Sucinta Historia de la Literatura Universal (7). La renovación narrativa del siglo XX

TEMA 7. LA RENOVACIÓN NARRATIVA DEL SIGLO XX 
  1. Aportaciones europeas: J. Joyce, F. Kafka y M. Proust
  2. La generación perdida norteamericana

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  1. APORTACIONES EUROPEAS: F. JOYCE, F. KAFKA Y M. PROUST
1.1. Nuevas formas narrativas en el cambio de siglo
En las décadas finales del siglo XIX, se observa un agotamiento de la narración realista y naturalista. Algunos autores buscan nuevos temas y técnicas narrativas para dar cuenta estéticamente de la realidad. Los movimientos poéticos y las vanguardias también afectan a los novelistas y los animan a explorar nuevos caminos literarios. En general, tratan de superar la omnisciencia narrativa, la descripción minuciosa y realista y el reflejo objetivista de la vida burguesa. El descontento por la marcha del mundo (el progreso como una especie de mito divinizado y la Primera Guerra Mundial) les incita a renovar los procedimientos narrativos.
Veamos las novedades más importantes:
+En cuanto a la acción y el argumento: se prescinde con frecuencia del argumento lineal y cronológico con final cerrado. Ahora es frecuente el inicio in media res, o justo por el final, o se prescinde del desenlace, optando por un final abierto. La materia narrada a veces es anecdótica, carente de todo aliento épico o ejemplificador.
+En cuanto al narrador: ya no todo es en tercera persona y omnisciente, sino que se opta por la primera y la segunda, utilizando el multiperspectivismo, el contrapunto, el monólogo interior y el fragmentarismo; el narrador puede ser irónico, satírico, etc.
+En cuanto al tiempo: en este aspecto se innova profundamente. En general, es sometido a una distorsión: se rompe la cronología lineal, se invierte, se trocea y luego se disloca en su presentación al lector, etc. La duración de la acción tiende a comprimirse o ampliarse de modo intencionadamente estético.
+Los personajes: ahora aparece el personaje colectivo (protagonismo colectivo), el protagonista se diluye, se difumina y sólo se aprecia su esfuerzo por ser algo que ni siquiera él puede entender.
+Las técnicas narrativas: se renuevan y amplían con procedimientos como el contrapunto (un hecho contado desde distintos focos, o varios hechos que ocurren a la vez, etc.), la omnisciencia parcial, el objetivismo fotográfico, etc.
+En conjunto, se exige una clara colaboración activa y exigente del lector, que ya no es un mero receptor pasivo. Sólo la culminación de la lectura le permitirá entender el sentido del texto, que suele ser muy autorreferencial, es decir, muestra una realidad completa en sí misma que funciona independiente del mundo real.
En lengua inglesa, ya se observa la búsqueda de nuevos itinerarios estéticos en autores como Oscar Wilde (1854 – 1900) muy conocido por El retrato de Dorian Gray, centrado en la belleza, el paso del tiempo y la muerte, pero con elementos fantásticos. 
Robert Louis Stevenson (1850-1894) también supo encontrar técnicas renovadoras en la aventurera La isla del tesoro y en la casi futurista y de terror El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde
Rudyard Kipling (1865 – 1936) legó en El libro de la selva un entrañable relato sobre la vida salvaje de Mowgli y sus compañeros. 
El profesor de matemáticas en Oxford Lewis Carrol (1832 – 1898) supo romper con la lógica rutinaria y entrar en otros mundos que dan que pensar en Alicia en el país de las maravillas
El norteamericano Henry James (1843-1916) escribió novelas muy bien estructuradas y de gran elaboración narratológica como Los embajadores. 
Joshep Conrad (1857 – 1924) dejó textos impactantes del hombre en lucha con la naturaleza y otras fuerzas oscuras como su famosa El corazón de las tinieblas. 
Virginia Woolf (1882-1941) se preocupó mucho por el tiempo, la muerte y la esencia de las personas; se pueden ver estos temas en novelas intimistas como Al faro y Las olas. 
George Orwell (1903 – 1950) escribió novelas en las que denuncia las tiranías y el control totalitario de las personas por regímenes políticos perversos; sus textos más conocidos son Rebelión en la granja y 1984.
En lengua italiana conviene recordar a dos grandes narradores, Alberto Moravia (1907-1990) –La romana—  y Césare Pavese (1908 – 1950) –El camarada–.
En lengua alemana destacan figuras como Thomas Mann (1875 – 1955) y sus célebres La montaña mágica y Muerte en Venecia
Hermann Hesse (1877 – 1962) dejó notables novelas sobre la búsqueda de la identidad del joven en un mundo poco comprensible; son muy bellas Siddhartha y El lobo estepario
En lengua francesa surgen autores bajo la impronta del existencialismo religioso. Son importantes los creadores Paul Claudel (1868 – 1955) y su teatro católico, Georges Bernanos (1888 – 1948) –Bajo el sol de Satán, Diario de un cura rural—, François Mauriac (1885 – 1970) –El repugnante— y André Gide (1869 – 1951) –El inmoralista–.
1.2. James Joyce (Dublín, 1882 – Zúrich, 1941)
Este escritor irlandés en lengua inglesa y vida continental europea es uno de los más influyentes del siglo XX. Nació en el seno de una familia de clase media y católica; recibió una esmerada educación en varios colegios jesuitas, en los que demostró su talento intelectual. A Joyce le gustaba pensar que procedía de una rama de la aristocracia irlandesa. Su familia se arruinó, por lo que las penalidades económicas lo acosaron durante muchos años. Estudió lenguas y literatura en la universidad de Dublín, donde se graduó en 1903. Se fue a París a estudiar medicina, pero la ruina de la familia desbarató sus planes. En 1904 conoció a Nora Barnacle, una joven de Galway que trabajaba como camarera de pisos en el hotel Finn’s, de Dublín; con ella convivió hasta su muerte; tuvieron dos hijos. Por esos años comienza a escribir en revistas y traza borradores de sus novelas. Abandonó Dublín y se instaló en Zúrich y luego en Trieste (Italia), trabajando como profesor de inglés. En 1912 regresó con su familia a Irlanda, pero no le fue bien y retornó a Trieste con su familia, más su hermano Stanislaus y una hermana. 
Al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914, se vio obligado a regresar a Zúrich, donde viviría por décadas. Justo por esos años publica el libro de relatos Dubineses y Retrato del artista adolescente. Estas obras le concedieron prestigio en el mundo intelectual y cultural occidental, pero pocas ganancias. En 1920 se traslada a París, donde vivirá hasta los meses finales de su vida. En la capital francesa publicó en 1922 Ulises, la obra que lo consagraría definitivamente. En París conoció a Proust, al dramaturgo irlandés Beckett y formó parte de la vida cultural parisina como invitado distinguido. A partir de 1926 Joyce comenzó a publicar en revistas capítulos de su última novela –que le tomó largos años de escritura– Finnegans Wake, luego publicada en 1939. Al estallar la Segunda Guerra Mundial se refugió en Zúrich (Suiza), donde murió en 1941.
Joyce era un hombre culto que gozaba de una sólida formación intelectual. Mantuvo unas problemáticas y tensas relaciones con la Iglesia católica, con quien rompió en su juventud, pero parece que la visión católica del mundo siempre dejó una huella en sus escritos y pensamiento. Veamos su obra.
Dublineses (1914) es un conjunto de quince relatos cortos en los que retrata la vida de los habitantes comunes de la capital irlandesa. Son cuentos realistas, fidedignos, minuciosos en sus descripciones, con un objetivismo distante e impersonalizado. El autor les llamó “epifanías”, es decir, revelaciones súbitas de algo escondido; quería que sus paisanos se vieran ante un espejo, con su anquilosamiento y vicios, para mejorar y liberarse. El cuento más conocido es el último, “Los muertos”. Las hermanas Kate y Julia Morkan, ya mayores, organizan un baile en su casa al que asisten familiares, amigos y allegados, con motivo de la Navidad. La doncella Lily se encarga de atender a los hombres. Son casi las diez de la noche y su sobrino, Gabriel Conroy, y su esposa Gretta no llegan. Además de esto, las Morkan temen que Freddy Malins llegue ebrio, como en otras oportunidades, pero esta vez se presenta sobrio. Se cierra el relato con unas reflexiones (casi a modo de monólogo interior) de Gabriel, ya en la cama, con su esposa, orgulloso de su superioridad intelectual y del amor que profesa a su mujer, aunque se inquieta al descubrir que un joven murió por el amor a su amada, años antes.  
Retrato del artista adolescente (1916) es una narración semiautobiográfica,  Bildungsroman (novela de aprendizaje). Cuenta la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus, que representa el alter ego de Joyce, por lo que en ella aparecen muchos episodios basados en la vida real del escritor. El apellido del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega constructor del famoso laberinto de Creta. Cuenta episodios de la vida intelectual y emocional del protagonista, desde niño hasta los veinte años, y su choque con la sociedad burguesa de su tiempo, en especial con los sectires más católicos e irlandeses. De tono irónico y crítico, satiriza las rutinas sociales y religiosas de la época. Estilísticamente, va variando del narrador en tercera persona, elemental, al estilo indirecto libre y al monólogo interior, con un léxico más culto y exigente; esta técnica luego la retomará en Ulises.
Ulises (1922) es la novela más conocida e influyente de Joyce. Cuenta en tono irónico y sarcástico un día (16 de junio de 1904) de la vida de Leopold Bloom, agente de publicidad. Está casado con Molly Bloom, quien le es infiel, pues el marido sabe que ese mismo día recibirá en su casa a un amante. Leopold conoce al joven intelectual Stephen Dedalus en un hospital, donde había ido a ver a una vecina. Ambos deciden visitar un burdel, pero un soldado golpea a Stephen, por lo que se dirigen a la casa de Leopold para curarlo, donde lo invitan a una taza de cacao. La novela se cierra con un largo monólogo interior de Molly, recordando la visita de su amante y su vida pasada. Todo hace prever que al día siguiente todo será igual. La novela es muy extensa; se divide en 18 capítulos nombrados con episodios de la  Odisea. Posee un simbolismo épico pero irónico, pues Bloom está lejos de ser un héroe que realice actos extraordinarios, más bien lo contrario; esto crea una parodia cómica que recorre todo el libro. El ambiente creado es naturalista, fidedigno a la realidad del momento de la ciudad de Dublín.
-Carga cómica intensa creada a través de un relato épico bufo, ridículo, protagonizado por personajes antiheroicos. Es un modo de inducir a la reflexión.
-El lenguaje se utiliza humorísticamente, con el propósito de crear risa y complicidad con el lector. Se podría decir que el propio lenguaje es el principal protagonista, pues llama la atención sobre sí mismo y exige mucha interacción del lector.
-Defensa de valores humanistas (como la piedad y la humildad), aunque muchas veces en medio de procacidades y obscenidades.
-El monólogo interior o fluir de conciencia es el recurso más importante: el personaje vierte directamente sus pensamientos y emociones, sin la intermediación del narrador; en esos casos la sintaxis pierde coherencia y gana en espontaneidad.
-Por lo explicado, se puede deducir el carácter experimental de la obra, tanto en los aspectos temáticos, como en los estilísticos y narrativos.
-La variedad lingüística es amplia: de los registros más vulgares y coloquiales conviven con los más cultos y exigentes, con citas eruditas de procedencia religiosa o del pensamiento occidental; del mismo modo, un lenguaje arcaico y.
-Una gran riqueza estilística recorre todo el texto: a veces, se parodian usos concretos del lenguaje (el eclesiástico, el jurídico, el científico…), otras se despliega un gran abanico de recursos retóricos, o, por el contario, se imita el lenguaje vulgar sin pararse en tabúes, etc.
Finnegans Wake (1939) es su última novela, aunque de gestación lenta y larga; Joyce le llamó Work in Progress (Obra en marcha); los que leían fragmentos no quedaban indiferentes, rechazándola o alabándola sin titubeos. El título alude a una popular balada callejera de mediados del siglo XIX, donde se narra la muerte y resurrección paródica de Tim Finnegan, un irlandés amigo de la bebida. La acción transcurre en las afueras de Dublín, en la taberna de Finnegans Wake. El tabernero es Porter, que está casado con Anna Livia Plurabelle. Tienen tres hijos: dos varones, Shem y Shaun, y una chica, Isobel. El tabernero tiene un complejísimo y larguísimo sueño, sueño que se mezcla, según un esquema cíclico, con el de su mujer y los demás personajes de la novela. La obra tiene una estructura circular. El método del monólogo interior, las alusiones literarias y las asociaciones oníricas, así como los juegos de palabras, fueron llevados al límite en Finnegans Wake. La obra abandona toda convención de argumento, trama y diseño de los personajes. Está escrita en un lenguaje oscuro e inextricable, basado sobre todo en complejos juegos de palabras expuestos en distintos niveles significativos y tomados de varias lenguas. Sin embargo, los lectores parecen ponerse de acuerdo acerca de los personajes principales y del sentido general de la obra. Es muy difícil de leer dada la anarquía argumental y el caos lógico y semántico del relato. Inventa muchos vocablos, los toma prestados de docenas de lenguas y juega con recursos estilísticos y gramaticales: rima, aliteración, asonancia, onomatopeya, derivación regresiva, infijos, etimologías, retruécano, acróstico, anagrama, palíndromo, etc.  
James Joyce es autor de dos únicos libros de poemas: Música de cámara (Chamber music, 1907), centrado en el amor; y Poemas manzanas (Pomes penyeach, 1927), en los que muestra la nostalgia, el dolor y algunas vicisitudes negativas de su vida cotidiana, además de algunos poemas sueltos. Se ha alabado mucho la musicalidad de su poesía. 
Pese al gran interés que se le despertó al principio de su carrera por el teatro, Joyce publicó únicamente un drama: Exiliados (Exiles, en inglés), empezado poco después del estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1914, y publicado en 1918. Se trata de un estudio psicológico sobre un matrimonio de mediana edad; en ella aparecen las tensiones típicas conyugales de un matrimonio que se parece al de Joyce; la sinceridad, la soledad y el amor son los asuntos principales. Joyce escribió a lo largo de su vida ensayos, conferencias, críticas de libros, notas, artículos periodísticos, cartas a directores de publicaciones y poemas satíricos, si bien es ésta su labor menos conocida. Ya en sus obras narrativas pueden encontrarse multitud de comentarios sobre obras literarias y otros muchos aspectos de la sociedad, la historia y el arte. 
La crítica internacional coincide en valorar la figura de James Joyce como una de las más importantes e influyentes en la cultura literaria del siglo XX.
1.3. Franz Kafka (Praga, 1883-1924)
Kafka nació en Praga[ ]en el seno de una familia judía de buena posición económica; su padre procedía de Bohemia y se desenvolvía en lengua checa; su madre, mujer de mucha cultura y profunda educación, en la alemana. []El padre era autoritario, rígido y muy exigente con sus hijos, lo que tendrá consecuencias sobre Franz y el resto de sus cinco hermanos (las tres hermanas murieron en las cámaras de gas nazis en la Segunda Guerra Mundial). Alumno brillante, en 1906 obtuvo su doctorado en Derecho. Casi desde esa época, se vio obligado a restablecerse en sanatorios de dolencias y enfermedades diversas, tanto físicas como psicológicas. Trabajó hasta 1922 en una compañía de seguros checa; de esa experiencia extrajo muchos datos para sus relatos. Viajó por Europa (Italia, Francia, Suiza y Alemania) para conocer y restablecer su salud. Iba compatibilizando sus escritos con sus trabajos. Aunque se enamoró varias veces y convivió con alguna mujer, nunca se casó. Una tuberculosis fue minando su salud, siempre precaria, junto con tormentos y sufrimientos interiores acaso de orden psicológico y anímico que hicieron de él una persona atormentada, retraída y doliente. Murió en 1924 en Praga, donde está enterrado en su cementerio judío.
Apenas publicó en vida; encargó a su amigo Max Brod que destruyera todos sus manuscritos, pero éste no le hizo caso y los publicó, afortunadamente para nosotros; la fama le llegó póstumamente.
La Metamorfosis (1925), (en alemán, Die Verwandlung, “transformación, cambio”) es la obra más conocida de Kafka; es una novela corta de inquietante sentido. Cuenta cómo cambia la vida de Gregorio Samsa, un joven tranquilo que trabaja de representante comercial, cuando un día se levanta transformado en un insecto. Aunque nunca se dice, se asimila a una cucaracha. Postrado en su cama, apenas puede moverse y se limita a vivir encerrado en su habitación, pues teme la reacción de los demás ante su contemplación. Sus padres y su hermana pasan del estupor al alejamiento y una final repulsión. Era él quien mantenía a la familia, de modo que el padre –especialmente despectivo e irritado contra su hijo– ha de buscar trabajo, al igual que su hermana Grete, con la que estaba anímicamente unido; en casa acogen a unos huéspedes que completan la precaria economía familiar. La madre se siente desbordada y fluctúa entre un intento de comprensión y su falta de fuerzas para abordar la situación de su hijo, que parece que es el único que no pierde la calma. Su jefe y las sirvientas muestran el mismo miedo, la misma irritación que los demás familiares, de modo que se alejan de él. Samsa trata de encontrar una explicación a su prodigioso y absurdo cambio, pero no la encuentra. Intenta que los demás lo acepten, pero fracasa. Cuando intenta una segunda salida, su padre lo confina con un bombardeo de manzanas en su cuarto. Su final trágico parece inminente.
Esta novela relata con un estilo frío, económico, preciso y desapasionado hechos monstruosos e inquietantes. El lector se ve obligado a entrar en la lectura y compartir la realidad de Gregorio Samsa, siguiendo así su angustiosa transformación de insecto. Las características del texto son las siguientes:
-El contraste entre el individuo aislado e incomprendido, pero no por ello culpable, frente a una sociedad egoísta que margina a los diferentes late en toda la novela.
-El texto se puede entender en clave simbólica: Samsa, el individuo, se ve inmerso en una situación absurda y grotesca que no ha provocado; el mundo familiar, el laboral y el social le dan la espalda, agravando su agonía. Se aprecia un proceso de despojamiento del protagonista, por lo demás pasivo y sufriente, víctima y no verdugo de nada ni nadie.
-La trama es sencilla y clara, pero agobiante tanto para los personajes como para el lector: el cambio inesperado e inexplicable del protagonista de hombre a insecto se presenta como natural e inapelable; es un hecho más, como el amanecer de un frío invierno.
-La obra desprende una carga existencialista muy significativa: el hombre se encuentra arrojado a un mundo áspero y sin sentido. Su vida es un proceso inexplicable en el que todo afán acaba en una derrota cruel. 
-Se ha querido ver ciertos reflejos autobiográficos de Kafka en la obra, sobre todo sus pésimas relaciones con su padre, un hombre autoritario que no supo o no quiso escuchar y entender a su hijo.
-Estilísticamente, Kafka prefiere la presentación directa y clara de las situaciones y los sentimientos; su estilo es sobrio y preciso, como buscando una relación irónica de contraste con el sentido profundo del texto.
El proceso (1925) es otra novela de argumento inquietantemente absurdo. Josef K. es un empleado de banca que es detenido por razones confusas. Trata de esclarecer su situación, pero le es imposible. No sabe qué tribunal lo retiene, ni de qué se le acusa, ni qué juez lo juzga. Un tío suyo, Karl K., acude a ayudarle, sin consecuencias. Un pintor de jueces también le da consejos, aunque sin resultados. Deja a su abogado y se defiende a sí mismo. Charla con un capellán, pero todo sigue igual. El protagonista se devana los sesos buscando una explicación o justificación de su agobiante situación, pero no encuentra siquiera pistas  que alivien su agobio psicológico y su horrible situación judicial. Finalmente, un día lo llevan a las afueras y ejecutan la pena, parece que con cierto alivio por parte del acusado.
El Castillo (1926) es su última novela, que dejó inconclusa. El protagonista, conocido como K., del que luego sabemos que está casado y tiene un hijo, lucha para poder acceder a las misteriosas autoridades de un castillo en lo alto de una colina que gobierna el pueblo al cual K. ha llegado a trabajar como agrimensor; no logra su objetivo. K. se aloja en dos posadas del pueblo vecino, a la espera de poder contactar con sus patrones, encontrándose en un microcosmos del que no entiende las normas legales ni de comportamiento. A lo largo de la obra uno puede percibir la irracionalidad que reina dentro de este microcosmos. La atmósfera es desesperante y opresiva. Parece poder concluir que un individuo, menos aún uno desconocido y odiado como K., nada puede hacer frente a un sistema que, habiendo sido creado por hombres, parece inhumano. 
Carta al padre (escrita en 1919, publicada en 1952) es un amplio texto dirigido por Kafka a su padre (aunque éste nunca la leyó) en el que le reprocha su carácter autoritario y arrogante para con él. Esperaba poder clarificar sus tensas y difíciles relaciones, analizando el comportamiento de ambos y criticando la hipocresía del padre en la educación que le proporcionó. 
América (escrita en 1911, publicada en 1927) es otro relato inconcluso en el que se recoge el viaje de ida y vuelta de Europa a América de un joven, Karl Rossman, obligado por sus padres, porque había sido seducido por una criada, que tiene un hijo suyo. En el trayecto se hace amigo del fogonero del barco. 
1.4. Marcel Proust (París, 1871-1922)
Hijo de padres judíos acomodados, recibió una sólida formación y acabó la carrera de Derecho, aunque nunca ejerció de abogado. Su salud era muy frágil, pues padecía serias y crónicas dolencias respiratorias y de asma. Frecuentaba los salones literarios parisinos y aristócratas, en los que tenía fama de diletante y un dandi refinado. Tras la muerte de sus padres, en 1905, su salud se deterioró gravemente. Tradujo obras del esteta, crítico de arte y ensayista inglés John Ruskin; sus obras le influyeron en sus concepciones artísticas. Comenzó a escribir En busca… en 1908, encerrado en su vivienda de París; de noche escribía y de día dormía; dejó de frecuentar el mundillo literario y se recluyó voluntariamente en su vivienda, de la que apenas salía. Publicó poco en vida, aunque cerca de su muerte pudo observar con satisfacción la buena acogida que habían tenido los cuatro volúmenes de su novela; los tres últimos son póstumos. Era un hombre muy perfeccionista que buscaba la palabra justa sin cesar, de ahí que corrigiera hasta la extenuación sus originales.
Los placeres y los días (1896) es un libro variado de poemas en prosa, retratos y relatos más o menos extenso; le generó fama de diletante por su estilo decadentista y atildado.
En busca del tiempo perdido (À la recherche du temps perdu, en francés) es una novela de Marcel Proust, escrita entre 1908 y 1922. Consta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, de las que las tres últimas son póstumas. 
Las siete partes son: Por el camino de Swann (editorial Grasset en 1913, a cuenta del autor). A la sombra de las muchachas en flor (1919, Gallimard; premiado con el Goncourt). El mundo de Guermantes (en dos tomos, editorial Gallimard 19201921). Sodoma y Gomorra (en dos tomos, editorial Gallimard, 19221923). La prisionera (1925). La fugitiva (1927, a veces llamada Albertine desaparecida).  Y, finalmente, El tiempo recobrado (1927).
Un breve resumen: Marcel, alter ego de Proust, joven hipersensible perteneciente a una familia burguesa de París de principios del siglo XX, quiere ser escritor. Sin embargo, las tentaciones mundanas le desvían de su primer objetivo; atraído por el brillo de la aristocracia o de los lugares de veraneo de moda (como Balbec, ciudad imaginaria de la costa normanda), crece a la vez que descubre el mundo, el amor, y la existencia de la homosexualidad. La enfermedad y la guerra, que le apartarán del mundo, también propiciarán que tome conciencia de la extrema vanidad de las tentaciones mundanas y de su aptitud para llegar a ser escritor y ser capaz de fijar el tiempo perdido. Por el camino de Swann, cuenta las peripecias sentimentales de Charles Swann con Odette de Crécy. 
Una primera característica es el carácter autobiográfico del texto. El narrador es el trasunto de Proust y la gran mayoría de los personajes tenían su reflejo en la vida real. Entre los personajes, destacan los femeninos (que se han interpretado como trasuntos de los que rodearon a Proust en vida: la madre; la abuela; la tía; la amiga de juegos infantiles; la chacha, etc. Los masculinos suelen ser personas o superficiales, o tontos. 
Proust estudia los detalles más nimios en un medio social muy específico: la alta burguesía y la aristocracia francesa de principios del siglo XX. El tema principal es el paso del tiempo y su correlato, la fugacidad de la vida. La riqueza de esta novela se basa también en la diversidad de temas que interesan a Proust, y que son tratados de un modo más o menos exhaustivo:
– El tiempo y sus efectos perniciosos en la psique de las personas: edad, enfermedad, amor, muerte, sombra amenazadora siempre presente.
– Las relaciones sociales de personas y entre grupos y la vida de la alta sociedad francesa.
– El arte: la novela, el teatro, la música, la poesía, la arquitectura religiosa.
– La lengua francesa, el lenguaje, la descripción del lenguaje según la clase social, los topónimos.
– Los vicios del trato social, como la amistad, la enemistad, la traición, el engaño, la disimulación, sobre todo referido a las relaciones amorosas.
– Asuntos socio-políticos e históricos relativos a Francia, las familias de la nobleza, los personajes históricos, etc.
En cuanto a los aspectos estilísticos, conviene recordar:
-Oraciones muy largas y de sintaxis complicadas; los períodos son extensos, con interpolaciones y digresiones de toda naturaleza, aumentando así su complejidad.
-Abundan las descripciones minuciosas y detallistas sobre objetos, paisajes y personajes, analizados con profundidad exhaustiva, que acaban de retratarse en sustanciosos diálogos.
-El estilo, al ser tan detallista y prolijo, resulta retórico, sobrecargado, con una abrumadora presencia de recursos estilísticos utilizados con tino; provocan una sensación de profunda belleza y extrañeza.
-Aparecen numerosas citas y alusiones a otras obras, lugares y personajes históricos. La narración viene a ser un resumen de la historia y la cultura francesas.
Es muy célebre el fragmento de la magdalena, que aparece en Por el camino de Swann, cuando el narrador rememora recuerdos de su infancia al comer una magdalena con una taza de ; asocia el sabor, la textura y el aroma de la magdalena con ese mismo estímulo vivido años atrás, en la niñez, pasados en los viajes que hacía con sus padres a la casa de la tía Leoncia. Con ello, una simple magdalena se ha convertido en el símbolo proustiano del poder evocador de los sentidos. Los recuerdos son parte de la vida y forman una tupida red con el presente, que no se puede entender sin ellos. Durante los siguientes seis tomos, el protagonista proustiano se encontrará una y otra vez con esta especie de revelación sensorial y mnemónica que le llevará a lugares de su memoria que estarán vedados a la simple rememoración.
2. LA GENERACIÓN PERDIDA NORTEAMERICANA
2.1. Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX
A lo largo del siglo XX, Estados Unidos de América se consolida como gran potencia mundial en los aspectos políticos, económicos y culturales. La participación del país en las dos guerras mundiales supuso una apertura y un compromiso con Europa que benefició a ambos territorios. El desarrollo industrial y comercial del país fue muy fuerte, lo que contribuyó a la extensión de su influencia más allá de sus fronteras; los “felices años veinte” es la expresión más clara de una década de excesos alocados y de prosperidad económica con pies de barro. La crisis de 1929 provocó un grave empobrecimiento de las clases humildes y medias, además de descontento social; existía un fuerte malestar socio-económico dentro de una ideología liberal y bastante conservadora. La recuperación vendría de la mano de las políticas redistributivas del presidente Franklin D. Roosvelt. 
Tras la Segunda Guerra Mundial, se crean dos bloques políticos y antagónicos enfrentados; el democrático capitalista fue liderado por Estados Unidos; el Plan Marshall de ayuda económica a los países europeos destruidos por la guerra fortaleció el liderazgo político y cultura estadounidense. El intercambio cultural e intelectual entre Europa y Estados Unidos ha sido muy intenso y beneficioso para ambas partes. Esto explica que muchos artistas de Estados Unidos se afincaran temporalmente en Europa, y viceversa, lo que amplió sus perspectivas intelectuales y artísticas.
La figura de Gertrude Stein (1874-1946) es muy importante en el contexto de este grupo de escritores. Esta culta, rica e inteligente mujer norteamericana, de origen judeo-alemán, se afincó en París en 1903. Hizo de su casa un centro de reunión e intercambio de los artistas europeos y norteamericanos, más o menos agrupados en los movimientos vanguardistas. Fue ella, al decir de Hemingway, quien acuñó la etiqueta de “Generación perdida” referida a los novelistas norteamericanos que vivían en París en la década de 1920, es decir, al acabar la Primera Guerra Mundial y hasta que estalló la crisis de 1929. La propia Stein escribió textos interesantes como Ser norteamericanos y Autobiografía de Alice B. Toklas (es el nombre de su compañera durante muchas décadas); es autora de la famosa tautología artística: “Una rosa es una rosa es una rosa”. A su casa y a sus reuniones acudían los miembros de esa “Generación perdida”: E. Hemingway, J. dos Passos, F.S. Fitzgerald, W. Faulkner y J. Steinbeck; los alentaba y protegía artísticamente, de ahí su importancia.
2.2. Ernest Hemingway (Illinois, EEUU, 1899-Idaho, 1961)
Hemingway tenía una fuerte vocación literaria y aventurera a partes iguales. Tras finalizar de la escuela secundaria, trabajó durante unos meses como periodista. Luego se fue al frente italiano donde se apuntó como conductor de ambulancias durante la Primera Guerra Mundial. En 1918, fue gravemente herido y regresó a su casa. Sus experiencias de la guerra sirvieron de base para su novela Adiós a las armas. En 1921 se casó con Hadley Richardson, la primera de sus cuatro esposas. La pareja se mudó a París, donde trabajó como corresponsal extranjero, y cayó bajo la influencia de los escritores y artistas modernistas de la comunidad de expatriados, la «Generación perdida» de la década de 1920. La primera novela de Hemingway, Fiesta, fue publicada en 1926.
Estuvo en España, como periodista, durante la guerra civil; esta experiencia le sirvió para redactar Por quién doblan las campanas. Martha Gellhorn fue su tercera esposa en 1940. Vivió en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo presente durante el desembarco de Normandía y la liberación de París. Poco después de la publicación de El viejo y el mar en 1952, Hemingway se fue de safari a África, donde casi pierde la vida en dos accidentes aéreos que le dejaron problemas de salud para el resto de su vida. Vivió en Cayo Hueso, Florida, durante la década de 1930, y en Cuba, en los años 1940 y 1950. En su residencia de Ketchum (Idaho) se quitó la vida el 2 de julio de 1961.
Ejerció de escritor (novelista y cuentista) y periodista, y es considerado como uno de los principales autores del siglo XX norteamericano. Su estilo sobrio y minimalístico tuvo una gran influencia sobre la ficción del siglo XX, mientras que su vida de aventura y su imagen pública influyó en generaciones posteriores. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de Literatura por su obra completa. No escribió tanto: diez novelas, otras tantas recopilaciones de cuentos y dos ensayos. Veamos sus principales novelas:
Adiós a las armas (1929) cuenta una historia de amor entre el soldado joven e idealista llamado Frederick Henry y la enfermera Catherine Barkley en la Italia de la Primera Guerra Mundial. La novela es bastante autobiográfica, como vimos en su vida. Esto le permitió usar sus recuerdos para crear un relato bélico crudo y realista. Las descripciones de lugares y acontecimientos tienen un tono veraz y no plasma muy bien los horrores bélicos, lo que lleva al protagonista a alejarse de las armas, son sin problemas.
Tener y no tener  (1937) es una novela de acción protagonizada por Harry Morgan, un traficante de personas y mercancías entre Florida y Cuba. Entre traiciones, peligros, egoísmos y cierta solidaridad de los más humildes se desenvuelve una novela con final trágico.
Por quién doblan las campanas (1940) está ambientada en la guerra civil española. Robert Jordan es un joven norteamericano al servicio de la causa republicana. Le ordenan volar un puente con la ayuda de una cuadrilla de gente del pueblo bastante ruda y violenta, pero valiente. Se enamora de María, una joven del pueblo. Descubre la intensidad del amor, pero también la probable certeza de la muerte cuando lleguen los enemigos.
El viejo y el mar (1953) es una novela de ambiente marinero caribeño La obra trata sobre un pescador, ya anciano, Santiago, que se encuentra en una época en la que recuerda su vida pasada con amargura en malos momentos económicos, pues no logra pescar nada. El joven que le ayudaba se va con un nuevo patrón por imposición de sus padres, pero en los momentos libres le sigue ayudando. Tras 84 días sin lograr pescar nada, Santiago se adentra solo en el mar y finalmente encuentra un pez enorme, que solucionaría todos sus problemas, y que le devolvería la gloria de sus tiempos pasados. Tras mucho luchar y sufrir, consigue hacerse con el pez, mayor que la propia barca. Durante toda su lucha, evoca su juventud exitosa. Camino de regreso a casa, el viejo se encuentra con varios tiburones atraídos por la sangre, que poco a poco van devorando al pez hasta dejarlo sin carne. Al llegar a puerto, el pez está totalmente irreconocible, pues los tiburones se han comido todas sus entrañas y ya no queda nada, solo su esqueleto. A pesar del aparente fracaso, el viejo, gracias a su hazaña, recupera el respeto de sus compañeros y refuerza la admiración del joven que decide volver a pescar con él.
París era una fiesta (1963) es un libro de memorias sobre sus años en la capital francesa. Recuerda con nostalgia los años vividos en compañía de los otros miembros de su generación literaria, sus influencias mutuas y el ambiente optimista de los años veinte, pronto interrumpido por el crack del 29.
2.3. John Dos Passos (Illinois, EEUU, 1896- Maryland, 1970)
Hijo de emigrantes portugueses en EEUU, se graduó en Harvard y viajó por Europa en varias ocasiones, incluyendo España en el período de la guerra civil. Sentía una gran atracción por nuestro país, en el que vivió temporadas. También fue conductor de ambulancias en Italia en la Primera Guerra Mundial. Tenía un fuerte compromiso político a favor de los humildes y los desfavorecidos, lo que se aprecia en sus novelas.
Tres soldados (1921) narra el destino de tres antiguos soldados norteamericanos que participaron en la Primera Guerra Mundial. En el entorno de una sociedad complacida que los ignora, uno de ellos enferma y se enfanga en sus miedos y vicios; el segundo es perseguido por la justicia; el tercero deserta, lo que le hace proscrito. Fue una obra que alcanzó mucho éxito y cierto revuelo entre los grupos conservadores. Su intención antibelicista y de denuncia de los excesos bélicos se patentiza continuamente.
Manhattan Transfer (1925) es su novela más conocida, de tono amargo y pesimista. El título alude a la estación de transferencia de Manhattan; es la metáfora que impregna el libro, que describe episodios de la vida de una serie de personas a lo largo de unos treinta años. Como en las mismas estaciones, hay gente que aparece en un breve capítulo y luego no se vuelve a ver; sin embargo, la mayoría de las personas acaban relacionándose, de una forma u otra: se casan, se divorcian, están en el mismo sitio a la vez. El vínculo común es la ciudad de Nueva York, el centro de las cosas, donde mucha gente va a triunfar, y en algunos casos lo consigue, pero en otros sólo consigue acabar en el fondo del río Hudson. El narrador no se mete demasiado en las motivaciones de la gente, ni bucea en su psicología. A veces muestra el tren de pensamientos de algún personaje, pero nunca crea tensión, simplemente relata, como si se tratara de un periodista, como Jimmy Herf, uno de los personajes principales del libro, sobre todo a través de su contacto con Ellen Thatcher, con cuyo nacimiento comienza la novela. El autor expone la dura vida urbana de la gran ciudad en medio de un capitalismo duro y selectivo.
Su trilogía USA (1930-1936) (Paralelo 42, 1919 y El gran dinero) también es de gran calidad. Los protagonistas luchan por encontrar su sitio sin perder la autenticidad en la sociedad norteamericana de principios del siglo XX. El autor intercala noticias reales de la época extraídas de los medios de comunicación, con otras partes narrativas y otras de monólogo interior. Tiene un carácter épico bajo un tono crítico y sarcástico. 
Otra trilogía que alcanzó gran prestigio y difusión fue la compuesta por Aventuras de un joven (1939), Número uno (1943) y El gran plan (1949). Están parcialmente ambientadas en la España de la guerra civil. Critica los totalitarismos y la hipocresía social a partes iguales.
2.4. Francis Scott Fitzgerald (Minnesota, EEUU, 1896- California,1940)
No terminó sus estudios universitarios y se apuntó como voluntario para participar en la Primera Guerra Mundial, pero no llegó a intervenir. Como sus compañeros de generación, viajó por Europa. Le encantaba llevar un alto nivel de vida, cosa que no podía con los ingresos de sus publicaciones, de modo que escribía historias breves para revistas y guiones cinematográficos para Hollywood. Sus problemas con el dinero serían crónicos y peligrosos. Su matrimonio con Zelda Sayre acabó roto por los problemas mentales de ella y por los del alcohol de él. Murió olvidado y física y mentalmente deteriorado. Veamos sus mejores obras.
Este lado del paraíso (1920) relata la vida, los pensamientos y emociones del joven Amory Blaine; es un estudiante en la universidad de Princeton; parece que desea ser escritor y vive en un ambiente romántico que, sin embargo, conducen a la frustración.
Bellos y malditos (1922) es un hermoso texto que relata la vida de dos jóvenes guapos y con expectativa de ricos, Anthony Patch y Gloria Gilbert. Pero el dinero de la herencia no llega porque el viejo no muere y además no piensa dejarles su riqueza. La vida de excesos, viajes y desenfrenos del matrimonio los lleva a la ruina y a la desesperación.
El gran Gatsby (1925) es su novela más madura y perfecta. Nick Carraway, joven banquero y primo de Daisy, cuenta la vida del rico Jay Gatsby, que organiza grandes fiestas sociales en su mansión con el propósito de atraer a la mujer que siempre amó, Daisy, ahora casada con el rico Tom Buchanan. Cuando Daisy descubre que su marido tiene una amante, la atropella deliberadamente, pero acaban por culpar a Gatsby en un complot astutamente urdido por ella y su marido. El marido de la víctima se venga asesinando a Gatsby, a cuyo funeral apenas acude gente.
La novela  Suave es la noche (1934) (el título procede de un verso de la “Oda a un ruiseñor”, de John Keats) es bastante autobiográfica, pues en 1932, su mujer Zelda había sido hospitalizada por esquizofrenia en un sanatorio en Baltimore (Maryland). El escritor alquiló entonces la villa llamada “la Paix”, en el suburbio de Towson, para escribir esta novela: la historia del ascenso y caída de Dick Diver, un joven y prometedor psicoanalista, y su mujer, Nicole, quien al mismo tiempo era una de sus pacientes; sin embargo, también le gusta la joven Rosemary. Trata de salvar a su esposa, que es salvarse a sí mismo, pero todo acaba en un hundimiento irreparable. Diver, derrotado, ejercerá de médico en un pueblo perdido de Estados Unidos.
2.5. William Faulkner (Missisipi, EEUU, 1897-1962)
Este hombre sureño no acabó sus estudios universitarios y ejerció varios trabajos (hasta intentó ser piloto de guerra en la Primera Guerra Mundial) antes de dedicarse por entero a la literatura. Viajó por Europa, pero luego se instaló en su estado natal. Desarrolló muchos trabajos esporádicos, e incluso fue guionista de Hollywood. Recibió el Premio Nobel en 1949. Sus problemas con el alcohol y varias caídas de caballos agravaron su salud. Veamos sus creaciones más interesantes:
El ruido y la furia (1929) narra la decadencia y destrucción final de un viejo linaje del tradicionalista sur de Estados Unidos, o sur profundo, desde el punto de vista de los últimos sobrevivientes degenerados de dicha familia, entre 1910 y 1930. Los Compson, protagonistas de la decadencia familiar son presentados en las voces de tres de sus miembros y de Dilsey, la sirvienta negra, considerada como de la familia por la cantidad de años que lleva al lado de ellos. De este modo, cada una de las secciones del libro equivale al testimonio de uno de los Compson. La primera sección es la relatada por Benjy, un débil mental para quien el mundo, su mundo, se basa más en percepciones que personas y objetos. La segunda sección es la relatada por Quentin Compson, hermano del anterior, poco antes de suicidarse en Harvard, Massachussets. La tercera parte es relatada por Jason, también hermano de los anteriores. La cuarta parte, según el propio Faulkner es la única que no es relatada por un miembro del clan Compson, sino por él mismo. Esta última parte, sin embargo, está construida como un punto de vista de tercera persona focalizada en Dilsey, la sirviente negra de la familia Compson. Esta sección permite reordenar y dar sentido a las acciones y pensamientos de los demás personajes. Existe un personaje Compson que no relata, Candace (Caddy), la hermana de los otros tres Compson. Esta estructura narrativa dota a la novela de una sensación polifónica, en la cual los hechos son presentados bajo el punto de vista de distintos narradores con su peculiar manera de ver los mismos hechos que se narran en el fondo.
Mientras agonizo (1930) es otra interesante novela. Está articulada mediante la técnica del flujo oo corriente de conciencia con quince narradores en 59 capítulos. Es la historia de la muerte de Addie Bundren, la mujer de un humilde granjero de Misisipi, y la búsqueda de la familia, noble o egoísta, que quiere honrar su deseo de ser enterrada con «su gente» en el pueblo de Jefferson. En el viaje, el hijo favorito de Addie, Jewel, salva el cuerpo de su madre de una inundación y de las llamas. Además, se van revelando los pensamientos de cada uno de los Bundrens. Darl, el segundo mayor, demuestra dotes para averiguar el futuro e intenta terminar con el viaje familiar. Tal y como ocurre en muchos trabajos de Faulkner, la historia está ambientada en el condado imaginario de Yoknapatawpha County, Misisipi.
Santuario (1931) es la novela más famosa de Faulkner y que él más aborrecía; llegó a decir que la escribió para ganar algún dinero.  Cuenta la historia de la joven Temple Drake, desvergonzada y hermosa hija de un juez que, tras ir a parar al escondrijo de unos contrabandistas de alcohol, se encontrará con el gánster Popeye, hombre física y moralmente atrofiado, que la viola y luego la confina en un prostíbulo, donde la obligará a mantener relaciones con otro hombre bajo su pervertida mirada. El segundo hilo argumental describe, por su lado, los inútiles esfuerzos del humilde y bienintencionado abogado Horace Benbow para salvar a Lee Goodwin, contrabandista acusado injustamente del asesinato de Tommy, muerto en realidad por Popeye, y cuya suerte será ser quemado vivo en un arranque de cólera ciudadana.
Luz de agosto (1932)  La novela tiene dos hilos conductores. El primero es la historia de la persecución que emprende Lena Grove del hombre que la dejó embarazada. La historia externa nos presenta el periodo de tres semanas que permanece Lena en Yoknapatawpha County. La novela se cierra con la misma Lena ya madre, reemprendiendo su búsqueda, la que de este modo asume un aliento mítico. La segunda es la historia de la atormentada existencia de Joe Christmas, un hombre negro que emprende una desordenada “epopeya”, una aventura redentora. Sin embargo, termina ajusticiado (linchado por asesinar a una mujer blanca de la que era amante). El ambiente rural sureño bastante opresivo, es heredero de la tradición esclavista y segregacionista. La población es incapaz de asumir a un personaje mestizo como Christmas, un marginal dentro de esta sociedad tradicionalista, casi buscando su inmolación.
El villorrio (1940) es una novela de ambiente rural que narra el ascenso social, enfrentándose al pueblo entero, de la familila Snopes, con fama de pirómanos, aunque sus peores cualidades son las de la avaricia y la crueldad. 
Los rateros (1962) es su última novela. En el marco del sur profundo cuenta las vicisitudes de tres ladrones de coches en un entorno rural y picaresco. Posee un aire cómico y amable.
Faulkner creó un lugar imaginario típico del sur profundo de Estados Unidos, el condado de Yoknatawpha, en el que transcurre la mayoría de sus libros. En él abunda la violencia y hábitos conservadores enraizados en su población. Este autor utiliza el período largo y complejo, con una rica adjetivación y despliegue de los recursos estilísticos más expresivos. Asimismo, incorpora técnicas aprendidas de Joyce como el monólogo interior, el multiperspectivismo, el trastorno del tiempo (desorden cronológico), etc.
2.6. John Steinbeck (California, 1902- Nueva York, 1968)
Estudió en la Universidad de Standford, aunque no llegó a graduarse. Realizó variopintos trabajos esporádicos, entre ellos el de periodista, aunque con poca fortuna. Tampoco sus primeras publicaciones obtuvieron el favor del público. El reconocimiento le llegó a partir de 1937, con la publicación de De ratones y hombres; desde entonces, sus novelas alcanzaron popularidad y prestigio. Le concedieron el Premio Nobel en 1962. De ideología política progresista, prestó gran atención a las clases populares y expuso con claridad los problemas sociales de los desfavorecidos, maltratados la crisis de 1929. Usa un estilo naturalista, expresivo y muy elaborado.
De ratones y hombres (1937) narra la vida errante de dos trabajadores del campo en California durante la Gran Depresión. George Milton, un hombre inteligente pero sin formación, y Lennie Small, de gran estatura y fuerza pero limitadas habilidades mentales, se dirigen a un lugar de California para buscar empleo. Esperan cumplir algún día su sueño compartido de tener sus propias tierras con animales. La parte del sueño de Lenny es simplemente cuidar (y tocar) conejos suaves en la granja, lo que George cuenta a todo el mundoes. Huyen de su anterior trabajo en Weed, California, de donde escapan perseguidos por la justicia porque Lennie, en su afición por abrazar cosas suaves, tocó el vestido de una chica. Lo acusaban de intento de violación. Pronto queda claro que los dos son muy amigos y George es el protector de Lennie. El tema de la amistad es constante y principal en la historia. Su lenguaje a veces crudo y directo no es aprobado por todos los lectores.
Las uvas de la ira (1939) es una bella y profunda novela que se centra en la figura de Tom Joad. A la salida de la cárcel, en su viaje de retorno a casa cerca de Sallisaw, Oklahoma, se encuentra con el ex predicador Jim Casy, viejo conocido. La casa está vacía porque los bancos han desalojado a todos los granjeros de sus tierras. Los Joad invierten lo que les queda en una furgoneta y se van a California a trabajar en la recogida de la uva, junto con Casy. Yendo hacia el oeste por la ruta 66, la familia Joad descubre que la carretera está saturada de otras familias en sus mismas condiciones, además de las que regresan fracasadas. A lo largo del camino, el abuelo Joad muere y es enterrado en el campo; la abuela Joad muere justo antes de llegar a la frontera del estado californiano; dos hermanos abandonan a la familia. En California, se establecen en un campamento, pero el trabajo escasea y los salarios son ínfimos. Surgen sindicatos; en uno de ellos colabora Casy, que había sido encarcelado, injustamente, por una agresión a un empresario. El resto de miembros de la familia Joad trabajan como esquiroles en los campos de melocotoneros, mientras Casy participa en una huelga que finalmente acaba de forma violenta. Tom Joad es testigo del asesinato de Casy y matará a su vez a su agresor, convirtiéndose en fugitivo. Los Joad dejarán entonces la recolección de fruta en los campos de melocotoneros a los de algodón. Tom deja la familia, prometiendo que no importa dónde vaya, que siempre será un defensor incansable de los oprimidos. Cuando llega la época de lluvias, la cabaña de los Joad se inunda y les obliga a trasladarse una zona más elevada.
La perla (1948) cuenta la historia ambientada en un pueblo de pescadores indígenas del pescador, Kino y su esposa Juana. Ambos sufren porque el doctor extranjero del pueblo se niega a tratar a su pequeño hijo Coyotito, víctima de la picadura de un alacrán. Kino encuentra en el mar una enorme perla. Juana cree que la perla sólo traerá desgracias pero su esposo no la escucha, pues sólo piensa en lo que podrán tener con lo que consigan de su venta. Acuden con los comparadores del pueblo, que en realidad quieren estafarlos. No acepta venderla al precio que le ofrecen y decide ir a venderla a la ciudad. Un desconocido los asalta, pero Kino lo mata en su defensa. Su hermano les ayuda en la huida con su hijito Coyotito y parten de noche con destino a la ciudad. Pero son perseguidos y como se veía venir, los temores de Juana se cumplen, pues ella estaba convencida que la perla estaba maldita. El regreso a la vida humilde será la salvación de los restos del naufragio.
Al este del Edén (1952) es su mejor novela. Concluida la Guerra de Secesión americana (1865), y tras el suicidio de su esposa, Cyrus queda al cuidado de su hijo recién nacido, Adán, lo que le llevará a contraer un nuevo matrimonio del que nacerá su hermanastro, Charles. El primogénito se alista en el ejército, mientras su hermano, violento e irascible,  se queda al cuidado de la hacienda familiar y de su madre, que morirá poco después de tuberculosis. Una década después muere el padre; los dos hermanos se quedan a vivir en la granja cómodamente, pues gozaban de una gran fortuna. Adán se casa con Cathy Ames, aparentemente inocente y buena, pero en el fondo es un ser frío, manipulador y desalmado que esconde un terrible pasado criminal y cuya maldad no tardará en manifestarse, cosa que su marido no quiere ver. Abandona la granja y se va con su mujer a otro lugar. Su vecino Samuel Hamilton, un inteligente emigrante irlandés, intuye la naturaleza malvada de Cathy. Esta intenta abortar, pero fracasa. Nacen dos mellizos, Caleb y Aarón. Sin embargo, la absoluta frialdad de Cathy ante los hijos anuncia lo peor. Esta pretende abandonar a la familia y dispara a su marido, que intenta retenerla. Con el tiempo, Adán supera la pérdida de su mujer, a la que ama a pesar de la traición. Mientras tanto, Cathy, que ahora se hace llamar a Kate, ha conseguido ser admitida como prostituta en el burdel de Faye, una mujer bondadosa que, al morir, envenenada por Kate, lega sus bienes a Kate, incluido el burdel. Tras una década, Adán descubre a su esposa y en encuentro le afea su egoísmo cínico. Los hijos de ambos han crecido y son ya adolescentes. Aarón es sensible e ingenuo como su padre. Caleb, más listo y malo, descubre el secreto de su madre, que no cuenta a nadie. Adán pierde casi todo su dinero. Será entonces cuando, Caleb, tratando de ganarse el amor de su padre, le ofrece le dinero, pero éste lo rechaza por su origen sucio. Caleb, resentido, conduce a traición su hermano hasta el burdel de Kate, dónde le presenta a su madre. Aarón, destrozado ante la visión, huye para acabar alistándose como voluntario para el frente europeo. Paralelamente, Kate, al ver las lágrimas de su hijo, experimenta una suerte de revelación de su maldad; sin poder soportarlo, se suicida con una sobredosis de narcóticos. Adán sufre una apoplejía al conocer la muerte de Aarón en combate. Caleb, consumido por los remordimientos, confesará a su padre su parte de culpa en la muerte de su hermano. La novela concluye con la redentora palabra hebrea timshel (posibilidad de derrotar al mal) con la que el Adán, agonizante, trata de reconfortar a su hijo y animarle a luchar hasta derrotar la maldad que habita en él.
Después de la “Generación perdida”, la novela ha florecido vigorosamente en EEUU. Tras la Segunda Guerra Mundial hubo dos décadas (1960-1970) de novela más intelectual y compleja; las dos últimas décadas del siglo XX se impuso una corriente neorrealista de tono conservador y tradicionalista. A continuación se reseñan los autores más interesantes. El enigmático –vívía escondido de la gente y rehuía los medios de comunicación– Jerome D. Salinger (1919-2013) dejó reflejada la adolescencia en su choque con lo más penoso del mundo de los adultos en El guardián entre el centeno (1951). 
Vladimir Navokov (1899-1977), profesor y escritor de origen ruso, reflejó en Lolita (1955) la extraña y algo alocada relación entre un adulto y una preadolescente. 
Truman Capote (1924-1984) combina el reportaje periodístico y la novela en Desayuno en Tiffany´s (1958) y A sangre fría  (1965). 
Saul Bellow (1915-2005) recoge lo mejor del análisis introspectivo de los personajes practicado por los novelistas rusos y Kafka en novelas como Las aventuras de Augie March (1953) y Carpe Diem (1956). 
Thomas Pynchon (1937) vive escondido de los medios y la publicidad y escribe de modo caótico; son muy célebres Mason y Dixon (1977) y Contra el día (2006). 
Paul Auster (1947) juega con la mezcla de lo real y lo fantástico, lo racional y lo increíble en novelas como La invención de la soledad (1988) y Leviatán (1992). 
Tom Wolfe (1931) retrata el mundo de las altas finanzas con sus corruptelas y crímenes en La hoguera de las vanidades (1987) y Todo un hombre (1998). 
Toni Morrison (1931-2019), mujer y de color, ha sido muy leída y admirada; escribe sobre la vida en las barriadas afroamericanas de EEUU, como en La canción de Salomón (1981).

 

Advertencia: aunque la estructura, intención y sentido de la este texto es original, bastantes datos aquí proporcionados proceden de Wikipedia, donde se pueden contrastar.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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