Federico García Lorca: “Yerma”; análisis y propuesta didáctica

FEDERICO GARCÍA LORCA: YERMA
  1. ANÁLISIS
Yerma (1934) es una de las tres tragedias rurales de Federico García Lorca, junto con La casa de Bernarda Alba (1936) y Bodas de sangre (1931). La querencia de García Lorca por este ambiente rústico, de pueblo, bastante estático en usos, costumbres e ideología coincide con su madurez teatral, tras años y tentativas experimentales de diverso tipo. La obra se estructura en tres actos con dos cuadros cada uno.
Yerma plantea el tema de la infertilidad o carencia de hijos en el seno de una familia rural. Yerma y Juan llevan sobre dos años casados y los hijos no han venido. Él lo acepta con cierta indiferencia, pues se centra en sus campos, sus ganados y el acrecentamiento de su patrimonio. Yerma, sin embargo, acusa esa ausencia de un modo íntimo y doloroso. Se lo dice a su marido, que le quita hierro. Lo comenta con su amiga María, recién embarazada, y esta le recomienda paciencia y esperanza; incluso lo desliza ante Víctor, un joven amigo por el que parece que siente cierta inclinación. Cada vez más impaciente, se lo confiesa a una vieja, que le insinúa soluciones pseudomilagrosas. Poco después vive en casa con sus dos cuñadas, pues así su marido Juan piensa que la puede controlar mejor. En plena noche, visita a una vieja milagrera que le receta oraciones y otros ritos para quedar embarazada. Sin embargo, su marido, junto con sus hermanas, que la habían espiado, la sorprende en estos tratos. Tras una fuerte discusión, se vuelven a casa llenos de preocupación y amargura. Las lavanderas chismorrean sobre la falta de niños en el hogar de Yerma y cantan loores a la maternidad. Cinco años después de la boda, tres desde que ocurriera el percance con la milagrera, Juan y Yerma acuden a una romería. Allí, una vieja medio bruja le propone que abandone a su marido y se vaya con su hijo, hombre ardiente. En una suerte de pantomima, un macho y una hembra cantan a la unión de ambos. Juan se junta con su mujer a la entrada del tenderete de la vieja. Yerma, en un ataque de rabia y frustración, mata a su marido.
Esta pieza, como las dos citadas previamente, presenta hallazgos literarios y estéticos de primer orden. A continuación, comprimimos los más importantes:
El ritmo dramático es sostenido, in crescendo, matizado y dosificado –la intriga está muy bien elaborada y hasta el cuadro final no se puede vislumbrar el desenlace sangriento–. El planteamiento de la situación inicial, a través de un diálogo en casa entre marido y mujer descubren al espectador un conflicto sordo y destructor en Yerma, atenuado y leve en Juan. Luego, a través de cuadros muy bien desarrollados, nos llega la clara imagen de una mujer que avanza hacia la enajenación aun a su pesar. Sus intentos de buscar una solución, dentro o fuera de los usos sociales, nos permiten intuir la catástrofe. El tejido literario es delicado y fuerte en cuanto a las anécdotas que tejen una situación tensa y violenta de muy difícil resolución. En fin, la construcción de la tragedia es sólida, fluida y significativa en todo momento.
El tema principal que nos plantea el drama es el deseo frustrado de la maternidad en un entorno social que lo exige y que, inexorablemente, descalifica a la mujer que no la logra. El marido, sin embargo, solo se muestra preocupado por la honra, palabra que emplea en media docena de ocasiones. El qué dirán en el pueblo sobre el correcto comportamiento sentimental de la mujer es su única preocupación, además de acrecentar el patrimonio familiar. Juan admite en más de una ocasión que su matrimonio ha sido más o menos arreglado por los padres y que su capacidad de amor es limitada. Yerma desea ser madre a toda costa, pero ¿por qué? Ella misma ofrece varias respuestas: por la presión social y por su deseo personal de tener y criar hijos como fuente de felicidad.
La posición social de la mujer en esa sociedad rural española de las primeras décadas del siglo XX era muy precaria y de clara inferioridad. Yerma lo expresa claramente en varias ocasiones, y lo asume con naturalidad resignada. No opina si le gusta o no, la acepta, pero con tal de tener hijos. La opinión de los demás así lo exige, la rutina inveterada así lo espera, las malas lenguas la despedazan si no los tiene, y la ven como una persona mutilada, disforme. Lorca no toma partido, se aleja de ese conflicto. Atiende artísticamente a los instintos personales y a las consecuencias de su insatisfacción, sin opinar o deslizar su opinión. Seguramente, en nuestros días, esta obra sería calificada por la opinión políticamente correcta de “machista”. Pero sería un error apreciarla así porque el dramaturgo plantea y explora situaciones emocionales personales con consecuencias fatales. La presión social de un pueblo agrícola y ganadero, inmovilista en sus costumbres, ritual en sus creencias, hace el resto.
Los elementos simbólicos, como es común en la literatura lorquiana, se repiten: agua clara y corriente, flores coloridas, luz, día, etc. son elementos que evocan felicidad, alegría, vida y dicha. Oscuridad, ruidos chirriantes, agua estancada, tierra estéril y reseca, etc. nos remiten inmediatamente al dolor, la frustración y la desgracia. El caballo y el cuerno parece aludir a la sexualidad masculina. Más o menos veladamente, en la obra planea la pulsión sexual como parte de la vida, vinculada a la maternidad. La represión de ambas acaba en el desvarío y la muerte, la desgracia mayor.
Los elementos poéticos y musicales adquieren especial relevancia en el drama: canciones de las lavanderas, de los romeros, de las mujeres, etc. aportan un valor lírico muy importante, además de hacer avanzar la acción y complementar la significación. Unido al modo de hablar de los personajes, clara y hábilmente poetizado, pero con una naturalidad extrema, tenemos los ingredientes de una obra teatral muy poetizada y delicadamente lírica. Como suele ocurrir en Lorca, los nombres poseen una significación antonomásica: Yerma es la mujer estéril como el campo seco e improductivo al que se suele aplicar el vocablo de su nombre cuando es un adjetivo calificativo. Los demás también encierran cierta significación simbólica (Dolores, vieja, lavandera, Víctor…). Algunas de estas técnicas, asociadas al tema de la honra, recuerdan vivamente los dramas rurales de honor de Lope de Vega (El caballero de Olmedo, Peribáñez y el comendador de Ocaña, etc.).
La fotografía social completa es un rasgo muy importante en Yerma. Si unimos todos los elementos hábilmente dispuestos aquí y allá, nos encontramos con una sociedad rural, arcaica, machista, inmovilista y conservadora. Las notas negativas pesan más que las positivas. Incluso los personajes perciben, con una suerte de fatalismo resignado, su modo de vida y su tabla de valores como demasiado estricta y rígida, aunque la asumen. La lectura de la pieza nos permite hacernos una idea cabal y exacta de cómo se vivía en muchos pueblos de España por los años treinta del siglo XX: agricultura del olivo, pastoreo de ovejas, algunos frutales, agua para el riego por turnos, etc. Con todo, nos parece que Lorca usa estereotipos sobre situaciones y personajes de vez en cuando, por lo que conviene ser algo cautelosos.
El amor, o mejor, su gradual carencia, o su deformación por la falta de hijos, determina la conducta de Yerma e, indirectamente, de su marido Juan. La muerte es el correlato de esa ausencia. Parece que se necesitan y que, en circunstancias extremas, el paso de uno a otro es muy corto. En este sentido, esta tragedia aparece ante nosotros como la historia de una obsesión –el deseo de tener hijos– impuesta por la presión social y el deseo ardiente de Yerma de cumplir con su rol en la sociedad. Tras el envoltorio lírico, existe una invitación a la reflexión sobre qué tipo de sociedad es esa que induce a sus individuos a situaciones tan terribles y desesperadas como la de Yerma y Juan. Ambos son víctimas, ambos son verdugos –bien que en menor medida—de un medio social estrecho y asfixiante. La contemplación de la pieza deja en el espectador un rictus de asombro, disgusto y preocupación; seguramente, es lo que pretendía García Lorca.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) La noticia del embarazo de María, ¿cómo la encaja Yerma?
2) ¿Qué tipo de relación tienen Yerma y Víctor?
3) Yerma desea ser madre; ¿qué razones esgrime?
4) Juan no muestra tanto interés en la paternidad; ¿qué le preocupa más?
5) ¿Qué personaje habla de la honra? ¿Por qué?
6) La vieja le propone una solución a Yerma: ¿en qué consiste?
7) ¿Quién vive con Yerma y Juan? ¿Para qué? ¿Le gusta a Yerma esta situación?
8) Las lavanderas, ¿qué critican? ¿Tienen mala intención o todo es como para pasar el rato?
9) ¿Qué le propone la vieja del carromato a Yerma?
10) “Me buscas como cuando te quieres comer una paloma”, le dice Yerma a su marido en la última ocasión en que están juntos; ¿qué quiere decir con esa comparación? ¿Cómo reacciona finalmente?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) ¿Qué tipo de vida material llevan Juan y Yerma?
2) ¿Cómo son sus creencias religiosas, sociales y personales?
3) Víctor y Yerma, ¿se aman en secreto?
4) ¿Qué le hace sufrir tanto a Yerma? ¿Por qué?
5) ¿Por qué acude a la vieja milagrera del pueblo? ¿Es racional?
6) Analiza la propuesta de la vieja medio bruja para que pueda ser madre. ¿Cómo reacciona Yerma?
7) El encuentro final entre Yerma y Juan, ¿es de amor, de frustración, o de otra naturaleza?
2.3. Comentario de texto específico
YERMA.- ¡Aquí estoy!
JUAN.- ¿Qué haces en este sitio? Si pudiera dar voces, levantaría a todo el pueblo, para que viera dónde iba la honra de mi casa; pero he de ahogarlo todo y callarme porque eres mi mujer.
YERMA.- Si pudiera dar voces, también las daría yo, para que se levantaran hasta los muertos y vieran esta limpieza que me cubre.
JUAN.- ¡No, eso no! Todo lo aguanto menos eso. Me engañas, me envuelves y, como soy un hombre que trabaja la tierra, no tengo ideas para tus astucias.
DOLORES.- ¡Juan!
JUAN. ¡Vosotras, ni palabra!
DOLORES.- (Fuerte.) Tu mujer no ha hecho nada malo.
JUAN.- Lo está haciendo desde el mismo día de la boda. Mirándome con dos agujas, pasando las noches en vela con los ojos abiertos al lado mío, y llenando de malos suspiros mis almohadas.
YERMA.- ¡Cállate!
JUAN.- Y yo no puedo más. Porque se necesita ser de bronce para ver a tu lado una mujer que te quiere meter los dedos dentro del corazón y que se sale de noche fuera de su casa, ¿en busca de qué? ¡Dime!, ¿buscando qué? Las calles están llenas de machos. En las calles no hay flores que cortar .
YERMA.- No te dejo hablar ni una sola palabra. Ni una más. Te figuras tú y tu gente que sois vosotros los únicos que guardáis honra, y no sabes que mi casta no ha tenido nunca nada que ocultar. Anda. Acércate a mí y huele mis vestidos, ¡acércate!, a ver dónde encuentras un olor que no sea tuyo, que no sea de tu cuerpo. Me pones desnuda en mitad de la plaza y me escupes. Haz conmigo lo que quieras, que soy tu mujer, pero guárdate de poner nombre de varón sobre mis pechos.
JUAN.- No soy yo quien lo pone; lo pones tú con tu conducta y el pueblo lo empieza a decir. Lo empieza a decir claramente. Cuando llego a un corro, todos callan; cuando voy a pesar la harina, todos callan; y hasta de noche en el campo, cuando despierto, me parece que también se callan las ramas de los arboles.
YERMA.- Yo no sé por qué empiezan los malos aires que revuelcan al trigo y ¡mira tú si el trigo es bueno!
JUAN.- Ni yo sé lo que busca una mujer a todas horas fuera de su tejado.
YERMA.- (En un arranque y abrazándose a su Marido.) Te busco a ti. Te busco a ti. Es a ti a quien busco día y noche sin encontrar sombra donde respirar. Es tu sangre y tu amparo lo que deseo.
JUAN.- Apártate.
YERMA.- No me apartes y quiere conmigo.
JUAN ¡Quita!
YERMA.- Mira que me quedo sola. Como si la luna se buscara ella misma por el cielo. ¡Mírame! (Lo mira.)
JUAN.- (La mira y la aparta bruscamente.) ¡Déjame ya de una vez!
DOLORES.- ¡Juan! (Yerma cae al suelo)
YERMA.- (Alto.) Cuando salía por mis claveles me tropecé con el muro. ¡Ay! ¡Ay! Es en ese muro donde tengo que estrellar mi cabeza.
JUAN.- Calla. Vamos.
DOLORES.- ¡Dios mío!
YERMA.- (A gritos.) Maldito sea mi padre, que me dejó su sangre de padre de cien hijos. Maldita sea mi sangre, que los busca golpeando por las paredes.
JUAN.- ¡Calla he dicho!
DOLORES.- ¡Viene gente! Habla bajo.
YERMA.- No me importa. Dejarme libre siquiera la voz, ahora que voy entrando en lo más oscuro del pozo. (Se levanta.) Dejar que de mi cuerpo salga siquiera esta cosa hermosa y que llene el aire.
DOLORES.- Van a pasar por aquí.
JUAN.- Silencio.
YERMA.- ¡Eso! ¡Eso! Silencio. Descuida.
JUAN.- Vamos. ¡Pronto!
YERMA.- ¡Ya está! ¡Ya está! ¡Y es inútil que me retuerza las manos! Una cosa es querer con la cabeza…
JUAN.- Calla.
YERMA.- (Bajo.) Una cosa es querer con la cabeza y otra cosa es que el cuerpo, maldito sea el cuerpo, no nos responda. Está escrito y no me voy a poner a luchar a brazo partido con los mares. Ya está. ¡Que mi boca se quede muda! (Sale.)
(Acto tercero, cuadro primero)
a) Comprensión lectora
1) ¿Qué le ordena Juan a Yerma? ¿Por qué?
2) ¿Cómo reacciona Yerma a la dureza de su marido?
3) Dolores, ¿qué les recomienda a los dos? ¿Por qué?
4) ¿Qué busca Yerma desesperadamente? ¿La comprende su marido?
5) Localiza recursos estilísticos donde se aprecie cómo el lenguaje está poetizado.
b) Interpretación
1) “La gente”, ¿qué importancia tiene en este texto? Razónalo.
2) ¿Podemos hablar de malos tratos en esta secuencia? ¿Por qué? ¿Qué consecuencias tendrá?
3) ¿Por qué había ido a esa casa tan particular Yerma?
4) ¿Podemos hablar de amor entre esposo y esposa?
2.4. Fomento de la creatividad
1) Realizar una lectura dramática o poner en escena la obra o una parte de ella para la comunidad educativa es un estupendo ejercicio de creatividad.
2) Tomando el argumento de la obra, escribir un relato o cuento recogiendo lo esencial de la misma.
3) Realiza un póster o una presentación con TIC sobre la vida y la obra de García Lorca.
4) Escribe un texto dramático más o menos inspirado en el drama lorquiano, pero contextualizado en nuestros días.
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Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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3 respuestas a Federico García Lorca: “Yerma”; análisis y propuesta didáctica

  1. Jairo dijo:

    Me encanto el ensayo realizado, me sirve mucho para entender el cuento

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