Alfonsina Storni: “Frente al mar”; análisis y propuesta didáctica

ALFONSINA STORNI – Frente al mar  
[1] Oh Mar, enorme mar, corazón fiero                 1
de ritmo desigual, corazón malo,
yo soy más blanda que ese pobre palo
que se pudre en tus ondas prisionero.
[2] Oh mar, dame tu cólera tremenda,                  5
yo me pasé la vida perdonando,
porque entendía, mar, yo me fui dando:
“Piedad, piedad para el que más ofenda”.
[3] Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.   10
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
[4] ¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
me falta el aire y donde falta quedo,
quisiera no entender, pero no puedo:                   15
es la vulgaridad que me envenena.
[5] Me empobrecí porque entender abruma,
me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.                   20
[6] Mar, yo soñaba ser como tú eres,
allá en las tardes que la vida mía
bajo las horas cálidas se abría…
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
[7] Mírame aquí, pequeña, miserable,                 25
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.
[8] Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza,
¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo!           30
Desdichada de mí, soy un abrojo,
y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
[9] Y el alma mía es como el mar, es eso.
Ah, la ciudad la pudre y equivoca
pequeña vida que dolor provoca,                          35
¡Que pueda libertarme de su peso!
[10] Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…
La vida mía debió ser horrible,
debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que siempre duele.              40
1. ANÁLISIS
1. Resumen
Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es una excelente y original poeta que vertió en sus poemarios con autenticidad y originalidad sus sentimientos –especialmente el amoroso– y pensamientos de carácter existencial, en un tono tardorromántico, postmodernista y algo existencialista, sobre todo en sus textos finales.
El poema del que ahora realizamos una exégesis posee un marcado tono intimista y existencial. A mismo tiempo, el carácter dialógico del mismo determina el contenido. El yo lírico realiza dialoga con el mar; como este no habla, imagina las respuestas y, a su modo, replica y aduce lo que desea, en torno a una gran insatisfacción con su vida, pues no ha alcanzado la dicha en ninguna de sus formas. Ante la contemplación del mar, el yo lírico reflexiona sombríamente sobre su vida, su pasado, su presente y su futuro, todo teñido de frustración y dolor causado por la derrota y la claudicación del individuo ante la sociedad avulgarada y sórdida. En la primera estrofa admira al mar y lo llama para que charle con ella. Admite que, frente a la fortaleza del mar, ella es blanda como un palo mecido por las olas. En la segunda estrofa le ruega al mar que le conceda “cólera”, es decir, rabia, furia, con el fin de enfrentarse a los malvados y a los que le han hecho daño.
En la tercera estrofa se declara ahogada ante tanta vulgaridad y le suplica al mar que le dé la cólera suficiente para enfrentarse a un mundo falso y edulcorado. La cuarta estrofa identifica la raíz de su malestar: la vulgaridad del mundo y de la sociedad que la rodea.
La quinta estrofa indaga en las causas de su desmoronamiento o caída en la falsedad, y la encuentra en haber sido demasiado blanda y compasiva con quienes no merecían tanta conmiseración. En la sexta estrofa se entrega al recuerdo de sus años juveniles. Por aquel entonces pensaba ser como el mar: fuerte, brioso, salvaje. Ahora se percibe, ya en la séptima estrofa, como “pequeña y miserable”, en contraste con sus sueños juveniles, lo que le provoca dolor; le ruega al mar que le dé soberbia para no sufrir más.
La octava estrofa es un reconocimiento de su poca valía, pues se ve como un “abrojo”, una mala hierba; por eso le ruega otra vez al mar que le conceda furia y vida. En la novena estrofa se justifica: identifica su persona con el mar, llena de vida y energía, pero la ciudad se la ha ahogado. En la décima y última estrofa se obliga a sí misma a volar más alto, a ser libre y dejar toda atadura. Imagina así su vida como un torrente salvaje de vida y fuerza, pero ahora solo es, lo reconoce, una cicatriz que duele constantemente, lo que establece un duro choque entre el sueño y la realidad.
2. Tema
El tema del poema es la petición al mar para que le traspase su fuerza e ímpetu, dada su débil e infravalorada posición en el mundo. También se desarrollan otros subtemas, como son: la infelicidad que rodea la vida del yo lírico, pues no ha encontrado su posición en el mundo; el rechazo de la sociedad por su sordidez y vulgaridad; un tercer subtema es el ansia de libertad y soberanía personal, cualidades hasta ahora negadas.
3. Apartados temáticos
El poema presenta una estructura tetrapartita bien reconocible. Tenemos:
-Las dos primeras estrofas (vv. 1-8) forman un primer apartado. Posee un tono declarativo; el yo poético admite que es un ser frágil y vulnerable; por eso le pide al mar que transmita algo de su ímpetu y su fuerza.
-Las estrofas 3-7 (vv. 9-28) constituye el segundo apartado temático. En él se explica por qué el yo poético ha llegado a su lamentable estado: la vulgaridad de la sociedad la ha aplastado y su deseo de comprender y ayudar le han perjudicado. Muestran la frustración con todo lo que lo rodea, pues se siente “pequeña, miserable”.
– La octava estrofa (vv. 29-32) forma un núcleo de significación independiente. Se resuelve en una petición, o más bien súplica, al mar para que la vivifique con su aire, su yodo, sal y fiereza para no sucumbir a la muerte. En el mar está la energía que necesita para sobrevivir.
-Las novena y décima estrofas (vv. 33-40) conforman el último apartado. Posee un carácter conclusivo; el yo poético admite que su alma se identifica con el mar, de ahí que necesita fuerza y libertad para desarrollarse. Si así hubiese sido desde el principio, acaso su vida hubiera sido “horrible”, pero al menos no sería un ser doliente y derrotado como es ahora.
4. Aspectos métricos y de rima
Este poema está compuesto por treinta versos agrupados en diez estrofas de cuatro versos cada una. Los versos son endecasílabos (once sílabas; arte mayor, por tanto, con su cesura o pausa intermedia y la correspondiente división en dos hemistiquios de cada uno de los versos). La rima consonante (coinciden vocales y consonantes desde la última vocal tónica de la última palabra de cada verso) queda establecida así: ABBA. Storni ha empleado el cuarteto como estrofa de composición; posee una larga tradición en la poesía española desde el Renacimiento; es apta para la expresión de los sentimientos más variados, en los que se introducen aspectos reflexivos, dialógicos, etc.
5. Comentario estilístico
El poema posee un tono dialógico muy importante. El yo lírico habla con el mar; es cierto que un diálogo trunco, pues el mar no responde. La exclamación retórica inicial, reforzada por la repetición de “mar” en el verso 1 aclaran muy bien dónde está el foco temático: el yo poético mira, admira, habla y suplica al mar. De él admira su “corazón fiero” (v. 1), metáfora de su valentía y fiereza; pero también destaca su “corazón malo” (v. 2), es decir, su falta de compasión. Eso contrasta vivamente con la antítesis de la esencia de la poeta, que se considera “blanda” (v. 3). Para enfatizar esa blandura, se compara con “ese pobre palo” que se deshace en la superficie del mar, “en tus ondas prisionero” (v. 4). Queda establecido el vivo contraste entre la fiereza y maldad del mar frente a la blandura de la poeta.
En la segunda estrofa el yo lírico le pide al mar que le dé su “cólera tremenda”. Quiere reaccionar ante su actitud compasiva, que es la que ha mantenido hasta este momento. De nuevo repite la palabra “mar” dos veces (vv. 5 y 8), para implorar su ayuda; quiere abandonar su actitud de piedad y de perdón frente al que “más ofenda” (v. 8). El adjetivo “tremenda” (v. 5) aplicado a “cólera” expresa muy bien la admiración que la poeta siente por la fiereza marina.
En la tercera estrofa comienza la explicación de su vida; el yo poético se siente acosado por la “vulgaridad” (v. 9); su importancia se revela en la repetición retórica y en la prosopografía de ese verso 9. Reconoce la poeta que se ha vendido a los intereses mundanos más prosaicos (lo expresa a través de una metáfora y metonimia doble: “la ciudad y el hombre” (v. 10). Le suplica al mar su “cólera” (v. 11) porque está cansada de su vida suave y quizá delicada; lo expresa a través de la metáfora “misión de rosa” (v. 12). Esa cólera marina la califica como “sin nombre” (v. 11), es decir, ciega, salvaje y misteriosa.
La cuarta estrofa se abre con una interrogación dirigida al mar: le ruega que repare en “el vulgar” (repetido dos veces, v. 13); y lo considera culpable de sus males, porque “es la vulgaridad que me envenena” (v.16). La personificación es muy expresiva, y la repetición de “falta”(v. 14) hace hincapié en su angustia vital.
La quinta estrofa presenta una realización muy hermosa. Los dos primeros versos forman un paralelismo perfecto, junto con una anáfora (“me empobrecí”, vv. 17-18) que expresan vivamente el estado de indigencia del sujeto lírico por darse demasiado a los demás. Exclama alabando la “fuerza de la roca” (v. 19), pues la desea para ella. Sigue inmediatamente una antítesis reconociendo que su corazón es “como la espuma” (v. 20); el símil, similar al del palo de la primera estrofa, es un reconocimiento de su debilidad.
La sexta estrofa es un ejercicio de evocación del pasado juvenil del yo lírico. Reconoce que quiso ser tan impetuoso como el mar, a quien se dirige en un vocativo situado estratégicamente como primera palabra de la estrofa. La suspensión de verso 23 indica que su ilusión abarcaba toda su vida. La repetición paralelística de “yo soñaba ser como tú eres” (vv. 21 y 24) indica muy bien que eso es una acción pasada, pero muy repetida, con repercusiones en el presente.
La séptima estrofa crea una antítesis conceptual (no de palabra) frente a la anterior. El yo poético vuelve del pasado al presente, lo que se percibe a través del tiempo verbal (“Mírame”, v. 25) y el deíctico espacial “aquí” (v. 25). El sujeto lírico se describe a sí misma como “pequeña, miserable” (v. 25): se percibe como poca cosa, vencida. Y busca las causas: “todo dolor me vence, todo sueño” (v. 26); observamos ahí una metonimia en “dolor”, una personificación, incidiendo en el aspecto de batalla existencial que posee su vida y, finalmente, una elipsis intensa para resaltar la imposibilidad de enderezar su vida como ella quiere. De nuevo se dirige al mar nombrándolo y le pide que la transforme en “soberbia, inalcanzable”, es decir, despiadada y dura. Esa polisemia intensifica su disconformidad con su vida y su anhelo por cambiarla.
La octava estrofa se abre con una petición, a través de una enumeración de elementos marinos. El yo lírico le pide al mar su “sal, yodo y fiereza” (v. 29); forman una sinestesia al combinar elementos percibidos por sentidos distintos. Lo comprime en la exclamación suspendida “¡Aire de mar!”, que es como el elemento vivificante. Sigue una exclamación doble, muy elíptica, alabando la violencia despiadada del mar: “¡Oh tempestad, oh enojo!” (v. 20). Forma un paralelismo interno muy eficaz para expresar la fuerza marítima. Y acto seguido viene la antítesis, como ya habíamos visto en otras estrofas, viéndose a sí misma como un “abrojo” (v. 31), metáfora de mala hierba inservible. Admite que se está muriendo. Es pobre, acaso de espíritu, y eso le hace morir en vida. El contraste con la fuerza marina es muy vivo.
La novena estrofa comienza con un símil, recordatorio de su línea discursiva en todo el poema: el alma del sujeto lírico es “como el mar” (v. 33). E insiste en ello con el sintagma “es eso”, redundante, pero expresivo. De nuevo encuentra al culpable en “la ciudad” (v. 34), metáfora de la civilización y los valores inservibles en los que se mueve. Esa sociedad lo “pudre” todo, lo “equivoca” y “dolor provoca” (v. 35), por eso quiere sacudirse su influencia definitivamente. Ese anhelo lo expresa en la exclamación retórica que ocupa el verso 36: busca la libertad personal que la libere del “peso”, metáfora de su frustración vital.
La décima y última estrofa expresa su deseo de liberación. Lo expresa muy bien la metáfora personificada, con el quiasmo y la suspensión, del verso 237: “Vuele mi empeño, mi esperanza vuele…”. Concluye con unas metáforas corporales vivamente expresivas. Su vida debió ser “horrible” (v. 38) (acaso para los demás, acaso para ella misma, no se explicita); aquí “horrible” significa salvaje, imparable, como se deduce de la metáfora “arteria incontenible” referida a su vida; es decir, un flujo de exaltación vital. Pero, de nuevo otra antítesis para significar cómo su vida es miserable, todo ha quedado en “cicatriz que siempre duele” (v. 40). Esta metáfora alude a la insignificancia de su vida y al dolor existencial incurable que arrastra como una condena.
El poema es reflexivo, angustioso y vehemente. La poeta considera que su vida ha sido un fracaso y pide al mar, acaso inútilmente, como ella sospecha, pues ya es tarde para toda solución. Localiza en el mar todas las cualidades que le gustaría tener (nada humanistas, más bien lo contrario: ferocidad, violencia despiadada, etc.) para así poder sentir la vida y, acaso, sentirse feliz. El poema es un tanto oscuro porque alude a un pasado frustrado y a un presente miserable. El pesimismo inunda sus versos y, una vez más, nos llega el grito de un alma atormentada, frustrada y amargada, la de Alfonsina Storni. Mucho debió de sufrir en vida para escribir estos versos tan amargos y, de alguna manera, rencorosos contra su propio destino.
6. Contextualización
Como ya afirmamos, Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892 – Mar del Plata, Argentina, 1938) es uno de los más sugestivas y originales poetas de las primeras décadas del siglo XX en el ámbito hispanoamericano. Estamos ante una voz original que expresa sus deseos y temores más profundos de forma clara y dramática. Por la época en que desarrolló su poesía, se puede apreciar su carácter de pionero en la reivindicación de la mujer, su desenvuelta expresión, nada acomplejada, de su naturaleza y sus rasgos de carácter. Sus tormentas emocionales las traslada de modo directo, subjetivizadas y asumidas sin complejos. En este sentido, recuerda mucho a los mejores poetas románticos españoles, Bécquer y Rosalía de Castro, y también al modernista Rubén Darío. Diríamos que es la evolución poética natural de los poetas citados.
Algunos de sus poemarios más importantes son: Languidez (1920), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934) y Mascarilla y trébol (1938).
7. Interpretación y valoración
Este poema combina a partes iguales una súplica al mar para que le ayude a salir de su frustración vital y una amarga reflexión existencial sobre su vida, por parte de Alfonsina Storni. El poema muestra un descontento muy profundo porque la poeta ha seguido los dictados de los demás, en concreto, la necesidad de ser compasivo y bueno para con los demás, incluso aunque no lo merezcan. Pero lo que ella ha encontrado es “vulgaridad”, es decir, soecidad, zafiedad. La gente no merece todo eso. Su espíritu es débil, flojo y alicaído. No está preparado para asumir metas superiores sin pensar en los demás.
Al llegar a esta conclusión, la poeta se siente profundamente frustrada y rabiosa. Solo encuentra un interlocutor válido en el mar; como este no responde sino indirectamente, con el oleaje, la brisa y la sal marina. La poeta reflexiona, dialoga, pregunta y solicita al mar la fuerza suficiente para romper con su vida anterior, dolorosa e infeliz, y empezar a volar por otros territorios inexplorados, siendo despiadada, brutal y feroz. No especifica en qué aspectos de la vida va a actuar así, pero se entiende que, sobre todo, afecta a su interior, a sus vivencias emocionales, como las amorosas.
El poema expresa con sinceridad un interior angustiado, caótico y al borde del colapso. Lo peor de todo es que lo que ansía tampoco garantiza la felicidad, pues ella misma habla –en el penúltimo verso– de una vida de “dolor”. El tono es violento y sufrido. Se repite la palabra “mar” en todas las estrofas menos en la última, signo inequívoco de que ha depositado en este elemento natural todas sus ansias de renovación y su anhelo de abandonar una vida anterior fracasada. En ese sentido, el poema es un poco repetitivo, imagen de la angustia de la poeta. Las imágenes naturales (asociadas a la contemplación del mar) son de gran belleza y viveza y colaboran eficazmente en la significación global del poema.
En fin, estamos ante un hondo y bastante dramático poema cuya lectura deja ecos de nostalgia dolorida en el lector, reflejo de los sufrimientos sentimentales y existenciales de Alfonsina Storni. Sencillez, originalidad y claridad enfática crean un texto poético magnífico y perdurable.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente).
2) Señala su tema principal y los secundarios.
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido.
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada.
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario?
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema, sobre todo referidas a las percepciones sensoriales al mar, y cómo impactan en el poeta y, después, en el lector.
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado.
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué palabra es la que más se repite en el poema y sirve para nuclear el sentido del poema?
2) La poeta, ¿qué sentimientos existenciales y espirituales muestra?
3) Localiza las imágenes naturales con las que se explica la fuerza del mar y la debilidad del yo lírico. ¿Qué sensación aportan?
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la sociedad? ¿Ejerce una influencia positiva o negativa?
5) ¿Cuáles son los componentes del mar? ¿De qué son imagen?
6) Observa detenidamente la última estrofa. ¿Cuál es el anhelo por que suspira? ¿Cómo sería su vida si se cumpliera su deseo final? ¿Y si no? ¿Qué podemos deducir del estado de ánimo de la poeta?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria a través de la contemplación de un paisaje o elemento natural concreto. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado Alfonsina Storni.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y la poeta Alfonsina Storni a propósito de su poema y de su vida.
3) Realiza una exposición sobre Alfonsina Storni, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc.
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial a través de una contemplación (por ejemplo: el mar, un árbol, un paisaje, el sol, etc.); serán reflejo de un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de Alfonsina Storni.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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