José Cadalso: “Cartas marruecas” (carta LXXXIII); análisis y propuesta didáctica

JOSÉ CADALSO – Cartas marruecas (1789)

Carta LXXXIII

Del mismo [Gazel] al mismo [Ben Beley]

Si yo creyese en los delirios de la astrología judiciaria, no emplearía la vida en cosa alguna con tanto gusto y curiosidad como indagar el signo que preside el nacimiento de los hombres literatos en España. En todas partes es, sin duda, desgracia, y muy grande, la de nacer con un grado más de talento que el común de los mortales; pero en esa península, dice Nuño, es uno de los mayores infortunios que puede contraer el hombre al nacer. A la verdad, prosigue mi amigo, si yo fuese casado y mi mujer se hallase próxima a dar sucesión a mi casa, la diría con frecuencia: desea con mucha vehemencia tener un hijo tonto; verás qué vejez tan descansada y honorífica nos da. Heredará a todos sus tíos y abuelos, y tendrá robusta salud. Hará boda ventajosa y una fortuna brillante. Será reverenciado en el pueblo y favorecido de los poderosos; y moriremos llenos de conveniencias. Pero si el hijo que ahora tienes en tus entrañas saliese con talento, ¿cuánta pesadumbre ha de prepararnos? Me estremezco al pensarlo, y me guardaré muy bien de decírtelo por miedo de hacerte malparir de susto. Sea cual sea el fruto de nuestro matrimonio, yo te aseguro, a fe de buen padre de familia, que no le he de enseñar a leer ni a escribir, ni ha de tratar con más gente que el lacayo de casa.

Dejemos la chanza de Nuño y volvamos, Ben-Beley, a lo dicho. Apenas ha producido esta península hombre superior a los otros, cuando han llovido miserias sobre él hasta ahogarle. Prescindo de aquéllos que por su soberbia se atraen la justa indignación del gobierno, pues éstos en todas partes están expuestos a lo mismo. Hablo sólo de las desgracias que han experimentado en España los sabios inocentes de cosas que los hagan merecedores de tal castigo, y que sólo se le han adquirido en fuerza de la constelación que acabo de referirte, y forma el objeto de mi presente especulación.

Cuando veo que Miguel de Cervantes ha sido tan desconocido después de muerto como fue infeliz cuando vivía, pues hasta ahora poco no se ha sabido dónde nació, y que este ingenio, autor de una de las pocas obras originales que hay en el mundo, pasó su vida parte en el hospital, parte en la cárcel, y parte en las filas de una compañía como soldado raso, digo que Nuño tiene razón en no querer que sus hijos aprendan a leer.

Cuando veo que don Francisco de Quevedo, uno de los mayores talentos que Dios ha criado, habiendo nacido con buen patrimonio y comodidades, se vio reducido a una cárcel en que se le acangrenaban las llagas que le hacían los grillos, me da gana de quemar cuanto libro veo.

Cuando veo que Luis de León, no obstante su carácter en la religión y en la universidad, estuvo muchos años en la mayor miseria de una cárcel algo más temible para los cristianos que el mismo patíbulo, me estremezco.

Es tan cierto este daño, tan seguras sus consecuencias y tan espantoso su aspecto, que el español que publica sus obras hoy las escribe con increíble cuidado, y tiembla cuando llega el caso de imprimirlas. Aunque le conste la bondad de su intención, la sinceridad de sus expresiones, la justificación del magistrado, la benevolencia del público, siempre teme los influjos de la estrella; así como el que navega cuando truena, aunque el navío sea de buena calidad, el mar poco peligroso, su tripulación robusta y su piloto muy práctico, siempre se teme que caiga un rayo y le abrase los palos o las jarcias, o tal vez se comunique a la pólvora en la Santa Bárbara.

De aquí nace que muchos hombres, cuyas composiciones serían útiles a ellos mismos y honoríficas a la patria, las ocultan; y los extranjeros, al ver las obras que salen a luz en España, tienen a los españoles en un concepto que no se merecen. Pero aunque el juicio es fatuo, no es temerario, pues quedan escondidas las obras que merecían aplausos. Yo trato poca gente; pero aun entre mis conocidos me atrevo a asegurar que se pudieran sacar manuscritos muy apreciables sobre toda especie de erudición, que naturalmente yacen como si fuese en el polvo del sepulcro, cuando apenas han salido de la cuna. Y de otros puedo afirmar también que, por un pliego que han publicado, han guardado noventa y nueve.

Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/cartas-marruecas–0/html/p0000003.htm#I_85_

  1. ANÁLISIS

1. Resumen

José Cadalso Vázquez (Cádiz, 1741 – Gibraltar, 1782) es uno de los más importantes escritores de la Ilustración española dieciochesca. Hemos tomado la carta LXXXIII de su novela epistolar Cartas marruecas (1789) para disfrutar de su buen hacer literario. En ella, Gazel, joven marroquí de viaje por España, acompañado de su amigo español Nuño, le escribe a su maestro y mentor en Marruecos, Ben Beley, comentando aspectos sociales, culturales y políticos de la vida española de las últimas décadas del siglo XVIII.

En esta carta aborda el tema de la crítica o la persecución desmesurada sobre los hombres rectos y dotados de talento. Lo aprecia con un mal muy propio de España, hasta el punto de recomendaría  a su mujer encinta, si estuvierse casado, que dé a luz un niño tonto, pues tendrá asegurado un brillante porvenir en lo social y en lo económico. Cuanto más ignorante, más feliz y vida próspera tendrá.  Un recuento de casos permite ver que muchas personas con un talento natural elevado han sufrido las iras de los críticos, los envidiosos o los poderosos. Lo ejemplifica con tres escritores: Quevedo, Cervantes y fray Luis de León. Sufrieron grandes penalidades por sobresalir en las letras y el pensamiento. Ello provoca que muchas personas apliquen mucha cautela en sus escritos públicos, para no ser perseguidos; y nadie les garantiza que así sea. Algunos extranjeros ridiculizan la baja calidad de muchas publicaciones españolas. Otra consecuencia es que personas con una inteligencia superior no publiquen más que una pequeña parte, o nada, de lo que podrían hacer, por miedo a los efectos perversos por parte de envidiosos y poderosos.  

2. Tema

El tema de la carta es la crítica a una sociedad, la española del siglo XVIII, que persigue a las personas con un don natural y se atreven a comunicarlo en sus escritos. La gente no tolera que sabios o eruditos publiquen sus hallazgos y pensamientos; los escritores pronto recibirán críticas, castigos y otros efectos negativos por haber publicado.

Otro tema que se toma, relacionado con el anterior, es la falta de fomento de la inteligencia y de la circulación de publicaciones que podrían favorecer el desarrollo social.

3. Apartados temáticos

Este ensayo se ordena en tres apartados de contenido bien discernibles:

-Una presentación, que ocupa el primer párrafo, con un chiste hiperbólico incluido;

– Un desarrollo o nudo argumentativo, con ejemplos y argumentos (párrafos 2-5); y 

– Un desenlace o conclusión (último párrafo) en el que expone las consecuencias negativas de los hechos explicados previamente.

Se trata de un despliegue lógico para un texto expositivo-argumentativo; el pensamiento está secuenciado con orden y claridad, en aras de la persuasión.

4. Personajes, lugar, tiempo y figura del narrador

Este texto posee unas características muy especiales en cuanto a su naturaleza. En parte es una novela, pues posee un narrador, Gazel, y unos personajes, –el propio Gazel es el protagonista–,  Nuño, Ben Beley, etc. Se enmarca también en unas circunstancias espaciales (España) y temporales (siglo XVIII, contemporáneo al momento de la escritura), que nos permiten adscribir el texto al género novelístico. 

Por otro lado, podemos hablar de una novela epistolar, puesto que el texto está compuesto por noventa cartas intercambiadas entre Gazel y Ben Beley. Y todavía más: las cartas poseen una clara naturaleza ensayística, es decir, son textos expositivo-argumentativos en los que se reflexiona sobre la situación cultural, moral, económica y política de España en la segunda mitad del siglo XVIII. Como ensayos, poseen una clara intencionalidad persuasiva, es decir, intentan influir en el lector acerca de los temas expuestos.

5. Comentario estilístico

El estilo de Cadalso posee amplias similitudes con el de fray Jerónimo Feijoo; ello no es de extrañar, pues comparten temas, intensiones, género y época cultural. Por eso podemos aplicar las características que ya explicamos de aquel a este. En síntesis, tenemos:Naturaleza instructiva o persuasiva: el autor escribe para convencer al lector sobre la validez o bondad de las ideas u opiniones expuestas. En este caso, Cadalso alecciona a sus lectores sobre la importancia de promocionar la inteligencia y las publicaciones de los sabios para fomentar el desarrollo social.

– Tono conversacional, de diálogo implícito, entre autor y lector. Aquel se dirige a este para apelar a su experiencia lectora y asumir sus postulados. Cadalso crea una atmósfera de cordialidad entre él, emisor, y el lector, receptor. No se distancia exhibiendo saberes inalcanzables o una abrumadora experiencia, sino que se acerca al lector con un tono coloquializante y conversacional, como si ambos estuvieran presentes en la interlocución.

– Naturaleza subjetiva de las opiniones vertidas. El autor no se oculta; vemos a Cadalso en su escrito; está detrás de las opiniones vertidas; el carácter personal e individual del texto no se disimula, antes bien, se explicita de vez en cuando, aunque a través del alter ego de Gazel. La primera persona en los verbos, los pronombres personales de primera persona y ciertos adjetivos y adverbios muy marcados lo revelan con frecuencia.

– Empleo de argumentos de todo tipo para aumentar la capacidad de convicción de las ideas expuestas: de experiencia, de mayoría, de causa-consecuencia (en el último párrafo), de ejemplo (el de los tres escritores clásicos españoles) de analogía (la comparación con el marino que apresta su barco frente a las tormentas), etc. El procedimiento inferencial es constante, variando de las deducciones a las inducciones según la materia tratada.

– Equilibrio dinámico entre la subjetividad y la objetividad como método persuasivo. Cadalso alterna entre la exposición objetiva y distante y la subjetiva, personal y cercana; cada una de ellas colabora eficazmente para aumentar la persuasión textual.

– Estilo cuidado, elegante y altamente elaborado. La selección léxica es muy acertada; Cadalso emplea vocablos claros, apropiados y precisos, entendible por cualquier lector de instrucción media; se percibe también su variedad, evitando repeticiones enojosas. Las oraciones son de extensión moderada; como corresponde a este tipo de escrito, las oraciones compuestas, coordinadas y subordinadas, y, dentro de estas, las causales, condicionales, consecutivas y comparativas son bastante frecuentes. La longitud de las cláusulas es la adecuada para asegurar una exposición precisa y una comprensión lectora exacta. Los conectores aseguran una construcción argumentativa exacta y convincente; alternan los textuales y los argumentales con un empleo eficaz y apropiado. El nivel lingüístico es medio, estándar o de la lengua común, con cierta tendencia al culto; el registro, por tanto, es formal.

– Disposición textual sometida a un orden claro y una estructura precisa que facilite el entendimiento lector. La estructura general se somete a una ordenación de presentación (primer párrafo), desarrollo (del segundo al quinto párrafo, ambos inclusive) y conclusión (sexto apartado). Cadalso emplea una estructura argumentativa paralela, con tendencia a lo sintetizante, en la exposición textual: comienza y termina afirmando su tesis general, con más carga expresiva en el final, de ahí lo sintético. 

6. Contextualización

Como ya afirmamos, José Cadalso Vázquez (Cádiz, 1741 – Gibraltar, 1782) es uno de los más preclaros escritores españoles del siglo XVIII. Beneficiado de una educación superior, aperturista y europea,  empleó su pluma en explicar y buscar soluciones a los problemas de España, que eran bastantes. Se ganó la vida como militar, oficio en el que encontró una muerte muy temprana en uno de los intentos de recuperar Gibraltar por el gobierno de España.

Cultivó todos los géneros literarios, aunque no siempre con éxito. En poesía nos dejó Ocios de mi juventud, al estilo contenido y recatado de la poesía del Siglo de las Luces. En teatro nos dejó dos tragedias, Solaya y los circasianos (1770) y Don Sancho García; son piezas de estilo neoclásico, en prosa, con un mensaje moral bien claro.

En prosa su producción es más abundante. En Los eruditos a la violeta (1772) critica a un determinado sector de jóvenes que ostentan una gran cultura y son unos pobres ignorantes. Cartas marruecas (1789), la obra de la que procede el texto que comentamos, es su producción más granada. Se trata de una colección de ensayos, bajo el formato de carta, sobre la situación social, económica, política y cultural de España; critica los defectos y vicios e insinúa soluciones. Noches lúgubres (1789) es una novela autobiográfica, en parte, y también dialogada, en la que Tediato se propone desenterrar el cadáver de su amada muerta y luego suicidarse en su casa provocando un incendio; de por medio, quedan escenas macabras y lúgubres, incluida la muerte de un hombre y las terribles condiciones de vida del sepulturero Lorenzo y su familia. Acaba de modo abrupto; es una obra prerromántica, con bastante exaltación de los sentimientos, amorosos, luctuosos, etc.

7. Interpretación y valoración

La carta XXXXIII es una reflexión válida para el siglo XVIII y para nuestros días. La presión social y el miedo a la crítica negativa y destructiva provoca que muchas personas talentosas no se embarquen en empresas innovadoras que podrían aportar un claro avance para la comunidad o sociedad. 

Cadalso emplea un estilo directo y claro, reforzando su argumentación a través de ejemplos y analogías. El léxico es variado y expresivo, lo que contribuye a una lectura amena y entretenida. Acaso lo más importante sea la preocupación del autor por el estado de postración intelectual de la España dieciochesca. Se duele de las dificultades que encuentran por doquier las personas talentosas para desarrollar su potencialidad. Es típico de una sociedad mezquina que no comprende que el desarrollo de la inteligencia personal redunda en beneficio de todos.

Su reflexión no ha perdido un ápice de actualidad, a lo que contribuye un estilo fluido y fresco. 

2. PROPUESTA DIDÁCTICA

(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).

2.1. Comprensión lectora 

1) Resume el texto (100 palabras, aproximadamente). 

2) Señala su tema principal y los secundarios. 

3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 

4) Analiza los aspectos propios del género literario al que pertenece, teniendo en cuenta que aparece una carta y que se trata de exponer persuasivamente un tema de actualidad. 

5) ¿Qué tono tiene el texto: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 

6) ¿Qué tipo de argumento es el más empleado? Recuerda que se cita a Quevedo, Cervantes y fray Luis de León, tres grandes literatos españoles de épocas pasadas. 

7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 

2.2. Interpretación y pensamiento analítico 

1) ¿Por qué afirma que desearía tener un hijo tonto, si fuera padre? 

2) ¿Qué opinan los extranjeros de lo publicado en España? ¿Por qué?

3) Localiza la imágen de un marinero que prepara su barco para una travesía y explica cómo se debe entender. 

4) ¿A qué tienen miedo las personas talentosas? ¿Por qué?

5) ¿Se publica todo lo que se escribe? ¿Qué importancia posee? 

2.3. Fomento de la creatividad

1) Elabora un poema o texto en prosa ensayística que exprese una situación social negativa como la planteada por Cadalso; puedes sugerir soluciones. Puedes hacerlo en forma epistolar, como Cadalso. 

2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el escritor José Cadalso a propósito de su obra y de su vida. 

3) Realiza una exposición sobre José Cadalso, su literatura y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 

4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar una situación social, económica o política negativa. Arguméntalo con ejemplos y otras razones convincentes, siguiendo el ejemplo de José Cadalso.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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