carro de Baco y con sus leopardos,
sino en las invisibles alas de la Poesía,
aunque la mente obtusa vacile y se detenga.
¡Contigo ya! Tierna es la noche
y tal vez en su trono esté la Luna Reina
y, en torno, aquel enjambre de estrellas, de sus Hadas;
pero aquí no hay más luces
que las que exhala el cielo con sus brisas, por ramas
sombrías y senderos serpenteantes, musgosos.

Entre sombras escucho; y si yo tantas veces
casi me enamoré de la apacible Muerte
y le di dulces nombres en versos pensativos,
para que se llevara por los aires mi aliento
tranquilo; más que nunca morir parece amable,
extinguirse sin pena, a medianoche,
en tanto tú derramas toda el alma
en ese arrobamiento.
Cantarías aún, mas ya no te oiría:
para tu canto fúnebre sería tierra y hierba.

Pero tú no naciste para la muerte, ¡oh, pájaro inmortal!
No habrá gentes hambrientas que te humillen;
la voz que oigo esta noche pasajera, fue oída
por el emperador, antaño, y por el rústico;
tal vez el mismo canto llegó al corazón triste
de Ruth, cuando, sintiendo nostalgia de su tierra,
por las extrañas mieses se detuvo, llorando;
el mismo que hechizara a menudo los mágicos
ventanales, abiertos sobre espumas de mares
azarosos, en tierras de hadas y de olvido.

¡De olvido! Esa palabra, como campana, dobla
y me aleja de ti, hacia mis soledades.
¡Adiós! La fantasía no alucina tan bien
como la fama reza, elfo de engaño.
¡Adiós, adiós! Doliente, ya tu himno se apaga
más allá de esos prados, sobre el callado arroyo,
por encima del monte, y luego se sepulta
entre avenidas del vecino valle.
¿Era visión o sueño?
Se fue ya aquella música. ¿Despierto? ¿Estoy dormido?
 
El yo lírico se eleva entre los árboles, con las alas de la palabra poética, para reunirse con el ruiseñor que allí canta; eso le sirve para comparar la naturaleza eterna y transcendental de los ideales con la fugacidad del mundo físico: el poeta, que se siente morir, ansía esa eternidad.
2. NOVELA HISTÓRICA: WATER SCOTT
2.1. La novela histórica y el Romanticismo
La novela se cultivó con intensidad en la Europa romántica, tanto en su faceta sentimental, como en la histórica. Esta última encajaba muy bien con el espíritu de evasión romántica en el tiempo hacia épocas mitificadas, como la Edad Media. Los narradores románticos tomaron personajes medievales y los elevaron a categoría de héroes, apasionados y melodramáticos, como a ellos y a su público lector les gustaba imaginarlos. 
La novela romántica floreció en Francia — René de Chateaubriand (Atala, René), Alejandro Dumas (Los tres mosqueteros), Víctor Hugo (Nuestra Señora de París, Los Miserables)–, en Italia –Alessandro Manzoni (Los novios)–, Rusia –Pushkin (La dama de picas)–, etc. En España, su correlato es Bécquer con sus Leyendas, y E. Gil y Carrasco con El señor de Bembibre.
2.2. Walter Scott (Edimburgo, 1771 – Melrose, Escocia, 1832)
Aunque estudió abogacía, como su padre, se dedicó a la edición de libros y la escritura creativa, tanto en poesía como en prosa. Un ataque de polio lo dejó cojo de por vida, pero no le afectó en su prolífica producción.  Una de sus primeras novelas, muy exitosa, fue Waverley; cuenta la historia de Waverley, personaje con el corazón dividido en las guerras británicas y escocesas en la década de 1740. Su padre fue fiel a los Hannover y luchará en el bando inglés pero fue criado por unos tíos muy escoceses. Hay, además, dos mujeres, la novia inglesa y la patriota escocesa. Cambia dos veces de bando, los ingleses vencen y Waverley es perdonado y se casa con la novia. El tema central de la obra es la historia de Escocia, ya que aparecen escenarios y costumbres de este país en un ambiente verosímil, pues el autor se había documentado. 
Peveril del Piko recrea la vida de dos familias amigas pero de ideas políticas contrarias, alrededor del “Complot papal” que ocurrió en Inglaterra en 1678. El matrimonio entre el hijo de Geofrey Peveril, Julian, y la hija de Major Bridgenorth, Alice, arreglará las cosas tras múltiples y peligrosas aventuras. 
Quentin Durward cuenta la historia del arquero escocés del mismo nombre al servicio del rey francés Luis XI (siglo XV); las peripecias bélicas se mezclan con las sentimentales y, tras lances peligrosos, el soldado alcanza la mano de la noble y rica Isabelle de Croye, que se había refugiado en la corte del rey francés huyendo de un matrimonio impuesto y no deseado.
Su novela más famosa es la histórica Ivanhoe, ambientada en la Inglaterra del siglo XII. Ivanhoe es hijo de sir Cedric, un caudillo sajón, cuyo deseo es restaurar el trono de Inglaterra en la estirpe sajona, aunque en ese momento, Inglaterra está dominada por los normandos. El deseo general era que Ricardo Corazón de León uniera para siempre a los normandos y sajones en un mismo reino, cosa difícil porque el rey ha sido hecho prisionero cuando volvía de las cruzadas. Ivanhoe, tras regresar de la cruzada, entra en un torneo de caballeros en Ashby de la Zouche y oculta su identidad haciéndose llamar «Caballero Desheredado» (su padre lo había desterrado al conocer sus amoríos con lady Rowena), vence a todos sus oponentes, incluso al templario Bois-Guilbert, quien promete vengarse. Al recibir el premio del torneo, descubre a los presentes que es Ivanhoe. En el torneo es herido y luego puesto a los cuidados de la judía Rebeca, que se enamora perdidamente de él, pero él no le presta atención. A su vez, Rebeca es pretendida por el caballero Bois-Guilbert. Ivanhoe lleva su particular cruzada contra Juan Sin Tierra, pérfido hermano de Ricardo, que aprovecha la ausencia de su hermano para gozar del trono. Por eso, recibe la ayuda de Robin de Locksley, el futuro Robin Hood.
4. POEMAS OBJETO DE LECTURA Y ESTUDIO
4.1. POEMAS DE LORD BYRON 
«No volveremos a vagar» 
Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.

Pues así como la espada gasta su vaina,
Y el alma consume el pecho,
Asimismo el corazón debe detenerse a respirar,
E incluso el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
Y los días vuelven demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.
«Camina bella» 
Camina bella, como la noche
De climas despejados y de cielos estrellados,
Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz
Resplandece en su aspecto y en sus ojos,
Enriquecida así por esa tierna luz
Que el cielo niega al vulgar día.

Una sombra de más, un rayo de menos,
Hubieran mermado la gracia inefable
Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,
O ilumina suavemente su rostro,
Donde dulces pensamientos expresan
Cuán pura, cuán adorable es su morada.

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,
Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,
Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan
Y hablan de días vividos con felicidad.
Una mente en paz con todo,
¡Un corazón con inocente amor!
«Oscuridad» 
Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.
«Cuando nos separamos» 
Cuando nos separamos
en silencio y con lágrimas,
con el corazón medio roto,
para apartarnos por años,
tu mejilla se tornó pálida y fría
y tu beso aún más frío…
Aquella hora predijo
en verdad todo este dolor.
El rocío de la mañana
resbaló frío por mi frente
y fue como un anuncio
de lo que ahora siento.

Tus juramentos se han roto
y tu fama ya es muy frágil;
cuando escucho tu nombre
comparto su vergüenza.
Cuando te nombran delante de mí,
un toque lúgubre llega a mi oído
y un estremecimiento me sacude.
¿Por qué te quise tanto?
Aquellos que te conocen bien
no saben que te conocí:
Por mucho, mucho tiempo
habré de arrepentirme de ti
tan hondamente,
que no puedo expresarlo.

En secreto nos encontramos,
y en silencio me lamento
de que tu corazón pueda olvidar
y tu espíritu engañarme.
Si llegara a encontrarte
tras largos años,
¿cómo habría de saludarte?
¡Con silencio y con lágrimas!
 
«En un álbum» 
Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.
4.2. POEMAS DE JOHN KEYTS 
«Oda sobre una urna griega» 
1
Tú todavía inviolada novia del sosiego,
criatura nutrida de silencio y tiempo despacioso,
silvestre narradora que así puedes contar
una historia florida con dulzura mayor que nuestro canto.
¿Qué leyenda orlada de hojas evoca tu figura
con dioses o mortales o con ambos,
en Tempe o en los valles de Arcadia?
¿Qué hombres o qué dioses aparecen? ¿Qué rebeldes doncellas?
¿Qué loca persecución? ¿Quién lucha por huir?
¿Qué caramillos y panderos? ¿Qué éxtasis salvaje?

2
Dulces son las oídas melodías, pero las inoídas
son más dulces aún; sonad entonces suaves caramillos
no al oído carnal, sino, más seductores,
dejad que oiga el espíritu tonadas sin sonido.
Hermoso adolescente, bajo los árboles, no puedes
suspender tu canción ni nunca quedarán los árboles desnudos;
amante audaz, no alcanzarás el beso
tan cercano, mas no penes;
ella no puede marchitarse, aunque no se consume tu deseo,
para siempre amarás y ella será hermosa.
3
Ah ramas felicísimas que no podréis nunca
esparcir vuestras hojas ni abandonar jamás la primavera;
y tú, oh músico feliz, infatigable,
que modulas sin término canciones siempre nuevas;
y más feliz amor y más y más feliz amor,
entre el deseo para siempre y la inminencia de la posesión,
entre el aliento jadeante y la perpetua juventud.
Todo respira mucho más arriba que la pasión del hombre
que deja el corazón hastiado y dolorido,
y una frente febril y una boca abrasada.

4
¿Quiénes avanzan hacia el sacrificio?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que muge hacia los cielos
y cuyos sedosos flancos se visten de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad en las orillas de un río o de la mar
o en una montaña coronada de quieta ciudadela
dejan sus gentes sola en la pía mañana?
Ciudad pequeña, tus calles para siempre
quedarán en silencio y nadie nunca
para dar la razón de tu abandono ha de volver.

5
¡Ática forma! ¡Figura sin reproche! En mármol,
de hombres y doncellas guarnecida
y de silvestres ramos y de hierbas holladas.
Oh forma silenciosa que desafía nuestro pensamiento
como la eternidad. Oh fría pastoral.
Cuando a esta generación consuma el tiempo
tú quedarás entre otros dolores
distintos de los nuestros, tú, amiga del hombre, al que repites:
La belleza es verdad y la verdad belleza. Tal es cuanto
sobre la tierra conocéis, cuanto necesitáis conocer.
 
«Oda al otoño» 
Estación de las nieblas y fecundas sazones,
colaboradora íntima de un sol que ya madura,
conspirando con él cómo llenar de fruto
y bendecir las viñas que corren por las bardas,
encorvar con manzanas los árboles del huerto
y colmar todo fruto de madurez profunda;
la calabaza hinchas y engordas avellanas
con un dulce interior; haces brotar tardías
y numerosas flores hasta que las abejas
los días calurosos creen interminables
pues rebosa el estío de sus celdas viscosas.

¿Quién no te ha visto en medio de tus bienes?
Quienquiera que te busque ha de encontrarte
sentada con descuido en un granero
aventado el cabello dulcemente,
o en surco no segado sumida en hondo sueño
aspirando amapolas, mientras tu hoz respeta
la próxima gavilla de entrelazadas flores;
o te mantienes firme como una espigadora
cargada la cabeza al cruzar un arroyo,
o al lado de un lagar con paciente mirada
ves rezumar la última sidra hora tras hora.

¿En dónde con sus cantos está la primavera?
No pienses más en ellos sino en tu propia música.
Cuando el día entre nubes desmaya floreciendo
y tiñe los rastrojos de un matiz rosado,
cual lastimero coro los mosquitos se quejan
en los sauces del río, alzados, descendiendo
conforme el leve viento se reaviva o muere;
y los corderos balan allá por las colinas,
los grillos en el seto cantan, y el petirrojo
con dulce voz de tiple silba en alguna huerta
y trinan por los cielos bandos de golondrinas.

 

«Oda a la melancolía» 
1
No vayas al Leteo ni exprimas el morado
acónito buscando su vino embriagador;
no dejes que tu pálida frente sea besada
por la noche, violácea uva de Proserpina.
No hagas tu rosario con los frutos del tejo
ni dejes que polilla o escarabajo sean
tu alma plañidera, ni que el búho nocturno
contemple los misterios de tu honda tristeza.
Pues la sombra a la sombra regresa, somnolienta,
y ahoga la vigilia angustiosa del espíritu. 
2
Pero cuando el acceso de atroz melancolía
se cierna repentino, cual nube desde el cielo
que cuida de las flores combadas por el sol
y que la verde colina desdibuja en su lluvia,
enjuga tu tristeza en una rosa temprana
o en el salino arco iris de la ola marina
o en la hermosura esférica de las peonías;
o, si tu amada expresa el motivo de su enfado,
toma firme su mano, deja que en tanto truene
y contempla, constante, sus ojos sin igual.


3
Con la Belleza habita, Belleza que es mortal.
También con la alegría, cuya mano en sus labios
siempre esboza un adiós; y con el placer doliente
que en tanto la abeja liba se torna veneno.
Pues en el mismo templo del Placer, con su velo
tiene su soberano numen Melancolía,
aunque lo pueda ver sólo aquel cuya ansiosa
boca muerde la uva fatal de la alegría.
Esa alma probará su tristísimo poder
y entre sus neblinosos trofeos será expuesta.
 
«Al ver los mármoles de Elgin» 
Mi alma es demasiado débil; sobre ella pesa,
como un sueño inconcluso, la espera de la muerte
y cada circunstancia u objeto es una suerte
de decreto divino que anuncia que soy presa

de mi fin, como un águila herida mira al cielo.
Pero es un delicado murmullo este lamento
por no tener conmigo una nube, acaso un viento
que hasta abrir su ojo el alba me dé tibio consuelo.

Estas borrosas glorias que imagina la mente
prestan al corazón un territorio escondido
y un extraño dolor cuyo prodigio silente

mezcla la helénica grandeza con el sonido
del Tiempo ya pasado o de un mar inclemente,
con el solo la sombra de un ser desconocido.
«¿Por qué reí esta noche? No hay voz que responda» 
¿Por qué reí esta noche? Ninguna voz dirá:
Ni Dios ni Demonio de severa respuesta,
Se dignan a contestar desde Cielo o Infierno.
Así, a mi humano corazón me vuelvo enseguida:
-¡Corazón! Tú y yo estamos aquí tristes y solos;
¡Díme, por qué me reí! ¡Oh, dolor mortal!
¡Oh, Oscuridad! ¡Oscuridad! Siempre he de quejarme,
Para preguntar al Cielo, y al Infierno,y al Corazón en vano.
¿Por qué me reí? Conozco ese lado del ser,
Mi fantasía hasta su máxima felicidad se extiende;
Ahora podría cesar en esta auténtica media noche,
Y las llamativas insignias del mundo, ver en añicos.
Poesía, Fama y Belleza, son de hecho intensas,
Pero la Muerte lo es más: La Muerte es el mayor premio de la Vida.
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (3). El siglo XVIII. El Siglo de las Luces

TEMA 3. EL SIGLO XVIII. EL SIGLO DE LAS LUCES
3.1. La ilustración francesa. La Enciclopedia
3.2. El libro de viajes. Daniel Defoe
————————————————————————————
1. LA ILUSTRACIÓN FRANCESA. LA ENCICLOPEDIA
1.1.El Siglo de las Luces y la Ilustración
El siglo XVIII es conocido como el de la Ilustración o Siglo de las Luces. La Ilustración fue una época histórica (coincidente con el siglo XVIII) y un movimiento cultural e intelectual europeo originado en Francia e Inglaterra y luego extendido por toda Europa. A través de la razón y el conocimiento científico se pretendía ordenar la vida de las personas para conducirla al bienestar. Las luces de la razón eran las encargadas de disipar la oscuridad y las tinieblas de la ignorancia, la credulidad, la tiranía abusiva y las supersticiones ritualizadas. El progreso es la finalidad del hombre y la sociedad. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo. En España, la Ilustración penetró algo más tarde y más tímidamente; coincidió con los reinados de Fernando VI y Carlos III. He aquí sus características intelectuales esenciales:
+ Antropocentrismo: El ser humano es foco del pensamiento y de la acción. Bajo un cierto optimismo, piensan que el hombre debe liberarse de ideas y creencias que lo limitan inútilmente. Se observa una cierta secularización de la sociedad, y surgen pensamientos tolerantes y relativizadores de la idea de Dios: deísmo, agnosticismo, nihilismo, etc. La Iglesia, lógicamente, pierde parte de su poder e importancia.
+ Racionalismo: La razón es el único criterio del conocimiento y de la acción, ayudada por la experiencia sensible. Complementariamente, las pasiones y emociones son vistos negativamente, como un lastre que es mejor evitar. Este criterio tiene un inmediato reflejo en los principios estéticos: se prima la armonía, la proporción y lo natural como ejes constructivos de una obra artística. El lema del pensador alemán Enmanuel Kant era “sapere aude” (atrévete a saber); recoge muy bien el espíritu ilustrado.
+ Criticismo: Los ilustrados someten a crítica la tradición del pasado y por ello desdeñan toda superstición y superchería, (incluyendo a menudo a la religión), considerándolos signos de atraso y primitivismo. La historia se empieza a documentar con rigor; las ciencias se vuelven empíricas y experimentales; la sociedad misma y sus formas de gobierno comienzan a ser sometidas a la crítica social, lo que culmina en las revoluciones al fin del periodo.
+ Pragmatismo  utilitario: Sólo lo útil merece hacerse; junto con un universalismo (todas las culturas y pueblos deben ser respetados en sí mismos) e idealismo (las construcciones teóricas son modelos que emulan a la realidad y es el camino para la felicidad).
En los aspectos creativos y artísticos (lo que afecta a la literatura), se adopta el didactismo como principal criterio creativo. La obra debe enseñar al lector buen gusto, moral razonable y costumbres aceptables Por eso se cultiva menos la novela –más las de aprendizaje, Bildungsroman—y se hacen populares las fábulas, las enciclopedias, los ensayos, las sátiras, los informes. El teatro pretende corregir las costumbres con la comedia y limpiar de pasiones el alma con la tragedia. Se vuelve a la imitación de los clásicos grecolatinos, modelos de perfección y del “buen gusto”: elegancia, claridad, naturalidad, control de las pasiones, lenguaje moderado, exaltación de lo vital y lo bello, etc.
1.2. L´Encyclopédie
Francia es la principal cuna de la Ilustración. Allí este movimiento se dota de un fuerte contenido político y social. Su filosofía política está basada en el Derecho Natural o derecho que tienen todos los hombres a la vida, la libertad y la propiedad. La misión del Estado será defender los derechos del hombre, garantizar su libertad, su seguridad y su propiedad; por tanto el Estado debe ser representativo de todos los grupos sociales y liberal, acabando con la represión. Los políticos ilustrados se oponen al absolutismo monárquico y quieren para Francia un régimen que esté basado en la igualdad y en la libertad. Estas ideas desembocan y culminan en la independencia de Estados Unidos (1776) y en la Revolución Francesa (1789). Adquirir, transmitir y compartir el conocimiento es parte del ideario ilustrado, de ahí que surjan sociedades científicas y culturales, publicaciones de todo tipo a través libros divulgativos sistemáticamente ordenados.
L’Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers es una enciclopedia francesa editada entre los años 1751 y 1780 en Francia bajo la dirección de Denis Diderot y Jean d’Alembert, que redactaron muchos de sus artículos (se llamaron “enciclopedistas” no sólo a los que escribieron artículos en ella, sino también a los que compartían este espíritu ilustrado y de progreso). Contiene la síntesis de los principales conocimientos de la época, en un esfuerzo editorial considerable para su tiempo. Su intención era difundir el conocimiento para contribuir a la educación de todos los hombres, erradicando la superstición y la ignorancia.
Ya se había publicado un diccionario universal en Inglaterra en 1728, que sirvió de modelo a la francesa, pero en ésta se amplían y actualizan los contenidos, agrupados bajo el criterio de: memoria, razón e imaginación, que era lo usado en la época. La publicación provocó una fuerte oposición en los sectores más conservadores de la sociedad francesa, intelectuales envidiosos y de la Iglesia, pues de los artículos se desprendía un espíritu de tolerancia religiosa y una cierta relativización de la religión. La obra entró a formar parte del Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica en 1759, pero se toleró su continuación bajo vigilancia. Con su edición en cuarto, la obra lograría una difusión masiva.
Es el mejor ejemplo del racionalismo y el empirismo de la época. Al mismo tiempo, pone al alcance del hombre corriente los conocimientos y saberes científicos y técnicos, con la intención de contribuir al progreso y la felicidad de los hombres. La consecuencia positiva de la crítica al pensamiento estático heredado es el espíritu de reforma. Los enciclopedistas toman partido por el desarrollo de la instrucción, la utilidad de las letras, la lucha contra la Inquisición y el esclavismo, la valorización de las artes «mecánicas», la igualdad y el derecho natural, el desarrollo económico que aparece como fuente de riqueza y de confort.
Incluso si la cantidad a veces ha perjudicado a la calidad, hay que subrayar la singularidad de esta aventura colectiva que fue la Encyclopédie: por primera vez, se describen en igualdad con los saberes nobles todos los otros conocimientos: la panadería, la cuchillería, la calderería, la marroquinería. Esta importancia acordada a la experiencia humana es una de las claves del pensamiento del siglo: la razón se vuelve hacia el ser humano, que es a a partir de entonces su fin.
1.3. Charles Louis de Sécondat, barón de Montesquieu (La Brede, Burdeos, Francia, 1689 – París, 1775)
Era noble, juez y rico, lo que no le impidió escribir obras de gran influjo en el pensamiento liberal y en la organización política de corte democrático de las sociedades occidentales. Se le recuerda por dos importantes títulos: Cartas persas está formado por un conjunto de misivas que se intercambian dos persas musulmanes chiitas exiliados en  en París y sus familiares en Persia. Montesquieu ridiculiza, satiriza y critica las costumbres sociales de su época, las creencias religiosas extravagantes o fanáticas y el absolutismo político. A través de la fábula del pueblo de los trogloditas (que empieza y acaba con un rey absoluto, pues no pueden vivir con una especie de democracia u otra de anarquía) nos transmite su convicción de que la costumbre suele vencer a la virtud. El espíritu de las leyes es una influyente obra en el pensamiento político europeo. Tomando como modelo el sistema inglés, defiende la separación de poderes, la independencia de los jueces, la representación política de toda la población. Un poder contrarresta al otro y se alcanza el equilibrio.
1.4.  Jean D´Alembert (París, 1717 – 1783)
D´Alembert fue hijo ilegítimo de padres acomodados, abandonado a la puerta de una iglesia y adoptado por una humilde mujer –aunque recibió una esmerada educación pagada por su padre biológico–, fue uno de los matemáticos más influyentes de su tiempo y el verdadero animador del espíritu racionalista y crítico de la Enciclopedia. Expuso su filosofía racionalista, experimental y relativizadora de todo dogma en Elementos de filosofía. Su mayor contribución se refleja en la Enciclopedia, en cuyo “Discurso preliminar” historia las ideas europeas desde el Renacimiento y defiende la ilustración.
1.5. Denis Diderot (Langres, 1713 – París, 1784)
Este hijo de un maestro cuchillero es una de las inteligencias más brillantes del siglo XVIII. Fue el principal impulsor y responsable de que la Enciclopedia llegara a buen puerto (incluida la riña y separación con D´Alembert); escribió en ella más de novecientos artículos. Escribió obras en muchos campos y géneros. Pensamientos filosóficos es un alegato a favor de la tolerancia religiosa; se muestra deísta y defensor de la religión natural. El sobrino de Rameau es una novela dialogada en la que critica su sociedad y analiza la complejidad de la mente humana. También redactó importantes obras de crítica artística.
1.6.  François Marie Arouet, Voltaire (París, 1694 – 1778)
Voltaire es el seudónimo que adoptó al iniciar su madurez. Recibió una educación esmerada, propia de un hijo de notario perteneciente a la nobleza. Pasó alguna temporada en la cárcel, tuvo que exiliarse en Inglaterra y Alemania algunos años y fue inmensamente rico gracias a herencias y a negocios lucrativos, para lo que tenía mucho talento y aplicaba, pues era la única manera de ser libre, justificó él. Dotado de una poderosa inteligencia, poseía un espíritu crítico imbuido del racionalismo propio del espíritu de la ilustración. Por encima de todo, defendió la tolerancia y el derecho del individuo a desarrollar sus capacidades para alcanzar la felicidad personal, que redundará en la de toda la sociedad.
Escribió una abundante y variada obra. En filosofía es importante su El filósofo ignorante, donde defiende la utilidad de la filosofía para encaminar la vida, la libertad de pensamiento y el respeto a que cada individuo organice su vida como le plazca, con tal de no interferir en la de los demás. En el campo de la historia sobresale su Ensayo sobre las costumbres y espíritu de las naciones, que es todo un recorrido por la historia universal, desde un punto de vista materialista, irónico y crítico con las religiones y el poder absoluto. Entre sus obras dramáticas se recuerda especialmente Edipo, una versión fiel de la tragedia griega. Como novelista tuvo más éxito; su mejor relato es Cándido o el optimismo; el protagonista tiene que soportar diversos reveses y desgracias con optimismo y buen humor porque todo sucede para bien, es decir, vivimos “en el mejor de los mundos posibles”, como Leibniz había expuesto en su filosofía, que Voltaire ridiculiza.
1.7. Jean Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 1712 – 1778)
Rousseau es un suizo francés que ha ejercido intensa influencia en las ideas de filosofía política y de educación en Europa a lo largo de los siglos. Defendió la libertad personal, el desarrollo armónico de la persona y la importancia de la educación natural, pero se casó con una costurera analfabeta, Thérèse Levaseur, con quien tuvo cinco hijos que entregó al convento de expósitos, según iban naciendo; no obstante, también ejerció de amante de varias mujeres nobles que lo protegieron y le ayudaron económicamente. La nueva Eloísa es una novela epistolar que recrea el amor naturalmente armónico del preceptor Saint-Preux y du su alumna Julia, pero contrario a las convenciones sociales; finalmente, él se va a Londres, desde donde le escribe. Emilio narra la educación de un joven huérfano por parte de un preceptor que es el propio Rousseau. “El hombre es bueno por naturaleza”, pero la sociedad lo corrompe, por tanto, ha de ser educado según el ritmo natural y la percepción de los sentidos, para alcanzar un equilibrio entre el egoísmo primario natural y la necesidad de vivir en sociedades estructuradas y reglamentadas. El contrato social es un ensayo sobre el individuo y el estado, el encaje de aquel en éste; defiende que todos los hombres nacen iguales y libres por naturaleza; el estado debe garantizar el ejercicio de las libertades individuales dentro del estado; finalmente, insiste en la prevalencia de la voluntad general por encima de los deseos de grupos o individuos que ostentan el poder.
2. EL LIBRO DE VIAJES. DANIEL DEFOE
En Inglaterra surgió una valiosa literatura de viajes y aventuras en el siglo XVIII. Los propios filósofos y pensadores ingleses (David Hume, Locke e Isaac Newton) defendían el empirismo, contrario a toda especulación más allá de la realidad sensible. Uno de los géneros más en boga fue el de la literatura de viajes, de puro testimonio, mezclado con la aventura y el conocimiento directo de la realidad; se diría que era un medio para observar y criticar la propia realidad desde otros puntos de vista en otros escenarios. Está en relación con el género epistolar de Montesquieu y las Cartas marruecas de nuestro José Cadalso.
2.1. Daniel Defoe (Londres, 1660 – h. 1731)
Este escritor inglés se dedicó al comercio (pero no le fue bien; estaba siempre endeudado y visitó la cárcel por ello), al periodismo y a la escritura, principalmente libros de viajes y novelas. Moll Flanders, autobiografía de una niña abandonada al ser deportada su madre a América por graves delitos, pronto queda viuda; trata de encontrar un marido rico para remediar su situación, pero fracasa repetidamente al cruzarse con timadores, mentirosos y neoconversos; sus actos delictivos la llevan a visitar la cárcel. Pasa a América, pero las cosas no mejoran hasta que se entera que su madre le había dejado una granja en herencia que arregla su situación. Se arrepiente de su pasado y vive su fase final conforme con la sociedad; es una novela picaresca de protagonista femenino. En Aventuras del Capitán Singleton cuenta la historia de este marinero audaz que de muchacho había sido raptado; las aventuras son trepidantes y continuas.
Robinson Crusoe es la obra más famosa de Daniel Defoe, publicada en 1719 y considerada la primera novela inglesa; ha sido un texto muy traducido y leído. Se trata de una autobiografía ficticia del protagonista, un náufrago inglés que pasa 28 años en una remota isla tropical. Probablemente la historia tuvo como inspiración hechos reales ocurridos a Pedro Serrano y Alexander Selkirk, a partir de donde construiría, con una trama sencilla y auténtica, un símbolo del colonialismo, del hombre perfecto y de la moral suprema; es la clásica novela de aventuras.
Robinson Crusoe es un marinero de York que, en una expedición por África en barco, es capturado por unos piratas y se convierte en un esclavo. Consigue escapar y es ayudado por un capitán de marina portugués Rubén Catalin, que se dirige a Brasil. Tras vivir allí unos años, se embarca hacia África en busca de esclavos negros. El barco naufraga y es el único superviviente, logrando llegar a una isla de la que parece ser el único habitante; parece hallarse en la desembocadura del río Orinoco. Como medio para sobrevivir, toma todas aquellas armas y provisiones del barco que necesita, a la espera de ser rescatado. Cuando por fin empieza a adaptarse a la soledad (gracias, entre otras cosas, a su conversión al cristianismo) e instalarse en la isla, descubre que no está solo en ella, ya que una tribu indígena caníbal reside allí. Crusoe inmediatamente considera a los indígenas como enemigos, y ayuda a escapar a uno de sus prisioneros que estaba a punto de ser sacrificado. Como se han conocido un viernes, Crusoe le llama “Viernes” y forjan una sincera amistad, a pesar de que no coinciden ni en el idioma ni en la cultura. Juntos deciden ayudar a los demás prisioneros capturados por los indígenas, uno de los cuales es un español que también es un náufrago que aguarda la llegada de un barco. Crusoe no se rinde y es optimista respecto a su futuro; muestra en numerosas ocasiones su aprecio y afecto por Viernes, refiriéndose a él como su amigo.
2.2. Jonathan Swift (Dublín, 1667 – 1745)
Este irlandés, sacerdote, vivió entre Irlanda (provincia inglesa e Inglaterra, sirviendo a un noble ilustrado). En 1696 encontró a una niña de ocho años, Stella, en Surrey, donde vivía, y desde entonces vivió con ella. La relación que los unía no está clara; cuando ella murió en 1728, Swift pasó por una fuerte depresión. Legó sus bienes a los pobres y una manda para que se construyera un manicomio con sus bienes. Hombre de gran capacidad y cultura, escribió obras variadas tanto de ficción como de ensayo.
Historia de una barrica parodia las divisiones religiosas europeas. La obra está dividida en partes de digresión y partes de una “historia”. La parte narrativa es una alegoría que sigue las aventuras de tres hermanos: Peter, Martin, and Jack, mientras estos intentan hacerse un hueco en el mundo. Cada uno de los hermanos representa una de las ramas primarias de la religión cristiana en Occidente. Esta parte del libro es un juego de palabras con la palabra tub (“barrica”) la cual puede ser una forma común de referirse al púlpito, y de este modo es también una referencia a la propia posición de Swift como eclesiástico. El primer hermano, Peter (por San Pedro) hace la parte de la iglesia católica. Jack (por Calvino, pero también por Jack de Leyden) representa a la iglesia protestante con sus variantes. El tercer hermano, Martin, el mediano, obtiene su nombre de Martín Lutero), al cual usa Swift para representar la ‘vía media’ de la Iglesia de Inglaterra. Los tres hermanos han heredado tres magníficas capas (que representan la práctica religiosa) de parte de su padre (que representa a Dios), y conservan su testamento (la Biblia) para guiarse. A pesar de que dicho testamento recalca que queda prohibido hacer ningún cambio en las capas, no hacen sino todo lo contrario desde el principio
En su panfleto La conducta de los aliados (“The Conduct of the Allies”) acusaba al Partido Liberal de alargar en interés propio la guerra de Sucesión española, lo que motivó la dimisión del comandante de las fuerzas armadas. La habilidad como satírico de Swift se evidencia en sus primeros libros: La batalla de los libros (The Battle of Books, 1697), donde ridiculiza las discusiones literarias en boga que contraponían la calidad de las obras de la Antigüedad a las modernas, adoptando el autor una posición favorable a los clásicos. 
Los viajes de Gulliver es su obra más importante y conocida. El libro se nos presenta como la narración de un viajero con el falso título Viajes a varias remotas Naciones del Mundo, su autoría solo se asigna a Lemuel Gulliver, siendo «al principio un cirujano, y luego un capitán de diversos barcos». El texto es presentado como una narración en primera persona por el supuesto autor, y el nombre «Gulliver» no aparece en el libro más que en el título. El libro propiamente dicho está dividido en cuatro partes, cada una representando un viaje. He aquí un resumen del contenido:
Parte I: Viaje a Lilliput (4 de mayo de 1699 — 13 de abril de 1702). El libro comienza con un pequeño preámbulo en el que Gulliver, en el estilo de los libros de la época, da una pequeña reseña sobre su vida e historia antes de sus viajes. Le gusta viajar, aunque es este amor por los viajes lo que le lleva a naufragar. En su primer viaje, Gulliver acaba en una playa después de un naufragio y se despierta prisionero de una raza de gente de un tamaño doce veces menor que un ser humano, menos de 15 cm de altura; se entera que son los habitantes de los estados vecinos y rivales de Liliput y Blefuscu. Después de asegurar que se comportaría bien, le dan una residencia en Liliput y se convierte en el favorito en la corte. Gulliver describe cómo funciona la corte del soberano de Liliput, modelada sobre la contemporánea de Jorge I de Gran Bretaña. Gulliver ayuda a Liliput robando la flota de los blefuscudianos, aunque  se niega a convertir a la nación en una provincia de Liliput, disgustando al Rey y a la corte. Se le acusa de traición y lo condenan a perder la vista. Con la ayuda de un buen amigo, consigue escapar hasta Blefuscu, donde arregla un bote abandonado y consigue ser rescatado por un barco que lo lleva de vuelta a su hogar. 
Parte II: Viaje a Brobdingnag (20 de junio de 1702 — 3 de junio de 1706). El barco «Adventure» es desviado por las tormentas y forzado a ir a una isla por agua dulce, pero los persiguen unos inesperados seres de gigantesca estatura. Gulliver, abandonado por sus compañeros, huye hasta un campo de cereal y allí lo encuentra un granjero gigante. El granjero lo trata como una curiosidad y lo exhibe por dinero. De este modo Gulliver recorre el país, que recibe el nombre de Brobdingnag, aislado del resto del mundo por grandes montañas. En su viaje de exhibición a través de Brobdingnag, llegan a la capital: Lorbrulgrud, y a la corte. La Reina, fascinada por la personalidad de Gulliver, lo compra para llevárselo como favorito. Como Gulliver es demasiado pequeño para usar sus sillas, camas, cuchillos y tenedores, la Reina manda construir una pequeña casa en la que puede ser transportado de un lugar a otro. El viajero queda expuesto a diversas aventuras en razón de su pequeño tamaño. En una excursión a la costa, la casa de Gulliver es atrapada por un águila que termina soltándole sobre el mar, de donde es rescatado por un navío con el que retorna a Inglaterra.
Parte III: Viaje a Laputa, Balnibarbi, Luggnagg, Glubbdubdrib y Japón (5 de agosto de 1706 — 16 de abril de 1710). Después de ser atacado por piratas, el navío de Gulliver llega cerca de una rocosa isla desierta, cerca de la India. Afortunadamente es rescatado por la isla flotante de Laputa, un reino dedicado a la música y a las matemáticas, pero absolutamente incapaz de utilizarlas de modo práctico. Viaja a la isla de Glubbdubdrib, donde visita a un mago y habla de historia con los fantasmas de hombres célebres, metáfora del tema de los «antiguos contra los modernos» en el libro. También se encuentra con los struldbrugs, inmortales aunque no jóvenes por siempre; al contrario, viejos y con las enfermedades de la vejez. Lo llevan a Balnibarbi para esperar a un comerciante holandés que puede llevarlo a Japón. Mientras está allí, Gulliver pide al Emperador que le exima de pisotear el crucifijo, ceremonia impuesta a los extranjeros, a lo que el monarca accede. Vuelve a casa determinado a pasar allí el resto de sus días.
Parte IV: Viaje al país de los Houyhnhnms (7 de septiembre de 1710 – 2 de julio de 1715). A pesar de su intención de quedarse en su hogar, Gulliver vuelve a la mar como capitán. Tras un motín, es abandonado en un bote salvavidas y llega ante una raza de lo que parecen horribles criaturas deformes a las que concibe una antipatía violenta. Pronto conoce a un caballo y se da cuenta de que estos animales -en su lenguaje Houyhnhnm –que quiere decir de naturaleza perfecta– son los gobernantes y las deformes criaturas llamadas Yahoos, son seres humanos salvajes. Gulliver socializa muy bien con los caballos, de quienes admira su estilo de vida; rechaza a los humanos como seres dotados de una apariencia de razón que sólo utilizan para exacerbar los vicios que la Naturaleza les dio. Sin embargo, una asamblea de los Houyhnhnms resuelve que Gulliver, un yahoo con algo de razón, es un peligro para su civilización y es expulsado. Lo rescatan, contra su voluntad, unos portugueses; se sorprende al ver que el capitán Pedro Méndez, al cual llama un “yahoo”, es una persona generosa. Vuelve a su hogar en Inglaterra. Sin embargo, es incapaz de reconciliarse con la vida entre los humanos y se convierte en un eremita, evitando en lo posible a su familia y su esposa, para pasar varias horas al día hablando con los caballos en sus establos.
El libro goza de un estilo fluido, sencillo y ameno; el lenguaje no es retórico, aunque tampoco descuidado. La verosimilitud, la sátira amable, a veces con humor, de los vicios sociales y un tono de ironía sobre el mundo occidental acrecientan su valor.
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (2). Del Renacimiento al Clasicismo

TEMA 2. RENACIMIENTO Y CLASICISMO
  1. Humanismo y Renacimiento: Dante, Petrarca y Boccaccio
  2. El teatro isabelino: la obra de Shakespeare
  3. El teatro clásico francés: Molière
  4. Análisis de Romeo y Julieta, de W. Shakespeare
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  1. HUMANISMO Y RENACIMIENTO: DANTE, PETRARCA Y BOCCACCIO
1.1. Renacimiento 
Renacimiento es el nombre dado a la etapa cultural, política y económica que floreció en Europa en los siglos XV y XVI. Surgió primero en Italia ya en el siglo XIV y luego se expandió, a finales de ese siglo, por toda Europa. Las circunstancias sociales que lo favorecieron fueron: crecimiento de la economía y la riqueza, protagonizada por los burgueses; invención de la imprenta (Gutenberg, hacia 1450) como medio de difusión económica del conocimiento y la cultura a través del libro; etapa de grandes descubrimientos y exploraciones geográficas realizadas por españoles y portugueses;  grandes movimientos religiosos de renovación: Reforma y Contrarreforma; y, finalmente, descomposición del orden feudal a favor de una sociedad más abierta dominada por ciudades-estado en Italia y estados modernos en el resto de Europa. Los rasgos ideológicos más importantes que explican el cambio de mentalidad son los siguientes:
*Antropocentrismo: frente al teocentrismo medieval, ahora se defiende una visión del mundo centrada en el hombre y sus anhelos y preocupaciones; es el centro de la escala de valores.
*Renacer de la cultura clásica greco-latina. El conocimiento e imitación de los clásicos es el mejor camino para avanzar con seguridad hacia adelante; la Edad Media fue un desgraciado y estéril paréntesis.
*Triunfa el racionalismo y el experimentalismo como forma intelectual de conocimiento y comprensión de la realidad. Hay que ver las cosas, manipular y someter al juicio de la razón para buscar la verdad.
*Equilibrio y armonía son los dos vectores de composición artística y de desarrollo personal. El orden y la proporción deben regir los procesos creativos, intelectuales y personales.
*Vitalismo optimista. Se produce una exaltación de la hermosura de la naturaleza y del mundo. El hombre puede gozar de la belleza, en el entorno de un optimismo antropológico.
1.2. Humanismo
El Humanismo es el movimiento cultural, de naturaleza intelectual, surgido en Italia en el siglo XIV (luego, asentado en los siglos XV y XVI en el resto de Europa), que predomina en el Renacimiento. Sus rasgos determinantes son:
*Admiración y estudio sistemático y riguroso de los artistas clásicos greco-latinos, considerados modelos insuperables. 
*La lengua latina (y también la griega) son modelos acabados de vehículos de comunicación literaria, por lo que su estudio a fondo se hace insustituible. La filología es una ciencia prestigiosa en franca expansión. Se realizan ediciones pulcras y bellas de los grandes clásicos.
*Imitación de los creadores greco-latinos como forma de creación artística. En las artes (pintura, arquitectura, literatura, etc.), las obras y creadores clásicos son modelos perfectos de inspiración. Por eso vuelve el uso de la mitología, de los temas bucólicos y pastoriles.
*Interés por las lenguas vulgares, consideradas ahora válidas como instrumento de expresión artística y de comunicación.
*Potencian los studia humanitatis frente al sistema cerrado y rígido de estudios medievales. Debían restaurar todas las disciplinas que ayudaran a un mejor conocimiento y comprensión de los autores de la Antigüedad Clásica, a la que se consideraba un modelo de conocimiento más puro. Con el objeto de recrear las escuelas de pensamiento filosófico grecolatino e imitar el estilo y lengua de los escritores clásicos, se desarrollaron extraordinariamente la gramática, la retórica, la literatura, la filosofía moral y la historia, ciencias ligadas estrechamente al espíritu humano, en el marco general de la filosofía humanista. Se cultivan las artes liberales o todos los saberes dignos del hombre libre frente al dogmatismo cerrado de la teología medieval.
1.3. Dante Alighieri (Florencia, Italia, 1265 – Rávena, 1321)
Nació en el seno de una familia rica y poderosa en la próspera y turbulenta ciudad de Florencia. Sus estudios debieron de abarcar el latín, la filosofía y la literatura en varias lenguas romances (italiano o toscano, en la época, provenzal y siciliano). Mantuvo un amor cortés o platónico por Beatriz Portinari, al parecer una chica real de su ciudad que murió hacia 1290, con 24 años. No le impidió comprometerse a los doce años, en 1277, con una rica muchacha, Gemma –era costumbre de la época y los padres se aseguraban la concentración del patrimonio familiar–; se casarían en 1291; del matrimonio nacieron tres hijos. Participó en la turbulenta política de su ciudad y luchó en el bando de los güelfos blancos (a favor de la unidad de Italia y en contra del excesivo poder del Papa en la península itálica), contra los güelfos negros y los gibelinos. Su partido perdió el poder y, desde 1302, se exilió en Verona, donde vivió décadas; luego pasó a Rávena, invitado por su príncipe, donde habitó hasta su muerte, en 1321, ocupado básicamente en la creación de la Divina Comedia. Veamos sus obras más importantes:
La Vita Nuova (‘Vida nueva’) (1293-93) está compuesta por un conjunto de 31 poemas líricos y 42 capítulos en prosa. El sentido del título viene dado por la renovación vital que experimenta el poeta al enamorarse de su amada, Beatriz. La parte en prosa sirve como explicación de los sonetos, escritos según los cánones del dolce stil nuovo: temática amorosa de tono platónico (idealizado, sin materialización), queja del poeta por el desdén de la amada, ritmo suave y cadencioso y tono melancólico.  Asismismo, escribió tratados (reflexiones filosóficas) sobre temas de actualidad: Convivio, De Vulgari Eloquentia (acerca del habla popular) (ambos entre 1304 y 1307); éste es un ensayo sobre la lengua vernácula, a quien el autor le asigna la misma dignidad que se le otorgaba al latín. 
La Divina Comedia (compuesta entre 1300 y  1320) es un extenso poema alegórico-moral que se resume en un viaje del autor (“yo poético”) al Infierno, Purgatorio y Paraíso, basado en la teología cristiana y compuesto al estilo de la Antigüedad. El poeta usa la lengua italiana y el terceto encadenado, signo de modernidad renacentista. El apelativo de “comedia” se justifica porque el final es feliz y satisfactorio. Es un texto muy ambivalente, pues el autor se mueve en un mundo de sombras en el que el sentido y valor de lo que allí ve y experimenta nunca se aclara del todo; desea persuadir al lector de los errores de los condenados, para que él no acabe allí y, al mismo tiempo, crea un mundo figurativo en el que lo visto o soñado parece significar otra cosa. 
El número tres (también el siete y el nueve) guarda un valor simbólico: tres partes, treinta y tres cantos cada uno, elaborados en tercetos. El viaje poético se realiza según la concepción del cosmos de Ptolomeo. Es esférico, la tierra en el centro; dentro de ella, con entrada bajo Jerusalén, el descenso a los infiernos, dividido en círculos escalonados; tiene salida, entre un gran mar, como un embudo, por el lado opuesto, donde está el purgatorio y, luego, ya fuera, el paraíso terrenal. Dante sitúa su viaje en el año 1300; dice que la creación del mundo ocurrió 6943 años antes, y que Adán y Eva vivieron en el paraíso en la semana del 7 al 14 de abril del año 0. Veamos su contenido:
El Infierno. El poeta inicia el viaje con 33 años; somnoliento, se ha perdido en una selva, donde lo acorralan tres fieras (una pantera, un león y una loba). Aparece para ayudarle un hombre que resulta ser el poeta latino Virgilio (vivió en el siglo I a.C. y es autor del poema épico La Eneida, en la que se narra la fundación de Roma por Eneas, que había escapado de Troya tras su destrucción), del que Dante hace grandes elogios y lo proclama su maestro. Atraviesan el río Aqueronte en la barca de Caronte y van descendiendo en los círculos de pecadores, cada vez más graves; observan a la diosa Fortuna con su rueda, esquivan al cancerbero, pasan la laguna Estigia y Dante ve (y hasta habla) con los condenados, algunos contemporáneos suyos, de los que se alegra que estén en el infierno. Visitan la ciudad en llamas, Dite. Al fondo, en una laguna helada, Lucifer, con tres caras, devorando a Judas, a Bruto y a Casio (estos dos últimos, asesinos de Julio César). Logran escapar por un pasadizo al otro hemisferio, el claro, que conduce al purgatorio.
El Purgatorio. Llega allí volando en brazos de una mujer celeste, Lucía. Algo más aliviado, se encuentra con múltiples personajes de vida no tan mala que purgan sus pecados. Un ángel le marca siete “pes” en la frente, al entrar. Se le van borrando a medida que sube los círculos. El poeta Estacio (fue real, vivió en el s. I d.C. y era virgiliano) se les suma al viaje. Tras pasar por los siete círculos, llegan a la cima del Purgatorio, el Paraíso terrenal, para lo que han de atravesar el río Leteo (el del olvido). Virgilio se esfuma y aparece Beatriz, que será su guía a partir de ahora; le reprocha sus debilidades, de lo que Dante se arrepiente; luego lo sumergen en el Leteo, como un nuevo bautismo. Beatriz le anuncia que los males de la Iglesia serán reparados por un “515” (un “dux”, caudillo, confusamente aludido). Hay diálogos teológicos sobre asuntos religiosos que preocupan al poeta. Vierte duras críticas contra los papas de su época, al considerarlos corruptos, ambiciosos y malvados.
El Paraíso. Beatriz lo guía por los siete cielos, hasta llegar a la gran Rosa geométrica de los bienaventurados en torno a Dios. Como Lucifer estaba en el centro de la tierra, Dios está en el centro del cosmos, como “el gran mar del ser”. El primer cielo es el de la luna, el segundo corresponde a Mercurio, el tercero es el de Venus, el cuarto, el del Sol. Allí se encuentra con Santo Tomás, San Agustín, San Buenaventura, quienes le aclaran dudas teológicas. Se oye música bellísima y risas y cantos por doquier, en alabanza de Dios. El siguiente cielo es el de Marte, el quinto. El sexto es Júpiter, donde ve almas puras que vuelan formando una figura como de cigüeña y le ruegan que no pregunte demasiado. El séptimo cielo es el de Saturno; reina el silencio y la luminosidad. El octavo cielo es el de las estrellas fijas, que coincide con el triunfo de Cristo; queda temporalmente ciego, San Pedro lo examina de doctrina cristiana, que Dante conoce muy bien; ve a Adán (que había vivido 930 años en la tierra). En el noveno cielo, que es el del Primer Motor del universo, tiene que cerrar los ojos por la fuerte luz, pero todavía atisba nueve círculos luminosos, que son las jerarquías angélicas. Beatriz se hace tan bella que ya es inefable su contemplación. El décimo y último cielo es el Empíreo. Allí sólo se ve la rosa de los bienaventurados, sentados en forma de cruz griega; tal vez se ve una imagen borrosa de Cristo, el mismo ser divino, dentro de un círculo de tres colores, donde reside “l´amor che move il sole e l´altre stelle”.
 En este magno y heterogéneo poema, Dante hace gala de un gran poder de síntesis de conocimientos, sentimientos y creencias, lo que es característico de los grandes poetas. La obra es variada, pero está sometida a un principio compositivo unitario, estructurado y coherente. El lenguaje es muy variado (del estilo retórico elevado al coloquial y rústico), plástico (es fácil imaginar los lugares y las acciones) y poderoso (tiene seducción expresiva e impacta con viveza en el lector). La fuerza de las imágenes es incisiva y quedan retenidas en la memoria del lector, sobre todo las metáforas empequeñecedoras, los símiles (muchos degradantes, otros, magnificadores) y las enumeraciones (que crean la percepción de totalidad en el lector).
1.4. Francesco Petrarca (Arezzo, Italia, 1304 – Arquà Petrarca, Padua,1374)
Nació en los territorios florentinos, en el seno de una familia acomodada y culta; su padre era notario. Se dedicó a la diplomacia y vivió en distintos lugares de Italia y Europa, sobre todo en Aviñón, Francia, donde se estableció el papado en esa época, a causa del cisma. Era un humanista y creador reconocido y admirado, pues fue aclamado en vida como un gran poeta. Se enamoró de una muchacha, Laura, a la que siempre llevó en su memoria y a quien cantó en su poesía. Era humanista y filólogo, pues tenía gran amor a los libros. 
Él es quien moldea definitivamente el “dolce stil nuovo”, hasta el punto de que se creó el “petrarquismo”, un modo de concebir el amor y la creación literaria. Además de algunas importantes obras en latín (como el poema África), en italiano compuso los Triunfos. Se trata de un poema alegórico de contenido moral en el que alecciona sobre cómo elevar el alma hacia Dios en sucesivos estados de perfección.
Su libro más importante es el Canzoniere (Cancionero), compuesta por cerca de 360 poemas, la gran mayoría sonetos, que el autor fue escribiendo y puliendo a lo largo de su vida. El tema central es el amor por Laura, de la que poco sabemos, aunque fue una mujer de carne y hueso. En este sentido, el libro es la historia de su pasión por la amada; estamos ante un recorrido sentimental autobiográfico en el que el poeta analiza sus emociones y la manera de expresarlo literariamente. 
Se dividen en “poemas en vida”  de ella y “poemas tras la muerte”, ocurrida en 1348.  El Cancionero resulta ser una autobiografía poética sentimental y espiritual, pues el poeta recorre sus estados emocionales. Primero refleja su pasión, alegría y dicha por haber conocido a Laura y sentir un amor tan profundo e intenso. Luego pasa a la desesperación y al arrepentimiento porque Laura no le corresponde en sus sentimientos. En soledad, trasmite su sufrimiento emocional, agravado tras la muerte de la dama. Ya en el recuerdo, la transforma en un ángel (donna angelicata) que intercede a Dios por él para transformar su pecaminoso amor profano en amor divino.
Las características del petrarquismo, es decir, un modo nuevo de hacer poesía amorosa son las siguientes:
+La forma métrica por excelencia es el soneto, aunque también otras (estancia, silva, canciones, églogas) en versos endecasílabos. Imprime al poema una cadenciosa musicalidad agradable y dulce.
+El tema principal es el amor, casi siempre, frustrado por  el rechazo de la amada; recoge así un tema propio del amor cortés de la lírica provenzal-trovadoresca. El poeta autoanaliza sus sentimientos y su forma de verterlos en poesía.
+Sentimentalismo: no importan los pensamientos, o los hechos, sino las emociones que suscita en el poeta el amor o el desamor. El marco filosófico en el que se mueve es el neoplatonismo: el mundo y la belleza no es sino reflejo de la de Dios, por lo que admirar y amar es una forma de alabanza divina.
+Fuerte influencia de los clásicos, perceptible en el uso de mitos y de ambientes bucólicos usados por los poetas greco-latinos.
+El uso de abundantes y variados recursos literarios para expresar los sentimientos amorosos es intenso; metáforas, antítesis, paradojas, símiles, etc. son excelentes herramientas retóricas aptas para expresarlos con precisión y elegancia. 

Soneto CXXXII

Si no es amor, ¿qué esto que yo siento?
mas si no es amor, por Dios, ¿qué cosa y cual?
Si es buena, ¿por qué es áspera y mortal?
si mala, ¿por qué es dulce su tormento?

Si ardo por gusto, ¿por qué me lamento?
Si a mi pesar, ¿qué vale un llanto tal?
Oh, viva muerte, oh deleitoso mal,
¿por qué puedes en mí si no consiento?

Y si consiento, error es quejarme.
Entre contrarios vientos va mi nave
-que en alta mar me encuentro sin gobierno-

tan leve de saber, de error tan grave,
que no sé lo que quiero aconsejarme
y, si tiemblo en verano, ardo en invierno.
1.5. Giovanni Boccaccio (¿París?, 1313 – Certano,  Florencia, 1375)
Hijo de un próspero hombre de negocios, italiano, vivió en París, Nápoles y también viajó por muchas ciudades italianas. Abandonó el oficio paterno para dedicarse a las letras. También se enamoró de una dama, Fiammetta (“Llamecita”), pero ésta lo dejó por otro, lo que le provocó un intenso dolor. Será la protagonista de muchas de sus obras. Ocupó cargos diplomáticos y políticos. Boccaccio experimentó con temas y formas literarias muy variadas, hasta encontrar la madurez en la prosa italiana, destinada a un público general culto, en el que predominaba el realismo, la comicidad y una cierta ambigüedad ideológica. Escribió muchas obras, en italiano y en latín, de gran influencia en la literatura europea posterior. Reseñemos las más importantes.
La caza de Diana (La caccia di Diana) (1334) es su primer texto; se trata de un breve poema amoroso de estilo pastoril. La diosa Diana reúne en un bosque a las chicas más bellas para iniciar una caza de animales salvajes, que resultaron ser jóvenes. Parece que era un homenaje a las damas más bellas de Nápoles. 
Filocolo es una extensa y complicada novela, en prosa, que narra la leyenda del noble Florio y la huérfana Biancofiore (Blancaflor), dos chicos enamorados que han de separarse por mil vicisitudes, poniéndolos en peligro de muerte. He aquí un ejemplo de novela bizantina (con muchos pasajes aventureros), una de cuyas características definitorias es la anagnórisis final –reencuentro y salvación de los amantes–. 
Filostrato (“derribado por amor”) es un poema narrativo de argumento clásico escrito en octavas reales. El argumento procede de la mitología: narra el amor de Troilo, hijo menor de Príamo, por Crésida, hija de Calcante, el adivino troyano que, previendo la caída de la ciudad, se ha pasado a los griegos. Troilo conquista a Crésida con la ayuda de su amigo Pándaro, primo de la joven. Sin embargo, en un intercambio posterior de prisioneros, Crésida es enviada al campamento griego. Allí, el héroe griego Diomedes se enamora de ella, que le corresponde. Cuando Troilo conoce la traición de su amada, enfurecido, se lanza a la lucha buscando enfrentarse con Diomedes. Aunque consigue hacer estragos entre las filas griegas, no da con él, y es abatido por Aquiles
Teseida, cuyo nombre completo es “Teseida de las bodas de Emilia” es uno de los primeros poemas épicos italianos. Narra en octavas reales las guerras que el héroe griego Teseo sostuvo contra las amazonas y contra la ciudad de Tebas
Amorosa visión (Amorosa visione) es un poema alegórico en tercetos encadenados. El Corbacho (Corbaccio) fue escrito entre 1354 y 1355. Es un relato cuya trama, tenue y artificiosa, no es más que un pretexto para un debate moral y satírico. Tanto por su tono como por su finalidad, la obra se inscribe en la tradición de la literatura misógina. 
La Elegía de Madonna Fiammetta, es un ejemplo temprano de «novela psicológica». En prosa, se presenta como una larga carta escrita en la que la protagonista, Fiammetta, relata su amor juvenil por Pánfilo, en la ciudad de Nápoles. La relación entre ambos termina cuando Pánfilo debe partir a Florencia. Fiammetta, sintiéndose abandonada por su amante, intenta suicidarse. Al final de la obra la protagonista se siente de nuevo esperanzada cuando oye que Pánfilo ha regresado a la ciudad, pero descubre con amargura que se trata de otra persona con el mismo nombre. 
La Genealogía deorum gentilium («Genealogía de los dioses de los paganos») es una de las más completas recopilaciones de leyendas de la mitología clásica, a las que Boccaccio procura dar una interpretación alegórico-filosófica. Iniciada antes de 1350, Boccaccio continuó corrigiendo la obra hasta su muerte. Fue uno de los libros de consulta más utilizados entre escritores hasta avanzado el siglo XIX. Una vez terminada la obra, Boccaccio añadió dos volúmenes más a la Genealogía. Estos son una gran defensa de la poesía, la mejor nunca hecha y a la que recurrirán los poetas posteriores (como Luis de Góngora).
 El Decamerón es su obra más importante e influyente. Durante la peste que asoló la ciudad de Florencia en 1348, y de la que el autor fue testigo, diez jóvenes (tres muchachos y siete damas) se reúnen en la iglesia de Santa Isabel María Novella y deciden retirarse a una villa alejada de la ciudad para escapar a la peste. Para evitar recordar los horrores que han dejado atrás, los jóvenes deciden relatarse cuentos, y así también ahuyentan el aburrimiento. Permanecen en la villa durante catorce días, pero los viernes y los sábados descansan, por lo que sólo se cuentan historias de diez rondas diarias durante diez días (de ahí el título de la obra). Cada día uno de los jóvenes actúa como «rey»; decide el tema sobre el que versarán los cuentos (excepto los días primero y noveno, en los que los cuentos son de tema libre). En total, se cuentan 100 relatos de diversa extensión. Las fuentes de Boccaccio son variadas: van desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales, junto con cuentos y leyendas de origen popular italiano. Su influencia fue profunda y constante en la literatura clásica española, como en Cervantes, Lope de Vega, etc.
Boccaccio escribe en un estilo “humilde y moderado”, es decir, un registro medio que se aleja de lo culto y retórico pero rehúye de la vulgar zafiedad. El tema predominante en los cuentos es el amor y la pasión (con todas sus secuelas: celos, infidelidades, muertes trágicas, burlador burlado, mujer astuta e infiel, etc.); el protagonista que predomina es la del fraile lascivo. No muestra intención moralizante, sino que persigue el entretenimiento del lector a base de humor y sátiras mordaces, con un ritmo narrativo ligero y bien estructurado.
Un ejemplo que vale por todos es el IX, 6 (“De cómo uno de los compañeros se enamoró de una moza y de lo que aconteció”):
 Un labrador pobre, Adriano, tiene una mujer y una hija hermosas, además de un bebé. Rinucio es un joven florentino enamorado de la moza, de modo que se va a hospedar a casa del labrador  junto con su amigo Adriano. Duermen todos en una habitación con tres camas, además de la cuna del bebé. A media noche, Rinucio se va a la cama de la joven, que lo recibe de buena gana. Adriano ha salido por una necesidad fisiológica; se tropieza con la cuna y la coloca, inadvertidamente, al lado de su cama. Una gata tira varios utensilios ruidosamente, por lo que la señora se levanta a comprobar lo que ha pasado. Al volver, se mete en la cama con Adriano, pues la colocación de la cuna la confunde. Rinucio, al clarear el día, vuelve a su cama para que no lo descubran, pero se mete en la cama con el labrador, a quien le cuenta lo bien que le ha ido con la moza. El labrador se despierta encolerizado y dando grandes voces. La mujer se va a la cama con su hija y se lleva a la cuna con el bebé. Luego convence a su marido que ha bebido demasiado y ha confundido sus sueños con la realidad.
  1. EL TEATRO ISABELINO: LA OBRA DE SHAKESPEARE
2.1. Un teatro renovador, variado y popular
Entendemos por teatro isabelino inglés al conjunto de obras escritas en el reinado de Isabel I de Inglaterra (1558-1603) y de su sucesor Jacobo I (1603-1625). Son obras compuestas bajo el influjo de la mentalidad renacentista y humanista procedente de Italia, de intensa influencia en Inglaterra. Sus características principales son:
+Están piezas están escritas en versos blancos (mantiene el número de sílabas por verso –o pies, cinco–, pero no hay rima).
-No respeta las normas de las tres unidades (los cambios de lugar y tiempo son constantes, de una escena a otra).
+Mezcla ingredientes cómicos y trágicos; la figura del clown es importante por el contrapunto cómico que introduce en los momentos de tensión dramática.
+Suelen aparecer elementos mágicos o sobrenaturales.
+Finalmente, los personajes son verosímiles y realistas, bastante autoirónicos.
+Los temas, aun tomados de la antigüedad (clásica y nacional inglesa), adquieren una modernidad y atemporalidad asombrosas. 
+El recurso al teatro dentro del teatro era muy común. 
Como se ve, guarda muchas afinidades con el teatro clásico español moldeado por Lope de Vega y sus sucesores. Se establecen edificios dedicados sólo al teatro, explotados por empresarios o compañías de actores, como El Globo, de Shakespeare. Las compañías teatrales ya son estables y profesionalizadas, lo que aumenta la calidad; no había mujeres actrices; sus papeles recaían sobre jóvenes. Los teatros eran espacios bastante democráticos y abiertos y sus espectáculos muy populares y exitosos. Además de Shakespeare, sobresalieron otros dramaturgos como Cristopher Marlowe (Tamerlán el grande, parte I y II, El doctor Fausto), Benjamin Johnson (Volpone, El alquimista) y Thomas Kyd (La tragedia española, antecedente del Hamlet de Shakespeare), etc.
2.2. William Shakespeare (1564-1616)
a) Biografía y producción literaria
Nació y murió en Stratford-on-Avon, hijo de un comerciante de lanas. Se casó con una mujer ocho años mayor que él, Anne Hathaway, con la que tuvo dos hijas que sobrevivieron a los padres; parece que no fue un matrimonio feliz. Además de dramaturgo y poeta, era actor y empresario teatral; desarrolló toda su carrera en Londres. Aunque no realizó estudios superiores, poesía una amplia cultura literaria. Murió el 23 de abril de 1616, en asombrosa coincidencia con el otro genio de la literatura universal, el español Miguel de Cervantes.
Sus sonetos (compuestos por tres cuartetos y un pareado) son de gran belleza y perfección. En 1609 apareció una misteriosa edición completa, seguramente sin el permiso de su autor, por parte de un tal T. T (quizás Thomas Thorpe, un editor amigo de escritores y escritor él mismo). La dedicatoria es a un tal señor W. H., tal vez uno de sus protectores. Muchos poemas celebran a un amigo rubio y bien parecido de alta alcurnia, mecenas del poeta, al que propone que deje la soledad, el narcisismo y los placeres y engendre herederos. Otro grupo alude a una mujer morena, que se hallaba casada. Los temas predilectos son el amor con todas sus modulaciones y el tiempo, visto en su paso inexorable y en su brevedad angustiosa. Aunque son poemas de notable calidad, son sus dramas los que le han concedido fama inmortal.
b) Producción teatral
Como dramaturgo, pasó por una fase inicial de tanteos y aprendizaje, una de madurez y otra final, de mucha perfección. Sin embargo, sus obras suelen agruparse según el tema y la estructura, en tragedias, comedias y dramas históricos. En vida no publicó casi nada. La mayoría de sus obras vieron la luz en 1623 en una edición denominada First Folio. Como se puede deducir, sus fuentes de inspiración son variadas: historia inglesa, leyendas, fuentes literarias, etc. Escribió unas cuarenta piezas, poco en comparación con los dramaturgos clásicos españoles. Veamos las más importantes:
1) Tragedias. Son piezas de final desgraciado en las que chocan caracteres fuertes y enérgicos, arrastrados por el destino o sus instintos hacia situaciones sangrientas. En todas ellas aparece una honda reflexión moral, de tono pesimista, sobre la posición del hombre en el mundo, la vida como algo inextricable y absurdo, etc.
Tito Andrónico. Tito Andrónico, el gran general romano, regresa victorioso a Roma tras una larga guerra contra los germánicos del norte. Se enfrenta a Tamora, mujer goda esposa del nuevo emperador, pero ésta le inflige continuas crueldades. En venganza, Tito apresa a los dos hijos restantes de Tamora, los cocina y sirve en la cena. Al final, Tito mata a su hija para evitarle la deshonra de seguir viviendo sin manos ni lengua y asesina a Tamora. En la reyerta que se sucede mueren Tito y el emperador. Lucio es coronado emperador y condena a morir de hambre al esclavo moro de Tamora, a quien se considera incitador de todas las maldades cometidas por su ama. Otras piezas de ambiente romano son Julio César y Antonio y Cleopatra, Troilo y Crésida tiene una base en la leyenda griega troyana, pero modificada. 
Romeo y Julieta: los jóvenes enamorados pertenecientes a familias rivales tratan de vivir su amor, lo que les conducirá a la catástrofe. La estudiaremos con detenimiento. 
Hamlet: Recrea la historia del príncipe de Dinamarca que ha de resolver, entre dudas angustiosas, la muerte de su padre y el precipitado matrimonio de su madre. Ofelia, su amada, no aguanta la presión y se suicida. Laertes, compañero pasado a enemigo y hermano de Ofelia, es el instrumento del destino para ejecutar la muerte de Hamlet. 
Otelo: Otelo, el moro de Venecia, acaba por matar a su mujer a causa de los celos, aunque todo había sido preparado por Yago, quien mata a su mujer por descubrirlo (ya antes había liquidado a su mejor amigo, Casio, quien lo había ayudado en sus planes). Lo ejecutan a él por criminal, pero Otelo no soporta su culpa y se suicida. 
El rey Lear abandona el poder y lo reparte entre sus tres hijas, tras prometerle afecto y fidelidad, aunque Cordelia, la menor, parece que lo hace con reticencias. Las dos mayores, ambiciosas, pronto se enfrentan entre sí por el poder, y se aniquilan. También ordenan eliminar a Cordelia. Lear, tras un proceso de enajenación, recupera el juicio y la lucidez y cede su trono a dos nobles leales, Edgar y Kent, éste hijo de su hija mayor. 
Macbeth es la tragedia de la ambición desmedida. Lady Macbeth induce a su marido a matar al rey escocés Duncam para proclamarse ellos reyes. Tres brujas lo habían predicho. La mujer enloquece por sus remordimientos y tormentos fantasmagóricos y se suicida. Macduff, un compañero de Macbeth en el ejército escocés, al conocer los crímenes de éste, lo mata y es coronado nuevo rey de Escocia Malcolm, su hijo. Otras tragedias Coriolano y Timón de Atenas.
2) Comedias.  Se caracterizan por la presencia de elementos mágicos,  la convivencia abigarrada de personajes de toda clase social, la importancia de los sentimientos, un lenguaje vivo, expresivo y juguetón y un movimiento dramático caótico que acaba con la restauración festiva de un orden natural.  
El sueño de una noche de verano: Durante la boda de Teseo e Hipólita tiene lugar una obra plagada de fantasía, sueños, amor y magia que se entremezclan en las historias de amor dos parejas nobles, de unos cómicos despreocupados y un grupo de miembros del mundo de las hadas. 
El mercader de Venecia: Bassanio, un veneciano que pertenece a la nobleza pero es pobre, le pide a su mejor amigo, Antonio, que le preste 3.000 ducados para casarse con la rica heredera Porcia. Antonio, que tiene su dinero empleado en sus barcos, le pide prestada la suma a Shylock, un judío usurero, personaje tópico de la literatura europea de esta época. Shylock se lo presta con la condición de que, si la suma no es devuelta en la fecha fijada, Antonio tendrá que dar una libra de su propia carne de la parte del cuerpo que Shylock dispusiera. Los barcos naufragan y el final feliz se asegura porque Shylock no puede cobrarse la deuda, al tener que hacer sangre, lo que iba en contra del contrato. 
La tempestad: Próspero, duque legítimo de Milán, ha sido expulsado de su posición por su hermano y se encuentra en una isla desierta tras naufragar su buque. La obra comienza con una fuerte tormenta, desatada por Ariel (a mandato de Próspero), cuando adivina que su hermano Antonio viaja en un buque cerca de la isla en la que se encuentra. En ella, Próspero cuenta con la compañía de su hija Miranda y pasa su tiempo con sus numerosos libros dedicándose al estudio y el conocimiento de la Magia. Próspero entra en contacto con espíritus como Ariel. Con su ayuda, desde el caos y la locura, Próspero tejerá un encantamiento que le permitirá iniciar su venganza. Al final, renunciará a su magia perdonando a sus enemigos y permitiendo el matrimonio entre su hija Miranda y Fernando, heredero al trono de Nápoles. 
La fierecilla domada. Toma el asunto de la chica arisca que no se deja dominar, pero con una estrategia persuasiva su novio lo logra. Don Juan Manuel ya había incluido el cuento en su El conde Lucanor.
 3) Obras históricas. Se trata de casi una docena de piezas relacionadas con la historia, relativamente reciente, de Inglaterra. Tenían una intención didáctica muy clara, pues exaltaban la monarquía e inculcaban un patriotismo inglés nada disimulado; es lo que hizo Lope de Vega en España. Shakespeare había leído libros de la historia de Inglaterra que le sirvieron como fuente de documentación; llevan el título del rey correspondiente, de los siglos XIV, XV y XVI. Enrique VIII y Ricardo III son algunas de las obras más famosas.
c) Características del teatro de Shakespeare
Shakespeare fue un artista dotado de una gran genialidad creativa. Acuñó una fórmula teatral intemporal, novedosa y rupturista. He aquí sus rasgos más llamativos: 
1) Abandona los normas clásicas (excepto los cinco actos), de ahí que mezcle prosa y verso, tragedia y comedia y no siga las tres unidades (lugar, tiempo y acción. 
2) Sus argumentos, aun no siendo originales, tienen un sello de originalidad imaginativa y están desarrollados en una trama coherente y sorprendente para el espectador.
3) El lenguaje es muy variado y apropiado, con uso feliz de los procedimientos retóricos; el autor juega con el lenguaje, creando juegos de palabras, dobles sentidos,etc.. 
4) Los personajes están muy bien construidos; son complejos, densos y profundamente dramáticos (Hamlet= la duda; Otelo= los celos; Macbeth= la ambición; Lear= el abandono de los hijos). 
5) Distanciamiento irónico de la acción representada, como si no le interesara. 
6) Teatro dentro del teatro, o autoconciencia de los personajes de que sólo representan. La mayoría de sus obras han sido llevadas al cine, signo de su actualidad e interés para los espectadores contemporáneos. 
  1. EL TEATRO CLÁSICO FRANCÉS: MOLIÈRE
En el siglo XVII floreció en Francia, coincidiendo con su ascenso a potencia europea de primer orden, un teatro de corte clásico de gran calidad, basado en la aceptación de las reglas aristotélicas de composición dramática (cinco actos, separación de tragedia y comedia, acatamiento de las tres unidades, obras en prosa). Tres son los autores que nos dejaron obras memorables por su perfección técnica y su hondura dramática.
3.1. Pierre Corneille (1606 – 1684)
Corneille compuso excelentes comedias y tragedias, a base de estructuras dramáticas complejas y construcción teatral perfecta. Sus personajes son enérgicos y determinados, que buscan su gloria sin titubeos. Escenas líricas alternan con las más dramáticas aportando riqueza y matices a sus personajes. 
Las tres obras más importantes son El Cid, basada en el héroe épico castellano, quien tiene que vengar a su padre en duelo con el padre de su prometida, doña Jimena, al que finalmente mata. 
En Horacio exalta el patriotismo (romano, en este caso), el honor y el seguimiento de las leyes del reino. Horacio ha de matar, en duelo, a sus amigos y cuñados y a su hermana para defender a Roma de una ciudad vecina, Alba Longa, representada por sus amigos y parientes.
En Cinna realiza una reflexión senequista sobre la clemencia (o la necesidad de perdón) en el ejercicio del poder político. El emperador Augusto no condena a Cinna y a su novia, Emilia, a pesar de urdir un complot contra él.
3.2. Jean Racine (1639 – 1699)
Con un estilo sobrio y elegante, Racine compuso tragedias de protagonista femenino arrastrados por un destino contrario. Ofrece una visión poética de los temas en espectaculares escenas dramáticas. 
Andrómaca tiene el fondo legendario del ciclo de Troya; la base del drama reside en que Orestes ama a Hermíone, que ama a Pirro, que ama a Andrómaca (reina viuda de Héctor, hijo del rey de Troya), que debe proteger a su hijo Astianacte; tantas pasiones sin correspondencia acaban en locura (Orestes) o suicidio (Hermíone). 
Britannicus es una tragedia romana en la que Nerón, enamorado de Junia, prometida de su hermanastro Británico, envenena a éste. Junia se retira a un templo, al tiempo que Agripina, madre del emperador, se desespera por no poder controlarlo. 
Ifigenia aborda el asunto mitológico del mismo nombre. Agamenón quiere sacrificar a su hija a los dioses engañando a su mujer, Clitemnestra, para lo que simula una boda de Ifigenia con Aquiles; éste había secuestrado a la joven Eripfila, que está enamorada del héroe; al comprobar que Aquiles prefiere a Ifigenia, ella misma se inmola en el altar destinado a la hija del rey. Atalía es reina de los judíos tras la muerte del rey y sin tener otra descendencia. Joad, sumo sacerdote, conoce la existencia de Joas, nieto de la reina; lo educa para enfrentarse a su abuela, pero el chico lo rechaza. Atalía ataca al templo donde la casta religiosa retienen a Joas, pero sus soldados huyen presa del pánico. Joad encuentra la oportunidad de mandar ejecutar a la reina.
3.3. Jean Baptiste Poquelin, Molière (París, 1622 – 1673)
Actor él mismo y autor de comedias, buen conocedor de la tradición teatral greco-latina, gran observador de la sociedad de su época, creó piezas con gran fuerza satírica y comicidad; fue la figura más importante del teatro clásico francés. La escuela de mujeres es una crítica al egoísmo de los hombres que prefieren para casarse una mujer ignorante y servil (como Arnolfo desea hacer de Agnes) a otra inteligente. Sin embargo, Horacio se enamora de Agnes, que le corresponde, pero no puede hacer nada por escapar de Arnolfo, su tutor. Al fin, la llegada de Enrique desde América desvela que Agnes es hija suya y le da su consentimiento para casarse con su verdadero amor, Horacio. 
En Tartufo critica a los santurrones beatos que, o son manipulados si son ignorantes, o manipulan si son malvados. Orgón es un hombre rico y poderoso que ha caído bajo la influencia de Tartufo (tartuffe, en francés es la trufa u hongo escondido bajo tierra, no visible a simple vista), un hipócrita beato, que además es bastante torpe, de modo que casi todo el mundo conoce sus intenciones, excepto Orgón y Madame Pernelle. El mediocre y ladino Tartufo exagera la devoción y ha llegado a ser el director espiritual de Orgón. Este aventurero está tratando, además, de casarse con la hija de su benefactor, al tiempo que trata de seducir a la segunda esposa de éste, Elmira, mucho más joven que su marido. Una vez desenmascarado, tratará de aprovecharse de unas donaciones (firmadas) que Orgón le ha transmitido para tratar de echar a éste de su propia casa. Va incluso ante el rey, pero éste, recordando los antiguos servicios que Orgón le prestó, anula dichos papeles y hace que Tartufo sea detenido.
Don Juan es una versión de “El burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina; presenta al seductor impenitente que atropella a las mujeres para saciar su apetito sexual, infringiendo toda clase de leyes, divinas y humanas; el padre de doña Inés, en estatua, lo invita a cenar en la noche de difuntos y se lo lleva a los infiernos. 
El médico a palos es una crítica a los médicos charlatanes y sacadineros. Sganarelle es un médico a su pesar, tras recibir una tunda de palos, por una venganza que había tramado su mujer. Ha de curar a Lucinda, que no está enferma, pero disimula para poder casarse con Leandro, honrado pero pobre; recibe una herencia inesperada y es aceptado por Geronte, padre de la chica. 
En El misántropo Molière reflexiona y critica la hipocresía social y el juego de intereses de unos y otros, hombres y mujeres, por amor, fama o dinero. Alcestes, huraño, está enamorado de Celimena, que coquetea con otros jóvenes atractivos, hasta comprender quién es el más auténtico y desinteresado. 
El avaro, nombrado Harpagón, tiene a sus hijos Elisa y Cleante alcanzados de dinero. Viudo, desea casarse con Mariana, que está enamorada de su hijo, aunque no quiere gastar ni una moneda. El robo de una caja con una fuerte suma de dinero lo desespera. Finalmente, la llegada del señor del rico Valerio, desaparecido muchos años antes por accidente, arregla las cosas. Es el padre de Valerio y Mariana, que se casan con Elisa y Cleante. 
El enfermo imaginario es la última obra de Molière; de gran perfección artística y constructiva, es una crítica a los médicos charlatanes y a los hipocondríacos, como Argán, que desea casar a su hija Angélica con uno de esos galenos. Llega a hacerse el muerto y ahí conoce los sentimientos de cada uno, lo que le hace cambiar de opinión sobre su hija, sincera y amorosa, y su segunda mujer, Belina, no tan fiel como parece.
3.4. ANÁLISIS DE ROMEO Y JULIETA (1597), DE WILLIAM SHAKESPEARE
  1. Caraterísticas de la pieza
Shakespeare no fue original (ni nadie se lo valoraría) en el asunto de una de sus más celebradas tragedias. El argumento está basado en la traducción inglesa (The Tragical History of Romeus and Juliet, 1562) de un cuento italiano de Mateo Bandello, pasando previamente por traducciones italianas y francesas. La circulación de temas, tópicos por Europa ha sido intensa e ininterrumpida, más allá de la lengua originaria. La obra se estrenó entre 1594 y 1595. Consta de cinco actos.
La técnica dramática es hábil y muy elaborada. La pieza se caracteriza por la mezcla entre comedia y tragedia como forma de aumentar la tensión, por la relevancia argumental que confiere a los personajes secundarios y por el uso de tramas secundarias para adornar la historia. Además, en ella se adscriben diferentes formas métricas para los distintos personajes (polimetría), que, en ocasiones, terminan cambiando de acuerdo con la evolución de los mismos personajes; por ejemplo, Romeo se va haciendo más experto en el uso del soneto a medida que avanza la trama. 
La tragedia ha sido adaptada en numerosas ocasiones para los escenarios, el cine, los musicales y la ópera. Por otro lado, siempre nos quedará la duda de si Romeo y Julieta existieron y vivieron en Verona, como Shakespeare los imaginó, producto de sus lecturas.[]
  1. Argumento 
La obra comienza con una disputa callejera entre los Montesco y los Capuleto. El príncipe de Verona, Della Escala, declara un acuerdo de paz que en caso de ser violado habría de ser pagado con la muerte. Después de los sucesos, el conde Paris se reúne con el señor Capuleto para conversar sobre la idea de contraer matrimonio con su hija, pero Capuleto le pide que espere durante un plazo de dos años más, tiempo tras el cual Julieta cumpliría quince. Aprovechando el ofrecimiento, le sugiere que organice un baile familiar para celebrar tal acontecimiento. Mientras tanto, la señora Capuleto y la nodriza de Julieta intentan convencer a la joven de que acepte casarse con Paris.
Entre tanto, Benvolio habla con su primo Romeo, hijo de los Montesco, sobre su más reciente depresión. Convencido de que la tristeza de su primo se debe al amor no correspondido de una joven llamada Rosalina —sobrina del señor Capuleto—, Benvolio le informa acerca del baile familiar de los Capuleto. Finalmente, Romeo acepta acudir sin invitación a la ceremonia, esperando encontrarse con Rosalina. No obstante, cuando llega a la fiesta, se encuentra con Julieta y se enamora perdidamente de ella. Tras concluir el baile, en la secuencia conocida como “la escena del balcón”, Romeo se infiltra en el patio de la casa y escucha secretamente a Julieta, quien está en el balcón de su dormitorio, admitiendo su amor por él a pesar de la hostilidad entre su familia y los Montesco.
Con el paso del tiempo, el joven comienza una serie de encuentros con la muchacha, hasta llegar al momento en que ambos realizan un juramento de amor y deciden casarse en secreto, con la asistencia de Fray Lorenzo. Ofendido por la irrupciión de Romeo en el baile familiar, Teobaldo —primo de Julieta— reta al joven a un duelo. Sin embargo, Romeo evade el combate. Impaciente tanto por la insolencia de Teobaldo como por la “cobarde sumisión de Romeo”, Mercucio —amigo de Romeo— acepta el duelo y Teobaldo lo mata. Dolido por su muerte, Romeo retoma el enfrentamiento y logra asesinar al primo de Julieta. A consecuencia de lo anterior, es condenado al exilio. Malinterpretando la tristeza de su hija, el señor Capuleto decide ofrecerla en matrimonio al conde Paris. Finalmente, la joven acepta bajo la condición de prolongar la boda, aun cuando su madre se niega terminantemente. Mientras tanto, Romeo pasa la noche secretamente en la alcoba con la muchacha.
Julieta visita a Fray Lorenzo para pedirle ayuda, y éste conviene en ofrecerle una sustancia que la induciría a un intenso coma con duración de dos y cuarenta horas.[] Una vez que la joven acepta llevar a cabo la farsa, el religioso le promete enviar un mensaje a Romeo, exiliado en Mantua, informándole sobre su plan secreto, por lo que podría volver cuando ella despierte. La noche anterior a la boda, Julieta ingiere la droga y sus familiares, al creerla muerta, depositan su cuerpo en la panteón familiar.
A pesar de su promesa, el mensaje de Fray Lorenzo nunca llega a Romeo; éste se encuentra con Baltasar (uno de sus sirvientes), quien le informa de la repentina muerte de Julieta. Frustrado ante semejante noticia, Romeo decide comprarle al farmacéutico de la ciudad un veneno mortal, antes de acudir a la cripta donde se encuentra Julieta. Al llegar, se encuentra con Paris en el cementerio, impresionado por la muerte de la joven. Creyendo que Romeo es un saqueador de tumbas, el conde lo enfrenta pero muer. Convencido de que su amada está muerta, Romeo bebe el veneno. Al despertar del coma inducido, Julieta se encuentra con los cadáveres de Romeo y Paris en la cripta; incapaz de hallar una solución a tales circunstancias, se atraviesa el pecho con la daga de su esposo. Algo después, los Montesco y los Capuleto, acompañados del príncipe, se percatan de la muerte de los jóvenes y del conde. Conmovido por la trágica escena, Fray Lorenzo les relata la historia de amor de los jóvenes. Su revelación consigue terminar con la rivalidad entre ambas familias. Romeo y Julieta finaliza con la elegía de Della Escala sobre el “amor imposible” de los jóvenes: “Nunca ha habido una historia más trágica / que ésta, la de Julieta y su Romeo…”. 
  1. Temas
El tema principal de Romeo y Julieta es el amor trágico, es decir, el amor apasionado e intenso que anula la voluntad de los amantes. Es un sentimiento puro, violento e irreprimible que fructifica inopinadamente y acaba en muerte. La tensión emocional de los personajes es muy alta, y viene dada por la medida de sus pasiones, a las que se entregan sin reflexión. Otros temas de la obra son: 
Destino y azar: el destino (“las estrellas”) parece empujar a los jóvenes a un final aciago, acaso sin comprenderlo, acaso aceptándolo con todas las consecuencias. Romeo se llama “tonto afortunado” en cierto momento. ¿Son incapaces de gobernar su futuro, cegados por su pasión amorosa? Tal vez. Por otro lado, todos los hombres deciden matar sin muchas contemplaciones cuando ven en peligro sus deseos. ¿Azar o empujados por el destino?
Enfrentamiento de fuerzas contrarias (de familias, de personas y de sentimientos): Los Montesco se enfrentan a los Capuleto por cuestión de intereses y prestigio; los criados y amigos de ambas familias no dudan en matarse para proteger sus intereses, así como Romeo  mata a Paris; el odio y el amor chocan muy frecuentemente, incluso en los mismos personajes, lo que genera violencia descontrolada.
– Tiempo fugitivo y muerte certera. La acción dura entre cuatro y seis días; está muy condensada. El paso del tiempo es un asunto importante y hasta agobiante que muchos perciben. Los amantes, por ejemplo, pues desean unirse para siempre.
 
4. Construcción dramática y lenguaje
La construcción dramática es muy acertada. Aunque apenas hay acción secundaria (normal en las piezas de Shakespeare), los personajes de segunda fila (como el Ama)  llevan adelante sus propias acciones, hablando muchísimo y a su manera. El ritmo dramático es intenso, progresivo, a veces parece hasta atropellado. Ello aumenta la intriga y el interés del espectador, que se encuentra envuelto en una atmósfera algo irreal, pero absorbente.
 El dramaturgo utiliza variadas formas métricas a lo largo de la pieza. Usa la polimetría con ciertos metros reservados para temas o personajes determinados. El verso común es el soneto con versos blancos. Recordemos que también funciona así en el teatro clásico español, aunque con mayor variedad. El lenguaje es variado (de lo culto a lo vulgar), en general algo retórico y significativo. Es típico del autor inglés los juegos de palabras (anfibologías, dilogías, antítesis, paradojas…, para crear humor) y un uso abundante y muy acertado de recursos literarios (metáforas, símiles, personificaciones, ironías, etc.) que embellecen y dotan al discurso de extraordinaria expresividad y belleza. 
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Sucinta Historia de la Literatura Universal (1). De la Antigüedad a la Edad Media.

TEMA 1. DE LA ANTIGÜEDAD A LA EDAD MEDIA
1. Los poemas homéricos: La Ilíada y la Odisea
2. El teatro grecolatino
3. La épica medieval
4. Análisis de Antígona, de Sófocles
——————————————–
1. LOS POEMAS HOMÉRICOS: LA ILÍADA Y LA ODISEA
1.1. La literatura griega
La literatura griega de los siglos VIII al III a. C. fue muy importante por su calidad y variedad, además de ser de las primeras en aparecer en la historia de la humanidad (junto con la hebrea, la china y la hindú). En consecuencia, ha ejercido una fuerte influencia sobre la literatura occidental de todos los tiempos, tantos en temas como en las formas literarias. Nació muy unida a las leyendas y a la mitología; posee, por tanto, cierta naturaleza religiosa. Un mito es un relato que versa sobre dioses o héroes en el que se trata de dar explicar los grandes misterios de la humanidad, del cosmos o de los dioses; abunda en él los rasgos irracionales y fantásticos. La leyenda es una narración entreverada de elementos fantásticos que relata peripecias de hombres y dioses, en general mezclados. La cultura griega posee un extenso y variado arsenal de mitos y leyendas que cuentan la historia de un mundo perdido en el que circulaban dioses, semidioses y héroes con sus pasiones y ambiciones.
1.1.1. La Ilíada y la Odisea
Son dos epopeyas griegas atribuidas a Homero; se cree que este escritor vivió en el siglo VIII a. C. en la región de Jonia, en Asia Menor, (hoy Turquía), acaso en la ciudad de Esmirna. Se ha discutido incluso la propia existencia del autor, pero hoy parece probada. Aunque haya compuesto la mayoría de ambas obras, no es descartable que episodios enteros hayan sido añadidos posteriormente por los “aedos”, recitantes creadores, y “rapsodas”, recitantes flexibles de textos de otros. Estaba destinada para ser recitada o cantada por  ante un amplio auditorio. Así ocurrió con el Cantar de Mio Cid y otras epopeyas románicas y germánicas, como veremos más adelante. La epopeya consiste en la narración extensa de acciones trascendentales o dignas de memoria para un pueblo en torno a la figura de un héroe que representa sus virtudes de más estima; en ella intervienen muchas veces los dioses y existen elementos fantásticos. 
Los hechos contados en ambos poemas tienen un fondo común, la guerra de Troya, que parece que se remonta al s. XII a.C., cerca de la costa mediterránea de la actual Turquía. En la Ilíada se relatan los últimos acontecimientos de dicha guerra; en la Odisea se centra en la narración de la vuelta de uno de sus capitanes, Ulises, desde Troya  hasta su patria, la isla de Ítaca, donde era rey. Las obras están escritas en hexámetros griegos, un verso de la poesía griega y latina que consta de seis pies formados por dáctilos y espondeos. Un dáctilo está formado por una sílaba larga y dos breves (_UU); un espondeo, por dos sílabas largas (_ _).
1.1.2. La Ilíada 
Consta de más de 15.000 versos (divididos por los editores, ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de Aquiles (mênis).[] Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlíon. He aquí los primeros versos de la Ilíada:
Canta, oh musa, la cólera del pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos [griegos] y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves; cumplíase la voluntad de Zeus desde que se separaron disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
Este poema épico narra la cólera de Aquiles, hijo del rey Peleo y de la nereida Tetis, su causa, su larga duración, sus consecuencias y su posterior cambio de actitud producto del odio. La ira de Aquiles termina junto con el poema, cuando se reconcilia con Príamo, padre de su enemigo Héctor, momento en que se celebran los funerales de éste.
Después de nueve años de guerra entre aqueos y troyanos, una peste se desata sobre el campamento aqueo. La cólera de Aquiles se había originado por la afrenta que le inflige Agamenón, jefe supremo de los griegos, quien tras ceder a Criseida, arrebata a Aquiles su joven esclava y sacerdotisa, Briseida. Al haberse producido todo esto Aquiles se retira de la batalla, y asegura que sólo volverá a ella cuando el fuego troyano alcance sus propias naves. Le pide a su madre Tetis, que convenza a Zeus para que ayude a los troyanos, cosa que alcanza. Héctor se porta gallardamente en las batallas, al contrario que su hermano Paris, quien había raptado a Helena (esposa de Menelao, hermano de Agamenón) y fue origen de la guerra. 
Los dioses intervienen según sus gustos o intereses favoreciendo a un bando o a otro. Al morir Patroclo, su amigo íntimo, Aquiles, movido por el odio, decide intervenir en la batalla, haciendo grandes estragos entre los troyanos. Mata a Héctor en combate singular y se celebran juegos en honor de Patroclo. Los troyanos recuperan el cuerpo de Héctor y le ofrecen honores funerarios. La ciudad es saqueada y destruida con el ardid del caballo de madera que los griegos, guiados por Ulises, introducen en Troya como una ofrenda, pero va lleno de soldados aqueos que abren las puertas al resto del ejército y aniquilan la ciudad. Aparecen los temas de la pasión amorosa, la gloria en el combate, el honor y la cólera (o ira) de Aquiles.
1.1.3. La Odisea
Esta obra es la otra gran epopeya griega, formada por veinticuatro cantos y algo más de 12.000 versos. Temáticamente, existe una continuidad respecto de la Ilíada. Odiseo o Ulises es el héroe omnipresente que protagoniza la acción; es una sucesión de sus aventuras por lugares del Mediterráneo, desde que abandona Troya hasta que llega a Ítaca, su ciudad. Se suele dividir en tres partes: las indagaciones y viajes de Telémaco buscando a su padre; las aventuras de Ulises en sus diez años de peregrinaje marítimo; y, finalmente, el regreso y venganza contra los pretendientes de su esposa, fiel a su marido. 
Penélope, su mujer, lo espera pacientemente. Para engañar a sus insolentes  y desvergonzados pretendientes (comen a su costa, duermen en su casa y dilapidan sus riquezas), teje un tapiz, con la promesa de que elegirá un candidato a esposo cuando acabe de tejerlo. Astutamente, desteje por las noches casi todo lo hecho en el día. En tanto, su hijo Telémaco, sale en su busca, pero sin éxito. En sus viajes marítimos, Ulises visita el país de los feacios (a quien cuenta sus vicisitudes), visita el Hades (reino de los muertos; habla con su madre y otros héroes muertos de la guerra de Troya), escapa de los brazos de Circe –convierte en cerdos a algunos de sus compañeros–, de la ninfa Calipso –quien lo retuvo siete años–, ambas enamoradas de él, engaña al cíclope Polifemo saliendo de la cueva agarrados a la barriga de los carneros, escapan del país de los lotófagos (la ingesta de la flor de loto produce el olvido), se libra de las sirenas a pesar de haber escuchado su canto, atado al mástil, etc. 
Al fin, llega a Ítaca (tal vez, la actual isla, de la que era rey); reconoce a su padre Telémaco, y luego a su hijo. Gana la competición del arco, al hacer que su flecha atraviese los doce aros alienados a cierta distancia. Juntos Ulises y Telémaco eliminan brutalmente a todos los pretendientes de su esposa y se recupera la paz en Ítaca. 
La astucia y el deseo de aventuras de Ulises son los dos temas capitales. El relato no sigue un orden cronológico y muchas de las aventuras las relata el propio Ulises en la corte de Alcínoo, rey de los feacios. La acción comienza, en ambas obras, in media res, abandonando el orden cronológico para aumentar la viveza narrativa.
1.1.4. Características compositivas y temáticas de ambas epopeyas
Según el eminente filólogo Martín de Riquer, los rasgos creativos más notorios de la epopeya griega son:
-Media una notoria distancia temporal entre los hechos narrados y la escritura, en el que lo histórico pasó a legendario. Homero (s. VIII a. C.) seleccionó secciones especialmente interesantes para sus lectores de acciones que habían acaecido hacia el 1200 a.C. 
Los dioses intervienen decisivamente en los asuntos humanos. Las divinidades muestran sus pasiones utilizando a los humanos, ellos mismos adoptan figura humana y actúan protegiendo a unos o atacando a otros. Esta mezcla de los dioses en los asuntos terrenales le da una dimensión religiosa y ética al relato.
-La heroicidad guerrera protagonizada por nobles aristocráticos es un valor constante y compartido por los oyentes de la Ilíada, que los veían como modelos dignos de seguir. Del mismo modo, la aventura marítima es una constante en la Odisea, que recoge todas las leyendas y relatos fantásticos sobre remotos lugares mediterráneos.
Los personajes son auténticos héroes. Aquiles y otros muestran valor, honor y valentía, bien que entremezclados con sus ambiciones y pasiones no siempre justificables. Odiseo es un hombre prudente, astuto y resistente ante la adversidad. Por otro lado, las mujeres son hermosas, pero también inteligentes y delicadas.
-El estilo homérico está dotado de dramatismo, lirismo y descripciones detalladas, que dotan al relato de claridad y plasticidad. Utiliza una lengua literaria pulida (heredada de otros poemas épicos perdidos), mezcla de distintos dialectos griegos de su época.
-El canto épico posee carácter oral y colectivo, recitado o cantado por profesionales. Es un relato informativo, como un reportaje, positivo o negativo, de hechos relativamente recientes, de gran interés y transcendencia. Utiliza fórmulas lingüísticas cuasi fijas, como epítetos o expresiones que reflejan acciones repetidas (amanecer, anochecer, etc.), que aportan belleza, facilitan el recitado y la memorización.
2. EL TEATRO GRECOLATINO
2.1. El teatro griego
2.1.1. Orígenes, temas y autores de la tragedia
En la Antigua Grecia  floreció también una espléndida cultura teatral entre los siglos V a III a. C.  Al parecer, el origen son las representaciones religiosas en un espacio circular al aire libre (orchestra), al lado del templo de Dionisio; los espectadores ocupaban gradas semicirculares (théatron); aprovechaban la pendiente de una colina para construir las gradas; tenían capacidad para miles de espectadores (por ejemplo, el de Epidauro, del s. IV a. C., tiene un aforo de 20.000 asientos). Estos rituales y festivales religiosos, como el de Dionisio en Atenas, uno de los más conocidos derivaron en pequeñas escenas dramáticas; el ditirambo, himno dedicado a Dionisio (Baco) incluía un coro de campesinos –doce miembros, luego ampliado a quince– disfrazados de sátiros, cuyos cantos eran entremezclados con exclamaciones del director o corifeo. En los ambientes urbanos surgió la tragedia, y en los rurales la comedia.
Los actores griegos utilizaban las máscaras o, en su defecto, ocultaban su rostro con barro o azafrán. El ocultar la cara simboliza el vestirse con elementos nuevos y no comunes, necesarios para realizar el rito; era también una costumbre. Usaban zancos (coturnos), que servían para dar altura al actor. Conseguían que los personajes nobles destacasen sobre el coro y dar proporción al actor con la gran máscara. El coro en la tragedia griega actuaba como intermediario. Los coros, vestidos de negro, se involucraban en la acción, sus cantos eran importantes y explicaban a menudo el significado de los acontecimientos que precedían a la acción. 
El teatro era un espectáculo popular y bastante democrático, pues podían asistir todo tipo de espectadores, incluidas las mujeres. En estas obras lo que importa son los problemas planteados, la ética de los personajes y el choque entre el hombre y su destino. Las pasiones humanas (amor, venganza, codicia, etc.) suelen acarrear problemas de conducta que desencadenan dilemas sin solución. El conflicto es irresoluble y acaba con la muerte del protagonista. Los espectadores conocían las leyendas originarias y lo importante era el planteamiento y solución original que el dramaturgo ofrecía; los autores se presentaban a concurso en las fiestas dionisíacas para que sus obras fueran representadas 
Los temas proceden de dos  ciclos: de Argos o Micenas (los personajes principales son: Clitemnestra y Agamenón, matrimonio, tuvieron como descendientes a Electra, Ifigenia y Orestes, casado con Hermíone; Menelao, hermano de Agamenón, y su esposa Helena, hermana de Clitemnestra). El segundo ciclo temático es el de Tebas (Layo y Yocasta tienen al hijo Edipo; éste, con Yocasta, engendra a Etéocles, Polinices, Antígona e Ismena; Creonte, hermano de Yocasta, engendra a Hemón, enamorado de Antígona). Los espectadores conocían los argumentos y sus desenlaces, por lo que la clave estaba en el desarrollo. Los asuntos tenían gravedad moral y transcendencia ética, que provocaban la catarsis del espectador, la depuración de las pasiones humanas.  Veamos los tres grandes trágicos helenos, ordenados cronológicamente:
a) Esquilo (525 – 456 a. C.)
Es considerado como el primer gran representante de la tragedia griega. []Participó en la batalla de Maratón (490 a. C.) y en la de Salamina (480 a. C.), lo que le valió como experiencia para componer sus tragedias, que se agrupaban en trilogías seguidas de un drama satírico de cierre. Fue un autor muy prolífico, pues escribió sobre noventa piezas, aunque sólo se conservan siete completas. Sus obras está compuesta por:
– La trilogía de la Orestíada (Agamenón, Las coéforas, y Las euménides), basadas en la muerte que Orestes ejecuta contra su madre y su amante por haber eliminado antes a su padre Agamenón; luego lo persiguen las furias, divinidades vengadoras, hasta enloquecerlo; sólo se libra de ellas y se hacen protectoras de la ciudad de Atenas tras un juicio exculpatorio.
Prometeo encadenado escenifica sublimemente el duro destino del que dio el fuego (y la inteligencia, y las artes) a los hombres, castigado por Zeus; encadenado a una peña en el Cáucaso, al lado del mar, acaba tragado en un cataclismo.
– En Las suplicantes contemplamos a las danaides, hijas del rey Dánao; llegan a Argos pidiendo refugio, lo que logran para su alegría.
– Los persas desarrolla la victoria de los griegos contra los persas en la batalla de Salamina a través de la viuda de Darío, Atosa, que lamenta la suerte de su hijo Jerje.
– Finalmente, Los siete contra Tebas trata el enfrentamiento mortal y mutuo entre Polinices, ayudado por siete capitanes del ejército de Argos, contra su hermano Etéocles, rey de Tebas que debería haber entregado el trono a su hermano. 
Con Esquilo, los coros fijan definitivamente su importancia, añade un segundo y luego un tercer personaje (por lo que los diálogos se ven potenciados) y fija la indumentaria de los actores. Como el argumento de sus obras es conocido por el público, lo importante es observar el choque entre el hombre –que actúa insensatamente– y su destino trágico, no elegido. Temas importantes son el sufrimiento de la persona, en parte impuesto por el destino, en parte buscado por su avaricia y estulticia, y la creencia en la justicia final de los dioses. Sus obras rebosan poesía, dramatismo y lecciones morales.
b) Sófocles (495 – 405 a. C.)
Este gran dramaturgo, político y militar ocasionalmente, muy popular en Atenas, compuso piezas inolvidables por su fuerza dramática y la creación de caracteres humanos dotados de profundidad psicológica. También fue un renovador del teatro al profundizar en los personajes, que evolucionan a lo largo de la acción; consolidó el tercer actor y aumentó el coro. Sus protagonistas pierden cierta aura semidivina y son más humanos que los de Esquilo, pues sienten, sufren y ambicionan como hombres. De las más de ciento treinta obras que compuso, nos han llegado:
Antígona: objeto de lectura y estudio, la veremos aparte, después, con más profundidad
Áyax: dramatiza la vida de uno de los héroes de la guerra de Troya que se suicida, tras volverse medio loco, por no recibir las armas de un gran guerrero muerto, Aquileo; le fueron entregadas a Ulises. En contra de la opinión de Menelao y Agamenón, recibe sus honras fúnebres gracias a Teucro y el propio Ulises, fundamental en la cultura griega, pues aseguraba el descanso eterno de los muertos.
Edipo rey: pone en escena la vida del padre de Antígona, que envuelve una horrorosa tragedia en un ambiente de éxito aparente. Edipo había sido expulsado del palacio por unos malos augurios sobre su futuro, pues a su padre Layo se le había prohibido por las divinidades tener descendencia; ya muchacho, mata a su padre, sin reconocerlo, en un cruce de caminos; luego resuelve el enigma de La Esfinge y es proclamado rey de Tebas; se casa con la reina viuda, que no es otra que su madre; cuando Edipo comprende lo que ha hecho, pues una peste se cierne sobre Tebas y sólo cesará cuando se castigue al asesino del rey Layo, opta por arrancarse los ojos y exiliarse en Colono; por su parte, Yocasta se suicida
Las traquinias se centra en la figura de Deyanira, celosa, esposa de Heracles, le envía la túnica del centauro Neso para asegurar la fidelidad amorosa de su marido, pues le gustaba Yole, una de las doncellas de Traquis; en realidad, le provoca graves tormentos y reacciones violentas; Denayra se suicida y Heracles muere al poco.
Electra: Electra es la hija de Agamenón y Clitemestra; la mujer mata al marido y se casa con su cómplice Egisto; Orestes, el otro hermano de Electra, hace correr la voz que está muerto, pero es una estratagema para entrar a palacio y matar a su madre y a su nuevo marido. 
Filotectes era un valiente guerrero griego, arquero (su arco lo había heredado de Hércules), que es abandonado en una isla desierta, Lemnos, cuando la flota griega iba camino de Troya. El motivo no fue otro que una picadura apestosa y maloliente de una serpiente; sus gritos de dolor se hacían insoportables a sus compañeros. Sin embargo, un oráculo reveló a los griegos que sólo ganarían la guerra con la presencia del guerrero; Ulises no logra convencerlo para que vuelva, pero al fin Heracles se lo ordena y le promete gloria. 
Edipo en Colono recrea la vida de Edipo, ciego y desterrado; se refugia con su hija en Colono, ciudad cerca de Atenas; sus dos hijos tratan de persuadirlo para que los apoye en sus pretensiones al trono de Tebas; Edipo maldice a los dos y muere poco después protegido por Teseo, rey de Colono. Sófocles tenía noventa y un años cuando escribió esta pieza.
Sus obras rebosan perfección dramática; la tensión entre personajes hondos y convincentes, que hablan con gravedad y mesura, y la fuerza de un destino trágico que los arrastra a su pesar hacen de sus tragedias modelos teatrales. La humanidad de sus personajes es verdadera, cercana a nosotros y por eso más conmovedores.
c) Eurípides (h. 480 – 406 a. C.) 
Toma sus temas de la tradición épica griega, pero les da un tratamiento más humano y realista, a veces hasta la exageración deformante. Sus personajes ya no son héroes, sino hombres con pasiones e impulsos muchas veces despreciables, movidos por la codicia y la ambición. El lenguaje es más sentencioso y algo grandilocuente, insertos en diálogos rápidos  y vivaces. Sus obras más admiradas (del conjunto de las dieciocho conservadas) son:
Medea: Esta inteligente mujer, casada con el algo cínico y casquivano Jasón, elimina a Glauce,  hija del rey de Corinto, Creonte, porque la chica estaba prometida con su marido, que la iba a repudiar; luego ha de matar a sus propios hijos para que no caiga sobre ellos la venganza de la familia de Glauce. 
– En Electra vemos cómo la hija de Agamenón y Clitemestra, colabora con su hermano Orestes en la venganza contra su madre y su amante por haber asesinado a su padre, quien había intentado sacrificar a los dioses a su otra hija Ifigenia para que les fueran propicios en la guerra de Troya).
– Las consecuencias de este acto se desarrollan en Orestes, que cae en la locura por el sentimiento de culpa. El pueblo de Argos condenan a los hermanos a muerte, pero la intervención de Apolo arregla la situación. Electra se casará con Pílades, el fiel amigo de su hermano Orestes, que se casará con Hermíone, su prima, hija de Menelao y Helena. 
Hécuba es otra intensa tragedia que escenifica el duro destino de esta mujer, reina viuda de Príamo, rey de Troya. Al enterarse de su hija Polinexa y su hijo Polidoro, a pesar de sus ruegos de piedad ante Ulises y Agamenón, trama una terrible venganza.
– Ifigenia en Táuride e Ifigenia en Áulide pone en escena la tragedia de esa malhadada chica salvada por Artemis. 
– En Andrómaca recrea la vida de esta mujer que había sido la esposa de Héctor; después del saqueo de Troya había sido conducida a la ciudad de Ptía y tomada como esclava por Neoptólemo, el hijo de Aquiles. Con su amo había tenido un hijo. Sin embargo más tarde Neoptólemo se había casado con Hermíone, hija de Menelao. Estos dos desean la muerte de Andrómaca y su hijo; tras muchos momentos dramáticos (matan a Neoptólemo) aparece la nereida Tetis (en cuyo santuario se había refugiado Andrómaca), que había sido esposa de Peleo (padre de Aquiles, abuelo de Neoptólemo) y ordena a éste que entierre a su nieto en Delfos. Además dispone que Andrómaca debe casarse con Héleno, un hijo de Príamo que había sobrevivido, y vivir en Molosia junto con su hijo.
– La última pieza es Hipólito. Su madrastra Fedra se enamora de él, pero el muchacho, entregado a la caza, no le hace caso. Fedra se suicida y deja una tablilla al lado de su cuerpo declarando haber sido deshonrada por su hijastro. Su padre Teseo, furioso, lo arroja de su casa y muere atropellado por las ruedas de su carro, en brazos de su padre, que había conocido la verdad por la intervención de Artemis (Diana).
2.1.2. La comedia: características compositivas y autores
+ La comedia ya no tiene una finalidad catártica, sino que está imbuida de un espíritu burlón y satírico, fustigando los vicios ciudadanos contemporáneos, para hacer reír y divertir al público. 
+ El espectador se encontraba ante un argumento desconocido y unos personajes recién creados por un comediógrafo que debía exhibir cierta originalidad creativa en sus tramas.
+ Los personajes son extraídos de la vida ateniense cotidiana, poblada por cínicos charlatanes, comerciantes embaucadores, estúpidos engreídos, etc. El autor los capta en su vida cotidiana y los presenta ridiculizándolos y exagerándolos. Su modo popular de hablar corresponde con su condición social.
+ Estaban dirigidas a un público popular, que se divertía contemplando en escena las críticas y burlas despiadadas contra políticos, charlatanes y filósofos en tono festivo, pero crudo. El final era feliz, es decir, el desenlace del conflicto tendía a ser alegre y optimista, aunque con cierta lección moral.  He aquí los dos autores más importantes, imitados en los siglos posteriores en cuanto a temas y tono: 
a) Aristófanes (445 – 387 a. C.)
Es el más importante comediógrafo griego. Toma asuntos de la vida cotidiana desarrollados a través de personajes populares que utilizan un lenguaje coloquial, directo y vivo. Crea situaciones hilarantes, a veces fantásticas, que le sirven para criticar ásperamente desde una perspectiva conservadora, aspectos negativos de la sociedad ateniense (la guerra, la influencia de los demagogos, la mala educación, la codicia desatada, etc.). Sus obras más conocidas son:
Las nubes: Estrepsíades trata de aprender retórica para defender su causa de no pagar a sus acreedores, pero es corto y no lo logra. Sí lo alcanza, sin embargo, su hijo, que justifica una paliza al padre. Estrepsíades recapacita y entiende que la antigua educación y el respeto a los dioses es lo más conveniente; ataca a Sócrates como líder de los charlatanes retóricos, cosa injusta.
La paz presenta al campesino Trigeo que, volando en un escarabajo gigante que él mismo ha alimentado a base de estiércol, se presenta en el Olimpo para reclamar la paz, pues estaba harto de las guerras atenienses. Los dioses se han ido y sólo vive Pólemos, (la Guerra). Libera a Irene (la Paz) y se restablece la vida feliz de los hombres.
Las aves es una comedia fantástica en la que observamos cómo los atenienses Pistetero y Evélpides, hartos de la vida urbana  y sus charlatanes egoístas, fundan una ciudad en el aire, en el reino de las aves. Luego llegarán a empadronarse demagogos, recaudadores, delincuentes, artistas de medio pelo, etc., que son expulsados sin contemplaciones. Incluso ciertas divinidades desean vivir allí, cosa que logran, pero ajustándose a las normas de vida recta y sana impuesta por Pistetero.
Las avispas es una aguda sátira contra los poderosos charlatanes como Cleón. Filocleón es aficionado a los juicios y asiste como juez a todos; su hijo Bdelicleón le hace ver que él y sus amigos son como avispas que liquidan a gente inocente por tonterías. La asamblea de mujeres y La paz son otras piezas estimadas
Las ranas. En esta se dramatiza un viaje  del dios Dionisio al país de los muertos, el Tártaro, para devolver a la vida a los grandes dramaturgos, pues el panorama teatral era pésimo. El dios, vestido con una piel de león, viaja con su criado Jantias y se encuentra con su hermanastro Heracles. Tras variadas y divertidas vicisitudes, vuelve con Esquilo, dejando a Eurípides, considerado inferior dramaturgo. Un coro de ranas canta mientras atraviesan la laguna de la muerte, Aqueronte o Estigia.
Lisístrata es una de las más conocidas comedias por su originalidad temática y por la audacia y desenvoltura de diálogos y personajes. Lisístrata es una mujer ateniense que logra que todas las féminas de Atenas y Esparta (ciudad enemiga) se nieguen a mantener relaciones sexuales con sus maridos hasta que no firmen la paz, cosa que hacen a toda prisa ante la firmeza de sus esposas.
b) Menandro (342 – 293 a. C.) 
Este autor de comedias opta por la crítica de “tipos”, es decir, un individuo abstracto que encarna un grupo: el avaro, el joven enamoradizo, la cortesana, el esclavo infiel, el soldado fanfarrón, etc. En sus piezas aparecen sentencias célebres como “Soy hombre; nada humano puede serme ajeno”, o “No vivimos como queremos, sino como podemos”. 
Su mejor obra, conservada íntegramente es El misántropo. Cnemón es un viejo misántropo (aborrece a sus semejantes) que vive en una casa rural con su hija, aislados; su mujer y su hijo Gorgias lo habían abandonado por insoportable; al ser rescatado por su hijo y su amigo Sóstrato, enamorado de la hermana de aquel, al caer a un pozo, se da cuenta de su error y permite la boda de su hija con Sóstrato, además de la de Gorgias con la hermana de aquel. El arbitraje desarrolla un malentendido alrededor de unas joyas que porta un niño abandonado. El desenlace es feliz al comprobar Carisio que es propio hijo y de Pánfila, su mujer.
2.2. El teatro latino
El teatro de Roma se centraba más en el entretenimiento y el espectáculo por sí mismo, perdiendo su carga filosófica. La comedia era extremadamente popular, pero también se hacían tragedias y otros géneros para disfrutar otras emociones. Existían dos corrientes, una de inspiración helénica (que adaptaban y mezclaban con mucha libertad) y otra genuinamente latina. Se crearon compañías de teatro profesionales formadas por grupos de actores que hacían giras por varias provincias. A los romanos les gustaba el espectáculo concreto que ofrecía la obra teatral que los posibles mensajes filosóficos o éticos. Introdujeron el decorado en el fondo del escenario para ambientar las obras y darle verosimilitud. Los actores a veces cantaban, a veces hablaban. Las representaciones eran gratuitas, pues las financiaban las autoridades. Veamos los dos grandes comediógrafos latinos.
a) Tito Maccio Plauto (254 – 184 a. C.)
Siguiendo la estela cómica de los griegos, compuso obras festivas, cómicas y burlescas. Utiliza todo tipo de recursos lingüísticos (retruécanos, anfibologías, parodias, chistes, malentendidos, vulgarismos…) y de situación (tropiezos, confusiones de personas o lugares) para crear situaciones hilarantes. El humor y la sátira de los vicios son ejes vertebradores de sus piezas. Personajes típicos son la ramera liberal y el esclavo listillo que arregla los malentendidos. De las ciento treinta comedias que compuso, a nosotros nos han llegado veintiuna, de las cuales las más renombradas son: 
– Anfitrión es una comedia mitológica que desmitifica la figura de Hércules. Júpiter, para seducir a Alcmena, esposa del general Anfitrión, adopta la figura de éste. Pero Mercurio, bajo la apariencia de Sosia, el esclavo del auténtico Anfitrión, engaña a ambos. Tras un juicio para dirimir el adulterio, Júpiter, desde el cielo, se confiesa autor de los hechos. Alcmena dará a luz gemelos.
– El soldado fanfarrón es una farsa en la que se burla del falso héroe, bravucón y vocinglero, pero cobarde y algo estúpido, del que todos se ríen. Acaba perdiendo a una esclava ramera y recibiendo una paliza. 
– En La comedia de la olla critica al viejo avaro, Euclión, que guarda su dinero en una marmita; para no gastar, no permite que su joven hija se case con Fedria; le roban el dinero, pero el pretendiente de su hija lo encuentra y se lo devuelve. Entonces el viejo avaro permite el matrimonio. 
b) Publio Terencio (184 – 159 a. C.)
De origen africano, parece ser que fue liberto. Murió joven, tal vez en un naufragio de vuelta a Roma desde Grecia, donde había ido a empaparse de la cultura helénica (el teatro, sobre todo). Escribió seis comedias en latín claro y limpio, de fondo moral, con un tono más moderado y un desarrollo comedido de los temas y la acción. 
– En Los adelfos trata de la importancia de una educación sincera y libre para que el hombre desarrolle sus virtudes. Ctesifón había recibido una educación rígida, pero es un depravado; su hermano Esquino, educado liberalmente, trata de salvar a su hermano de las iras de su padre; salva la situación gracias a su generosidad y virtud. 
– La suegra es una divertida comedia en la que Pánfilo, joven indeciso y rencoroso, rechaza a su mujer Filúmena por pensar que ha tenido un hijo de otro, aunque al fin se descubre que él es el padre tras una noche de fiesta. 
– En El atormentador de sí mismo (Heautontimorúmenos) vemos a Menedemo, un padre rígido que educa muy inflexiblemente a su hijo Clinia, que sufre porque su hijo lo ha abandonado enrolándose en el ejército; la reconciliación final trae la paz a la familia, con la boda de Antífila con Clinia, hija abandonada de Cremes y Sóstrata.
3. LA ÉPICA MEDIEVAL
3.1. Los cantares de gesta
Los cantares de gesta son la continuación de la epopeya antigua; se trata de extensos poemas en versos de arte mayor que cantan las hazañas (gestas) de un héroe en un contexto difícil para su nación. El protagonista, valeroso y tenaz, persigue alcanzar el honor a través del riesgo en el campo de batalla en circunstancias adversas para él y su pueblo. Los cantares de gesta narras estas acciones heroicas en medio de guerras, traiciones, venganzas y pasiones personales. Se transmitían a través del recitado o del canto divulgativo. Estas epopeyas surgieron en la Europa medieval, pero también en otras culturas y épocas; son, pues, universales. De autoría anónima, los juglares las recitaban de memoria ante un público popular. En España tenemos El Cantar de Mio Cid como texto fundamental de este tipo.
3.2. Las epopeyas germánicas: El cantar de los Nibelungos
En el entorno de la cultura germánica floreció una intensa literatura de cantares de gesta. Se recuerdan el Cantar de Hildebrando (mediados del s. VIII), Edda (principios del s. XIII), la Saga de Teodorico (mediados del s. XIII), Cantar de Gudrún, Sagas de diversos personajes, etc. 
La obra más importante de la epopeya germánica es el Cantar de los Nibelungos; fue compuesta, en alemán antiguo, en el siglo XIII; pero se sabe que hubo otras obras similares hoy perdidas; tiene carácter anónimo. En ella se narra la gesta del joven y noble Sigfrido, un cazador de dragones de la corte de los burgundios, tribu germánica asentada entre Francia y Alemania, con capital en Worms. Sigfrido, valiéndose de ciertos artificios consigue la mano de la princesa Krimilda. Tenía un gran tesoro escondido, que muchos se lo desean arrebatar. Gunter, hermano de Krimilda, se casa con Brunilda, reina de Islandia, gracias a la ayuda de Sigfrido. Sin embargo, una torpe indiscreción femenina termina por provocar una horrorosa cadena de venganzas. 
El traidor Hagen descubre que Sigfrido es invulnerable, por haber sido bañado con la sangre de un dragón, salvo en una pequeña porción de su espalda donde se depositó una hoja de tilo y la sangre no tocó su piel. Aprovechando este punto débil, le mata a traición en un arroyo, instigado por Brunilda. Krimilda se refugia y se casa con el rey de los hunos, Atila, y deja pasar el tiempo, hasta que en un banquete convocado por Etzel, Krimilda consigue que su propio pueblo sea eliminado a traición. Tanto Gunter como Brunilda (su esposa), y Hagen, fallecen en la guerra gracias a la astucia de Krimilda, no sin haber matado antes al hijo de Krimilda y Atila. Ésta también es asesinada por el caballero Hildebrando, que buscaba venganza.
El autor anónimo traza con hondura los retratos psicológicos, sobre todo de Krimilda. Asimismo, imprime dramatismo a las escenas centrales de encuentros bélicos y sentimentales. Bajo un espíritu cortesano, versifica elegante y fluidamente, sin perder el aliento épico.
3.3. Los cantares de gesta franceses: El Cantar de Roldán
Francia es el país que más epopeyas conserva, unos cien, y más antiguos; están escritos en lengua francesa. Ello es indicio de una fuerte creatividad literaria, vertido en cantares de gesta, en en los territorios franco-románicos. Algunos títulos célebres son: Berta la de los grandes pies, El cantar de Guillermo, La coronación de Luis, etc. En general, introducen elementos fantásticos e inventan una geografía fabulosa en la que los héroes realizan hazañas descomunales. 
El Cantar de Roldán es la obra más destacada por su calidad y perfección literaria. Fue compuesto a finales del siglo XI y es el más importante cantar de gesta francés. Consta de cerca de 4000 versos y su autor pudo ser un monje normando, Turoldo. La obra tiene un trasfondo histórico de hechos ocurridos en el siglo VIII. En ese momento, un ejército de montañeses vasco-navarros atacó las tropas francesas, en Roncesvalles (Navarra),  al mando de Roldán, prefecto de la Marca de Bretaña, subordinado a Carlomagno. 
En la obra épica, Roldán es el sobrino del emperador Carlomagno y tiene un amigo inseparable, Oliveros, personaje no histórico. El emperador Carlomagno ha conquistado España a los moros; sólo resiste Zaragoza, ciudad del rey Marsilio. Los francos reciben unas sospechosas propuestas de paz. Roldán propone como embajador a su padrastro Ganelón. Éste cree que Roldán pretende enviarlo a la muerte y decide vengarse. Como embajador prepara la traición: azuza a los moros contra Roldán, al que hace responsable del hostigamiento a que están sometidos. Marsilio ataca por sorpresa la retaguardia francesa, en la que están Roldán y los Doce Pares de Francia, pues Carlomagno iba por delante.
A pesar de los consejos del sabio Oliveros, Roldán, valiente y temerario, no quiere usar su cuerno (el olifante) para llamar en su auxilio al grueso del ejército, que ha pasado ya el desfiladero. Uno a uno van cayendo los caballeros ante el número incalculable de moros que les acosan. Roldán se decide, por fin, a tocar el olifante para avisar a su tío, el emperador Carlomagno. Lo hace con tal fuerza que le estallan las sienes. Pero es demasiado tarde, se queda solo en la pelea y sucumbe, como los demás, frente al enemigo. Antes de morir desea romper su espada Durandarte para que no caiga en manos del enemigo. Cuando Carlomagno escucha el cuerno que demanda socorro, sospecha la traición de Ganelón y lo arresta. Persigue a los moros, que se baten en retirada, y los extermina a las orillas del Ebro. A Roldán lo entierran en la iglesia de Saint-Romain en Blaye. Aude, joven noble, muere de pena al conocer el fallecimiento de su amado Roldán. Ganelón es procesado y ejecutado. Carlomagno ve cómo el arcángel San Gabriel le anuncia en sus sueños victoria y desquite.
Es una obra muy bien estructurada, escrita con dinamismo, elegancia formal, vivacidad y gran expresividad. Su influjo en otras lenguas y países ha sido muy fuerte y duradero.
3.4. El ciclo artúrico
La materia de Bretaña o ciclo  artúrico es la segunda manifestación importante de la épica medieval. Se trata de poemas caballerescos, también nombrados “novelas cortesanas” (que luego evolucionarán hacia las novelas de caballerías). En un ambiente de corte y trama amorosa, un caballero producto de la ficción realiza acciones admirables (y,  a menudo, fantásticas) en honor de su dama enamorada. Sus autores son conocidos y se leían en libros, no se escuchaban en lugares públicos. Muchos de sus protagonistas pasaban de unas narraciones a otras, a lo largo de los siglos y de los distintos autores.
El Rey Arturo (en galés y en inglés: Arthur) es un destacado personaje de la literatura europea, especialmente inglesa y francesa, donde aparece representado como el monarca ideal, tanto en la guerra como en la paz. Según algunos textos medievales tardíos, fue un caudillo britano o bretón que dirigió la defensa de Gran Bretaña frente a los invasores sajones a comienzos del siglo VI. Su historia pertenece principalmente a la leyenda y a la literatura, aunque se discute si Arturo, o un personaje similar en el que se habría basado la leyenda, ha existido realmente.
Las primeras referencias a Arturo se encuentran en las literaturas célticas y en poemas galeses. El primer relato de la vida del personaje se encuentra en la Historia Regum Britanniae, de Godofredo de Monmouth, en el siglo XII; configuró los rasgos principales de su leyenda. Monmouth presenta a Arturo como un rey de Gran Bretaña que derrotó a los sajones y estableció un imperio en las islas Británicas. En su relato aparecen figuras como el padre de Arturo, Uther Pendragon y su consejero, el mago Merlín, y elementos como la espada Excalibur; se menciona también el nacimiento de Arturo en Tintagel, así como su batalla final contra Mordred en Camlann y su retiro posterior a la isla de Ávalon junto al Hada Morgana, alumna de Merlín. Se cita por primera vez a la Mesa Redonda y los doce caballeros. Arturo se casa con Ginebra. Cuando va a Roma para proclamarse emperador, deja en el poder a su sobrino Mordeurt, que le usurpa el poder y se casa con Ginebra. Vuelve, mata al usurpador y se retira a curarse.  La obra fue traducida al francés poco después por el poeta religioso Wace con el título de Roman de Brut; luego apareció en numerosos romances en francés
Chrétien de Troyes (1135-1183), hombre culto que vivió en la Champaña, gran novelista, recogió la tradición previa y añadió otros elementos esenciales a su leyenda, entre ellos la figura de Lanzarote del Lago y la relación con el Santo Grial. Escribió en francés Lancelot o El caballero de la carreta. Narra los amoríos correspondidos de Lanzarote por Ginebra, esposa del rey Arturo, y sus múltiples hazañas bélicas en un reino enigmático y maravilloso. Más conocida e influyente fue Perceval o Cuento del Grial, escrita en los años finales del siglo XII.
El protagonista de esta novela es un joven galés llamado Perceval que destaca por su nobleza, su valor y su buen corazón. Vive con su madre en plena naturaleza y sin contacto alguno con el mundo. Un día se encuentra con unos caballeros y decide unirse a ellos. En la corte del rey Arturo lo arma caballero Gornemant. Perceval participa en la defensa del castillo de Belrepeire, donde conoce a la joven Blancaflor, que despierta un apasionado amor en él. Tras esto, acude al castillo del Grial, donde habita el Rey Pescador. Durante una cena, ve una extraña procesión, en la que se muestran tres elementos: una lanza, un grial (copa) y un plato. Estos tres objetos, así como el hecho de que Perceval no pregunte sobre su significado, están cargados de complejos simbolismos. La lanza representa la Lanza Sagrada, aquella que fue clavada en el cuerpo de Cristo en la cruz; el grial, la copa donde se recogió la sangre de Cristo crucificado; y el plato alude al que se utiliza para la eucaristía. Por otra parte, el silencio de Perceval ante la procesión tendrá terribles consecuencias para el Rey Pescador (es un rey tullido que reina sobre un territorio progresivamente estéril, pero es el guardián el santo grial) y para sí mismo, como le explicará su prima al día siguiente. Perceval continúa sus andanzas y aventuras, algunas de ellas compartidas con Gawain, un caballero que es sobrino del rey Arturo. Encuentra a un ermitaño, el cual le explica ciertas cosas sobre él y le confirma las palabras de su prima sobre su erróneo comportamiento en el castillo del Grial. La novela es muy misteriosa. Chrétien murió cuando llevaba 9234 versos y dejó la obra inconclusa; tuvo muchas y variadas continuaciones que trataron de darle sentido a todos estos enigmas que Perceval no sabe interpretar, ni el lector tampoco.
Tristán e Iseo es una novela de colaboración de varios autores en varias lenguas que se divulgó ampliamente por Europa a mediados del s. XII. El relato es bello, intenso y muy equilibrado entre los elementos aventureros y los sentimentales. Tristán, sobrino del rey Marc de Cornualles, es un valiente caballero que mata a gigantes y dragones para liberar de su yugo a los irlandeses. Por un bebedizo que ingieren por error, se enamoran perdidamente Tristán e Iseo, hija del rey de Irlanda, conocedora de remedios mágicos. Ella se casará con el rey Marc, pero la pasión por Tristán continúa, de modo que los expulsan de la corte. Tras errar por la selva y salvar pruebas peligrosas, cada uno de ellos sigue su camino separados. Ambos mueren de amor en trágicas circunstancias, cuando de nuevo Iseo acudía a su auxilio.
Gran San Graal o Vulgata es una inmensa novela de hacia 1225 que recoge tres relatos: “Lancelot”, “Demanda del graal” y “La muerte de Artús”. Inspirado en las novelas de Chrétien y otras leyendas, cuenta con maestría y acierto aventuras y amores de caballeros de la corte del rey Arturo, junto con el ocaso de su corte.
María de Francia, contemporánea de Chrétien de Troyes, compuso cuentos o relatos cortos que ella llama “lais” (procede de “laid”, “canción”, en céltico). Arrancan de una canción popular y ella se remonta al origen o causa del relato. Están llenos de aventuras y procesos amorosos.

4. ANÁLISIS DE ANTÍGONA (442 a C.), DE SÓFOCLES

4.1. Desarrollo argumental
El contexto es el siguiente: el difunto rey de Tebas, Edipo, casado con Yocasta, tuvo dos hijos varones: Polinices y Eteocles. Cuando Edipo abandonó el trono, dejó a ambos hermanos como reyes de la ciudad. Ambos acordaron turnarse anualmente en el trono tebano, pero, tras el primer año, Eteocles no quiso ceder el turno a su hermano, por lo que el primero llevó un ejército foráneo contra Tebas. Los hermanos se dieron muerte mutuamente, pero son los defensores de Tebas los que vencen en el combate.
El argumento de la obra: Antígona, hija de Edipo, cuenta a su hermana Ismene que Creonte, actual rey de Tebas, impone la prohibición de hacer ritos fúnebres al cuerpo de Polinices, como castigo ejemplar por traición a su patria. Antígona le pide que le ayude a honrar el cadáver de su hermano, pese a la prohibición de Creonte. Ésta se niega por temor a las consecuencias de quebrantar la ley. Antígona reprocha a su hermana su actitud y decide seguir con su plan.
Creonte anuncia ante el coro de ancianos su disposición sobre Polinices, y el coro se compromete a respetar la ley. Posteriormente, un guardián anuncia que Polinices ha sido enterrado, sin que nadie acertara a identificar al autor. El coro de ancianos cree que los dioses han intervenido para resolver el conflicto de leyes, pero Creonte amenaza con pagar menos a los guardianes porque cree que alguien los ha sobornado. El cuerpo de Polinices es desenterrado. Pronto se descubre que Antígona era quien había enterrado al cuerpo, pues intenta una vez más inhumar al cuerpo y realizar los ritos funerarios, pero es capturada por los centinelas. Antígona es llevada ante Creonte y explica que ha desobedecido porque las leyes humanas no pueden prevalecer sobre las divinas. Además se muestra orgullosa de ello y no teme las consecuencias. Creonte la increpa por su acción, sospecha que su hermana  también está implicada y, a pesar del parentesco que lo une a ellas, se dispone a condenarlas a muerte.
Ismene, llamada a presencia de Creonte, a pesar de que no ha desobedecido la ley, desea compartir el destino con su hermana y se confiesa también culpable. Sin embargo, Antígona, resentida contra ella porque ha preferido respetar la ley promulgada por el rey, se niega a que muera con ella. Finalmente, es sólo Antígona la condenada a muerte. Será encerrada viva en una tumba excavada en roca.
El hijo de Creonte, Hemón, se ve perjudicado por la decisión de su padre, ya que Antígona es su prometida. Señala a su padre que el pueblo tebano no cree que Antígona merezca la condena a muerte y pide que la perdone. Creonte se niega a ello y manda traer a Antígona para que muera en presencia de su hijo. Hemón se niega a verla y sale precipitadamente.
Antígona va camino a su muerte y, si bien no se arrepiente de su acción, ha perdido la altivez y resolución que mostraba antes, al dar muestras de temor ante su muerte. La humanización de Antígona resalta el dramatismo del momento.
Creonte es visitado por el vidente Tiresias, y este le anuncia las desgracias que vivirá debido a su impertinencia y terquedad. Desgracias como que el cuerpo de Polinices ha sido repartido por muchas ciudades, en pedazos por las aves, y estas ciudades tomaran represalias en contra de Tebas; que si Creonte da muerte al amor de su hijo Hemón, Antígona, este morirá como consecuencia inmediata. Sabiendo esto Creonte toma consciencia de sus actos y decretos por lo que aconsejado de Corifeo, se arrepiente y decide enterrar como es debido a Polinices y liberar a Antígona. El primer acto es logrado, pero al abrir la cueva de Antígona, se encuentra con ella muerta y colgada del cuello, y con su hijo Hemón desconsolado, este intenta atentar contra su padre, pero falla y decide enterrarse su espada en el costado, aun con vida se dirige junto a Antígona dando fin a su vida junto a ella. Creonte completamente desgraciado vuelve al palacio con el cuerpo de su hijo en brazos, pero aún tiene que soportar otra desgracia más, pues, al volver a palacio, recibe la noticia de que su esposa Eurídice también se ha suicidado al conocer las noticias por un mensajero. Creonte admite su culpa y se arrepiente de su tozudez
4.2. Espacio y tiempo de la acción dramática
La acción discurre en la ciudad griega de Tebas: una parte de la acción discurre en el Palacio: donde el rey Creonte vive y gobierna. Lugar de majestuoso tamaño y riqueza. En este lugar también vive Hemon, hijo de Creonte y ahí se reúnen los consejeros del rey. Afueras de la ciudad: Lugar donde toma lugar la batalla y donde el cuerpo de Polinices yace sin sepultura ni honores hasta que Antígona desobedece la ley y entierra su cuerpo. Plaza pública: Este es el lugar donde Antígona planea sepultar el cuerpo de su hermano y es donde el mensajero le dice a la gente lo que le pasa a su rey Creonte. La cueva de Tebas: Aquí es donde Antígona es condenada a reclusión por haber desobedecido la ley. Ella se mata y, al enterarse Hemon, muere junto a ella.
El tiempo es indeterminado. Se supone que, para los espectadores griegos del 332 a.C., cuando se estrenó la obra, la acción se refería a hechos antiguos, muy remotos, de cientos de años antes. 
4.3. Personajes
Como corresponde a la tragedia, los personajes están trazados con precisión. Todos actúan y hablan con claridad y firmeza, defendiendo sus opiniones y acciones. No son seres míticos o heroicos, sino bien humanos, que, si es necesario, cambian de opinión, como Ismene. Piensan y actúan con autonomía, según sus convicciones morales. Bien es cierto que la fuerza del destino los arrastra, casi imperceptiblemente, hacia la catástrofe final llena de dolor.
Antígona es una mujer firme y determinada que antepone la ley divina y la moral familiar y religiosa a todo lo demás. Inteligente y resulta, no duda en ofrecer las ceremonias fúnebres a su hermano Polinices, a pesar de haber sido traidor a su patria y haber llevado la destrucción.
Creonte, como rey, no duda de que la ley del reino debe ser cumplida para preservar la paz y la justicia. Se muestra enérgico rey y padre y exige que todos los ciudadanos acaten las normas y su autoridad. La condena a muerte de Antígona no es un acto de odio, sino de justicia. Al final, comprende que su rigidez mental y legal le ha traído la desgracia familiar.
Ismene titubea, lo cual es normal. Comprende que ambos tienen algo de razón y duda. Cuando se inclina por la opinión de su hermana, ya nadie la toma en cuenta.
Hemón se ve sometido a un doble conflicto de hijo y de enamorado. El enfrentamiento a su padre y su decisión de suicidarse revelan una fuerte determinación originada en el amor.
Tiresias el adivino es enigmático y escurridizo, pero en sus ambiguas palabras se revela que sabe más de lo que dice. Conocedor del alma humana, advierte a Creonte sobre las malas consecuencias de su inflexibilidad.
El coro y el corifeo, como en toda tragedia griega, explican los hechos y contrapuntean el diálogo con los personajes.
4.4. Temas de la tragedia
El tema fundamental de Antígona es el enfrentamiento trágico entre la ley civil y ciudadana, y la ley natural, humana, familiar y religiosa. Encarnan ambas posturas Creonte, el rey que ha de preservar la ley y el orden, frente a Antígona, valedora de los usos y ritos religiosos. El rey piensa que el acatamiento a las leyes es igual para todos, por eso se niega a que Polinices reciba las honras fúnebres y condena a muerte a Antígona por violar los preceptos, aunque es su sobrina y prometida de su hijo. Antígona sostiene que los ritos religiosos y los deberes familiares están por encima del orden judicial humano. Lo cierto es que a esta situación se había llegado porque los dos hermanos se habían matado por ostentar el poder sin tener razón ninguno de los dos.
Otros temas de la tragedia son:
-El choque entre el hombre y la mujer. Antígona, mujer joven y sin apoyos, en situación de inferioridad, sucumbe ante el poder del estado, representado por un hombre poderoso; pero lo hace con la dignidad y valentía suficiente como para quitarse la vida pensando que cumple con su deber.
Colisión entre la sociedad y el individuo, entre lo público y lo privado. El grupo impone su ley y los individuos, si no la siguen, se exponen a la incomprensión, represalias o incluso la muerte, como ocurre con Antígona. Hemón es otro ejemplo elocuente de esta irresoluble dicotomía.
Amor trágicamente frustrado: Antígona ama fraternalmente a su hermano difunto; ella es querida por Hemón, que es adorado por su madre. Todos pierden la vida siguiendo sus impulsos amorosos.
Necesidad de moderación, reflexión y respeto a la religión. Es la dura lección que Creonte aprende al final (y por ende, el espectador, relacionada con la catarsis). Más allá de las leyes humanas, existen las divinas, que no deben ser conculcadas y a todos nos conviene respetarlas. 
4.5. Estilo
Sófocles hace hablar a sus personajes con claridad, coherencia y convicción. Todos tienen sus razones para actuar de un determinado modo y lo argumentan sólidamente; se expresan con sinceridad y profundidad.
 El autor les hace conversar con un estilo moderadamente retórico, siempre digno y elegantemente ornamentado, para hacerlo expresivo y significativo. Es una manera de contribuir a la purga y purificación de las pasiones del espectador (catarsis), objetivo específico de la tragedia, según Aristóteles.
La presencia de los recursos literarios que embellecen el mensaje es constante. Símiles, metáforas, personificaciones, exclamaciones, bimembración y paralelismos (sólo son algunos ejemplos) se utilizan con mucho acierto. Dotan a la obra de una extraordinaria belleza y atractivo, intacto después de casi 2500 años desde su composición.  
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Sófocles: “Electra”; análisis y propuesta didáctica

SÓFOCLES – ELECTRA
  1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Electra es una de las tragedias de más calidad y perfección del dramaturgo griego clásico Sófocles (Atenas, 497 a. C.- 406 a. C.). La obra se ambienta en el ciclo troyano (es decir, la guerra de Troya, su destrucción y la vuelta a casa de los aqueos, vencedores; estos hechos los narró por primera vez Homero en el siglo VIII a. C.; acaso tuvieron lugar varias centurias previas). La pieza dramática es una continuación de ciertos hechos y personajes. Se estima que la pieza fue estrenada en Atenas entre el 420 y el 410 a. C; Sófocles la compuso en los años finales de su vida; siendo anciano, el dramaturgo mantuvo un pulso creativo asombroso y fructífero. Dos mil quinientos años después, seguimos disfrutando de la hondura y calidad de sus obras, llenas de vida, verdad y belleza.
El contexto en el que se desenvuelve la obra es el siguiente: tras el final de la guerra de Troya, los protagonistas regresan a sus hogares. Agamenón, rey de Micenas y comandante de las tropas griegas, regresa a su trono y hogar. Su esposa, Clitemnestra, con la ayuda de su amante, Egisto, lo asesina traidoramente. Se hace con el trono y vive con su nuevo compañero. Era un modo de vengar que Agamenón, sobre diez años antes, hubiera sacrificado a la hija de ambos, Ifigenia, a los dioses para tener vientos propicios y poder llegar a Troya. Con la madre viven sus dos hijas, Electra, despreciada por su madre, y vive “como una vil esclava”, según ella afirma, y Crisótemis, chica tranquila y resignada a su vida sin horizonte, pues “es preciso que obedezca a quien tiene la omnipotencia”. Orestes, el otro hijo, había sido salvado de la ira de la madre gracias a que Electra lo había alejado de aquella.
La obra comienza con la llegada de Orestes a Micenas decidido a vengar la muerte de su padre; desea ejecutar una sentencia del oráculo de Delfos sobre este asunto, emitido por Lojias. Lo acompañan un antiguo y fiel maestro, Pedagogo, y Pílades, su fiel servidor. Los tres preparan una farsa para engañar a su madre y poder vengarse. Crisótemis y Electra mantienen un duro y desgarrado diálogo en el que esta le propone vengar la muerte de su padre, pero aquella lo rechaza por insensato. 
Al mismo tiempo, Clitemnestra ha tenido pesadillas, “un terror nocturno”, con la muerte de Agamenón. Este había vuelto a la vida, le había arrebatado la corona a Egisto, la había enterrado y allí había surgido un árbol tan grande que daba sombra a toda Micenas. Es una mujer fría, resolutiva y autoritaria, aunque ahora el miedo le hace mella. Envía inmediatamente a su hija a Crisótemis a realizar ceremonias fúnebres para asegurar la tranquilidad de vivos y muertos. Electra le da sus cabellos y su cinturón para que los deposite en la tumba, como ofrenda. El Corifeo anuncia que es una buena señal y pronto “la Justicia anunciada vendrá”.
Ahí percibimos las tensas relaciones entre madre e hija y el profundo resentimiento, casi odio, que Electra siente por su madre. Clitemnestra le afea que “no me respetas”, lo cual es verdad; la tilda de “insolente bestia”. Su hija le anuncia que si pudiera, haría que Orestes la matara por venganza. También se siente sola y desamparada, física y emocionalmente, en un entorno hostil y violento, “anegada en lágrimas y sufriendo las penas sin fin de mis males”. Los coros la consuelan y comprenden su tristeza. Clitemnestra odia a su hija y le desea lo peor. El Pedagogo se presenta en el palacio real y anuncia a Clitemnestra que su hijo Orestes ha muerto compitiendo en una carrera de carros. La madre reacciona con gran alegría, a duras penas contenida. Le anuncia a su hija que, “En lo sucesivo, ni Orestes ni tú destruiréis esta felicidad”, en tanto que Electra, “desdichada” y “consumida por el dolor”, se siente totalmente desamparada con esta noticia. 
Crisótemis le  anuncia a su hermana que ha encontrado muchas ofrendas y cabello en la tumba de Agamenón, lo que le recuerda a Orestes. Electra no lo cree porque el Pedagogo había anunciado ante ella misma y su madre la muerte de Orestes. Le propone a su hermana vengarse inmediatamente de su madre y de su padrastro, aunque le cueste la vida. Le dice a su hermana “libérate a ti misma pensando cuán vergonzoso es a los que son bien nacidos vivir en el oprobio”. Su hermana, prudente y cobarde, rehúsa participar, al tiempo que le recuerda que “tú eres una mujer, no un hombre, y tienes muchas menos fuerzas que tus enemigos”. Orestes se presenta en el palacio disfrazado, acompañado de Pílades. Porta una urna con los supuestos restos de Orestes, es decir, de él mismo, que ha de entregar a Egisto. Electra, al escuchar esto, pide retener en sus manos la urna un momento y, desgarrada de dolor, realiza una elegía dirigida a su hermano, también a su padre y a sí misma, pues ya solo desea “compartir tu tumba”.
Electra y Orestes mantienen un vivo diálogo en el que este se cerciora de los sentimientos de su hermana y, al fin, le desvela que es su hermano, lo que a ella llena de “alegría”; y que procederá con la venganza inmediatamente, pero ha de disimular su excitación. Aunque no se ve en escena, liquidan a Clitemnestra. El coro anuncia: “Las imprecaciones se han cumplido: viven aquellos a quienes la tierra recubre. Los que han sido muertos vierten al fin a su vez la sangre de sus matadores. Pero heles aquí, todos cubiertos de sangre de la víctima sacrificada a Ares, y no tengo nada que decir”. Llega a palacio a Egisto, pero su contento se torna en amargura al reconocer a Orestes. Lo conducen a la misma sala donde él había matado a Agamenón para recibir su castigo final. Quiere hablar, pero Electra apura a su hermano: “¡Mátalo!”. Orestes le anuncia: “Ciertamente, no morirás como pretendes, sino como me conviene, para que tu muerte no carezca ni siquiera de esta amargura. Este castigo debería ser el de todos aquellos que quieren ser más poderosos que las leyes, es decir, la muerte. De este modo, los malvados serían menos numerosos”. 
El coro cierra la obra con palabras aleccionadoras: “¡Oh raza de Atreo, qué innumerables calamidades has sufrido antes de liberarte por este último esfuerzo!”.
  1. Personajes
Sófocles crea un elenco de personajes muy sólidos, perfectamente delimitados, coherentes y consecuentes con su modo de sentir y pensar. A continuación analizamos los más destacados:
-Electra: muchacha de familia real (hija de Agamenón y Clitemnestra, reyes de Micenas, rico reino del centro-este de la Península del Peloponeso) aparece llena de sentimientos de venganza. Resolutiva y firme en sus ideas, está dispuesta a vengarse por su mano si no cuenta con más ayuda. Recrimina a su hermana su apocamiento, amenaza a su madre con liquidarla a la primera oportunidad y urge a su hermano a la venganza. Cuando esta llega, se siente feliz. No es ni buena ni mala, solo se mueve por la necesidad de restaurar su orden moral, destruido por la conducta despreciable de su madre. Es consciente de su clase social y varias ocasiones así lo manifiesta, siendo sensible, por ejemplo, a un código de conducta propio de la nobleza o realeza.
-Clitemnestra: dolorida porque su marido Agamenón había sacrificado a los dioses a su hija Ifigenia para tener vientos favorables que los llevara a Troya, se venga de este a través de la mano de su amante y nuevo rey, Egisto. Tenía sus motivos, pero su nueva situación es insuperable para sus hijos. Ahora reina en paz y felicidad, sin remordimientos, pensando que su vida tiene un sentido pleno. Los viejos temores de venganza de su hija Electra y la falta de noticias sobre Orestes la preocupan, de ahí que actúe muy tajante y despóticamente sobre este asunto.
-Orestes: hermano de Electra, es la mano ejecutora de la venganza. También piensa por su cuenta, de ahí que ofrezca unas honras fúnebres ante la tumba de su padre y luego trace un artero plan para entrar en el palacio de Micenas y eliminar a quienes habían matado a su padre.
-Crisótemis: hermana de Electra y Orestes, aparece como una mujer juiciosa, serena y un tanto apocada. Teme las reacciones de su madre y la obedece con sumisión casi excesiva. No le gusta su vida ni el estado de cosas, pero los acepta como mal menor porque no tiene medios para cambiarlo.
-Egisto: estamos ante el nuevo rey de Micenas. Apenas interviene, pero ha tenido mucho peso en el desarrollo de la acción. Él había matado a Agamenón y es el nuevo marido de la reina, así que ha recibido beneficios materiales y sociales muy importantes. En tanto que el resto de los personajes se mueven por sentimientos, sobre todo el de venganza, este tiene su interés en los beneficios prácticos de su alianza con Clitemnestra.
-Pedagogo y Pílades: fieles servidores de Orestes, lo protegen y le ayudan a perpetrar su venganza. El primero había sido maestro de los hijos de Agamenón; el segundo es un militar y hombre de acción leal a su señor.
  1. Lugar y tiempo de la acción dramática
La acción discurre en el palacio real de Micenas, capital del reino heleno de su mismo nombre. A veces cambian de espacio físico: entrada y recibidor del mismo, dependencias privadas y, al final, aquella en la que Egisto mató a Agamenón y él mismo muere ahora.
La acción ocupa un día nada más. Los acontecimientos pasan muy rápido y, por las intervenciones de los personajes, sabemos que habían ocurrido graves sucesos de sangre en el pasado que, ahora, se precipitan en una tensión insoportable que exige una solución drástica. Se alude a hechos de diez o más años atrás, como cuando Agamenón sacrificó a Ifigenia, pero ahora todo se adensa y adquiere un sentido dramático del que nadie puede escapar. El tiempo de la escritura, como ya se dijo al principio, oscila entre el 420 y 410 a. C.
  1. Análisis estilístico
Esta pieza posee una calidad literaria asombrosa, sobre todo si pensamos en la época en la que se escribió. Exponemos brevemente sus hallazgos estilísticos más importantes:
-Lenguaje preciso y exacto: todos los personajes hablan con enorme propiedad lingüística y conceptual. Expresan exactamente lo que desean con exactitud conceptual y léxica. Piensan con una lógica coherente y entendible para el espectador/lector. Aclaran con toda nitidez sus pensamientos, emociones, filias y fobias.
-Empleo feliz de figuras retóricas: comparaciones, metáforas, personificaciones, repeticiones,antítesis, etc. son recursos comunes que embellecen el discurso de un modo permanente y comedido al mismo tiempo. No hay lugar a florituras, sino a una expresión exacta y bella de todo tipo de ideas en boca de cualquier personaje.
-Armonía expresiva acompasada al estado de ánimo: en momentos de excitación y agitación emocional, los personajes se manifiestan con gran viveza (exclamaciones, imprecaciones, interrogaciones retóricas, apóstrofes, etc.). En los intervalos de reflexión y cierto apaciguamiento, los caracteres se expresan con más serenidad verbal. Aquí las oraciones son algo más extensas y exornadas.
-Diálogos vivos y sustanciosos: los personajes no hablan al buen tuntún ni se entregan a la verborrea Antes bien, interlocucionan con gran tensión dialéctica y de intriga, pues vamos descubriendo cosas del pasado que condicionan el presente y el futuro. Como todos tratan de convencer a su interlocutor de la bondad de sus argumentos, la fuerza dialéctica de sus intervenciones es muy alta.
Veamos un ejemplo aclaratorio en el primer encuentro entre Electra y su hermana Crisótemis:
CORIFEO: No hables más, porque veo salir de la morada a tu hermana, nacida del mismo padre y de la misma madre, Crisótemis, que lleva ofrendas, tales como se acostumbra hacer a los muertos. CRISÓTEMIS: ¡Oh, hermana! ¿Por qué vienes de nuevo a lanzar clamores ante este vestíbulo? ¿No puedes aprender, después de tanto tiempo, a no entregarte a una vana cólera? Ciertamente, yo misma, sé también que el estado de las cosas es cruel, y, si tuviera fuerzas para tanto, mostraría lo que siento por ellos en el corazón; pero, rodeada de males, me es preciso para navegar plegar mis velas, y creo que me está vedado proceder contra los que no puedo alcanzar. Quisiera que tú hicieses lo mismo. Sin embargo, no es justo que obres como te aconsejo y no como juzgues acertado; pero yo, para vivir libre, es preciso que obedezca a quienes tienen la omnipotencia. 
ELECTRA: ¡Es indigno de ti, nacida de tal padre, olvidar de quién eres hija para no inquietarte más que de tu madre! Porque las palabras que me has dicho, y con las cuales me censuras, te han sido sugeridas por ella. No las dices por tu propio impulso. Por eso, elige: o eres una insensata o, si has hablado con uso de razón, abandonas a tus amigos. Decías que, si tuvieras fuerzas para tanto, mostrarías el odio que sientes por ellos, ¡y te niegas a ayudarme cuando quiero vengar a mi padre, y me exhortas a no hacer nada! ¿No agrega todo esto la cobardía a todos nuestros otros males? Enséñame o indícame qué provecho obtendría con dar fin a mis gemidos. ¿Es que no vivo? Mal, en verdad, ya lo sé, pero eso me basta. Ahora bien; soy importuna para éstos, y rindo así honor a mi padre muerto, si alguna cosa agrada a los muertos. Pero tú, que dices odiar, no odias más que con palabras, y haces en realidad causa común con los matadores de tu padre. Si las ventajas que te son otorgadas, y de que gozas, me fuesen ofrecidas, no me sometería. A ti la rica mesa y el alimento abundante; para mí es bastante alimento no ocultar mi dolor. No deseo en modo alguno compartir tus honores. No los desearías tú misma, si fueses discreta. Ahora, cuando podías llamarte hija del más ilustre de los padres, te llamas hija de tu madre. Así es que serás reputada inicua por el mayor número, tú que haces traición a tus amigos ya tu padre muerto. 
CORIFEO: ¡No demasiada cólera, por los Dioses! Vuestras palabras, para ambas, producirán sus frutos, si tú aprendes de ella a hablar bien, y ella de ti. 
CRISÓTEMIS: Hace mucho tiempo, ¡oh, mujeres!, estoy acostumbrada a tales palabras de ella, y no me acordaría siquiera, si no hubiera sabido que la amenaza un gran infortunio que hará callar sus continuos lamentos. 
ELECTRA: Habla, pues, di qué grande infortunio es ése, porque si tienes que enseñarme alguna cosa peor que mis males, no volveré a replicar. 
CRISÓTEMIS: Siendo así, te diré todo lo que sé de ello. Han resuelto, si no cesas en tus lamentaciones, enviarte a un lugar donde no volverás a ver el resplandor de Helios. Viva, en el fondo de un antro negro prorrumpirás en gemidos lejos de esta tierra. Por eso, medítalo, y no me acuses cuando esa desgracia haya llegado. Ahora es tiempo de tomar una prudente resolución. 
ELECTRA: ¿Eso es lo que han decidido hacer conmigo? 
CRISÓTEMIS: Ciertamente, en cuanto Egisto haya vuelto a la morada. 
ELECTRA: ¡Plegue a los Dioses que vuelva con gran prontitud para ello! 
CRISÓTEMIS: ¡Oh, desgraciada! ¿Por qué esa imprecación contra ti misma? 
ELECTRA: ¡Por que venga, si piensa hacer eso! 
CRISÓTEMIS: ¿Qué mal quieres sufrir? ¿Eres insensata? 
ELECTRA: Es con el fin de huir muy lejos de vosotros. 
CRISÓTEMIS: ¿No te cuidas de tu vida? 
ELECTRA: Ciertamente, mi vida es bella y admirable. 
CRISÓTEMIS: Bella sería, si fueses prudente. 
ELECTRA: No me enseñes a hacer traición a mis amigos. 
CRISÓTEMIS: No te enseño eso, sino a someterte a los más fuertes. 
ELECTRA: Halágales con tus palabras; lo que dices no está en tu carácter. 
CRISÓTEMIS: Sin embargo, es bueno no sucumbir por imprudencia. 
ELECTRA: Sucumbiremos, si es preciso, habiendo vengado a nuestro padre. 
CRISÓTEMIS: Nuestro padre mismo, lo sé, me perdona esto. 
ELECTRA: Sólo a los cobardes pertenece aprobar esas palabras. 
CRISÓTEMIS: ¿No cederás? ¿No serás persuadida por mí? 
ELECTRA: No, por cierto. No soy insensata hasta ese punto. 
CRISÓTEMIS: Iré, pues, allí donde debo ir. 
ELECTRA: ¿Adónde vas? ¿A quién llevas esas ofrendas sagradas? 
CRISÓTEMIS: Mi madre me envía a hacer libaciones a la tumba de mi padre. 
ELECTRA: ¿Qué dices? ¿Al más detestado de los mortales? 
CRISÓTEMIS: Que ella misma mató. Eso es lo que quieres decir. 
ELECTRA: ¿Qué amigo la ha aconsejado? ¿A qué se debe que le haya placido eso? 
CRISÓTEMIS: A un terror nocturno, según me ha parecido. Lugar subterráneo, idéntico al ocupado por Antígona en la tragedia de igual nombre, por castigo de Creonte, donde había de morir de inanición. ELECTRA: ¡Oh, Dioses paternos, venid! ¡Venid ahora! 
CRISÓTEMIS: ¿Te trae, pues, alguna confianza ese terror? 
ELECTRA: Si me refieres su sueño, te lo diré. 
CRISÓTEMIS: No podré decir de él sino poca cosa. 
ELECTRA: Di al menos eso. Unas pocas palabras han elevado o derribado con frecuencia a los hombres.
CRISÓTEMIS: Se dice que ha visto a tu padre y el mío, vuelto de nuevo a la luz; después, habiendo aparecido en la morada, apoderarse del cetro que llevaba en otro tiempo y que lleva ahora Egisto y hundirlo en tierra, y que entonces un elevado ramo germinó y salió de él, y que toda la tierra de Micenas fue cubierta por su sombra. He oído decir estas cosas a alguien que estaba presente cuando ella refería su sueño a Helios. No sé más, si no es que me ha enviado a causa del terror que le ha causado ese ensueño. Te suplico, pues, por los Dioses de la patria, que me escuches y no te pierdas por imprudencia; Porque si, ahora, me rechazas, me llamarás cuando seas víctima de la desdicha.
ELECTRA: ¡Oh, querida! No lleves nada a la tumba de lo que tienes en las manos, porque no te es lícito y no es piadoso llevar a nuestro padre esas ofrendas de una mujer odiosa y derramar esas libaciones. ¡Arrójalas a los vientos o escóndelas en la tierra profundamente excavada, a fin de que nada se acerque jamás a la tumba de nuestro padre: antes bien, hasta que ella muera, que ese tesoro le esté reservado bajo tierra! En efecto, si esa mujer no hubiera nacido la más audaz de todas, jamás habría destinado esas libaciones detestables a la tumba de aquel a quien mató ella misma. Pregúntale, en efecto, si el muerto encerrado en esa tumba ha de aceptar de buen grado esas ofrendas de aquella por quien fue indignamente degollado, que le cortó la extremidad de los miembros como a un enemigo y que enjugó sobre su cabeza las manchas del asesinato. ¿Crees que esa muerte puede ser expiada con libaciones? No, jamás, eso no es posible. Por eso, no hagas nada. Corta la extremidad de tus trenzas. ¡He aquí las mías, las de esta desgraciada! Es poca cosa, pero no tengo más que esto. Presenta estos cabellos no cuidados y mi cinturón sin ningún adorno. Dobla las rodillas, suplicante, para que venga a nosotras, propicio, de debajo de tierra, para que nos ayude contra nuestros enemigos, y que, vivo, su hijo Orestes les derribe con mano victoriosa y les pisotee, y para que adornemos después su tumba con más ricos dones y con nuestras propias manos. Creo, en efecto, que ha resuelto algún designio enviándole ese sueño espantoso. Así, pues, ¡oh, hermana!, haz lo que te mando, lo cual servirá para tu venganza y la mía, así como al más querido de los mortales, a nuestro padre, que está ahora bajo tierra. 
CORIFEO: Ha hablado piadosamente. Si eres prudente, ¡oh, querida!, la obedecerás. 
CRISÓTEMIS: Lo haré como lo ordena; porque, tratándose de una cosa justa, es preciso no querellarse, sino apresurarse a hacerla. Mientras voy a obrar, os suplico, por los Dioses, ¡oh, amigos!, guardad silencio, porque si mi madre sabe esto, creo que no sería sin un gran peligro como me habría atrevido a ello. 

 

  1. Contextualización
Electra es una de las siete piezas dramáticas completas que se conservan de Sófocles. Su tema gira en torno al ciclo troyano, es decir, la guerra de Troya y sus consecuencias. El primer elemento compositivo propio de la época clásica es el choque entre el hombre y el destino marcado por los dioses y revelado por los oráculos. Los esfuerzos de los humanos, simples muñecos, son inútiles ante la inapelabilidad de las divinidades, por otro lado, tan caprichosas e incoherentes como los propios hombres.
El poder de los sentimientos es enorme. En esta tragedia, el principal es el de la venganza. Clitemnestra mató a su marido Agamenón para vengar el sacrificio que éste hizo de su hija Ifigenia para favorecer la voluntad de los dioses. Electra y Orestes matan a Clitemnestra y Egisto para vengar la muerte de Agamenón. Es casi como un suma y sigue difícil de detener porque los hombres de ideas claras y sentimientos firmes no ceden ante la violencia o el temor. 
Estamos ante una tragedia griega, lo que implica: presencia de personajes nobles esforzándose por sus objetivos (muchas veces, generosos y altruistas), pero en abierto choque con el destino o voluntad de los dioses; acción dramática densa, grave y sangrienta, con un final mortal (la del hombre que más luchó por sus objetivos); estilo literario elevado, solemne y dialécticamente eficaz; y, finalmente, la concentración de la sustancia dramática en un lugar, un día y una acción determinada. Asimismo, significa que la catarsis es un efecto importante que la obra debe provocar en el espectador. Este, asombrado o sobrecogido ante el espectáculo sangriento que ve en escena, debe analizar, reflexionar y purificar sus sentimientos y pensamientos. En una palabra, debe salir del teatro humanamente más avisado y moralmente más completo e íntegro a como entró.
La maestría y habilidad teatrales de Sófocles es tal que enhebra la acción sin descanso, con una lógica y un ritmo siempre sostenidos y crecientes. El lector se ve atrapado en este torbellino de pasiones fuertes y ya no puede abandonarlo. El final es amargo y sangriento, con unas dosis de melancolía y tristeza bien evidentes. Para este final, ¿era necesario tanto enfrentamiento, lucha y sangre? Como siempre en la tragedia clásica, el autor hace una llamada a la reflexión, a la prudencia y a la necesidad de sopesar nuestras intenciones antes de actuar.
  1. Valoración
Electra es una intensa y bella pieza teatral de una perfección absoluta. El desarrollo sostenido, los diálogos sustanciosos y el tremendo choque entre el hombre y su destino atrapan al lector y lo mantienen en vilo hasta el final.
El lenguaje literario es bello y expresivo. El empleo acertado y comedido de los recursos retóricos redundan en unos diálogos jugosos, intensos y muy atractivos, a pesar de los milenios discurridos. Cambia el estilo, permanecen los sentimientos, por eso nos identificamos fácilmente con los personajes del drama.
Nada es postizo o artificioso. Todo resulta natural y necesario: las emociones de cada uno de los hijos de Clitemnestra son perfectamente entendibles, aunque no tanto compartibles. Los personajes actúan con la convicción moral que hacen lo que deben hacer, pues la razón está de su parte. Puede que sí, pero los designios divinos a veces son crueles y caprichosos. Bien se puede afirmar que la catarsis como reacción ante la contemplación de la tragedia la seguimos experimentando los lectores de hoy, señal inequívoca de que la obra no tiene nada de postizo, pues todo en ella es autenticidad y verdad, expresada con un gusto poético asombroso.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar dentro o fuera del aula; de modo individual o en grupo; en clase o en casa. El empleo de recursos adicionales como las TIC es aconsejable).
2.1.Comprensión lectora
1) ¿Por qué Electra desea vengarse de su madre y su amante?
¿2) Por qué Clitemnestra envía a Crisótemis a la tumba de Agamenón? ¿Qué significación tendrá en el desarrollo de la obra?
3) ¿Qué es lo primero que hace Orestes al llegar a Micenas? ¿Qué sentido tiene?
4) Explica la trampa que han preparado Orestes y el Pedagogo para entrar en el palacio.
5) El diálogo de Electra y su hermana Crisotemis es muy tenso. ¿A qué es debido? Explica los caracteres de ambas.
6) Cuando Electra habla con su madre, ¿de qué aspectos de la acción se entera el espectador sobre las razones de Clitemnestra de actuar como lo hizo?
7) ¿Los coros y el corifeo, de parte de quién se ponen, en general, a lo largo de la obra?
8) ¿Qué significación tiene la urna que el Pedagogo introduce en el palacio?
9) ¿Cómo reacciona Electra al comprender que el viajero es su hermano Orestes?
10) ¿Cómo acaban sus días Clitemnestra y su amante?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Es feliz Electra con su vida en el palacio de Micenas? Aporta varias razones que lo demuestren
2) ¿Por qué Orestes acudió a Micenas como razón más inmediata?
3) Electra habla con su hermana Crisótemis y chocan en su visión de la vida. ¿Quién tiene razón? 
4) Analiza la situación de la mujer en el drama y contrasta su situación con la actual.
5) ¿Es importante en la pieza el papel de la religión y de la política? Argumenta y ejemplifica sobre ello.
6) El amor aparece de un modo no tan claro en la pieza: muestra cómo es y se desarrolla este
sentimiento.
7) Valora el sentimiento de la venganza en esta tragedia.
2.3. Comentario de texto específico
CLITEMNESTRA: Parece que vagabundeas de nuevo, y libremente. En efecto, no está aquí Egisto, él que suele retenerte, para que no vayas afuera a difamar a tus parientes. Ahora que ha salido, no me respetas. Y, ciertamente, has dicho con frecuencia y a muchos que yo estaba colérica, mandando contra todo derecho y justicia y llenándoos de ultrajes a ti ya los tuyos. Pero yo no tengo costumbre de ultrajar; si te hablo injuriosamente, es que tú me injurias con más frecuencia todavía. Tu padre, y no tienes otro pretexto de querella, fue muerto por mí, por mí misma, bien lo sé, y no hay ninguna razón para que lo niegue. Porque, no yo sola, sino la Justicia también le hirió; y convenía que tú vinieses en mi ayuda, si hubieras sido prudente, puesto que tu padre, por el que no cesas de gemir, el único de los helenos, se atrevió a sacrificar a tu hermana a los Dioses, bien que no hubo sufrido tanto para engendrarla como yo para parirla. Pero, ¡sea!, dime por qué la degolló. ¿Fue en favor de los argivos? Pues no tenían ningún derecho a matar a mi hija. Si, como creo, la mató por su hermano Menelao, ¿no debía por ello ser castigado por mí? ¿No tenía ese mismo Menelao dos hijos que era más justo hacer morir, nacidos como eran de un padre y de una madre por quienes aquella expedición se emprendía? ¿Deseaba el Hades devorar a mis hijos más bien que a los suyos? ¿Se había extinguido el amor de aquel execrable padre hacia los hijos que yo había concebido, y sentía uno más grande hacia los de Menelao? ¿No son propias estas cosas de un padre malvado e insensato? Yo pienso así, aunque tú piensas lo contrario, y mi hija muerta diría como yo, si pudiese hablar. Por eso no me arrepiento de lo que hice; y tú, si te parece que obré mal, censura también a los otros como es justo. 
ELECTRA: Ahora no dirás que me interpretas así, habiendo sido provocada por mis palabras amargas. Pero, si me lo permites, te responderé, como conviene, por mi padre muerto y por mi hermana. El hacha de doble filo, propia de los sacrificios igual que del trabajo normal. Porque los pecados de Pélope son el origen de todos los males. Pélope consiguió la mano de Hipodamia, hija de Enomao, comprando la confianza del cochero de Enomao, Mírtilo. Pero luego Mírtilo pretendió abusar de Hipodamia y por ello fue arrojado por Pélope al mar, y en su caída lanzó maldiciones contra Pélope y sus descendientes que dieron buen fruto. 
CLITEMNESTRA: ¡Anda! Lo permito. Si siempre me hubieses dirigido palabras tales, jamás hubiera sido ofendida por mis respuestas. 
ELECTRA: Te hablo, pues. Dices que mataste a mi padre. ¿Qué se puede decir más afrentoso, tuviera él razón o sinrazón? Pero te diré que le mataste sin derecho alguno. El hombre inicuo con quien vives te persuadió e impulsó. Interroga a la cazadora Artemis, y sabe lo que castigaba cuando retenía todos los vientos en Aulis; o más bien yo te lo diré, porque no es posible saberlo por ella. Mi padre, en otro tiempo, como he sabido, habiéndose complacido en perseguir, en un bosque sagrado de la Diosa, un hermoso ciervo manchado y de alta cornamenta, dejó escapar, después de haberlo muerto, no sé qué palabra orgullosa. Entonces, la virgen Latoida, irritada, retuvo a los aqueos hasta que mi padre hubo degollado a su propia hija por causa de aquella bestia fiera que había matado. Así es como fue degollada, porque el ejército no podía, por ningún otro medio, partir para llión o volver a sus moradas. Por eso mi padre, constreñido por la fuerza y después de haberse resistido a ello, la sacrificó con dolor, pero no en favor de Menelao. Pero aunque yo dijese como tú que hizo aquello en interés de su hermano, ¿era preciso, pues, que fuese muerto por ti? ¿En nombre de qué ley? Piensa a qué dolor ya qué arrepentimiento te entregarías si hicieses semejante ley estable entre los hombres. En efecto, si matamos a uno por haber matado a otro, debes morir tú misma para sufrir la pena merecida. Pero reconoce que alegas un falso pretexto. Dime, en efecto, si puedes, por qué cometes la acción tan vergonzosa de vivir con ese hombre abominable con ayuda del cual mataste tiempo ha a mi padre, y por qué has concebido hijos de él, y por qué rechazas a los hijos legítimos nacidos de legítimas nupcias. ¿Cómo puedo yo aprobar tales cosas? ¿Dirás que vengas así la muerte de tu hija? Si lo dijeras, ciertamente, ello sería vergonzoso. No es honesto que una mujer se despose con sus enemigos por causa de su hija. Pero no me es lícito afirmarlo sin que me acuses por todas partes con gritos de que ultrajo a mi madre. Ahora bien; veo que procedes respecto a nosotros menos como madre que como dueña, yo que llevo una vida miserable en medio de los males continuos con que nos abrumáis tú y tu amante. Pero ese otro, que se ha escapado a duras penas de tus manos, el mísero, Orestes, arrastra una vida desgraciada, él a quien me has acusado con frecuencia de criar para ser tu matador. Y, si pudiese, lo haría, ciertamente, sábelo con seguridad. En lo sucesivo, declara a todos que soy malvada, injuriosa, o, si lo prefieres, llena de impudencia. Si soy culpable de todos esos vicios, no he degenerado de ti y no te causo deshonor. 

 

a) Actividades de comprensión lectora
1) Resume el contenido. Trata de ubicarlo en el conjunto de la obra.
2) Analiza los personajes que intervienen. Explica el contraste entre las ideas y los sentimientos de ambos.
3) Destaca media docena de recursos estilísticos que crean belleza literaria.
4) ¿Por qué Clitemnestra llama a su marido “malvado e insensato”?
5) ¿Respecto de Orestes, de qué acusa la madre a la hija?
b) Actividades de interpretación
1) Analiza la importancia del amor filial y paternal en ambas mujeres. ¿Cómo afrontan su destrucción? ¿Se parecen en carácter madre e hija, como insinúa Electra al final de su última intervención?
2) La divinidad Latoida, ¿qué ejemplifica en este texto?
3) ¿Podemos considerar a Egisto “hombre abominable”, como afirma Electra de él? Razona la respuesta.
2.4. Fomento de la creatividad
1) La realización de una lectura dramatizada (con el texto de las intervenciones de cada personaje al lado) es una actividad placentera y de gran potencial didáctico. Se puede realizar con una sección de la obra.
2) Transformar el texto dramático en otro narrativo, manteniendo su esencia.
3) Imagina una situación de deseo de venganza de unas personas y cómo influye su ánimo en encontrar la mejor solución o adaptación a las circunstancias. Escribe un texto literario sobre ello.
4) Se puede pasar a ilustración el contenido de todo o parte de la obra o de un fragmento significativo; lógicamente, habrá que modificar muchos aspectos.
5) Ejercicio de écfrasis: tómese el cuadro “Electra ante la tumba de Agamenón”, de Frederic Leighton (1869) y descríbase en detalle su contenido; se puede interpretar también la personalidad de los representados.
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