Antonio Machado: “A un olmo seco”; análisis y propuesta didáctica

ANTONIO MACHADO: “A UN OLMO SECO”
Al olmo viejo, hendido por el rayo                    1
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina                       5
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,                10
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,          15
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,                        20
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,                                       25
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.                          30
1. ANÁLISIS
1) Resumen
Estamos ante uno de los poemas más justamente celebrados de nuestro eximio poeta Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939). Procede de “Campos de Castilla” (1912), poemario de madurez en el que Machado acusó el impacto hondísimo del descubrimiento de Castilla y el amor en la persona de Leonor Izquierdo, con quien se casó en 1909. Justamente el fallecimiento de su esposa Leonor en 1912 y el hondo desgarrón afectivo que ello le supuso forman parte, sutilmente, del contenido de este poema.
El poema posee una sección descriptiva referida al olmo. En la primera estrofa observa que al olmo viejo, medio caído y podrido, le han brotado unas hojas verdes. La segunda estrofa posee un tono emotivo que se percibe en la oración exclamativa; localiza el olmo, en una colina al lado del río Duero. La tercera estrofa presenta un enunciado negativo, lamentando que el olmo no estará habitado por aves cantoras agradables. En la cuarta estrofa comunica los animales que sí habitarán el olmo: hormigas y arañas, dos seres subterráneos y, en cierto modo, tenebrosos, con connotaciones negativas. En la última estrofa se introduce el yo poético, hablando en primera persona, y comunica que desea anotar la “gracia de tu rama verdecida” (v. 27) que le sugiere la contemplación del olmo. Se cierra el poema con una larga enumeración suspensiva porque el yo poético desea insistir en que antes de que el olmo muera definitivamente, fue capaz de revivir y obrar un pequeño milagro primaveral. Del mismo modo, el corazón del poeta también espera otro prodigio que lo devuelvan a la luz y a la vida. Aquí hay una alusión a la muerte de la esposa de Machado y su deseo, difícil y remoto, de volver a la felicidad.
2) Tema
Contemplación emotiva de un olmo semimuerto, pero con aún con vida, con el que el yo poético siente una íntima afinidad, deseando él también revivir a pesar de sentirse emocionalmente arrasado.
3) Apartados temáticos
El poema presenta dos secciones temáticas diferenciables:
-Primer apartado (vv. 1-14): se trata de una descripción pormenorizada y emocional del olmo. Se fija en su forma, su color, su ubicación y sus inquilinos.
-Segundo apartado (vv. 15-30): el yo poético prevé un futuro negro para el olmo, pues su muerte le parece inminente; sin embargo, desea aferrarse al detalle de las hojas verdes que han brotado en la primavera. Establece una analogía de este olmo con su estado emocional calamitoso y negro. También desea un pequeño milagro que le permitan revivir y volver a la alegría de la vida.
4) Métrica y rima
Aunque a primera vista estamos ante un poema en verso libre, si observamos más atentamente descubrimos una estructura métrica más o menos asimilable a la silva: combinación de versos heptasílabos y endecasílabos con rima a voluntad del poeta. Pero la rima también está sometida a una estructura nada libre. Encontramos, sin tener en cuenta el número de sílabas de cada verso y si es asonante o consonante, una rima asimilable a: serventesio (ABAB. vv. 1-4), serventesio (CDCD, vv. 5-8), serventesio (EFEF, vv.9-12), pareado (GG, vv.13-14), pareado (HH, vv. 15-16), serventesio (GHGH, 16-20), pareado (II, vv. 21-22), terceto (vv. HJH, 23-25), rima romanceada (26-30). Las cinco estrofas son de extensión desigual, pero las primeras son cortas y la última es, por comparación, muy larga (tiene ella sola el mismo número de versos que todas las previas juntas): en ella se adensa el significado de manera notoria. El conjunto produce un poema melodioso, musical y suave.
5) Comentario estilístico
Como tantas veces ocurre en la poesía de Machado, el arranque parece referir una anécdota trivial y hasta insignificante, pero a medida que discurre la significación se va adensando hasta unos niveles sorprendentes. El poeta describe un olmo viejo “hendido por el rayo” y medio podrido. Observa y anota en su libreta los detalles más nimios, que nos transmite de inmediato: corteza blanquecina en contraste con el musgo amarillento, tronco carcomido y lleno de polvo. El árbol, solitario y arrumbado, se encuentra en una colina no lejos del Duero. Las dos primeras estrofas dibujan un olmo en estado agonizante, con colores ocres, fríos, mortecinos.
En la tercera estrofa compara negativamente el olmo con los “álamos cantores”, habitados por “pardos ruiseñores”. Por contraste, nos hace conscientes de la humilde y solitaria vida del olmo agonizante. En la cuarta estrofa nos informa de sus inquietantes habitantes: hormigas y arañas; animales nada amables, diríamos. En la última estrofa, el poeta adivina el destino del olmo, siempre trágico, agónico y fatal: desaparecerá para siempre. Con cuatro frases formando paralelismos y abiertas anafóricamente con la locución conjuntiva “antes que”, entrevé cinco destinos para el olmo, a cual más siniestro: melena de campana, lanza de carro, yugo de carreta, leña para el hogar o, en fin, un simple objeto muerto arrastrado por las aguas del Duero hacia el mar.
Pero no todo es tan amargo, porque un rayo de esperanza se vislumbra entre la niebla y la amargura. Ya en el verso 4 el poeta hacía saber que “algunas hojas verdes le han salido”. En el verso 27 retoma el asunto, que se va erigiendo en verdadero núcleo semántico del texto porque se asocia al estado emocional del poeta: “la gracia de tu rama verdecida”. Se ha producido, sutilmente, una identificación entre la rama verde y el poeta; su atención se ha visto captada por aquella. ¿Por qué, si nada parecía indicarlo? Aquí llega el quiebro poético más hermoso y hondo del poema; en los tres últimos versos, todo queda aclarado: “Mi corazón espera, / también hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera”.
Los epítetos juegan un papel importante: “hojas verdes” (v. 4), “musgo amarillento” (v. 6), “mísera caseta” (v. 20): insisten en la significación cromática de los sustantivos y resaltan su expresividad en el poema.
El poeta se identifica con el olmo; su corazón es la rama verde; su estado espiritual es asimilable al deplorable estado del olmo. No quiere acabar como el viejo olmo, destruido para siempre, como seguramente se sentía el poeta tras la reciente muerte de su esposa Leonor Izquierdo. Se aferra a la idea de que podrá revivir “hacia la luz y hacia la vida”, metáforas muy potentes referidas a la felicidad y la dicha. El juego de alusión y elisión es sutil y hermoso y nos deja ver una intimidad destrozada.
6. Contextualización
Antonio Machado Ruiz (Sevilla, 1875 – Colliure, Francia, 1939) es uno de los más profundos y sublimes poetas en lengua española. Se casó con Leonor Izquierdo en 1909, profundamente enamorados a pesar de los casi veinte años de diferencia entre los cónyuges. Sin embargo, el fallecimiento fulminante de Leonor, por tuberculosis, en 1912, truncó esa felicidad. Machado cayó en una duradera y honda etapa de dolor y melancolía. Su muerte en el exilio por la Guerra Civil puso fin a una vida realmente sobrecogedora, llena de tribulaciones y desgracias, que Machado supo encajar con paciencia y sabiduría.  
Su poesía, delicada, grave, armónica y dotada de una hermosura sobrecogedora, figura entre los frutos más granados de la poesía española. Citaremos, de entre sus obras, su primer libro de poesía, Soledades (1903), el bellísimo y profundo Campos de Castilla (1912); es, en nuestra opinión, uno de los libros más hermosos de creación poética en cualquier lengua, momento y lugar. Las siguientes composiciones poéticas se fueron sumando a las distintas ediciones de Poesías completas (1928, la primera edición). Machado también escribió teatro poético al alimón con su hermano Manuel (por ejemplo, la primera pieza compuesta: Desdichas de la fortuna, o Julianillo Valcárcel, 1926). En los últimos años de su vida, Machado se entregó a la prosa poética, filosófica y reflexiva, utilizando dos heterónimos, Abel Martín y Juan de Mairena. Los dos títulos más importantes de este período son Juan de Mairena (1936) y el póstumo Los complementarios (1957). 
7. Interpretación y valoración
La contemplación intimista del paisaje nos permite viajar al interior del poeta. La descripción de un árbol arrumbado es la puerta de entrada a un corazón desvalido y dolorido por un acto eludido, pero que conocemos muy bien: el fallecimiento de su esposa. El poeta, hombre pudoroso, noble, bastante retraído, lo calla…, hasta donde puede.
Machado emplea la dura y áspera naturaleza soriana para trasmitirnos su amor hacia ella, su admiración honda hacia sus tierras y sus gentes. E inmediatamente nos abre la puerta de su intimidad: desgarro desesperanzado, dolor infinito que, sin embargo, se ve mitigado por la esperanza, remota, inverosímil, pero esperanza al fin, de que pueda recuperar la alegría de vivir.
2. PROPUESTA DIDÁCTICA
(Estas actividades se pueden desarrollar y realizar de modo oral o escrito, en el aula o en casa, de modo individual o en grupo. Algunas de ellas, sobre todo las creativas, requieren material o herramientas complementarias, como las TIC).
 2.1. Comprensión lectora
1) Resume el poema (80 palabras) e inventa un título que recoja su contenido.
2) Analiza los aspectos métricos y de rima y establece el tipo de estrofa utilizado.
3) Fíjate en los animales que aparecen: ¿qué sensaciones nos transmiten?
4) Observa los colores: ¿de qué tipo son? ¿Qué connotan en nosotros?
5) Céntrate en la adjetivación: ¿es muy abundante? ¿Qué intencionalidad significativa poseen?
6) ¿Qué impresión produce la repetición de “antes que” al principio de cuatro versos? ¿Cómo se denomina ese recurso? ¿Es efectivo a efectos de significado?
7) ¿Qué sentimientos deja entrever Machado hacia el paisaje: rechazo o comprensión?
8) La bimembración es un recurso muy efectivo para transmitir una sensación de acumulación ordenada. Aporta algunos ejemplos del poema donde se aprecie.
9) “Álamos cantores” es una bonita imagen en la que seres no humanos poseen cualidades humanas. ¿Cómo se llama? ¿Qué efecto de lectura produce?
10) La invocación es un procedimiento retórico para apelar o llamar a alguien, que le le convoca por algún tipo de razón. Al “olmo del Duero” lo invoca el poeta. ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Podríamos decir que se establece un diálogo entre poeta y olmo?
11) El adjetivo “verde” sólo aparece en dos ocasiones, al principio y al final del poema. ¿A qué sustantivo se le atribuye? ¿Qué connotación posee, positiva o negativa? Razona la respuesta.
2.2. Actividades de interpretación y pensamiento analítico
1) Escribe una redacción, literaria o argumentativa, con acompañamiento de imágenes si lo estimas oportuno, sobre el árbol que más te gusta. Expresa las emociones que te suscita.
2) Las relaciones del hombre con la naturaleza suelen ser personales y profundas: explica en un ensayo por qué aparece esta simbiosis: causas, consecuencias, etc.
3) El destino del olmo, ¿es positivo o negativo? Razona tu respuesta.
4) Fíjate en los animales que habitan en el árbol: ¿sugieren connotaciones optimistas o pesimistas? ¿Por qué?
2.3. Fomento de la creatividad
1) Realiza una fotografía de un paisaje desolado, feo, sucio o abandonado, de tu propio entorno. Busca en él algo que te llame la atención por su autenticidad, belleza, resistencia al ocaso, etc. Escribe un texto del tipo que te guste, acompañando a la fotografía; léelo a tus compañeros.
2) El olmo es un árbol especialmente noble. Sin embargo, está sometido a peligros y amenazas; documéntate y escribe un texto expositivo, con soluciones, sobre dicho árbol y su futuro incierto.
3) Elabora una presentación para la clase sobre Antonio Machado, su vida trágica y su obra creativa.

Acerca de Simón Valcárcel Martínez

Catedrático de enseñanza secundaria de Lengua Castellana y Literatura en Castilla y León. Doctor en Filología Española por la Universidad de Salamanca. Autor de novelas, cuentos y obras teatrales del ámbito infantil-juvenil. En la actualidad, es asesor de formación en el CFIE de León y profesor asociado en la Universidad de León, área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. de Filología Hispánica y Clásica. En este blog se puede encontrar: - Filología: artículos y monografías sobre temas y autores de la literatura española. - Didáctica de la Lengua y la Literatura: reflexiones, pautas y sugerencias para mejorar la enseñanza de la lengua y la literatura, dirigidas a maestros y profesores de la materia. - Creación literaria: novelas y cuentos originales del autor, dirigidos especialmente a niños y jóvenes, pero también a adultos. - Actividades de aprendizaje de lengua y literatura: análisis textuales realizados acompañados de propuestas didácticas para mejorar y perfeccionar la competencia comunicativa.
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6 respuestas a Antonio Machado: “A un olmo seco”; análisis y propuesta didáctica

  1. Pablo dijo:

    Muy bueno, muchas gracias

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  2. Pormenorizado y de gran ayuda, gracias

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  3. Pingback: “A un olmo seco”, Antonio Mahado. Propuesta de comentario. – La farola del mar

  4. Ivana Štípalová dijo:

    Muchas gracias por su trabajo, está muy bien hecho 🙂

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