Mario Benedetti: “Chau pesimismo”; análisis y propuesta didáctica

MARIO BENEDETTI – Chau pesimismo
[1] Ya sos mayor de edad                                  1
tengo que despedirte
pesimismo
[2] años que te preparo el desayuno
que vigilo tu tos de mal agüero                       5
y te tomo la fiebre
que trato de narrarte pormenores
del pasado mediato
convencerte de que en el fondo somos
gallardos y leales                                               10
y también que al mal tiempo buena cara
[3] pero como si nada
seguís malhumorado arisco e insociable
y te repantigás en la avería
como si fuese una butaca pullman               15
[4] se te ve la fruición por el malogro
tu viejo idilio con la mala sombra
tu manía de orar junto a las ruinas
tu goce ante el desastre inesperado
[5] claro que voy a despedirte                    20
no sé por qué no lo hice antes
será porque tenés tu propio método
de hacerte necesario
y a uno lo deja triste tu tristeza
amargo tu amargura                                     25
alarmista tu alarma
[6] ya sé vas a decirme no hay motivos
para la euforia y las celebraciones
y claro cuandonó tenés razón
[7] pero es tan boba tu razón tan obvia     30
tan remendada y remedada
tan igualita al pálpito
que enseguida se vuelve sinrazón
[8] ya sos mayor de edad
chau pesimismo                                          35
[9] y por favor andate despacito
sin despertar al monstruo

 

  1. ANÁLISIS
1. Resumen
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) fue un prolífico escritor uruguayo que nos dejó títulos perdurables de indudable calidad en ensayo, poesía, cuento y novela (también realizó incursiones en teatro). Testigo del convulso siglo XX hispanoamericano, su literatura da fe de unos tiempos confusos y violentos, sin perder nunca la esperanza.
El poema presenta un tono dialógico evidente. El sujeto lírico charla con el pesimismo; le anuncia que lo despide de su vida. Se ha cansado de servirle como si fuera su amo. Han sido muchos años de convivencia, pero al sujeto lírico ya no le interesa más porque lo arrastra a lo negro, a lo negativo, y le está fastidiando la vida. Al final, le advierte que se vaya con cuidado porque si despierta al “monstruo” (la esperanza, creemos), las consecuencias serían nefastas 
  1. Tema
El tema del poema es un exhorto a ser optimistas, a liberarse de una visión negativa de la vida, para así vivir más alegres, optimistas y felices.
  1. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura muy original y sorprendente:
-Un primer apartado ocupa desde la primera estrofa hasta la cuarta, ambas inclusive (vv. 1-19): el sujeto lírico le anuncia al pesimismo, totalmente personificado, que lo expulsa de su vida porque lo amarga. Lo ha conducido a un callejón sin salida y no desea seguir en esa dinámica.
-El segundo apartado ocupa desde la quinta estrofa hasta el final (vv. 20-37): el sujeto lírico se reafirma en su resolución de expulsar el pesimismo de su vida. Escucha las réplicas y quejas del pesimismo, pero no las admite; este ya es mayor de edad para buscarse la vida por sí mismo. Desde ese momento, el yo poético será más libre y alegre. 
  1. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta y siete versos de medida variable, desde el tetrasílabo hasta el endecasílabo; están distribuidos en nueve estrofas, formadas por un número desigual de versos, de dos a ocho. No se aprecia una estructura de la rima repetida o ajustada a cierta norma. Estamos, pues, ante un poema en verso libre. 
  1. Comentario estilístico
El poema se resuelve en un diálogo entre el sujeto lírico y el pesimismo; no es total, pues nunca escuchamos la voz directa del pesimismo, pero sí la indirecta, intermediada por el sujeto lírico. El pesimismo está personificado; la prosopopeya es un recurso básico a lo largo de todo el poema. 
El poema, en presente de indicativo, índice claro de su aire atemporal y argumentativo, posee un tono irónico, burlesco y humorístico bastante evidente. En la segunda estrofa, el sujeto lírico se presenta como un mero sirviente del pesimismo, que ha vivido a cuerpo de rey en la “casa” del sujeto lírico. Lo ha alimentado, lo ha curado y lo ha tratado de convencer de que sea optimista, con una frase hecha muy expresiva: “al mal tiempo buena cara”, pero todo sin éxito. 
La tercera estrofa constata que de nada ha servido, pues el pesimismo no cede en su negatividad. Lo califica duramente en una enumeración de adjetivos: “malhumorado, arisco e insociable” (v. 13). La metáfora de “avería” como cualquier cosa negativa, que, por supuesto, agrada al pesimismo, ya molesta al sujeto lírico. Personifica al pesimismo como un viejo señor caprichoso y abusón, repantigado en las desgracias.
La cuarta estrofa presenta tres paralelismos, uno por verso (vv. 16-19), junto con la anáfora de “tu” en tres versos consecutivos (vv. 17-19), y la elipsis de los verbos correspondiente, además del oxímoron expresivo de dos elementos contrapuestos en cada uno de los versos. “Fruición” se opone a “malogro”, como “idilio” a “sombra”, “orar” a “ruinas” y “goce” a “desastre. En una fórmula muy eficaz para resaltar la maldad y los efectos perversos del pesimismo en la persona.
La quinta estrofa abre la segunda parte. El sujeto lírico se reafirma en su idea de expulsar al pesimismo de su vida: “Claro que voy a despedirte” (v. 20), en un tono coloquial y resolutivo. Admite este la influencia tenaz del pesimismo en su persona. Tres versos (24-26) combinan varios recursos ingeniosamente empleados: la derivación (”triste”-”tristeza”, “amargo”-”amargura”, “alarmista”-”alarma”), el paralelismo, el quiasmo y el hipérbaton. Todos ellos expresan la influencia negativa persistente del pesimismo en el yo poético. Al menos, se ve cargado de razones para despedirlo de su vida. El tono coloquial aumenta con el uso de los verbos en segunda persona del singular, al modo rioplatense (“tenés”, v. 22).
La séptima estrofa continúa con la argumentación que justifique la expulsión de tan incómodo huésped. Se anticipa a su razonamiento con un “ya sé vas a decirme…” (v. 27) tratando de admitir que las cosas malas ocurren, son inevitables, pero eso es algo obvio, lo que convierte esta razón en “boba” (v. 30), ya en la octava estrofa. El uso de palabras familiares e informales (“cuandonó”, v. 29) aumentan la sensación conversacional que desprende todo el poema. La paronomasia “remendada” y “remedada” v.31) aporta humor y sorpresa, por lo inesperado. La anáfora y su correspondiente paralelismo con “tan” aportan una sensación de acumulación de razones poco convincentes por parte del pesimismo.
La octava estrofa es muy breve, pues está formada por solo dos versos, pero poseen singular importancia porque uno de ellos contiene el título del poema: “chau pesimismo” (v. 35). Es el adiós definitivo a lo amargo, reforzado expresivamente con el coloquialismo “chau”, propio de Hispanoamérica. La razón principal que aporta aquí es que ya es mayor de edad; es irónico porque quien ha adquirido la madurez es el sujeto lírico.
La novena y última estrofa, también formada por solo dos versos, introduce un elemento de sorpresa humorística refrescante y divertido. Por primera vez, el sujeto lírico amenaza al pesimismo; le pide que se vaya de su vida “sin despertar al monstruo” (v. 37). Esta última palabra es imagen de la fuerza interior, aún no bien conocida, del propio sujeto lírico. El tono coloquial y de broma es patente.
Existen algunos elementos importantes en la composición estilística del poema (y, en general, de toda la literatura benedettiana), que son: la falta de puntuación, el lenguaje sencillo, el tono coloquial, como conversacional y la presencia envolvente del sujeto lírico, que nos da el mensaje hecho y apela al lector para que lo considere y acepte. Hay que añadir la importancia de los recursos de repetición (la anáfora de “tu” y “tan” es el más importante; se complementa con paralelismos. La coloquialidad o tono conversacional del poema está muy marcada.
  1. Contextualización
Como ya afirmamos, Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920 – Montevideo, 2009) es uno de los más sugestivos y originales poetas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Su producción literaria pasó por distintas etapas, que exponemos muy brevemente:
-Etapa existencialista, algo costumbrista y pesimista: se fija en el tipo de vida del ciudadano uruguayo de vida urbana. Presenta su vida anodina, su falta de ilusiones, su chato horizonte existencial, aunque posee vislumbres de que existe el amor y la felicidad más allá de su rutina oficinesca. Poemas de la oficina es un título muy conocido de esta fase.
-Etapa de denuncia social y compromiso político: Benedetti adopta posiciones de izquierda, participa activamente en la formación del Frente Amplio, con un programa progresista. Aquí su literatura se hace combativa; denuncia las injusticias sociales, las iniquidades y violencias contra los humildes, carentes de oportunidades, con un horizonte vital negativo. Apoyó firmemente la revolución cubana de 1959. Contra los puentes levadizos es un poemario representativo de este ciclo.
-Etapa del exilio: en 1973 los militares uruguayos dieron un golpe de estado y ejercieron el poder con violencia criminal. Reprimieron a los enemigos del régimen e impusieron su ideario conservador e inmovilista. Benedetti se fue al exilio; finalmente recaló en España, donde vivió hasta el final del exilio. Geografías es un poemario ejemplar de esta época.
-Etapa del “desexilio”: en 1985 Uruguay recuperó la democracia y Benedetti regresó a su patria. También supuso un esfuerzo de adaptación, pues todo había cambiado y hubo de reconstruir su contexto social y familiar. La vida ese paréntesis representa esta etapa creativa.
-Etapa intimista final: desde el año 2000 aproximadamente la literatura de Benedetti se hace más melancólica, intimista y reflexiva. Testigo de uno mismo es su último poemario en vida y ejemplariza esta fase.
Benedetti alcanzó gran éxito editorial (aunque la crítica se dividió en dos: unos lo alaban y otros lo critican por su literatura fácil, sencilla, excesivamente popular y coloquializante), por lo que lo acompañó la fama. Sus novelas más conocidas son La tregua y Primavera con una esquina rota. Sus cuentos, muy hermosos, se leen con fruición, pues su composición es original y muy lograda; su título más divulgado es Montevideanos
Benedetti pretende escribir una literatura entendible por todo tipo de lector, directa, transparente y transmisora de valores éticos y de ideología política (de izquierdas). No engaña a nadie, en este sentido. Se trata de una literatura para reflexionar y reaccionar, dirigida a construir un mundo más justo y razonable, pues la organización de las sociedades deja mucho que desear porque una parte grande de la población vive en la pobreza, sin educación, sin sanidad y sin futuro de ningún tipo, y eso es intolerable. Este pensamiento lo desarrolló en ensayos persuasivos.
  1. Interpretación y valoración
El poema que estamos analizando presenta un tono alegre, festivo y desenfadado. Es una invitación al optimismo y rechazo del pesimismo, pues este perjudica nuestras vidas. En un tono conversacional, el poema muestra un proceso, que es el del hartazgo del sujeto lírico de su convivencia con la desesperanza, cómo día a día ha ido minando su confianza y su sentido de la vida. Discute con el pesimismo; cada uno de ellos aporta sus razones y, al fin, el sujeto lírico decide expulsarlo de su vida. 
No ha sido un proceso fácil, más bien todo lo contrario, pues el enemigo es inteligente y persistente. La familiaridad entre ambos no esconde un choque frontal que, afortunadamente, gana el sujeto lirico. En un tono alegre –más que justificado–, informal y desenfadado, Benedetti nos invita a vivir con alegría, optimismo y esperanza en el presente y en el futuro. Las cosas malas existen, por descontado, pero no impiden gozar del milagro de la vida, un regalo que no debemos desaprovechar. La invitación amable a desterrar la amargura y centrarse en los aspectos positivos de la existencia se ven reforzados por la sencillez expresiva: lo importante se puede transmitir con llaneza.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector. 
7) Localiza y explica media docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿Qué verso se repite en el poema y qué efecto crea? 
2) El poeta, ¿qué ideas existenciales muestra? 
3) Localiza las imágenes que expresan cómo el sujeto lírico se vio sometido por el pesimismo.
4) ¿Quién es el “enemigo” del sujeto lírico? ¿Es fácil derrotarlo?
5) Aun con todo, los aspectos negativos y dolorosos de la vida, ¿se podrán desterrar? ¿Qué hacer con ellos, entonces?
6) Interpreta la palabra “monstruo” del verso final.
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese la importancia de decir adiós a algo o a alguien que ejerce una influencia negativa. Puedes imprimir un sentido coloquial y humorístico, como ha realizado Mario Benedetti en su poema.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta Mario Benedetti a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre Mario Benedetti, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar el abandono de un estado de ánimo de una idea negativa, especialmente relevante, según tu opinión, siguiendo el ejemplo de Mario Benedetti.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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