César Vallejo: Poema XXIII de “Trilce”; análisis y propuesta didáctica

CÉSAR VALLEJO: “TAHONA ESTUOSA…” (POEMA XXIII DE TRILCE)

[1] Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos             1
pura yema infantil innumerable, madre.
[2] Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente
mal plañidas, madre: tus mendigos.
Las dos hermanas últimas, Miguel que ha muerto   5
y yo arrastrando todavía
una trenza por cada letra del abecedario.
[3] En la sala de arriba nos repartías
de mañana, de tarde, de dual estiba,
aquellas ricas hostias de tiempo, para                  10
que ahora nos sobrasen
cáscaras de relojes en flexión de las 24
en punto parados.
[4] Madre, y ahora! Ahora, en cuál alvéolo
quedaría, en qué retoño capilar,                           15
cierta migaja que hoy se me ata al cuello
y no quiere pasar. Hoy que hasta
tus puros huesos estarán harina
que no habrá en qué amasar
¡tierna dulcera de amor,                                       20
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto!
en las cerradas manos recién nacidas.
Tal la tierra oirá en tu silenciar,                            25
cómo nos van cobrando todos
el alquiler del mundo donde nos dejas
y el valor de aquel pan inacabable.
Y nos lo cobran, cuando, siendo nosotros
pequeños entonces, como tú verías,                     30
no se lo podíamos haber arrebatado
a nadie; cuando tú nos lo diste,
¿di, mamá?
1. ANÁLISIS
  1. Resumen
Este poema es una evocación de la figura de la madre. Se trata de un recuerdo de la madre, vista ya en la lejanía, pero traída al presente e incluso proyectada al futuro. El yo poético rememora su infancia con sus hermanos, que parece haber sido cuatro,bajo el cobijo de su madre. En la segunda estrofa narra cómo los alimentaba y los cuidaba de la mejor manera posible. La madre también sufría porque algunos de sus hijos murió siendo niño. La tercera estrofa señala que la felicidad de los niños, al cobijo de su madre, duraba todo el día, como un alimento espiritual, aunque no fuera mucho lo que la madre podía ofrecer. La cuarta estrofa, que se sitúa en un tiempo presente, evoca a la madre ya muerta hace tiempo, reducida a polvo. El yo poético se ha atragantado con una miga de pan y eso es lo que le trae a su cabeza la imagen de su madre. Aún siente el pálpito del amor que su madre siempre le dio, desde bebé hasta su separación definitiva, tal era la unión amorosa entre ellos, que llegaba hasta el último rincón de su cuerpo y de su alma. La última estrofa presenta un duro contraste entre la sociedad en la que vive el yo poético, áspera, egoísta y mercantilizada, pues los demás desean recibir el precio del alimento, del pan, que ella les dio de niño. Como si pasaran al cobro una factura vieja de algo que parecía gratis, como es el alimento amoroso de la madre a sus hijos. El yo poético no entiende lo que está pasando y, casi como un niño, le pregunta a su madre para que le aclare o le ayude a comprender su situación de orfandad, de miseria, de abandono en un mundo hostil.
2. Apartados temáticos
El poema presenta cuatro apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado coincide con la primera estrofa (vv. 1-2); es muy breve; resulta un marco temático y conceptual en el que se contiene el desarrollo posterior; se destacan dos rasgos de la madre: proveedora de alimento material y emocional, como un obrador de pan del que salen nuevas piezas para alimentar. También se la invoca, en la última palabra de esa estrofa.
-El segundo apartado está constituido por la segunda y tercera estrofas (vv. 3-13); el yo poético recuerda con añoranza cómo la madre alimentaba a los cuatro hermanos, de los que él era el menor. La madre proveía de pan físico y emocional a los niños; era tan nutritivo que duraba todo el día, de la mañana a la noche.
-El tercer apartado abarca la cuarta estrofa (vv. 14-24); el poeta se sitúa en un tiempo presente. Desde su “aquí” y su “ahora” evoca a la madre, y la llama también. Siente una gran carencia del alimento que su madre le daba, por eso la recuerda insistentemente. Sabe que está muerta, pero la siente hasta en el último rincón de su cuerpo; el amor que los unió aún no está extinguido.
-El cuarto y último apartado temático se expresa en la quinta estrofa, que cierra el poema (vv. 25-33); le cuenta a su madre que “todos” le piden que pague el precio del “alquiler” del mundo; por el mero hecho de vivir, los demás exigen un pago. Es el egoísmo generalizado, en vivo contraste con la generosidad de la madre. Interpela a esta pidiéndole unas palabras de consuelo, acaso una explicación de la crueldad del mundo.  
3. Tema
El tema de este poema se resuelve en una evocación amarga de la madre. Su recuerdo, identificado con el amor generoso, contrasta con el egoísmo y avaricia del mundo en el que el sujeto lírico ha de vivir, huérfano de su madre.
4. Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por treinta y tres versos de medida variable. Van de los pentadecasílabos (v. 21) al tetrasílabo (v. 33). Aunque predominan los de arte mayor, se combinan aleatoriamente. No existe una rima reconocible; en la primera estrofa se aprecia una asonancia en é; en la segunda y sucesivas se vislumbra una asonancia en á. Deducimos que estamos ante un poema en verso libre. El ritmo del poema, establecido por el tipo de verso, la rima y la distribución acentual, es lento, triste, por momentos abrupto e irregular, a tono con el contenido; la melodía creada en el poema suena a canto fúnebre y grave.
5. Comentario estilístico
Que el poema es una evocación de la madre y su sentido en la vida del poeta lo revela muy bien que la palabra “madre” se repite tres veces y “mamá” una más. Siempre aparece aislada, al principio o al fin de un verso o estrofa; se interpela a su figura, se la llama, es decir se apostrofa a la madre para que, de algún modo, proteja a su hijo, el yo poético, como lo hizo cuando aquel era un niño.
El poema es de naturaleza vanguardista, lo que implica que tanto la gramática como la construcción literaria está distorsionada o violentada en bastantes ocasiones. Encabalgamientos abruptos, sintaxis descoyuntada, hipérbatos, neologismos, palabras deformadas, etc. aparecen de vez en cuando. Por otro lado, metáforas y símbolos truncados, sin desarrollar, o de significación muy personal o confusa son bastante comunes. Son las características típicas de la poesía vanguardista de las primeras décadas del siglo XX, algunas de ellas heredadas por la poesía actual. Su eficacia estética es discutible.
La primera estrofa es toda ella una metáfora: la madre es un taller de pan y dulces (“tahona”, primera palabra del poema, v. 1): bizcochos y yemas son dos comidas que ella produce y sacia el hambre infantil. La palabra “yema” aparece en un doble sentido (es una dilogía), pues se puede referir al dulce o la parte del dedo de la madre que acaricia a su hijo, el yo poético de niño. La madre nutre material y espiritualmente a sus vástagos. “Estuosa”, que significa “ardiente” o “encendida” es un epíteto que remite al calor del horno, pero también al amor materno.
Los cuatro hijos son aludidos metonímicamente a través de la palabra “gorga” (comida para las aves de cetrería). Tienen hambre, pero eso lloran (a eso alude la metáfora “mal plañidas”, v. 4). Los hijos son cuatro, y son presentados como “mendigos” de la madre: a ella le suplican que los sacie. Uno de los hijos, cuyo nombre es Miguel, ya ha fallecido; luego existen dos hermanas, al parecer más jóvenes. El yo poético está en edad escolar temprana, a lo que alude la metáfora “arrastrando todavía / una trenza por cada letra del abecedario” (vv. 6-7). La segunda estrofa continúa con la rememoración de la vida infantil del yo poético en torno a la madre. Su sentido es más oscuro: la madre repartía “ricas hostias de tiempo” (v. 10); parece una metáfora sobre la felicidad que la madre proveía a sus hijos, tanta que semejaba que nunca iba a faltar, hasta el fin de la vida, a lo que parece aludir la metáfora misteriosa “cáscaras de relojes en flexión de las 24 / en punto parados” (vv. 12-13); pero el hecho de que los relojes solo fueran “cáscaras” deja entrever que era una ilusión vana y vacía. 
La cuarta estrofa repite la palabra “ahora” en su primer verso, lo cual nos transporta al presente del yo poético. Deja la remembranza y se analiza en su actualidad. Existe algo pequeño, como “alveolo” (v. 14), como un trocito de pelo recién nacido (“retoño capilar”, v. 15); se identifica con “cierta migaja” (v. 16) que atraganta al yo poético. Es una sucesión de tres metáforas, una enumeración de imágenes que aluden a su malestar o incomodidad actual; de momento, no ofrece las claves interpretativas. La palabra “hoy” (v. 17), metonimia del presente, nos recuerda que el sujeto lírico habla de su actualidad. Admite que su madre hace mucho que murió, aunque, de algún modo, no está ausente del todo. Y de nuevo vuelven las metáforas del obrador de pan, identificado con la madre; sus huesos son “harina”; ella misma es “dulcera de amor” (v. 20), es decir, repostera de sentimientos, como ya habíamos interpretado en la segunda estrofa. La madre amasó en el “molar” (v. 21), la rueda de arenisca que muele el cereal en el molino; es otra metáfora de la madre como gran nutridora de alimento espiritual a sus crías. Los tres oraciones exclamativas, la primera trunca porque se abre el signo, pero no se cierra, expresan la emoción creciente que siente el yo poético ante la figura de su madre. Alude a su madre y a él mismo a través de dos metonimias, a través del pecho de la madre (eso parece significar “lácteo hoyuelo”, v. 22), y del niño que acaba de venir al mundo (“cerradas manos recién nacidas”, v. 24). Su unión es firme y fuerte desde el inicio de la propia vida, y llega hasta hoy, aunque la madre esté muerta.
La quinta estrofa enuncia acciones presentes y futuras, signo inequívoco de la atemporalidad o la duración más allá del presente de las acciones aludidas. En esta estrofa se ofrecen las claves interpretativas que antes fueron eludidas o confusamente aludidas. El yo poético, junto con otros, englobados en un nosotros (como lo expresan los pronombres “nos”, vv. 26 y 27), acaso referido al yo poético y sus hermanas se siente acosado o agobiado por “todos” (v. 26), los cuales exigen el pago del “alquiler del mundo” (v. 27). Parece un acto absurdo e injusto, pues consiste en pedirles cuentas por el mero hecho de vivir y de amar (a lo que alude “el valor de aquel pan inacabable”, v. 28). La iniquidad de esta exigencia de pago la razona el yo poético recordando que aquel “pan”, metáfora del amor, de cuando eran niños, no se lo quitaron a nadie, sino que surgió del amor materno-filial. El verso final es una oración interrogativa de puntuación irregular y ambigua, como si hablara un niño. El yo poético parece que se ha transformado él mismo en un niño que reclama a su madre para que lo nutra con su amor, pues en el mundo solo encuentra egoísmo y maldad.
Existe una antítesis profunda que recorre el poema entre infancia, madre, amor, generosidad, pasado, enfrentados a madurez, egoísmo, avaricia y presente. Es el dilema en el que vive el sujeto lírico.
6. Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919), del que procede el poema objeto de esta exégesis; se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo; también se observa una evolución formal más compleja y meditada. 
Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional; el poema que ahora comentamos procede de este volumen. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7. Interpretación y valoración
El poema XXIII de Trilce es un emocionado recuerdo de la madre del yo poético. Pero es también un grito desesperado contra el egoísmo y el dolor de sentirse maltratado por “todos”. El poeta anhela recuperar a su madre para que le proporcione el amor que ya no puede tener. La madre era como una tahona donde se producía el alimento necesario para la vida de los hijos.
Existe un duro enfrentamiento entre el pasado y el presente, la felicidad pasada y la desgracia actual. En este sentido, el poema es una súplica dirigida a la madre para que vuelva y distribuya el amor que tanto necesita y del que el mundo lo priva. Tras una sucesión de imágenes bastante caóticas y rayanas en lo ilógico, se esconde una rememoración de la figura de la madre y un grito agónico del hijo, es decir, del yo poético, para que no lo maltraten ni le pidan cuentas por haber sido un niño feliz.
El poema nos revela un hombre solo, amargado y perdido. En este sentido, la sintaxis desconyuntada y la falta de lógica gramatical en muchas partes del poema, son metáforas en sí mismas de la situación absurda y desesperada del yo poético.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta y recuerda insistentemente? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra y en qué situación personal se halla? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la madre y del amor? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué relevancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente el verso final. ¿Es correcto gramaticalmente? ¿Qué expresa o a qué se refiere? 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona que añora a otra, real o imaginaria. Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo, o más externo y general.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial, como el de la nostalgia; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.
5) ¿Fue importante la figura de la madre en la vida de Vallejo? Investiga este asunto y llega a conclusiones. Se puede crear una personalidad, o una imagen, más o menos acorde con el contenido del poema.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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