Antonio Machado: “Del pasado efímero”; análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO: “DEL PASADO EFÍMERO”
[1] Este hombre del casino provinciano           1
que vio a Carancha recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,                   5
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.
[2] Aún luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado,                       10
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
[3] Sólo se anima ante el azar prohibido,      15
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.             20
[4] Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.
[5] Un poco labrador, del cielo aguarda       25
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
[6] Lo demás, taciturno, hipocondriaco,
prisionero en la Arcadia del presente,         30
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
[7] Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,                 35
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.
1. ANÁLISIS
1. Resumen
“Del pasado efímero” es un poema de hondo contenido cívico y socio-cultural bajo una forma más o menos burlesca, satírica e irónica. Machado pinta al español decimonónico de buen pasar, tarambana, ignorante, vulgar y quejoso contra todo y contra todos. Procede de Campos de Castilla (1912), poemario con una cantidad importante de composiciones de poesía civil, es decir, textos poéticos en los que se reflexiona sobre el estado de la nación y se propone algún modo de remedio para abandonar los vicios y prosperar en los aspectos materiales y espirituales de la vida.
El poema es un retrato, con ingredientes de etopeya y prosopografía, hábilmente combinados, que retratan a “este hombre” (v. 1). El poeta centra su atención en el propietario rural, bastante acaudalado a pesar de ser un manirroto compulsivo. La figura evoca al señorito andaluz, dueño de olivares. Por cierto, esta imagen se complementa con la que nos ofrece en otros poemas del torvo y humilde labrador castellano, cerril y brutal, pero trabajador incansable y muy celoso de sus posesiones. Son como el haz y el envés de la misma moneda.
2. Tema
Retrato imaginario, burlesco, satírico y ridiculizante de un tipo de español, tan irresponsable como ignorante dominado por la vacuidad.
3. Apartados temáticos
El poema presenta tres apartados temáticos claramente discernibles:
-Primer apartado, que ocupa las dos primeras estrofas (vv. 1-14): presenta una prosopografía del personaje: ya metido en años, bien vestido y atildado; ha contraído matrimonio dos veces y ha dilapidado su dinero en juegos de azar prohibidos.
-Segundo apartado, que ocupa de la estrofa tercera a la sexta, ambas inclusive (vv. 15-32): explica o detalla el bosquejo anterior e incide en los rasgos psicológicos del personaje, que es un dechado de vicios: tahúr, aficionado a los toros, admirador de bandoleros, ignorante político, temeroso de la meteorología, pues posee propiedades agrícolas, nostálgico y sin iniciativa en ningún campo, pues su aburrimiento existencial lo atenaza.
-Tercer apartado, que ocupa la última estrofa (vv. 33-38): el comienzo de la estrofa con la estructura repetida “Este hombre” nos advierte que se cierra el círculo. Es un resumen del lamentable personaje, que, en resumidas cuentas, no ha aportado nada a nadie, no ha ayudado al avance y al progreso y viven como una “fruta vana”, inútil, que absorbe savia del árbol y no devuelve nada, ni flores, ni frutos.
4. Métrica y rima
El poema se estructura en siete estrofas; cada una de ellas desarrolla un aspecto físico y otro psíquico del propietario provinciano. Los versos son endecasílabos, excepto los números 12 y 36, que son heptasílabos; la combinación de ambos versos es, como sabemos, común en la poesía castellana desde las Églogas del genial Garcilaso de la Vega, en la primera mitad del siglo XVI, producto de la aclimatación de metros y temas italianos en la poesía española.
La rima aparenta libre, pero bien mirada podemos concluir otra cosa. Ocurre que la original está tan perfectamente disimulada que hay que parar mientes en el asunto para “verla” en su integridad. El poema está compuesto de serventesios (ABAB), pero a veces saltan de una estrofa a otra y, en dos ocasiones, uno de sus versos es heptasílabo. A continuación aparece un cuarteto (CDDC, vv. 25-28) y se cierra –en la última estrofa— con un pareado (EE) y un serventesio (FEFE) final en el que los pares repiten la rima del pareado. Ocultamente sencilla, eficazmente musical: es un prodigio de talento compositivo. Pero esto no es nuevo en nuestro poeta, en quien hallamos diamantes poéticos de esta naturaleza por doquier.
Nuestro poeta utiliza una métrica y rima transparentes y fluidas; como deseando evitar tropiezos retóricos que interrumpan el dibujo mental que el lector va construyendo conforme avanza la lectura.
5. Comentario estilístico
El contenido está dominado por el sarcasmo, la sátira y la ironía burlona. Uno de sus procedimientos preferidos es la caricatura, junto con la paradoja. Con ambos nos muestra un hombre de cabeza hueca: “el vacío / del mundo en la oquedad de su cabeza” (vv. 7-8). En la primera estrofa lo presenta como de edad indefinida, bien parecido, tristón y melancólico; solo se anima cuando asiste a los toros (Carancha fue un torero de sona en las primeras décadas del siglo XX). La segunda estrofa pone el foco en su modo de vestir: tradicionalmente elegante, a la andaluza, con sombrero cordobés. Pero inmediatamente se añaden dos notas sorprendentes de su vida privada: viudo por dos veces, casado tres. Ha perdido su hacienda en el juego o en la mala administración, no queda claro; de paso, se insinúa que sus matrimonios fueron de conveniencia; en buen romance castellano, un cazafortunas.
La tercera estrofa confirma su condición de ludópata, su afición a los toros y su admiración por tahúres (jugadores de apuestas profesionales que se valen de engaños para obtener beneficio), bandoleros y matones. Si alguna hazaña es sangrienta, mejor todavía: eso lo anima. El balance de las costumbres culturales de este hombre es francamente negativo y decepcionante. La cuarta estrofa expone su ideología política: confusa y plañidera, critica a los conservadores y teme a los liberales; es decir, un modo de no estar contento con nada y de no comprometerse con su sociedad y su país. La sexta estrofa se centra en la exposición de sus preocupaciones cotidianas: el estado de sus cosechas y la climatología según favorezca o no a sus olivares. Su mentalidad rural, más bien rústica, diríamos, se descubre tras la capa de urbanidad que le da frecuentar el casino y vivir en una población grande.
La penúltima estrofa nos descubre su falta de iniciativa cultural, inquietud intelectual, o compromiso con ideas justas. “Lo demás (…) le aburre” (v. 29-32). Se completa el cuadro físico al desvelar que las arrugas aparecen en su cara, señal de cierta edad avanzada. La última estrofa expresa con cuatro paradojas feroces el interior de este hombre, que representa a toda una generación de españoles: es de “nunca”, como una “fruta vana”, de una España que “pasó y no ha sido”, como inexistente. El último verso, “esa que hoy tiene la cabeza cana” encuadra cronológicamente al hombre en su país y en su tiempo: es la generación de los hombres con patrimonio, nacidos a mediados o algo avanzado el siglo XIX, que, sencillamente, es como si no hubieran existido porque no han aportado nada al país en ningún orden. Indolentes, ignorantes contumaces y conservadores por bobería inveterada, el poeta los censura ásperamente.
Machado ansiaba una España mejor, educada, de ideas liberales y progresistas, no tan frailuna ni tan panderetera. Sufrió mucho por la ignorancia generalizada de las pobres gentes de España; por eso abrazó la llegada de la República desde el balcón del ayuntamiento de Segovia el 14 de abril de 1931, con la alegría esperanzada de un futuro mejor. Hombre muy comprometido con la sociedad de su tiempo, sensible a las lacerantes diferencias sociales, supo, desde su poesía, llamar la atención sobre probablemente la causa principal de estos males: la clase media acomodada, quien realmente pudo contribuir a cambiar las cosas para mejor, renunció a ello y se entregó a una vida embrutecida y vulgar.
“Este hombre del casino provinciano” representa al español inculto, alegremente ignorante, irresponsablemente indolente. Machado lo critica con fiereza y lamenta su desentendimiento de los problemas del país. El tono sarcástico se ve alimentado por los juegos metonímicos muy frecuentes (“prisionero en la Arcadia del presente”, v. 30 es un ejemplo especialmente feliz), deslices hiperbólicos a base de una adjetivación mordaz (“hipocrondríaco”, “triste expresión que no es tristeza”, por ejemplo), etc. Los verbos, casi todos en presente, concuerdan muy bien con la intención del poeta de ofrecer un retrato sarcástico, desgraciadamente atemporal, del propietario de buen pasar con la cabeza hueca.
Es justo al final cuando comprendemos el título del poema. “Del pasado efímero” se refiere tanto a la poca huella que la generación anterior ha dejado en la historia de España, como a la propia percepción del retratado, que ve su vida esfumada sin haber realizado nada destacable. La primera perspectiva es la del poeta; la segunda, la del “hombre del casino provinciano”. Al lector le queda un regusto amargo producido tanto por la frustración del poeta como de la lamentable actitud del retratado. Poema para hacer pensar, guarda una lección, bellamente expresada, de vida y una invitación a la acción, a la cultura y al progreso.
6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes de esta fase son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957)
7. Interpretación y valoración
El poema que estamos comentando es hondo y amargo. Machado retrata sarcásticamente al hombre tarambana de comportamiento personal y social francamente lamentable. El poeta critica a esos individuos con patrimonio y medios económicos como para emprender algún tipo de proyecto cultural, intelectual o empresarial; sin embargo, su holgazanería y estulticia son tan elevadas que nada han aportado y nada se puede esperar de ellos. En este sentido, es un poema cívico que critica a un tipo de ciudadano. Que Machado desea, con su poema, contribuir al cambio de una sociedad española adocenada e inculta se percibe muy bien en el hecho de que se dirige implícitamente al lector, a nosotros, para que reflexionemos y reaccionemos constructivamente. En este sentido, el poema es apelativo o apostrófico.
Este texto poético es de una gran belleza y originalidad expresiva. El retrato sarcástico y crítico, sin embargo, esconde un fuerte compromiso cívico y ético de Machado para con su país, España. Disconforme con el estado calamitoso, tanto cultural como intelectual, de una España de las primeras décadas del siglo que adolecía de fuertes deficiencias cultural, Machado busca remover conciencias por al vía poética. El mensaje es claro y sencillo: no es tolerable la indolencia y la irresponsabilidad si deseamos construir una España mejor.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
2.1. Comprensión lectora
1) Resume el contenido del poema (100 palabras).
2) Imagina un título propio que recoja el contenido del poema.
3) Establece la medida de los versos y la rima; ¿forma una estrofa o composición estrófica conocida?
4) Recoge todos los adjetivos dirigidos al retratado. ¿Predominan los físicos o los psicológicos?
5) ¿A quién admira el retratado? ¿Qué podemos deducir de sus gustos y personalidad?
6) ¿Aparece alguna alusión a los libros, al saber, a la ciencia o la técnica? ¿Qué podemos concluir sobre sus inquietudes intelectuales?
2.2. Interpretación y pensamiento analítico
1) Machado, ¿era un poeta comprometido con la sociedad española del momento? ¿Qué quiere decir y sólo insinúa, desde el punto de vista socio-político?
2) ¿Por qué insiste el poeta en la “oquedad” de la cabeza del retratado? Identifica el recurso retórico utilizado e interpreta el interés del poeta en destacar este defecto.
3) El retratado aparece como “taciturno” e “hipocondríaco” (v. 29). Explica el significado de ambos vocablos y ponlos en relación con la falta de compromiso moral y social con el país.

2.3. Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)

 1) Realiza una presentación en cartel o con TIC (Power Point o Prezi, por ejemplo) sobre la España de 1912, cuando fue escrito el poema. Recoge datos sobre analfabetismo, acceso a la cultura, pobreza, renta nacional, etc.
2) Trata de imaginar la vida del retratado y escribe su biografía, o autobiografía, basada en los datos del poema y con un marco histórico verosímil, para poder comprender el enfado del poeta con esa generación.
3) Se habla de la “suerte de un tahúr”. Documéntate sobre la idiosincrasia de este personaje y deduce la categoría intelectual y moral de él y del retratado.
2.4. Fomento de la creatividad
1) Relata en prosa, en forma de cuento, por ejemplo, la vida del hombre del casino provinciano; emplea la descripción, narración y diálogo; no olvides un cierto tono irónico y sarcástico, como el que emplea Machado.
2) Transforma el poema en cómic, obra teatral o novela gráfica. También se puede realizar a través de infogramas o presentaciones con Prezi, por ejemplo.
3) Realiza una exposición o presentación en clase sobre la vida y la obra de Antonio Machado. La combinación de texto, imagen y música garantiza unos resultados muy satisfactorios.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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