César Vallejo: “Piedra negra sobre una piedra blanca”; análisis y propuesta didáctica

César Vallejo
Piedra negra sobre una piedra blanca (de Poemas humanos, París, 1939)

 

Me moriré en París con aguacero,                        1
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso        5
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;                          10
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

 

 

  1. ANÁLISIS
1) Resumen
El yo poético habla sobre sí mismo en el trance de la muerte. Y lo hace de un modo concreto y minucioso. Se ve muriendo en París, un día jueves, con lluvias, con dolor y soledad. Pero tan importante como estos detalles son la explicación de las causas de su fallecimiento: los demás, o mejor, “todos”, le pegaban, es decir, abusaban de él hasta destruirlo. El yo poético ve  o atisba su muerte futura minuciosamente. Su defunción está rodeada de dolor, soledad, violencia y tristeza, tras recorrer muchas rutas sin rumbo cierto. Estas visiones o imágenes las repite, en general, dos o más veces a lo largo del poema. El yo poético recibe nombre, César Vallejo, que es el poeta; la identificación del sujeto lírico, ficcional, con el poeta real de carne y hueso queda asegurada, borrándose la separación entre la la realidad y la imaginación. César Vallejo desea insistir que habla de sí mismo.
2) Apartados temáticos
El poema presenta dos apartados de contenido bien diferenciados:
-El primer apartado, que coincide con las dos primeras estrofas (vv. 1-8), presenta el tema, explica y enuncia las acciones y sus sujetos; que no es otro que el yo poético morirá en un día futuro, que será jueves (palabra que repite tres veces en esas dos primeras estrofas; en la última se repite otra vez), en la ciudad de París, en soledad y dolorido.
-El segundo apartado viene delimitado ocupa la tercera y cuarta estrofas (vv. 9-14): explica por qué y cómo muere: a causa de una gran golpiza, con un palo y una soga, que los demás le propinan. Y pone como testigos de su óbito cinco elementos, que podrían ser más: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos.
3) Tema
El tema de este poema es una premonición amarga y detallada de la muerte del yo poético producto del odio y la violencia de los demás. 
4) Aspectos métricos y de la rima
El poema está compuesto por catorce versos endecasílabos, distribuidos en cuatro estrofas. La  primera es un serventesio (ABAB); la segunda es un cuarteto (ABBA); en la tercera encontramos un pareado y un verso suelto (CCD); en la cuarta, y última, observamos un terceto (EDE), versos endecasílabos, rima consonante); obsérvese que el verso suelto de la tercera estrofa rima con el segundo de la última, creándose así una especie de tercetos encadenados. La rima es consonante en todos los casos.
5) Comentario estilístico
Antes de nada, conviene fijarse en el título del poema: “Piedra negra sobre una piedra blanca”. La antítesis llama poderosamente la atención, junto con la capacidad metafórica de “piedra”, que alude a la muerte, lo frío e inane. Parece que en la tierra natal de Vallejo se solía colocar una piedra negra sobre otras blancas en la tumba de un muerto. Todo indica que estamos ante un contenido lúgubre, como en efecto el contenido lo confirma inmediatamente.
El primer verbo del poema, como casi todos los demás, aparece en primera persona del singular; es un modo de expresar que el yo poético habla de sí mismo; el foco ficcional es él mismo. Nótese también el tiempo futuro: se refiere a hechos que ocurrirán en el devenir. Habla de su muerte, como repite a través de la anáfora y el paralelismo  (“Me moriré en París…”, vv. 1 y 3). Muchas imágenes van creando un relato concreto y detallado del momento de la muerte del yo poético. 
Habrá “aguacero” (v. 1), metáfora de tristeza y abandono. Se crea una paradójica ironía entre esta metáfora, y las que siguen, respecto de la ciudad de París, de aquella (dos primeras décadas del siglo XX) considerada la capital de la cultura. El yo poético no se avergüenza de morir en esas circunstancias y añade dos nuevas, de carácter cronológico: será un jueves de otoño, lo que coincide con el día y la estación del año del momento de la escritura (“como es hoy”, v. 4).
El segundo cuarteto repite dos veces el día de la semana, “jueves”, casi en epanadiplosis y en repetición semántica del contenido de lo que el yo poético hace ese día: componer su poema (“proso / estos versos”, vv. 5-6). Nótese la paradoja de la expresión, pues la prosa es incompatible con el verso, en general. Solo existe un verbo en tiempo futuro, el primero (“será” v. 5); los demás, están en presente; hemos pasado de una premonición del futuro a una certeza, la cual es explicada por el yo poético con cierto detalle. 
Sigue una metonimia impactante donde los huesos “húmeros” (v. 6) duelen; representan a su persona entera. Aquí también apreciamos la paronomasia entre “húmero” y “húmedo”; sirve para asociar el cuerpo a la tristeza, la soledad y la muerte. La expresión del dolor se hace una frase hecha coloquial fresca y, por tanto, más incisiva: “me he puesto a la mala”, es decir, que no están en su correcta posición y función. Los dos últimos versos de la segunda estrofa hablan de dos aspectos nuevos, el “camino” (v. 8) y la soledad. El poeta concibe su vida como un arduo itinerario más bien realizado sin compañía, lo que no le agrada, parece deducirse.
En el primer terceto los verbos aparecen en tiempo pasado. La muerte del yo poético (ahora sí, identificado con nombre y apellido, el del poeta, César Vallejo) se enuncia como una realidad pasada, es decir, irreversible, consumada. Ahora se explica cómo murió: por la violencia que “todos” practicaron contra él. “Pegaban” (v. 9) expresa muy bien la brutalidad empleada contra el yo poético. Se ve realzada esa significación con la antítesis “todos” / “nada” (v. 10) en las posiciones inicial y final de ese verso. Los golpes eran propinados con un palo, repetida y fuertemente, como indica la palabra “duro” (v. 11), adjetivo adverbializado, repetida dos veces.
El encabalgamiento que une los dos tercetos expresan cierto ensañamiento en la golpiza contra César Vallejo; ahora se une otro instrumento de los golpes: una soga. El yo poético trata de convencer al lector de la verosimilitud de su relato, por eso pone como testigos de esa golpiza los elementos espacio temporales y su propio cuerpo que sufrieron la agresión: los jueves, los huesos, la soledad, la lluvia y los caminos. Nótese que en esta enumeración reina más bien el caos. Todas las palabras son metonímicas o metafóricas de un significado más hondo y expandido, que se resumen en la muerte anímica y física del yo poético a causa de la violencia de la sociedad contra él. 
La paliza es más figurada que real: alude a su incomprensión y aislamiento, además de la imposibilidad de integrarse en el mundo, de ser aceptado como es. Esta enumeración final también es sinestésica, pues se mezclan percepciones y sensaciones distintas y captadas por distintos sentidos, en el caso de las palabras concretas (“huesos, lluvia”); las abstractas son figuraciones mentales (“soledad”). Esas palabras de la enumeración están personificadas (bello ejemplo de prosopopeya), pues aparecen como observadores de la golpiza, aunque algunos son los causantes (“días”, “lluvia”) y otros las consecuencias (“soledad”, “caminos”). Aparecen todos mezclados en un aparente caos, metáfora de lo que ha devenido su vida. Se cierra el poema con una suspensión muy expresiva, queriendo decir que la enumeración podría continuar, pero es mejor dejarlo así. ¿Por qué? Tal vez porque el protagonista, César Vallejo, ya está muerto, tal vez porque la lista de “testigos” sería inabarcable, así como la amargura del yo poético.
Uno de los hallazgos más hermosos de este poema es la ficcionalización dramática del propio poeta. El poeta real, César Vallejo, crea a un ente de ficción literario, el yo poético, que toma al poeta real como protagonista de su texto. Y aquel habla de este como alguien muerto violentamente. Al principio del poema es una premonición o adivinanza del futuro, pero el fin del poema lo presenta como un hecho consumado; es el camino que va del presentamiento a la realidad irrevocable.
6) Contextualización
César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892 – París, 1938) es uno de los poetas fundamentales de la poesía en lengua española en el siglo XX. Comenzó su andadura literaria con el poemario Los heraldos negros (Lima, 1919); se suele considerar un libro posmodernista, en la estela de Rubén Darío; desde el punto de vista formal es evidente, pero el contenido es mucho más oscuro, intimista y desgarrador que los temas normales del modernismo. Le siguió el poemario Trilce (Lima, 1922), texto de impronta vanguardista, es decir, experimental, innovador, rupturista y explorador de los recovecos del alma humana, con un lenguaje descoyuntado, caótico, impactante y nada convencional. Poemas humanos (París, 1939) es un libro póstumo en el que se recoge la poesía de los últimos años de vida de Vallejo; dentro de él merece especial mención el bloque de poemas agrupados bajo el título de España, aparta de mí este cáliz; se trata de un canto a la España republicana que agoniza en la guerra civil, desde un punto de vista entre político y humanitario.
Vallejo también compuso cuentos, obras teatrales y ensayos varios, que publicó accidentalmente a lo largo de su vida. En 1923 viajó a Europa y ya nunca más regresó a su patria (de hecho, sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse, París); su vida europea osciló entre España y Francia. La poesía de Vallejo posee una impronta religiosa inconfundible. Hablando del amor, de la vida cotidiana, de la vida y de la muerte, un cierto sentido trascendente, de fuente cristiana, circula por sus versos. Parece como si la sombra de Dios planeara por su vida entera, infiltrándose en sus rimas; el sentido es ambiguo, difuso e inquietante.
7) Interpretación y valoración
“Piedra negra sobre una piedra blanca” es un hermosísimo poema de naturaleza existencial y religiosa de signo trágico. Posee un carácter reflexivo e introspectivo muy fuerte, pues el poeta habla de sí mismo. En concreto, visualiza su muerte con asombroso detalle: el día, la estación, la climatología, etc. Lo cierto es que Vallejo murió en primavera y en un viernes lluvioso, pero el presentimiento o adivinación de su muerte es asombrosamente realista, aunque el poema parece un ejercicio de imaginación.
En el poema destaca un sentido pesimista de la existencia y una valoración negativa del recorrido vital del yo poético, o de César Vallejo, será mejor decir. El sufrimiento, el dolor físico y la soledad son los elementos que planean sobre todo el poema. Nos indica que el itinerario existencial de Vallejo fue difícil, rodeado de incomprensión y de dificultades tanto materiales como emocionales.
Vallejo reflexiona sobre su vida y su sentido, pero viéndose ya muerto. He aquí la paradoja fundamental de este poema. Comienza como una adivinación de su futuro, pero termina con una constatación del fin de su vida; no ha ocurrido, pero se da como próximo y amargo, como efectivamente lo fue. El poeta se desdobla dos veces: en el yo poético y en César Vallejo protagonista; ambos aparecen en el poema. El juego temporal entre el presente, el pasado y el futuro es sutil y asombrosamente original. Por otro lado, la significación de tristeza, pesadumbre y dolor recorre todos los versos y nos hablan de una vida con pocos momentos de felicidad y muchos de desolación.
Este soneto posee una originalidad compositiva muy alta; desde la forma estrófica hasta el léxico, distinto, atrevido, chocante y contradictorio en sí mismo, contribuyen a una significación honda y fatalista.
  1. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Las siguientes actividades se pueden realizar de modo individual o en grupo; de manera oral o escrita; en clase o en casa; utilizando medios tradicionales o recursos TIC, según las circunstancias lo aconsejen).
2.1. Comprensión lectora 
1) Resume el poema (100 palabras, aproximadamente). 
2) Señala su tema principal y los secundarios. 
3) Delimita los apartados temáticos, atendiendo a las modulaciones de sentido. 
4) Analiza los aspectos métricos y de rima; deduce la estrofa empleada. 
5) ¿Qué tono tiene el poema: positivo, optimista, esperanzado, o todo lo contrario? 
6) Señala las imágenes más importantes que jalonan el poema y cómo afectan al contenido. 
7) Localiza y explica una docena de recursos estilísticos y cómo crean significado. 
 
2.2. Interpretación y pensamiento analítico 
1) ¿De quién habla el poeta? 
2) El poeta, ¿qué sentimientos existenciales muestra? 
3) Localiza la tensión temporal entre pasado, presente y futuro que aparece en el poema a través del uso de los tiempos verbales. ¿Qué sensación aportan? 
4) ¿Cómo se aprecia en el texto la importancia de la muerte? 
5) Relaciona este poema con la biografía de César Vallejo ¿Qué importancia posee en este sentido? ¿Tuvo una vida fácil y satisfactoria? 
6) Observa detenidamente e interpreta el título “Piedra negra sobre una piedra blanca”. ¿Qué expresan o a qué se refieren? 
 
2.3. Fomento de la creatividad
1) Elabora un poema o texto en prosa que exprese el estado interior de una persona, real o imaginaria, sobre la premonición de la muerte.  Puedes imprimir un sentido intimista, como ha realizado César Vallejo.
2) Imagina y transcribe una conversación o plática entre la clase y el poeta César Vallejo a propósito de su poema y de su vida. 
3) Realiza una exposición sobre César Vallejo, su poesía y su tiempo, para ser presentada ante la clase o la comunidad escolar, con ayuda de medios TIC o pósteres, fotografías, pequeña exposición bibliográfica, etc. 
4) Aporta o crea imágenes que sirvan para expresar un estado espiritual o existencial; serán reflejo de  un sentimiento especialmente relevante para ti, siguiendo el ejemplo de César Vallejo.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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