Roald Dahl: “Matilda”; analisis y propuesta didáctica

Roald Dahl: “Matilda” (1988)
  1. Resumen
“Matilda” es una inteligente y cáustica novela corta más o menos adscribible al ámbito LIJ, compuesta por el escritor galés Roald Dahl y publicada en 1988, dos años antes de fallecer su autor. Narra la historia de la protagonista, que da nombre a la novela, Matilda, una niña de cinco años extraordinariamente inteligente.
La lectora de libros
Matilda vive en una familia que no la aprecia demasiado; de hecho, la insultan y minusvaloran con frecuencia. Su padre, Su madre, la señora Wormwood se pasa las tardes en el bingo y su preocupación es aparentar una belleza que no posee. Mike, su hermano, mayor que ella, admira a su padre y le obedece ciegamente. Ninguno de los tres aprecia a Matilda ni muestran el más mínimo interés en su persona. La niña acude todas las tardes a la biblioteca del pueblo, y allí pasa horas leyendo, con la ayuda y asesoramiento de la señora Phelps, la bibliotecaria. La niña muestra mucha precocidad y enorme inteligencia; ella lo da por supuesto y lo lleva con naturalidad.
El señor Wormwood, experto vendedor de coches
El señor Wormwood  es un orgulloso propietario de un taller de coches y de negocio de compraventa de los mismos. Falsifica el cuentakilómetros y truca los motores para obtener grandes ganancias en sus ventas. Por eso está muy orgulloso y le explica a su hijo cómo actuar para tener éxito en ese negocio, aunque de modo fraudulento. El hijo está entusiasmado, pero Matilda le reprocha sus trampas y el padre la reprende severamente, con insultos incluidos. La niña decide vengarse de la petulancia y la soberbia de su padre.
El sombrero y el pegamento
Le echa pegamento por el borde interior del sombrero de su padre. Cuando se lo pone, ya no lo puede quitar. Le han de destrozar el sombrero y el pelo para podérselo desprender; queda ridículo y la lección le sirve dos semanas, en las que está humilde y tranquilo. Luego vuelve a su petulancia.
El fantasma
Un día, Matilda lee en casa un libro de la biblioteca, “El pony rojo”, de John Steinbeck. Cuando su padre la ve, le arranca las hojas y lo destroza; dice que ese libro y todos son “porquería”. Matilda ha de pagarlo con su paga, pues es de la biblioteca. Para vengarse, toma prestado el loro de su amigo Fred. Lo lleva a casa y lo mete en la chimenea, apagada en ese tiempo. El loro comienza a hablar, repitiendo ¡Hola, hola! Todo el rato, y todos creen que es un fantasma. El padre tiembla de miedo y queda como cobarde y ridículo ante la familia. Eso le baja los humos unas semanas.
Aritmética
Su padre alardea de hacer cálculos mentales muy rápidos. Le hace una demostración a su hijo, pero Matilda está al lado y le demuestra que sabe calcular más y mejor que su padre, que confiesa que había necesitado papel y lápiz; este no admite la derrota e insulta a la niña, llamándole “tramposa y embustera”.
El hombre rubio platino
A Matilda no le queda más remedio que volver a castigar a su padre. Echa en su bote de tónico capilar teñidor de pelo de su madre, en dosis bien altas. Cuando su padre se lo echa, el pelo toma un color blancuzco grisáceo tirando a rubio, muy desagradable y feo. En casa se arma un pequeño jaleo. El padre ha de acudir inmediatamente a la peluquería. Otras semanas con los humos bajados y tranquilidad en casa. Matilda está así más tranquila.
La señorita Honey
Matilda asiste a la escuela, se llama Escuela Crunchem. Su maestra es una joven delgadita y humilde llamada señorita Honey, de nombre Jennifer. Trata a los niños con cariño y afecto y se esfuerza por que aprendan. Ya el primer día, Matilda da muestras de su profunda inteligencia al saber leer y dominar la aritmética con mucha soltura. Compuso una quintilla de repente ante los compañeros y la maestra y todos quedaron admirados de sus conocimientos. La señorita Honey se lo dice a la directora, una mujer alta, autoritaria, ridículamente vestida a lo militar, llamada señorita Trunchbull.
La Trunchbull
La directora maltrata de palabra y gesto a Honey cuando le comunica que Matilda es muy inteligente y debe acceder a un curso superior. Trunchbull ridiculiza a Matilda, lo mismo que sus padres y no le hace caso a Honey, a quien menosprecia constantemente. Le aconseja que no se deje impresionar y que trate a los niños con mano dura, como hace ella. Odia a los niños, los considera insoportables y repugnantes.
Los padres
Honey permite que Matilda en su clase lea y aprenda en otros libros, pues lo que ella enseña ella ya lo sabe perfectamente. Se entrevista con los padres de Matilda, que la reciben de mala gana. No se creen nada de la inteligencia superior de su hija y hablan mal de ella. Están furiosos porque no les deja ver un programa de televisión, lo que parece una telecomedia. Ni siquiera aprenden su nombre. No piensan que Matilda vaya a la universidad, no lo necesita.
Lanzamiento de martillo
Matilda se hace amiga de una niña esmirriada y espabilada, llamada Lavender. Hortensia, una niña veterana, les cuenta que le ha jugado dos malas pasadas a Trunchbull: le puso algo viscoso en su asiento y se pringó por completo; otra vez le echó polvos irritantes en los calzones de gimnasia a la Trunchbull; hizo el ridículo delante de todos rascándose el trasero con furia. La castigó un día entero en La Ratonera, un armario con los laterales llenos de pinchos, donde no había para sentarse y estaba a oscuras. Hortensia lo considera una hazaña. También les cuenta que arrojó a un niño por la ventana. En el patio, delante de todos, Trunchbull coge de las coletas a Amanda Thripp, una alumna pequeña, la gira y la lanza, como si fuera un martillo, a bastantes metros. Todo porque tenía el pelo largo y llevaba coleta.
Bruce Bogtrotter y la tarta
El niño de este nombre había robado un trozo de tarta de la directora. Delante de todos, en el salón de actos de la escuela, le hace comer una enorme tarta para castigarlo y ridiculizarlo, con la idea de provocarle una congestión. El niño la logra comer sin grandes daños y los compañeros lo aplauden con entusiasmo. Trunchbull le estampa en la cabeza la bandeja donde aún quedaban restos de tarta, pero de algún modo había sido derrotada.
Lavender
Trunchbull se hacía cargo de cada clase un día a la semana para comprobar cómo iban avanzando los niños. Un jueves a las dos le tocaba a la clase de Matilda. Lavender, la niña amiga de Matilda y algo aventurera, captura una salamandra y la arroja en la jarra de agua que le ponen a Truchbull en la mesa.
El examen semanal
Castigó a Nigel por tener las manos y una mancha en la ropa contra la pared, sobre una pierna, además de insultarlo. A Rupert lo alza en el aire cogido por su cabello rubio y algo largo por no saber multiplicar dos por siete. Al niño Erik lo levanta en el aire, cogido por las orejas, por no saber deletrear la palabra “que”. Se encara con Matilda y no cree que haya leído “Nicholas Nickleby”, de Dickens. Le llama timador a su padre por venderle un coche ruinoso.
El primer milagro
Cae la salamandra al agua y Trunchbull grita y queda demudada; piensa que es un cocodrilo. Le echa la culpa a Matilda, pero esta se defiende. Matilda mueve mentalmente el vaso, y este se desparrama por la mesa, mojando a Trunchbull. Esta monta en cólera y está muerta de miedo. Acusa a Matilda, pero no tiene pruebas; los compañeros de clase la defienden. Al fin, se va de la clase con ira y vergüenza entremezcladas.
El segundo milagro
Le cuenta a su maestra Honey que ella es quien hizo volcar el vaso. Le hace una demostración a la maestra y esta queda atónita. Piensa que Matilda tiene poderes especiales. Le dice que no lo cuente a nadie.
La casa de la señorita Honey
La maestra Honey invita a Matilda a tomar té en su casa, tras las clases. Es una casa diminuta, muy pobre y humilde, sin agua corriente ni luz. Vive en la más extrema pobreza y ofrece a Matilda lo poco que tiene.
La historia de la señorita Honey
Le cuenta su vida. Sus padres murieron muy jóvenes. Su padre era médico y, al parecer se suicidó. La crio una tía, que es justamente la señorita Trunchbull, de forma tiránica y cruel. La esclaviza, haciendo las tareas del hogar para ella. Así y todo, pudo estudiar para maestra, por eso ejerce. Sospecha que Trunchbull tuvo que ver con la muerte de su padre. Nunca apareció el testamento y está en la pobreza. En la casa de su padre vive Trunchbull. Tiene que entregar casi todo su sueldo a Trunchbull para resarcirla de los gastos generados. Pasa hambre porque no tiene dinero para comprar la comida básica, solo lo que come en la escuela.
La práctica
Se trata de trazar un plan para ayudar a la señorita Honey, pues su lamentable estado no puede continuar. Está sola en casa porque su padre no ha vuelto del taller de autos y su madre del bingo. Comienza a practicar con un puro. Al fin, hace que se suspenda en el aire y se dirija a donde ella quiere. Se siente feliz.
El tercer milagro
La señora Trunchbull acude a la clase para comprobar cómo han aprendido la tabla del tres. Aterroriza a los niños, en concreto a uno que se llama Wilfred. En pleno interrogatorio, la tiza empieza a escribir sola, en el encerado, el nombre de la directora. Cuando ella se percata, piensa que es Magnus, el padre de Honey. Se desmaya. Nigel, uno de los chicos de clase, le arroja la jarra de agua en su cara. Se despierta; viene la enfermera y un grupo de profesores y la sacan de clase como pueden, dada su corpulencia y peso. Sospecha de Matilda, pero no puede demostrar nada, pues esta se mantiene impasible e inexpresiva.
Un nuevo hogar
La señora Trunchbull estuvo varios días ausente. El director accidental, el señor Trilby, se acerca a la Casa Roja, la antigua de Honey, para ver como está. No hay nadie y la puerta está abierta. Había marchado sin decir nada. Honey recibe una carta del notario diciendo que ha aparecido el testamento de su padre; la Casa Roja es suya, junto con el dinero que había dejado en el banco. Se muda y vuelve a la casa de su infancia. Matilda pierde sus poderes inexplicablemente, de lo que ella se alegra. El padre de Matilda van a ser detenido por numerosos delitos (cambiar matrículas, falsificar motores, trampas económicas, etc.). Hacen las maletas y se van en avión a España. Matilda no quiere ir. Habla con Honey y le proponen a sus padres que se quede a vivir con esta. Los padres lo aceptan. Arrancan el coche y se dirigen al aeropuerto a toda mecha. Matilda y Honey ven cómo se aleja calle adelante y toma la primera bocacalle.
2. Temas de la novela
La novela es muy rica en los asuntos esenciales que aborda:
-La incomprensión y aislamiento de los niños en hogares vulgares y adocenados.
-La violencia en el ámbito escolar como método pedagógico.
-El odio y la avaricia como uno de los motores de la conducta humana.
-Las apariencias de éxito y valor esconden individuos cobardes, ruines y tramposos.
-La inteligencia como arma para defenderse de la hostilidad de familiares, profesores, etc. llenos de resentimiento y envidia.
3. Apartados temáticos
Esta novela posee una estructura clásica en cuanto a la disposición de la materia narrativa; se sigue un orden temporal y lógico, excepto en la ocasión en que la señorita Honey le cuenta su vida a Matilda. Es un caso de analepsis llamativo. De este modo, tenemos:
-Introducción o planteamiento de un conflicto: ocupa los tres primeros capítulos. Matilda, inteligente, paciente y bondadosa, vive con la familia Wormwood como mejor puede. Se esfuerza por leer, aprender y ser feliz, aunque no se lo ponen fácil. Sus padres más bien la odian y ella aprende a ridiculizar a su padre.
-Nudo o desarrollo: estamos ante la parte central; ocupa desde el cuarto capítulo (“El fantasma”), hasta el penúltimo (“El tercer milagro”). La acción se centra en la escuela, en la que los niños sobreviven como pueden a la violencia y odio de la señora Trunchbull. Matilda descubre sus nuevos poderes mentales y alcanza un buen dominio sobre ellos.
-Desenlace: se concentra en el último capítulo (“Un nuevo hogar”). La acción se precipita y el desamor de Matilda y Honey encuentran una solución positiva con la convivencia entre maestra y alumna. Los malos, literalmente, desaparecen, con lo que se alcanza un equilibrio razonable para todos.
4. Narrador
Un narrador en tercera persona cuenta la historia. Pero no es objetivo, ni totalmente externo, ni omnisiciencia total. Valora de vez en cuando, sobre todo a través de adjetivos muy incisivos, la actitud, el carácter y las acciones de los personajes, sobre todo de los más deplorables o negativos. Lógicamente, toma partido por Matilda, por la que muestra simpatía y solidaridad por su situación en casa y en el colegio. Por el contrario, valora negativamente y ridiculiza sin paliativos a la familia Wormwood y a Trunchbull.
5. Lugar y tiempo de la acción narrativa
La acción se desenvuelve en un pueblo o ciudad pequeña de contexto inglés. La gente lleva una vida tranquila y sin sobresaltos, en una atmósfera semi rural. La Escuela Crunchem, donde ocurre la mayoría de las acciones es un lugar desagradable y siniestro por los duros castigos corporales de su directora y su régimen de terror. La crítica implícita a una educación basada en el miedo y el abuso es evidente.
El tiempo de la escritura lo conocemos bien, pues la primera edición de este texto es de 1988; la narración se compuso en los años previos, es decir, penúltima década del siglo XX. La duración de la acción también está bien delimitada, por la edad de Matilda: comienza el relato con algo menos de cinco años y, al acabar, tiene cinco y medio. El conjunto, pues, se extiende a lo largo de un año, que coincide con la escolarización de Matilda en su primer curso escolar.
6. Personajes
El elenco de personajes de la novela es variado y sugestivo para el lector. Analizaremos los más importantes según su protagonismo:
-Matilda: es una niña de aspecto normal, con cerca de cinco años al comenzar el relato. Posee una extraordinaria inteligencia y una gran afición a la lectura. Por otro lado, comprende la estupidez y la fanfarronería de muchas personas, lo que la pone enferma. A esas personas las castiga con travesuras hirientes y pesadas. Sin embargo, busca la amistad y el amor en su ámbito familiar, pero no lo encuentra. Lo hallará posteriormente en la figura de su maestra Honey. Es obvio afirmar que es la protagonista.
-Honey: joven maestra, dulce (como indica su nombre en inglés, “Miel”), tranquila, cariñosa y sufrida. Ha sufrido mucho en la vida a causa de las tropelías de su tía Trunchbull, pero lo ha sabido llevar con dignidad y entereza. Su vocación docente hacen de ella un personaje simpático con el que el lector pronto empatiza.
-Señorita Trunchbull: Es la antagonista en este texto. Mujer de facciones grandes y groseras, con vestimenta y andares ridículos, odia a los niños. Su inquina al mundo infantil, paradójico si tenemos en cuenta que es la directora de la escuela, se manifiesta en insultos constantes, vejaciones violentas y dolorosas a los alumnos y actos sádicos de especial inquina, como arrojar a los niños como si fueran un martillo del juego atlético del lanzamiento de martillo. Finalmente, se descubre su cobardía y su maldad, quedando en ridículo.
-Matrimonio Wormwood: son los padres de Matilda. Él es un mecánico tramposo y vendedor de coches fraudulento. Engaña a los clientes sin parar para lucrarse desvergonzadamente. Carente de ética y de estética, se vanagloria ante su mujer y sus hijos de sus “hazañas” mercantiles. Hombre vulgar e inculto, posee el atrevimiento del zafio que engaña a los demás con facilidad.
-Los niños compañeros de Matilda en la escuela (Nigel, Lavender, Erik, etc.): son infantes totalmente normales, con los rasgos propios de la infancia. Apuntan ciertos caracteres de comportamiento, pero el miedo a Trunchbull los acoca a todos.
7. Comentario estilístico
Dahl es un narrador muy consciente de la importancia de la forma y el estilo para componer un texto eficaz y agradable. La narración, la descripción y el diálogo se alternan a lo largo del texto para dar urdimbre a un texto sugerente y original. Algunas notas compositivas son:
-Brevedad narrativa: el conjunto del texto posee una duración limitada. La acción está comprimida, sin digresiones de ningún tipo. El hilo narrativo se mantiene con firmeza y no existen digresiones, sino que todo conduce al progreso de la acción principal.
-Ironía y sarcasmo: aplicados, lógicamente, a los personajes negativos y deplorables, como la señora Trunchbull. Sus ropas ridículas, casi a modo de dictador, y sus palabras agresivas e insultantes la caracterizan como zafia, vulgar, envidiosa y amargada.
-La hipérbole o exageración es una nota muy llamativa, sobre todo cuando se caracterizan los personajes deshonestos. Cuando este tipo de personaje  habla, suele hiperbolizar mucho, en forma de insulto descalificatorio.
-El símil o comparación es una figura literaria muy empleada: aporta expresividad y plasticidad y el lector puede imaginar mucho mejor la lectura. Se emplea tanto con un matiz positivo como negativo.
-La metáfora y la metonimia también hacen acto de presencia. La identificación de Trunchbull con un animal salvaje se repite en varias ocasiones.
-La interrogación y la exclamación retórica: son dos de los recursos preferidos por nuestro novelista. Aportan frescura, variedad y expresividad.
-Los diálogos, breves e incisivos, sirven para caracterizar a los personajes y para transmitir pensamientos y sentimientos. Aportan frescura y naturalidad.
A continuación se aporta un texto donde se pueden apreciar muchas de las características señaladas:
“Matilda anhelaba que sus padres fueran buenos, cariñosos, comprensivos, honrados e inteligentes, pero tenía que apechugar con el hecho de que no lo eran. No le resultaba fácil. Sin embargo, el juego que se había ingeniado, consistente en castigar a uno o a ambos cada vez que se comportaban repugnante y arbitrariamente con ella, hacía su vida más o menos soportable.
Al ser muy pequeña y muy joven, el único poder que tenía Matilda sobre cualquiera de su familia era el del cerebro. Los superaba en ingenio. Pero seguía inalterable el hecho de que en cualquier familia, una niña de cinco años se veía obligada siempre a hacer lo que decían, por estúpido que fuera. Por eso, siempre tenía que tomar una de esas cenas que anuncian en televisión, frente a la espantosa caja. Entre semana se pasaba todas las tardes sola, y cuando le decían que se callara tenía que callarse.
Su válvula de escape, lo único que impedía que se volviera loca, era el placer de maquinar e infligir aquellos magníficos castigos, y lo curioso era que parecían surtir efecto durante algún tiempo. El padre especialmente se volvía menos fanfarrón e intratable durante algunos días, después de recibir una dosis de la medicina mágica de Matilda”.

 

8. Contextualización
Roald Dahl (Llandaff, Cardiff, 1916 – Oxford, 1990) es uno de los más importantes escritores de LIJ en el ámbito internacional en el siglo XX. Sus obras, de temática infantil-juvenil, no son nada complacientes, pues presentan personas, familias y sociedades con graves defectos morales y de convivencia. Su primera publicación es el cuento “Pan comido”, de 1942; como se ve, Dahl comenzó a escribir muy pronto, y alternaba literatura de adultos con la infantil. Aborda problemas en los que la infelicidad de los niños a causa del maltrato de los mayores y el triunfo de la honestidad y la autenticidad son dos notas repetidas y constantes en sus obras. Aparte de la novela que ahora comentamos, son bien conocidas (sobre todo, desde que se hicieron adaptaciones cinematográficas) Charlie y la fábrica de chocolate, El gran gigante bonachón y Las brujas
9. Interpretación y valoración
La novela Matilda guarda hallazgos muy interesantes para el lector, independientemente de su edad. A continuación los enumeramos para aligerar la lectura:
-Abordamiento de temas actuales, contemporáneos, propios de nuestras sociedades: trampas, engaños, codicia desatada, vanagloria descontrolada, etc. son algunos de los rasgos sociales y personales que aparecen con frecuencia en la novela. Dahl no idealiza la sociedad ni a las personas: las presenta como son, plagadas de imperfecciones y lagunas morales.
-Tensión entre las personas honestas y éticas frente a las deshonestas y tramposas: en esta obra, y en otras del mismo estilo, se observa un pulso soterrado, un enfrentamiento silencioso, pero bien real, entre los individuos más éticos y bondadosos, frente a los malvados, generalmente movidos por la codicia, la fatuidad y la soberbia.
-Indagación en las capas profundas del hombre, sea niño o adulto: nuestro autor no se conforma con una presentación superficial de los personajes; al contrario, ahonda en ellos y nos los muestra con sus virtudes y defectos. Sus personajes protagonistas suelen ser indagadores, analíticos, consecuentes y comprometidos con ellos mismos, es decir, muy coherentes con su propia naturaleza, como en este caso Matilda.
-Crítica a la educación basada en el abuso y el miedo contra los niños: la contraposición entre Honey, bondadosa y comprensiva con los niños, frente a Trunchbull es una de las líneas de fuerza de la novela. Con violencia y terror se vence, pero no se convence a nadie, parece querer transmitir la novela.
-Cierto optimismo antropológico: en el choque entre la gente tramposa y zafia y los honestos y éticos, estos últimos suelen ganar, no sin plantear una batalla importante. Los buenos, en efecto, vencen sobre los malos, que han de huir, como en este caso, o mueren, como ocurre en otras novelas.
-Elemento fantástico que complementa la realidad cotidiana: en los textos de Dahl se aprecia la presencia de la fantasía, o la magia. Aquí, lo apreciamos en los poderes mentales de Matilda, capaz de mover objetos por telepatía. Este rasgo de una fuerza superior es típico en los personajes más humildes y castigados; es como una compensación a las carencias materiales y afectivas que suelen padecer, como Matilda o Charlie en Charlie y la fábrica de chocolate.
La valoración de esta novela es positiva por la valentía con que aborda el abuso escolar, por la denuncia de la soledad de muchos niños en la escuela y en la familia y por el alegato en favor de la honestidad y el cariño en el trato entre las personas. Estilísticamente, la novela es atractiva porque ofrece una concentración de la acción y los temas que invitan a una lectura seguida e inmersiva. Por otro lado, el dominio de las técnicas narrativas y estilísticas por parte de Dahl es tan alto que la lectura es divertida, fresca y, al mismo tiempo, reflexiva.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar en clase o en casa. Pueden hacerse de forma individual o en grupo. También puede elegirse la expresión oral o la escrita, o ambas, combinándolas. La ayuda de medios TIC es recomendable en algunas de ellas).
2.1. Comprensión lectora
  1. ¿Dónde ha de leer libros Matilda? ¿Por qué?
  2. ¿Qué tipo de libros lee Matilda? ¿Son los propios de su edad? ¿Qué se deduce de ese hecho?
  3. ¿Por qué el sombrero se pega en la cabeza del señor Wormwood?
  4. ¿Qué hace el padre con el libro de John Steinbeck que está leyendo Matilda?
  5. ¿Por qué se transforma de color el pelo del señor Wormwood ?
  6. ¿Qué deporte practica la señora Trunchbull con los niños? ¿Por qué?
  7. ¿Cómo muestra su sagacidad la niña Lavender?
  8. ¿Qué tipo de habilidad increíble posee Matilda? ¿Para qué la emplea?
  9. La señorita Honey, ¿ha tenido suerte en su vida?
  10. ¿Quiénes huyen de la ciudad finalmente? ¿Por qué?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
  1. ¿Por qué Matilda es poco feliz con su vida?
  2. Analiza el grado de honestidad de los padres de Matilda según emplean su tiempo.
  3. ¿Por qué le gasta bromas pesadas Matilda a su padre?
  4. Expón tres ejemplos de humillación de los alumnos por parte de la directora de la Escuela Crunchem.
  5. ¿Por qué Trunchbull maltrata a Honey?
  6. ¿Cómo apreciamos la honestidad en los personajes de la novela?
  7. La huida de las dos personas más tóxicas de la vida de Matilda, ¿es una oportunidad para ella?
2.3. Comentario de texto específico
Cuando se hubo comido la mitad de la enorme tarta, Bruce Bogtrotter se detuvo un par de segundos e hizo varias inspiraciones profundas. La Trunchbull permanecía en pie, con las manos en las caderas, mirándole airadamente. 
—¡Sigue! —gritó—. ¡Acábatela! 
De repente, el chico dejó escapar un tremendo eructo que resonó en el salón de actos como un trueno. Muchos de los espectadores se rieron. 
—¡Silencio! —gritó la Trunchbull. 
El chico cortó otro grueso trozo y comenzó a comérselo rápidamente. Aún no mostraba signos de decaimiento o de querer abandonar. Realmente no parecía que estuviera a punto de detenerse y gritar: «¡No puedo, no puedo comer más! ¡Me voy a poner enfermo!». Aún seguía en combate. 
Se estaba produciendo un sutil cambio en los doscientos cincuenta niños que presenciaban la escena. Hasta entonces habían previsto un inevitable desastre. Se habían preparado para una escena desagradable, en la que el desdichado chico, atiborrado de tarta de chocolate, tendría que rendirse y suplicar perdón y, entonces, verían a la triunfante Trunchbull obligando al jadeante muchacho a engullir más trozos de tarta. 
Nada de eso. Bruce Bogtrotter se había tomado ya tres cuartas partes y aún seguía bien. Podría pensarse que casi estaba empezando a disfrutar. Tenía que escalar una montaña y estaba decidido a alcanzar la cima o a morir en el empeño. Es más, se había dado cuenta de los espectadores y de que, silenciosamente, todos estaban de su parte. Aquello era nada menos que una batalla entre él y la todopoderosa Trunchbull. 
De pronto, alguien gritó: 
—¡Vamos, Brucie! ¡Lo puedes conseguir! 
La Trunchbull se volvió y rugió: 
—¡Silencio! El auditorio observaba atentamente. Estaba cautivado por la contienda. Deseaban empezar a animar, pero no se atrevían. 
—Creo que lo va a conseguir —susurró Matilda. 
—Yo también lo creo —respondió en voz baja Lavender—. Nunca hubiera creído que alguien pudiera comerse una tarta de ese tamaño. 
—La Trunchbull tampoco se lo cree —susurró Matilda—. Mírala. Se está volviendo cada vez más roja. Si vence él, lo va a matar. 
El chico iba más despacio ahora. No había duda de ello. Pero seguía comiendo tarta, con la tenaz perseverancia del corredor de fondo que ha avistado la meta y sabe que tiene que seguir corriendo. Cuando engulló el último bocado, estalló un tremendo clamor en el auditorio y los niños empezaron a dar saltos de alegría y a vitorear, aplaudir y gritar: 
—¡Bien hecho, Brucie! ¡Muy bien, Brucie! ¡Has ganado una medalla de oro, Brucie! 
La Trunchbull permanecía totalmente inmóvil en el estrado. Su rostro de caballo había adquirido el color de la lava fundida y sus ojos fulguraban de rabia. Miró a Bruce Bogtrotter, que seguía sentado en su silla como un enorme gusano ahíto, repleto, comatoso, incapaz de moverse o de hablar. Una delgada capa de sudor adornaba su frente, pero en su rostro se reflejaba una sonrisa de triunfo. 
De repente, la Trunchbull se acercó y cogió la fuente de porcelana vacía que había contenido la tarta. La levantó todo lo que pudo y la dejó caer de golpe en todo lo alto de la cabeza del desdichado. Bruce Bogtrotter y sus trozos se desparramaron por el suelo del estrado. 
El chico estaba tan atiborrado de tarta, que era casi como un saco de cemento húmedo y no le hubiera hecho daño ni un mazo de hierro. Se limitó a mover la cabeza unas cuantas veces y siguió sonriendo. 
—¡Vete al diablo! —dijo airadamente la Trunchbull, y se marchó del estrado, seguida de cerca por la cocinera.
(Del capítulo BRUCE BOGTROTTER Y LA TARTA)

 

2.4. Fomento de la creatividad
  1. Transforma el argumento de la novela en un poema o una breve obra teatral introduciendo las novedades literarias que consideres oportunas.
  2. Escribe un ensayo comparando y contrastando la vida en la Escuela Crunchem con tu propio colegio.
  3. Imagina un diálogo con Roald Dahl. Pregúntale sobre aspectos de la novela que no te hayan quedado claros o indagando en la razón de algún aspecto del argumento, de los personajes, etc.
  4. Realiza una presentación o exposición en clase, con apoyo de imágenes, música, textos, etc., sobre la vida y la obra de Roald Dahl.
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César Vallejo: Poema XXIII de “Trilce”; análisis y propuesta didáctica

CÉSAR VALLEJO: “TAHONA ESTUOSA…” (POEMA XXIII DE TRILCE)

[1] Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos             1
pura yema infantil innumerable, madre.
[2] Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente
mal plañidas, madre: tus mendigos.
Las dos hermanas últimas, Miguel que ha muerto   5
y yo arrastrando todavía
una trenza por cada letra del abecedario.
[3] En la sala de arriba nos repartías
de mañana, de tarde, de dual estiba,
aquellas ricas hostias de tiempo, para                  10
que ahora nos sobrasen
cáscaras de relojes en flexión de las 24
en punto parados.
[4] Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
quedaría, en qué retoño capilar,                           15
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
y no quiere pasar. Hoy que hasta
tus puros huesos estarán harina
que no habrá en qué amasar
¡tierna dulcera de amor,                                       20
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto!
en las cerradas manos recién nacidas.
Tal la tierra oirá en tu silenciar,                            25
cómo nos van cobrando todos
el alquiler del mundo donde nos dejas
y el valor de aquel pan inacabable.
Y nos lo cobran, cuando, siendo nosotros
pequeños entonces, como tú verías,                     30
no se lo podíamos haber arrebatado
a nadie; cuando tú nos lo diste,
¿di, mamá?
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Este poema es una evocación de la figura de la madre. Se trata de un recuerdo de la madre, vista ya en la lejanía, pero traída al presente e incluso proyectada al futuro. El yo poético rememora su infancia con sus hermanos, que parece haber sido cuatro,bajo el cobijo de su madre. En la segunda estrofa narra cómo los alimentaba y los cuidaba de la mejor manera posible. La madre también sufría porque algunos de sus hijos murió siendo niño. La tercera estrofa señala que la felicidad de los niños, al cobijo de su madre, duraba todo el día, como un alimento espiritual, aunque no fuera mucho lo que la madre podía ofrecer. La cuarta estrofa, que se sitúa en un tiempo presente, evoca a la madre ya muerta hace tiempo, reducida a polvo. El yo poético se ha atragantado con una miga de pan y eso es lo que le trae a su cabeza la imagen de su madre. Aún siente el pálpito del amor que su madre siempre le dio, desde bebé hasta su separación definitiva, tal era la unión amorosa entre ellos, que llegaba hasta el último rincón de su cuerpo y de su alma. La última estrofa presenta un duro contraste entre la sociedad en la que vive el yo poético, áspera, egoísta y mercantilizada, pues los demás desean recibir el precio del alimento, del pan, que ella les dio de niño. Como si pasaran al cobro una factura vieja de algo que parecía gratis, como es el alimento amoroso de la madre a sus hijos. El yo poético no entiende lo que está pasando y, casi como un niño, le pregunta a su madre para que le aclare o le ayude a comprender su situación de orfandad, de miseria, de abandono en un mundo hostil.
2. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado coincide con la primera estrofa (vv. 1-2); es muy breve; resulta un marco temático y conceptual en el que se contiene el desarrollo posterior; se destacan dos rasgos de la madre: proveedora de alimento material y emocional, como un obrador de pan del que salen nuevas piezas para alimentar. También se la invoca, en la última palabra de esa estrofa.
-El segundo apartado está constituido por la segunda y tercera estrofas (vv. 3-13); el yo poético recuerda con añoranza cómo la madre alimentaba a los cuatro hermanos, de los que él era el menor. La madre proveía de pan físico y emocional a los niños; era tan nutritivo que duraba todo el día, de la mañana a la noche.
-El tercer apartado abarca la cuarta estrofa (vv. 14-24); el poeta se sitúa en un tiempo presente. Desde su “aquí” y su “ahora” evoca a la madre, y la llama también. Siente una gran carencia del alimento que su madre le daba, por eso la recuerda insistentemente. Sabe que está muerta, pero la siente hasta en el último rincón de su cuerpo; el amor que los unió aún no está extinguido.
-El cuarto y último apartado temático se expresa en la quinta estrofa, que cierra el poema (vv. 25-33); le cuenta a su madre que “todos” le piden que pague el precio del “alquiler” del mundo; por el mero hecho de vivir, los demás exigen un pago. Es el egoísmo generalizado, en vivo contraste con la generosidad de la madre. Interpela a esta pidiéndole unas palabras de consuelo, acaso una explicación de la crueldad del mundo.  
3. Tema
El tema de este poema se resuelve en una evocación amarga de la madre. Su recuerdo, identificado con el amor generoso, contrasta con el egoísmo y avaricia del mundo en el que el sujeto lírico ha de vivir, huérfano de su madre.
4. Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por treinta y tres versos de medida variable. Van de los pentadecasílabos (v. 21) al tetrasílabo (v. 33). Aunque predominan los de arte mayor, se combinan aleatoriamente. No existe una rima reconocible; en la primera estrofa se aprecia una asonancia en é; en la segunda y sucesivas se vislumbra una asonancia en á. Deducimos que estamos ante un poema en verso libre. El ritmo del poema, establecido por el tipo de verso, la rima y la distribución acentual, es lento, triste, por momentos abrupto e irregular, a tono con el contenido; la melodía creada en el poema suena a canto fúnebre y grave.
5. Comentario estilístico
Que el poema es una evocación de la madre y su sentido en la vida del poeta lo revela muy bien que la palabra “madre” se repite tres veces y “mamá” una más. Siempre aparece aislada, al principio o al fin de un verso o estrofa; se interpela a su figura, se la llama, es decir se apostrofa a la madre para que, de algún modo, proteja a su hijo, el yo poético, como lo hizo cuando aquel era un niño.
El poema es de naturaleza vanguardista, lo que implica que tanto la gramática como la construcción literaria está distorsionada o violentada en bastantes ocasiones. Encabalgamientos abruptos, sintaxis descoyuntada, hipérbatos, neologismos, palabras deformadas, etc. aparecen de vez en cuando. Por otro lado, metáforas y símbolos truncados, sin desarrollar, o de significación muy personal o confusa son bastante comunes. Son las características típicas de la poesía vanguardista de las primeras décadas del siglo XX, algunas de ellas heredadas por la poesía actual. Su eficacia estética es discutible.
La primera estrofa es toda ella una metáfora: la madre es un taller de pan y dulces (“tahona”, primera palabra del poema, v. 1): bizcochos y yemas son dos comidas que ella produce y sacia el hambre infantil. La palabra “yema” aparece en un doble sentido (es una dilogía), pues se puede referir al dulce o la parte del dedo de la madre que acaricia a su hijo, el yo poético de niño. La madre nutre material y espiritualmente a sus vástagos. “Estuosa”, que significa “ardiente” o “encendida” es un epíteto que remite al calor del horno, pero también al amor materno.
Los cuatro hijos son aludidos metonímicamente a través de la palabra “gorga” (comida para las aves de cetrería). Tienen hambre, pero eso lloran (a eso alude la metáfora “mal plañidas”, v. 4). Los hijos son cuatro, y son presentados como “mendigos” de la madre: a ella le suplican que los sacie. Uno de los hijos, cuyo nombre es Miguel, ya ha fallecido; luego existen dos hermanas, al parecer más jóvenes. El yo poético está en edad escolar temprana, a lo que alude la metáfora “arrastrando todavía / una trenza por cada letra del abecedario” (vv. 6-7). La segunda estrofa continúa con la rememoración de la vida infantil del yo poético en torno a la madre. Su sentido es más oscuro: la madre repartía “ricas hostias de tiempo” (v. 10); parece una metáfora sobre la felicidad que la madre proveía a sus hijos, tanta que semejaba que nunca iba a faltar, hasta el fin de la vida, a lo que parece aludir la metáfora misteriosa “cáscaras de relojes en flexión de las 24 / en punto parados” (vv. 12-13); pero el hecho de que los relojes solo fueran “cáscaras” deja entrever que era una ilusión vana y vacía. 
La cuarta estrofa repite la palabra “ahora” en su primer verso, lo cual nos transporta al presente del yo poético. Deja la remembranza y se analiza en su actualidad. Existe algo pequeño, como “alveolo” (v. 14), como un trocito de pelo recién nacido (“retoño capilar”, v. 15); se identifica con “cierta migaja” (v. 16) que atraganta al yo poético. Es una sucesión de tres metáforas, una enumeración de imágenes que aluden a su malestar o incomodidad actual; de momento, no ofrece las claves interpretativas. La palabra “hoy” (v. 17), metonimia del presente, nos recuerda que el sujeto lírico habla de su actualidad. Admite que su madre hace mucho que murió, aunque, de algún modo, no está ausente del todo. Y de nuevo vuelven las metáforas del obrador de pan, identificado con la madre; sus huesos son “harina”; ella misma es “dulcera de amor” (v. 20), es decir, repostera de sentimientos, como ya habíamos interpretado en la segunda estrofa. La madre amasó en el “molar” (v. 21), la rueda de arenisca que muele el cereal en el molino; es otra metáfora de la madre como gran nutridora de alimento espiritual a sus crías. Los tres oraciones exclamativas, la primera trunca porque se abre el signo, pero no se cierra, expresan la emoción creciente que siente el yo poético ante la figura de su madre. Alude a su madre y a él mismo a través de dos metonimias, a través del pecho de la madre (eso parece significar “lácteo hoyuelo”, v. 22), y del niño que acaba de venir al mundo (“cerradas manos recién nacidas”, v. 24). Su unión es firme y fuerte desde el inicio de la propia vida, y llega hasta hoy, aunque la madre esté muerta.
La quinta estrofa enuncia acciones presentes y futuras, signo inequívoco de la atemporalidad o la duración más allá del presente de las acciones aludidas. En esta estrofa se ofrecen las claves interpretativas que antes fueron eludidas o confusamente aludidas. El yo poético, junto con otros, englobados en un nosotros (como lo expresan los pronombres “nos”, vv. 26 y 27), acaso referido al yo poético y sus hermanas se siente acosado o agobiado por “todos” (v. 26), los cuales exigen el pago del “alquiler del mundo” (v. 27). Parece un acto absurdo e injusto, pues consiste en pedirles cuentas por el mero hecho de vivir y de amar (a lo que alude “el valor de aquel pan inacabable”, v. 28). La iniquidad de esta exigencia de pago la razona el yo poético recordando que aquel “pan”, metáfora del amor, de cuando eran niños, no se lo quitaron a nadie, sino que surgió del amor materno-filial. El verso final es una oración interrogativa de puntuación irregular y ambigua, como si hablara un niño. El yo poético parece que se ha transformado él mismo en un niño que reclama a su madre para que lo nutra con su amor, pues en el mundo solo encuentra egoísmo y maldad.
Existe una antítesis profunda que recorre el poema entre infancia, madre, amor, generosidad, pasado, enfrentados a madurez, egoísmo, avaricia y presente. Es el dilema en el que vive el sujeto lírico.
6. Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919), del que procede el poema objeto de esta exégesis; se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo; también se observa una evolución formal más compleja y meditada. 
Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional; el poema que ahora comentamos procede de este volumen. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7. Interpretación y valoración
El poema XXIII de Trilce es un emocionado recuerdo de la madre del yo poético. Pero es también un grito desesperado contra el egoísmo y el dolor de sentirse maltratado por “todos”. El poeta anhela recuperar a su madre para que le proporcione el amor que ya no puede tener. La madre era como una tahona donde se producía el alimento necesario para la vida de los hijos.
Existe un duro enfrentamiento entre el pasado y el presente, la felicidad pasada y la desgracia actual. En este sentido, el poema es una súplica dirigida a la madre para que vuelva y distribuya el amor que tanto necesita y del que el mundo lo priva. Tras una sucesión de imágenes bastante caóticas y rayanas en lo ilógico, se esconde una rememoración de la figura de la madre y un grito agónico del hijo, es decir, del yo poético, para que no lo maltraten ni le pidan cuentas por haber sido un niño feliz.
El poema nos revela un hombre solo, amargado y perdido. En este sentido, la sintaxis desconyuntada y la falta de lógica gramatical en muchas partes del poema, son metáforas en sí mismas de la situación absurda y desesperada del yo poético.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta y recuerda insistentemente? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra y en qué situación personal se halla? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la madre y del amor? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué relevancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente el verso final. ¿Es correcto gramaticalmente? ¿Qué expresa o a qué se refiere? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona que añora a otra, real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo, o más externo y general.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial, como el de la nostalgia; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
5) ¿Fue importante la figura de la madre en la vida de Vallejo? Investiga este asunto y llega a conclusiones. Se puede crear una personalidad, o una imagen, más o menos acorde con el contenido del poema.
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César Vallejo: “Idilio muerto”; análisis y propuesta didáctica

CÉSAR VALLEJO: “IDILIO MUERTO” (DE LOS HERALDOS NEGROS, 1918)
Idilio muerto                                                                    
Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita         1
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.                       
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita                 5
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus                              
afanes; de su andar;                                                          10
de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: “¡Qué frío hay… Jesús!”.
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

 

  1. ANÁLISIS
1) Resumen
Este poema es un recuerdo agridulce de una mujer. El yo poético rememora a Rita, una persona con la que mantiene una relación afectiva intensa y duradera. Frente a la situación de flojera y confusión del yo poético, inmerso en un ambiente sofisticado y artificioso, la imagen de Rita como una mujer joven, humilde, espontánea, trabajadora y dulce se impone sobre todo lo demás. La imagina planchando, vestida con ropas humildes, observando la calle desde su casa, sintiendo el frescor del ambiente, tanto que la obligará a retirarse a su interior. El emotivo recuerdo se cierra de modo sombrío porque Rita ya no está, pues acaso haya fallecido, lo que provoca el desconsuelo del yo poético.
2) Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado, que coincide con las dos primeras estrofas (vv. 1-8), presenta el tema, explica y enuncia las acciones y sus sujetos; que no son otros que la “andina y dulce Rita” y el yo poético. Este se acuerda de aquella, que está lejos de él. Se hallan en ambientes opuestos; ella, en un lugar tranquilo, acaso rural, sencillo; él, seguramente en una ciudad grande, de vida acelerada y artificiosa, lo que se da a entender a través de “Bizancio”. 
-El segundo apartado viene ocupa la tercera estrofa y los dos primeros versos de la cuarta (vv. 9-13): se centra en la mujer, Rita; describe su modo de vestir y narra sus acciones cotidianas, además de su carácter, suave y cariñoso.
-El tercer apartado está constituido por el último verso del poema (v. 14): cambia el sujeto y el foco temáticos. Es un “pájaro salvaje”, imagen de la desolación del poeta que “llora” la ausencia de Rita. Probablemente, está muerta, o se ha olvidado del sujeto lírico definitivamente, lo que es lo mismo a efectos sentimentales.
3) Tema
El tema de este poema se resuelve en una evocación amarga de una mujer amada, y acaso desaparecida, por parte del yo poético en un contexto de tristeza irreparable.
4) Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por catorce versos tetradecasílabos (alejandrinos) y heptasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. En cuanto a la rima, la  primera estrofa presenta la de un serventesio (AbAB); la segunda repite la rima (ABAb); en la tercera encontramos un terceto algo irregular (CdD); en la cuarta, y última, observamos un terceto (ECE). La medida de los versos no siempre es regular. En arte mayor predomina el verso alejandrino, como ya se dijo, y en menor, el heptasílabo (casi siempre con la licencia poética de suma de sílaba por palabra aguda al final del verso). La estructura se aproxima mucho a la del soneto, sin serlo del todo. Sin embargo, el ritmo del poema, establecido por el tipo de verso, la rima y la distribución acentual, es maravilloso; la melodía creada en el poema suena a música intensa; es tan melódica, suave y dulce que inunda la experiencia lectora.
5) Comentario estilístico
Conviene fijarse en el título del poema: “Idilio muerto”. En el título se encierra una antítesis, casi paradoja, que llama poderosamente la atención: el poema recrea un “idilio”, es decir, una relación amorosa intensa y perfecta, en un marco de armonía y felicidad, entre dos personas; pronto sabremos que son Rita y el yo poético (este la llama “mi”, v. 1). Pero al lado, aparece el adjetivo “muerto”: esa relación ha terminado, ya no existe más. Bajo esta sombría sensación es como afrontamos la lectura del poema.
El primer verso del poema nos presenta a uno de sus protagonistas, una mujer llamada Rita, de la que pronto sabremos un rasgo físico (es andina) y otro psicológico (es dulce). El sujeto lírico está lejos de ella y se pregunta por cómo irá su vida. Es una forma metonímica de expresar su nostalgia por su pérdida. Dos metáforas del mundo natural expresan la belleza tradicional de Rita: está hecha “de junco y capulí” (v. 2); la primera se refiere a la esbeltez y al talle; la segunda, a la frescura, el color y la armonía del conjunto. La siguiente metáfora, “Bizancio” (v. 3), alude a la vida artificiosa y sofisticada en la que se ve inmerso el yo poético. Dos personificaciones (“me asfixia”, v. 3, y “dormita la sangre”, vv. 3-4) insisten en que ese tipo de vida ahoga y anula al sujeto lírico, en contraste o antítesis con la vida natural y rural de Rita. “Como flojo cognac” (v. 4) es un símil potente que incide en la vida desalentada del sujeto lírico lejos de Rita. 
En esta primera estrofa, los verbos conjugados en tiempo futuro expresan incertidumbre o deseo de saber, pero no se refieren a hechos que sucederán en el futuro. Los verbos en presente de los dos últimos versos, referidos al yo poético, inciden en la realidad factual de las acciones a que se refieren (la vida insatisfactoria del yo poético, que se siente ahogado en un entorno artificial y hostil). La repetición de las bimenbraciones son hermosas y expresivas; “andina y dulce” (v. 1) crea una sinestesia expresiva; lo mismo podemos decir de “de junco y capulí” (v. 2). Contribuyen también a crear un ritmo musical suave y muy perceptible en la lectura.
Los recursos estilísticos de repetición añaden significación al poema. Por ejemplo, la segunda estrofa comienza con un pronombre interrogativo, exactamente como se abría la primera estrofa. Las metonimias adquieren relevancia en esta estrofa. Las “manos” (v. 5) de la mujer aluden a su laboriosidad en algunas tareas domésticas, como planchar “blancuras” (v. 6), metonimia de la ropa blanca. También es una metáfora de las ilusiones optimistas sobre el futuro compartido que está “por venir” (v. 6). También vamos conociendo rasgos del carácter de Rita: su “actitud contrita” (v. 5) alude a su humildad y sencillez de carácter. De nuevo, en la segunda parte de esta segunda estrofa el yo poético habla de sí mismo; se presenta como abatido y desalentado, pues no tiene “ganas de vivir” (v. 8). El causante es “esta lluvia” (v. 7), metáfora de la soledad, la tristeza y el fracaso. Los encabalgamientos abundan en estas dos primeras estrofas; sirven para crear una sensación de sentimientos e imágenes sucesivas que se superponen desordenadamente.
La tercera estrofa se abre con una anáfora de un paralelismo (“Qué será de…”, v. 9), lo que sirve para insistir en la ignorancia en que vive el yo poético respecto de la mujer. Esta estrofa es muy descriptiva, ya que ofrecen cuatro características de Rita: su humildad, pues viste “falda de franela”; su laboriosidad, pues está llena de “afanes”; de su elegancia natural, a la que se alude en “su andar” (v. 10); y, finalmente, su belleza o atractivo, pues ella sabe “a cañas de mayo del lugar” (v. 11); el efecto sinestésico es potente e inmediato. Ahora ya podemos tener una imagen física y psicológica completa de Rita: una mujer elegante en su sencillez y humildad propias de la vida humilde de una persona rural. Las anáforas y los paralelismos, dentro de oraciones con elipsis, producen una sensación de acumulación de imágenes positivas, muy sinestésicas en sí mismas, de la mujer, Rita, que es la causa de los desvelos del yo poético.
La última estrofa comienza como las anteriores: evocando a Rita, pero ahora ya no describe, sino que narra acciones que podría estar haciendo; en este caso, algo tan sencillo como mirar desde la puerta de casa y temblar por el frío que hace. La viveza del recuerdo del sujeto lírico es tan intensa que incluso oye las palabras de Rita: “¡Qué frío hay… Jesús!” (v. 13). Ella habla coloquialmente, en un registro familiar. Solo es una oración exclamativa, con una suspensión y una apóstrofe en su interior, pero funciona toda ella como metáfora de su modo de ser y de pensar: sencilla, natural, sin doblez. Dice mucho sobre su carácter espontáneo y transparente. Lo que ella siente es frío, parece que metáfora de algo negativo que sucede o podría suceder: el alejamiento definitivo de él, acaso premonición de su propia muerte, etc.; en realidad, no lo sabemos, pues el poema elude  este asunto. El último verso es una metáfora de interpretación más ambigua, aunque de contenido negativo y siniestro. El hecho de que un pájaro llore en el tejado de la casa de Rita, pero podría ser la del yo poético, u otra, parece señalar la presencia de la muerte. ¿De quién o de qué? Acaso de la mujer, acaso del amor que sintió por el yo poético… No lo sabemos, pero esta significación difusa crea una cierta analogía entre el contenido del poema y el ánimo lector tras su lectura. 
El poema presenta un movimiento del optimismo al pesimismo, de lo risueño a lo lúgubre, de la alegría a la tristeza. Empieza aparentemente bien; acaba definitivamente mal.
6) Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919), del que procede el poema objeto de esta exégesis; se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo; también se observa una evolución formal más compleja y meditada. 
Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7) Interpretación y valoración
“Idilio muerto” es un hermosísimo poema de naturaleza emocional y evocador, pero bajo un signo pesimista. Posee una intensa naturaleza nostálgica y triste, pues ese amor ya terminó irremediablemente. Se establece como un diálogo mudo entre el yo poético y Rita, la mujer amada, que concluye en el portazo de ella, del que no sabemos la causa última.
En el poema se aprecia un movimiento emocional de la esperanza a la desilusión, de la alegría a la pena, de la posibilidad del reencuentro a la separación definitiva. Por otro lado, existe un vivo contraste a lo largo del poema entre el mundo natural, primitivo, originario y auténtico, frente al artificial, artificioso, frío y falso. El primero es el mundo incaico y rural; el segundo está representado por Bizancio; ella vive allí, en la naturaleza; él, aquí, en la ciudad. El enigmático pájaro que llora en el tejado es un símbolo intrigante: ¿acaso es el propio poeta, que lamenta la pérdida de su amada, o solo el recuerdo de la muerte? Las interpretaciones legítimas son variadas y plausibles.
Este soneto, o casi soneto, posee una originalidad compositiva muy alta; desde la forma estrófica hasta el léxico, distinto, atrevido, chocante y contradictorio en sí mismo, contribuyen a una significación honda y fatalista. La originalidad formal es muy destacable y un hallazgo no menor de esta composición. El lenguaje natural, fresco, potente, y la disposición formal en serventesios y tercetos aportan una belleza y originalidad muy altas. 
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente y futuro que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia del amor y la muerte? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué relevancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente e interpreta el título “Idilio muerto”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona que añora a otra, real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo, o más externo y general.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial, como el de la nostalgia; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
5) ¿Existiría Rita en la realidad? Investiga este asunto y llega a conclusiones. Se puede crear una personalidad, o una imagen, más o menos acorde con el contenido del poema.
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César Vallejo: “Piedra negra sobre una piedra blanca”; análisis y propuesta didáctica

César Vallejo
Piedra negra sobre una piedra blanca (de Poemas humanos, París, 1939)

 

Me moriré en París con aguacero,                        1
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso        5
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;                          10
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

 

 

  1. ANÁLISIS
1) Resumen
El yo poético habla sobre sí mismo en el trance de la muerte. Y lo hace de un modo concreto y minucioso. Se ve muriendo en París, un día jueves, con lluvias, con dolor y soledad. Pero tan importante como estos detalles son la explicación de las causas de su fallecimiento: los demás, o mejor, “todos”, le pegaban, es decir, abusaban de él hasta destruirlo. El yo poético ve  o atisba su muerte futura minuciosamente. Su defunción está rodeada de dolor, soledad, violencia y tristeza, tras recorrer muchas rutas sin rumbo cierto. Estas visiones o imágenes las repite, en general, dos o más veces a lo largo del poema. El yo poético recibe nombre, César Vallejo, que es el poeta; la identificación del sujeto lírico, ficcional, con el poeta real de carne y hueso queda asegurada, borrándose la separación entre la la realidad y la imaginación. César Vallejo desea insistir que habla de sí mismo.
2) Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado, que coincide con las dos primeras estrofas (vv. 1-8), presenta el tema, explica y enuncia las acciones y sus sujetos; que no es otro que el yo poético morirá en un día futuro, que será jueves (palabra que repite tres veces en esas dos primeras estrofas; en la última se repite otra vez), en la ciudad de París, en soledad y dolorido.
-El segundo apartado viene delimitado ocupa la tercera y cuarta estrofas (vv. 9-14): explica por qué y cómo muere: a causa de una gran golpiza, con un palo y una soga, que los demás le propinan. Y pone como testigos de su óbito cinco elementos, que podrían ser más: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos.
3) Tema
El tema de este poema es una premonición amarga y detallada de la muerte del yo poético producto del odio y la violencia de los demás. 
4) Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por catorce versos endecasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. La  primera es un serventesio (ABAB); la segunda es un cuarteto (ABBA); en la tercera encontramos un pareado y un verso suelto (CCD); en la cuarta, y última, observamos un terceto (EDE), versos endecasílabos, rima consonante); obsérvese que el verso suelto de la tercera estrofa rima con el segundo de la última, creándose así una especie de tercetos encadenados. La rima es consonante en todos los casos.
5) Comentario estilístico
Antes de nada, conviene fijarse en el título del poema: “Piedra negra sobre una piedra blanca”. La antítesis llama poderosamente la atención, junto con la capacidad metafórica de “piedra”, que alude a la muerte, lo frío e inane. Parece que en la tierra natal de Vallejo se solía colocar una piedra negra sobre otras blancas en la tumba de un muerto. Todo indica que estamos ante un contenido lúgubre, como en efecto el contenido lo confirma inmediatamente.
El primer verbo del poema, como casi todos los demás, aparece en primera persona del singular; es un modo de expresar que el yo poético habla de sí mismo; el foco ficcional es él mismo. Nótese también el tiempo futuro: se refiere a hechos que ocurrirán en el devenir. Habla de su muerte, como repite a través de la anáfora y el paralelismo  (“Me moriré en París…”, vv. 1 y 3). Muchas imágenes van creando un relato concreto y detallado del momento de la muerte del yo poético. 
Habrá “aguacero” (v. 1), metáfora de tristeza y abandono. Se crea una paradójica ironía entre esta metáfora, y las que siguen, respecto de la ciudad de París, de aquella (dos primeras décadas del siglo XX) considerada la capital de la cultura. El yo poético no se avergüenza de morir en esas circunstancias y añade dos nuevas, de carácter cronológico: será un jueves de otoño, lo que coincide con el día y la estación del año del momento de la escritura (“como es hoy”, v. 4).
El segundo cuarteto repite dos veces el día de la semana, “jueves”, casi en epanadiplosis y en repetición semántica del contenido de lo que el yo poético hace ese día: componer su poema (“proso / estos versos”, vv. 5-6). Nótese la paradoja de la expresión, pues la prosa es incompatible con el verso, en general. Solo existe un verbo en tiempo futuro, el primero (“será” v. 5); los demás, están en presente; hemos pasado de una premonición del futuro a una certeza, la cual es explicada por el yo poético con cierto detalle. 
Sigue una metonimia impactante donde los huesos “húmeros” (v. 6) duelen; representan a su persona entera. Aquí también apreciamos la paronomasia entre “húmero” y “húmedo”; sirve para asociar el cuerpo a la tristeza, la soledad y la muerte. La expresión del dolor se hace una frase hecha coloquial fresca y, por tanto, más incisiva: “me he puesto a la mala”, es decir, que no están en su correcta posición y función. Los dos últimos versos de la segunda estrofa hablan de dos aspectos nuevos, el “camino” (v. 8) y la soledad. El poeta concibe su vida como un arduo itinerario más bien realizado sin compañía, lo que no le agrada, parece deducirse.
En el primer terceto los verbos aparecen en tiempo pasado. La muerte del yo poético (ahora sí, identificado con nombre y apellido, el del poeta, César Vallejo) se enuncia como una realidad pasada, es decir, irreversible, consumada. Ahora se explica cómo murió: por la violencia que “todos” practicaron contra él. “Pegaban” (v. 9) expresa muy bien la brutalidad empleada contra el yo poético. Se ve realzada esa significación con la antítesis “todos” / “nada” (v. 10) en las posiciones inicial y final de ese verso. Los golpes eran propinados con un palo, repetida y fuertemente, como indica la palabra “duro” (v. 11), adjetivo adverbializado, repetida dos veces.
El encabalgamiento que une los dos tercetos expresan cierto ensañamiento en la golpiza contra César Vallejo; ahora se une otro instrumento de los golpes: una soga. El yo poético trata de convencer al lector de la verosimilitud de su relato, por eso pone como testigos de esa golpiza los elementos espacio temporales y su propio cuerpo que sufrieron la agresión: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos. Nótese que en esta enumeración reina más bien el caos. Todas las palabras son metonímicas o metafóricas de un significado más hondo y expandido, que se resumen en la muerte anímica y física del yo poético a causa de la violencia de la sociedad contra él. 
La paliza es más figurada que real: alude a su incomprensión y aislamiento, además de la imposibilidad de integrarse en el mundo, de ser aceptado como es. Esta enumeración final también es sinestésica, pues se mezclan percepciones y sensaciones distintas y captadas por distintos sentidos, en el caso de las palabras concretas (“huesos, lluvia”); las abstractas son figuraciones mentales (“soledad”). Esas palabras de la enumeración están personificadas (bello ejemplo de prosopopeya), pues aparecen como observadores de la golpiza, aunque algunos son los causantes (“días”, “lluvia”) y otros las consecuencias (“soledad”, “caminos”). Aparecen todos mezclados en un aparente caos, metáfora de lo que ha devenido su vida. Se cierra el poema con una suspensión muy expresiva, queriendo decir que la enumeración podría continuar, pero es mejor dejarlo así. ¿Por qué? Tal vez porque el protagonista, César Vallejo, ya está muerto, tal vez porque la lista de “testigos” sería inabarcable, así como la amargura del yo poético.
Uno de los hallazgos más hermosos de este poema es la ficcionalización dramática del propio poeta. El poeta real, César Vallejo, crea a un ente de ficción literario, el yo poético, que toma al poeta real como protagonista de su texto. Y aquel habla de este como alguien muerto violentamente. Al principio del poema es una premonición o adivinanza del futuro, pero el fin del poema lo presenta como un hecho consumado; es el camino que va del presentamiento a la realidad irrevocable.
6) Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919); se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo. Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7) Interpretación y valoración
“Piedra negra sobre una piedra blanca” es un hermosísimo poema de naturaleza existencial y religiosa de signo trágico. Posee un carácter reflexivo e introspectivo muy fuerte, pues el poeta habla de sí mismo. En concreto, visualiza su muerte con asombroso detalle: el día, la estación, la climatología, etc. Lo cierto es que Vallejo murió en primavera y en un viernes lluvioso, pero el presentimiento o adivinación de su muerte es asombrosamente realista, aunque el poema parece un ejercicio de imaginación.
En el poema destaca un sentido pesimista de la existencia y una valoración negativa del recorrido vital del yo poético, o de César Vallejo, será mejor decir. El sufrimiento, el dolor físico y la soledad son los elementos que planean sobre todo el poema. Nos indica que el itinerario existencial de Vallejo fue difícil, rodeado de incomprensión y de dificultades tanto materiales como emocionales.
Vallejo reflexiona sobre su vida y su sentido, pero viéndose ya muerto. He aquí la paradoja fundamental de este poema. Comienza como una adivinación de su futuro, pero termina con una constatación del fin de su vida; no ha ocurrido, pero se da como próximo y amargo, como efectivamente lo fue. El poeta se desdobla dos veces: en el yo poético y en César Vallejo protagonista; ambos aparecen en el poema. El juego temporal entre el presente, el pasado y el futuro es sutil y asombrosamente original. Por otro lado, la significación de tristeza, pesadumbre y dolor recorre todos los versos y nos hablan de una vida con pocos momentos de felicidad y muchos de desolación.
Este soneto posee una originalidad compositiva muy alta; desde la forma estrófica hasta el léxico, distinto, atrevido, chocante y contradictorio en sí mismo, contribuyen a una significación honda y fatalista.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente y futuro que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la muerte? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué importancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente e interpreta el título “Piedra negra sobre una piedra blanca”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, sobre la premonición de la muerte.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
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José Martí: “La niña de Guatemala” (poema IX de “Versos sencillos”); análisis y propuesta didáctica

La niña de Guatemala (Poema IX)
Quiero, a la sombra de un ala,     1
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,               5
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.  
… Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:              10
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.  
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,   15
Todo cargado de flores.  
…Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.                 20
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en la vida!  
…Se entró de tarde en el río,      25
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.  
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos;       30
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.  
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver       35
A la que murió de amor!
                                                                                    (De Versos sencillos)

 

  1. ANÁLISIS
1. Resumen
José Martí (La Habana, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895) es uno de los más estimables poetas del pre-modernismo hispanoamericano. Poseedor de un rico mundo poético y de una asombrosa facilidad verbal y expresiva, Martí nos dejó poemas inolvidables en los que expresa sus sentimientos, pensamientos e inquietudes más íntimas desde una perspectiva intimista, transparente e inquietante.
El poema que ahora analizamos, “La niña de Guatemala”, cumple bastante estas características, como iremos explicando a lo largo de este texto. El poema posee un marcado carácter narrativo y subjetivo. El yo poético cuenta una historia, pero le afecta directamente, por lo que va intercalando sus propios sentimientos a lo largo del texto. 
  1. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: relato de una historia de amor trágico a causa de una traición.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura realmente original y distinta a lo habitual. De este modo encontramos:
-La primera estrofa es una introducción del contenido, por parte del yo poético, que se dirige a un auditorio ficticio (compuesto por nosotros, los lectores); advierte que el relato es triste y desgraciado.
-A continuación, las estrofas pares (2, 4, 6 y 8,) describe su funeral: desde la salida del féretro a la iglesia hasta la llegada al cementerio, a la que asiste el yo poético. Se despide de ella con un frío beso, arrasado por el dolor.
-En las estrofas impares (3, 5, 7 y 9) narra la historia de amor entre la joven de Guatemala, de la que no se especifican datos concretos de ningún tipo, y el yo poético: se habían conocido y se habían enamorado; él hubo de viajar y ella le entrega como recuerdo “una almohadilla de olor”. Tras un tiempo, él regresa, pero casado con otra mujer. Ella, contrariada, incapaz de superar la situación, se suicida dejándose ahogar en un río. Cuando la sacaron, el médico solo pudo certificar su muerte.
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y seis versos agrupados en doce estrofas. Los versos son octosílabos (ocho sílabas; arte menor, por tanto; en muchas estrofas la palabra final es aguda, por lo que el conteo silábico da siete, pero sumamos uno al utilizar la correspondiente licencia poética). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: abab; rima el primero con el tercero, y el segundo con el cuarto. Esta estrofa recibe el nombre de cuarteta, y se repite –la estructura, no la rima– en cada una de las estrofas. El conjunto conforma una sucesión de cuartetas, estrofa especialmente apta para la expresión del pensamiento y del sentimiento sintético y comprimido. Es una estrofa de larga tradición castellana, dentro de la poesía italianizante; su cultivo ha sido muy amplio desde el Renacimiento a nuestros días.
  1. Comentario estilístico
Este poema posee un entramado de imágenes de primer orden, creadas a través, sobre todo, de metáforas y símiles. Se abre el poema con un verbo en primera persona, anunciando que es el yo poético quien interviene y dirige la narración. Con la metáfora “a la sombra de un ala” (v. 1), da a entender que se halla bajo el influjo de la muchacha fallecida. La siguiente metáfora, “cuento en flor” (v. 2), alude a que los acontecimientos pasaron hace poco, todavía están frescos y el recuerdo pesa. Acaso se pueda referir también a la edad de la joven, pues estaba en la flor de la vida. Para aumentar el misterio, Martí no concreta nada de ella; la nombra como “la niña de Guatemala”. En el último verso de la primera estrofa anticipa el final: “La que se murió de amor”. La intriga se potencia y un halo de confusión triste rodea el relato.
En la segunda estrofa cambian los tiempos verbales: se pasa del presente al pasado, señal inequívoca de que comienza el relato de los acontecimientos. En concreto, describe cómo era el féretro que contenía el cuerpo de la difunta: caja de seda, ramos de lirio y orlas o adornos de reseda y jazmín. Indica su alta posición social, pues todos los objetos son símbolos de riqueza y poder. Aparece un verbo en primera persona del plural, “enterramos” (v. 7); aquí vemos que el yo poético participa en el sepelio de la joven. 
La tercera estrofa retoma los acontecimientos desde más atrás, cuando se habían conocido ambos. Comienza con una suspensión (creada a través de los puntos suspensivos), dando a entender que el lector ha de suplir lo que falta, o que el narrador prefiere omitir ciertos detalles, o que, simplemente, había pasado mucho tiempo. A la despedida, ella le entregó un símbolo de su amor: una “almohadilla de olor” (v.10), aunque ya sabemos, por el adjetivo “desmemoriado” (v. 9) aplicado al hombre, que él pronto la olvidó. Los dos últimos versos, en lo que se concentra mucho la acción, cuentan el este volvió casado y ella murió; son cuatro verbos en pretérito perfecto simple en los que se condensan los acontecimientos. La repetición de “volvió” (v. 11) aumenta la expresividad, así como la antítesis creada con “Él” (v. 11) y “Ella” (v. 12), colocadas intencionadamente al principio de los respectivos versos.
La cuarta estrofa vuelve al desarrollo del funeral. Insiste en la gran cantidad de flores, pero añade un detalle nuevo: en el funeral de la joven de Guatemala asistieron “obispos y embajadores” (v. 14), lo que confirma que la fallecida poseía un alto estatus social. Pero además era popular y conocida por la gente común, pues detrás de las autoridades “iba el pueblo en tandas” (v. 15). Fue un entierro multitudinario y solemne, podemos deducir.
La quinta estrofa nos retrotrae a los acontecimientos previos a la muerte. Cuando su amado volvió, ella se asomó a un mirador para apreciarlo mejor; sin embargo, cuando lo vio acompañado de su esposa, “Ella se murió de amor” (v. 20). Aquí no se aporta información nueva, sino que repite y profundiza algo en lo que ya sabíamos; el hecho de que ella se acerque a un mirador para verlo a él señala su impaciencia por verlo cuanto antes. Observemos otra vez el empleo de la suspensión al principio de la estrofa para crear un estado de intriga lectora.
La sexta estrofa aporta novedades interesantes. Aquí descubrimos que el amado asistió al funeral y la despidió con un beso en la frente. Pero fue un beso agridulce, como expresa el símil “Como de bronce candente” (v. 21). Es un beso apasionado, ardiente como un metal al rojo, pero, a la vez, frío y lúgubre, pues ella está muerta. El verso 24 adquiere especial relevancia porque nos permite comprobar que el yo poético es el amado, como se aprecia en el verbo conjugado en primera persona, en la oración exclamativa “¡la frente / que más he amado en la vida!” (vv. 23-24). La repetición retórica de “frente”, junto con la metonimia que forma, refiriéndose a la persona entera de la joven, aportan dramatismo lírico; lo mismo se puede decir de la exclamación retórica que recoge esa oración.
La séptima estrofa comienza otra vez con la suspensión, aumentando la densidad significativa. Relata sucintamente que la joven entró al río y se dejó ahogar; nada se pudo hacer; la versión oficial es que murió de frío, pero el yo poético sabe que murió de amor. Es una estrofa muy sintética porque con muy pocas palabras comunica la muerte voluntaria de la joven y el estrecho grado de intimidad que existía entre ellos. Estaban muy enamorados, podemos deducir.
La octava estrofa vuelve al funeral, como corresponde a las pares. Aquí, los adjetivos epítetos, de naturaleza sensitiva, adquieren especial significación. La bóveda de la iglesia donde la enterraron está “helada” (v. 29); la mano está “afilada” (v. 31); sus zapatos son “blancos” (v. 32). Los tres adjetivos son metáforas de la muerte. La repetición retórica y anáfora creadas con la reiteración de “Besé” (vv. 31 y 32) expresan con viveza la pasión amorosa que el yo poético siente por la joven muerta. El contraste o antítesis entre “mano” y “zapato”, que aluden a dos extremidades del cuerpo de ella, también potencian el amor frustrado del yo poético por esa joven malhadada.
La novena y última estrofa es más misteriosa y ambigua en su significación. El enterrador, único personaje concreto que aparece en el poema, aparte los amantes, llama al yo poético , ¿para qué? No lo sabemos, tal vez para ver a su amada por última vez, ya sepultada oficialmente esa misma tarde. Los dos últimos versos forman un epifonema: resumen sintético en una oración exclamativa. Expresan el dolor del yo poético por la muerte de la “niña de Guatemala”. Ella murió de amor, como repite el último verso pero ¿qué responsabilidad le cupo a él, con su actitud falsa y traicionera?
El poema presenta un perfecto equilibrio entre fondo y forma, entre narración y expresión de los sentimientos. De forma sintética, se dosifica la intriga y se cierra el poema muy bellamente haciéndonos saber que el yo poético era el amado y que, al parecer, también estaba enamorado de ella. Poema de factura romántica, se contienen los sentimientos bastante y se crea una estructura zigzagueante muy bien trazada y desarrollada, para contarnos una historia de amor trágica.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, José Martí (La Habana, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895) es uno de los poetas precursores del modernismo o, simplemente, modernistas más interesantes de la poesía en lengua española en la segunda mitad del siglo XIX. Sus poemas resultan subjetivos y sentimentales, propios del tardorromanticismo, en la senda de Bécquer y Rosalía de Castro. Observamos en la poesía de Martí una preponderancia del yo poético en el contenido, el empleo de la naturaleza como un espejo del alma y la especial predilección por marcar la singularidad poética son rasgos típicos de esta poesía. Sin embargo, no se trata de una expresión torrentosa y verbalmente exagerada, propia del primer romanticismo, sino de otra caracterizada por la contención expresiva, la moderación verbal y cierta introspección existencial que intenta ser trascendente. Martí también escribió poemas de tono más cívico, es decir, aborda temas de contenido social o político. Recordemos, a este propósito, que su posicionamiento en pro de la independencia de Cuba frente al dominio español marcó su vida y su muerte temprana.
Además de poesía, Martí compuso una obra dramática y varios textos en prosa (ensayos de actualidad referidos principalmente a la independencia de Cuba y una novela), interesantes todos ellos, pero eclipsados por la calidad de su poesía. Sus poemarios son Ismaelillo (1882), Versos libres (1882), Versos sencillos (1891), Edad de oro (1878 – 1882) y Flores del destierro (1878 – 1895).
  1. Interpretación y valoración
Estamos ante un bello poema a medio camino entre lo narrativo y lo lírico; se cuenta una historia y los sentimientos que en torno a ella surgen. Esto ocurre porque el yo poético es coprotagonista de la misma. La estructura compositiva es original y sorprendente, además de muy eficaz a efectos estéticos, intercalar la parte narrativa con la lírica es un modo sugestivo de introducir al lector en una experiencia lectora sugestiva.
El poema posee un visible tono romántico. El yo poético domina la acción y la sentimentalidad y expresa con viveza sus emociones, en este caso, trágicas y negativas. La niña de Guatemala es la otra coprotagonista; no la oímos, pero la percibimos al fondo como viva y activa: ama, se esperanza, se frustra y se suicida. Es una historia trágica y triste. El yo poético elude toda responsabilidad, pero su relato nos permite apreciar su irresponsabilidad y su inconsistencia ética. Ha provocado un grave daño a otra persona por su traición, pero no hay atisbos de arrepentimiento en ningún momento. En este sentido, es un poema estrictamente romántico, sin autorreflexión ni ahondamiento por parte del yo poético, trasunto de Martí.
La “niña de Guatemala” parece que se identifica con María García Granados y Saborío (Ciudad de Guatemala, 1860 – 1878), joven con la que, al parecer, Martí mantuvo un romance frustrado que coincide, a grandes rasgos, con el relato del poema. He aquí un ejemplo de transfiguración de la vida en literatura.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿A quién se dirige el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos muestra? ¿Y la “niña de Guatemala”? 
3) Localiza los dos polos de la dicotomía o antítesis que plantea el poema, referido a los protagonistas y a los sentimientos. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la fidelidad y el compromiso? 
5) Relaciona este poema con la biografía de José Martí ¿Qué importancia posee en este sentido? ¿Qué podemos deducir de su vida amorosa y su consistencia ética? 
6) Observa y recoge las acciones que realiza “la niña de Guatemala”. ¿Pensó en la mejor manera de afrontar su situación antes de actuar? ¿Su actitud, fue racional o pasional?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que cuente una historia de amor y exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, en torno a esas vivencias. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado José Martí.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta José Martí a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre José Martí, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado sentimental o existencial, sea referido al amor o al dolor por la muerte de un ser querido; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de José Martí.
5) Puedes crear la misma historia desde la perspectiva de la chica traicionada, insistiendo en sus sentimientos de frustración abandono.

 

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José Martí: “Cuando me puse a pensar”; análisis y propuesta didáctica

JOSÉ MARTÍ: “CUANDO ME PUSE A PENSAR”
Cuando me puse a pensar                 1
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar                  5
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!                10
                                          (De Versos libres, 1882)
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
José Martí (La Habana, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895) es uno de los más estimables poetas del pre-modernismo hispanoamericano. Poseedor de un rico mundo poético y de una asombrosa facilidad verbal y expresiva, Martí nos dejó poemas inolvidables en los que expresa sus sentimientos, pensamientos e inquietudes más íntimas desde una perspectiva intimista, transparente e inquietante.
El poema que ahora analizamos, “Cuando me puse a pensar”, cumple estas características, como iremos explicando a lo largo de este texto. El poema posee un marcado carácter reflexivo y subjetivo. El yo poético comienza recordando los momentos en que forjó su carácter y se le planteó un dilema: ser auténtico, o solo una copia de los otros; ocupa los cuatro primeros versos. Razona a continuación, en la segunda sección temática, que, justamente, la diversidad, la originalidad y el esfuerzo de cada hombre, distinto a los otros, es lo que garantiza el avance y el progreso de la humanidad. Por eso se determina, resolutivamente, a ser él mismo, con autenticidad y transparencia, sin temor a los posibles peligros.
2. Tema
El tema del poema se puede enunciar así: reflexión existencial del yo poético sobre si es mejor afrontar la vida como una copia de los demás, o como un proyecto personal y único marcado por la autenticidad; elige este último camino de la fidelidad a uno mismo.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura bimembre, según las dos estrofas. De este modo, tenemos:
-Primera parte (vv. 1-4): es una introducción o presentación del asunto abordado; el yo poético reflexiona sobre qué itinerario seguir en su vida, el de la falsedad repetitiva y copiada, o el de la verdad personal.
-Segunda parte (vv. 5-10): presenta una primera sección argumentativa; si todos copiáramos a los demás, no habría progreso, ni avance, ni siquiera personas, pues no valdría la pena la vida. La segunda sección es una reivindicación firme y exaltada de su idiosincrasia personal, que garantiza la fidelidad a uno mismo.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por diez versos agrupados en una estrofa. Los versos son octosílabos (ocho sílabas; arte menor, por tanto). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: abbaaccddc; rima el primero con el cuarto, y el segundo con el tercero. Esta estrofa recibe el nombre de redondilla y se repite –la estructura, no la rima– en los cuatro últimos versos. Los versos quinto y sexto son la repetición del primero de cada redondilla. El conjunto conforma una décima, hermosa estrofa especialmente apta para la expresión del pensamiento y del sentimiento sintético y comprimido. Es una estrofa de larga tradición castellana, dentro de la poesía italianizante; su cultivo ha sido muy amplio desde el Renacimiento a nuestros días.
5. Comentario estilístico
Este poema posee un entramado estilítico rico y sugestivo. El carácter subjetivo se manifiesta en el primer verbo del poema, en primera persona; nos indica que el yo poético habla de sí mismo. Los verbos en presente de indicativo señalan el carácter atemporal de su contenido, su validez continua, más allá de la mera cronología compositiva o personal. La personificación de “la razón” claramente el proceso analítico que se ha seguido para dar sentido a su vida.
Sigue una antítesis, entre autenticidad y copia, expresada a través de diversas palabras procedimientos. Por ejemplo, primero aparece una repetición mezclada con derivación (“ser quien soy”, v. 3). El poeta dialoga consigo mismo (“Mas me dije…”, v. 5) y descubre que “copiar” es el camino de las personas rutinarias, falsas o vacías. Eso conduce a la extinción de uno mismo y de la propia humanidad. Por eso apostrofa a su pecho, metonimia de su ser interior o de su alma, para que despierte y opte por el camino de la autenticidad. Este pensamiento se expresa en el último verso, que encierra un hermoso epifonema, de ahí su tono exclamativo. “Sé quien eres” puede resultar tautológico a primera vista, pero no lo es tanto si pensamos en que se apela a la originalidad y verdad que el yo poético lleva dentro. Varios encabalgamientos e hipérbatos imprimen un tono cadencioso, en analogía con el carácter reflexivo del poema. 
“Pecho” y “alma”, metonimias de la persona del yo poético, complementan a la “razón” (v. 2) y así, vemos cómo la parte analítica y sentimental de la persona entran a formar parte del contenido poético. De este modo, el poema resulta ser una reivindicación de la esencia del yo poético, su idiosincrasia propia y su deseo de vivir como es, sin falsificaciones ni mentiras colectivas.         
6. Contextualización
Como ya afirmamos, José Martí (La Habana, 1853 – Dos Ríos, Cuba, 1895) es uno de los poetas precursores del modernismo o, simplemente, modernistas más interesantes de la poesía en lengua española en la segunda mitad del siglo XIX. Sus poemas resultan subjetivos y sentimentales, propios del tardorromanticismo, en la senda de Bécquer y Rosalía de Castro. Observamos en la poesía de Martí una preponderancia del yo poético en el contenido, el empleo de la naturaleza como un espejo del alma y la especial predilección por marcar la singularidad poética son rasgos típicos de esta poesía. Sin embargo, no se trata de una expresión torrentosa y verbalmente exagerada, propia del primer romanticismo, sino de otra caracterizada por la contención expresiva, la moderación verbal y cierta introspección existencial que intenta ser trascendente. Martí también escribió poemas de tono más cívico, es decir, aborda temas de contenido social o político. Recordemos, a este propósito, que su posicionamiento en pro de la independencia de Cuba frente al dominio español marcó su vida y su muerte temprana.
Además de poesía, Martí compuso una obra dramática y varios textos en prosa (ensayos de actualidad referidos principalmente a la independencia de Cuba y una novela), interesantes todos ellos, pero eclipsados por la calidad de su poesía. Sus poemarios son Ismaelillo (1882), Versos libres (1882), Versos sencillos (1891), Edad de oro (1878 – 1882) y Flores del destierro (1878 – 1895).
7. Interpretación y valoración
Este poema presenta una reflexión sobre qué debe ser una persona, cuál es el mejor camino para su vida plena: la repetición de lo ya visto, o la autenticidad personal. Martí le imprime un tono personal y subjetivo, pues se refiere a él mismo; sin embargo, el texto posee un carácter generalizante y, en cierto modo, universal, de gran importancia. Es como si el yo poético se propusiera como ejemplo reivindicativo del mejor itinerario que se puede seguir en la existencia.
Al ser una décima, el contenido está muy comprimido. Primero cuenta su reflexión y su dilema; luego razona sobre las desventajas de la repetición del camino general y acaba apostrofando a su alma para que sea original y fiel a sí misma. El epifonema final encierra una gran eficacia poética porque comprime y enfatiza la importancia de que cada persona sea como es, más allá de rutinas y presiones.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿A quién se dirige el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza los dos polos de la dicotomía o antítesis que plantea el yo poético referido al camino que puede elegir en la vida. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la autenticidad? 
5) Relaciona este poema con la biografía de José Martí ¿Qué importancia posee en este sentido? ¿Anuncia su participación en la guerra de independencia de Cuba frente a España? 
6) Observa detenidamente y localiza dónde aparecen las palabras “razón”, “pecho” y “alma”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, sobre la dicotomía que se plantea al elegir el camino de su vida.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado José Martí.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta José Martí a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre José Martí, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de José Martí.
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Ana María Matute: “El polizón del “Ulises”; análisis y propuesta didáctica

1. ANÁLISIS
1) Resumen
“El polizón del “Ulises” (1965) es uno de los cuentos más perfectos y significativos de Ana María Matute. Dotado de inteligente profundidad, indaga en la mente infantil en un contexto de posguerra de miseria y represión. Por su extensión, podría considerarse una novela corta, pues supera ampliamente los límites clásicos del cuento, máxime si es infantil, etiqueta dudosa aplicable a este relato, aunque así se publicó en su día.
Tres hermanas solteras y ricas, Etelvina, Leocadia y Manuelita, se encuentran con un bebé a la puerta de su casa. Lo adoptan de buena gana y le llaman Jujú; lo educan con mucho amor, dedicación y estudios; cada hermana lo instruye en su especialización. El chico crece sano y fuerte. Para jugar, Jujú monta un barco en el desván, que él llama “Ulises”; es un modo de homenajear al autor de la Odiesa, el libro aventurero por antonomasia). Desde esa atalaya, en la ventana del desván, como si fuera la torre vigía de un barco, divisa el panorama que él interpreta como mares; el pueblo del fondo, la ciudad del puerto, etc.
Los amigos de juego de Jujú son su perro, Contramaestre, un gallo altivo, almirante Plum, y una perdiz algo tonta, llamada Florentina. Esta descubre, dentro de la casa, un pasadizo que va desde el desván al campo, por una escalera oculta y un túnel en el huerto. Están construyendo un pantano cerca; un preso prófugo va a refugiarse a casa de las tres hermanas; estas colaboran con la Guardia Civil para localizarlo, puesto que los perros indican su casa como lugar de su escondinte. Cuando Jujú comprende lo que pasa, lo encubre.
Lo tiene escondido en el “Ulises” durante meses; le da de comer y le cura las heridas. Entablan amistad y planean una fuga común, pues el niño quería recorrer el mundo en barco. Jujú escribe un diario de a bordo, transcrito en el cuento. El niño tiene un caballo que le regalaron las tías, Remo, que piensa llevar en su huida. Existe una Cabaña Abandonada del Bosque, que es el punto de encuentro entre Jujú y Polizón en su fuga para conocer el mundo y explorar mares y tierras ignotas. En el día convenido, el chico huye de casa, pero es una noche muy fría, con el río crecido. Polizón, el preso político, no aparece, por lo que Jujú da la vuelta; se echa al agua para cruzar el río, pero la corriente lo arrastra, en plena noche, y se ve morir. El Polizón lo oye, en su huida de verdad, da la vuelta y lo salva; luego, escapa sin dar explicaciones. El chico se salva a duras penas tras un período de convalecencia.
Un día, tiempo después, recibe una carta de Polizón donde reconoce que sólo es un vulgar ladrón y nunca ha visto el mar. El chico lo asimila todo y vuelve al trabajo y al estudio con sus tías, a las que protegía con todo su corazón. Jujú crece y se hace un hombre, como de repente. Ha adquirido madurez y templanza para conocer qué es el mundo y cómo actúan las personas.
2) Tema
El mundo de la infancia lleno de alegrías y penas proporciona la felicidad infantil bajo una lógica de la coherencia interna. Dicho de otro modo: la imaginación y la realidad infantil se fusionan para completar un mundo agridulce.
3) Apartados temáticos
Estamos ante un texto de desarrollo clásico, con una línea temporal fluida y lógica. Se respetan los tres apartados clásicos de una breve introducción, un desarrollo de la trama y un final o desenlace rápido. El cuento está dividido en trece capítulos (más bien cortos), numerados en árabe y con un título.
4) Personajes
-Jujú: es el niño protagonista. De orígenes desconocidos, muestra pronto una gran templanza y espíritu soñador y aventurero. Posee una gran nobleza y actúa con una lógica asombrosa, dentro de los límites de su mundo infantil. Solo busca felicidad, en su soledad infantil, viviendo aventuras con la misma seriedad tanto en el plano imaginario, como en el real. Su construcción narrativa es muy atractiva y sugerente, pues Jujú madura sin perder la esencia de su naturaleza soñadora y aventurera.
-Polizón: se trata del prisionero del destacamento que construye un pantano cerca del pueblo. Es un hombre vulgar y de baja catadura moral. Solo al final, influido por la coherencia del niño, le confiesa a este su auténtica naturaleza. Otra cosa distinta es la valoración del castigo al que se ve sometido por sus robos. No se hace perdonar sino al final del relato.
-Las tres hermanas (Etelvina, Leocadia y Manuelita): son mujeres de ideas claras, acorde con los tiempos que viven. De corazón generoso, adoptan al niño y lo crían con amor. Aunque parecen antipáticas, no lo son en absoluto. Su integridad y coherencia les impele a actuar con honestidad y una rara eficacia.
5) Lugar y tiempo 
La acción se desarrolla en un pueblo, aparentemente aislado y alejado de la vida urbana. Más aún, se concentra en la casa campestre donde vive Jujú con sus tres madrastras. En ella el niño construye su mundo aventurero, en la buhardilla. Desde allí, sueña con el mundo y sus maravillas.
El tiempo de la escritura se retrotrae a 1965, año en que apareció la primera edición (Barcelona, Ed. Lumen). El tiempo de la acción narrada es ligeramente anterior, pues la realidad de los campos de trabajo para presos, en el régimen franquista, fue una realidad en los años cuarenta y cincuenta. La duración de la acción es de unos meses, en sentido estricto. Pero la parte final del cuento, en la que se recrea la maduración del niño y la carta del polizón, tal vez nos permita hablar de meses o incluso años.
6) Narrador
El cuento nos llega a través de un narrador en tercera persona. Es omnisciente, externo, objetivo y, lógicamente, no participa en la acción narrada; en términos narratológicos, es un narrador heterodiegético. Sin embargo, se deja ver de vez en cuando a través de expresiones de enlace y continuidad de la acción (“como ya sabemos, según ya contamos…”). En general, el foco narrativo es Jujú, pues la acción se concentra en él y, muchas veces, el narrador ve la realidad y la transmite a través de los ojos del intrépido niño.
7) Comentario estilístico
Ana María Matute posee un estilo literario propio y original, que a continuación sintetizamos en varias notas:
-Expresionismo intimista: nuestra autora escribe con una gran plasticidad, como si las palabras fueran imágenes ante nuestros ojos. La manera de ver y presentar el mundo o una realidad es de un modo subjetivo, personal, interior. No se trata de descripciones objetivas, sino de fotografías que han pasado por el cerebro y el corazón de un personaje.
-Creación de imágenes sensitivas: Matute utiliza los recursos estilísticos para presentar a través de imágenes fuertes, vivas y nítidas una realidad, externa e interna, que permiten al lector comprender el mundo de sus personajes.
-Equilibrio entre el verbalismo y la contención: la sucesión de imágenes sensoriales se combina con una acertada concentración de la acción narrativa; es como si la autora nos diera escenas concretas con validez para la interpretación del conjunto del argumento.
-Lenguaje llano empleado con precisión poética: las palabras comunes se expanden en su significación para enriquecer la experiencia lectora. El léxico cotidiano salta hacia una significación connotativa sorprendente y enriquecedora de la experiencia lectora.
-Argumentos originales contextualizados en la vida cotidiana: las peripecias argumentales que ensambla Matute son nuevas, frescas, distintas. Cuenta la vida de un niño, pero uno comprende cómo era la España franquista de un modo claro y verosímil. Lo infantil y subjetivo se marida magníficamente con un contexto socio-político lamentable. Y no olvidemos que este cuento se publicó en pleno franquismo, sorteando la censura literaria que existía en la época.
A continuación ofrecemos un pasaje del principio del cuento muy ilustrador de las notas estilísticas destacadas:
El desván era su reino, su mundo, y allí organizó Jujú la otra vida de la que antes hablé. Los domingos y días de fiesta, y gran parte de sus horas libres, los pasaba Jujú allí arriba. De este modo el altillo del desván tomó poco a poco el aire de un pintoresco y bellísimo navío. Con cajones y una vieja estantería, Jujú fabricó las literas. Una vieja rueda, hallada en el cobertizo, que perteneció, en tiempos, a la tartana del Abuelo, sirvió a Jujú como timón. Al fin, con largos juncos arrancados de las orillas del río y unas viejas lonas, tras muchos esfuerzos y fracasos, un día izó la vela sobre el tejado, sacándola por el ventanuco. Fue un día triunfal, y soplaba una suave brisa que golpeaba tibiamente  la lona y le llenaba de gloria.
Días más tarde un fuerte viento la rasgó de arriba abajo, y Jujú lloró amargas lágrimas, escondido en el huerto. Pero era un niño de gran tesón y fabricó otra, mejor y más fuerte. Desde entonces, tuvo la precaución de arriar su vela todas las tardes. Colocó sobre su mesa de capitán un farol, cartas marinas, la brújula y el viejo catalejo. Arrimó su mesa justamente bajo el ventanuco del tejado, y, desde allí,  dominaba toda la finca. Las montañas lejanas y azules y la gran tierra llana, que se perdía en el horizonte, más allá del río. Reunió allá arriba los objetos más preciosos. Los libros y el cofre del Gran Bisabuelo, dos baúles llenos de extraños y variados objetos (dos sables mohosos, un machete de Filipinas, gemelos de teatro, bolas de cristal, un fanal con un diminuto barco encerrado, dos jaulas, un diccionario). También encontró, aunque un poco viejos, dos hermosos almohadones de la India, un candil, un viejo Colt roto y un maravilloso sillón dorado y azul, relegado al desván porque le faltaba una pata.
8) Contextualización
Recogemos aquí las palabras que ya dijimos sobre nuestra excelente escritora en la entrada previa de este blog. El universo literario de la escritora Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014) es fértil, variado y muy sugestivo. Su amplia obra narrativa se centra en la infancia y la adolescencia, la guerra civil española y la Edad Media. La vida de los niños pobres y desvalidos, muchas veces arrastrando una minusvalía, su orfandad emocional y su difícil encaje en el distante y extraño mundo de los adultos es un foco temático relevante.
Sus experiencias infantiles y juveniles en la antigua Mansilla de la Sierra (La Rioja) resultaron determinantes en su producción narrativa. Allí comprendió la realidad social y cultural de un país con lacerantes deficiencias; al mismo tiempo, complementaban su vida urbana de Barcelona.
La producción de Matute abarca colecciones de cuentos de impecable elaboración, como El tiempo, Los niños tontos, Historias de la Artámila, etc. En ellos nos presenta historias dolientes, tiernas e inquietantes sobre niños y jóvenes que habitan un mundo áspero y hostil.
En novelas como Primera memoria, Los hijos muertos y Paraíso inhabitado aborda la guerra civil española desde una perspectiva humana, concreta y crítica. Son personas que sufren, muchas veces atrapadas en conflictos que ni entienden ni les interesan, pero que amenazan con arruinar sus vidas. Matute adopta una perspectiva intimista, subjetiva y atenta a los procesos emocionales que, muchas veces, causan dolor y soledad.
Matute compuso una trilogía medieval de gran fuste y calidad. Olvidado rey Gudú se erige como una de las grandes novelas españolas de finales del siglo XX. Aventura, emoción, misterio y fantasía se combinan para formar un relato denso, equilibrado y bellísimo. La brutalidad y la delicadeza, los sueños y los apremios materiales más groseros se combinan y manifiestan muy bien en esta narración de largo aliento. Forma un mundo cerrado en sí mismo, atractivo e inquietante a partes iguales, que no deja indiferente al lector. La búsqueda de la felicidad, a ciegas muchas veces, es un eje vector de esta feliz y cautivadora novela que muestra las luces y sombras de la existencia del hombre.
La escritora barcelonesa también escribió una serie de cuentos para niños (que es solo una pequeña parte de su producción) dotados de belleza, potencial reflexivo e imaginación sorprende y fresca. El polizón del “Ulises” es su cuento más perfecto. Tras los anhelos de un niño inquieto e imaginativo descubrimos una desasosegante realidad social que dotan de un sentido más profundo al relato.
Esta monografía (se refiere al libro del autor de este blog, El universo literario de Ana María Matute, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2019) presenta de modo exhaustivo y holístico toda la producción literaria de Matute. Se contextualiza en su momento histórico, se realiza un repaso de la crítica desde su publicación hasta hoy y se ofrecen claves de lectura a cada uno de sus títulos. Matute es una escritora de difícil encaje en las corrientes literarias de su época, ella misma se alejó de grupos o cenáculos artísticos identificados con el realismo social, la novela estructural, etc. Esto explica que haya sufrido cierto olvido o incomprensión entre algunos historiadores de la literatura. Sin embargo, su originalidad expresiva y creativa, junto con la forja de un estilo personal, caracterizado por una expresionismo intimista de vivo impacto, reclaman con urgencia un lugar más relevante en la narrativa española de posguerra. Este libro indaga en las claves compositivas, estilísticas y temáticas de la producción literaria de Ana María Matute desde una perspectiva semiológica. Se presenta e interpreta, por primera vez en castellano, el conjunto de su obra. Aspira, por tanto, a contribuir al conocimiento y comprensión de una estupenda narradora en cuyos textos aflora la autenticidad, piedra angular de toda creación artística.
9) Interpretación y valoración
“El polizón de “Ulises” es un hermoso cuento que permite acceder a una mentalidad infantil llena de fantasía y deseo de aventura regido por una lógica tan natural como implacable. El deseo de vivir otras experiencias de Jujú lo lleva a vivir de verdad trances impropios de su edad, pero que él asume con naturalidad y entereza. Sin saberlo, está viviendo la aventura de su vida con peligros bien reales e inminentes.
Los mensajes de crítica social y política son evidentes y asombra cómo la autora supo deslizarlos en un momento de censura y férreo control ideológico. La combinación de los ideales infantiles se combinan con las vivencias socio-políticas impropias de un niño. De este modo, el lector puede adquirir una idea completa de la vida franquista.
El estilo literario es llano y transparente. La sucesión de imágenes de gran belleza y honda significación hacen de la lectura una sabrosa experiencia que no se olvida tan fácilmente.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
1. Comprensión lectora
1) ¿Cuáles son los orígenes de Jujú y cómo acaba con las tres hermanas?
2) ¿En qué lugar de la casa es más feliz Jujú? ¿Por qué?
3) ¿Cómo es la educación de Jujú?
4) ¿Convive con otros niños Jujú? ¿Quiénes son sus mejores amigos ?
5) Jujú pasa por momentos de peligro físico con la irrupción del “polizón”: justifícalo.
6) A veces, los tenidos por más tontos son los que descubren o hacen cosas inautidtas. ¿Cómo podemos apreciarlo en este cuento?
7) ¿Cómo vemos que lo que Jujú imagina pasa a un plano real del modo más natural?
8) ¿Quién traiciona a Jujú? ¿Cómo le afecta?
9) Jujú madura personalmente, ¿es un cambio fácil y rápido?
10) ¿Cómo enmienda su penosa actuación el “polizón”?
2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Por qué Jujú construye su “barco”? ¿Es lógico y bueno ese tipo de actuación?
2) Analiza la figura del narrador: ¿qué emociones muestra hacia el niño?
3) La bondad y la compasión ¿abunda en este relato? ¿Dónde las podemos apreciar?
4) Observa los nombres de los personajes: ¿qué se puede deducir de ellos?
5) Fíjate en el final del cuento: ¿es pesimista u optimista? Razona tu respuesta.
3. Comentario de texto específico
Al mismo tiempo, Jujú sitió un brazo de hierro en torno a su garganta, y algo, quizá un cuchillo, brilló. Jujú mantuvo el farol con todas sus fuerzas y vio cómo Contramaestre se lanzaba a morder al hombre. Pero recibió tan terrible puntapié, que fue a chocar contra la pared, dio un gran alarido y cayó desvanecido. Se había dado un espantoso golpe en la cabeza. Entonces Jujú recobró el habla:
–¡Qué ha hecho usted, salvaje! ¡Ha matado usted a mi perro!
Abandonó el farol e intentó correr hacia el pobre Contramaestre. Pero el hombre le puso algo río en la garganta:
–Te rebano el pescuezo si das un solo paso.
Y añadió:
–No está muerto. Es solo un golpe.
En efecto, Contramaestre se recuperaba. Se tambaleó sobre sus patitas (como en cierta ocasión en que Jujú le dio pan con vino y cogió una terrible borrachera). Pero ahora este recuerdo no le hacía reír. Contramaestre había perdido toda su arrogancia y temblaba, con ojos llenos de lágrimas y la lengua colgando. Jujú sintió una rabia sorda.
–Es usted un cobarde –dijo–. Un malvado y un cobarde.
El hombre le sacudió, hasta hacerle dar diente con diente. Levantó entonces la cabeza y le vio. Era muy alto, con un traje burdo y sucio, de pana marrón, y… ¡exactamente, era uno de los hombres del barracón de los presos! Inmediatamente comprendió: aquel hombre era el evadido del Campo.
–Ahora, mocito –dijo el hombre, siempre con aquella voz baja y ronca, que, de pronto, empezaba a cautivarle (no sabía si por el pánico o por una extraña atracción)–, vas a ser razonable. De lo contrario, lo pagarás muy caro.
–Sí… –A su pesar, Jujú notó su voz temblorosa.
–Deja ese farol a un lado, y escucha.
El hombre se había puesto ahora de espaldas a la puerta,y echaba el cerrojo. En su mano derecha, efectivamente, brillaba un cuchillo Pero en su pierna algo oscuro manaba, y manchaba la tela del pantalón.
–Está herido –exclamó Jujú, débilmente–. Está usted herido y sangrando…
a) Comprensión lectora
1) ¿Quién y por qué amenaza a Jujú?
2) ¿Cómo reacciona el niño ante la situación?
3) ¿Qué sentimientos manifiesta ante su perro maltratado.?
4) ¿Por qué le llama miserable y cobarde al preso huido?
5) ¿Cómo reacciona el niño al ver el penoso estado físico del preso?
6) Localiza en el texto media docena de recursos estilísticos que sirven para hacer más expresivo y bello el relato.
b) Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Cómo apreciamos la bondad y la valentía en este relato?
2) ¿Por qué el preso es tan violento?
3) ¿Qué travesuras había hecho Jujú con Contramaestre? ¿Por qué lo habría hecho así?
3. Fomento de la creatividad
1) ¿Qué harías tú si hubieras sido Jujú o el preso huido? Explica y razona con detalle.
2) Transforma el final del cuento, de modo que te parezca más justo o razonable.
3) Realiza una exposición con un panel o con medios TIC sobre la vida y la obra de Ana María Matute. Puede ir acompañado de música, proyecciones de imágenes de la época, cuadros de pintores del momento, etc.
4) Escribe un relato o texto dramático más o menos inspirado en el argumento de “El polizón del “Ulises”, pero ambientado en nuestros días, abordando los mismos temas en la medida de lo posible.

 

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Simón Valcárcel Martínez: “El universo literario de Ana María Matute”; reseña

El universo literario de la escritora Ana María Matute (Barcelona, 1925-2014) es fértil,
variado y muy sugestivo. Su amplia obra narrativa se centra en la infancia y la
adolescencia, la guerra civil española y la Edad Media. La vida de los niños pobres y
desvalidos, muchas veces arrastrando una minusvalía, su orfandad emocional y su
difícil encaje en el distante y extraño mundo de los adultos es un foco temático
relevante. Sus experiencias infantiles y juveniles en la antigua Mansilla de la Sierra
(La Rioja) resultaron determinantes en su producción narrativa. Allí comprendió la
realidad social y cultural de un país con lacerantes deficiencias; al mismo tiempo,
complementaban su vida urbana de Barcelona.
La producción de Matute abarca colecciones de cuentos de impecable elaboración,
como El tiempo, Los niños tontos, Historias de la Artámila, etc. En ellos nos presenta
historias dolientes, tiernas e inquietantes sobre niños y jóvenes que habitan un
mundo áspero y hostil.
En novelas como Primera memoria, Los hijos muertos y Paraíso inhabitado aborda la
guerra civil española desde una perspectiva humana, concreta y crítica. Son personas
que sufren, muchas veces atrapadas en conflictos que ni entienden ni les interesan,
pero que amenazan con arruinar sus vidas. Matute adopta una perspectiva intimista,
subjetiva y atenta a los procesos emocionales que, muchas veces, causan dolor y
soledad.
Matute compuso una trilogía medieval de gran fuste y calidad. Olvidado rey Gudú se
erige como una de las grandes novelas españolas de finales del siglo XX. Aventura,
emoción, misterio y fantasía se combinan para formar un relato denso, equilibrado y
bellísimo. La brutalidad y la delicadeza, los sueños y los apremios materiales más
groseros se combinan y manifiestan muy bien en esta narración de largo aliento.
Forma un mundo cerrado en sí mismo, atractivo e inquietante a partes iguales, que
no deja indiferente al lector. La búsqueda de la felicidad, a ciegas muchas veces, es
un eje vector de esta feliz y cautivadora novela que muestra las luces y sombras de
la existencia del hombre.
La escritora barcelonesa también escribió una serie de cuentos para niños (que es solo
una pequeña parte de su producción) dotados de belleza, potencial reflexivo e
imaginación sorprende y fresca. El polizón del “Ulises” es su cuento más perfecto.
Tras los anhelos de un niño inquieto e imaginativo descubrimos una desasosegante
realidad social que dotan de un sentido más profundo al relato.
Esta monografía presenta de modo exhaustivo y holístico toda la producción literaria
de Matute. Se contextualiza en su momento histórico, se realiza un repaso de la
crítica desde su publicación hasta hoy y se ofrecen claves de lectura a cada uno de
sus títulos. Matute es una escritora de difícil encaje en las corrientes literarias de su
época, ella misma se alejó de grupos o cenáculos artísticos identificados con el
realismo social, la novela estructural, etc. Esto explica que haya sufrido cierto olvido
o incomprensión entre algunos historiadores de la literatura. Sin embargo, su
originalidad expresiva y creativa, junto con la forja de un estilo personal,
caracterizado por una expresionismo intimista de vivo impacto, reclaman con

urgencia un lugar más relevante en la narrativa española de posguerra. Este libro
indaga en las claves compositivas, estilísticas y temáticas de la producción literaria
de Ana María Matute desde una perspectiva semiológica. Se presenta e interpreta,
por primera vez en castellano, el conjunto de su obra. Aspira, por tanto, a contribuir
al conocimiento y comprensión de una estupenda narradora en cuyos textos aflora la
autenticidad, piedra angular de toda creación artística.

Ficha bibliográfica: Simón Valcárcel Martínez: El universo literario de Ana María Matute, Logroño: Instituto de Estudios Riojanos, Colección Filología, N.º 28

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G. A. Bécquer: “Los suspiros son aire y van al aire” (rima XXVIII); análisis y propuesta didáctica

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER – “LOS SUSPIROS SON AIRE Y VAN AL AIRE” (RIMA XXVIII)
Los suspiros son aire y van al aire.         1
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

 

  1. ANÁLISIS
1. Resumen
 Este breve poema, sentencioso y dolorido, expresa el desengaño amoroso por la falta de un amor correspondido. El yo poético lamenta que la amada lo ha olvidado; el amor que existía antes, simplemente, ha desaparecido.
2. Tema
Lamento y reproche del yo poético a la mujer amada porque esta ya no le corresponde.
3. Apartados temáticos
Un poema tan breve no es susceptible de ser dividido en apartados. Forma una unidad de pensamiento y de dicción o expresión. Se trata de una breve argumentación con dos analogías y de la correspondiente conclusión.
4. Análisis métrico y de la rima
Los tres primeros versos son endecasílabos; el cuarto y último es heptasílabo; es una combinación muy frecuente en la poesía becqueriana. Crean una cadencia suave y musical. Riman los versos pares (en á) y los impares quedan libres; estamos, pues, ante una rima romanceada.
5. Comentario estilistico
Estamos ante un poema muy reflexivo. Los verbos en presente de indicativo indican el carácter atemporal y nada circunstancial del contenido. El poema presenta dos enunciados afirmativos que devienen en dos analogías respecto del tercer elemento, el más importante, el amor. El aire y las lágrimas finalizan su vida en el propio aire y en el mar. El yo poético inquiere sobre el destino del amor. La repetición retórica de “aire” en el primer verso ya advierte de lo fugitivo e inasible de lo que vendrá después, el amor, anticipado a través de algunos de sus efectos negativos.
Le pregunta retóricamente a una mujer, bien concreta, por cierto, por el destino que sufrirá el amor que él le profesa. La respuesta implícita es clara: al vacío, a la extinción definitiva e irrecuperable. El paralelismo perfecto de los dos primeros versos imprimen más firmeza al pensamiento expresado. La apóstrofe del verso 3 (“dime, mujer”) delata el estado de agitación y amargura del yo poético. La interrogación retórica que cierra el poema, donde el verbo en segunda persona, seguido del pronombre “tú” insisten en el apremio del poeta por escuchar unas palabras de ella, cierran una certeza dolorosa: el amor se extingue y se va sin retorno.
El poema contiene un tono dialógico evidente; el yo poético trata de dialogar, casi implorando, con la mujer, pero esta se mantiene en silencio. Es el lector quien ha de completar el sentido que el sujeto lírico dejó suspendido: el amor muerto no vuelve. Estamos, pues, ante un diálogo frustrado porque una de las partes no sabemos si escucha y sí sabemos que no desea responder.
Crea una antítesis muy hermosa el choque conceptual de los dos elementos naturales (“suspiros” y “lágrimas”, a su vez, metáforas o metonimias, pues ambas coinciden aquí, del fin del amor) con el sustantivo abstracto “amor”. El yo poético presenta primero los efectos del desamor; luego nos presenta indirectamente el desgraciado destino del amor perdido: su extinción.
6. Contextualización
Bécquer es, sin duda, el gran poeta romántico español. Lo más paradójico y llamativo es que inicia su producción poética cuando se apagaban los últimos rescoldos románticos. Se le ha llamado poeta “tardorromántico” (junto con la insigne Rosalía de Castro), y con mucha propiedad. En un momento en que el realismo, con su observación minuciosa de la realidad, sobre todo la sórdida, y el triunfo de los valores burgueses, Bécquer presenta una poesía subjetiva, lírica y vibrante. Acaso por eso pasó sin pena ni gloria entre sus contemporáneos. Se ha destacado como influencias destacadas en Bécquer la de la poesía popular tradicional andaluza y la romántica alemana (especialmente, la del poeta H. Heine). Ambos componentes son importantes y contribuyeron a la concentración expresiva, la relativa sencillez compositiva y el sesgo intimista y dramático de sus composiciones. Resumimos brevemente los rasgos de la poesía romántica, bien verificables en este poema (se pueden encontrar más explicitados, en este mismo blog, en otros análisis de otros poemas de Bécquer):
-Subjetividad: el yo prima por encima de toda otra consideración. La contemplación del mundo y sus circunstancias gira en torno a la persona del poeta, que se interesa sobre todo por expresar su individualidad, en general, en choque con el mundo. Se aprecia muy bien en el empleo de los verbos en primera persona.
-Intimismo: frente a la exterioridad y el grupo, al poeta le interesa su interioridad y el modo de encajar su persona en una sociedad, en general, hostil.
-Sentimentalidad: el mundo de las emociones es más interesante que el de las observaciones o de las acciones. El poeta se centra principalmente en escuchar, ordenar y transmitir poéticamente sus sentimientos.
-Empleo cómplice de la naturaleza: distintos elementos naturales sirven para expresar un estado de ánimo, sea el que fuere. Aquí, hemos visto cómo un ave, la golondrina, y una planta, la madreselva, sirven para expresar la amargura del abandono amoroso.
-Cierta rebeldía y exaltación de la libertad: en este poema apenas se manifiesta en cuanto al fondo. En la forma, podemos apreciar cómo Bécquer combina versos y rimas de distinto ámbito, rompiendo con los moldes clásicos, para crear poemas brillantes y vibrantes.
7. Interpretación y valoración
El poema “Los suspiros son aire y van al aire” es un preclaro ejemplo de excelente poesía romántica: intimismo, subjetividad y sentimentalidad al servicio de la belleza poética en grado sublime. El yo poético muestra su amargura por el fracaso sentimental, y lo hace a través de muy bellas imágenes naturales que se representan en la mente lectora con viveza y expresividad. El diálogo frustrado y las analogías imprimen una originalidad expresiva muy llamativas. En el mismo sentido trabaja la antítesis de los elementos naturales respecto del abstracto amor.
La aparente sencillez compositiva esconde un cuidado e intenso trabajo de elaboración literaria. El poeta levanta una arquitectura verbal en la que vemos las vigas maestras, pero, al mismo, tiempo, percibimos el resto de los elementos ornamentales y el edificio completo, auténtica perla literaria.
La poesía de Bécquer no ha perdido nada de actualidad, a pesar del siglo y medio transcurrido desde su escritura porque posee tres raras y, por ello, preciosas cualidades, propias de la buena literatura: la autenticidad, la transparencia y la belleza formal.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden realizar de modo oral o escrito, de forma individual o en grupo, en la clase o en casa, de modo tradicional o con ayuda de los medios TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del poema, señala el tema y los apartados temáticos.
2) Explica el sentido del último verso. Aunque es una oración interrogativa, esconde otro sentido.
3) El poema, ¿es optimista o pesimista en el tratamiento del asunto amoroso? Aporta razones.
4) ¿Cómo y por qué el poema posee un tono de diálogo, como conversacional? Para ello, has de Localizar las marcas gramaticales donde vemos al “yo” y al “tú”.
5) Señala el efecto en el significado del poema de algunos recursos retóricos especialmente significativos y referidos a la repetición.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Localiza los dos elementos naturales que anticipan, vía metafórica, el fracaso amoroso que hace sufrir al yo poético. 
2) El poeta, ¿se mueve por el rencor, el despecho, la amargura, o todo a la vez, cuando pregunta a la dama sobre el destino del amor?
3) ¿Conoce el yo poético la respuesta que la mujer daría a la pregunta que aquel le hace? Entonces, ¿por qué insiste en su cuestión?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Buscar una música y unas imágenes adecuadas (de paisaje, por ejemplo) para un recitado declamatorio, a modo de diaporama, ante el resto de la clase o de la comunidad educativa.
2)Transformar en narración o en texto teatral el contenido del poema, de forma libre.
3) Indagar sobre la vida de Bécquer y, en concreto, sus desafortunados amoríos con Julia Espín y Casta Esteban y establecer hasta qué punto su vida está recogida en el poema.
4) Su hermano Valeriano Bécquer fue un estimado pintor: buscar cuadros de él, o de otros pintores románticos, cuyos paisajes encajen con la naturaleza presentada en el poema.
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Pérez Galdós: “El terror de 1824”; análisis y propuesta didáctica

BENITO PÉREZ GALDÓS- EL TERROR DE 1824 (“EPISODIOS NACIONALES”, 2.ª SERIE, 7.º VOLUMEN)
1. ANÁLISIS
1. Resumen
La acción comienza el 2 de octubre de 1823, en Madrid (cuando acaba el Trienio Liberal y los monárquicos o realistas y conservadores se hacen con el poder político tras un golpe de estado propiciado por el propio rey Fernando VII). Patricio Sarmiento, un “vejete” mal vestido, desastrado, con la ropa hecha jirones, cara de hambre y desaliñado, se acerca al puesto de control militar a las afueras de Madrid en la carretera de Andalucía, preguntando si hay nuevas de su hijo Lucas, soldado en las filas progresistas o patrióticas, al mando de Riego. Garrote, el coronel al mando, le informa que no hay noticias. Se encuentra con Francisco Romo, voluntario realista, hombre malencarado y siniestro de aspecto. Le pide que le lleve una carta a Elenita Cordero, hija de Benigno Cordero. Le ofrece una peseta por el favor, pero Sarmiento se niega taxativamente porque no es alcahuete.
II
Aparecen varias carretas con milicianos reales. Llevan al general Riego preso. Es un guiñapo, herido, acobardado y de aspecto derrotado. Sarmiento trata de hablar con él, pues es su admirador, pero no puede. Sin embargo, conversa con el soldado prisionero Pujitos, con un bayonetazo en la barriga, muy herido, amigo íntimo de su hijo Lucas. Le informa que su hijo murió porque, cada vez que se aproximaba una batalla, se ponía enfermo, de calenturas, medio trastornado. Sarmiento, con el juicio trastocado, piensa que su hijo es un héroe. Los prisioneros son dirigidos al Seminario de Nobles, trasformado en prisión. Sarmiento, hablando en voz alta, con el juicio alterado, se dirige a su casa de la calle Coroleros. Piensa en voz alta: pide la muerte gloriosa para subir a los cielos como héroe y descansar con los ángeles, pues ha sido una buena persona y un gran liberal o constitucionalista. Se acuerda que a su vecino De la Cuadra no lo trató bien, pues lo llevaban prisionero los constitucionalistas, le pidió agua y no se la dio. Tiene mala conciencia por ello. Se desmaya al llegar al portal de su casa.
III
Lo recoge Soledad Gil de la Cuadra en su casa. Cuando se despierta, lo asea y le da de comer. Sarmiento se niega al principio, pero lo acepta de buena gana después. Le recuerda a Sola que son enemigos políticos, pero ella lo relativiza, le da largas en política y lo manda a dormir. Ella había estado ausente de Madrid durante unos meses. 
IV
Estamos en el 6 de noviembre de 1823, en la Plazuela de la Cebada, fea y siniestra. Levantan un cadalso para ahorcar a los prisioneros patrióticos. Chaperón dirige el montaje del cadalso. Romo y Regato pasan por allí y charlan sobre la necesidad de ajusticiar a todos los liberales y progresistas, sin que quede uno. Aparece a lomos de mula el Trapense o padre Marañón, “con un cortejo que lo vitoreaba”, otro voluntario realista estrafalario, sanguinario y siniestro de semblante. Hablan sobre la ejecución de los presos al día siguiente. También aparece Bragas Piapón, que quiere montar un espectáculo con mujeres vestidas de majas. Los demás le recriminan que busque favores para sus amigos, como Benigno Cordero, detenido en Zaragoza y amenazado de muerte.
V
Muerte de Riego en el suplicio. El narrador lo critica ásperamente, pues Riego no tenía nobleza ni firmeza de ánimo. Se retractó de sus creencias políticas pensando salvar la vida, pero lo ahorcaron igual. Para el narrador, el “héroe de las Cabezas” era un mediano militar y peor político que no supo digerir la fama. Hubo otros con gran nobleza que no se les reconoció su valía. Él, como narrador, piensa recogerlos en su texto. Lo ejecutaron el día 7, a las diez de la mañana.
VI
Sarmiento se va recuperando de salud de alma y cuerpo. Quiere dejar la casa de Sola para ir a la calle a reclamar justicia. Busca la muerte como un héroe, imitando a Cristo. Sola lo amenaza con una escoba y le obliga a sentarse y permanecer en casa, sin dejarle ir a la calle a discursear a los ociosos, que se reían de él.
VII
Sarmiento, que es hombre con instrucción, maestro de escuela jubilado, le da clases de escritura y redacción a Sola. Amaga con marchar, pero vive cómodamente en casa de Sola, que lo trata con cariño y todo tipo de atenciones. Le pide un beso a Sola como símbolo de su respeto y, acaso, enamoramiento.
VIII
Benigno Cordero tiene una tienda de encajes. Casado con Robustiana, mujer corpulenta y de ideas firmes, tiene tres hijos. Elena es la mayor, muy amiga de Sola, su vecina. Era constitucionalista y colaboró activamente en el trienio. Luego lo cogen prisionero y casi lo ejecutan. Acaba detenido en Zaragoza. La familia era amiga de Francisco Romo, otro comerciante, pero realista. Intervino para que soltaran a Cordero, lo que fue efectivo en agosto de 1824.
IX
Sola recibe muchas cartas y un paquete con dinero. Le anuncia a Sarmiento que se irá para Inglaterra. Habla con Elena largo rato. Su madre desea que corresponda a los amores de Romo, pero la chica se niega porque es muy feo y basto; y porque quiere de verdad a Ángel Seudoquis, militar. Un hermano de este, liberal, exiliado en Inglaterra, había vuelto a España. Los realistas encarcelan al militar como represalia. Elena y Ángel se intercalan cartas de amor criticando a Romo.
X
Elena rechaza a Romo, su pretendiente, en un tenso diálogo. Este tiene una de las cartas que le envió a Seudoquis. En el momento de máxima tensión, entra Cordero por la puerta, proveniente de Zaragoza, donde ha estado preso.
XI
Sola le sugiere a Benigno Sarmiento recogerse en un asilo si ella se va a Inglaterra. Él lo rechaza y hace protestas de su amor. Lee una carta de Sola mientras esta duerme, de los exiliados en Londres y ahí comprende que Sola desea marchar.
XII
Cena en casa de los Cordero. Asisten Pipaón, Sola y falta Romo, invitado, pero ausente sin razones aparentes. No saben por qué, pero Elena lo sospecha. Juan Pipaón, el Bragas, come furibundamente. De pronto, llega la policía y se llevan detenidos a Benigno y a su hija Elena por liberales o conspiradores.
XIII
Pipaón hace gestiones para que suelten a Benigno, pero no es fácil. Le dice a Robustiana que están ejecutando a gente en toda España para controlar la situación. Su marido y su hija fueron delatados, aunque no saben por quién. Sola se siente triste e inquieta, y Sarmiento lo capta, lo que le apena.
XIV
La Superintendencia General de la Policía y la Comisión Militar, que juzgaba a los liberales, estaba en lo que en tiempos del narrador era el Ministerio de Ultramar; antes se llamaba Cárcel de Corte. Es un lugar sórdido, sucio, desapacible, oscuro. Como el infierno; y los policías y escribas que allí trabajan, parecen pequeños demonios. Sola pide entrar, entre el gentío arremolinado en la entrada, para ver a Chaperón, el juez instructor de las causas de los liberales.
XV
Chaperón recibe en su cubil a Sola. Esta exculpa a Benigno y a Elena y se inculpa con tal de que suelten a Cordero y a Elena. Les dice que es hija de Urbano Gil de la Cuadra, realista insigne. Da el nombre de la persona que la protege desde Londres, aunque el narrador lo omite. El plumífero se llama Lobo, un hombre torvo y retorcido.
XVI
Irrumpe una señora elegante y bien vestida, esposa de un alto cargo del gobierno, relacionada con Calomarde, ministro de Fernando VII. Pide que le hagan inmediatamente un pasaporte para irse a Inglaterra. Sola declara que una de las cartas de los exiliados era para esa señora; luego se desmaya; la llevan a la cárcel.
XVII
Detienen a Sarmiento y lo llevan a prisión con Sola. Están abatidos. Conversan sobre su negro destino, Sola abatida; Salmerón, contento de ganar fama eterna y la salvación de su alma.
XVIII
Ante la policía, Sarmiento declara los destinatarios de las cuatro cartas. Doña Genara, que es la dama apuesta de antes, es una de las destinatarias; es mujer del coronel Navarro Garrote. Se autoinculpa y sostiene ser el máximo liberal constitucionalista. Sola oye con resignación.
XIX
Genara presiona a Lobo para que cambie las declaraciones y exculpe a Sola e inculpe a Sarmiento. 
XX
En el despacho de Chaperón. Garrote le pide más diligencia y menos contemplaciones en las penas a los rebeldes; lo apoya Romo a pies juntillas. Tramitan casos de horca y condenas de diez años por gritar “Viva la constitución” o besar el lugar donde estuvo Riego. Absuelven a Cordero y su hija. Romo declara que delató a los Cordero. Acuerdan enviar a la horca a Soledad y al manicomio a Sarmiento, pero luego tienen dudas y lo dejan para el día siguiente.
XXI
Chaperón habla con Lobo. Condena a Soledad a horca por culpable.
XXII
En la celda compartida, Sarmiento se arrepiente de su declaración porque perjudica a Soledad. Están ambos preparados para morir. El lugar es lóbrego, insalubre y oscuro. Sarmiento habla grandilocuentemente sobre la gloria que le espera tras ser ejecutado, en la tierra y en el cielo, con los santos.
XXIII
El padre Alelí visita Sole y Sarmiento en la celda. Les lleva palabras consolatorias. Sole le pide que le diga a Genara que la perdone. Ya la había perdonado. Sarmiento no quiere tratos con él y se declara buen cristiano.
XXIV
Genara presiona a Chaperón para liberar a Soledad, y su marido, Garrote, lo contrario. El rey recibe a Chaperón y le ordena ser justo. Lobo y Genara convencen a Chaperón para que declare inocente a Sole y culpable a Sarmiento. Le hacen saber la sentencia. Este se alegra porque alcanzará la gloria que merece.
XXV
En la capilla de los condenados, Sarmiento muestra gran entereza y juicio recto y a veces extraviado. Da gracias por ser condenado a muerte porque alcanzará la gloria eterna y la mundana. Sola lo acompaña y reza por él. Está acongojada. Alelí y su colega el fraile Salmón no saben qué pensar de Sarmiento.
XXVI
Chaperón lo visitó en la cárcel y dialogó con Sarmiento. Este se muestra jubiloso por su muerte y vaticina el fin del absolutismo en pocos años.
XXVII
Sarmiento le dice a Sola que coja unos apuntes con su vida que dejó guardados en la casa. Así, cuando los historiadores escriban su vida, tendrán a mano los datos precisos.
XXVIII
Se confiesa y no encuentra muchos pecados. Con todo, Alelí y Salmón no le dan la absolución por detalles. A Sarmiento le da igual. Se siente en paz con Dios y espera gozoso su muerte. Lo conducen al cadalso. Cuando va a gritar “Viva la…”, el verdugo lo empuja y muere. La gente que abarrotaba la plaza, feliz del espectáculo. Un murmullo general.
XIX
Capítulo muy breve. Es una reflexión del narrador sobre el incierto destino de las almas. Se pregunta dónde está la frontera entre lo sublime y lo trivial, como en Sarmiento. Lamenta que muchos han ganado gran fama con menos motivos, y otros han pasado a la historia habiendo sido menos sublimes.
“Madrid, octubre de 1877”
2. Temas de la novela
“El terror de 1824” aborda varios temas de gran interés. Como es una novela histórica, muy apegada a la realidad, es fiel a los acontecimientos históricos que relata. Galdós tenía una intención literaria y pedagógica con la composición de sus Episodios nacionales, lo que afecta inmediatamente a los temas abordados, condicionados por el tramo histórico que aborda en su escritura y el deseo de que esta sirva de reflexión, análisis y comprensión del siglo XIX español. Los temas abordados, bajo esta perspectiva, son:
-La represión política por parte del bando realista y conservador (sustentador del rey Fernando VII) contra los constitucionalistas o progresistas.
-La denuncia de la violencia, la tortura y la brutalidad de los realistas en su restauración del orden público.
-El fanatismo ideológico y religioso como tapadera de personalidades miserables y malvadas.
-El amor, la generosidad y el cariño como antídoto contra la perversión.
-El idealismo y la fe en la fraternidad, con un componente religioso, como vías de redención de los hombres y la sociedad.
3. Apartados temáticos
La novela que analizamos exhibe una estructura clásica, basada en el respeto al orden cronológico y lógico de los hechos narrados. De este modo, encontramos:
-Introducción o presentación de los personajes y el conflicto: ocupa los cinco primeros capítulos. Sarmiento y Sola son los dos personajes que acaparan la acción; él se opone a la acción del gobierno conservador desde postulados idealistas y retóricos, sin efectos prácticos de ningún tipo; ella socorre a Sarmiento y lo rescata de la miseria y de la locura.
-Desarrollo o nudo: es la parte más extensa y abarca desde el capítulo VI hasta el XXIII. El encarcelamiento de Sarmiento y Sola, junto con su farsa de juicio, dirigido por Chaperón, es el eje central. Percibimos vivamente todas las injusticias y atropellos judiciales de los realistas, los celos y venganzas, centrados en Romo, y las desdichas de las personas comunes, como la familia Cordero.
-Desenlace o resolución de la tensión narrativa; va del capítulo XXIV hasta el XXIX y final. Asistimos al triste y amargo final del relato. Los inocentes son ejecutados, los crueles campan a sus anchas y el mundo, violento y absurdo, sigue su tortuoso camino.
4. Figura del narrador
El narrador se manifiesta en tercera persona en la mayoría del relato. Sin embargo, de vez en cuando se deja ver. Se trata de un narrador parcialmente omnisciente, externo al relato, pero bastante subjetivo, en el sentido de que toma partido por los constitucionalistas y las personas de bien. Por el contrario, critica o deja entrever cierta animadversión contra los crueles y tiranos, así como contra los cínicos y los calculadores que nadan y guardan la ropa al mismo tiempo. 
El último capítulo, por lo demás corto, es una reflexión del narrador sobre la materia narrada. Ahí opina que la ejecución de Sarmiento fue una salvajada y que la hipocresía y el cinismo campan a sus anchas. Lamenta el final de su personaje y advierte que, en la vida real, otros más locos y peligrosos andan sueltos, y otros más famosos para nada han hecho méritos elevados por los que deban ser recordados.
5. Personajes
Analicemos los personajes principales:
-Patricio Sarmiento: maestro de escuela jubilado, vive solo, pues está viudo y su hijo ha muerto en las revueltas entre progresistas y realistas. Tiene el juicio algo trastornado; progresista o constitucionalista totalmente convencido, predica por Madrid las ventajas del progreso. Sus ideas políticas se mezclan con aspectos de la religión cristiana, de modo que funde la bondad, el progreso, la generosidad, la fama póstuma y la salvación del alma en una única amalgama a veces algo incoherente, pero siempre auténtica y genuina.
-Soledad Gil de la Cuadra (Sola): es una joven muchacha hija de una familia conservadora; vive sola, en una posición económica desahogada. Es una chica de corazón muy grande. Ayuda a todo el mundo por guiada por su generosidad natural. Por eso acoge y cuida en su casa a Sarmiento durante meses. Su integridad moral es muy alta, por eso se autodelata, para librar a la familia Cordero de la represión realista. A punto de ser condenada a muerte, acepta su destino con resignación cristiana y fuerza moral.
-Francisco Romo: es justo el envés de la moneda. Se trata de un hombre torvo, envidioso, fanático de la monarquía de Fernando VII y de la religión católica. Aprovecha la victoria de su bando para tratar de seducir a Elena Cordero, pero esta lo rechaza por su carácter desabrido, desagradable y autoritario. Amigo de la violencia, no duda en pedir la pena de muerte para sus enemigos políticos.
-Chaperón: responsable del tribunal o comisión que juzga a los progresistas encarcelados. Trata de ser justo, dentro de su estrecho marco mental de conservadurismo y monarquismo a ultranza, pero no lo logra. Su fondo moral no es del todo turbio, pero las presiones lo derrumban y le hacen actuar desalmada y cruelmente. Condena a muerte a Sarmiento sabiendo que es un pobre hombre inocente.
-Lobo: aquí se presenta al típico burócrata leguleyo que nada a dos aguas. Cumple con su deber plumífero escrupulosamente, como parte de su espíritu adulador. Se siente tratado injustamente, en relación a sus méritos, por eso colabora con Genara. Colabora gratamente en la represión de los progresistas, lo que da idea de su alma oscura y turbia.
-Pipaón o Bragas: personaje turbio, ambiguo y cínico; se aprovecha de todo el mundo para vivir del cuento. Su ideología es ambigua y se adapta a las circunstancias que lo rodean. Maniobra a favor de unos u otros para obtener beneficio material, pues vive de estas andanzas. -Seudoquis: son dos hermanos progresistas; uno se tuvo que exiliar para no morir; el otro, militar, enamorado de Elena Cordero, es probable que sufra represiones por su amor, no por su posición política, totalmente neutral.  
-Genara:  mujer noble, rica y poderosa, esposa del coronel Garrote, un hombre cruel, violento y fanático que pide pena de muerte para los progresistas por los motivos más ridículos. Genara  es quien salva la vida de Sola. Aunque no se aclara, parece que es de ideología progresista y conspira contra los realistas conservadores.
-Familia Cordero: Comerciantes de buen pasar que desean el progreso y el avance para España. El marido es un hombre pacífico, pero de ideas liberales firmes. Se ve atropellado por el curso de los acontecimientos y no muere ajusticiado de milagro, lo mismo que su hija Elena. Fueron denunciados por Romo por venganza y resentimiento, pues la chica lo rechazó.
6. Lugar y tiempo de la acción narrada
Madrid es el lugar donde se desarrolla toda la acción narrada. Galdós la pinta como una ciudad bastante destartalada, poco agraciada, más bien inhóspita (barro, suciedad, frío, lluvia helada, etc.). Al mismo tiempo, resulta un lugar familiar, heterogéneo y, a pesar de su suciedad, benevolente con sus habitantes.
El tiempo de la escritura lo declara la última línea del texto: 1877, coincidiendo con la madurez artística de Galdós. El tiempo de la acción narrada es muy preciso: finales de 1823 y 1824. Se trata de la restauración del poder monárquico de Fernando VII tras el Trienio liberal comandado por Riego (y contra el que el narrador escribe duras palabras, tachándolo de pusilánime, irresponsable e inconsistente en sus ideas y actuaciones), el militar que aparece en el texto, pero no actúa, y que fue ajusticiado a finales de 1833. La duración de la acción, por lo dicho, se puede deducir que dura aproximadamente medio año: del otoño de 1823 a la primavera de 1824.
7. Contextualización
Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920) constituye un auténtico regalo imperecedero para las letras españolas. Y no sólo por su estupenda literatura, sino por su compromiso con ideales y valores de progreso, liberalismo, justicia social, atención a las clases abandonadas de la sociedad, etc. en un momento de graves turbulencias políticas en  España. Y lo hubo de pagar muy caro, por ejemplo, sufriendo boicot desde España como candidato más que probable para recibir el Premio Nobel. 
Pérez Galdós pasó por varias etapas literarias dentro de su amplio recorrido:
-Primero asistimos a una etapa inicial de aprendizaje y de novelas de tesis, desde una posición progresista y liberal (1870-1878); Doña Perfecta es la mejor novela de este período de tanteos y aproximaciones bajo una intención política liberal más o menos clara. 
-La segunda etapa se denomina “novelas españolas contemporáneas; ciclo de la materia” (1880-1879); de esta época data su mejor novela, Fortunata y Jacinta; otro título muy relevantes es Miau. Aquí Galdós alcanza un gran nivel narrativo en forma y fondo, en expresión y contenido.
-La tercera etapa es la de  “novelas españolas contemporáneas; ciclo espirituralista” (1890-1905); deja novelas de gran fuste y narrativamente perfectas; algunos títulos son Tristana y Misericordia. 
-La última fase creativa se ha dado en llamar “etapa mitológica” (1909-1915); un título representativo de este período es La razón de la sinrazón
Dentro de su descomunal proyecto  de los Episodios nacionales, Galdós se propuso novelar con sentido y sensibilidad la historia de España del siglo XIX, en cinco series de diez capítulos cada una (escribió y publicó 46; desgraciadamente, no le alcanzó la vida para completarlos todos, aunque dejó borradores y bocetos de los inconclusos). El terror de 1824 (1877) es el séptimo volumen de la segunda serie. Estamos ante uno de los títulos más perfectos de una sustanciosa colección; Galdós aborda unos acontecimientos tristes y violentos que muestran los infinitos problemas de los españoles para vivir en paz y concordia. Como siempre, funde ficción y realidad con gran maestría; introduce la reflexión sobre la historia y crea una ficción de hondo significado, dentro de un marco literario impecable.
Galdós es, junto con Clarín y Pardo Bazán, el máximo novelista del realismo español. El realismo, que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIX, se basa en los siguientes postulados:
-Observación minuciosa de la realidad social y cotidiana. Se intenta una reproducción fiel, como una fotografía, de la misma.
-Atención a todo tipo de personajes: hombres y mujeres, niños, adultos y ancianos, ricos y pobres, tontos y listos, etc., circulan por las novelas realistas.
-Carga reflexiva (y reformista) importante sobre las miserables condiciones de vida de un porcentaje muy amplio de la población.
-El burgués y su ideología burguesa es el foco principal del relato realista.
8. Interpretación y valoración 
El terror de 1824 es uno de los “Episodios Nacionales” galdosianos de más feliz realización y contenido. Galdós nos presenta una España desguazada en lo material, lo intelectual y lo moral. Los personajes abyectos, miserables, violentos y sanguinarios abundan por doquier. Los buenos e idealistas apenas tienen margen de actuación. Sucumben ante la brutalidad de los poderosos. Es muy llamativo el afán de venganza (encarnada en Romo, Chaperón y Navarro Garrote) por ideas políticas. El mensaje que Galdós desliza es que los españoles no podemos convivir en paz y algo de armonía.
Aparece el Madrid más lúgubre, siniestro y vengativo. Las fuerzas realistas, gente bárbara, sin educación ni sentido de la convivencia responsable. El fanatismo ideológico y religioso de almas mezquinas provoca asesinatos, ajusticiamientos arbitrarios y todo tipo de penalidades a personas inocentes. El retrato del ambiguo que saca provecho de todo, del burócrata resentido, del juez provisional con una confusa idea de la justicia, etc., es despiadado y desalentador. 
El contraste que se establece entre las personas bondadosas, idealistas y pacíficas, frente a los violentos y fanatizados es uno de los puntos de mayor riqueza narrativa del relato. Crea una sutil línea de tensión temática que recorre todo el relato. 
El papel del narrador es otro punto de gran interés. Aquí se percibe inmediatamente la influencia cervantina en Galdós. El capítulo final, con su declaración, más bien pesimista, de cómo los lunáticos encierran en su locura más verdad y justicia de lo que aparenta es muy importante. Sarmiento, siendo inocente, es ajusticiado vilmente, como bien saben los verdugos. Las maniobras y arbitrariedades de gente poderosa lo conducen al cadalso. El reo va de buena gana, pero su inocencia esconde la crueldad de los demás, como reconocen en privado.
El terror de 1824 es una estupenda novela, densa, significativa y rica. Su composición resulta equilibrada y feliz: el fondo y la forma se alían para crear un relato de ambiente histórico que nos ayuda a comprender la terrible historia de España en el reinado del infame Fernando VII. 
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
1.Comprensión lectora
1) ¿Qué busca Sarmiento en sus pesquisas entre los controles militares establecidos en las afueras de Madrid? 
2) ¿Qué contraste se establece entre la idea que Sarmiento tiene de su hijo y la realidad más triste?
3) ¿Por qué Sola recoge en su casa a Sarmiento?
4) ¿Por qué Chaperón manda cambiar el cadalso que se monta en la madrileña  plaza de la Cebada? ¿Qué podemos colegir de su carácter?
5) Romo, el voluntario realista, resulta especialmente falso y traidor: justifícalo.
6) ¿Qué mueve a Sola a autodelatarse? ¿Cómo podemos valorar su actuación?
7) ¿Podemos hablar de un proceso judicial con garantías de justicia y equidad? Razona tu respuesta.
8) ¿Cómo podemos explicar el deseo de Sarmiento de ser ejecutado? ¿Qué busca con esta actitud?
9) La familia Cordero, ¿qué ideología y estilo de vida representa?
10) ¿Por qué Romo actúa de un modo tan abyecto? ¿Lo mueve su ideología y su religión –como él dice– u otros motivos?
2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Por qué los realistas quieren tomarse su venganza? ¿Es lógico y moral ese tipo de actuación?
2) Analiza la figura del narrador: ¿por quién toma partido?
3) La bondad parece un bien escaso en el mundo novelesco de este relato: ¿por qué Galdós ha tomado una posición tan pesimista?
4) Observa los nombres de los personajes: ¿están en correspondencia con su carácter?
5) Fíjate en las ejecuciones sumarias que establecen Chaperón y Navarro Garrote: ¿cuáles son las causas? ¿Parece razonable y justo esta actuación?
3. Comentario de texto específico
Capítulo XV
Uno estaba en pie, colocado frente al marco de la puerta, de modo que recibiendo la luz por detrás, todo él parecía negro, negro el uniforme, negras las manos, negra la cara. Pero en la sombra podía reconocerse fácilmente al celoso funcionario que dispuso la elevación de la horca en la plaza de la Cebada el 6 de Noviembre de 1823.
El otro estaba sentado y escribía con la soltura y garbo de quien ha consagrado una existencia entera al oficio curialesco. Era un viejecillo encorvado y pergaminoso, con espejuelos verdes, las facciones amomiadas, el cuerpo enjuto. Mientras escribía, su espinazo afectaba una perfecta curva, cuyo extremo, o sea la región capital, casi tocaba el papel. Al dejar la pluma, recobraba lentamente su posición vertical, que siempre era bastante incorrecta, por tener su cabeza cierta tendencia a colgar balanceándose, como fruta madura que va a caer de la rama. Tenía la costumbre de subirse a la frente las antiparras verdes mientras escribía, y entonces parecía estar dotado de cuatro ojos, dos de los cuales se encargaban de vigilar la estancia mientras sus compañeros cubrían el papel de una hermosa letra de Torío que en claridad podía competir con la de imprenta. Su nariz y la desaforada boca combinaban armoniosamente sus formas para producir una muequecilla entre satírica y benévola que producía distintos efectos en los que tenían la dicha de ser mirados por el licenciado Lobo, pues tal era el nombre de este personaje, no desconocido para nuestros lectores.
La joven balbució un saludo dirigiéndose al de la mesa, que le parecía más principal. Después extendió sus miradas por toda la pieza, que se le figuró no menos triste y lóbrega que un panteón. Cubría los polvorientos ladrillos del suelo una estera de empleita que a carcajadas se reía por varios puntos. Los muebles no superaban en aseo ni elegancia al resto de las oficinas, y las mesas, las sillas, los estantes se decoraban con el mismo tradicional mugre que era peculiar a todo cuanto en la casa existía, no librándose de él ni aun el retrato de nuestro Rey y señor D. Fernando VII, que en el testero principal, y dentro de un marco prolijamente decorado por las moscas, mostraba la augusta majestad neta. Los grandes ojos negros del Rey, fulgurando bajo la espesa ceja corrida, parecían llenar toda la sala con su mirada aterradora.
–¿Qué quiere usted? –gritó bruscamente Chaperón, mirando a la joven.
La turbación suele causar algo de sordera; así es que la interpelada dejose caer en una silla con muestras de gran cansancio.
–Gracias, señor, me sentaré. Estoy muy fatigada; no me puedo tener.
Su entrecortado aliento, su palidez, la sequedad de sus labios indicaban una fatiga capaz de producir la muerte si se prolongara mucho.
–No he dicho a usted que se siente, sino que qué quiere –manifestó con desabrimiento el brigadier.
La joven se levantó vacilante como un ebrio.
–Puede usted sentarse, sí, siéntese usted –dijo Chaperón con menos dureza.
Lobo le hizo una seña amistosa, obsequiándola al mismo tiempo con un ejemplar de su sonrisa.
–Yo –dijo la joven dirigiéndose a Lobo que le parecía más amable-, quería hablar con el Sr. de Chaperón.
-Pues pronto, amiguita –gruñó este–, despachemos, que no estamos aquí para perder el tiempo.
–¿Es Vuecencia el Sr. D. Francisco Chaperón?
–Sí, yo soy… ¿qué se te ofrece? –repuso el funcionario practicando su sistema de tutear a los que no le parecían personas de alta calidad.
–Quería hablar a Vuecencia –dijo la muchacha temblando–, acerca de D. Benigno Cordero y su hija.
–Cordero… –dijo Chaperón recordando–. ¡Ah! ya… el encajero. Está bien. ¿Tú has servido en su casa?
–No señor.
-Su causa está muy adelantada. No creo que haya nada por esclarecer. Sin embargo… Señor licenciado Lobo, recoja usted las declaraciones de esta joven. 
–¿Cómo se llama usted? –preguntó Lobo tomando la pluma.
–Soledad Gil de la Cuadra.
–¡Gil de la Cuadra! –exclamó Chaperón con sorpresa dando algunos pasos hacia la joven-. Yo conozco ese nombre.
–Mi padre –dijo Sola reanimándose- era muy afecto a la causa del Rey. Quizás Vuecencia le conocería.
–D. Urbano Gil de la Cuadra… Ya lo creo. ¿Se acuerda usted, Lobo?… Últimamente se oscureció y no supimos más de él… Era una benemérito español que jamás se dejó embaucar por la canalla.
–Murió pobre y olvidado de todo el mundo –manifestó Sola, triste por la memoria y gozosa al mismo tiempo por una circunstancia que despertaría tal vez interés hacia ella en el ánimo de aquellos señores tan serios–. Sabiendo quién soy y recordando la veracidad y honradez de mi padre, tengo mucho adelantado en la opinión de Vuecencias.
-Seguramente.
–Y darán crédito a lo que diga.
–El pertenecer a una familia que se distinguió siempre por su aborrecimiento a las novedades constitucionales, es aquí la mejor de las recomendaciones. 
–Pues bien, señores –dijo Soledad animándose más-, yo diré a Vuecencias muchas cosas que ignoran en el asunto de D. Benigno Cordero.
–Anote usted, licenciado… En efecto, siempre me han parecido algo oscuros los hechos de ese endiablado asunto de Carnero…¿no es Carnero?… No, Cordero. Tengo la convicción de su culpabilidad; pero…
–¡Oh! señor -dijo Soledad con viveza–, precisamente yo vengo a decir que el Sr. D. Benigno y su hija son inocentes.
Chaperón, que iba en camino de la ventana, dio una rápida vuelta sobre su tacón, como los muñecos que giran en las veletas al impulso del viento.
–¡Inocente! –exclamó arrugando todas las partes arrugables de su semblante, que era su modo especial de manifestar sorpresa.
Lobo dejó la pluma y bajó sus anteojos.
–Sí señor, inocente –repitió Sola.
–Oye, tú -añadió Chaperón–. ¿Habrás venido aquí a burlarte de nosotros?…
–No señor, de ningún modo –repuso la huérfana temblando–. He venido a decir que el Sr. Cordero es inocente.
–Cordero… inocente… Inocente… Cordero… ¡Qué bien pegan las dos palabrillas,   —eh! –dijo el Comisario militar con la bufonería horripilante que le aseguraba el primer puesto en la jerarquía de los demonios judiciales.
Se había acercado a la joven, casi hasta tocar con sus botas marciales las rodillas de ella, y cruzando los brazos y arrugando el ceño, la miraba de arriba abajo desdeñosamente, como pudiera mirar el can a la hormiga. Soledad elevaba los ojos para poder ver la tenebrosa cara suspendida sobre ella como una amenaza del cielo. Su convicción y su abnegación dábanle algún valor, por lo cual, desafiando la siniestra figura, se expresó de este modo:
–Yo afirmo que los Corderos son inocentes, que están presos por equivocación. Ya se supone que no habré venido sin pruebas.
Ella ignoraba que en aquel odioso tribunal las pruebas no hacían falta para condenar ni para absolver. No hacían falta para lo primero porque se condenaba sin ellas, ni para lo segundo, porque se condenaba también, a pesar de ellas.
–Conque pruebas… –dijo el vestiglo marcando más el tono de su bufonería–. ¿Y cuáles son esas pruebecitas?
–Yo no vengo a negar el delito -afirmó Soledad con voz entrecortada, porque apenas podía hablar mientras sintiera encima el formidable  peso de la mirada chaperoniana–. Yo no vengo a negar el delito, no señor; vengo a afirmarlo. Pero he dicho… que el Sr. Cordero es inocente de ese delito, que el delito ¿me entienden ustedes? se ha achacado al Sr. Cordero por equivocación… y esto lo probaré revelando quién es el verdadero… culpable, sí señor; el culpable del delito… del delito.
–Eso varía –dijo Chaperón apartándose–. Para probarme que no vienes a burlarte de nosotros, dime cuál es el delito.
–Un oficial del ejército llamado D. Rafael Seudoquis, vino de Londres con unas cartas.
–¡Ah!… estás en lo cierto –dijo Chaperón con gozo, interrumpiéndola–. Por ahí, por ahí…
–Como Seudoquis no podía estar en Madrid sino día y medio, las cartas venían en un paquete a cierta persona que las debía distribuir y recoger las contestaciones.
–Admirable –dijo Chaperón como un maestro que recibe del examinando la contestación que esperaba–. Y Seudoquis no celebró entrevistas con Cordero, sino con otra persona. ¿No es eso lo que quieres decir?
–Sí señor; Cordero ni siquiera le conoce. Lo del noviazgo de Elena con Angelito es verdad; pero D. Rafael no ha visto a su hermano  ni a ninguna otra persona de su familia en las treinta horas que estuvo en Madrid.
–Vamos, veo que conoces el paño… Bien, paloma. Ahora, revélanos todo lo que sabes. Lobo, anote usted.
Lobo tomó la pluma y subió otra vez a la frente sus verdes ojos sin pestañas.
–Yo no diré nada –afirmó Soledad con la firmeza de un mártir-, no diré una palabra, aunque me den tormento, si antes Vuecencia no me da palabra de poner en libertad al Sr. Cordero y a su hija.
–Según y conforme… Aquí no somos bobos. Si yo veo clara la equivocación…
–¡Pues no ha de verla!… Deme Vuecencia su palabra de ponerles en libertad desde que conozca al verdadero culpable.
–Bueno; te la doy, te doy mi palabra; mas con una condición. No soltaré a los Corderos si no resulta que el verdadero delincuente es un ser vivo y efectivo, ¿me entiendes? Aquí no queremos fantasmas. Si es persona a quien podemos traer aquí para que confiese y dé noticias y vomite todo lo que sabe y expíe sus crímenes… corriente. Tendremos mucho gusto en reparar la equivocación. ¿Para qué estamos aquí si no es para hacer justicia?
–El delincuente –dijo Sola con firmeza–,  es un ser vivo y efectivo, podrá confesar, podrá expiar su culpa… Acabemos, señores, soy yo.
Chaperón y el experto licenciado habían visto muchas veces en aquella misma siniestra sala y en otras dependencias del tribunal, personas que negaban su culpabilidad, otras que delataban al prójimo, algunas que intentaban con lágrimas y quejidos ablandar el corazón de los jueces; habían visto muchas lástimas, infamias sin cuento, algo de abnegación en pocos casos, afectos diversos y diversísimas especies de delincuentes; pero hasta entonces no habían visto a ninguno que a sí mismo se acusara. Hecho tan inaudito les desconcertó a entrambos y se miraron consultándose aquella jurisprudencia superior a sus alcances morales.
–¿De modo que tú dices que tú misma eres quien cometió esos delitos que Su Majestad nos ha mandado castigar? ¿Tú?…
–Sí señor, yo misma.
(Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-terror-de-1824–0/html/ff356eec-82b1-11df-acc7-002185ce6064_3.html#I_17_)

 

a) Comprensión lectora

 

1) ¿Cómo es el lugar donde trabaja el juez? ¿Qué efecto provoca en el lector y en Sola?
2) ¿Cómo trata de palabra Chaperón a Sola? ¿Por qué?
3) ¿Cómo es la familia de la que proceda Soledad?
4) ¿Por qué se autodelata Sola? 
5) ¿Cómo reaccionan los leguleyos ante la autoinculpación?
6) Localiza en el texto media docena de recursos estilísticos que sirven para hacer más expresivo y bello el relato.
b) Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Cómo apreciamos la bondad y la maldad en este relato?
2) ¿Por qué los leguleyos no creen a Sola en un primer momento?
3) ¿Qué personaje utiliza la ironía y el sarcasmo cuando habla? ¿Por qué lo hace así?
3. Fomento de la creatividad
1) ¿Qué harías tú si hubieras sido Sarmiento o Sola? Explica y razona con detalle.
2) Transforma el final de la novela, de modo que te parezca más justo o razonable.
3) Realiza una exposición con un panel o con medios TIC sobre la vida y la obra de Pérez Galdós. Puede ir acompañado de música, proyecciones de imágenes de la época, cuadros de pintores del momento, etc.
4) Escribe un relato más o menos inspirado en los acontecimientos de 1824 que hemos conocido, pero ambientado en nuestros días, abordando los mismos temas.

 

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