Sucinta Historia de la Literatura Universal (6). La modernidad poética

TEMA 6. LA MODERNIDAD POÉTICA
1. De Baudelaire al Simbolismo
2. Las vanguardias. El surrealismo
3. Poemas de Charles Baudelaire
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1. DE CHARLES BAUDELAIRE AL SIMBOLISMO
1.1. Nuevos aires poéticos en las últimas décadas del siglo XIX
Durante el período realista, la poesía no había sido especialmente estimada, cediendo el favor del público a la narrativa. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XIX, favorecidas por las transformaciones sociopolíticas y culturas, surgen nuevas corrientes líricas que comparten ciertos caracteres:
-Rechazo del realismo artístico, del positivismo filosófico y del conformismo acomodaticio burgués que habían dominado la actividad intelectual en la segunda mitad del XIX.
-Vuelta del intimismo subjetivista, inspirado en el romántico, pero de mayor profundidad filosófica y carga reflexiva.
-Contra el canon y las rígidas normas de escuela, reivindican la libertad creativa y la insumisión contra los hábitos burgueses, dominados el materialismo y el mito del progreso.
-Una tendencia poética, el parnasianismo, insistirá en el valor de la belleza en sí misma, alejada de toda intención ideológica o moral; su principio es el del arte por el arte. Otra dirección poética abandona la poesía descriptiva o expositiva (prosaica) para fijarse en el descubrimiento de los valores simbólicos de los objetos, en la transmisión sugestiva y vaga de estados emocionales o espirituales; es el simbolismo. Ciertos poetas muestran un total escepticismo elegante y refinado, abrazando así el decadentismo. Son movimientos de origen francés que luego se extendieron por toda Europa.
En España, estas corrientes fructificaron en el Modernismo de Rubén Darío, el primer Antonio Machado, su hermano Manuel Machado, Salvador Rueda, etc.
1.2. Charles Baudelaire (París, 1821-1867) 
a) Biografía 
Charles Baudelaire nació en París el 9 de abril de 1821. Su padre, Joseph F. Baudelaire, de 70 años al nacer su hijo, era profesor de dibujo, pintor y alto funcionario del parlamento. Su madre, Caroline Archimbaut-Dufays, no llegaba a los treinta años al nacer nuestro poeta. Era hija de emigrantes franceses en Inglaterra, lo que le permitió enseñar inglés a su hijo; sería muy fructífero, pues Baudelaire tradujo magníficamente la obra de Poe al francés. Quedó huérfano de padre en 1827. Caroline se casó por conveniencia con Jacques Aupick, alto mando militar. Las relaciones con su padrastro fueron pésimas. Vive y estudia en Lyon en su infancia; vuelve a París y consigue el título de Bachiller superior, siempre con problemas de disciplina en las instituciones académicas.  En 1840 Baudelaire se matricula en la Facultad de Derecho. Comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino. Lleva una vida despreocupada; los altercados con la familia son constantes debido a su adicción a las drogas y al ambiente bohemio y prostibulario en los que se movía. En marzo de 1841 la familia lo envía a Burdeos para que embarque con destino a los Mares del Sur, a bordo de un barco mercante. La travesía debía durar dieciocho meses y llevarlo hasta Calcuta, en compañía de comerciantes y oficiales del Ejército. En este periodo escribe uno de sus poemas más célebres “El Albatros”. Pero llegando a la Isla Mauricio, interrumpe su viaje y regresa a su país. Sus publicaciones como crítico  y teórico del arte (literatura, pintura y música) fueron estimadas. Al tiempo, dio a la imprenta libros sobre arte y literatura más o menos apreciados, aunque siempre polémicos y escandalosos, pues atacaban las bases del pensamiento tradicionalista y acomodaticio; publicaba poemas en revistas. Entre 1864 y 1866 vivió en Bruselas, dictando conferencias y escribiendo artículos, si bien le proporcionaron pocos recursos económicos. En la primavera de 1866 su salud se deterioró gravemente a causa de una vieja sífilis nunca curada; lo llevaría a la tumba en 1867.
b) Producción literaria 
Las primeras publicaciones de Baudelaire versan sobre crítica artística. Así El Salón (1845) su primera obra, obtuvo bastante repercusión. Pequeños poemas en prosa, editados en versión íntegra en 1869 (en 1864, el diario Le Figaro había publicado algunos textos bajo el título de El spleen de París). En esta época también vieron la luz Los paraísos artificiales (1858-1860). El estudio Richard Wagner et Tannhäuser à Paris, aparecido en la Revue européenne en 1861 es otro notable texto. Curiosidades estéticas es una recopilación póstuma de sus apreciaciones acerca de los salones artísticos parisinos. En El arte romántico (1868) se reunió todos sus trabajos de crítica literaria. En literatura, alabó a los autores de relatos cortos fantásticos E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe, del que realizó una magnífica traducción; apreciaba en ellos la perfección formal y la construcción exacta; es la que él mismo persiguió en sus poemas, en La Fanfarlo (1847), su única novela, y en sus distintos esbozos de obras teatrales. La primera edición de sus obras completas data de 1939.
Las flores del mal (1857) es su obra poética más importante, significativa y duradera. Su publicación desató una violenta polémica gestada en torno a su persona (con muchos enemigos en círculos políticos y artísticos). Los poemas (las flores) fueron considerados «ofensas a la moral pública y las buenas costumbres» y a Baudelaire lo procesaron. Ni la orden de suprimir seis de los poemas del volumen, ni la multa de trescientos francos que le fue impuesta impidieron la reedición de la obra, en 1861. En esta nueva versión aparecieron, además, unos treinta y cinco textos inéditos. 
Las flores del mal (Les Fleurs du mal) recoge la casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación. Se considera una de las obras más importantes de la poesía moderna porque aporta una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen, a través del lenguaje poético, de la realidad más trivial o sórdida.
A lo largo de toda la obra, Baudelaire compone en base a las “correspondencias”, las relaciones ocultas y misteriosas entre los objetos y las situaciones, materiales y emocionales; son las similitudes y analogías entre objetos o estados aparentemente distantes. Toda su obra se construye como un itinerario o recorrido moral, espiritual y físico: el descubrimiento del mundo; su exploración, dolorosa y decepcionante; y el fin inexorable e incomprensible con la muerte. 
El libro se estructura en siete partes (tal vez siguiendo el modelo de Dante y su Divina comedia), introducidas por el famoso poema Al lector, Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión, con una conclusión final: La muerte. Es importante la obsesión de que Baudelaire no considerara su libro como una mera recopilación de poemas, sino como un «libro» con principio y fin (a modo de novela), en el que todos los poemas se subordinaban a una estructura general rigurosa; el sentido total de los poemas y su disposición superan al de cada composición particular.
Presenta diversas posibles formas de salvación, liberación y huida del mundo: la belleza, el arte, la poesía, la muerte y más adelante el amor y el erotismo. Tras haber comprobado el fracaso de estas formas de ideal, nos encontramos con el Spleen (anglicismo equivalente al hastío, al tedio ante el tiempo y su repetición). Dedica la cuarta parte a la ciudad de París, criticándola y amándola (él desarrolló su vida turbulenta y bohemia en esa ciudad). El final es muy amargo y los poemas ofrecen imágenes tenebrosas de dolor, soledad y muerte. 
c) Rasgos estilísticos
Baudelaire aborda la exploración poética de los sentimientos y las emociones personales sin detenerse ante los límites morales o políticamente convencionales. Escribe en un estilo transparente (diáfano, directo al intelecto del lector), preciso (riguroso en la propiedad semántica y sintáctica, y sonoro (musical, evocador). Utiliza estrofas clásicas como el soneto, pero también otras más novedosas como el cuarteto en alejandrinos. Crea imágenes muy poderosas, plásticas, que impactan en el lector vivamente. Contribuyó decisivamente a la reivindicación del poeta como un hombre incomprendido en su mundo, pero lleno de profunda sabiduría estética y filosófica (al estilo romántico, pero sin la machacona egolatría). Función del poeta era establecer las “correspondencias”, es decir, las relaciones de afinidad ocultas entre los objetos del mundo sensible y del mundo espiritual. Un recurso muy destacado en este libro es el oxímoron (antítesis y paradojas también), que Baudelaire emplea para crear nuevos sentidos conceptuales.
La poesía de Baudelaire influyó mucho en el parnasianismo y el simbolismo inmediatamente posteriores y, en general, en la poesía moderna, de la que se considera precursor y fuente. He aquí unos poemas que caracteriza su poesía y su carácter:

“El albatros” (Ch. Baudelaire)
Por distraerse, a veces, suelen los marineros
Dar caza a los albatros, grandes aves del mar,
Que siguen, indolentes compañeros de viaje,
Al navío surcando los amargos abismos.

Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas,
Estos reyes celestes, torpes y avergonzados,
Dejan penosamente arrastrando las alas,
Sus grandes alas blancas semejantes a remos.

Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco!
¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa,
Aquél, mima cojeando al planeador inválido!

El Poeta es igual a este señor del nublo,
Que habita la tormenta y ríe del ballestero.
Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío,
Sus alas de gigante le impiden caminar.

“Al lector”
La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
Y alimentamos nuestros amables remordimientos,
Como los mendigos nutren su miseria.

Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
Y entramos alegremente en el camino cenagoso,
Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas.

Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
Que mece largamente nuestro espíritu encantado,
Y el rico metal de nuestra voluntad
Está todo vaporizado por este sabio químico.

¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven!
A los objetos repugnantes les encontramos atractivos;
Cada día hacia el Infierno descendemos un paso,
Sin horror, a través de las tinieblas que hieden.

Cual un libertino pobre que besa y muerde
el seno martirizado de una vieja ramera,
Robamos, al pasar, un placer clandestino
Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja.

Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,
En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,
Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones
Desciende, río invisible, con sordas quejas.

Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio,
Todavía no han bordado con sus placenteros diseños
El canevás banal de nuestros tristes destinos,
Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada.

Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos,
Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes,
Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes
En la jaula infame de nuestros vicios,

¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!
Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos,
Haría complacido de la tierra un despojo
Y en un bostezo tragaríase el mundo:

¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto,
Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa,
Tú conoces, lector, este monstruo delicado,
-Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano!
 
1.3. El parnasianismo
Este movimiento poético surge en 1861 en París, promovido por un grupo de poetas animados por el escritor Leconte de Lisle; publicaban en la revista El Parnaso contemporáneo. Partían de una superación del subjetivismo omnipresente y del sentimentalismo crónico de los románticos. Su premisa fundamental es el cultivo del arte por el arte, lejos de todo compromiso social o político. Sus notas definitorias son:
-Culto a la belleza, único criterio rector de la calidad poética.
-Búsqueda de la perfección formal en el poema (el tema es menos relevante; lo importante es la forma expresiva y constructiva); rendían culto al verso perfecto.
-Actitud del poeta de impasibilidad y distanciamiento; el poeta se aleja definitivamente de los sentimientos y de los problemas, tanto individuales como colectivos.
-Bucean en las artes clásicas como fuente preferente de inspiración.
Los poetas más destacados son Theophile Gautier (1811-1872) (La comedia de la muerte), a quien Baudelaire había dedicado Las flores…; Leconte de Lisle (1818-18949 (Poemas antiguos); y el cubano-francés José María de Heredia (1842-1905) (Los trofeos). En su revista participaron cerca de cien poetas adscritos a esta corriente. Su nombre procede del Monte Parnaso, lugar en el que la mitología griega situaba la morada de las musas inspiradoras. Influyeron poderosamente sobre el nicaragüense Rubén Darío, adalid del modernismo hispánico.
1.4. El simbolismo
El simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como «enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva». Reivindicaban los aspectos espirituales, imaginativos y oníricos de la existencia y del mundo.
Hay una reacción al realismo y al naturalismo, de ahí que piensen que el mundo es un misterio por descifrar. El poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen los objetos sensibles para comprender toda la realidad. Para ello es esencial el uso de la sinestesia. Los autores que lo inspiraron fueron Edgar Allan Poe y Ch. Baudelaire. Sus principales características se resumen en:
– Métricamente, hacen un amplio uso del verso libre, pues piensan que así rompen las constricciones métricas de las formas clásicas.
– El ritmo y la cadencia de la oración, además de los efectos sonoros de la palabra, es fundamental para crear una impresión musical con su poema.
– El poema es un proceso de desvelamiento de la realidad oculta a través de la intuición y de la adivinación. La palabra es un instrumento de conocimiento de las verdades más ocultas.
Veamos los poetas simbolistas más destacados: 
Stéphane Mallarmé (1842-1898) (Siesta de un fauno, Divagaciones y Una tirada de dados jamás abolirá el azar) usa el símbolo –como el “azul”, evocador de lo profundo, misterioso e insondable– como método de conocimiento de la realidad; su poesía es depurada, perfeccionista y limpia de adherencias irrelevantes. 
Paul Verlaine (1844-1896) tuvo una vida muy extremosa y turbulenta –una relación con Rimbaud que acabó a golpes, cárcel, del ateísmo al cristianismo más acendrado…–. Algunas de sus obras son: Romanza sin palabras, En los limbos y Los poetas malditos –aquí repasa a los creadores simbolistas que él conocía muy bien–. Su poesía está impregnada de musicalidad, refinamiento decadente, sensualidad y un permanente juego intelectual entre la metáfora y el símbolo. 
Arthur Rimbaud (1854-1891) es un poeta precoz y fugaz; estuvo envuelto en desavenencias familiares, desertó del ejército y se dedicó al comercio de armas en el Oriente lejano. Se recuerdan especialmente sus obras Una temporada en el infierno e Iluminaciones. Su poesía es irónica y sarcástica; ataca a los pilares burgueses de la sociedad (patria, religión, moral); sus últimos poemas revelan un estado de agitación y abatimiento emocionales que nos dejan entrever su atribulado y tormentoso interior. Los tres son profundos poetas con un gran legado literario. Leamos algunos poemas significativos de estos autores:
“Brisa marina” (S. Mallarmé)
Leí todos los libros y es, ¡ay! , la carne triste.
¡huir, huir muy lejos! Ebrias aves se alejan
entre el cielo y la espuma. Nada de lo que existe,
ni los viejos jardines que los ojos reflejan,
ni la madre que, amante, da leche a su criatura,
ni la luz que en la noche mi lámpara difunde
sobre el papel en blanco que defiende su albura
retendrá al corazón que ya en el mar se hunde.
¡Yo partiré! ¡Oh, nave, tu velamen despliega
y leva al fin las anclas hacia incógnitos cielos!
Un tedio, desolado por la esperanza ciega,
confía en el supremo adiós de los pañuelos.
Y tal vez, son tus mástiles de los que el viento lanza
sobre perdidos náufragos que no encuentran maderos,
sin mástiles, sin mástiles, ni islote en lontananza…
Corazón, oye cómo cantan los marineros!
“Vocales” (A. Rimbaud)
A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales
algún día diré vuestro nacer latente:
negro corsé velludo de moscas deslumbrantes,
A, al zumbar en tomo a atroces pestilencias,

calas de umbría; E, candor de pabellones
y naves, hielo altivo, reyes blancos, ombelas
que tiemblan. I, escupida sangre, risa de ira
en labio bello, en labio ebrio de penitencia;

U, ciclos, vibraciones divinas, verdes mares,
paz de pastos sembrados de animales, de surcos
que la alquimia ha grabado en las frentes que estudian.

O, Clarín sobrehumano preñado de estridencias
extrañas y silencios que cruzan Mundos y Ángeles:
O, Omega, fulgor violeta de Sus Ojos.
“Mis sueños” (P. Verlaine)
Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
“El barco ebrio” (A. Rimbaud)
Según iba bajando por Ríos impasibles,
me sentí abandonado por los hombres que sirgan:
Pieles Rojas gritones les habían flechado,
tras clavarlos desnudos a postes de colores.

Iba, sin preocuparme de carga y de equipaje,
con mi trigo de Flandes y mi algodón inglés.
Cuando al morir mis guías, se acabó el alboroto:
los Ríos me han llevado, libre, adonde quería (…).

Soñé la noche verde de nieves deslumbradas,
beso que asciende, lento, a los ojos del mar,
el circular de savias inauditas, y azul
y glauco, el despertar de fósforos canoros (…).

Isla que balancea en sus orillas gritos
y cagadas de pájaros chillones de ojos rubios
bogaba, mientras por mis frágiles amarras
bajaban, regolfando, ahogados a dormir.

Y yo, barco perdido bajo cabellos de abras,
lanzado por la tromba en el éter sin pájaros,
yo, a quien los guardacostas o las naves del Hansa
no le hubieran salvado el casco ebrio de agua,

libre, humeante, herido por brumas violetas,
yo, que horadaba el cielo rojizo, como un muro
del que brotan ––jalea exquisita que gusta
al gran poeta–– líquenes de sol, mocos de azur,

que corría estampado de lúnulas eléctricas,
tabla loca escoltada por hipocampos negros,
cuando julio derrumba en ardientes embudos,
a grandes latigazos, cielos ultramarinos,

que temblaba, al oír, gimiendo en lejanía,
bramar los Behemots y, los densos Malstrones,
eterno tejedor de quietudes azules,
yo, añoraba la Europa de las viejas murallas  (…).

¡He visto archipiélagos siderales, con islas
cuyo cielo en delirio se abre para el que boga:
––iSon las noches sin fondo, donde exiliado duermes,
millón de aves de oro, ¡oh futuro Vigor!

¡En fin, mucho he llorado! El Alba es lastimosa.
Toda luna es atroz y todo sol amargo:
áspero, el amor me hinchó de calmas ebrias.
¡Que mi quilla reviente! ¡Que me pierda en el mar!

Si deseo alguna agua de Europa, está en la charca
negra y fría, en la que en tardes perfumadas,
un niño, acurrucado en sus tristezas, suelta
un barco leve cual mariposa de mayo.

Ya no puedo, ¡oleada!, inmerso en tus molicies,
usurparle su estela al barco algodonero,
ni traspasar la gloria de banderas y flámulas
ni nadar, ante el ojo horrible del pontón.
1.5. El decadentismo
Estamos ante una corriente artística moldeada en el escepticismo como actitud existencial y el refinamiento extremo como criterio artístico. Surge en Francia y su desarrollo abarca de 1850 a 1890 aproximadamente. Sus rasgos caracterizadores son: 
  • El poeta se percibe a sí mismo como un ser especialmente elegido para revelar la verdad. Ante la incomprensión social, reaccionan con pesimismo y melancolía, a veces unido a la amargura y la ruptura escandalosa, con tendencia a la extravagancia social.
  • Sus temas están relacionados con la tristeza, el aburrimiento vital y el coqueteo con la muerte; en el otro extremo, manifiestan hartazgo y rebelión ante las convenciones sociales.
  • La idea del refinamiento, de lo exquisitamente singular ejerce singular atracción poética sobre ellos; va unido a un sentimiento de superioridad y de cierta propensión por lo vagamente infinito.
  • Sienten atracción por las fases finales de grandes ciudades o épocas históricas (Bizancio o Alejandría, por ejemplo).
Los adelantados de este movimiento son Edgar A. Poe y Charles Baudelaire. Los miembros más interesantes son el francés Jules Laforgue (La imitación de Notre-Dame de la luna), el inglés Oscar Wilde (El retrato de Dorian Gray), el italiano Gabriel D´Annunzio (Poema paradisiaco) y el portugués Antero de Quental (Sonetos completos). 
            En otro plano hemos de situar al poeta norteamericano Walt Whitman (1819-1892), creador de una poderosa poesía que ensalza al hombre decidido y luchador en la inmensa y majestuosa naturaleza norteamericana. Canta a los objetos más humildes y más sublimes, nos muestra la belleza escondida de las cosas y las acciones aparentemente triviales con gran plasticidad y sensualidad; transmite sin tapujos y con imágenes directas su visión de los sentimientos, especialmente del amor. Su poemario Hojas de hierba ha sido muy leído y admirado. El simbolismo también afectó a otras artes como la pintura y la escultura. Se ofrece un poema interesante de D´Annunzio:
“Un sueño” (G. D´Annunzio)
Estaba muerta, sin calor. La herida
era visible apenas en el flanco:
¡estrecha fuga, para tanta vida¡

El lienzo funeral no era más blanco
que el cadáver. Jamás humana cosa
verá el ojo, más blanco que aquel blanco.

Ardía Primavera impetuosa.
Los cristales, do cínifes inermes
Golpeaban con ala rumorosa…


Huyó de ella el calor, Yo dije: ¿Duermes?
Con un salvaje sonreír violento
más cerca repetírle: ¿duermes? ¿Duermes?

¿Duermes? Y al recordar que aquel acento
no era el mío, me crispó de pavura,
escuché. Ni un murmullo, ni un acento.


Cautivo de la roja arquitectura,
se dilataba en el bochorno un fuerte
olor a destapada sepultura.

El hálito invisible de la muerte
me estaba sofocando en la cerrada
habitación. A la mujer inerte,

¿Duermes?, le dije. ¿Duermes? Nada, nada…
el lienzo funeral no era más blanco.
Sobre la tierra de los hombres, nada
verá el ojo más blanco que aquel blanco!…
1.6. El expresionismo
El expresionismo es una corriente artística de origen nórdico –germánico, principalmente— que se desarrolló en la primera mitad del siglo XX. Lógicamente, surge como reacción al realismo y naturalismo y enlaza con el romanticismo y el simbolismo. Impactó especialmente en la pintura y en la arquitectura, pero sus efectos en la literatura son significativos. Sus rasgos básicos, dentro de la variedad, son los siguientes:
+ Lo importante es expresar el mundo interior del artista, sus emociones, al captar la realidad del objeto artístico (una persona, un paisaje, una situación…).
+ Muestran un gusto por la deformación, lo grotesco, lo exagerado, pero sometido a una sutil y personal estilización.
+Capta a las personas en un momento de crisis, desolación o miseria; es un modo de protestar ante una realidad muy insatisfactoria (los efectos de la Primera Guerra Mundial eran muy visibles).
+ Se inclinan por la expresión directa y viva de los rasgos más feos, deformes y caóticos de los objetos artísticos. En consecuencia, muestran un mundo descoyuntado y con poco sentido.
En literatura, veremos su influencia en narradores como F. Kafka, T. Mann y J. Joyce; en dramaturgos como B. Brecht, F. Strindberg y S. Beckett; y en poetas como R.M. Rilke.

 

2. LAS VANGUARDIAS. EL SURREALISMO 
2.1. Las vanguardias
2.1.1. La irrupción de los movimientos rupturistas en Europa
En el terreno artístico, se han llamado vanguardismos a una serie de movimientos artísticos de principios del siglo XX, en concreto entre 1907 y 1927. Influyen sobre ellas la filosofía de F. Nietzsche (“Dios ha muerto”), las teorías psicoanalíticas de S. Freud y los horrores de la Primera Guerra Mundial. Estos movimientos buscaban innovación en la producción artística; se destacaban por la renovación radical en la forma y el contenido; exploraban la relación entre arte y vida; y buscaban reinventar el arte confrontando movimientos artísticos anteriores. Una de las características visibles de las vanguardias es la actitud provocadora y rupturista.
  Se publican manifiestos en los que se ataca todo lo producido anteriormente, que se desecha por desfasado, al mismo tiempo que se reivindica lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento. Surgen diferentes ismos o corrientes literarias y creativas.
La característica primordial del vanguardismo es la libertad de expresión artística,   que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos: en poesía se rompe con la métrica y cobran protagonismo aspectos antes irrelevantes, como la tipografía. En la literatura, y concretamente en la poesía, el texto va a ser realizado a partir de la simultaneidad y la yuxtaposición de imágenes. Se rompe tanto con la estrofa, la puntuación, la métrica de los versos, como con la sintaxis, alterando por completo con la estructura tradicional de las composiciones. Surge el caligrama o poema escrito de modo que forme imágenes la disposición de las líneas y palabras.
2.1.2. Dadaísmo 
Encabezado por el rumano-francés Tristan Tzara (1896-1963) los escritores dadaístas piensan que es necesario la destrucción de todo lo débil y burgués; queda clara su actitud provocadora, rupturista y destructiva. El poeta tenía que expresarse con absoluta libertad, hasta alcanzar la libertad del “yo” creador. 
Los instrumentos son el azar, la ruptura de la lógica y la escritura automática (luego lo tomarán los surrealistas). El poema dadaísta suele ser una sucesión de palabras y sonidos (como un collage), sin atender a la razón cotidiana, lo que hace difícil encontrarle lógica. Se distingue por la inclinación hacia lo incierto, al nihilismo y a lo absurdo. “Dada” en francés es una palabra infantil que imita los primeros sonidos articulados de un niño, pero para los dadaístas ese significado no tenía importancia. “Dadá es nada”, solían repetir. El mismo Tzara da la receta “Para hacer un poema dadaísta”:
Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.
2.1.3. Futurismo 
Este movimiento inicial de las corrientes de vanguardia, surge en Roma, impulsado por el poeta italiano G. Marinetti (1876-1944), hombre de ideas políticas fascistoides que ocupó cargos en la Italia de Mussolini. Esta corriente artística rompía con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Otro importante colaborador fue el ruso Vládimir Maiakovski, cantor del comunismo soviético.
Consideraba como elementos principales de la poesía el valor, la audacia y la revolución, ya que se pregonaba el carácter agresivo, el insomnio febril, el paso gimnástico  y la bofetada. Según su manifiesto, postulaban la exaltación de lo sensual, lo nacional y guerrero, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario, expresado plásticamente.
Colocaban aleatoriamente los sustantivos (los adjetivos y los adverbios los habían proscrito) y utilizaban los verbos en infinitivo. He aquí una muestra de su poesía:
A MON PÉGASE L’AUTOMOBILE 
¡Dios vehemente de una raza de acero,
automóvil ebrio de espacio,
que piafas de angustia, con el freno en los dientes estridentes! (…)
Suelto, por fin, tus bridas metálicas.., ¡Te lanzas
con embriaguez el Infinito liberador! (…)
¡Allá! ¡Allá! ¡mirad! ¡en ese recodo siniestro!…
¡Oh Montañas, Rebaño monstruoso, Mammuths
que trotáis pesadamente, arqueando los lomos Inmensos,
ya desfilasteis… ya estáis ahogadas
en la madeja de las brumas!… (…)
¡Llanuras tenebrosas Yo os paso el gran galope
de este monstruo enloquecido… Estrellas, Estrellas mías,
¿oís sus pasos, el estrépito de sus ladridos
y el estertor sin fin de sus pulmones de cobre?
¡Acepto con Vosotras la opuesta,… Estrellas mías …
¡Más pronto!… ¡Todavía más pronto
¡Sin una tregua¡ ¡Sin ningún reposo
¡Soltad los frenos!… ¡Qué! ¿No podéis?…
¡Rompedlos!… ¡Pronto!
¡Que el pulso del motor centuplique su impulso!
iHurral ¡no más contacto con nuestra tierra inmunda !
¡Por fin me aparto de ella y vuelo serenamente
por la escintilante plenitud
de los Astros que tiemblan en su gran lecho azul!
2.1.4. Cubismo
Sus principales rasgos son la asociación de elementos imposibles de concretar, el desdoblamiento del autor, la disposición gráfica original y creativa de las palabras y sustitución de lo sentimental por el humor y la alegría. Su tipo de poesía más popular fue el caligrama cuyo principal cultivador fue el francés G.  Apollinaire (1880-1918). La disposición gráfica forma un dibujo que alude al contenido del poema.
2.1.5. Creacionismo y Ultraísmo
El creacionismo lo inició el poeta chileno Vicente Huidobro (1893-1948) al entrar en contacto con las vanguardias en Europa. Intentaba crear objetos a través de la metáfora, eje central del poema, prescindiendo de los elementos anecdóticos y descriptivos; “crear un poema es como crear un árbol” era su lema.  
El ultraísmo es una vanguardia genuinamente española. Apareció y floreció entre 1198 y 1923, como una reacción al Modernismo. Fue uno de los movimientos que más se proyectó en el mundo de habla hispana. Contribuyó al uso del verso libre y el consiguiente abandono de las formas métricas clásicas.  Les gusta comprimir el sentido del poema al suprimir el epíteto y las expresiones de conexión. La proscripción de la anécdota y el desarrollo de la metáfora es otro rasgo caracterizador; ésta se convierte en el principal centro expresivo. Los poetas más representativos son el español Guillermo de Torre (1900-1971) y el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986). He aquí una muestra:
“Pararrayos” (Guillermo de Torre)
Un vuelo de miradas acribilla la noche
Cada relámpago
es un ojo de Argos
El viento nos golpea con sus puños
La tempestad dispara sus pistolas automáticas
Las estrellas tocan a rebato
La noche se extravía
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte
Los tejados inundan sus lagrimales
Descarrila el tren de las horas
La tormenta enciende sus carteles eléctricos
Todos los transeúntes
cambian sus reflejos
se encienden y se apagan simultáneamente
En la pizarra atmosférica
se dibujan los guarismos relámpagos
Epilepsia de las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos
Cuándo
el pirotécnico celeste
agotará su stock de cohetes?
2.1.6. Otros poetas de la primera mitad del siglo XX
Otros poetas desarrollaron su actividad trazando un itinerario artístico más personal. Indagaron artísticamente de modo más individual y algo apartados de las corrientes vanguardistas estudiadas, logrando grandes metas estéticas.
En lengua inglesa: el irlandés William Butler Yeats (1865-1939) creó una poesía intelectual, sobria y moralizadora en libros como La torre. El norteamericano Ezra Pound (1885-1972) dejó en sus Cantos su intenso y contradictorio (simpatizó con el fascismo italiano) testimonio vital. Thomas Stearns Eliot (1888-1965), también norteamericano que vivió en Europa, compuso obras profundas, pesimistas y culturalistas, como La tierra baldía y Cuatro cuartetos.
En lengua alemana: el checo Rainer María Rilke (1875-1926) compuso una profunda y angustiosa obra de carácter existencial y religioso, Elegías de Duino. El judío-francés-austriaco de origen rumano Paul Celan (1920-1970) dejó testimonio de su sufrimiento huyendo de los nazis y sus campos de concentración (donde murieron sus padres), así como profundas reflexiones sobre la condición humana en poemarios como La rosa de nadie y Soles de hilo.
En lengua italiana: Salvatore Quasimodo (1901-1968) compuso poemas comprometidos y críticos en La tierra incomparable. Giuseppe Ungaretti (1888-1970) dejó en El dolor un profundo testimonio de las atrocidades del siglo XX que él vivió como soldado en la Primera Guerra Mundial y como ciudadano en la segunda. Eugenio Montale (1896-1981) creó una poesía hermética, simbolista, oscura y de sintaxis sinuosa, pero llena de evocaciones y sugerencias, en libros como Fuera de casa.
En lengua griega y portuguesa: el griego-egipcio Constantin Kavafis (1863-1933) se centra en la belleza, el tiempo y la sensualidad, en marcos espacio-temporales clásicos; su escasísima producción, apenas publicada en vida, es de creciente influencia en nuestros días. Fernando Pessoa (1888-1935) vertió su creación a través de heterónimos completamente distintos entre sí (Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis); se recuerda especialmente su Libro del desasosiego, con poemas de fondo filosófico e indagatorio de la naturaleza humana.
2.2. Surrealismo
Estamos ante el movimiento vanguardista más significativo y duradero. Surgió en Francia con André Bretón, autor él mismo de un Manifiesto del surrealismo. Siguiendo a Sigmund Freud, Bretón se interesó en el descubrimiento de los mecanismos del inconsciente, para sobrepasar lo real por medio de lo imaginario y lo irracional. Es un intento de exploración del subconsciente del hombre. Sus principales características son:
– Su premisa era que el mundo de los sueños y del subconsciente es el medio de liberar la actividad creadora, apareciendo la superrealidad.
– La escritura automática es un medio más real de expresión del auténtico ser del poeta; al no intervenir la razón, aflora lo realmente importante.
– Dejando a un lado las convenciones y preocupaciones morales, racionales, religiosas y sociales, pretenden una renovación del espíritu.
– El resultado de todo ello es un poema compuesto por imágenes fragmentarias, inconexas y con un cierto aire alucinatorio, onírico; su lógica es escasa y las asociaciones sorprendentes. 
Los tres poetas franceses surrealistas más significativos son André Breton (1896-1966); algunos de sus poemarios son Claro de tierra y Pez soluble, aunque también compuso ensayos y novelas. Paul Eluard (1895-1952) contribuyó al surrealismo con obras como Capital del dolor. Su poema “Liberté”, de contenido político contra el nazismo y las injusticias, le obligó a pasar a la clandestinidad en la ocupación francesa. Louis Aragon (1897-1982) escribió poesía amorosa de gran sensibilidad y hondura en poemarios como Los ojos de Elsa. El sentimiento de amargura y cierta pena soterrada abundan en su poesía.
En España introdujeron el surrealismo los poetas José Mª Hinojosa y Juan Larrea. Practican la escritura automática, buscando la liberación del yo profundo y de las fuerzas subconscientes. Influyó profundamente en la generación del 27 (Lorca, Cernuda, Alberti…) y en la poesía posterior.
“Libertad” (P. Eluard)
Sobre mis cuadernos de colegial
Sobre el pupitre y los árboles
Sobre la arena sobre la nieve
Escribo tu nombre

Sobre todas las páginas leídas
Sobre todas las páginas en blanco
Piedra, sangre, papel o ceniza
Escribo tu nombre

Sobre las imágenes doradas
Sobre las armas de los belicosos
Sobre la corona de reyes
Escribo tu nombre

Sobre la selva y el desierto
Sobre los nidos sobre las retamas
Sobre el eco de mi infancia
Escribo tu nombre

Sobre las maravillas de las noches
Sobre el pan blanco de los días
Sobre las temporadas desposadas
Escribo tu nombre

Sobre todos mis trapos de azul
Sobre el estanque sol enmohecido
Sobre el lago luna viva
Escribo tu nombre

Sobre los campos sobre el horizonte
Sobre las alas de los pájaros
Y sobre el molino de las sombras
Escribo tu nombre

Sobre cada soplo de aurora
Sobre el mar en los barcos
Sobre la montaña lunática
Escribo tu nombre (…).


Sobre mi perro codicioso y tierno
Sobre sus orejas elaboradas
Sobre su pierna torpe
Escribo tu nombre (…).


Sobre la salud vuelta de nuevo
Sobre el riesgo desaparecido
Sobre la esperanza sin recuerdos
Escribo tu nombre

Y por el poder de una palabra
Reinicio mi vida
Nací para conocerte
Para nombrarte
Libertad
“NO HA LUGAR” (A. Breton)
Arte matinal arte nocturno
La balanza de las heridas llamada Perdona
Balanza roja y sensible al peso de un vuelo de pájaro
Cuando las amazonas cuello de nieve las manos vacías
Impulsan sus carros de vapor por los prados
Veo esta balanza siempre enloquecida
Veo el ibis de finos modales
Que regresa del estanque atado en mi corazón
Las ruedas del sueño encantan los espléndidos carriles
Que se elevan muy alto sobre las caracolas de sus vestidos
Y el asombro se precipita aquí y allá sobre el mar
Ve mi querida aurora no olvides nada de mi vida
Toma esas rosas que trepan al pozo de los espejos
Toma el aleteo de todas las pestañas
Toma hasta los hilos que mantienen el paso de los danzarines de cuerda y de
las gotas de agua
Arte matinal arte nocturno
Aparezco a la ventana muy lejos en una ciudad presa de espanto
Afuera hombres en bicornio se persiguen a intervalos regulares
Parecidos a las lluvias que yo amaba
Cuando hacía un tiempo tan hermoso
“A la rage de Dieu” es el nombre de un cabaret donde entré ayer
Está escrito en el vidrio blanco con letras más palidecidas
Pero las mujeres-marinos que tras el cristal se deslizan
Demasiado felices son para sentir miedo
Aquí el cuerpo siempre el asesinato sin pruebas
Nunca el cielo siempre el silencio
Nunca la libertad sino para la libertad.
3. POEMAS DE CHARLES BAUDELAIRE
«Correspondencias» 
La Creación es un templo de pilares vivientes
que a veces salir dejan sus palabras confusas;
el hombre la atraviesa entre bosques de símbolos
que le contemplan con miradas familiares.
Como los largos ecos que de lejos se mezclan
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la luz, como la noche vasta,
se responden sonidos, colores y perfumes.
Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces tal los oboes, verdes tal las praderas
–y hay otros, corrompidos, ricos y triunfantes,
que tienen la expansión de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes de sentidos y espíritu.
«Los faros» 
Rubens, río de olvido, jardín de la pereza,
fresca almohada de carne, donde amar no se puede,
mas la vida ahí afluye y sin tregua se agita,
como el aire en el cielo, y la mar en la mar;
Leonardo da Vinci, sombrío y hondo espejo,
en que hechiceros ángeles, con su dulce sonrisa, 
cargada de misterio, se muestran en la sombra
de glaciares y pinos que cierran sus países;
Rembrandt, triste hospital preñado de murmullos,
solamente adornado por un gran crucifijo,
donde en llanto se exhala la  oración del estiércol,
y que un rayo de invierno bruscamente atraviesa;
Miguel Ángel, lugar incierto en que los Hércules
se mezclan a los Cristos, y donde en pie se alzan
fantasmas poderosos que al llegar el crepúsculo
desgarran su mortaja con los dedos crispados;
iras de boxeador, impudores de fauno,
tú que supiste ver la belleza canalla,
pecho hinchado de orgullo, hombre amarillo y débil,
Puget, de los forzados el melancólico rey;
Watteau, ese carnaval donde, cual mariposas,
ilustres corazones resplandeciendo vuelan,
ligeros decorados alumbrados por lámparas
que la locura vierten sobre sobre el baile que gira;
Goya,, la pesadilla de ignotas llena,
fetos que se cocinan en medio del Sabbat,
viejas ante el espejo, niñas todas desnudas,
que las medias se ajustan tentando a los demonios;
Delacroix, sanguinoso lago de ángeles malos,
umbrado por un bosque de abetos siempre verdes,
donde extrañas fanfarrias, bajo un cielo de pena
cruzan, como un suspiro sofocado de Weber;
estas blasfemias, estas maldiciones y quejas
estos éxtasis, gritos, llantos, estos Te Deum,
son un eco que mil laberintos repiten;
¡del corazón mortal son un opio divino!
¡Es por mil centinelas un grito renovado,
una orden que mil pregoneros propagan;
es un faro encendido sobre mil ciudadelas,
grito de cazadores en la selva perdidos!
¡Pues, Señor, es sin duda el mejor testimonio
que podríamos dar de nuestra dignidad
este ardiente sollozo que rueda por los siglos,
y que muere en el borde de vuestro ser eterno!
«Spleen (LXXVIII)» 
Cuando como una losa pesa el cielo plomizo
sobre el alma gimiente de un largo hastío presa,
y que abrazando el círculo de todo el horizonte
vierte un día más negro y triste que la noche;
cuando en húmeda celda la tierra se convierte,
conde, como un murciélago, la Esperanza revuela,
golpeando los muros con sus alas medrosas,
y dando en los podridos techos con su cabeza;
cuando la lluvia extiende sus inmensos regueros
imitando las rejas de una vasta prisión,
y de infames arañas un pueblo mudo tiende
sus telas en lo más profundo de su cerebro,
las campanas con furia saltan súbitamente
y lanzan hacia el cielo un aullido horroroso,
igual que los espíritus errantes y sin patria
que se echan a gemir obstinados y largos.
–Y pasan coches fúnebres, sin tambores ni música,
por mi alma lentamente; la Esperanza, vencida,
llora, y la Angustia atroz y la despótica planta
su negro pabellón en mi cráneo abatido.
 
«El muerto alegre» [también: «El muerto jubiloso»] 
En una tierra crasa llena de caracoles
quiero cavar yo mismo una fosa profunda,
donde a mi gusto pueda meter mis viejos huesos
durmiendo en el olvido como escualo en la onda.
Odio los testamentos y odio las sepulturas;
antes que suplicar una lágrima al mundo,
viviente, yo prefiero invitar a los cuervos
a sangrar los dientes de mi inmunda carcasa.
¡Vermes! Negros amigos sin orejas ni ojos,
ved que llega a vosotros un muerto alegre y libre;
¡libertinos filósofos, hijos de lo podrido,
a través de mi ruina id pues sin que os remuerda,
y decidme si aún hay tortura para este
viejo cuerpo sin alma y entre los muertos muerto!
«El alma del vino»
Cantaba un día el alma del vino en las botellas.
“¡Hombre, hacia ti yo envío, oh tú, desheredado,
en mi cárcel de vidrio y con mis lacres rojos,
una canción de luz y de fraternidad!
Yo sé cuánta fatiga, sobre el otero en llamas,
cuánto sudor y sol ardiente se precisa,
para engendrar mi vida y para darme el alma;
mas no he de ser ingrato ni tampoco maligno,
porque siento una dicha inmensa cuando caigo
en el gaznate de alguien a quien gasta el trabajo,
y su cálido pecho es una dulce tumba
donde yo me complazco más que en mis frías cavas.
¿Escuchas cómo suenan las coplas del domingo,
la esperanza que trina en mi vívido seno?
Los codos en la mesa y bien arremangado,
me has de glorificar, y estarás satisfecho;
yo encenderé los ojos de tu esposa extasiada;
su fuerza y sus colores devolveré a tu hijo
y le seré a este endeble atleta de la vida
el óleo que a los músculos del luchador da fuerzas.
¡Yo iré a caer en ti, vegetal ambrosía,
grano por el eterno Sembrador arrojado,
para que la poesía nazca de nuestro amor
y germine hacia Dios como una flor extraña!”
Advertencia: aunque la estructura, intención y sentido de la este texto es original, bastantes datos aquí proporcionados proceden de Wikipedia, donde se pueden contrastar.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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